Capitulo 11

Año nuevo llegó y todos los Weasley la pasaron en familia, Charly y Bill escuchaban sorprendidos el relato de boca de su hermano menor.

- ¿Volar? – Decía sorprendido Charly.

- ¿Cómo es que sólo juntos lo pueden hacer?

- No lo sabemos – Declaró Ron bajando los ojos y sonrojándose levemente, pero ambos hermanos mayores se miraron sonrientes, Ron ya era un hombre, y por el sonrojo de Hermione no cabía dudas de que ambos lo habían hecho.

Cuando quedaron a solas ambos palmearon su hombro.

- ¡Así que Ronnie por fin! – bromeaba Bill.

- ¡Déjame tranquilo! – Lo amenazaba sonriente.

- ¿Y? – Preguntaba Charly ansioso por saber algo.

- ¡Ni sueñes que les voy a decir una sola palabra!

- Al menos dinos, tienes alguna duda, algo que quieras saber. En serio, no nos burlaremos.

- Mira Bill, hay algo que sucedió, luego de tener relaciones por segunda vez.

- ¿Segunda? ¡Pensamos que sólo había sido una! – reía.

- ¿Tú puedes estar alejado de tu esposa una noche? – Preguntó

- Ni un minuto – Respondió Bill mirando a lo lejos a Fleur que charlaba con las chicas.

- Entonces me parece que tu sorpresa es injustificada, una vez que estuve con Hermione, nos fue imposible parar.

- ¡Hermanito! – Bromeaba Charly – Esa ya es una importante información.

- ¡Cuando madurarás! – Lo amonestaba Ron – Bueno, lo que sucedió es que Hermione perdió parcialmente la habilidad de trasformación. Pero luego sucedió lo del auto y no volvimos a tocar el tema.

Charly y Bill se miraron.

- No te preocupes, nosotros la examinaremos, para ver si sus poderes están bien. ¿eso te deja más tranquilo?

- Gracias, pero no quisiera que ella sepa.

- Pierde cuidado, seremos discretos.

- Tal vez como fue tan intenso por ello perdió el control momentáneo de sus poderes.

- ¡Así que la castaña es fogosa! – Reía Charly y Ron lo empujó

- Evidentemente nunca madurarás – Renegaba yendo donde la castaña hablaba con los demás. - ¿Damos un paseo? - Le preguntó.

- Vamos – Contestaba ella dándole la mano. - ¿Qué hablabas con tus hermanos? – Preguntó sin darle importancia pero suponiendo de que estaban hablando.

- Nos tomarán unas pruebas antes de volver a Hogwarts, para saber si está todo en orden, algo de rutina. – Movió la mano al viento como también restándole importancia. – Miró atrás y verificó que nadie los viera y sin más tiró del brazo de ella y la hizo ingresar en el garaje improvisado que había mandado a construir su padre.

-¡Ron! – Se sorprendió.

- No puedo estar un segundo sin sentirte. ¿Cómo haremos en el colegio?

- Simple, nos enfocaremos en los estudios, sublimar se llama. Desplazas la energía sexual en otro interés. Calculo que tu lo hacías muy seguido - Llegó a bromear la chica.

- Entonces me convertiré en el mejor alumno de todo el colegio – reía el dándole besos en el cuello.

- No hagas eso Ronald, sabes lo que me provoca.

- Y tú sabes lo que me provoca que me digas Ronald, quieres tanto como yo.

- ¿Acaso lo dudas? – respondía ella sensualmente.

Ron se acercó al coche y abrió la puerta trasera, acostando a Hermione en el asiento y colocándose sobre ella.

- ¿Aquí? – Decía ella – Se acercan las doce deberíamos ir a la casa.

- falta media hora para las doce, no nos extrañarán, te lo prometo.- Y Hermione se dejó llevar, ya el tiempo, el lugar, nada importaba, sólo el sentir la respiración de Ron sobre su cuello, sus labios atrapando los suyos y sus manos recorriendo su cuerpo.

Él le desapareció los pantalones y lo mismo hizo con los suyos, era imperiosa la necesidad de sentirla al igual que la de ella de sentirlo dentro de su cuerpo, y sin más la invadió.

Hermione levantó las piernas para facilitarle el acceso aferrándose a su espalda.

Él introdujo las manos debajo del suéter y comenzó a acariciar sus senos.

