Episodio 7: Y no tenerte
- "Duele el querer verte y no tenerte, el pensar en tí frecuentemente cuando lo único que quiero es quererte. Duele el saber que jamás saldrías de mi mente, el solo querer verte una última vez pues como dicen no fue cuestión de suerte que dos caminos tan separados como los nuestros se cruzaran en la misma senda para luego dividirse nuevamente, solo que esta vez para siempre. Son realmente los hechos los que duelen y las palabras dichas las que en mi corazón me quemen".
Para mala suerte los amaneceres dejaron de volverse tan mágicos en Bahía Aventura ya que la contaminación auditiva en la ciudad mataba el cantar en las mañanas de las pocas aves que aún sobrevivían en la destruida ciudad pues varios automóviles y ruido de toda la gente interrumpía a casi todos y molestaba a la poca paz que se tenía, aunque el cansancio en el grupo de recién llegados a Bahía Aventura era tanto que ni la alarma del despertador de su cuarto los lograba levantar. Tras su arribo a Bahía Aventura, el grupo pequeño conformado por las famosas aviadoras Ace y Skye junto a sus nuevos amigos perrunos Jill y Tundra, tomaron sus maletas y fueron directamente a su hotel a descansar del gran trayecto por el que pasaron.
El cansancio era mucho en los cuatro pues al llegar a su alcoba lo primero que hicieron fue tirarse casi simultáneamente a la enorme y única cama matrimonial que les ofrecía la suite que pidieron. Debido a la gran fama de sus huéspedes, el hotel les ofreció a Ace, Skye y sus amigos una de sus mejores habitaciones, pero estas lo rechazaron amablemente pues optaron por la humildad antes que la soberbia, aunque realmente solo querían algo donde poder dormir sin importarles donde apoyarían sus cabezas, incluso podrían dormirse en el sillón de la recepción o hasta en el piso recién pulido del lobby. Y así fue como verdaderamente pasaron su día de ayer, descansando y durmiendo profunda y tranquilamente hasta el día de hoy.
Ace al ser la única humana era la que más espacio ocupaba de todos o es lo que parecía, lo bueno es que esta dormía en una posición casi fetal lo que les daba más lugar a los canes, Tundra dormía en el medio y siempre dormía boca arriba en una posición algo cómica pues tenía el hocico bien abierta y su lengua de fuera, además de que sus ronquidos resonaban por casi todo el sitio. Por último y del otro lado de la cama dormían apaciguadamente Jill abrazando a Skye de una forma bastante tierna pues ella ocupaba el pecho de su novio como una almohada mientras lo abrazaba y Jill con sus patas jalaba el cuerpo de Skye más al suyo con tal de tenerlo lo más cerca de él y poder seguir oliendo aquel bello perfume que lo hipnotizaba y lo dejaba muy tonto, sentir aquel pelaje tan suave y sedoso que lo mataba y tocar aquel cuerpo que siempre deseaba conocer a más profundidad, traspasar aquella barrera entre lo moral e incorrecto y fundirse con ella en un acto carnal y físico, de hecho eso es lo único en lo que ha pensado desde el primer día que la vio con su esbelta y delgada figura con aquellas sensuales, suaves y ardientes curvas que realmente lo excitaban y hacían que pensara en un sinfín de obscenidades.
La historia de estos dos se remonta a casi dos años desde que se vieron por primera vez. Retrocediendo en el tiempo, en un pueblo ganadero al norte de las montañas de la bella Noruega, donde el ganado, prados y granjas era el oro de aquellos pueblerinos y donde todos conocían a todos. Vivían en casas simples de madera, pero detalles y colores muy bellos, hasta lucían un poco elegantes, pese a parecer un sitio alejado del hombre y la mano de Dios, estaban perfectamente actualizados a nivel tecnológico, aunque la verdad no les gustaba mucho todas esas cosas nuevas y preferían disfrutar de aquellas cosas simples de la vida. Como casi toda su economía era de granjas y animales era más que obvio que animales salvajes vinieran a intervenir con los cultivos y el ganado es por eso que los perros eran esenciales para ellos tanto como para proteger al rebaño como para pastorear, tal trabajo era el de Jill pues guiaba a todas las ovejas de su dueño. Aquel Kelpie castaño vivía una vida muy aburrida para su consideración, el campo le era realmente algo tan rutinario que se le había vuelto extremadamente aburrido el hacer lo mismo de siempre. Salir, corretear ovejas, comer y dormir para el día siguiente continuar con la monotonía que se había formado en un círculo eterno sin sentido para su vida. Jill ya no aguantaba más y juraba que si tenía que volver a escuchar el balido de una oveja más él mismo iría a degollarla sin importarle las consecuencias ni repercusiones, simplemente ya no aguantaba más.
Un día como otro por la mañana, con el viento gélido de las montañas cercanas que soplaba y soplaba tan fuerte que movía muchas hojas de los árboles, con el cielo nublado gris con posibilidades altas de lluvia, Jill recorría por la calle principal, uno de los pocos caminos pavimentados del sitio, dirigiéndose a la taberna local. Había conseguido escapar un rato de sus obligaciones y tareas de la granja, se marchó a escondidas de sus dueños dejándolos preocupados por el estado de su único y amado perro pues esto no era nada habitual en él. De todas maneras, él estaba ahí en aquella única cantina que existía en todo el pueblo, era por eso por lo que la misma tenía tantos clientes, muchos hombres y mujeres venían casi a diario para probar del dulce licor que vendían y desprenderse un poco de los problemas de su vida. También, aun siendo el doble de nocivo para ellos e "Ilegal", se encontraban algunos perros callejeros o mascotas de residentes que se escapaban a quienes, de igual forma, se les servían de tal néctar pese a estar prohibido por la ley, para los dueños de tal bar solo existía la política de atender al cliente que pueda pagar por el servicio. Con todo esto Jill entró a tal lugar y como si fuera un cliente común y corriente fue atendido y servido como cualquier otro, por el dinero no había gran problema pues había robado de sus dueños un fajo grueso de billetes que no le importaría gastar solo en tragos. Sin darse cuenta y a los pocos segundos de casi acabar su primera cerveza apareció uno de sus amigos y se sentó a su lado. Un collie de edad más avanzada, un poco más alto que él y de un perfil algo serio, tomó lugar cerca de su camarada, aunque este no tenía una cara muy alegre al encontrarse con él.
