Hola a todos!!! Estoy impresionada con la cantidad de reviews, casi no acabo de leerlos a tiempo!!! Hay muchas teorias muy buenas, otras muy locas, pero definitivamente me encantan. Algunos de ustedes me han sugerido que Pansy pierda al bebé… bueno sería incapaz de escribir eso, ni natural ni artificialmente, porque estoy en contra del aborto, y perdí a un hermano por un aborto natural. No quiero retenerlos mucho, sólo quiero agradecerles su apoyo y aquí les dejo el capítulo. Las canciones de este capítulo las encuentran en el facebook. La que aparece es Good girls go bad de Cobra starship y Leighton Meester, bájenla, es muy buena.
Capítulo XI: Como veritaserum
Los terrenos de Hogwarts se habían teñido de un marrón grisáceo en el último mes, los árboles habían despedido ya a todas sus hojas, que ahora yacían en el suelo, dejando las ramas desnudas. Lo único que parecía vivo era la cosecha de girasoles detrás de la cabaña de Hagrid. Los días poco a poco se fueron haciendo más cortos, los vientos cobraron más fuerza y las temperaturas bajaron. El otoño se había alojado ya en el colegio, y los alumnos lo disfrutaban en la comodidad de sus salas comunes al calor del fuego de las chimeneas, o jugando entre la alfombra de hojas doradas alrededor del lago. El maravilloso tono bronceado había desaparecido de la piel de todos los que habían vacacionado en verano, y el clima exigía el uso de más ropa para protegerse del frío, aunque Pansy Parkinson no fue parte de esto.
Ella nunca había sido partidaria de cubrirse demasiado. Su uniforme siempre estaba ceñido a su figura y el valor que ella se daba estaba basado en los centímetros cuadrados de piel que enseñara. Era raro verla con abrigos o chaquetas, pues nunca había sido muy friolenta: tenía bastante calor en su interior. Y ahora se excusaba con el cambio de temperatura por el embarazo, que por fin se había hecho público después de que le dijeran a los señores Parkinson.
Se había convertido en el centro de atención en todas las clases, en los pasillos, en el comedor… siempre estaba rodeada de gente preguntándole si ya sabía si sería niño o niña, que cuándo nacería, qué cómo era Draco con ella… parecía que todos querían saber todos los detalles.
Todos menos Hermione. Y resultaba que ella era la que más sabía. Pansy procuraba estar cerca de ella cada vez que hablaba del bebé.
Que seguramente tendría el cabello rubio o los hermosos ojos de su padre, que ojala nazca en fin de semana para que todos los vayan a visitar, que si haría la mesa de regalos para el baby shower en tal o cual tienda… Hermione había soportado toda la tortura de su cruel compañera estoicamente. No lograba comprender cómo una persona tan vil podía recibir tan grande premio. Cómo es que criaría al hijo de Draco. Pero no había dicho nada. Hasta que un día en clase de encantamientos, recibió la peor noticia de su vida.
Flitwick había tenido que salir del aula porque unos chicos de Ravenclaw habían robado unas mandrágoras de los invernaderos, y les había dejado todas las instrucciones de la clase apuntadas en el pizarrón.
Estaban aprendiendo a cambiar el color de diversos objetos de cerámica. Hermione tenía ese hechizo bien manejado desde hacía un buen tiempo, por lo que la clase le resultaba aburrida y era fácil distraerse escuchando lo que decían los demás. Y Pansy estaba justo detrás de ella con Millicent Bulstrode.
-No te he contado cómo le dijimos a mis papás –dijo Pansy.
-Hermione tal vez deberías de cambiarte de asiento –le susurró Harry a su derecha.
-No. Ya he escuchado cómo la felicitan todos, puedo aguantar esto –respondió ella convenciéndose a sí misma. Su orgullo no le permitía moverse, ni si quiera por su propio bien, de su lugar.
-Pues fuimos a la casa en Birmingham, Draco y yo, y ya estaban mis papás esperándonos junto con Pocahontas, ¡oh, estaba tan hermosa con sus moños de Hermès en las orejas! Y ladraba de emoción cuando les dijimos. Bueno, por orden.
Bien, la perrita de Pansy se llamaba Pocahontas, y gastaba más en sus moños que en comprarse un uniforme de su talla.
-Les sorprendió un poco ver a Draco conmigo, pues no sabían que íbamos los dos. Pero en realidad nunca les dije que habíamos terminado para protegerlo, el pobre se hubiera metido en graves problemas con mi familia y la suya si yo hubiera hablado. Nos recibieron muy contentos. La cocinera incluso preparó las galletitas de nuez que me gustan para la merienda. Fuimos a la sala, que por cierto mi mamá compró un hermoso cuadro para la chimenea que no había visto. Draco quería saludarlos, hablar un poco con ellos para ganar tiempo, pero yo ya no podía aguantar un momento más sin decirles. Estaba demasiado emocionada. Uff, Draco fue tan gentil y caballeroso, pero eso no es nada nuevo, así es él siempre.
-¿No estaba nervioso? –preguntó Millicent.
-Un poco –respondió Pansy- pero tú sabes lo adorable que se ve cuando está nervioso.
Ambas rieron tontamente por unos segundos, antes de que Pansy retomara su relato.
-Debiste de verlo, estaba sentado junto a mí en el sillón, y miraba a la puerta de la sala como si quisiese escapar ¡pobrecito! Pero mis padres serían incapaces de hacerle daño. Lo quieren tanto como yo.
Así que el interés y la calentura son hereditarios, pensó Hermione. En otro momento se hubiera sorprendido de sentir celos, pero ahora… que Pansy contaba con detalles qué había ocurrido al decirle a sus padres no podía hacer más que envidiarla, aún sabiendo que eso era lo que Pansy quería.
-Al principio mi papá nos preguntó sobre las clases y los eventos de la escuela, mi mamá quería escuchar qué habían usado todos en el baile de presentación, pero yo tenía algo más importante que decir. Me aclaré la garganta y les dije sin rodeos "se preguntarán cuál es la razón de nuestra visita".