- ¿Cómo puedes decir que eres imperfecta? Eres perfecta por donde te mire, por donde te toque. – Le decía él perdiéndose en el perfume de sus cabellos y en la sensación abrasadora que sentía al estar dentro de ella.

- Te amo Ron. – Sólo decía ella también pasando las manos por debajo del pulóver y arañando la espalda del pelirrojo. Él intensificó el movimiento, estaba cerca del clímax pero no quería apurar el momento así que se detuvo aminorando su avance - ¡Continúa así! – Le ordenaba la castaña - ¡No pares! – Y el continuó con su frenético movimiento. - ¡No pares!

- Me vengo Hermione, no aguanto más.

- Aguarda, yo ya estoy, casi… – Y ahogó un gemido entre los labios masculinos para luego gritar - ¡Ronald! - Y ambos llegaron al orgasmo, él aflojó el cuerpo cayendo encima de ella y aplastándola, y no pudo comenzar a reír - ¿¡Qué!? – Preguntaba ella entre sonriente y extrañada.

- No me veo muy bien sublimando en el colegio – Acotaba él – Lo cierto es que esto es mucho más divertido que estudiar. – Y ambos se echaron a reír.

- Lo solucionaremos, en realidad yo tampoco creo poder estar sin sentirte hasta que termine el año. Va a ser terrorífico.

- deberemos buscar una solución, luego nos casaremos y ya no tendremos que estar separados nunca más.

- ¿Casarnos? – Preguntó ella

- Acaso no quieres, ayer dijiste que ojalá nuestros hijos hereden mi cabello, supuse que previo a tenerlos te gustaría casarte.

- Claro que me gustaría, pero también que me lo propongan con un poco más de romanticismo – Se quejó – No dentro de un garaje, en la parte trasera de un coche.

- Pero lo que acabamos de hacer es una muestra grande de amor.

- Amor y hormonas mi vida.

- Puede ser pero amor por sobre todo, eso lo hace romántico, pero despreocúpate, aún no te he pedido casarte conmigo, cuando lo haga será romántico.

- Yo aún no te he dicho que sí – Continuó ella con la broma.

- ¿Podrás resistirte y no aceptar a este gallardo, apuesto y pecoso pelirrojo?

- Nunca podría. – Y ambos sonrieron.

Dentro de la casa Molly miraba por la ventana y negaba con la cabeza, debía resignarse, aparentemente eso era por una buena causa, pero a la vez le molestaba el ejemplo que esos dos le estaban dando a Harry y Ginny.

Los miró, la parejita estaba sentada en el sillón, tomados de la mano. Bill y Fleur también estaban acaramelados, los gemelos hablaban muy de cerca tramando de seguro alguna de sus bromas y Percy Arthur y Charly hablaban tomando ponche y notó que el último miraba tal cual ella por la ventana y luego a Bill e intercambiaban miradas preocupadas.

-¡Charly! – Lo llamó – Necesito tu ayuda aquí. – Y entró en la cocina.

- ¿Que necesitas mamá?

- ¿Qué sucede?

- nada

- No me mientas, se lo de Ron y Hermione, sabes que las circunstancias que rodean todo esto va más allá de mis preferencias y debo aceptarlo.

- Si mamá.

- Todo lo que sepan puede ser vital para nuestro futuro.

- Ron nos pidió que revisáramos los poderes de Hermione, estos fallaron luego de… - He hizo silencio mirando hacia abajo, no tenía que acotar después de que.

- ¡Eso es importantísimo! Hay que notificar a Dumbledore.

- Puede esperar un día.

- ¡No!

- ¡Mira mamá! Mañana veremos como está Hermione y si notamos dificultades lo hablaremos con el director de Hogwarts. ¿Te parece?

- Bien.

En el reciente garage la situación era otra totalmente distinta, no había ninguna preocupación allí, Ron besaba a Hermione en el rostro.

- ¿Sabes que eres la mujer más hermosa del mundo?

- ¿Sabes que eres el hombre más perfecto del universo? – Ambos reían, luego se levantaron y ella agregó – Debo ir a comprar más ingredientes para mi poción.

- ¿Qué poción?

- Una que tomo para no quedar embarazada.

- Puedes quedarte tranquila, yo realizo un hechizo para que ello no suceda.

- ¿En serio?

- Si, aunque si tú estás más cómoda tomándola.

- La verdad que es horrible, pero me siento más segura en realidad.

- Cómo quieras.

- ¿Eso tendrá que ver con la disminución de mis poderes?