- Vaya, vaya, vaya, pero si es Jill el creador de falsas promesas. ¿Qué te trae por aquí mi buen "amigo"? – Preguntó el collie un tanto serio acercándose a Jill hablando con una voz seria y gruesa mientras daba énfasis en su última palabra.
Jill regó parte del trago que estaba bebiendo debido al fuerte golpe que recibió tras darse cuenta de quién había llegado.
- Cuántas veces te he dicho que ya no me llames de esa manera, lo que sucedió aquella vez solo fue un terrible error – Admitió el Kelpie algo deprimido e incómodo pues la conversación le traía recuerdos dolorosos y un tanto humillantes.
- Un error que gozaste mucho – Dijo un tanto serio el collie mientras veía muy severo a su amigo – Realmente fue una de las pocas y últimas veces en las que me defraudaste amigo. Te comprometiste con aquella chica y un día antes de la boda ella te descubre con otra en la cama. Realmente me das asco.
- ¡YA TE LO HE DICHO, YO NO LA AMABA Y SOLO ME OBLIGARON A CASARME CON ELLA! – Gritó el kelpie furioso por tal amargo recuerdo.
Por segundos ambos amigos quedaron en silencio mirándose a los ojos, a Jill se le notaba una cara algo enojada y su amigo solo mantenía su mirada sería y decepcionada hacia él, devolviendo la misma mirada agresiva.
- Pero ella pensó que sí, ella si te amaba y tu solo le diste falsas ilusiones. Pudiste hablar en su momento con ella y dejarle en claro tus sentimientos tal como ella lo hizo contigo, pudiste evitarle su humillación, pudiste evitar sus lágrimas, pudiste evitar que se quitara la vida, pero solo le hiciste falsas promesas y te escondías como un cobarde.
- ¿No fue culpa mía? Además, si me casaba con ella significaría que tendría que vivir encadenado a un miserable pueblo lleno de puras tareas rutinarias y aburridas, tendría que seguir viviendo como esclavo rodeado de mierda de gente y animales, tendría que seguir siendo un ESTÚPIDO PERRO DE PASTOREO, tendría que dejar a un lado mis sueños y olvidarme de ellos.
- Ella sí lo hizo por ti, dejó sus anhelos y sueños por ti y tu ni siquiera le pusiste un alto a todo eso hasta que ya fue tarde.
- Ella no debió hacer eso, fue realmente su culpa… A todo esto, ¿Qué te importa lo que pasa en mi vida?
Aquel compañero de Jill se levanta de manera abrupta de su asiento para quedarselo viendo cara a cara con un rostro de pocos amigos, que lanzaba fiereza e intimidad a todos lados que acompañado de su altura algo superior le daban más tenebrosidad.
- Yo estaba enamorado de ella – Se detuvo brevemente para aferrar más su mirada contra aquel Kelpie, como si dentro de su mente lo estuviera matando de maneras muy lentas y dolorosas – La única razón por la estoy aquí contigo, hablándote como si fueras alguien decente es porque aún respetó nuestra antigua amistad y sobre todo por ella. Yo si tengo honor y modales a diferencia tuya. Y te advierto que si me entero de que le volviste a romper el corazón a otra inocente dama, o que solo juegas con ellas, será mejor que estés bien lejos de aquí porque ni nuestra vieja amistad, ni nada impedirá que entierre tu cara en mierda de caballo y escupa en tu cuerpo – El collie se aleja de él, no sin antes lanzar una mirada más amenazando indirectamente a Jill una última vez – No eres un humano, si bebes mucho de esa porquería puede que no llegues al siguiente amanecer. Una cosa más – A este punto el collie tira un sobre amarillo enfrente de Jill y lo acerca a él con su pata – Ella me dijo que sería una sorpresa para ti, me pidió que te las entregara en su lugar como un regalo de bodas…cuídate, necesitarás hacerlo – Aquel collie se va y deja a Jill solo con tal sobre.
De un segundo a otro el ambiente se empezó a poner algo tenso y sombrío pues, pese a haberse ido hace segundos, se seguía sintiendo aquella mirada tenebrosa que le dejó el collie a Jill y como daga lo había atravesado hasta llegar a sus músculos, huesos y aquel órgano vital llamado corazón. Y aun así este seguía admirando aquella cubierta de papel que en su interior almacenaba lo que sería el último recuerdo de su "prometida" que le había dejado a él antes de su muerte por suicidio.