-¿Y qué pasó? –preguntó Millicent agitada sacudiendo las manos.
-Draco casi muere de un infarto, el pobre –dijo Pansy.
Pobre por tener que estar con ella ¡Y encima la desgraciada estaba jugando con la salud de Draco!
Jamás había sentido tanto desprecio por una persona como lo sentía ahora por Pansy, que se reía tontamente de un suceso que ella deseaba con todas sus fuerzas, le hubiera pasado a ella misma.
-Mis padres asintieron, creían que me habían llamado Premio Anual por la expresión de sus rostros –contó Pansy- no estaría nada mal. Así podría pasar las noches con él y no me preocuparía de que Granger lo engatuse alguna noche, o le de una peligrosa poción para separarlo de mí…
Estaba cruzando el límite al hablar de eso en un volumen tan alto, esperando que Hermione se desesperara y la agrediera. Pero eso era lo que menos le importaba. Si pensaban que lo embrujó, si creían que le coqueteaba era algo que le tenía sin cuidado. El problema era que él ya no podría ser suyo. Jamás.
-Pues les dije que no sería Premio Anual, por lo menos no todavía –continuó- entonces creyeron que me habían ofrecido trabajo en el departamento de Misterios, en el Ministerio, durante el baile. Les expliqué que no había sucedido eso, mientras Draco trataba de mostrarse sereno, pero yo veía cómo sudaba y se mantenía rígido de nervios. Entonces, cuando ya no sabían qué decir, les dije "Draco y yo vamos a tener un bebé". Mi madre se dejó caer en el sillón, y mi padre se atragantó con las galletas de nuez. Miré a Draco y estaba buscando hundirse en su sillón hasta desaparecer. Parecía una tortuga escondiéndose en su caparazón. Y estaba muy sonrojado.
»Cuando mis papás pudieron recuperar el habla no estaban muy concientes. Mi madre lloró un poco, y mi padre nos dio uno de sus sermones sobre la castidad, pero luego volvieron a ser ellos mismos. Nos felicitaron, y nos dijeron que contábamos con su apoyo. Por supuesto ya esperaba eso ¿cómo sobreviviríamos si no hay quien nos mantenga?
»Entonces Draco como buen caballero que es se levantó y les agradeció, y les aseguró que se haría responsable en todo momento. Y es ahí donde se puso mejor.
Hermione ya no quería escuchar lo que venía, pero si se movía de lugar la dejaría saber que había ganado, y no estaba dispuesta a eso. Trató de distraerse practicando el hechizo con una taza de cerámica, pero le era imposible concentrarse. Podía escuchar en la voz de Pansy la satisfacción, y pudo asegurar que estaba sonriendo.
-Mi papá preguntó cuándo teníamos pensado casarnos. En realidad, no lo habíamos planeado. Yo no quiero usar al bebé para atar a Draco a mí. Si terminamos fue porque las cosas entre nosotros ya no funcionan. Pero no podía decirles eso a mis papás. Así que les dije que era algo que aún no habíamos decidido. Y mi mamá sugirió que nos casemos en Plymouth durante las vacaciones de Navidad, y me pidió que use su vestido. Estaba yo tan honrada que acepté de inmediato y olvidé preguntar a Draco. Claro que él aceptó también.
Sintió cómo dentro de ella todo ardía como lava hirviendo. Él le había advertido sobre la posibilidad de que los Parkinson quisieran que se casara con Pansy, pero pensó que él haría todo lo posible para que eso nunca sucediera. Y ni siquiera le había ido a dar la noticia de su boda. Se había venido a enterar por la misma Pansy. Sin poder reprimir las ganas de llorar, se soltó el cabello y abrió su libro de encantamientos, hundiéndose en él para que nadie la viera.
-Así que es un hecho, en Navidad me caso con Draco Malfoy. Y en primavera nace nuestro gran tesoro.
-¡Oh muchas felicidades, Pansy! –exclamó Millicent abrazándola.
-¡Gracias amiga! –respondió con voz melosa- No te puedes imaginar lo feliz que soy. Draco y yo no hemos hablado desde que salimos de la casa de mis padres, pero estoy segura de que sólo está nervioso. Además debe de estar pensando cómo decírselo a sus propios padres. No conozco tanto a los Malfoy para saber si reaccionarán igual que mis padres, o si se molesten, pero ya superaremos lo que suceda. Espero no decepcionar a Cissy, ella ha sido muy buena conmigo. Pobre Draco, debería de buscarlo para hablar con él de esto, se me hace tan raro que no haya venido a la clase... Pero cuando él esté listo vendrá y pasaremos una y miles de noches maravillosas juntos como antes.
-Pero deberán de estar felices de que su hijo se case y forme una familia.
-Eso sería lo normal, pero los Malfoy son muy conservadores –explicó Pansy- no les gusta este tipo de escándalos. Eso sí te digo que si yo fuera su madre estaría muy orgullosa de su forma de actuar. Hombres como él definitivamente ya no existen. Y mucho menos si son guapos.
Hermione tomó su bolsa, guardó el pesado volumen y salió del aula. Jamás había hecho algo así, ella era de las que esperaban siempre al timbre. Pero esta vez, el timbre había sido la rabia que le provocaron las palabras de Pansy.
Al salir, caminó varios minutos por los pasillos, sin saber muy bien a dónde ir o qué hacer. No se sentía de humor de hablar con nadie, quería estar sola, dejar de pensar, dormir…
Subió hasta el séptimo piso, para llegar a la armadura y pronunciar la nueva contraseña "nada es para siempre".
¡Oh sorpresa! Se topó con él en la puerta, pues iba de salida. Pero se detuvo al verla, estaba tan molesta e irritada, que no podía sólo saludarla e irse.
-¿Qué te pasa? –preguntó amablemente.
