Antes que nada, quiero aclarar que ni Inuyasha o Naruto y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que adapte algunos aspectos de la serie y manga cambiando lo que vi necesario para la creación y para adaptación a mi fic, espero les guste, debo añadir que es mi primer Crossover, es una pareja inusual pero me gusta y si a ustedes no, por favor sean libres de elegir otro fic.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)


"Cuando pienso que la vida no puede sorprenderme más, llega ella y expone ante mis ojos un mundo repleto de miles de millones de posibilidades completamente desconocido para mí, y yo un hombre que nació y vivió en la oscuridad toda su vida, me encuentro expuesto a su brillante luz y consigo que no me daña, más bien me guía y me arrulla, y yo que nunca he sido un hombre de fe, me encuentro experimentándola todo gracias a ella a su bondad a sus ideas o simplemente siendo ella, siempre supe, sentí en el fondo de mi alma, que ella era diferente a cualquier mujer que hubiera cruzado en mi camino, solo que jamás me imagine cuanta verdad había realmente en mis pensamientos.

Su obra por Suna y su gente va mucho más allá de la escuela que ha formado, ella realmente les ha dado una "nueva vida" a aquellos que han tenido fe en ella y en su visión.

Y ahora mientras tiembla como una hoja ante mí, su digna y calmada seguridad echada a un lado mientras sus lágrimas de angustia surcan sus mejillas, y cortan mi alma como dagas ardientes, y su miedo destroza algo dentro de mí, mientras ella cuenta su historia y pone su vida por completo en mis manos, sé que no puedo hacer más que protegerla.

¿Qué mal ha hecho ella, más que proteger y darle a Suna y a todos una oportunidad de vida? Nada, ella no ha hecho daño alguno, aunque admito que ni yo me esperaba este posible desenlace y aun no sé cómo sentirme al respecto, supongo que solo el tiempo dirá como debo sentirme"

Gaara


Cap. 11: Shikon no miko.


La tensión en la oficina del Kazekage era tan palpable que podía cortarse con un cuchillo oxidado con suma facilidad, mientras Gaara fulminaba con la mirada turquesa a su cuñado perezosamente "sentado" en la silla frente a su escritorio, con los ojos engañosamente casi entrecerrados de sueño, ocultando la mente brillante que el hombre en realidad poseía y lo había llevado a la nada envidiable posición de "inteligencia" de su aldea a muy temprana edad.

— ¿Por qué no tuve reportes de esto hace cuatro meses? — Preguntó Gaara secamente mirando a Shikamaru frente a él tensarse ligeramente antes de volver a "desparramarse" cómodamente sobre la silla frente a él.

— Tuvimos una brecha de importancia en el escuadrón ANBU bastante grave y la información se perdió, hemos pasado los últimos meses recolectando toda la información de nuevo y filtrándola a fondo para asegurarnos de la legitimidad de la misma y por eso estoy aquí, apenas recibimos las copias recuperadas de este reporte en particular hace cinco días — Explicó Shikamaru, con su tono perezoso pero sus ojos negros brillaban con inteligencia.

— Entiendo, explica entonces — Dijo Gaara dándole toda su atención, comprendiendo de inmediato lo que quería decir perfectamente, ellos mismos habían tenido brechas de seguridad antes y habían sido bastante difíciles de controlar, la más reciente había ocurrido a inicios del año bajo la tapadera de su supuesto "compromiso", una brecha a nivel Anbu no solo era algo sumamente grave, sino peligroso y mucho más difícil de controlar, teniendo en cuenta la magnitud de los daños colaterales que estas brechas pudieran causar y no solo hacia los shinobi, sino hacia los civiles más vulnerables que ellos a los ataques.

— Bien, los sellos han estado inactivos desde le guerra y aquella temporal ocasión durante el colapso de la luna y el ataque frustrado al clan Hyuga, hasta un día antes de que ustedes llegaron a Konoha junto a otros invitados para la boda y la afluencia típica de visitantes, entonces el sello estuvo palpitando según los reportes a un ritmo que se describió como "cardíaco" durante una semana completa y luego la actividad cesó por completo y volvió a su estado de inactividad total — Explicó el hombre con calma leyendo la copia del reporte y entregándoselo a Gaara que a su vez volvió a leerlo, mas por costumbre que por dudar de la fiabilidad de Shikamaru.

— Entonces está persona estuvo en Konoha al mismo tiempo que la boda estuvo en proceso — Dijo Gaara con aire pensativo, preguntándose las posibles razones sin llegar a más que a meras suposiciones sin ninguna base real en que apoyarlas, sintiéndose inmediatamente frustrado por la falta total de información sobre aquel delicado tema.

— Hay varias teorías y me gustaría que me permitieran ver los sellos de Suna una vez más — Dijo Shikamaru con una expresión decidida, como el Shikamaru estaba buscando dar con esas respuestas y eliminar cualquier amenaza contra sus aldeas.

— Kankuro irá contigo — Respondió Gaara pensativo.

— ¿También tienes una hipótesis Gaara? — Pregunto Shikamaru notándolo concentrado, él no era estúpido y lo seria si desestimaba la propia inteligencia y mente táctica de Gaara, el hombre era un genio en sí mismo y como el, tenía ya que manejar algunas cuantas teorías.

— Creo que esto tiene que ver, con ese ataque que destruyó a Juubi y a Kaguya — Contestó el finalmente mirando a Shikamaru con su habitual calma.

— También yo lo creo, no he dejado de investigar esto, sólo puedo decirte que no hay templo alguno con una sacerdotisa o un monje con esta habilidad, según el último monje que conocí cuando le expliqué lo que vimos en la guerra, dijo textualmente: el poder de los dioses desapareció hace más de quince siglos mucho antes de Kaguya y el fruto — Explico Shikamaru con seriedad enderezándose en la incómoda silla.

— Entonces está persona es un agente libre, y por lo tanto un riesgo — Sentenció Gaara preocupado porque alguien con semejante habilidad estuviera libre y sin ningún control.

— No necesariamente, lo único que ha hecho es proteger — Dijo Shikamaru con calma el había analizado todos los hechos una y otra vez y todo lo llevaba al mismo punto, esa persona quien quiera que fuera solo los había "protegido a todos civiles y shinobi y ayudado a destruir a Kaguya y al Juubi" nada más.