El tiempo pasaba muy lento ante los ojos de Jill, aún conservaba aquel primer tarro de cerveza semi lleno entre sus patas que había ordenado minutos atrás, minutos que se volvieron años para él, la charla con su amigo lo había dejado sin ánimos y su mente divaga en pensamientos extraños e incluso tenía una lucha existencial consigo mismo sobre si abrir o no aquel sobre, su lado curioso lo obligaba a tomarlo y echar un ojo en su interior, pero algo dentro de él le decía que no le iría a gustar nada lo que había en su contenido. Su lucha interna también agraviaba su estado ya que no quería seguir con esta farsa de vivir como si todo estuviera bien, quería dejar esto de lado y echar raíces en otro lugar, probar suerte en la ciudad, tener tanto dinero como para no volver a trabajar y solo preocuparse por el tiempo y como desperdiciarlo, el problema era el que al ser un simple perro sus probabilidades de lograr su objetivo eran muy pocas y un sueño parecía muy lejano, eso hasta que llegó ella.
No lo sabía bien, pero en ese instante, cuando las puertas de la cantina se abrieron una vez más, entraría lo que él consideraba su boleto para salir de su desdicha y tal vez mucho más. Su cara, su pelo, su olor y sus bellísimas patas era lo que más quería, pero aquel cuerpo tallado por los mismos dioses era lo que lo volvían más loco y excitaban a niveles insuperables. Podía no ser cierto pues existía una gran posibilidad de que aquella cockapoo solo fuese una alucinación creada por la bebida, una perrita tan bella y sensual como ella era algo realmente imposible de encontrar, pero estaba ahí junto a su dueña.
Una chica de cabellos pelirrojos y una cockapoo habían entrado aquel bar de tal pueblo, iban de camino a dar un espectáculo aéreo en una ciudad no muy lejana ahí, pero estaban muy cansadas como para continuar su viaje y solo querían un lugar para hospedarse solo por esta noche. Las chicas entraron y fueron muy bien recibidas por el dueño y barman del local.
- Muy bellas tardes mis lady's, díganme ¿Qué les sirvo? – Preguntó aquel señor de mostacho mientras limpiaba un tarro.
- Un vaso de agua estará bien para las dos – Respondió Skye muy segura con una sonrisa tranquila al ser recibidas con tal amabilidad, quitándole las palabras de la boca a su amiga y actual dueña Ace.
- Y una pregunta – Agregó Ace – ¿Sabrá de un buen hotel para hospedarnos? Mi amiga y yo estamos de paso y quisiéramos descansar para partir mañana en la mañana pues tenemos que dar un show en una ciudad a unos kilómetros de aquí – Preguntó devolviendo la misma gentileza que recibieron al llegar.
- ¿Hotel? Lo siento mucho, señorita, pero me temo que en este pueblo no tenemos hoteles. Como verá no somos un pueblo muy vistoso o elegante para los turistas y es por eso que rara vez tenemos visitas, también no somos un lugar muy grande ni mucho menos exótico, es por eso que no tenemos ningún hotel por aquí – Explicaba el barman mientras les daba en un vaso de cristal y en un plato para perros con aquel líquido transparente y frío de las montañas.
Sin que nadie lo supiera, Jill se encontraba detrás de ellas escuchando a detalle aquella charla y el embrollo que tenía mientras que sostenía entre su brazo aquel sobre que le había dejado su ex amigo. Al principio aprovechó la vista que tenía para mirar a más detalle la espalda de Skye, había mucho en ella que hacía que la mirada de Jill se quedará pegada en la cockapoo y fue ahí donde una idea se le cruzó a la mente, una idea donde podría ver más de cerca aquel escultural cuerpo.
- Este…– Interrumpió acercándose un tanto nervioso a las chicas. Estas notaron la voz detrás de ellas y voltearon para mirar fijamente a aquel Kelpie quien las miraba algo nervioso – Perdonen si interrumpo, pero no he podido dejar de ignorar que tiene un problema…así que si lo desean se pueden alojar en mi casa, no creo que a mis dueños les moleste – Agregó.
Por un lado, Ace miro algo extrañada a aquel perro Kelpie, al principio no pensó que sería de confiar pues un perro en un bar no era una buena señal, aunque, realmente estaba tan cansada que cualquier lugar para hospedarse le sería un castillo, pero no bajaría la guardia y mantendría la vista puesta en su amiga y en aquel perro por si se quisiera pasar de listo. De otro lado, Skye lo miraba sorprendida pues aquellos ojos azules tan oscuros como el mar y aquel perfil le recordaban a aquel perro que veía en sus sueños después de la tragedia que sucedió con Chase y que en estos últimos años tal sueño se repetía en algunas escasas ocasiones. Tal vez y solo tal vez él era aquel perro con el que conectaba, aquel con quien cuyo hilo rojo del destino estaba unido para volver a sonreír de verdad o por el contrario solo sería una desilusión amorosa más para nuestra dulce perrita y otro duro golpe que tendría que afrontar y con el que tendría que aprender a vivir con dolor y tristeza.
- "¿Serás acaso él?" – Se preguntó así misma mentalmente mientras seguía analizando al can y veía cada vez más extrañada como se asemejaba a aquel perro del sueño que tenía – "Sea o no sea creo que lo mejor sería no hacerme ilusiones, no quiero terminar decepcionada otra vez y con otra cicatriz más, mi corazón ya está muy roto y aún después de muchos años no dejo de olvidar a Chase y siento que si salgo con otro es casi como si lo engañara con otro aun cuando el ya no está con nosotros y solo lo pueda ver cuando cierro mis ojos"
Luego de reflexionar en su mente y tras una breve charla entre Skye y Ace, las dos al final accedieron a la propuesta del can desconocido, aunque Ace seguía teniendo sus sospechas. Pagaron sus cuentas, se levantaron de sus asientos y salieron de aquella taberna si más que dar las gracias y comenzar su camino siendo guiadas por Jill. Tras salir se dieron cuenta que ya estaba atardeciendo y además de que más nubes grises empezaban a llegar lo que aumentaba el riesgo de lluvia y aun así los tres seguían su caminar tranquilos por la calle, aunque también el viento se empezaba a soltar y con ello algo de frío empezaba a hacer.
