CAPÍTULO 11: EL BRILLO DE LOS TAKARADA

No te hare nada Natsu deja esa cara, no te preocupes, ahora tenemos asuntos más importantes—

¿importantes? —

Así es, tenemos un compromiso con la empresa y con tu abuelo, casi se acerca el evento de la compañía y él quiere tenerte como modelo—

¡Ha! yo no hare el ridículo, esas cosas no me interesan en lo absoluto—

¿Enserio?... bueno pues debe de interesarte ya que compartirás el escenario con el futuro nuevo miembro de la familia Takarada—

¿nuevo miembro? ¿Y quién es ese? —

tu prometido. —

¿prometido?

Sí, creíste que dejaría pasar por alto algo así, no le daré mi hijita a nadie que no sea digno de merecerla

¿esta es tu venganza por esa mujer? Déjala ir ya está muerta—

Como mío, ya está muerta y tú no la dejas ir… no sabes que ahora tu eres ella, te has convertido en mi pequeña mío. —

¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES! —

¡Shiiiii! No hagas un escándalo estamos en un hospital querida. —

¡No vuelvas a decir jamás que soy como ella! — La voz de Natsu comenzó a flaquear, su rostro se mostraba triste y en sus ojos comenzaban a correr las lágrimas. —

¡ah! ¿estas llorando? ¡oh, mi pequeña niña no llores! —decía Kuu mientras la abrazaba— ¡no llores, no llores más! —

¡maldito! Como pudo hacerme llorar…—

¡ah! ¿Dice algo señorita Natsu? —

¡¿huh?!... no nada yashiro-San—

huh, no se ve de muy buen ánimo hoy ¿es por lo de su madre supongo? —

sí, estoy algo preocupada por ella jejeje—dijo Natsu mostrando la más bella e inocente sonrisa que aquel inspector de policía hubiera visto—

que bella…—

¿pardon? —

que bella es usted al preocuparse así por su madre. No tiene que angustiarse más yo estoy aquí para protegerla. —

—…y no sabe cuánto me alegra— decía Natsu con una risa nerviosa que pronto se le contagio al inspector.

bueno llegamos a su casa señorita, porque no descansa un poco yo me quedare con usted—

¡ah!... está bien jejeje—

Lentamente aquella mortal arma con cuerpo de mujer se alejaba, Natsu necesitaba prepararse para conocer al nuevo dueño de sus pesadillas.

mi padre dijo que él era alguien muy famoso…. Huh ¿Quién será ese idiota? —Decía Natsu con todo el coraje en su voz — bueno no importa porque a ti también te mandare al infierno—.

En un gran lugar no muy lejos de allí todo estaba preparado, el ambiente era muy agradable y lleno de color, hoy era la gran inauguración del nuevo parque de diversiones de la familia Takarada las personas esperaban impacientes ya que esa noche se presentaría una gran estrella.

En medio de los juegos se preparaba el gran espectáculo, una enorme pasarela de color negro cubría gran parte del patio trasero que se encontraba cerca de la casa de los espejos, la vista era impresionante pues la gran vanchit, la nueva montaña rusa cubría el panorama; a pesar de haber muchos juegos mecánicos el parque estaba rodeado de árboles dándole una sensación única a sus visitantes. En lo alto de una torre se encontraba su dueño, el único que podría pensar en hacer un desfile de modas para inaugurar un parque de diversiones.

abuelo ¿crees que ella venga esta noche? —

Claro que vendrá María—

Huh entonces…—decía una niña con una sonrisa maléfica— le tendré una bonita sorpresa—

Me encantaría ver eso mi querida María—

La noche había llegado y se preparaba para dar a conocer sus sorpresas, el universo siempre está en la oscuridad pero lo que realmente asusta de esta es lo se siente pero no se muestra.

Las luces del parque se encendía en un carnaval magnifico de colores y formas, las personas de todas las clases sociales llegaban al lugar, los más elegantes eran las celebridades japonesas que caminaban por una alfombra roja como en una noche de premios; y aunque todos los visitantes estaban observando, las que más hacían ruido no eran las estrellas sino un grupo de admiradoras histéricas, que con carteles y pancartas se preparaban para recibir al ídolo japonés del momento.

