Gatt: -Oye chico emo, tráeme la merienda-
NK: -¿Tengo pinta de ser tu sirviente?-
Gatt: -Tienes pinta de muchas cosas… Ahora, ¿por qué aún no veo mi merienda?-
NK: -Te la traeré cuando los cerdos vuelen…- *Oink, pasa un cerdito volando por la ventana*
NK: -Te la traeré en el Año de la Pera…-
Citadino: -¡Feliz Año de la Pera!-
NK: -Te la traeré cuando seas Reina de Inglaterra- *llega un mayordomo y pone una corona en la cabeza de Gatt, el Papa la bendice y le dan una banderita de Gran Bretaña*
Gatt: -Sigo sin ver mi merienda, NK…-
NK: -Eres la maldita Reina de Inglaterra, ¿tengo que traértela yo?-
Gatt: -Elemental, mi querido Wattson…- *echando burbujas por una pipa inglesa y usando monóculo*
NK: -… ¿Té de manzanilla o leche con crema?-
(Mientras NK prepara la merienda de Gatt, les aclaramos que en realidad no es el Año de la Pera, el citadino sufría de esquizofrenia; el cerdito volador es el acto de un Circo Acróbata ruso en que disparan al pobre animalito desde un cañón, y se les desvió la trayectoria; lo de la Reina de Inglaterra es que Gatt le ganó la apuesta a la verdadera Reina y ella tuvo que darle su corona; el Papa se apareció para darle la bendición pues se enteró de lo de Dios, y la banderita es un recuerdito que le consiguió en el camino; la pipa y el monóculo no sabemos de dónde salieron, pero Gatt adora a Sherlock Holmes, así que no se extrañen mucho… Todo bajo control. Gracias)
Capítulo 11
-Oye, ¿estás bien?, te ves un poco pálida…- dijo Link, observando la reacción de Zelda.
-No es nada, es que… ¿Cómo puedes decir con tanta naturalidad que te echaron del orfanato de un día para el otro y sin aviso previo?- respondió ella, cruzándose de brazos como si fuera un gran enigma.
-Pues, estoy algo acostumbrado a la mala suerte… ¿Recuerdas que me llamaron a la oficina del Director?, lo que sucede es que me lo quería decir él personalmente, porque la Administración del Orfanato le informó esa mañana, y a mí no-
-Lo que no entiendo es por qué te echaron, se supone que te puedes quedar hasta la mayoría de edad-
-Normalmente sí, pero se enteraron de que tenía un empleo fijo, mis buenas calificaciones, y estoy en el último año escolar, así que se les ocurrió la magnífica idea de que ya estaba listo para ser independiente y mantenerme por mí mismo-
-¿Por qué acudiste a mí, qué haces aquí?-
-¿Puedo quedarme contigo por esta noche, por favor?, no tengo a dónde ir…-
-¿Por qué no le pides a mi Abuelo si te puedes quedar?-
-Es muy tarde, y además sería un abuso de mi parte hacia el señor Hyrule…-
-¿Qué me dices de tus otros amigos, no pueden ellos darte asilo o algo así por un tiempo?-
-Mikau y Lulu viven juntos, estorbaría; Darmani vive en casa de unos ancianos que se ofrecieron para el intercambio; Tael, Tatl y Navi viven en un árbol junto a un poste de electricidad con una familia de ardillas y un mapache gordo; y no le caigo bien al papá de Malon desde que la rechacé-
-Así que en tu lista, sólo quedo yo…-
-Precisamente, princesa… ¿Me dejas quedarme por hoy?-. Zelda se lo estaba pensando muy bien: primero, Link era un chico, y un chico en la habitación de una chica no es bien visto, ni siquiera por el Abuelo, que es tan condescendiente y positivo… por otra parte, no tenía a dónde ir, y no podía permitirse dejar a un amigo durmiendo en la calle. Segundo: ¿dónde dormiría?, o en el piso, sobre la alfombra, o con ella… Aunque, aún hacía frío, y un poco de calorcito extra no estaría mal. Total, por mayoría de votos en la cabeza de la muchacha, la conclusión fue:
-¿Trajiste tus cosas, verdad?- preguntó ella.