- Lamento si sueno muy apresurada, pero ¿Cuánto falta para llegar a tu casa? – Preguntó Skye sintiendo como el frío atravesaba su sedoso pelo y la hacía temblar.
- Por desgracia mi casa no está tan cerca a diferencia de las otras – Contestó Jill mientras el viento soplaba y peinaba todo su pelaje al igual que Skye, solo que este ya estaba más acostumbrado a esto climas fríos de montaña y era por eso que frío no era mucho problema para él – Apropósito y perdón si sueno algo grosero, pero ¿ustedes quiénes son realmente? Las escuché decir algo sobre un show, pero no supe nada más.
- Nosotras somos aviadoras acróbatas, hacemos trucos aéreos y nos presentamos en distintos lugares, es increíble que no supieras sobre nosotras – Respondió Ace, aún desconfiando de él, cubriéndose con sus manos de los fuertes vientos.
Jill solo se limitó a voltear rápidamente sobre su hombro para ver como ambas sufrían por el gélido viento, más aquella cockapoo a la cual le había echado el ojo, así fue como tomó la decisión de desviarse del camino para llegar a un granero cercano de su ubicación. Al llegar ahí, este les explico realmente lo que sucedía.
- Aún nos queda un buen tramo de aquí a mi hogar, así que cambié de rumbo pues se ve que una fuerte tormenta llegará en pocos segundos – Explicaba el Kelpie mientras abría la puerta de tal cimiento de madera y veía al cielo con preocupación.
- ¿Los dueños no se enojarán si entramos aquí? – Preguntó Skye algo preocupada por entrar a lo que era una propiedad privada.
- Tranquilas, los dueños se fueron a la ciudad por un tiempo, además de que aquí conocemos a todos y confiamos en todos ya que no hay inseguridad y es por eso que siempre dejan las cosas sin candado, además no creo que se enojen – Dijo Jill calmando a las chicas logrando convencerlas.
Al poco tiempo de entrar a aquel granero, un fuerte diluvio azotó a todo el pueblito inundando casi la avenida principal por completo, creando grandes charcos de lodo y agua, transformando las escaleras de las calles en cascadas artificiales y mojando por completo todo aquel sitio y ni se habla de los vientos que soplaban más y más fuertes que ocasionaban miedo el oír del eco de tal ventarrón.
- Diablos, la tormenta es tan fuerte que no nos dejara marcharnos de aquí, me temo que tendremos que cancelar nuestro show de mañana – Dijo Ace decepcionada por el clima desfavorable.
- ¡¿Qué?! – Exclamó Skye sorprendida por tal decisión de su dueña pues nunca antes habían hecho tal cosa ya que su público era lo primero para ellas y el cancelar algo así les era un golpe duro en el cuerpo – Pero decepcionaremos a miles, nunca hemos hecho esto y siempre hemos volado llueve, truene o nieve.
- Lo sé, pero si queremos dar más espectáculos y no morir en el intento, lo más prudente sería quedarnos hasta que la tormenta apacigüe o se calme un poco pues nunca antes he pilotado a Amelia en una tormenta tan fuerte como esta – En el rostro de aquella experta aviadora también se le veía la decepción de tener que tomar tal decisión pues no le gustaba hacer esto.
- Perdón nuevamente esta vez por ser tan metido, pero las lluvias y tormentas por lo regular suelen durar bastante por aquí y siempre habrá una peor que la otra, lo siento mucho – Agregó Jill apenado por la situación que vivían ambas amigas.
Tal noticia empeoró los ánimos de ambas, pero Ace tenía razón ya que era más importante su seguridad que un simple espectáculo aéreo que podrían dar cuando la situación y circunstancias sean las mejores. El tiempo seguía avanzando, la oscuridad muy pronto iría caer y las lluvias no paraban junto a los fuertes vientos, para su suerte el granero en el que se encontraban estaba a buena altura como para que no se inundara, tenía una fuerte edificación por lo que no había goteras o estaba en mal estado y el heno que las rodeaba las mantenía cálidas y cómodas, pero lo único que no evitaron fue el hambre y este se dio a conocer con un fuerte gruñido del estómago de los tres que sonaba en coro.
- Ahora me estoy arrepintiendo de no haberle pedido comida al señor del bar, diablos, me muero de hambre – Dijo Ace mientras apretaba su pansa con su brazo derecho.
- Por favor no menciones esa palabra que hace que mi estomaga tiemble mucho más – Dijo Skye en el mismo estado que su amiga.
En ese momento un recuerdo atacó al Kelpie, recordó que antes de pagar su cuenta de aquella única cerveza que apenas y tocó había robado dos panes del lugar sin que nadie se diera cuenta. Jill los tomó y se les dio a las chicas muy gentilmente, pero al costo de que este se quedaría aún con hambre, aunque ya había cometido muchos errores en su vida como para cometer otro también le ayudaría a quedar bien con Skye quien apreciaba estos pequeños actos más que nadie.
- Si quieren pueden quedarse con estos pedazos de pan, los tomé de la taberna antes de marcharme – Dijo mientras les ofrecía su única comida a ambas.
- Muchas gracias, este… – Agradeció Skye tomando uno, aunque se detuvo en su agradecimiento al desconocer el nombre del Kelpie
- Ups, perdónenme, pero olvide presentarme. Me llamo Jill – Se presentó el perro macho.