— ¿Y cuándo cobre sus servicios que haremos? — Respondió Gaara secamente mirándolo con atención, él no era tonto sabía que esa persona solo había ayudado y protegido, pero siendo el quien era no podía dejar de ver también las cosas con una visión más cínica y dura de la vida, si se equivocaba ya se disculparía entonces, por ahora él no podía creer en un acto desinteresado de esa magnitud y no podía esperar a tener a los civiles entre la vida y la muerte para confirmar si se equivocaba o no.

— No creo que esté interesada en cobrar, o ya lo habría hecho — Señaló Shikamaru con calma, comprendiendo la posición de Gaara, el mismo había tocado esa posibilidad y aun no estaba completamente descartada.

— ¿Entonces por qué tenemos esta reacción ahora? — Preguntó Gaara entonces observando fijamente a Shikamaru.

— Mi teoría es que es una cuestión de resonancia, la energía de esta persona hace que los sellos reaccionen a ella, no es algo que esté haciendo deliberadamente, ella tiene que imaginarse que su sellos a estas alturas están siendo monitoreados — Dijo Shikamaru levantándose.

— Por lo tanto, desconoce las reacciones de sus sellos a ella… entiendo… entrégale esta nota a Kankuro — Dijo Gaara entregándole a Shikamaru un sobre, que este tomó y salió de la oficina con su típico pasó perezoso. — Matsuri, arregla una reunión urgente con Lord Ebizo para hoy mismo. — Ordenó Gaara con su típica calma, sin poder dejar de darle vueltas a las infinitas posibilidades mientras esperaba por el anciano concejero, el único en el que el realmente confiaba a plenitud.

— ¡Ahora mismo Gaara-sama! — Respondió la mujer dejando un fajo hojas sobre su escritorio antes de marcharse cerrando la puerta tras ella, dejando a Gaara sólo con sus pensamientos. Horas después Shikamaru, dio un nuevo y sorpresivo reporte a Gaara, junto a Baki, Kankuro y Ebizo, donde les había explicado lo que había encontrado, resaltando el hecho de que los sellos de Suna emitían un ligero fulgor que fluctuaba en un ritmo decididamente cardiaco, lo cual quera decir que quien quiera que fuera esta persona, estaba en Suna o muy cerca de ella ¿En las caravanas tal vez? Nadie lo sabía aun.

===E S D D===

Kagome estaba encantada con la visita que había recibido aquel día, Temari había sido una bienvenida sorpresa que no había esperado y no tuvo remordimiento alguno en secuestrarla aquel su único día libre de la semana.

Ambas se habían puesto al día de inmediato y Temari había disfrutado enormemente haciendo enrojecer de vergüenza a Kagome con sus comentarios pervertidos, luego Kagome la había arrastrado hasta la escuela que se tenía prevista a inaugurar en un par de días más, por los que estaba aún más feliz por su presencia.

Temari había revisado todo, desde los viejos hornos para pan construidos con varias partes recicladas que habían funcionado por años en el anexo del albergue y los nuevos recién instalados, hasta los hornos de cerámica y vidrio, caminó por cada aula y vio con rapaz atención la parte administrativa y los invernaderos, sus críticas constructivas habían sido muy buenas y al final ambas habían regresado a casa de Kagome con la promesa de un buen curry, lamentablemente Shikamaru estaba encerrado en la oficina con Gaara, Kankuro, Baki y lord Ebizo según explicó una aburrida y muy somnolienta Matsuri.

===E S D D===

— Lady Kagome, siento mucho interrumpir — Saludo el anciano Ebizo cuando ella atendió a su puerta aquella tarde poco después que Temari se retirara.

— Oh, pase, pase por favor — Dijo Kagome sonriéndole, el anciano entro y cerró detrás de él.

— Tenemos que hablar Kagome-sama — Dijo el anciano con preocupación evidente, Kagome dejó de sonreír al ver su expresión de solemnidad y suspiro pesadamente.

— ¿Ha llegado el momento verdad? — Preguntó Kagome comprendiendo de inmediato la situación, tras guiarlo hasta a la cocina donde estaba afanada haciendo la cena que le había invitado a Temari, su esposo y hermanos, Matsuri y Baki, empezó a escuchar lo que había pasado aquel día con creciente temor en su corazón, para cuando el anciano terminó el temor era pánico crudo y duro, de ese tipo de pánico que hacia correr a la gente en dirección opuesta o tan desesperados que terminaban saltando a un peligro mayor del que temían.

A la final solo le había pedido que viniera a cenar con ellos pues sentía que necesitaría su apoyo moral, el día había llegado y esta vez no podía seguir huyendo y ocultándose más.

===E S D D===

Aquella noche cuando sus invitados llegaron todos se sorprendieron mucho por la presencia del anciano Ebizo en la casa, más ninguno lo señaló en voz alta, Kagome permitió que Matsuri ayudara con los platos y a Temari era imposible impedirle nada, al final todos habían comido y bebido a gusto y tras un suculento postre de chocolate que había hecho casi llorar a Matsuri y a Kankuro, ambos suplicaron que les enseñara a hacerlo, mientras todos tomaban una copa de dulce vino frutal.

— ¿Puedo hablar un momento contigo Gaara? — Preguntó Kagome llamando la curiosidad de sus invitados que jugaban al Go en el caso de Shikamaru y el anciano Ebizo o las cartas entre Temari, Matsuri, Kankuro y Baki.

— Claro — Dijo Gaara que la miró con atención antes de asentir y seguirla hasta una habitación que parecía una oficina, que estaba conectada a la sala por una de las dos puertas a la derecha de la habitación de la planta baja que permanecían cerradas, la cocina y la lavandería estaban ambas en un amplio arco plenamente visible desde la sala, aquella casa había sido construida como un círculo central gigante, con cuatro semicírculos, dos anexados a cada lado derecho e izquierdo del círculo principal según la ubicación de la puerta principal y un semicírculo más pequeño para la propia ubicación de la escalera hacia los pisos superiores.

La habitación a la que entraron era semicircular como todas las habitaciones de Suna, las paredes en el mismo tono arena con la banda en forma de mosaico azul claro a la mitad de la pared, y una biblioteca en forma de cúpula al final de la habitación, repleta de libros, pergaminos y fajos ordenados de papeles, frente a la biblioteca había un escritorio de la misma madera de cerezo barnizada de la que estaba hecha la biblioteca, con una silla de espalda alta de aspecto cómodo y frente al escritorio dos sillas cómodas y un cómodo sofá acolchado en colores tierra con un par de almohadones verde oscuro con ricos bordados típicos de las caravanas.