-Sí, las dejé en el árbol, por si decías que no…- señaló el muchacho. Zelda suspiró resignada.
-Ve a buscarlas rápido, Lobito… tienes suerte de que soy buena persona: puedes quedarte hasta que encuentres en dónde vivir, no me molesta-
-¿Hablas en serio? ¡Gracias, gracias, gracias, Zel!- le abrazó el muchacho, entusiasmado. Luego corrió como un niño por sus cosas, y en un parpadeo ya estaba de vuelta con dos mochilas de escuela. De una de ellas sacó su pijama, y se quitó la camisa; hubiera continuado, de no ser porque se dio cuenta de la presencia de la chica, que lo miraba de arriba a abajo.
-Oh, lo siento, perdóname, es la costumbre…- se disculpó apresuradamente.
-No, está bien, me voltearé, tranquilo…- dijo ella, dándose media vuelta, y agradeciendo que estuviese oscuro, al igual que Link: así ninguno de los dos podía ver el sonrojo del otro.
Hay dos posibles consecuencias por comer mucha azúcar antes de dormir; la primera, es un exceso de energía llamado hiperactividad, que no permite caer en los brazos de Morfeo… La segunda, son sueños extravagantes y anormales que uno simplemente se pregunta si esos dulces tenían cocaína u hongos alucinógenos en lugar de endulzantes y colorante.
En el caso de Tetra, era un punto intermedio: era sonámbula de sueños psicodélicos mientras corría de arriba a abajo por toda la casa, y por ello le estaba prohibido comer cosas dulces antes de ir a dormir, aunque por si acaso se colocaba una silla para trancar la puerta, pues la niña era buena para robar y esconder cosas, razones por las cuales muchos la comparaban con un pirata, sólo que de caramelos y esas cosas que todo chiquillo desea con todo su corazón… Y ése día, se comió una bolsita de azúcar. Tetra se levantó, aún dormida, y caminó directo hacia la puerta; la silla hizo su trabajo, y no pudo abrirla.
-ZZZ…No me mantendrás encerrada por siempre…zzz…ZZZ…zzz… Voy por ti, refrigerador, el malvado Doctor Handsome no nos podrá mantener separados por mucho… ZZZ…zzz…- murmuró.
Se dirigió hacia la ventana, la abrió y se deslizó por el marco, saltando con precisión desde allí hasta el siguiente, y el siguiente, hasta llegar al balcón de su hermana; de allí se encaramó al árbol, bajó, y caminó por todo el perímetro hasta llegar a la puerta principal.
-Vamos Aryll…ZZZ… Usa la naranja mágica para convertir a tu pájaro en un dragón…zzz…-. Un pajarito trasnochado voló y se posó en el hombro de Tetra.
-¡Ahora, pajarito dragón! ¡Usa tu aliento de fuego para quemar la puerta arcoíris de la maldad!- ordenó la niña. El pajarito miró dos veces la puerta, sin entender demasiado, pero divertido.
-¡Sí! ¡Es súper efectivo! ¡Ahora sólo tengo que derribar los restos carbonizados!-. Y así nomás embistió la puerta, que estaba abierta y sin seguro, así que continuó corriendo con el pobre animalito en su hombro, que se aferró con sus garras fuertemente, presa del miedo.
-Listo, ¿dónde dormiré?- preguntó Link, mientras se volteaba.
-En mi cama, conmigo…- respondió ella, evitando mirarle a la cara.
-… ¿En… dónde?...- repitió Link, sorprendido.
-Ya te dije: en mi cama, conmigo, a mi lado, y si intentas algo raro te descuartizo-
-Yo… no sé, podría dormir en el piso, o algo así…-
-No puedo permitir eso, eres mi invitado; no tengo ningún problema, mientras no hagas nada pervertido, ¿de acuerdo?-
-…Está bien, como digas…-. Y así, uno junto al otro, en la cama de Zelda, se dedicaron a mirar al techo. Por alguna extraña razón, estar tan cerca no pareció incomodarlos por mucho tiempo; es más, los tranquilizó y relajó. Se sentían en su hogar, como si no les faltara nada. Por primera vez desde que Zelda llegó, Link se sintió completo, como si aquel vacío que esa persona dejó en su pecho se hubiera cerrado. De alguna forma, quería expresar esos sentimientos, pero ¿cómo hacerlo?, y de todos modos, ¿qué era lo que sentía?, no sabía, pero sí conocía la sensación de que debía contar aquello con urgencia.