- Mucho gusto, yo soy Skye y mi amiga se llama Ace – Presentó Skye a ella y a su amiga, aunque Ace seguía sin confiar mucho en el Kelpie lo que hizo que solo levantara su mano para saludar, su indiferencia se veía reflejado en su rostro y actitud.
- ¿Skye?, lindo nombre – Dijo Jill sonrojándose un poco.
- Aja si, mucho gusto. Oye lamento mucho si sueno algo aguafiestas, pero mi amiga y yo hemos tenido un largo viaje así que nos gustaría descansar un poco - Intervino Ace parando los caballos de Jill.
- ¿Qué te sucede? – Preguntó Skye algo enfadada y desconcertada por la actitud grosera y rara de su dueña.
- Este…está bien, las entiendo. Fue un día muy agotador para ambos así que si quieren descansen, yo vigilara las afueras para avisarles cuando la tormenta cese un poco – Dijo Jill un poco decepcionado, pero siendo gentil a la vez. Este ese fue como lo prometió a la puerta y miró directamente al lugar sin decir o hacer nada más que solo observar.
Al estar lo suficientemente lejanas para evitar que sus voces fueran escuchadas por el macho, ambas chicas improvisaron con la paja unas especies de camas para descansar, pero también empezaron una discusión por la actitud de Ace o más bien, Skye empezó a discutir con ella.
- ¿Me puedes decir que carajos fue lo que te ocurrió? – Comentó Skye molesta por la actitud de su humana momento atrás.
- ¿Disculpa?, Skye cuida un poco más tu lenguaje – Regaño Ace en respuesta de la cockapoo.
- Lo siento mucho, pero ya sabes muy bien que odio a la gente que se comporta de esa manera tan desagradecida y grosera – Recrimino aún furiosa.
- Yo también lo siento mucho por actuar de esa forma, pero no presiento que ese can nos haya ayudado por ser simplemente gentil. Le estoy agradecida por ayudarnos, pero mi sexto sentido me advierte que tenga cuidado con él pues le prometí a Ryder que te cuidaría y protegería de todo mal.
- Lo sé, pero ya no soy la misma cachorra de hace años, de hecho, ya no soy la misma desde lo de… – Las palabras que quería sacar le eran sofocadas por el terror del recuerdo y le dificultaban por mucho su habla– Desde lo de Chase – Finalmente logra sacar las palabras con dolor y tristeza.
- Es por eso que estoy preocupada por ti Skye – Ace cambia su actitud nuevamente y se vuelve empática y misericorde con ella, además de que logra relajar la situación – Skye has pasado por un dolor inenarrable sentimentalmente, es por eso que trato de protegerte pues no quiero que tus heridas se abran más de lo que ya están, también se han empezado a esparcir rumores leves sobre ti que no me gustan mucho que hacen que quedes como una presa fácil para cualquier perro lujurioso y depravado. No quiero que te vuelvan a partir el corazón
- Te entiendo, pero nunca podre crecer si sigues detrás de mí – Soltó Skye de igual forma calmada que Ace, pero había algo en su tono que hiciera que Ace lo tomara como una llamada de atención para ella. Le había asegurado a Ryder que protegería y cuidaría de Skye, pero tenía que admitir que la estaba sobreprotegiendo ya que se preocupaba por ella y la enorme decepción que hacía que su corazón siguiera delicado aún después de tanto tiempo. Ambas no dijeron nada más, Ace se quedó perpleja por la verdad y Skye pensó que había herido los sentimientos de su amiga.
- Cr, creo que será mejor que fuéramos a descansar un poco – Dijo Ace pensativa y a la vez cortante y seca con Skye – Descansa – Fue su última palabra antes de acomodarse en su cama improvisada de paja.
- Tu igual – Respondió la cockapoo sintiéndose mal consigo pues seguía con la idea de creer haber herido a su amiga.
Ambas se acomodaron en sus camas, una lejos de la otra, y finalmente pegaron el ojo. Tras varios minutos de sueño sin hacer mucho movimiento, empezaron a atracarle nuevamente aquellos sueños siniestros que hacían que Skye temblara de nuevo. Era todo tal y como la última vez que tuvo tal pesadilla, el edificio en llamas, los escombros, los cuerpo y Chase en un cuarto solitario agonizando de dolor, solo que esta vez ya no estaba aquel perro que vio antes de despertar. Todo permanecía oscuro, no existía nada a excepción de Skye quien parecía flotar en un cuarto totalmente negro e infinito, donde su voz era sofocada, sus movimientos estaban bloqueados y sus ojos estaban cegados por aquella infinita y malévola oscuridad, solo permanecía quieta en sollozos siendo prisionera de su propio cuerpo sin poder hacer nada. Su tortura apenas empezaba pues sus orejas aún funcionaban y fue donde los gritos de dolor empezaron.
- "¿Por qué me haces esto?" – Preguntaba una voz muy conocida para Skye, una voz que lloraba y suplicaba por clemencia una voz que sonaba como, me corrijo, era la de Chase.
- "¿Chase?" – Se preguntaba mentalmente Skye ya que le imposible mover su boca.
- "No le hagas nada a ella, tu solo me quieres a mi" – Suplicaba entre llantos, con una voz quebradiza llena de dolor y desesperanza.
- "¿A quién?, ¿A mí? No Chase, no quiero que nada más te pase, no tienes que sacrificarte nuevamente por los demás, vive tu vida, yo ya lo hice con la mía y ahora es tu turno y si tengo que morir para verte vivo una vez más, para que cumplas tus sueños, entonces lo haré, porque te amo" – Pedía con todo su corazón hecho pedazos aunque todo era en vano pues nadie le hacía acaso pues seguía sin poder mover ni un musculo, a excepción de una.