-Puedes preguntárselo a tu prometida –respondió Hermione queriendo dejar el tema y entrar a su habitación. Pero él no la dejó. La tomó de ambos codos deteniéndola, y la miró seriamente, pidiéndole una explicación.
-¿Qué te hizo? –estaba enojado, podía verlo.
-¿A dónde vas? –preguntó ella tratando de cambiar el tema.
-A ningún lado –respondió entrando con ella a la sala.
-Bueno, ¿a dónde ibas? –él guardó silencio, uno muy incómodo- ¿con Pansy?
-No es como te imaginas…
-Draco, es normal. Ustedes se van a casar, esperan un hijo… incluso me sorprende que no haya venido, yo no tengo derecho a prohibirle la entrada a esta torre. Pensé que a estas alturas ya estaría durmiendo en tu recámara…
-¿De qué estás hablando? –preguntó él aún más molesto, con los ojos chispeantes- Hermione… ¿por eso has estado llorando? –ella lo miró con los ojos nuevamente humedeciéndose. Él la atrajo a su pecho y la rodeó con sus brazos- la última vez que Pansy y yo tuvimos intimidad fue en agosto. Y te aseguro, te lo prometo por lo que pudimos haber tenido tú y yo, que jamás se repetirá eso –ella abrió la boca para protestar, pero el colocó su dedo índice sobre sus labios rosas.
¡Por Dios! Eran tan suaves y jamás podría besarlos.
-Ella estaba diciendo que se casarán en Navidad –dijo Hermione.
-Así es –respondió él- quería decírtelo en un mejor momento –dijo él. Se quedaron mirando un buen rato, apreciando los gestos del otro.
-¿Por qué no fuiste a clase hoy?
-No quiero estar en clase con Pansy. Hacerme responsable no incluye pasearme por la escuela sobándole la panza como a Buda –respondió él- además estaba cansado porque ayer nos quedamos entrenando en el campo de quidditch hasta muy tarde.
-Pero si no tienen partido hasta marzo.
-Pero ya perdimos uno, y fue en gran parte porque yo estaba distraído, así que tenemos que entrenar duro.
Pasó toda la tarde encerrada en su cuarto estudiando y adelantando tareas. No quería pensar en Draco, a pesar de que él no le había hecho nada a ella. Por la noche tendrían la junta de prefectos, así que quiso cenar antes de irse a ver cómo Pansy se lucía al lado de Draco. Cómo hubiera deseado que de nuevo él quisiera faltar a la junta, aunque la idea de encontrarlo con otra chica en su sillón de nuevo no era nada que deseara revivir.
Fue hasta el gran comedor, pues Draco debía de estar en su cuarto. Ahí se encontró con Ginny, quien bajaba sola a cenar. Así que se sentaron a cenar juntas en la mesa de Gryffindor.
-¿Por qué has bajado sola? –le preguntó mientras untaba mermelada en una tostada.
-Harry está terminando un ensayo para Snape, y Ron se ha pasado toda la tarde en su dormitorio –respondió Ginny- ¿ya te llegaron las noticias?
-Sí –respondió Hermione triste- en diciembre se casan…
-¿Qué? No… yo me refiero a Ron. Pero qué lástima que se casen, Herms, debes de sentirte muy mal.
-En realidad… prefiero distraerme antes de pensar en cómo me siento –contestó Hermione- ¿de qué noticias hablabas entonces?
-De que Ron y Lavender al fin terminaron –contestó Ginny.
-No había escuchado eso ¿qué fue lo que pasó?
-Bueno, él ya estaba harto de la actitud de ella, y pensaba terminar con ella, pero tú sabes cómo se pone Lav-lav. Y ahora, resulta que su familia se mudará a Holanda, porque han recibido varias amenazas y tienen mucho miedo de los mortífagos. Así que ella dejará la escuela y no podrán seguir viéndose.
-¿Y si ya quería terminar con ella, por qué está encerrado en su dormitorio? –preguntó Hermione.
-Porque ahora resulta que no está seguro de que haya sido lo mejor, dice que Lavender quería decirle algo, pero que no pudo, y simplemente se despidió de él. Se irá en diciembre, cuando empiecen las vacaciones de Navidad. Creo que cuando le dijo a Ron que se iba no tenía la intención de cortar, pero Ron ya no la soportaba.
-Sí la he visto muy sentimental últimamente –dijo Hermione- supongo que ella tampoco se sentía muy bien en esa relación.
-Me alegra que ya no desayunará con nosotros –comentó Ginny- no le veía futuro a esa relación. Bastante terrible es cuando Fleur va a cenar a la casa ¿te imaginas a Lav?
Hermione se rió del comentario de su amiga, y justo en ese momento se les acercó una chica de Slytherin, rubia, de cabello delicadamente rizado.
-Hola Hermione –saludó cortésmente.
-Hola –contestó Hermione sin entender por qué se le había acercado.
-Creo que ya me conoces, soy Anne Kerrigan –dijo extendiendo su mano derecha para saludarla. Hermione la tomó con desconfianza- vamos en el mismo año. Quiero invitarte a mi fiesta de cumpleaños, será en la visita a Hogsmeade a fin de mes, en el hotel de la varita chispeante. Voy a celebrar mi cumpleaños –añadió dándole un hermoso sobre Lila con brillos.
-Muchas gracias Anne –dijo Hermione tomando el sobre.
-No es nada, Hermione, espero que puedas ir, porque la mayoría de los chicos han dicho que sólo irán si tú vas, y las chicas quieren ver el vestido que usarás. Por cierto… ¿es verdad que Draco te regaló un Valentino antes de saber lo de Pansy?
-No, Anne. Lo único fue el Donna Karan, los Louboutins y las joyas. Creo que sí iré a tu fiesta, me hace falta distraerme.
-¡Me alegro! Entonces te veré ahí. ¿Tú eres la novia de Potter, verdad? –añadió volviéndose a Ginny.
-Sí –respondió ella.
-Bien, entonces espero que también vayas –dijo dándole otro sobre igual al de Hermione.