- ¿La poción? – Ella asintió – Podría ser. ¿Aún tienes problemas?

- No realmente. ¿Vamos?

- Si, ya es tarde.

Cuando entraron, lo hicieron naturalmente, la verdad es que nadie les prestó atención, o al menos eso creían, pero cuatro pares de ojos disimuladamente no les sacaban la vista de encima.

La fiesta pasó en paz, si llaman pasar en paz a padecer, los villancicos de los gemelos burlándose de todos, las acusadoras miradas de Molly a Harry y Ginny, los insistentes pedidos de Arthur a Bill y Fleur para darles un nieto y los anécdotas de Charly con sus aventuras sexuales que sacaban de quicio a Molly pero aliviaba la tensión en la joven pareja.

Ron y Hermione estaban en su mundo, parecía que no había nada a su alrededor, no les afectaron ni las burlas de los gemelos, ni los retos de Molly, ni las risas de Charly, ni siquiera la inconciente coquetería de Fleur ante los hombres de la familia, que ya todos sabían lo hacía sin ninguna mala intención era su condición de semi veela la que la llevaba a actuar así, pero con el único en que tenía efecto era con Bill, que fue el primero en marcharse, saludó a la familia y se despidió tomado de la mano de su esposa escuchando un último ruego de su padre que deseaba ser abuelo.

Los gemelos se excusaron que tenían una fiesta y también se marcharon luego de invitar a Charly a acompañarlos el cual aceptó de inmediato e instaron también a Percy que con mayores reservas también aceptó.

Allí quedaron los seis, charlaron un poco más y cada uno se despidió a su cuarto, pero todos también sabían que pronto una pareja se escaparía a la sala para estar juntos.

Y por supuesto así fue, y entre frases de amor se entregaron totalmente, como ya sabían hacerlo.

Al día siguiente y sin perder tiempo Charly y Bill los llamaron a la sala.

- Hola chicos. Harry y Ginny fueron a pasear con papá, y los gemelos y Percy ayer se embriagaron de tal forma que se quedaron a dormir en la tienda - reía Charly ufano porque a él el alcohol no lo afectaba - estamos solos, empecemos con el repaso.

Fueron pasando de hechizo en hechizo, sin notar absolutamente ninguna anormalidad en el poder desplegado por ninguno de los dos, al contrario, los veían más certeros.

Pero la sorpresa se la llevaron cuando un accidente ocurrió.

Ron estaba batiéndose a duelo con Charly y Hermione contra Bill, la lucha estaba pareja ya que los chicos aún poseían la habilidad para poder lidiar con ambos muchachos, los estudiantes esquivaban los hechizos o los bloqueaban sin problemas.

En un momento Charly y Bill lanzaron un hechizo al mismo tiempo, tanto Ron como Hermione se hicieron a un lado, y se chocaron al momento de lanzar su contra maldición.

Por suerte los otros dos muchachos eran ágiles, puesto que de las varitas de ambos surgió un poderoso rayo que se unió antes de impactar haciendo volar la puerta de entrada.

Los cuatro se miraron sorprendidos.

- ¿Están bien? – Les preguntaba Hermione a los hermanos mayores de Ron yendo con él a levantarlos del suelo, donde habían caído a causa de la explosión.

Molly salió corriendo de la cocina son su varita en mano, suponiendo de un ataque mortífago y se horrorizó al ver su sala parcialmente destruida.

- Lo siento mamá. – Decía Ron intentando con su magia reparar el frente. Entonces Hermione tuvo una idea.

- espera Ron, tómame la mano

- Despreocúpate hija, no es posible reparar tan grandes daños con el hechizo reparo, sólo objetos pequeños, deberemos llamar a los constructores, lo que debemos hacer es pensar que decirles a los chicos cuando regre… - Pero debió hacer silencio cuando la pareja, unidos por sus manos, blandieron las varitas y efectuaron el hechizo; tal cual la vez anterior, se ligó en el aire y en cuestión de segundos la entrada estaba como nueva.

- ¡Por Merlín y Circe! – Sólo exclamó la dama sosteniéndose del sillón.

Hermione y Ron se miraron sonrientes y sorprendidos.

Pero ninguno pudo decir nada, ya que Arthur, Ginny y Harry entraba por la recién restaurada puerta.

El señor Weasley miró extrañado la abertura.