- "Yo también te amo Skye" – Fue lo último que escuchó decir de la voz de Chase antes de que se oyera como los huesos empezaban a crujir, como la carne se separaba de los músculos y como la sangre salpica por cada parte. Cada gota se escuchaba caer al suelo como enormes cascadas individuales que dejaban un enorme río carmesí que, aunque no podía verlo Skye, está sabía que lo era además de que sentía como el mar de sangre llegaba hasta su pecho y la tintaban de rojo y no podía hacer nada pues ella aún no se podía mover, solo escuchaba y olía el repugnante olor metálico de la sangre desparramada por todo el sitio.
- "No de nuevo" – Lloraba en soledad – "Chase, *Ah, ahh*" – Sus sollozos se volvieron amargos y dolorosos, estaba ya harta de tratar con esta locura una y otra vez pues en cada sueño se mostraba como si ella estuviera condenada a ver cómo su amado moría una y otra vez con ella en primera fila para ver tan hórrido evento y sin poder hacer nada. Era una maldición que se le había sido impuesto su propia alma y corazón destrozados, culpandose y haciéndose creer que las últimas horas de vida de Chase habían sido las más dolorosas y tristes por su primera y lamentablemente última pelea. Lo peor de estos sueños es que le era inevitable el oír, ver o de alguna forma sentir el sufrir de aquel can que alguna vez amó con pasión y deseo.
Esta vez algo extraño pasaba, no era como los demás sueños en los que solo era una mera espectadora, si no que ahora ella también sería parte de tal macabro espectáculo pues desde lo más profundo del mar rojizo en el que se encontraba, un fuerte aroma hediondo a muerte y putrefacción empezaba a surgir, era mucho peor que el mismo olor del río de sangre donde estaba, y fue solamente ahí cuando su vista se aclaró para notar como varios cuerpos flotaban alrededor de ella, pero no era cuerpos al azar de cualquiera, eran cuerpos de cada compañero suyo de los Paw Patrol, Marshall, Rubble, Zuma, Everest, Tracker, Rocky, Ryder, Ace, Jake entre varios más flotaban con horribles rostros grabados en sus caras, algunas mostraban ya rastros de necropsia que decían que habían muerta hace ya tiempo.
- "¿Qué es todo esto? ¿Qué está pasando?" – Se preguntaba aterrada por todo lo que sus ojos ahora estaban presenciando, deseando volver a estar a ciegas.
- "Ja ja ja" – Una voz extraña y burlona resonaba tan fuerte y profunda que Skye se retorcía de dolor mientras sus oídos sangraban de tan fuerte y demente risa – "Esto es lo que Chase les dejo, esto es lo que él provocó, esto es lo que él quiso y solamente ustedes serán los que paguen el precio" – Aquella voz dejó de reír y empezaba a hablar como si fuera el triunfador un juego macabro, era una voz totalmente desconocida para ella y muy siniestra que le dejaba en claro que no era nada amigable – "Ahora no les queda de otra más que morir en ¡DOLOR!" – Este último grito hizo que todo se sacudiera, un aura negativa de maldad pura y terror por completo dejaron sin aliento a cockapoo, quien soltó su último grito antes de morir de por la misma oscuridad en la que aún estaba cautiva.
- ¡AHHH¡ – Gritó Skye en completo terror levantándose de un brinco mientras jadeaba y todavía temblaba - *Ah, ah, ah* - Jadeaba mientras volteaba a todos lados para asegurarse de volver al mundo real, vio a Ace todavía dormida, el granero donde se hallaban y escuchaba como las gotas de lluvia aún caían tormentosamente sobre en el techo. Dio un leve suspiro y logró calmarse – Dios mío, solamente fue un mal sueño, un terrible, odioso y muy feo sueño, aunque se me es muy raro que tuviera pesadillas de ese tipo aún después de meses que sucedió toda esa tragedia – Se dijo para sí misma para apaciguar aún más su miedo, aunque las dudas que le entraron eran muchas, tanto que no logró reconciliar el sueño en lo que quedaba de la noche.
Skye se movía de un lugar a otro, cambiaba de posición y hacía todo lo posible para volver a dormir, aunque este trabajo tan simple se le volvía muy complicado pues al cerrar los ojos solo recordaba aquella horrible pesadilla por la que tuvo que pasar. Minutos pasaban y la lluvia no cesaba, todavía indicaba a que aquel perro Jill tenía razón y que las lluvias no pararían hasta dentro de un buen tiempo y hablando de él, a la cockapoo le entro un poco de curiosidad por conocer al Kelpie que las ayudo tanto que quería conocerlo un poco más y tal vez tener un nuevo amigo después de tanto, sabía que Ace no estaría muy segura de que hiciera esto y aun así esto no la detuvo. Ya no era aquella cachorra que todos pensaban que era delicada y que necesitaba ser protegida, ahora ya era más grande y se sabía cuidar muy bien por ella misma aunque Ace no lo notara y a la vez estaba el factor de que su físico hiciera creerles a todos que era tan frágil como una rosa, pero esta rosa se marchitó hace años dejando solo un simple tallo de espinas secas que trataban de protegerse como pudiera de otro daño como el que tuvo.