Anne se despidió y se marchó de nuevo a la mesa de Slytherin.
-¡Qué bien que estemos invitadas! Ya sé qué usaré –dijo Ginny emocionada.
-¿Qué usarás?
-Un hermoso vestido de Yves Saint Laurent que le regalaron a Fleur, pero era talla chica, y ella es extrachica, así que me lo regaló –le contó Ginny muy contenta- es color caqui con negro, con un moño en la cintura precioso. Precisamente me preguntaba cuándo podría usarlo. El hotel de la varita chispeante es muy elegante. Y Anne Kerrigan siempre tiene invitados de primera en sus fiestas, o eso es lo que dice el profesor Slughorn.
Después de cenar, subieron juntas hasta la sala de juntas. Algunos prefectos ya estaban ahí, incluyendo a Ron y a Pansy. Pero Draco aún no llegaba. Cada quien ocupó su asiento mientras esperaban a los demás. Hermione miró la silla de Draco, igual a la suya, al lado de ella, vacía. Qué difícil sería verlo ahí sentado al lado de ella después de que se casara con Pansy. Él le había prometido que ellos jamás volverían a tener relaciones, pero lo cierto era que ella se mudaría tan pronto como pudiera a la torre de los Premios Anuales.
Tal vez debería simplemente de renunciar a su puesto de Premio Anual y dejar así que Pansy ocupara su lugar en la torre. Que fuera ella a quien Draco le preparara la cena y a quien molestara usando su baño. Que fuera de ella la ventana en donde se habían abrazado… tendría que sacar calificaciones excelentes para poder trabajar en el Ministerio, pero por lo menos en la torre de Gryffindor no lo vería y sería más fácil olvidarlo.
Pero en cuanto él entró a la sala se dio cuenta de que no quería olvidarlo, de que quería pasar cada segundo deseando que el destino hubiera sido más amable con ellos, a su lado, en la torre, sin Pansy.
Era el único que faltaba por llegar, y era el único que lo hizo con tanta clase. El paso firme, espalda recta, tratando de mirar al grupo, pero fallando terriblemente al no poder apartar sus ojos de Hermione. De la que pudo haber sido su Hermione.
Y cuando ocupó su asiento al lado de ella, estuvo segura de que si no se concentraba en la junta se desmayaría. El aroma tan varonil de Draco llenaba más que sus pulmones, drogaba su cerebro atontándola peligrosamente. Y no era ella la única encantada por él, Pansy lo miraba orgullosa sentada al otro lado de él. Saludó a Hermione con un beso en la mejilla, y luego volteó para acariciar muy discretamente el estómago de Pansy.
Ron mientras tanto, miraba a Hermione molesto por la acción de Draco de saludarla de beso. Ginny parecía susurrarle que se contuviera, para evitar que hiciera otro circo como aquella vez que había terminado con la nariz rota.
-Ya estamos todos. Empecemos –dijo Hermione alzando la voz para que las pláticas entre los prefectos acabaran- el primer asunto a tratar el día de hoy son las asesorías a los alumnos que van retrazados en sus asignaturas. Es obligación de los prefectos ayudarlos a ponerse al corriente. McGonagall nos entregó las listas de los alumnos que necesitarán dichas asesorías, están acomodados según la casa, así que se las entregaré, para que se los repartan entre ustedes. Son suficientes chicos, así que no debe de quedar un solo prefecto sin dar asesorías.
Dicho esto, repartió las cuatro listas entre los prefectos. Pansy estaba molesta, ella tendría que dar asesorías y los premios anuales no, y eso significaba, más tiempo libre para estar juntos.
-No sé si sea correcto que me comprometa a eso, Granger –comentó acalorada- porque en mayo que tenga a mi bebé tendré que ausentarme, y no podré ayudar a ningún estudiante. Y no quiero quedar mal, es una gran responsabilidad.
-No te preocupes, Pansy –se adelantó Draco a contestar- escoge a los alumnos, y cuando tengas que ausentarte veremos quién puede hacerse cargo de ayudarlos. Se supone que todos los que están aquí tienen notas que les permiten ayudar a sus compañeros –añadió para el resto del grupo.
-Los que están en los equipos de quidditch podrán hacerse cargo de menos alumnos, debido a la carga que éstos representan, y al poco tiempo que disponen para dedicar a sus propios estudios –explicó Hermione. Esto animó a muchos de los prefectos, incluyendo a Ron y a Ginny.
-¿Qué hay con los miembros del club de buscadores de Nargles? –preguntó Luna alzando la mano, ganándose la mirada de todos los presentes.
-¡Por favor Lovegood! ¿qué rayos es eso? El quidditch es el deporte más importante en la nación, y Hogwarts es la escuela que más jugadores profesionales ha dado a Europa. ¿Pero los buscadores de Nargles?
-Los Nargles ayudan a curar muchísimas enfermedades, además dan buena suerte cuando se colocan debajo de la almohada –comenzó a explicar muy molesta Luna.
-Le preguntaremos a McGonagall qué concesiones hay para los miembros de ese club –la interrumpió Draco- Pansy, por favor, muestra un poco de tolerancia –añadió molesto sin voltear a verla. Ella resopló molesta antes de que Hermione continuara.
-El segundo asunto de esta reunión es muy grave. Lamento mucho informarles que esta semana nuestro compañero de sexto año de la casa de Slytherin, Tom Jenkins, confiscó a un alumno de quinto, Jason Wilkes, un objeto conocido como la mano de gloria. Este es un artefacto oscuro muy peligroso, pues permite cargar con una vela o lámpara, y que su luz sólo sea visible para el portador.
-McGonagall está preocupada por este suceso, ya que se suponía que las barreras de Filch serían suficientes para evitar que alguien introdujera artilugios de magia oscura en el castillo sin ser detectado. Por lo tanto, en los próximos días, tendrán que ser más prefectos haciendo las rondas nocturnas, por precaución –explicó Draco.