— Tengo algo que decirte, de hecho hace rato que quiero hablarte de esto y no sé como decirlo, ni cómo vas a tomarlo, sobre todo "como vas a tomarlo" — Dijo Kagome de inmediato sabiendo que era inútil darle más vueltas al asunto.

— ¿Esa es la razón por la que has estado preocupada, especialmente las últimas semanas de este mes? — Dijo Gaara sobresaltándola con sus palabras y recordándole lo observador que él era ciertamente.

— Oh, te diste cuenta entonces — Respondió Kagome pasándose nerviosamente las manos nuevamente impecables sobre el rostro, Gaara extrañaba ver sus iniciales en las suaves y delicadas manos de la mujer frente a él.

— Esperé a que dijeras algo — Señaló el en un ligero tono de reproche, observándola atentamente, ella estaba claramente nerviosa y no se molestaba o podía ocultarlo.

— Lo estoy haciendo ahora que he puesto casi todo en orden, no es fácil lo que tengo que explicarte, yo no sé cómo vas a tomarlo ni las consecuencias de lo que tengo que decirte, lo que tengo que explicarte — Dijo Kagome controlando el temor que crepitaba dentro de ella.

— Nunca lo es — Contestó Gaara, Kagome suspiró con agotamiento y tomó un libro delgado, encuadernado en piel negra de su escritorio y se lo entregó.

— Para poder explicarte esto, tienes que entenderlo a fondo y por eso necesito que leas esto antes de que hablemos — Dijo Kagome dando un paso hacia atrás y sentándose muy tiesa en la silla frente al escritorio haciéndole un ademan a él para que se sentara, Gaara miró a Kagome con interna perplejidad.

"Sacerdotisas de todos los tiempos"

Gaara leyó el título un total de tres veces, antes de que la comprensión de las ramificaciones de lo que aquello significaba se abriera paso en su mente, entonces él también se sentó sintiendo que esta vez el realmente lo necesitaba, y en silencio abrió el libro y leyó de inmediato las cincuenta siete páginas que conformaban el libro, releyendo algunos de los párrafos dos o tres veces pestañeado en perplejo silencio.

Cuando terminó se obligó a arrancar su mirada del libro y volvió a mirar a Kagome ahora con otra nueva luz sobre ella, notando la rigidez de su espalda y las manos una aferrada a la otra con fuerza, como para no retorcerse los dedos nerviosamente o temblar, ella estaba intentando inútilmente esconder su temor, fue claro para el que en ese momento ella le temía y su temor lo hería profundamente por alguna razón que no lograba entender.

Eres tu — Dijo Gaara finalmente, aquella no había sido una pregunta y aquello había roto la compostura de Kagome que se echó a temblar frente a él hiriéndolo aún más.

Yo soy — Contestó ella secamente forzándose a calmarse, mirando fijamente sus manos apretadas sobre su regazo, respirando entrecortadamente conteniendo su pánico y las lágrimas que picaban en sus ojos y amenazaban con desbordarse de ellos.

— ¿Por qué? — Pregunto el observándola fijamente, y ella suspiró pesadamente, como quien está completamente derrotado, haciéndolo sentir completamente miserable al causar aquella reacción en ella.

— ¿Cómo hacerlo, como explicarlo? — Respondió ella a su vez levantando su mirada llena de calmada resignación, que corto profundamente en algún lugar dentro de él y lo hería de una manera que él no había imaginado que algo pudiera herirlo, lo más irónico era que ella no pretendía dañarlo.

— Pudiste venir a mí — Señaló el tragándose el nudo grueso en su garganta sin apartar la mirada de ella.

— Estoy frente a ti ahora — Respondió ella con un borde de desesperación, sintiendo un doloroso nudo en la garganta que la ahogaba lenta y cruelmente.

— ¿Por qué no antes? — Exigió el levantando la voz levemente, insatisfecho con su respuesta, adolorido por su temor y lo que este causaba en él.

— No era fácil antes y no es más fácil ahora — Contestó Kagome forzándose a calmarse, mientras sentía la histeria subirle por la garganta con su reacción, antes de forzarla a retraerse, él tenía todo el derecho a enfurecerse con ella por callar algo así, como líder de la aldea el esperaba tener a su alcance todo el conocimiento que pudiera afectar de alguna forma a su aldea, y él podía verla claramente como un riesgo si así lo decidía, después de todo no era poco lo que ella había ocultado, poco importaba que su silenciosa ira destrozara su corazón.

— Explícame entonces — Ordenó el obligándose a calmarse entonces, comprendiendo de inmediato que ella ya estaba muy asustada por sus propias ideas preconcebidas de su posible reacción.

— Creo que será mejor que discutamos esto frente a todos entonces, porque yo no creo que pueda repetir esto tantas veces, me temo que me falta valor para eso — Dijo ella con calmada dignidad.

Gaara asintió y se levantó seguido de cerca por ella y avanzaron en silencio Gaara la frente y Kagome siguiéndolo empujando el pánico a in lado y sintiéndose completamente expuesta y derrotada, al volver a la sala todos les dirigieron una mirada de abierta curiosidad y algunos los miraban con picardía, más al ver las caras serias de ambos el ambiente jovial se volvió tenso de inmediato.

— Lady Kagome tiene algo que explicarnos — Dijo Gaara sentándose junto al anciano Ebizo, que miraba a la mujer con completa comprensión brillando en los muy oscuros ojos violetas.

— Antes que nada, quiero disculparme por haber mentido no por la mentira en sí, sino por la acción de mentirles, por la mentira no voy a decirles que lo siento, lo hice para protegerme y lo volvería a hacer si tuviera que hacerlo — Dijo Kagome sinceramente mientras sintió como su alma se partía a pedazos cuando él usó el honorífico después de haberle pedido dejarlo de lado, casi desde el inicio de aquella amistad que al parecer habían tenido.