- Ya no rechina ¿Alguien la arregló? – Preguntó pero nadie le respondió, Molly regresó a la cocina, Bill se excusó desapareciendo por la chimenea diciendo que era tarde y su esposa lo esperaba para ir a visitar a sus parientes ya que pasarían las fiesta con ellos y Charly subió a su cuarto excusándose que estaba cansado de la juerga de la noche anterior y debía descansar ya que tenía pocos días de licencia.

Más tarde, en Hogwarts Arthur le comentaba lo sucedido a Dumbledore.

- Así que está confirmado, no fue casualidad lo del vuelo, sus poderes se potencian al juntarse.

- No sólo se potencian, el rayo de sus varitas se une.

- Interesante, deberé verlo cuando estén aquí.

- ¿Quieres que vengan antes?

- No Arthur, que disfruten los últimos días de vacaciones.

- Como digas. - y se marchó.

Pero tanto Hermione como Ron no estaban disfrutando, no del todo, no al menos psíquicamente, porque sexualmente hablando habían descubierto que eran imparables, desenfrenados, ninguno se quedaba atrás en brindarle placer al otro, pero a la vez estaban preocupados por ese poder que desplegaban.

- Eres super poderoso – Le decía Hermione recostada a su lado durante la noche, frente a la chimenea, lugar del que se habían apropiado para estar juntos sin molestar a nadie.

- Querrás decir que somos super poderosos.

- Me da miedo tanto poder. ¿Y si lastimamos a los que queremos? Mira lo que casi sucede con Charly y Bill.

- Yo también estoy consciente de este don que tenemos, no te olvides que llevo lidiando con él desde hace mucho tiempo, aunque esto es novedoso también para mí.

- ¿Qué significa?

- ¿No te entiendo?

- O sea, es bueno o es malo.

- No hay bueno o malo, hay buen o mal uso de los poderes, eso es todo. – Filosofaba el pelirrojo.

- No me entiendes, hasta donde es bueno que estemos juntos, hasta donde es beneficioso desplegar todo este poder.

- No tengo una respuesta para eso, lo único que si tengo seguro es que si este poder me separa de ti, no lo quiero.

- ¡Pero la comunidad mágica depende de nosotros y de Harry!

- ¡Al cuerno la comunidad mágica! – Ron se enfureció - ¡Toda mi vida he debido relegar mis deseos! Por ser el menor de mis hermanos, por ser el protector, por los ideales que me inculcó mi familia.

- Pero…

- ¡Pero nada! Es la primera vez que tengo algo que me pertenece por ser sólo yo, por ser Ronald Billius Weasley, sin nada más.

- ¡Yo nunca dejaré de pertenecerte!

- ¡Pero estás pensando en dejarme por estos superpoderes! – Pronunció despectivamente la última palabra.

- ¡Yo no pretendo dejarte Ron!

- ¿Entonces?

- Estoy preguntándome si este poder surge del lado oscuro o no.

- Te repito, no hay magia negra o blanca, hay sólo intenciones al usarla. Nosotros somos buenas personas, hemos sido criados con altos valores y somos piadosos y obedientes. ¿Por qué piensas en oscuridad? – Hermione bajó la mirada.

- Porque estos poderes surgen de nuestra unión, y nosotros somos un poco salvajes haciendo el amor – Ron la miró por un instante con los ojos ampliamente abiertos y luego se echó a reír abrasándola.

- ¡Mi vida! ¿En nuestra pasión te basas para decir que provienen del lado oscuro de la magia? ¡Nosotros podemos ser muy apasionados, pero lo que hacemos surge del amor! No del deseo carnal, aunque el que lo vea de afuera pudiera asimilarlo de esa forma. Mi contacto es corporal e incluso bestial, pero en ningún momento dejo de pensar en lo sublime y espiritual que a la vez es. ¿Acaso para ti no es así? – Ahora se puso serio - ¿para ti es solo físico, crees que no me amas?

- ¿Puedes de dejar de decir tonterías?

- ¡Eres tú las que las dices! ¡Que nuestros poderes surgen de la magia oscura! ¡Ridículo! Por el contrario, nuestros poderes surgen del sentimiento más puro de todos los existentes en la tierra. – Hermione se quedó pensativa y luego se abrasó al cuerpo de Ron

- Tienes razón, disculpa, es que estoy aterrorizada. – Él besó su cabeza

- Te comprendo – Hizo una pausa – Y para que te quedes tranquila, desde hoy te amaré dulce y suavemente.