-Incluso nosotros, los Premios Anuales haremos rondas con ustedes y los maestros –continuó Hermione.- Por esto mismo, no será sorpresa que en los próximos días McGonagall nos ordene que revisemos los baúles de todos los estudiantes.
-¿No deberíamos de ahorrarnos tanto trabajo y vergüenza y revisar únicamente a los Slytherins? –dijo Ron- disculpen, pero es obvio que no se sospecha de nadie de las otras casas. Siempre que pasa algo es por culpa de alguien de esa casa.
-No Ron, así como un Slytherin puede meter un objeto así en el colegio, puede hacerlo un Gryffindor, un Ravenclaw o un Hufflepuff. Todos serán tratados por igual –respondió Hermione.
-Hermione tú mejor que nadie conoces lo que los Slytherins son capaces de hacer. ¡Malfoy casi mata a Dumbledore! Y después de todo… tuvo bastante culpa en su muerte –insistió Ron señalándolo. Hermione enmudeció, y Draco se levantó de su asiento.
-Mi familia estaba amenazada, Weasley. Así como cada vez que yo insulto a tu familia te enojas y la defiendes aunque te ganes un castigo con Filch, así yo tuve que defender a la mía.
-Pues así puede haber muchas serpientes en tu casa…
-Cállate Weasley, lo que Draco hizo es admirable. Tuvo tanto valor… -dijo Pansy levantándose también y mirándolo orgullosa.
-¡Oh! Entonces dejemos que todos los pequeños mortífagos nos maten, después de todo, son héroes salvando a sus familias –comentó Ron con sarcasmo.
-¿Y que no es eso lo que Harry, tú y yo hacemos, Ron? –preguntó Hermione.
-¡Ay por favor! Esto es ridículo. Todos estamos en peligro por un montón de pubertos que quieren ser los favoritos de quien-tú-sabes –gritó Ron.
-¡Y yo estoy embarazada! Si tienen tantas sospechas de miembros de la casa de Slytherin, tal vez debería de mudarme a la torre contigo, Draco, después de todo nos casaremos en un mes.
-Pero si Malfoy es otro mortífago del que debemos tener cuidado, ya lo demostró el año pasado –lo acusó Ron señalándolo agresivamente.
-¡Draco no es un mortífago! –gritó Hermione golpeando la mesa.
-¿Tú cómo vas a saberlo? –preguntó Ron.
-Lo vi en la albercada de Flint. Él no tiene la marca tenebrosa en su brazo –respondió Hermione. Draco la miró, con una mezcla de agradecimiento e incredulidad en la mirada. No sabía que ella en realidad se hubiera fijado en eso.
-¿Y tú por qué lo andabas viendo? –gritó Pansy furiosa- él se casará conmigo, no tienes por qué verlo, sólo eres una sangre sucia que comparte la torre con él porque McGonagall está tan senil que no se da cuenta de…
-¡YA CÁLLATE PARKINSON! –gritó Draco fuera de sí. Toda la sala guardó silencio, mientras Pansy miraba llorosa al Premio Anual- esa expresión está prohibida, en estas reuniones y en todo el colegio. Hermione se ha ganado a pulso su puesto, así que prohíbo terminantemente que cualquiera ponga en duda la elección de McGonagall. ¿Queda entendido?
Los presentes asintieron temerosamente con la cabeza, algunos murmuraron un suave sí, y entonces Draco continuó.
-Y tú y yo no nos casaremos –dijo mirando a Pansy. Ésta abrió los ojos como dos enormes platos, y cuando iba a comenzar a alegar, él la interrumpió- no me importa lo que digan tus padres, no me casaré contigo. Ya habíamos hablado sobre insultar a las personas, y sabes cuánto me molesta.
-Tú mismo la llamabas así el año pasado –murmuró Pansy mirándolo fijamente a los ojos, llena de rencor.
-Te dije que muchas cosas cambiaron –contestó él- y por eso terminamos nuestra relación.
-Draco, te prometo no volver a decirle nada, por favor –imploró en voz baja, pero aún así, todos los presentes escucharon, pues estaban tan atentos, que no había más sonido en el aire.
-Se acabó, Pansy. Voy a hacerme cargo del bebé, y pagaré todos sus gastos, pero hasta ahí. En verdad ya no te soporto.
Hermione lo miraba impresionada. No sabía que hacer, estaba muda. Pansy se levantó de su asiento y salió dignamente de la sala, ante la mirada atenta de todos los presentes.
-Creo que es todo por hoy –dijo Hermione rompiendo el silencio.- Mañana entréguenme las listas de cómo repartieron a los alumnos de las asesorías para pegarlas en los tableros de avisos.
Con bastante orden, todos se levantaron y salieron de la sala, casi sin comentar nada entre ellos. Hermione y Draco se fueron juntos hacia la torre, aunque ella hubiera preferido que uno de los dos se adelantara, él quería ir con ella. No se dijeron nada en todo el camino, hasta que llegaron a la sala común.
-Entonces no te casas…
-No –respondió en un suspiro Draco- me siento tan aliviado.
-Pero eso no soluciona que…
-No lo sé –respondió. Ella lo miró unos segundos, mientras él veía hacia el suelo. De pronto su semblante cambió a uno de preocupación- ¿y si se altera y afecta al bebé? –Hermione no respondió, se limitó a observarlo asustada. En realidad no sabía si eso podía pasar- es que no podía permitir que te hablara así, Hermione. Menos después de que me has demostrado que si alguien tiene la sangre limpia en este colegio eres tú.
-Pero ella es la madre de tu bebé –respondió ella triste- tal vez debes de ir a buscarla.
-No, mi decisión está tomada. Si voy lo interpretará como que quiero casarme con ella, y no es así.
-Iré a buscar a Millicent, y le pediré que la cuide –dijo resuelto- y que cualquier cosa me avise. ¿Me esperas a cenar? Te prometo que no me tardo.
-Ya cené antes de la junta –respondió Hermione.
