Lonely, too long.

Capítulo XI

Settle down with me

Cover me up

Cuddle me in

Lie down with me

And hold me in your arms

And your heart's against my chest, your lips pressed to my neck

I'm falling for your eyes, but they don't know me yet

And with a feeling I'll forget, I'm in love now

Kiss me like you wanna be loved

You wanna be loved

You wanna be loved

This feels like falling in love

Falling in love

We're falling in love

Settle down with me

And I'll be your safety

You'll be my lady

I was made to keep your body warm

But I'm cold as the wind blows so hold me in your arms

Oh no

My heart's against your chest, your lips pressed to my neck

I'm falling for your eyes, but they don't know me yet

And with this feeling I'll forget, I'm in love now

Kiss me like you wanna be loved

You wanna be loved

You wanna be loved

This feels like falling in love

Falling in love

We're falling in love

Yeah I've been feeling everything

From hate to love

From love to lust

From lust to truth

I guess that's how I know you

So I hold you close to help you give it up

Kiss Me – Ed Sheeran

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Un pequeño fuego proveniente de la chimenea calentaba la habitación donde ella se encontraba y la manta que le cubría y el sofá le hacían sentir tan cómoda que rayaba en lo ilegal, sin embargo se dejo llevar por la sensación de confort y placidez y se quedo dormida por culpa del cansancio y un almuerzo sustancioso.

Su primera intensión no fue pasar ese fin de semana allí, solo había quedado con él para continuar trabajando con los detalles del proyecto de la Coalición, no obstante ella fue víctima de la naturaleza que dejo caer una terrible tormenta de nieve sobre ellos el día anterior. No fue nada precavida cuando no tomó la decisión de salir a tiempo de Tahoe junto a Sophia y Max, quienes le había acompañado, o tal vez esa si había sido su intención y ahora estaba allí, atrapada con el hombre que le enseñó a sentir.

Lo notaba cerca, constante y fuerte, sentado en otra sofá, concentrado en un libro que ella no podía ver. Se estiró un poco para espantar el sueño que le agarrotaron los músculos y le miró, lo vio ponerse de pie y arrodillarse frente a la chimenea para avivar el fuego con una presteza que ella no sabía que tenía.

"¿Dormiste bien?"

La pregunta la sorprendió porque ella no le había dado indicios de que ya estaba despierta. La conexión que tenía a veces la confundía y le dejaba más preguntas que respuestas.

"Podría quedarme una semana en este sofá."

"Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, yo no tengo objeción."

Él le miró por encima del hombro, con intención, emoción y deseo. Y todo eso se volvió mas fuerte cuando él dejo lo que estaba haciendo para ir con ella y tomar el beso que ella había estado esperando darle.

No podía decir que estaba acostumbrada a esos intercambios, aun el miedo era palpable en ella, él podía sentirla tensa en ciertas ocasiones pero no se dejaba amedrentar, tampoco le importaba si ella volvía perder el control y le freía el cerebro esta vez hasta el final. Él continuaba empujando, llevándola hasta donde ambos querían estar, no obstante, aunque él estaba más acostumbrado a toda esa interacción física, a veces le resultaba difícil el peso sensitivo que esta acarreaba.

-¿Qué lees? -le preguntó saboreando sus labios, fascinada con el sabor de sus besos.

-Es algo de poesía romántica de un autor humano -afirmó mientras recogía el libro que había estado leyendo y se sentaba a su lado-. Hace parte de una colección de literatura que he estado conformando, quiero establecer aquí en mi estudio una pequeña biblioteca, no creerías lo mucho que se puede aprender de este tipo de material, es especial de los humanos, hay algunas que son verdaderas obras de arte.

-Nunca he leído algo parecido. La última vez que estuve aquí leí poesía sobre las emociones -comentó ella-. ¿Qué tipo de conocimiento te puede aportar un poema romántico?

- La escritura musical de un poema tiene cierta elegancia, algo que pienso que ayuda al autor a reflejar mejor los sentimientos que describe con palabras. Para los humanos escribir sus sentimientos ha sido parte de su cultura desde siempre. La música, la pintura y la literatura describen y expresan sentimientos y emociones de maneras muy similares.

Buscó entre las hojas del libro. Había cierto poema de todo este compendio que le había hecho pensar en ella.

- Déjame leerte algo para que veas a que me refiero -dijo Anthony al encontrar la página.

Quiero ser en tu vida

Algo más que un instante,

Algo más que una sombra

Y algo más que un afán.

Quiero ser, en ti misma,

Una huella imborrable

Un recuerdo constante

Y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos

Con temor de abandono.

Ser, en todo y por todo,

Complemento de ti.

Una sed infinita

De caricias y besos;

Pero no una costumbre

De estar cerca de mí.

Anthony trataba de manejar un tono de voz adecuado a las palabras, quería lograr proyectarle a ella lo que él sentía al leerlas. Pensaba en su relación, pensaba en lo mucho que la necesitaba y en cómo quería que ella lo aceptara así.

Hizo una pausa muy corta y la miró a los ojos, su expresión de admiración, con los labios ligeramente abiertos, le hizo pensar que tal vez ella si apreciaba el poema tanto como él lo hacía.

Continuó leyéndole, su concentración enfocada en las palabras pero sus sentidos vibrando por tocarla.

Quiero ser en tu vida

Una pena de ausencia

Un dolor de distancia

Y una eterna ansiedad.

Algo más que una imagen,

Y algo más que el ensueño

Que venciendo caminos,

Llega, pasa y se va.