— ¿Kagome? — Preguntó Temari realmente asustada, viendo las expresiones serias de Kagome y su hermano, ella podía ver el conflicto de emociones de su hermano, y la completa miseria en la que Kagome estaba hundida en ese momento y eso la aterraba, pues sabía muy bien que debía ser algo muy delicado para destruir la usual calma y genuina alegría de Kagome.

— No, no me interrumpan ahora, o voy a perder el poco valor que he reunido — Pidió con la voz temblorosa del temor y los nervios. — Esto empieza en Tokio - Japón, en el templo del atardecer custodiado por la familia Higurashi desde tiempos inmemoriales y una joven pareja que pedía un milagro, un solo milagro, "un hijo"; en el templo había un enorme árbol sagrado o el Dios árbol, uno de tres dejados en este mundo por los Dioses creadores, con tres bendiciones para sus hijos, fueran Youkai, Hanyou o Humano... — Decía Kagome que suspiró y trago el nudo en su garganta sin ver a nadie en particular, porque temía perder el valor, su mirada estaba en el pasado en aquella vida que había dejado atrás y que volvía a castigarla por algún razón que no podía comprender.

— Para dar un resumen, el milagro de un hijo tocó a la pareja y la casa Higurashi ganó una heredera, una hija y una poderosa sacerdotisa, que no descubrió sus poderes espirituales si no cuando a los quince años un Youkai ciempiés conocido como "la señora ciempiés" la arrastró por el pozo seco que estaba en los terrenos del templo, hacia el pasado donde los Youkai aún caminaban libremente por esta tierra y que hasta aquel momento la joven desconocía de su existencia más allá de los "cuentos" de su anciano y excéntrico abuelo, luego la misma Youkai arrancó de su cuerpo de un mordisco la codiciada Shikon no tama, una joya poderosa y maldita que causó estragos en la historia de la humanidad por milenios y que accidentalmente la joven rompió tratando de salvar una vida, ella no era una guerrera, de hecho la única arma que ella había tenido en sus manos entonces, había sido un zapato o un rollo de periódico para matar a algún insecto que terminaba haciéndola correr en dirección opuesta y chillando hasta los cielos — Comento dedicándoles una burlona y sonrisa triste, recordando a la tonta ilusa que había sido, tan segura de saber todo para descubrir que no sabía absolutamente nada.

— Luego con la ayuda de un Inu Hannyo, la joven empezó a buscar los fragmentos topándose con un árbol demoníaco que entonces no pudo destruir por falta de entrenamiento, conocimientos y poder, luego se unieron a ellos un Kitsune Youkai, una Nekomata, una Taijiya, y un monje pervertido Budista y recorrió con ellos Japón combatiendo demonios y espíritus por casi tres años sin parar, aprendiendo poco a poco de sus dones y a luchar, buscando cada fragmento pues sólo ella podía verlos y mantenerlos purificados, hasta que una bruja logró revivir a la que se creía era su antigua encarnación en un cuerpo de barro y huesos que fue enemiga del grupo hasta el final.

La joven también combatió a un poderoso y astuto enemigo, el Hanyou Naraku nacido del bandido Onigumo y sus oscuros deseos, al final el Inu Hanyou que siempre había amado a la supuesta antigua encarnación de la joven, la fallecida sacerdotisa Kikyo, falló en su promesa de proteger a la joven del futuro y esta fue herida de muerte; su hermano mayor el señor de las tierras del Oeste había formado una amistad con la joven e hizo todo para salvarla incluso formar un pacto de sangre con ella adoptándola como su hermana y hembra Alfa de la manada.

Los Dioses no estaban muy felices con el descuido del Inu Hannyo, por otro lado aquel intercambio de sangre había desatado un raro poder dentro de la sacerdotisa, uno que ella no podía controlar y había destruido el sello que un enemigo desconocido entonces había puesto sobre sus poderes desde su nacimiento, ambos poderes estaban desequilibrados y estaban desgarrándola de adentro hacia fuera y sanándola una y otra vez impidiéndole salir de ese círculo vicioso, los Dioses le ordenaron cruzar los seis planos astrales de aquel mundo y entrenar cumpliendo una serie de pruebas, en el reino humano: ella debía encontrar su centro de paz y crear un bosque sagrado solo con su poder, Reiki el poder con el que había nacido, en el infierno manifestar el Youki que la sangre del Lord Youkai le había dado, cuidándose de no contaminar su alma y manteniendo a las almas condenadas a raya, en el animal enfrentar la salvaje oscuridad instintiva que había recibido cuando salvaron su vida, manteniendo la cordura, el lugar de descanso de los Youkai, debía entrenar su cuerpo y su alma imbuida con ambos poderes creando equilibrio entre uno y otro, haciéndose fuerte físicamente y desarrollando sus habilidades como guerrera, en el de los espíritus sedientos y la reencarnación donde debía subir el gran árbol de vida, desde las raíces hasta la rama que sostenía su vida para adaptar y aceptar completamente los cambios que estaban por venir con la sangre en sus venas y el poder contenido en su cuerpo mezclando ambos poderes para la creación de una nueva energía estable, un mezcla perfecta entre el Reiki con el que haba nacido y el Youki que se le había dado y finalmente el reino de los dioses donde recibiría un regalo de aceptación de Amaterasu-sama madre de las Sacerdotisas y Tsukuyomi-sama el padre de la raza Youkai.

Entonces volvió física y espiritualmente distinta, se lanzó a la batalla entonces como una verdadera guerrera y derrotó a su enemigo recuperando la perla, luego se quedó en el pasado sabiendo que en su época sería poco más que un fenómeno y terminaría en miles de pedazos en diferentes laboratorios del mundo que no se detendrían a tomarla en cuenta como un ser humano, en su ambición de crear el soldado perfecto, un arma, que era como la verían.