- ¡Ni te atrevas! – Ella se subió a horcajadas – Me gusta hacerlo ¿Cómo dijiste? Bestialmente – El pelirrojo asintió – Aunque en realidad me gusta hacerlo de cualquier forma y nuevamente comenzaron a hacer el amor.

Snape salía de una lúgubre casa, siendo portador de nefastas noticias, Voldemort ya tenía un plan en marcha para destruir a Harry Potter.

Y con los amplios conocimientos que él tenía era infalible, nada ni nadie lo salvaría esta vez de una muerte segura, ni siquiera si los cuatro fundadores de Hogwarts se levantaran de su tumba y protegieran al muchacho.

Cuando llegó al colegio se reunió con el director.

- Traigo malas noticias. Voldemort piensa atacar. – Y comenzó a relatar todo lo que sabía.

- Se nos agota el tiempo.- Decía Dumbledore

-¿Tiempo para qué? – Gritaba Snape - ¿Acaso no me escuchaste? La magia con la que pretende atacar es…

- Infalible, ya lo escuché. ¿Sabes de donde sacó esos conocimientos?

- Aparentemente de unos antiguos escritos. Nunca escuché nada parecido. Protector, lo llamó, es una especie de guarda espalda mágico, altamente poderoso que será imposible de detener y nosotros tenemos a los tres chiflados. – Bufó Snape, Albus lo miró reprobatorio - ¡Por favor Albus! ¿Acaso piensas que Potter, Weasley y Granger podrán con él? ¡Conozco el poder de Potter! Le falta mucho para mejorar y aún así nunca alcanzará el nivel de estos protectores. Por suerte recién encontró los escritos, aún debe encontrar a la persona idónea para que acepte esos poderes, aunque no debo decirte de lo más probable es que elija a Lucius o a Bellatrix. La única manera de vencerlo es habiéndonos adelantado a esta magia y tener a alguien entrenado desde hace mucho tiempo en estas artes, aunque en manos de cualquiera de esos dos esa magia se potenciara son extremadamente poderosos y además sin conciencia, esto es atroz.

- ¿Algo más? – Preguntó Albus despreocupado.

- ¿Algo más? ¡Algo más! ¿Acaso no escuchas…- Severus abrió los ojos anonadado - ¡Ya lo tienes! ¡Ya tienes un protector!

- No Severus, tengo dos – Acotó en tono de burla dejando al mago sorprendido.

Snape parecía reflexionar mirando fijamente al director y luego exclamó.

- ¿Weasley y Granger? Es imposible, él es un inútil, de ser el protector desplegaría su poder en sus estudios, y ella es una impura, sólo magos de sangre pura pueden ser protectores.

- No sé de que estás hablando, es la primera vez que escucho de este protector. ¿Podrías llegar a conseguir el escrito que tiene Voldemort?

- Aunque lo haga no hay tiempo suficiente.

- No importa, al menos intentaremos contra restarlo de alguna manera.

- odio cuando parece que no me escuchas – Y sin más se marchó.

Dumbledore, no era idiota, sabía que podía confiar en Snape, pero también conocía que su lealtad era dudosa y que no dudaría en confiarle sus secretos al mago oscuro a pesar de odiarlo tanto, sabía que sus emociones lo traicionarían y no tardaría fracción de segundo en poner la vida de Ronald Weasley o la de Hermione Granger en peligro por pura venganza.

Convocó una reunión de emergencia de la orden. A las pocas horas todos estaban reunidos en Grimauld Place.

- Lo único que deseo es ponerle las manos encima a ese traidor de Petigrew – oyó decir a Sirius – hasta que él no confiese continuaré prófugo y sin poder estar con Harry.

- Sabes que Harry ya es mayor de edad y puede venir a vivir aquí finalizado el colegio.

- Lo sé Albus, pero no podré salir con él a la calle, deberé permanecer escondido.

- Descuida Sirius, pronto serás redimido. Pero ahora enfrentamos a problemas más graves, Voldemort sabe de los protectores.

- ¡La vida de Ron y Hermione está en peligro! – saltó Molly gritando de su silla.

- No Molly – la calmó Dumbledore – él conoce de la posibilidad de crear un protector no conoce la facultad de los chicos.

- ¿Snape? – Preguntó Lupin

- Si Remus, Severus lo confirmó.

- ¿Él sabe de los nuestros?

