Lo miró de soslayo y entró de mala gana. Ciertamente en esos momentos era más importante saber que estaba sucediendo.
Sinia cerró la puerta tras de sí y se encaramó al recibidor junto a Hitomi, obligándola a mantenerse detrás de él. En espera de que se abriera la puerta, Hitomi observó su espalda; era ancha y de buena complexión, seguramente era de los pocos varones que resultaba atractivo con el uniforme del colegio, pero su arrogancia le quitaba definitivamente cinco puntos menos de diez.
La puerta se abrió de súbito.
-Pasen, los estaba esperando- Saludó con tono seco el director, quien les ofreció asiento delante de su escritorio. Con cierto asalto de nerviosismo, Hitomi se sentó inmediatamente.
- Estábamos muy preocupados por usted Srta. Kansaki- Dijo con pausa el hombre, mostrando una barba frondosa pero acicalada -. Intentamos comunicarnos con su familia sin obtener respuesta.
- Están de viaje– se apresuró Hitomi a aclarar
-¿Cuándo regresan?
- En un mes…
-Entiendo- Analizó el director sin dejar de mirarla.
- ¿Qué sucede? ¿Porque me están buscando?- Se animó a preguntar Hitomi
-Por un asesinato en el que está implicada- soltó sin preámbulos Mangeko quien puso más atención a la reacción de la chica–. Aún no sabemos por qué, pero espero usted pueda aclarármelo. Es muy importante que me responda con la verdad.
Tragando saliva, Hitomi recordó lo que había visto en su visión ¿Serían capaces de echarle la culpa a ella?
Captando el incómodo silencio, sólo atinó a mover la cabeza afirmativamente.
Mangeko se levantó de su asiento y enfocó la vista en su librero.
-No la estamos culpando, no tenemos ni siquiera la certeza de que sea usted la implicada. Pero si es necesario que nos diga dónde estuvo anoche - Se giró de nuevo hacia ella-. Sé encontraron objetos que le pertenecen cerca de donde ocurrió todo.
Hitomi se sintió atravesada por la mirada del director. ¿Qué debía decir? Ya poco menos de loca podría tacharla si hablaba de todo lo que había visto.
-¿Srta. kansaki…?- Instó Mangeko
- Es…
"Miente"
Una voz la asaltó en su mente y en acto reflejo se volteó hacia Sinia que la miraba con seriedad.
El director no perdió la acción y con inquisitivo cuidado los observó a los dos.
-¿Qué sucede? ¿Hay algo que tenga que decirme usted también Sr Sinia?
El joven, desvió la mirada de Hitomi para mirar a su dirigente.
-Respecto dónde estuvo kansaki la noche anterior, no. –Dijo tranquilo el muchacho-. Pero si debo mencionarle que me la encontré hace poco merodeando en los últimos pisos del mismo edificio, cerca del lugar restringido.
-¿Qué estaba haciendo ahí kansaki?- Inquirió con el ceño fruncido Mangeko.
- Quise averiguar qué había sucedido… - No quiso mentir Hitomi
- ¿Por qué estaba interesada en saber? ¿Usted estuvo anoche allí?
" Miente"
Insistió la voz en su mente.
De nuevo voltio a ver a Sinia. Pero este, ni la miraba, ni había articulado palabra delante.
-No - se apresuró a mentir Hitomi con cierto nerviosismo-, estaba en casa de mi amiga Yukari.
-¿Es verdad eso?- Casi lanzó como advertencia el director.
-Si- Trató Hitomi de ser lo más convincente.
- Esta bien…- se recargó en su asiento Mangeko con cierto aire de alivio.- Ciertamente saberlo me quita un peso de encima.
- ¿Quién ha muerto?- Fingió no saber Hitomi, a pesar de saber más de lo que ella hubiera querido.
-Le explicaré lo sucedido ya que como mínimo debe estar enterada. A noche alguien entró al colegio y destruyó gran parte de las instalaciones. No siendo suficiente, el colegio fue inapropiadamente uso de rituales diabólicos. Fue asesinado uno de los alumnos por personas que desconocemos aún. Lo único que se pudo encontrar fue el cadáver y una carta sin remitente a su nombre.