Después de la destrucción de Naraku, todo estaba tranquilo en apariencia, hasta que los humanos empezaron a cazar a la sacerdotisa y lo que quedaba de su grupo tratando de obtener la joya y usar el engañoso deseo prometido para destruir a los Youkai, y los Youkai viendo lo que los humanos querían hacer, intentaron obtener la joya para controlar a los humanos y reclamar su justo derecho a vivir, todo apuntaba a una guerra sin cuartel que al final terminaría destruyéndolo todo, al final el Lord del Oeste con la ayuda de la sacerdotisa crearon un portal hacia un mundo propio, llevándose a todos los Youkai remotamente inteligentes con él, y así la joven despidió a su hermano y a los hijos que había criado y dispuesta a acabar con la tentación de la joya le dio una "Orden que no podía desobedecer" y la joya fue destruida, realmente destruida para siempre frente a sus últimos aliados, la Taijiya Sango y el Monje Miroku, todo pareció ir bien hasta que una ola de intenso dolor atravesó a la joven y empezó a desvanecerse, Sango devastada y aterrorizada le prometió, le juró que estarían esperando por ella, pues ella mintió y les dijo que estaba volviendo a su época para no asustarlos, pero en el fondo sabía que no era así, la Taijiya presionó jurándole que el hijo del hijo que esperaba en ese momento y todos los hijos de su línea de sangre estarían allí en el futuro esperando por ella, y le arrancó una promesa a la joven sabiendo que tendría que luchar por vivir.

Entonces todo se oscureció y los Dioses vinieron a ella, ellos estaban furiosos por el último ataque de la perla, entonces Amaterasu-sama le pregunto ¿Por qué no había pedido un deseo, porque había dado una orden? Y la joven dijo algo como: no hay deseo desinteresado sea como sea habrá ganancia y la perla volverá, en cambio con una orden no hay ganancia personal y no podrá volver ni a este mundo ni a ningún otro, Amaterasu le dio su última bendición y el mundo se volvió oscuro una vez más y la joven de casi dieciocho años despertó en el cuerpo de una criatura de apenas seis años en medio del desierto hace casi quince años, ella atravesó el desierto por varios días hasta que encontró ayuda, medio muerta fue llamada por aquellos que la encontraron "El espíritu del desierto" — Relató Kagome con la mirada perdida en el pasado sin ver las expresiones de asombró y perplejidad de cuatro de las siete personas que la escuchaban.

Yo soy Kagome Higurashi, Primogénita del clan Higurashi de Tokio Japón, Shikon no miko, señora de la casa del Oeste, señora de la casa de la luna y la "Gran sacerdotisa de todos los tiempos" la última sacerdotisa de mi clase, entre los muchos títulos que me otorgaron con los años, nací del año mil novecientos noventa y seis y ese es en resumen mi vida, de mi primera vida, júzguenme ustedes — Finalizó levantando la barbilla en un gesto desafiante y retador sin notar las lágrimas que surcaban su rostro, ni sus manos temblorosas cerradas en puños tan apretados que sus nudillos se marcaban tirantes el su pálida piel, mientras los miraba sin verlos con los ojos anegados en lágrimas y cargados de crudo poder mostrándoles en parte lo que ella realmente era.

El silencio que siguió tras su relato, fue un silencio chocante, un silencio de perplejidad, los rostros de Kankuro y Matsuri estaban congelados de shock, Baki la miraba con reverente temor, Shikamaru con un deje de calmada aceptación y Temari con total calma, al igual que Gaara y Ebizo.

— Entonces el gato está fuera de la bolsa — Dijo Temari levantándose con calma absoluta y caminando hasta Kagome que se mantuvo firme a pesar de mostrar un ligero brillo de temor, Temari era una guerrera por excelencia, cuando la rubia se detuvo frente a Kagome y levantó la mirada hacia ella lanzándole a Kagome una mirada feroz, Kagome sintió que el alma se le salía por la boca. — No te comportes como una maldita cobarde Higurashi — Soltó Temari envolviéndola en un abrazo apretado, atípico en ella. — Ninguna amiga mía es una maldita cobarde debilucha — Agregó en un feroz gruñido, entonces el silencio de la habitación fue roto por el descorazonado sollozo de Kagome quien se derrumbó con una monumental crisis de nervios en brazos de Temari, como si eso hubiera sido el punto de quiebre que necesitaba. Gaara se movió de inmediato y la sostuvo también cuando sus piernas cedieron antes de que cayera y se golpeara contra el suelo junto a Temari que se negaba a soltarla.

— Lady Kagome por favor, se va a enfermar — Decía Matsuri tratando de calmar a Kagome minutos después, su historia era algo increíble, demasiado impresionante y mágico, pero de alguna forma encajaba con aquella mujer, ella podía verlo y esperaba que los demás también pudieran verlo.

— Déjala Matsuri, creo que ella merece desahogarse después de todo lo que dijo — Dijo Kankuro incómodo con la llorosa mujer que Temari había arrastrado al mueble más cercano y sostenía en silencio dejándola llorar contra ella, él estaba aún en shock si era sincero consigo mismo.

— Ella tiene razón, Kankuro en la parte interna de la isla de la cocina está un aparador, allí Kagome guarda el licor con el que a veces cocina, trae algo fuerte — Ordenó Temari, retirando los ganchos que sostenían el velo al cabello de Kagome y luego procedió a deshacer la larga trenza con ayuda de Matsuri.

— No estas sorprendida — Señaló Gaara sintiéndose miserable al ver a la mujer en aquel estado, ella siempre le había parecido tan calmada y fuerte, que él había dejado de lado la vulnerabilidad que se adivinaba a veces en sus ojos si sabías que buscar.

— Siempre supe que ella era especial, había algo en mí que siempre lo supo, además yo si estaba pendiente de ella en la guerra, esta es mi amiga Gaara, y por muy buena ninja que fuera ella siempre ha tenido ese aire de inocente pureza que ninguno de nosotros tuvo jamás, y me preocupaba su seguridad no quería perder a mi única amiga en la guerra — Señaló Temari, con petulante calma peinando ausentemente las largas hebras platinadas con los dedos.

— ¿Por qué no lo dijiste? — Preguntó Shikamaru con curiosidad, estudiando a la albina mujer que sollozaba incontrolablemente, decidiendo que la mujer era un alma noble y pura y él era muy bueno juzgando a la gente.

— No lo creerían si se los dijera — Contestó Temari, recibiendo el sake de manos de Kankuro rechazando la copa. — Toma un poco Kagome-chan — Dijo Temari empinándole la botella contra los labios cuando estaba sollozando haciéndola tragar un enorme trago haciéndola abrir los ojos enrojecidos y llenos de lágrimas desmesuradamente, y empezó a toser ahogada con el consumo sorpresivo del fuerte licor.

¡Temari! — Chilló Matsuri, golpeando a Kagome por la espalda, mientras esta resoplaba tratando de llevar aire a sus pulmones y deshacerse del fuego que la recorría desde los labios al estómago.