Jill miraba a las afueras del granero de madera en el que se resguardaban de las fuerte lluvias, tenía las puertas medio abiertos con tal de que el viento no cruzara demasiado y molestara a las chicas que había ayudado. El Kelpie miraba fijamente al cielo con una mirada de impacto, algo de dolor, pena, ira y molestia ya que en una de sus patas se hallaba el sobre qué horas atrás le había dado su antiguo amigo, aquel pedazo de papel ahora estaba rasgado y vació pues su contenido había sido sacado por Jill. En la otra pata tenía lo que era la imagen de lo que parecía un ultrasonido con la imagen de pequeñas figuras de fetos apenas formados de cachorros junto a otro pedazo de papel mojado por la lluvia pues la descuido un poco al sacarlo, pero aún se podía leer lo siguiente:
"Querido Jill, puede que este no sea el regalo más costoso o lujoso que recibirás el día más especial de nuestras vidas, pero lo que lo que hace más especial al resto de los demás es que este lo hicimos juntos como prueba de nuestro amor, este es mi regalo de mí para ti, una imagen de lo que serán nuestros pequeños retoños que veremos crecer y amaremos con todo nuestro corazón. Puede que aún no se noten mucho pues el veterinario me dijo que tan solo tengo dos semanas de embarazo, pero siento que ya los amo tanto como yo te amo a ti".
Jill quedó atónito al leer tal cosa y ver las imágenes de esos seres que eran realmente los hijos que ya nunca vera jamás, se había enterado que su infidelidad a su futura esposa no solo había acabado con la vida de ella, sino que también acabó con las de sus cachorros quienes no tuvieron la oportunidad de ver este mundo. Leves lágrimas salían de sus ojos pues el dolor que le había causado era mayúsculo y no había forma de remendar su error, o tal vez.
- ¿Estás bien? – Le preguntó una voz detrás suya que lo tomó por sorpresa e hizo que ocultara los más rápido posible las evidencias de su error y saltara del espanto – ¡Ups!, perdona, no quería molestarte – Se disculpó Skye quien había llegado para saludar un poco a su nuevo amigo, pero que por accidente lo había asustado.
- No, el error fue mío. No note que estabas aquí y estaba muy metido en mi mundo – Respondió el Kelpie algo nervioso, ocultando como podía a sus espaldas el ultrasonido y la carta.
- Oye, solo quiero pedir disculpas de parte de mi dueña por ser tan grosera contigo. Hemos pasado por mucho y está algo tensa por el viaje, los espectáculos y muchas cosas más.
- No hay problema, yo la entiendo pues vivir en una granja, a diferencia de lo que todos creen, es igual de tenso y más si eres un perro ovejero como yo.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó Skye algo curiosa.
- Es aburrido vivir siempre con lo mismo. Todos los días son iguales, te levantas, desayunas, sacas al rebaño a pastorear, vigilas que no se acerquen lobos, zorros u otros animales peligrosos, regresas a casa, comes, cenas y a la cama para despertar y repetir lo mismo. Se que suena simple y sencillos, pero hay muchas veces que te aburres de esas cosas.
- Ja, es gracioso. Yo siempre he querido vivir en una granja, por un lado, me gusta estar en los aires, sentir el viento acariciando mi cara y la adrenalina fluyendo en mis venas mientras surco las nubes, pero también anhelaba una vida tranquila en una granja, sin temores, sin preocupaciones ni nada que me molestara – La cara de Skye comenzaba a volverse algo risueña al imaginar su vida en calma.
- Si, puede que así lo veas, pero todo se vuelve tan tranquilo que harta.
- No me importaría, siempre y cuando este junto al hombre perfecto al que ame para toda la vida, todo sería perfecto, pero… - Skye perdió su motivación al recordar la herida que tenía.
- Pero ¿qué?
- Lo perdí, aquel chico que más amé lo perdí de la peor forma. Él murió en un incendio y horas antes habíamos peleado – Lágrimas caían – Nunca pude decirle que lo amaba, *Snift*, con todo el corazón, *Snift, Snift*, y ahora que se fue lo único que me queda para recordarlo es mi error – Skye alza su pata izquierda mostrando lo que parecía una pulsera. Antiguamente era el collar del cachorro policía de los Paw Patrol, una cinta de cuero sintético, desgastado y rota por el tiempo con detalles chamuscados por el incendio en el que se encontró, sujetaba una placa con una estrella gigante amarilla y un fondo azul, el cristal que lo recubría ya estaba estrellado y le faltaban partes, además de que el metal con el que estaba hecho se estaba empezando a oxidar.
Jill la miro algo apenado pues se veía que su amor era real y muy fuerte, pero no quería perderla tan fácil.
- Este…yo te entiendo, yo ehh… también perdí a alguien que yo amaba – Dijo Jill tratando de fingir dolor.
- ¿Enserio? – Preguntó Skye cayendo en la trampa.
- Este…si, yo la amaba con locura a una hermosa perrita, la amaba tanto que le propuse matrimonio, pero por desgracia ella no me amaba tanto como yo la amaba a ella. Un día antes de nuestra la boda yo me acosté…digo, yo la descubrí a ella acostándose con alguien más, me rompió el corazón y cancelé todo. Lo último que supe de esa imbécil es que ella mantenía relaciones sexuales con otros mientras andábamos juntos – Uno a uno sus mentiras iban creciendo, modificando la historia para que el fuera la víctima cuando en realidad había sido al revés.
- Yo, lo siento mucho. Creo que ninguno de los dos hemos encontrado a nuestra verdadera alma gemela, aunque pensé que yo sí lo había hecho – Skye limpio un poco su rostro luego de escuchar la falsa tragedia de Jill.
- Yo igual, pero supongo que el destino tiene algo mejor para nosotros o eso quiero creer – Respondió el Kelpie un tanto más relajado que antes – Oye, dime algo. Si eres una acróbata entonces has visitado ciudades, ¿no?, entonces ¿crees que me podrías decir cómo es? Siempre quise ir, de hecho, mi sueño es dejar la granja para ir a conocerla y vivir en una enorme ciudad.