-Zelda, ¿estás dormida?- preguntó. Ella no le respondió, así que prosiguió:
-Es bueno saberlo, porque si estuvieras despierta, no me atrevería a decirte lo que te voy a decir… En 6°, cuando rechacé a Malon, era porque había una chica… le dije lo que sentía, y empezamos a salir juntos: realmente, realmente me gustaba, alrededor de ella, todo era perfecto… Pero entonces, ella me dijo que no quería seguir conmigo, y antes de que pudiera hacer nada, cortó todos los lazos, se mudó, se fue… Me lastimó, Zelda, me hizo mucho daño…-
-¿Es por eso que siempre eres tan frío con los demás, porque aún te duele?- le preguntó ella, tomándolo de la mano.
-¿Estabas… despierta?- preguntó, sorprendido… Ella simplemente asintió.
-Vaya… Es gracioso… Contigo, me siento igual que cuando estaba con ella…- suspiró Link.
-Link, yo jamás haría nada para lastimarte… ¿Aún te duele, Lobo?-
-Yo… no sé qué hacer, princesa… ¿Qué tal si todo sale mal, qué tal si pasa de nuevo?... ¿Recuerdas esa vez en que te dije que todos tenemos miedos?, yo tengo miedo a estar solo…-
-Vaya ironía: el Lobo Solitario y Arisco, tiene miedo a no estar acompañado-
-Sí, pero el miedo a herirme otra vez supera al otro…-
-¿Y si te dijera que no estás solo? ¿Qué hay personas que se preocupan por ti, que te quieren?-
-Entonces, necesito pruebas… Es imposible que alguien quiera a un Lobo tan salvaje como yo…-.
Parecía un sueño: un cuento de hadas… Acercaron sus rostros hasta quedar apenas a unos milímetros, y entonces…
-¡Refrigeradooooorrrrr!- gritó Tetra, entrando de un portazo a la habitación, todavía dormida y con el pobre e inocente pajarito en su hombro.
-¿Pero qué demonios…?- preguntó Link, pero Zelda le silenció con una seña.
-Lo siento, Tetra, pero el refri está en otro calabozo- dijo Zelda con voz masculina fingida.
-Me las pagarás…ZZZ… Doctor Handsome… ¿Dónde está el refrigerador?...zzz- respondió Tetra, aún dormida.
-Jamás te diré que el refrigerador está en el piso de abajo, en la cocina de mi castillo de la perdición-
-¡Ja! ¡Acabas de revelar su paradero! ¡Te he vencido una vez más! ¡Vamos, pajarito dragón, salvemos al refrigerador de las garras del hipopótamo con sombrero alto!- anunció la niña, antes de irse justo como llegó, cerrando la puerta tras de sí.
-¿Qué rayos fue eso?- preguntó Link, confundido y con cara de "¿Qué carajo pasó hace cinco segundos?".
-Tetra debió comer azúcar, ya estoy acostumbrada… Siempre busca el refri para sentarse frente a él toda la noche y decirle estupideces, y yo no sé qué de un tal Doctor Handsome, que al parecer tiene la manía de hacerle cirugía plástica a objetos inanimados- explicó Zelda, divertida.
-… ¿Zelda, te puedo decir algo?-
-Adelante-
-Tu hermana es rara…-. Se rieron un poco y de buena gana.
-¿Zelda, te puedo decir otra cosa?-
-De acuerdo, no hay problema-
-Ella me solía llamar Lobo… Igual que tú… ¿De verdad parezco uno?-
-Posiblemente, Lobito, posiblemente… Buenas noches-
-Que descanses, princesa…-. Y por fin, a dormir.
"¡Da da da DAN!, ¡Da da da DAN!" sonó el despertador. Zelda lo apagó, somnolienta. Entonces, miró a todos lados, dándose cuenta de que algo faltaba: ¿dónde estaba Link?, ¿había sido un sueño?. Se levantó a rastras, y se sorprendió por el hecho de que su Abuelo no se estuviera tomando la molestia de despertarla como siempre.