— No debiste darle eso — Dijo Gaara viendo como el rostro enrojecido por el llanto de Kagome palidecía de golpe pareciendo que pronto se iba a enfermar.

— Pero ya dejó de llorar — Señaló Temari con calma, y todos vieron que en efecto Kagome había dejado de llorar, aunque no estaban seguros si estaba respirando, ella ciertamente se veía un poco más pálida de lo normal.

— Lady Kagome por favor — Dijo Ebizo suplicante acercándose a ellas, mientras Matsuri se apartaba dándole espacio al anciano que se sentó de inmediato junto a Kagome que seguía hundida en el silencio, tomando las manos de la mujer con extrema delicadeza y reverencia.

— Usted lo sabía — Dijo Gaara con calma, mirando al anciano y comprendiendo finalmente por que se dirigía a ella con tanta reverencia y cuando la tocaba lo hacía con extrema delicadeza como si ella fuera algo frágil que pudiera dañar sin querer.

— Desde el momento en que puse mis ojos sobre ella cuando tenía apenas seis años Lord quinto — Respondió el anciano con seguridad mirándolo a los ojos sin temor ni arrepentimiento.

— ¿Por qué no dijo nada, porque lo oculto? — Preguntó Kankuro desconcertado Ebizo era por mucho el consejero más fiel a Suna que habían tenido, toda su carrera había sido intachable incluso en los días más oscuros de Suna.

— ¿Recuerdan cómo se creó Suna? — Preguntó Ebizo a su vez. — De un clan que permaneció en este mismo lugar por siglos, atados por juramento a una antigua promesa, nuestro clan Sabaku puede ser rastreado desde ustedes los más jóvenes, hasta el inicio del clan en la era Sengoku, cuando una Taijiya y un Monje budista se casaron — Dijo el anciano sonriendo con triste alegría, sus ojos violeta oscuro brillando con melancolía, sacando de su túnica un rosario antiguo que pasaba de una generación de guardianes a otra y se la entregó a Gaara y que Kagome vio con reconocimiento y añoranza.

— los compañeros de Lady Kagome, fueron los fundadores de Suna — Dijo Shikamaru con calma comprendiendo por donde iba el anciano, mirando con reverente curiosidad el rosario en manos de Gaara.

— Entonces este lugar estaba lleno de vida, las flores, los árboles, los ríos, la explosión de vida y color, tan diferente al mundo que encontré aquí, tarde años, muchos años en aceptarlo y reconciliarme con su nueva realidad, con la perdida de todos mis seres amados — Dijo Kagome finalmente en un tembloroso suspiro.

— ¿Que tiene que ver eso con que no dijera nada Ebizo-sama? — Preguntó Baki finalmente, todo lo que había escuchado aquella noche parecía cosa de ficción y había tardado un poco en ordenar todo en su mente para poder analizarlo poco a poco y con más calma.

— Lady Sango y lord Miroku le prometieron a lady Kagome esperar justo en la misma aldea de donde ella había desaparecido, juraron protegerla cuando la encontraran y a su línea de sangre hasta el fin de los tiempos, nosotros descendemos de ellos y estamos atados a esa promesa, esa fue la razón por la que a pesar de la crueldad del desierto no lo abandonamos, ella es la razón por la que nos quedamos justo aquí, alrededor del pozo seco que la llevó al Sengoku, y ahora yace en el fondo del Oasis alrededor del cual levantamos nuestra aldea — Dijo el anciano con serena calma.

— ¿Hay forma de confirmar esta información? — Preguntó Gaara con calma, no era por dudar del anciano, pero como shinobi y Kazekage estaba obligado a confirmar todo eso.

— Esta información está codificada en los pergaminos más antiguos de esta aldea en resguardo de la línea principal desde los fundadores y pasado de una generación a otra como última enseñanza antes de partir, te he entregado parte de esas pruebas pero si necesitas más pruebas puedo mostrarte esto por ahora — Dijo Ebizo haciendo una serie de sellos con rapidez y sacando un pergamino de la manga de su túnica lo abrió y un enorme cuadro tamaño natural se materializó ante ellos, allí estaba Kagome Higurashi en una armadura muy antigua junto a un hombre de cabellos plateados y ojos dorados y una media luna en la frente. — Si leen en la bordes verán que dice: "Lady y Lord del Oeste 1509 era Sengoku" esto y mucho más es parte de lo que nuestro clan protege — Dijo Ebizo con calma, mientras ellos observaban la pintura con detallada atención.

— Su cabello es negro — Señaló Gaara reconociendo aquella imagen como una versión mayor de la mujer más joven en las imágenes que había visto en el carromato decidiendo no señalar también la diferencia entre los colores de piel.

— Así fui entonces, acababa de recibir la sangre de mi hermano, el camino que tuve que tomar para volverme más fuerte y no corromperme, y finalmente el último regalo de Tsukuyomi-sama hicieron de mi parte de lo que ven hoy — Dijo Kagome levantándose sobre sus pies temblorosos y extendiendo los brazos hacia ellos para que la vieran de los pies a la cabeza.

— ¿Parte? — Preguntó Gaara mirándola a los ojos y viendo en ellos temor y una profunda tristeza que le lastimaba físicamente ver en ella, que siempre había parecido tan despreocupada y feliz.

— Me vieron en la guerra, no es fácil vivir brillando de esa manera, menos si quiero vivir en paz, por eso lo sellé desde que Tsukuyomi-sama me bendijo, incluso el entendió que no era práctico ser un luciérnaga gigante en el plano humano, ni en ningún otro para ser sincera, pero ya no había forma de revertirlo — Dijo ella dedicándole una acuosa sonrisa, encogiéndose de hombros en aceptación igual que lo había hecho siglos atrás.

— Oh, entiendo — Contestó el recordando la brillante luz que había acabado con una Kaguya enloquecida de ira y había transformado al Juubi antes de desintegrarlo.

— Lady Kagome debe ser protegida, aquel monje del templo del país del hierro tiene toda la razón, si ellos pudieran sentir su poder tendríamos una sobrepoblación de monjes deseosos de cortejarla con el solo interés de ganar sus poderes para sus clanes y en beneficio de sus aldeas — Dijo Ebizo, con solemnidad haciéndolos preocuparse ante la idea de que pudiera ser usada de tal forma o como un arma.