- Bueno… si he ido y he vivido en lo que se puede decir una ciudad, pero sinceramente mis palabras no bastarían para decirte cómo es realmente. Creo que lo mejor es que tu vayas y la conozcas en carne propia – Dijo Skye esbozando un pequeña sonrisa.
- Me parece bien. Oye, ya que al parecer tú y tu dueña se van quedar por un tiempo por las tormentas. ¿Qué te parece que te enseñe lo que es la vida en el campo y la granja?
- Es una excelente idea y en señal de agradecimiento yo prometo llevarte a conocer la ciudad un día de estos, ¿Trato? – Skye alzó una pata para sellar su acuerdo.
- Trato – Jill correspondió y entre ambos lograron estrechar patas pues ahora tenían una promesa que cumplir.
- "Tal vez y solo tal vez, puede que él sea el perro que había visto en mis sueños pasado. Aunque lo único que sé de él realmente son el color de sus ojos azules fuerte y Jill tiene un color muy semejante a estos, pero viéndolo mejor, su figura y altura no son las mismas, pero no me importa. Ya no quiero arriesgarme nuevamente en el amor, ignorare mis antiguos sentimientos y a mi corazón para que no vuelva a sufrir. Lo mejor es solo sonreír, aunque sea falsamente, y aceptar lo que te de la vida" – Pensaba Skye, quien comenzaba a sentir un amor falso por el Kelpie que su mente hacía parecer verdadero, pero su corazón le decía que era un error – Será mejor que regrese a dormir, mañana tal vez inicie el recorrido que me quieres enseñar, descansa Jill – Dijo Skye despidiéndose de su nuevo amigo, lanzándole un tierna sonrisa y regresando a su improvisada cama.
- Buenas noches…Skye – Skye era aún demasiado inocente como para comprender del todo las relaciones sexuales y todo ello, también estaba muy cansada como para estar al cien por ciento, tanto que no se dio cuenta que por accidente su cola y caderas se movieron de tal manera que mostraban sus partes íntimas por breves segundos y Jill no desperdicio esto y grabó tal imagen en su cabeza. Este incidente nunca lo noto Skye y para su fortuna y tragedia de Jill, esto jamás volvió a suceder – "Mierda, esa perra sí que es muy sensual y su vagina lucía tan, tan… ¿Qué mierda estoy pensando? Le acabo de mentir a una chica que se abrió a mí, me contó sobre sus sentimientos y yo estoy pensando en sexo. Tengo que ser sincero pues ella realmente parecía serlo conmigo, trataré de hacer las cosas bien ahora pues ella es mi boleto para salir de este lugar, ella es mi escape. La usare para huir de aquí y hasta puede que aproveche un poco para conocerla mejor, después de eso enterrare mi pasado e iniciaré una nueva vida, con ella como mi pareja todos me envidiaran y no tendré que hacer nada pues ella se encargara de todo" – Jill mira una vez el ultrasonido y la carta de su fallecida prometida solo para romperlas haciéndolas miles de pedacitos tirándolos a la lluvia, dejando que esta se las lleve junto con el viento y borrando su pasado "trágico" – "Eso era solo basura, yo realmente no la amaba y no pensaba en amar a esas cosas que ella cargaba en su vientre, ahora Skye será realmente la que me importe, hasta que me deje de ser útil" – Jill entró al granero, cerró la puerta tras de él dejando todo a ciegas para solo dormir plácidamente pensando en su brillante, ególatra y egoísta plan.
De regreso al presente, donde Skye y Jill ya tenían una relación y dormían uno al lado del otro.
- "Lo logré, después de mucho tiempo finalmente logré salir de ese sitio tan vil y despreciable, pero no ha acabado aún, todavía tengo que asegurar mi estadía en este sitio. Skye, te tendré que seguir utilizando un poco más. Lo siento, pero mis sueños son primero que los tuyos" – Pensó siendo el primero en despertar mientras veía a su hermosa novia descansando sobre su pecho con un rostro triunfante y malvado.
Continuará…
O: Wazzup, soy OLM y estas viendo Disney Chanel... :P
E: Hola gente como están, aquí Eyiles Jack trayendoles el siguiente capítulo de este fanfic que se que ha muchos les gusta y los disfruta :D
De antemano quiero pedirles perdón por tardar en subir este capítulo pues estuve viviendo en un etapa muy dura en mi vida que me impedía seguir escribiendo, así que le pedí de favor a OLM de que continuara escribiendo (Con mi supervisión) este capítulo en mi ausencia.
O: EL peor mes de mi vida jodida vida :,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,V
E: Pero olvidando toda esta parte de nuestra vida personal, he vuelto para seguir escribiendo y continuando con el que será uno de los fics más largos que he escrito y que espero que apoyen pues cuesta mucho hacerlo.
Esta vez nos apartamos un poco de los demás cachorros para hablar más detenidamente sobre una de las protagonistas principales de la historia, Skye, y cómo conoció a Jill, también nos enteramos mucho más sobre su pasado y sus verdaderas intenciones con nuestra amada, querida y favorita cachorra.
O: SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO
E: He de admitir que extrañaba un poco, solo un poco, las tonterías de OLM :I
Y antes de retirarnos les quiero anunciar que muy pronto la lista de la voces de nuestros personajes se actualizará muy pronto, tal vez puede que en siguiente episodio pues habrá un boom de Oc's pues esto es solo el comienzo. Con esto yo me despido, les mando un fuerte abrazo y les deseo lo mejor y nos vemos pronto :D
Bye
O: WEBOS