¡SHO!— ¡AWWWWWWW! —¡FUWA SHO ES EL MEJOR! — ¡TE AMO SHO! —¡SHO! — ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! —

La algarabía se tomó el lugar cuando el ídolo japonés Fuwa Sho descendió de su limosina blanca, poco a poco se veía la figura alta y delgada salir de su escondite, con una sonrisa en el rostro y un hermoso cabello rubio peinado fina y delicadamente el joven Fuwa hizo la aparición más esperada de la noche.

En otro lugar del parque una hermosa e histérica joven ponía un color diferente a la tranquila noche:

se-señorita ya le dije que este fue el que el diseñador escogió… —decía con voz asustada una delgada joven.

¡NO ME IMPORTA! Como crees que voy a ponerme algo tan escotado… voy hablar con mi abuelo— esparciendo una atmosfera letal a todo aquel que se atreviera siquiera a mirarla salió Natsu hacia las escaleras— ¡waa! Por qué tenías que poner la oficina en una torre… con estos malditos tacones baratos no puedo caminar… ¡ah! ¿Pero qué es esto? ¿El abuelo no está? —

Algo llamo la atención de Natsu en aquel pequeño y estrafalario lugar; sobre la mesa se encontraban tirados una gran cantidad de papeles algo que ella sabía muy bien su abuelo no haría.

¿y esto? ¿Qué es?... — con gran curiosidad Natsu tomo los documentos en sus manos — orfanato Inazuma ¿Qué es esto? —Decía Natsu, al hurgar entre los papeles encontró una foto vieja y borrosa— ¿por qué te me haces tan familiar? —

¡Natsu que haces aquí! —

¡waaa! Abuelo no me asustes así—

Hahahaha tu cara es única ¡que felicidad que vengas a verme! —

Abuelo… ¡deja de abrazarme! Yo no vine por eso, es porque este vestido es horrible si quieres que salga así estás loco, está muy apretado y escotado—

Hahaha pues claro mi querida Natsu que no ves que está pegado con ganchos hahaha… creo que alguien te hizo una broma—

¡huh waaaa! Como se atreven…—decía Natsu roja de la ira y con un puño en alto—

Hahahah tranquilízate anda ven yo te quito eso…ves ya está listo no era tanto el problema, ahora regresa y dame una buena actuación— decía el presidente Takarada golpeando a Natsu por la espalda y mandándola hacia las escaleras—

Todavía furiosa llego al probador donde no tardo en regañar a los empleados por lo sucedido, detrás de uno de los estantes donde se colgaba la ropa una silueta pequeña se reía a carcajadas.

¿Quién fue? ¡cómo voy a salir con estos harapos! ¡me veo horrible! — gritaba Natsu.

Por el contrario yo la encuentro muy hermosa y sensual señorita Takarada, —

¡huh! ¡pero como se…. ¿tu? ¿qué haces tú aquí? —decía Natsu quien había volteado enfurecida para encontrar aquella figura que ella conocía perfectamente de los pies a la cabeza.

El desfile pronto va a empezar dense prisa— anunciaba el diseñador— tu mi vida ¿qué haces aquí? los hombres van por allá, ven— decía este mientras se llevaba gustoso del brazo a aquel joven que parecía no saber las reglas del espectáculo.

¡Natsu¡ —

Ese grito familiar la saco de su ensoñación, pues la voz de su padre resonó de inmediato dejando fuera cualquier otra cosa de su mente, kuu había aparecido y la llamaba para que saliera.

Natsu cariño te presento al señor Fuwa Sho—

Valla…—dijo sho con cara de decepción, sin lugar a dudas la chica delante de él era muy hermosa aunque le faltaba un poco de lo que a él tanto le gustaba— mucho gusto yo soy ¡Fuwa sho! — dijo este con una falsa sonrisa en los labios parándose más erguido para verse aún más alto y estirando una de sus manos a la hermosa dama que tenía en frente.