-Ohh, entonces… te veré mañana –dijo desanimado- que descanses.
-Gracias. Suerte.
Draco le sonrió y se fue.
En las siguientes semanas el frío fue haciéndose más intenso, hasta llegar al punto en que los estudiantes no salían más del castillo, prefiriendo quedarse en sus salas comunes al calor de las chimeneas, tomando bebidas calientes. Incluso en los pasillos era necesario estar abrigados, pues las bajas temperaturas traspasaban las ventanas. Poco a poco, los terrenos y el castillo se fueron cubriendo de una capa brillante de nieve. Y entre más aumentaba el frío más se sentía que las vacaciones de Navidad se acercaban, y eso era un gran alivio para todos los alumnos, sobre todo para los de quinto y séptimo que tenían que prepararse para los exámenes. Aunque el saber que al regresar tenían que dedicarse por completo a ellos no era exactamente algo que les diera tranquilidad.
Los entrenamientos de quidditch eran más pesados, y más cortos, debido a que nadie aguantaba el frío por mucho tiempo. El último partido antes de salir de vacaciones sería Gryffindor contra Hufflepuff, pero aún así todas las casas entrenaban por igual.
El día del partido, se encontraron todos los Gryffindor en el gran comedor animando al equipo de quidditch. Hermione estaba sentada con Harry y Ginny, todo el equipo estaba ahí, menos Ron.
-Parece que después de todo le dolió dejar a Lavender –comentó Ginny.
-No lo creo –dijo Harry- además ha estado muy concentrado en los entrenamientos. Estoy seguro de que hoy hará un buen papel, aunque no baje a desayunar.
-Claro que van a ganar, este será el partido más fácil del año –comentó Seamus Finnigan- Ravenclaw y Slytherin se están preparando mucho, pero Hufflepuff será pan comido. Si ganan este juego con gran ventaja, la copa será nuestra, ¡y qué mejor forma de graduarse que con un premio así en las manos, Harry!
-¡Ahí viene Ron! –dijo Ginny mirando hacia las puertas del comedor. Ron venía entrando solo, ya con su uniforme. Se veía tranquilo y descansado.
-Hola chicos –saludó sentándose en la mesa al otro lado de Hermione- ¿listos para ganarle a Hufflepuff?
-Media hora antes del juego quiero que vayamos a practicar al campo –dijo Harry.
-Faltan quince minutos para que empiece el partido, Harry –se rió Ron- y yo aún no he desayunado.
-¿Se puede saber porque has bajado hasta ahora?
-Estaba siguiendo los consejos de Hermione –explicó Ron antes de tomar una gran cucharada de cereal- leía un libro.
-¿De qué? –preguntó Ginny.
-Es un libro que le regalé a Harry en su cumpleaños, es muy bueno, pero no puedo dejar que lo veas Ginny –respondió Ron- ni Hermione.
-Vámonos ya al campo de quidditch antes de que sigas hablando –dijo Harry levantándose.
-¡Harry! ¿acaso es un libro hindú? –preguntó Ginny escandalizada.
-¡NO! –gritó Ron- jamás le regalaría eso al novio de mi hermana. Es un libro cien por ciento británico.
-Equipo, vámonos al campo ¡ya!
Todos se levantaron, incluyendo a Hermione que iría a buscar un buen lugar en las gradas mientras los demás entraban a los vestidores.
Ya en las gradas, el frío era muy intenso. Hermione estaba deseando que el partido ya empezara y durara muy poco, cuando escuchó una voz a sus espaldas.
-Olvidaste esto en la sala –era Draco, con un par de guantes y una bufanda de betas rojas con dorado en las manos.
-Muchas gracias –dijo Hermione poniéndoselos rápidamente.
-¿Te molesta si veo el juego aquí contigo? –preguntó Draco mientras una enorme cantidad de vapor salía de su boca debido al frío.
-¿Y Pansy?
-Millicent la convenció de no arriesgarse a un resfriado, así que se quedó en la sala común de Slytherin –respondió Draco sonriendo.
-Ohh, entonces no veo objeción para que puedas quedarte –dijo Hermione devolviéndole la sonrisa- aunque falta un rato para que empiece el partido, casi no ha llegado nadie.
-Es que hace mucho frío y no quieren enfriarse hasta que empiece –dijo Draco.
-No los culpo, me estoy helando –titiritó Hermione.
-Ven acá –dijo extendiendo los brazos y abriendo su abrigo. Hermione se acercó y él la envolvió. Estaban en un abrazo tan pegado, que el pulso de ambos se había acelerado. Era un maravilloso momento para recordar. Ellos dos solos, abrazados en las gradas, con el campo cubierto por una fina capa de nieve. Sobra decir que el frío de ambos desapareció por motivos más hormonales que el abrigo.
Poco a poco, empezaron a llegar todos los estudiantes, pero Draco y Hermione no se separaron. Sentían las miradas, y lograban escuchar algunos susurros referentes a ellos, pero por suerte nadie les dijo nada, nadie los interrumpió. Seguramente la noticia de ese abrazo tan íntimo le llegaría pronto a Pansy, pero la verdad, eso ya no importaba. Si el precio por aquél abrazo era una sesión de gritos e insultos, entonces lo mejor era seguir abrazados.
Entonces la voz de Luna saludó a todos los espectadores y anunció a los jugadores de cada equipo. Hermione aplaudió y gritó cuando apareció el equipo de Gryffindor, mientras Draco la miraba y se reía de ella, y de cómo brincaba emocionada aún teniendo los brazos de él rodeando su cintura.
Entonces comenzó el partido. Los primeros treinta puntos fueron ganados por Gryffindor, Ron ya había bloqueado los postes un par de veces exitosamente, pero hasta el momento, quien más se había lucido era Ginny, anotando las tres veces.