-¿A mi nombre?- dijo sorprendida Hitomi.
- Lo extraño es, que nadie puede abrirla ni destruirla.- abrió un cajón Mangeko y puso delante de ellos un pálido sobre, con un sello en cera negra.
Hitomi alzó la mano para tomarla, y tanto el director como Sinia, fijaron su atención en ella. La carta no parecía diferente a otras, a excepción del papel viejo y su sello con un símbolo extraño.
Intente abrirla- Le incitó Mangeko
Hitomi deslizo los dedos con cuidado entre el sello y el papel. Para sorpresa de los presentes, esta no mostró resistencia al ser Hitomi la que rompió el sello con facilidad, revelando lo escrito:
"Tres noches, tres sacrificios en tu nombre para retornar a la madre y el castillo Paladus. Cinco portales se abrirán y cinco dragones de sus cavernas saldrán para convocar la destrucción y la muerte de todos en tu mundo. Si tu retorno decides evadir, sólo tres noches tienes para decidir…"
La carta le resultaba tremendamente extraña a Hitomi. Pero le quedó más que claro que estaba metida en algo grave. Sintió que su semblante palidecía de horror y fue Sinia quien le arrebató la carta de sus manos. La examinó y enseguida se desatendió de ella.
-Pienso sinceramente señor que esto es una tontería…- Le entregó la carta al rector-. Están tratando de asustarnos. Deberíamos de enfocarnos en la búsqueda de esta secta que contribuyo con el asesinato.
- Entiendo que raya en lo ridículo–Dijo Mangeko examinando la carta a la vez - Estos son jeroglíficos, no se puede leer palabra alguna de aquí.
Hitomi abrió intempestivamente los ojos. El mensaje era más que claro para ella.
-Espere, ¿no entiende lo que dice la carta?
-No, tendremos que contratar a alguien que lo pueda descifrar. Lo que queda claro es que alguien quiere verla implicada – la miró con severidad-. Hasta que lleguen sus padres le recomiendo que se siga quedando en casa de la familia Uchida y no salga hasta que podamos informarle que está fuera de peligro.
-¿Y las clases?- inquirió la aludida
- Se clausuran por el momento, hasta resolver el problema.
En esos momentos Hitomi se debatía si decir la verdad o no, que sucedería si mencionaba lo que había leído… Sin poder evitarlo, la angustia se empezó a reflejar en su rostro.
-Yo llevaré a Kansaki con los Uchida- Se levantó de pronto Sinia.
Hitomi lo miró con desconcierto.
-No es necesario, puedo pedir que venga alguien más por mí.
No le agradaba la idea de ser escoltada por él.
- Creo que es conveniente que él la acompañe - Interrumpió Mageko- Sinia es el único a quien le he confiado este asunto.
-Entonces nos vamos – se inclinó Sinia con respeto para instar a Hitomi a que se parara.
- Perdón… -Se animó hablar Hitomi- ¿Puedo quedarme con la carta?
- No es posible, la necesitamos para investigar y descifrar lo escrito. Igualmente puede ser importante lo que posteriormente se pueda revelar.
- Entiendo- Intentó mantenerse firme y con una inclinación salió de la oficina con Sinia tras de ella.
Salieron al pasillo y cuando estuvieron un poco lejos de la rectoría. Hitomi se detuvo en seco.
- No necesito que me acompañes. Seguramente Yukari me está esperando en el portón
El joven, se detuvo casi al instante y la miró calmo.
-No es necesario que me sigas…- Cortó Hitomi y caminó hacia otra dirección.
El, la siguió.
Sabiendo que lo traía detrás, Hitomi comenzó a caminar con más rapidez.
- No tengo tiempo para esto… - Musito por lo bajo- Tengo que regresar lo antes posible a casa.
Tras cruzar una esquina se echó a correr, casi saltó enteras las escaleras con la intención de perderse. Se giró para ver si la seguía, y comprobó con satisfacción que ya no estaba.
-Además, no necesito guía aquí… - Siguió avanzando con rapidez
- ¿Segura?
Chocando de frente, sintió un agarre que evito que callera. Alzó la mirada y vio a Sinia frente a ella, quien había salido por el otro lado y la sostenía de la cintura.
