Phillipe le guiñó un ojo al adolescente cuando la clase había concluido, lo cual terminó con un Adrien ligeramente sonrojado y sumamente avergonzado; situación que logró controlar hasta que ya llevaba cierto tiempo en la limosina lejos de la mirada de aquel hombre y con el celular bien guardado en su mochila.

Pero no contó con ganarse la atención de Natalie que lo veía curiosa, pues empezaba a imaginar la razón para que el más joven de los Agreste se encontrará con ese animado humor y ligeramente nervioso, después de todo era algo normal para alguien de su edad.

Natalie sabía perfectamente que el joven modelo era muy susceptible a sus propias emociones, ella había sido su profesora cuando su educación era dada en casa y sabía lo suelto que actuaba cuando alguna noticia lo tenía de buen humor y lo renuente que era cuando algo no era de su agrado y aquello era lo que le hacía dudar.

Porque podía estar equivocada.

Y podía que el chico no estuviera tontamente enamorado como lo estaba pensando.
Para el de ojos verdes era fácil tener un buen humor con alguna situación que era completamente insignificante para otros, quizás había descubierto un nuevo juego y no se trataba de nada más. Y por eso se mordía la lengua cada vez que pensaba en darle la buena noticia al padre del chico.

Dios sabe lo mucho que odia los desperfectos ese hombre y sería una gran metida de pata de su parte decirle que su hijo estaba enamorado cuando su buen humor se encontraba sujeto a cualquier otra cosa.

Trabajar con el señor Agreste a veces le parecía muy complejo.

Aun así creía necesario contarle a su jefe aquella noticia, Natalie era una romántica sin remedio y muy dentro de ella imaginaba que el señor Agreste sonreiría al saber los sentimientos de su hijo, que quizás se sentaría con él y compartiría algunas anécdotas de cuando él era joven avergonzando de paso a Adrien y después lo animaría a invitarla a la mansión para conocerla; que la chiquilla se ganaría al señor Gabriel y este se encontraría sonriendo esporádicamente al sentirse agradecido de que su hijo encontrará a una buena chica que lo quisiera sin más.

Pero Natalie para bien y para mal conocía perfectamente al señor Agreste y era cien veces más probable que frunciera más el ceño al recibir la noticia, que insistiera en conocerla, que la pobre chica se ganara el desagrado del mayor de los Agreste y que después le prohibiera a su hijo cualquier contacto con ella, dejando a Adrien dolido hasta que tomara una decisión estúpida dada a la rebeldía característica de la edad.

Por su parte Adrien volvió a tomar el teléfono entre sus manos cuando Plagg se lo mostro por la abertura principal, escondiéndose nuevamente para no ser descubierto. Abrió la aplicación de mensajes en la cual venía la notificación que había alertado al pequeño gato, permitiendo que el joven modelo olvidará todo el asunto con Phillipe y sus ideas raras ¨Necesito tu ayuda hermano¨ dictaba el comentario enviado por su mejor amigo.

¨¿Ayuda con qué?¨ al momento recibió una respuesta ¨Con Alya, el sábado¨ Adrien rió, su amigo era todo un tema ¨¿Quieres que prepare la boda?¨ escribió a modo de sorna, no le fue difícil imaginar a Nino dejando caer el celular por aquello ¨Es lo mejor que se te ocurre? ewe¨ era obvio que el futuro DJ quería restarle importancia a su propio nerviosismo. ¨No necesito más para ponerte nervioso. Anda, ¿qué necesitas?¨ La respuesta tardo un poco más en llegar esta vez ¨La invite a dar una vuelta, pero ella invitó a Marinette... es ahí donde tu entras!¨

¨Ya. Me pierdo con Marinette para darles tiempo a solas.¨ ¨Elemental mi querido Agreste¨ la respuesta de Nino lo hizo reír ¨¿A qué hora nos veremos?¨

¨Eso depende de ti buen amigo, no quería confirmar hasta saber que rayos pasaba con tu agenda.¨ El de ojos verdes le pareció atento su comentario, volteó a ver a Natalie, la cual veía el camino desde el lugar del copiloto en la limosina.

—Natalie –nombró el adolescente esperando captar la atención de la mujer, la cual ni se inmuto lo cual le pareció curioso al rubio.

Una vez más nombro a la mujer, notó como el gorila dejaba de ver al frente por unos segundos para ver a Natalie curioso antes de dirigir la vista nuevamente al camino. La mujer salió de su ensoñación cuando el rubio la nombro nuevamente, seguido del carraspeo del hombre que conducía el vehículo.

—¿Natalie?

—¿Sí Adrien?

—¿Mañana en la tarde tengo algún compromiso?

La mirada de la mujer se desvió de la mirada verde para ver su teléfono celular entre sus manos. Revisó la pantalla de la tableta con la que realizaba su trabajo, no es que necesitara hacerlo, solo quería ver la expresión del chico ante la intriga.

—Estas libre después de las tres de la tarde, al finalizar tu clase de Chino—. Adrien sonrió ante aquella contestación.

—¿Crees que podría salir con una amiga? —Natalie no pudo evitar arquear las cejas.

—¿Una amiga?

—Teníamos pensado dar una vuelta por el parque.

Soltó tranquilamente, después de todo, pasaría la mayor parte de tiempo con Marinette con la clara idea de darle privacidad al par de tortolos.

Natalie lo observó por unos segundos, antes de contestar.

—Mantendré la tarde libre para ti—. La sonrisa del chico se ensancho más de lo que ya estaba.

—¡Gracias Natalie! —Y volvió a enfrascarse en su teléfono, dándole luz verde a su amigo para entablar la cita, se dio el lujo de conversar con la azabache ¨¿Recuerdas que me dejaste jugando solo UMSIII? Tengo una idea de cómo puedes recompensármelo. ;)¨


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