Ron miró a Hermione en las gradas, y ésta lo saludó desde los brazos de Draco. Y justo entonces la quaffle entró a uno de los aros. Ginny le gritó que se concentrara, pero definitivamente eso no sucedió. En los siguientes minutos, la quaffle volvió a entrar en los aros de Gryffindor seis veces.
-¿Qué pasa, Weasley? ¿Nos regalarás la copa tan fácilmente? Ahora sólo tendremos que ganarle a Hufflepuff –gritó Draco burlándose. Hermione se volvió a verlo enfadada, a lo que él respondió con una pequeña sonrisa- no pude contenerme.
Antes de que los Hufflepuff pudieran seguir anotando, Ginny y sus compañeras los empataron. Estaban setenta a setenta, lo único que necesitaban era que Harry agarrara la Snitch. Pero la Snitch no aparecía por ningún lado, cosa que desesperaba a todos los asistentes debido al intenso frío.
Ginny marcó otros 30 puntos, hasta que Harry se disparó a toda velocidad hacia el suelo del campo. Al fin parecía haberla visto. El buscador de Hufflepuff fue detrás de él inmediatamente, pero la escoba de Harry era mucho más veloz. Con un gran alboroto en las gradas, Harry agarró la Snitch y la alzó en alto, dando por terminado el partido.
-Por lo menos mis cazadores podrán dejar de entrenar después de que juguemos contra Hufflepuff –se burló Draco mientras salían con la multitud, ganando un duro codazo de Hermione en las costillas- ¿no echarás porras cuando juguemos contra Hufflepuff?
-¡Claro! A los bateadores de Hufflepuff para que te derriben –se burló Hermione.
-¡Ohh! Entonces te retiro permanentemente la invitación para ver entrenar al mejor equipo de Hogwarts.
-Pensé que Pansy ya la había retirado –comentó Hermione.
-Bueno, no tiene mucho poder ahora que no me casaré con ella –rió Draco.
-¿Me abrazaste por eso? ¿Pensaste que ahora puede haber algo entre nosotros? –preguntó ella. Él no respondió- Creí que estaba claro que lo que nos impide estar juntos no es Pansy, sino el hecho de que tendrás un bebé con ella.
Entonces, sin decir una palabra más ella se alejó entre la multitud. Él maldijo por lo bajo. Tan bien que la habían pasado viendo el partido abrazados, y ahora ella estaba verdaderamente molesta con él. Sintiéndose derrotado se fue hacia el lago y se sentó junto a un árbol, a lanzar piedras hacia la delgada superficie de hielo. Ella no querría verlo, así que no tenía caso subir a la torre hasta que tuviera que ir a dormir.
Al día siguiente era la visita a Hogsmeade, y la fiesta de Anne Kerrigan. Aunque se había desanimado bastante el día anterior, ahora no podría dejar de encontrarse a Draco en la fiesta, pues había prometido a Ginny que también iría. A las siete de la tarde bajó al vestíbulo ataviada con un vestido corto bandage de una mezcla de colores cafés y beiges, cubierto con un elegante abrigo largo color caqui. Ahí ya estaban Harry y Ginny esperándola, listos para la fiesta.
Hermione los apresuro a subir a uno de los carruajes que estaban en la entrada, pues no quería encontrarse a Draco. Llevaba ya veinticuatro horas evadiéndolo, y esperaba llegar a las cuarenta y ocho sin mayor problema. Aunque, seguramente él también iría a la fiesta, porque él encabezaba la elite de Slytherin.
Durante el camino sólo se habló del partido del día anterior, para pesar de Hermione. Ginny se había molestado mucho por la distracción de Ron, pero al final estaba contenta porque Harry había salvado el partido. Y ahora estaban más cerca de la copa.
-¿Y por qué estabas tan abrazada con Malfoy? –preguntó Ginny cuando terminaron de discutir el partido. Eso era justamente lo que menos quería escuchar. Se sintió enrojecer bajo la mirada atenta de sus dos amigos- él no se casará, pero ¿acaso…?
-Eso fue un terrible error, y no volverá a ocurrir –respondió avergonzada- yo pensé que él me abrazó en un plan de amistad, obviamente porque le gusto y me gusta, pero siendo amigos, sin buscar más. Y luego resultó que pensó de nuevo que yo aceptaría tener una relación con un hombre que tiene un hijo.
-¿De nuevo? ¿Te lo había dicho antes? ¡Todos son iguales! No pueden acercarse a una chica sin tener malas intenciones –se quejó Ginny.
-No es obligatorio, Ginny –dijo Harry ofendido.
-Ohh perdona Harry. No lo decía por ti.
El hotel de la varita chispeante era un hermoso edificio blanco, de estilo neoclásico muy elegante. Para entrar, subían por una escalera grande, marcada por hermosos barandales también blancos. Al llegar a la recepción los dirigieron hacia el salón donde se festejaba Anne. Era impresionante, con una gran cantidad de columnas marcando la pista de baile con forma circular. Y alrededor pequeñas mesas para cinco personas, con fuentes de bocadillos en cada una. Todo el salón estaba decorado con gardenias, que además perfumaban el ambiente. La música estaba a cargo de un grupo muy animado localizado a un lado de la pista de baile.
I make them good
girls go bad
I make them good girls go
Good girls go bad
Entonces lo vio sentado con Blaise Zabini, y la estaba mirando a ella sin ningún disimulo. Con un hermoso traje, y corbata azul, el príncipe de Slytherin estaba encantado por ella.
I
know your type
(Your type)
You're daddy's little girl
Just
take a bite
(One bite)
Let me shake up your world
'Cause
just one night couldn't be so wrong
I'm gonna make you lose
control
Hermione le sostuvo la mirada, a pesar de que Harry se veía molesto por ello. Cómo hubiera querido sentarse con él, llegar de su brazo como Harry y Ginny, y hablar toda la noche. Y pensar que hacía sólo tres meses, ella ni siquiera hubiera sido invitada a esta fiesta…
She
was so shy
Till I drove her wild
I make them good girls go
bad
I make them good girls go bad
You were hanging in the
corner
With your five best friends
You heard that I was
trouble
But you couldn't resist
I make them good girls go bad
I make them good girls go
Good girls go bad
Se sentaron en una mesa que encontraron sola, al otro lado de donde estaba Draco con sus amigos de Slytherin. Ginny comentaba emocionada sobre la decoración, tratando de distraer a Hermione, pero ésta jamás despegó ni sus ojos ni su atención del maravilloso Premio Anual.