- No, aunque me fue difícil ocultárselo, más allá de ello y aunque acertó con los nombre de ambos luego el mismo se invalidó su alocada idea. Y además me indicó que intentaría recuperar los escritos para nosotros, tal vez allí encontremos algo sobre los poderes mancomunados.

- ¿Poderes mancomunados? – preguntó Tonks.

- Si Tonks, los chicos…

- ¡Tú crees que debimos permitir que mantuvieran relaciones sexuales! ¡Tan jóvenes! – Volvió a saltar Molly de su silla.

- Querida – La calmaba su marido - ¿Te olvidas a que edad te casaste?

- Es diferente – Pero nadie miraba a la señora todos habían quedado boquiabiertos tratando de procesar la información que habían recibido.

- ¡Siempre supe que esos dos iban a congeniar! – Declaró Remus – Siempre discutiendo por todo.

- No hacía falta saber que discutían, con ver sus rostros al mirarse era más que suficiente – acotó ojo loco.

- A mi me lo confesó Harry cuando Ron le comentó que amaba a Hermione, pero no sabía que ella compartía el sentimiento. – Dijo Sirius - ¿Así que estuvieron…- Su pícara sonrisa se esfumó al ver el serio semblante de Molly – Lo siento – acotó bajando la mirada.

- Parece que nadie pregunta lo más importante – Interrumpió Tonks - ¿Qué es eso de los poderes en común?

- Cuando se unen, tomándose las manos y ante cualquier contacto pueden hacer hechizos conjuntos, y además pueden volar.

- ¡Volar! – Gritaron todos los que desconocían el poder.

- ¿Cómo es posible? Se supone que sólo podía ostentar los poderes de los magos comunes.

- Aún no sabemos nada de eso, tengo una teoría. Pero – Cabeceó negativamente

- ¡Dínosla Albus! – Pidió Minerva.

- Creo que pueden asimilar los poderes que tienen algunos objetos mágicos, en el caso del vuelo, por las escobas.

- Entonces su magia podría no tener límites. ¿Sabrán manejarla?

- ¡eso es una ofensa! – Ahora se ofuscaba Arthur – ¡Ron nunca ha utilizado sus poderes para su propio beneficio!

- Cálmate Arthur, eso todos los sabemos. – Lo calmaba Dumbledore

- Perdón Arthur – le decía Ojo loco – sabes que soy desconfiado por naturaleza.

- ¡Inconcebible! - Minerva se levantó, sus bellos del brazo estaban erizados y sacudía la cabeza, todos la miraon sin entender.

- Los chicos… - Llegó a decir Albus.

- Los chicos no se cansan - Concluyó McGonagall y Sirius comenzó reir.

- ¡Hay fiesta en la madriguera! - Esta vez ni la mirada de ambas damas lo detuvo - ¡Qué! ¿Acaso hacen algo fuera de lo normal? Es más ellos se aman, eso es más que suficiente, además deben practicar - enfatizó la palabra - para no perder sus poderes - Y nuevamente volvió a reir a carcajadas seguido de Albus.

- ¡Es lo que digo yo! - Todos reían, Remus y Tonks se sonrojaron y se miraban sonrientes los otros reían a carcajadas, las únicas serias eran Molly y Minerva que aún no entendían el pensamiento de todos los presentes. Luego de calmarse Albus continuó hablando.

- Fue bueno reirse, pero lo que ahora importa es marcar un plan ante el ataque de Vold… – Todos carraspearon. Albus movió la cabeza – Tenemos el tiempo en nuestra contra, y además es hora de que Harry sepa la verdad sobre Ron y Hermione.

- ¡pero su conexión mental con quien no debe ser nombrado en muy fuerte! ¡El mismo Snape dijo que su oclumancia era pésima! ¿No pondrá en peligro la existencia de los chicos?

- No hay tiempo para demorarlo más. Harry debe saberlo, para poder confiar en ellos al momento de enfrentar a Vold… – otro carraspeo en grupo – Realmente cansan – resopló el anciano y continuó - Harry ha intentado todos estos años mantenerlos al margen, en el caso de Ron tenía bien en claro su función, Hermione lo hizo siempre en forma espontánea.

- Ron también lo ayudaría aunque no obtente esos poderes.

- Lo sabemos Molly – aclaró Albus - Debemos confiar que el deseo de Harry por defenderlos permita impedir que el Lord los descubra.

- ¿Cómo reaccionará? – Preguntó Remus

- No lo sé, sólo al hacerlo veremos que sucederá.