-¡Zelda, te creo, definitivamente tu hermana sufre de sonambulismo, está frente al refrigerador con un pobre pajarito traumatizado! ¡Por cierto, hoy no hay escuela, se rompió una tubería!- Gritó el viejo desde abajo, como si supiera que su nieta estaba levantada.
-Bueno, eso me da mucho tiempo libre para hacer apuntes… Pero primero, un duchazo para despertarme- suspiró ella, caminando hacia el baño arrastrando los pies y bostezando. Entró sin hacer ruido y comenzó a desvestirse, sin prestar mucha atención a su alrededor… Si lo hubiera hecho, se habría ahorrado un montón de problemas: se habría dado cuenta que la ducha estaba echando agua, que alguien ya la estaba usando.
Descorrió la cortina y, para su sorpresa, se encontró a Link bañándose animadamente… Sin embargo, a diferencia de Zelda, Link era muy hábil para percibir la presencia de los demás y, antes de que a la rubia le diera tiempo de gritar, se apresuró a taparle la boca.
-¡Shhhh!, no grites, tranquila- pidió el chico.
-¡Oh, casi se me olvida, Zel! ¡Link vino temprano, está usando la ducha así que no vayas a bañarte hasta que salga, ¿de acuerdo?- gritó Daphnes desde abajo. "Cinco minutos antes esa información habría servido, Abuelo…" pensó la chica.
-Te voy a soltar lentamente… no grites- anunció Link en voz baja. Y así lo hizo. Fue entonces que ambos cayeron en cuenta de un hecho que posiblemente te has estado preguntando, querido lector: ambos, y digo ambos, estaban desnudos, y muy, MUY cerca.
-¿Link, puedo pedirte un favor?-
-Adelante, mande-
-Me estás abrazando, estás muy cerca… Y puedo… sentirlo…-
-¿Sentir qué cosa?-
-Tú sabes… "eso"… ¿Me sueltas, por favor?-
-¡Oh mierda, lo siento, lo siento!- se disculpó como loco, escondiéndose detrás de la cortina de baño.
-Zelda… ¿puedo confesarte algo?...-
-Está bien, no pasa nada, sólo déjame vestirme…-
-Me gusta estar contigo… de verdad, hablo en serio: al principio me sentía raro, pero ya sé que es, lo estuve pensando toda la noche-
-¿En serio? ¿Y qué es, según tu meditación?-
-Pues, descubrí que… es el mismo sentimiento que tenía con ella…-
-¿El mismo sentimiento? ¿A qué te refieres?-
-Digo que descubrí, en este rato que te vengo conociendo, que tú…-
-¿Sí? ¿Que yo qué cosa, Link?-
-Me gustas, Zelda… Hablo en serio, no es una broma: realmente, REALMENTE me gustas…-. (¡Griten, fans de LinkxZelda! ¿Qué podría salir mal?).
-_-_-Fin del Capítulo-_-_-
NK: -Se puso buena la cosa…-
Gatt: -Sí, ¿y sabes qué es lo mejor de todo?-
NK: -¿Qué dejamos a nuestros lectores en suspenso y por eso seguirán leyendo, a pesar de que es posible que nos amenacen y traten de asesinar?-
Gatt: -No… Significa que ya nos podemos enfocar en la maldita historia en lugar de subirle la adrenalina a las fans locas con sus fantasías raras y a veces pervertidas-
NK: -Hablando de perversión, lo último que escribimos está un poco…-
Gatt: -Vive con eso, ni modo que íbamos a ser como la Madre frikin Teresa de Calcuta-
NK: -Buen punto… Yo prefiero a sor Juana Inés de la Cruz…-
Gatt: -Vete al Diablo…-
NK: -Estoy contigo, eso es suficiente…-
(Mientras estos dos discuten acerca del infierno que es estar el uno con el otro, por favor tómense la molestia de dejar reviews, ya sea para incrementar el ego de nuestros escritores, o para hacer críticas, las escucharemos todas: además, si tienen alguna idea, también aceptan sugerencias, todo sea por los fans. Lamentamos que éste capítulo haya sido más corto que los anteriores, pero bueeeeno… Gracias)