I
know your type
Boy, you're dangerous
Yeah, you're that guy
I'd be stupid to trust
But just one night couldn't be so
wrong
You make me wanna lose control
-Hermione, ahí está Anne, me pregunto dónde compraría ese vestido, está muy bonito ¿no te parece?
-Hermoso –respondió Hermione sin pensar. Le dolía tanto la letra de la canción… una sola noche no puede estar tan mal.
She
was so shy
Till I drove her wild
I make them good girls go
bad
I make them good girls go bad
I was hanging in the corner
With my five best friends
I heard that you were trouble
But
I couldn't resist
Draco se dio cuenta de que Pansy salió por una pequeña puerta hacia el jardín, acompañada de Theodore Nott. Hubiera salido para asegurarse de que estuviera bien, pero en aquellos momentos prefirió ver cómo Hermione se levantó de la mesa junto con sus amigos y se puso a bailar en la pista de baile. Brincaba con alegría, sin importar que su cabello estuviera revuelto, y cantaba a todo volumen.
Sonrió malignamente al escuchar a Hermione cantando: Escuché que eras un problema, pero no pude resistirme. Si no hubiera sido por el terrible malentendido el día anterior, se hubiera levantado a bailar con ella. Nadie brillaba tanto en la pista de baile como ella.
-Draco, hay un problema –se acercó Millicent Bulstrode sacándolo de su trance- Pansy está afuera, pero…
-¿Está bien? –preguntó preocupado viendo la expresión de Millicent.
-No lo creo –respondió ella.
Se levantó de la mesa y fue hacia la puerta por donde había visto a Pansy salir. A primera vista, no había nadie más ahí, pero luego los vislumbró, sentados detrás de unos setos. Tratando de que no lo escucharan ni lo vieran, se acercó. Pansy reía desahogadamente, lo que confundió a Draco. ¿Por qué Millicent le había dicho que no estaba bien? Estaba a punto de irse cuando le llegó el olor del humo de un cigarro. Algo no cuadraba. Pansy no dejaba que nadie fumara cerca de ella para no hacerle daño al bebé.
-Muchas gracias, Theo, ya me hacia mucha falta esto –dijo riendo con la voz agitada.
-No es nada, Pansy –respondió la voz de Nott- no sé cómo has podido mantener esta farsa por tanto tiempo. ¿Qué vas a hacer cuando cumplas los nueve meses y resulte que no hay ningún bebé? ¿Robarás uno muggle?
-Claro que no Theo, Draco notaría que no es de él –respondió Pansy. Draco no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Acaso eso significaba…?
-¿Entonces qué harás? –preguntó Nott.
-En enero tendré un accidente, y entonces, convenceré a Draco de que estoy destrozada porque nuestro bebé ha muerto. Él se sentirá terrible, así que se quedará conmigo, y tal vez lo convenza de tener "otro" –rió Pansy.- No podrá con la culpa de no haberse casado conmigo en diciembre.
-Pero ahorita parece muy real tu panza… digo es pequeña, pero…
-Es una blusa. Yo no he aumentado un solo gramo desde la última vez que estuve con Draco en agosto.
-Vas a perder la práctica, Pansy, deberíamos de hacer algo tú y yo…
Draco no pudo escuchar más. De haberse quedado seguramente la hubiera matado, a pesar de que era una maravillosa noticia, no podía evitar sentirse terriblemente engañado, burlado. Pansy le había visto la cara, y se reía a sus espaldas con uno de sus amigos mientras hacía planes para acostarse con otros. Y así quería que él se casara con ella. Entró resuelto al salón, al día siguiente ajustaría cuentas por ahora, tenía algo mucho más importante que hacer.
Pero Hermione no estaba ya en la fiesta. Hacía cinco minutos que se había salido buscando a Pansy ella estaba en el centro de la pista, bailando como si no hubiera mañana, y ahora se había ido.
-Ha regresado al castillo temprano –dijo Ginny detrás de él. Estaba con Harry, que lo miraba a punto de golpearlo.
-¿Por qué se fue? –preguntó Draco.
-Está muy claro, Malfoy, no quería verte –respondió Harry.
-Voy a buscarla.
-No –lo detuvo Ginny- ella ya no quiere saber más de ti, ya le hiciste bastante daño.
-Precisamente por eso tengo que hablar con ella. Necesito decirle ahora mismo algo que la va a alegrar muchísimo –dijo Draco.
-Tienes un concepto muy torcido de alegría, Malfoy –dijo Harry- lo mejor será que la dejes en paz.
No sé si piensen cómo yo que esto era obvio. Pansy no está embarazada, sólo es una chantajista y no mide las consecuencias. Desgraciadamente, hay millones como ella. Lo que no es obvio es cómo es que consiguió convencer a Madame Pomfrey, ¿la convenció? ¿recuerdan que Ginny escuchó decir que había una chica embarazada en Hogwarts? No les voy a adelantar eso ahora, pero son cosas importantes. Creo que se descubre en el capítulo 13, no estoy segura y no tengo los apuntes conmigo. El libro que se menciona es "Doce Maneras Infalibles para Encantar a las Brujas".
Espero leer sus comentarios para que me digan qué les pareció. Ohhh lo olvidaba… actualizaré el 14 de agosto, no se desesperen, antes actualizaba cada seis meses o mas, ahora cada quince días. Es verdad que tengo dos capítulos más terminados, pero pronto entraré a clases y no tendré más tiempo para escribir. Por favor sean comprensivos. Creo que eso es todo… espero sus rrs =)