Se sonrojó y de un empujón lo apartó de ella.
-¿Qué haces?- le gritó
- Evitando que te calleras
-No necesito de tu ayuda, gracias.
- ¿Acaso eres estúpida?
Hitomi ofendida, lo miró enojada.
-Estúpido eres tú que no entiende cuando alguien le dice que no necesita de tu compañía para caminar una pequeña distancia.
- No hay nadie en el colegio, ni tu amiga. Se ordenó a todo el mundo que se marchara y tú eres alguien que no puede estar rondando sola por los pasillos.
Mirándolo con molestia, analizó la situación. Ciertamente no era conveniente caminar sola hasta casa de Yukari, la estaban vigilando seguro. No tenía otra opción.
- Pero nos vamos en tren
-No – Respondió casi al momento él.
-¿No?- lo miró Hitomi con aire de fastidio.
-Ven
El pelinegro la guió cerca de un elevador.
-No sabía que teníamos uno de estos en el colegio, ¿a dónde va?- preguntó Hitomi curiosa
Sinia apretó el interruptor de bajada sin molestarse a responder. Las puertas se abrieron y entraron al pequeño cubículo que solo indicaba el descenso de dos pisos. De nuevo el asesor se puso en marcha y bajaron hasta el primer piso donde descubrió Hitomi el estacionamiento del colegio; Era pequeño y oscuro. Apenas estaban estacionados pocos carros, pero en una orilla yacía una motocicleta atrancada.
-Nos iremos en la moto- Habló de nuevo Sinia trepándose en ella.
- No me gustan las motocicletas, prefiero el tren.- Se alzó Hitomi
Cualquier trasporte era preferible a comparación de treparse con él.
-Vendrás conmigo aunque no quieras- Sentenció echando andar el motor.
-Tampoco estoy obligada. El hecho de que seas mi presidente no te hace merecedor de alevosía. Puedo regresar y pedir que alguien más me acompañe.
- Bien, ¿qué tal si lo tiramos a la suerte?- Sugirió Sinia sin perder la compostura-, Si gano, vienes conmigo, si pierdo te dejo ir sola a casa de los Uchida.
Hitomi lo pensó, tal vez convenía. Si ganaba se libraba de él y vería conveniente ir a su casa primero.
-Está bien… pero yo elijo la manera- Se apresuró Hitomi a sacar un Yen y se la mostró- ¿qué escoges, cara o numero?
- Cara- Respondió tranquilo
La tirada, era un truco muy sencillo que podía controla Hitomi. La moneda cae dependiendo la altura en que se lance y eso lo tenía dominado. Tenía la tirada ganada.
-Número- Dijo, y acto seguido arrojó la moneda para que callera en su mano, pero fue Sinia quien atrapó la moneda en el aire y la volvió a lanzar para que fuera esta vez el suelo quien decidiera el destino.
- Sé que puedes medir la caída…- Le soltó con una media sonrisa-. Así es más justo.
Indignada, Hitomi esperó a que la moneda terminara de re piquear para ver su suerte.
-Cara
-¡Diablos!- maldijo por lo bajo Hitomi
- Si no desea irse con él, yo la puedo llevar.
Hitomi se giró y detrás de ella estaba el policía de hace un rato. El mismo que no le pareció tan humano.
-No, gracias – Se trepó de inmediato a la moto junto a Sinia - .El ganó
Sintiéndose observada por aquel individuo, rodeó a Sinia por el torso quien ya tenía en marcha la moto.
-Me han mandado a escoltarlos- Se plantó firme el policía interrumpiéndoles el paso.
-No es necesario- le marcó Sinia, pasando de largo con el rodaje e ignorando el gesto del sujeto.
-Iré tras ustedes entonces…
Alcanzó a escuchar Hitomi, no agradándole la idea.
Sinia salió del estacionamiento sin ponerle importancia a la patrulla que los seguía y cuando hubo la oportunidad de girar camino al exterior, miró de reojo a Hitomi.
-Agárrate bien.
-¿Por qué?- Se apegó de inmediato a él casi presintiendo peligro.
- Si no, te caerás.