— Mi juramento fue para Edo y para Edo será, la he visto en tres períodos distintos y sea Edo, Tokio o Suna, este es mi lugar de nacimiento y es el lugar donde esperaré mi muerte — Dijo Kagome con regia calma volviendo a sentarse.

— ¿Por qué ayudaste a otras aldeas entonces? — Pregunto Shikamaru finalmente.

— Juré proteger a toda la humanidad cuando acepté mi condición de sacerdotisa tantos siglos atrás Shikamaru-san, soy después de todo una miko ante todo, renuncié a mi vida una vez con quince años, abandoné a todos los que amaban y me amaron sólo por ser yo, hija, hermana mayor, nieta y amiga, y volví a perderla de manera definitiva la primera vez que casi alcance los dieciocho, puedo proteger a cualquier aldea si es necesario, como ya lo demostré en la guerra y durante el colapso de la luna y sus falsos regentes, pero no abandonaré Suna estoy atada en todos los sentidos a Suna mi lealtad siempre estará aquí — Explicó Kagome hipando ligeramente, tratando de hablar con calma.

— ¿Una atadura espiritual te refieres a eso? — Preguntó Shikamaru nuevamente.

— El lugar donde nací, está bajo las arenas de Suna, puedo estar en cualquier parte del mundo pero siempre volveré a Suna, sólo aquí puedo encontrar paz — Explicó Kagome sin dar más detalles, ya lo que había dicho era muy peligroso para ella.

— ¿Que vamos a hacer ahora con esta información? — Preguntó Kankuro, sin querer imaginarse lo que sucedería si alguien supiera sobre aquello, sólo la idea de que un enemigo lo supiera lo ponía a temblar en sus pies.

— No lo sé — Respondió Gaara mirando a Kagome sentarse de nuevo con ayuda de Ebizo. — ¿Qué quieres hacer? — Preguntó mirando a Kagome, queriendo mostrarle que el la respetaba como ser humano y no decidiría en esto por ella sin tener su opinión aun cuando estaba en su derecho de hacerlo, como Kazekage la seguridad de Suna y su gente era primero y si lo consideraba necesario él podría comandar su vida pero no quería hacerlo y no lo haría, la respetaba demasiado para hacerle eso.

— No estoy en mi época Kazekage-sama, estoy en la suya así que usted decida — Respondió Kagome bajando la mirada hasta sus manos sobre su regazo aferrando las manos de Ebizo y de su Temari, no queriendo ponerlo en una posición de actuar en contra de sus instintos como Kazekage.

— No podemos revelar quien es ella, intentarían usarla como una ficha política — Dijo Baki de inmediato, ella debía permanecer en Suna, sus poderes en las manos equivocadas podrían traer muchas consecuencias y sabía muy bien que Gaara no permitiría que aquella información no saliera de aquella habitación, a menos que fuera a Konoha y en estricto secreto entre Kages.

— Por supuesto que no, la sola idea de que el Daimyo del viento se entere me pone la piel de gallina — Dijo Temari haciéndolos tensarse a todos que por un momento se habían olvidado de la existencia del vil hombre.

— Nadie más que nosotros debe de saberlo — Dijo Matsuri opinando por primera vez una vez pasó el shock.

— Hay algunos fuera de esta habitación que saben lo que soy — Dijo Kagome descolocándolos con sus palabras, pero ella debía ser clara en ese punto.

— ¿Quiénes? — Exigió saber Gaara.

— Hinata Hyuga, un pacto de la era Sengoku me une a su clan, después de todo, fui yo quien purificó y sano los ojos de la Primera Hinata Hyuga quien fue la fundadora original del clan desde entonces, su asociación con el clan Uchija nada tiene que ver con sus dones ópticos más que su herencia de chakra — Explicó Kagome con calma, ya si terminaba o no en el calabozo del escuadrón ANBU ya poco importaba. — Y en un nivel más bien instintivo el clan Inuzuka, ellos son descendientes de Inuyasha el Inu Hanyou que fue mi amigo y protector hace tantos años, siendo yo aún la hembra Alfa del clan, todos los caninos están por debajo de mí, en especial ellos que son descendientes del beta de la manada — Explico ella con nerviosismo.

— ¿Cómo es posible que Hinata sepa de ti y no haya dicho nada y lady Inuzuka? — Pregunto Shikamaru.

— Un pacto tan antiguo como el de la primera Hinata ata a todo su clan, consciente o inconscientemente, además cuando ella me descubrió fue la primera vez que estuve en Konoha con siete años y medio acompañando a Lady Chiyo y un nuevo pacto de formó con ella pues no se me ocurrió que había un clan que podía ver mi alma y aura con tanta facilidad, una vez lo supe comprimí mi aura y mi alma dentro de mi bajo una gruesa barrera de chakra, lo suficiente como para no ser detectada — Dijo ella con calma. — en el caso de Lady Inuzuka, ella sentiría inclinación a someterse ante mí al igual que el resto de su clan, pero nunca he interactuado directamente con ellos, y aun si lo sospechan, o lo saben, la fidelidad de un Inu es inquebrantable

— ¿Pacto que te une a Hinata? — Preguntó Shikamaru, decidiendo qué tendría que analizar más a fondo la relación entre los Inuzuka y ella, pues era definitivamente un poco más compleja que la de los Hyuga.

— No puedo decirlo, sólo te diré que el Hokage y el Kazekage lo sabrán y cuando llegue el momento, entonces yo tengo que cumplir mi palabra, se puede decir que estoy obligada — Contestó ella mirando a Shikamaru.

— Si es lo que creo, entonces creo que es justo, complicado y problemático sí, pero justo — Dijo el sin preguntar más sobre el tema, era obvio que ella no diría nada más.

— Volvemos de nuevo a: ¿Que vamos a hacer ahora? — Repitió Kankuro entre dientes irritado por la falta de respuesta contundente.

— Yo tengo una sugerencia — Dijo Temari haciéndolos callar y temblar dentro de sus pies al ver el brillo en los ojos de Temari, el mismo que hacía temblar a sus enemigos antes de morir, "determinación" mirando fijamente a Shikamaru, manteniendo una conversación silenciosa que solo dos parecían entender.

— Creo que tiene su mérito — Dijo Shikamaru uniendo sus manos frente a él mientras pensaba, formando un círculo perfecto con los dedos.

— ¿De qué están hablando? — Pregunto Matsuri confundida.

— Lady Kagome es una dama poderosa por derecho propio, y en realidad es más que realeza para los nómadas, porque de hecho ella realmente lo es — Dijo Ebizo con estudiada calma.

— Y nadie tendría como oponerse, es más creo el resto de Suna a estas alturas ya lo espera — Señaló Temari. — ¡Shikamaru! — Insistió Temari para que este hablara.

— Que mujer tan problemática, bien aquí está la mejor opción y estoy seguro de que ya Gaara llegó a la misma conclusión que yo — Dijo Shikamaru. — Usted Lady Kagome, necesita de una protección blindada contra el resto de los que puedan usarla como una ficha política, desde el consejo, hasta el Daimyo, Konoha los apoyará por supuesto Kakashi e incluso Naruto están encantados con usted — Añadió con seriedad.

— Al grano — Dijo Kankuro frustrado, empezando a sospechar por donde iba el tren de idea de aquellos dos y Lord Ebizo.

— Ella necesita la protección de un matrimonio, casarse, y no sólo casarse con cualquier hombre, si no con uno que tenga el poder político y militar suficiente para darle su protección — Señaló Shikamaru. — La única persona que puede darte esa protección es Gaara, como su esposa estarás protegida del Daimyo y de cualquier otro que quiera manipularte o usarte de alguna forma — Dijo Shikamaru mirando fijamente a Kagome que estaba tan pálida que temía que se desmayaría.

— Como Kazehime podrías hacer aún más por Suna de lo que estás haciendo Kagome-chan — Añadió Temari apretando la mano de Kagome, mirándola con determinación y seguridad, tratando de convencerla casi suplicando silenciosamente que aceptara, ella sabía que si alguien podía amar a su hermano era definitivamente Kagome aún mas después de su historia y estaba segura que su hermano podría amarla también porque ni siquiera tenía que preguntar para saber que el la protegería incondicionalmente.

— Serás nuestra hermana — Dijo Kankuro apoyando la idea de inmediato.

— Tendrás la protección de toda la aldea — Dijo Baki viendo la forma más factible de mantenerla protegida en la aldea, como bono agregado ella le haría mucho bien a la aldea desde esa nueva posición de poder y aún más bien a Gaara.

— Creo que aún falta por escuchar lo que el Kazekage tiene que decir sobre eso — Señaló Ebizo notando que aquel acercamiento era el incorrecto con lady Kagome, que seguía amenazando con desmayarse.

— Creo que es la mejor opción — Dijo Gaara mirando a Kagome con preocupación, ella realmente parecía a punto de desmayarse.

El no notó la expresión de consternación del grupo que había esperado un respuesta más atractiva de su parte que un simple "es la mejor opción" que él había dicho, pero ¿quién podía culparlo? él no sabía que decir, jamás no se había imaginado convenciendo a nadie para que se casara con él, se suponía que el consejo se encargaría de eso y ese fue el detalle que TODOS pasaron por alto en aquel momento crucial.

¿La mejor opción? — Murmuró Kagome desconcertada y triste, ella ya había aceptado sus sentimientos por él y había aceptado que era ridículo que ella guardara esperanzas, y ahora no sólo estaba la posibilidad de tener un relación con el si no directamente un matrimonio, que para él solo era "la mejor opción" eso era deprimente y simplemente triste, ella no esperaba una promesa de amor ni nada de eso, pero ciertamente tampoco se esperaba ser "la mejor opción" ¿Cómo se suponía que debía reaccionar a aquellas palabras?.

— Lady Kagome, me voy a permitir ser crudamente sinceró y por eso me disculparé con el Kazekage por supuesto — Dijo Ebizo dándole una ligera reverencia a Gaara que miró con curiosidad al anciano y comprendió que era el único que podía lograr un acuerdo con Kagome. — Gaara-sama tiene muy pocas si no ninguna posibilidad de contraer nupcias por algo tan mundano como el amor, eso quedó demostrado en nuestro intento fallido a principios de año, cualquier acuerdo matrimonial para un Kazekage es político o económico, incluso la madre de Gaara, Lady Karura fue un arreglo político-económico, que incluyó las rutas actuales de comercio de las caravanas nómadas, cualquier mujer en esta aldea y fuera de ella con unas pocas excepciones tienen la imagen de Gaara distorsionada por su pasado y si bien ahora las jóvenes lo siguen, ninguna realmente está interesada en el a nivel personal, cualquier matrimonio arreglado por el consejo será en efecto una transacción, Gaara ganará una esposa que le dará uno o dos hijos y nada más, sin embargo usted es su amiga ahora, ya tiene años trabajando activamente para el bien de Suna, es poderosa por derecho propio, no le interesa la posición de Gaara en la aldea, ni cuánto posee en sus arcas personales y sé que será una buena compañera para él y el estoy seguro será un buen compañero para usted, un bonus será la mutua protección que se darán el uno al otro, si se niega por cualquier motivo, sólo lo condena a él a conformarse con alguien que vivirá asustada de él y que jamás podrá ser por lo menos su amiga y pone en riesgo a su persona y a todas las aldeas si llegase a caer en manos de cualquier Daimyo o peor algún grupo terrorista remotamente parecido al Akatsuki por que siendo sinceros ¿Quien más fuerte y poderoso que Gaara para protegerla? — Explicó Ebizo con calma. Durante un buen rato la habitación quedó en silencio esperando alguna respuesta.

Kagome los miró a todos Temari se veía ilusionada y muy convencida de que era la mejor idea, Kankuro estaba observándola con rapaz atención esperando su respuesta, pero también podía ver que estaba igual de convencido que Temari, Ebizo, Shikamaru y hasta Baki, Matsuri estaba estática y parecía no estar respirando, pero fue la triste comprensión/aceptación en los ojos de Gaara y el eco de dolor en su expresión durante un segundo antes de ocultarse perfectamente bajo su estoica máscara, lo que la estremeció de los pies a la cabeza haciéndola reaccionar.


Owari…


Por favor les agradecería mucho sus opiniones, les recuerdo que hago esto sin ánimos de lucro, y realmente me gustaría conocer sus opiniones, teniendo en cuenta el esfuerzo que hago para tejer una historia que comparto con ustedes.

Atte: La autora