Ser el llanto en tus ojos,

Y en tus labios la risa.

Ser el fin y el principio,

La tiniebla y la luz,

Y en la tierra, y el cielo;

Y en la vida y la muerte.

Ser, igual que en mi vida,

Has venido a ser tú.

Levantó la vista del papel y le dio una pequeña sonrisa-. Es de Martin Galas, un escritor talentoso -explicó.

-No lo entiendo- dijo ella luciendo confundida-. Habla de cosas no palpables y sobre todo las palabras son obsesivas, quiere ser todo en la existencia de la otra parte pero eso no es posible, ser un todo es dejar de lado su propio ser -concluyó.

- Las palabras en un poema no expresan cosas de forma literal, cariño, expresan sentimientos, más que interpretarlas debes sentirlas - afirmó él-. Pero en realidad no es tan obsesivo, porque lo que le ofrece es darle todo lo que le puede dar, quiere ser parte de su vida, su complemento. No se trata de poseer, sino de converger en un solo destino.

Comprendió lo que él estaba explicando, las palabras podían expresar de modo figurado lo que ella deseaba y sentía cuando veía Anthony, todo dependía de la connotación que le dieras y podía llegar a ser extremo si usabas las palabras correctas.

-Lee otro -le pidió, acomodándose mejor en aquel sofá.

- Muy bien -le respondió buscando algo un poco más expresivo-. Este es un fragmento en prosa, no tiene la rima que tenía el anterior pero es uno de mis favoritos - le dijo, y carraspeando un poco la garganta pronunció las palabras.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Hizo una pausa en el salto del párrafo, estaba casi sin respiración y no era solo por haber leído un texto extenso. La mezcla de aquellas palabras y su presencia estaba recalentando sus sentidos, por decirlo de alguna manera.

-Interesante -pronunció Nikita que no entendía la razón por la cual aquellas palabras hacían que su corazón se agitara levemente-. Es la expresión de mi elección cada vez que te beso -dijo casi en silencio.

-Eso... que digas eso es hermoso -susurró Anthony al escucharla expresarse así, un hormigueo le recorrió el pecho, mezcla de orgullo y deseo. Tomó su mano y llevándola hasta sus labios la besó con devoción, sin dejar de mirarla a los ojos-. A mí también me encanta cuando me besas, es una experiencia trascendental, cada beso es... único y especial.

-Una vez vi a Sophia y a Max en la sala de juntas, ellos no notaron mi presencia -comenzó a relatar ella un poco ruborizada pero sin retirar su mano de la de Anthony-. Estaban abrazados, y en un principio pensé que solo compartían ese abrazo hasta que Sophia ladeó el cuello y vi que Max la besaba allí, ella se veía tan… extraña ¿Por qué la besaba allí? ¿Es más placentero que la boca?

-Según lo que he leído, todo el cuerpo tiene diferentes niveles de sensibilidad, depende de cada uno encontrar cuales son los más placenteros -dijo él mientras dejaba a un lado el libro y llevaba la mano de ella de nuevo a su boca. Dejaba pequeños besos intercalados con sus palabras, iba cubriendo el espacio en camino hacia su hombro. Lentamente depositaba pequeños besos intercalados con sus palabras-. Para esto es necesario explorar -dejaba otro beso y seguía subiendo-. Observar las reacciones -seguía diciéndole, su piel tibia recibía el susurro de sus labios y podía sentir como se erizaba. Anthony subía despacio, sin prisa alguna, besos húmedos cubriendo el espacio en camino hacia su hombro.

"Tu piel es tan suave."

Decidió que no tenía sentido detenerse a hablarle, si podía tener su boca prestando un mejor servicio, así que empezó a proyectarle sus pensamientos y junto con ellos, algo de la tibia sensación que lo envolvía.

Besó su hombro y continuó, mordisqueó suavemente sobre su clavícula, jugueteando con su piel pero sin marcarla. No se atrevería.

"Dime que sientes, dime lo que te gusta que quiero aprender."

Aún mantenía su mano entre la suya, pero necesitaba tocarla, así que la liberó y fue directo a tomarla de la nuca, la fuerza suficiente para ladear un poco su cuello justo cuando sus labios llegaban hasta ahí.

Ella quería mantenerse en control, no perderse en las sensaciones que estaban siendo deliciosamente avasalladoras, temía que si lo hacía habría malas consecuencias pero algo en su interior le insistía en dejarse envolver por todo.

Anthony esperaba paciente, dispuesto a dar marcha atrás si ella se lo pedía pero ella no quería, quería su boca sobre su piel y el efervescente escalofríos que provocaban sus caricias. Se abrazó más a él, siendo valiente a pesar de las dudas y acariciando su espalda porque también lo disfrutaba.

"No sé qué me gusta."

Confeso y le proyecto una imagen de lo que quería probar, algo parecido a lo que ella le contó sobre Max y Sophia, solo que en esa imagen estaban Anthony y ella.

Esa imagen lo convención de hacer lo que quería y sin esperar ni un momento más Anthony besó su cuello, un par de pequeñas caricias seguidas de algo más similar a un mordisco y luego muchos más, pequeños y sin fuerza para lastimarla realmente, solo rozando la piel suave y tibia, con su delicioso olor característico y un sabor que empezaba a enloquecerlo.

Su mano derecha había encontrado su territorio en la nuca de Nikita, acariciándola, masajeándola, atrayéndola hacia él. La izquierda por su parte disfrutaba de la acogedora sensación de su cintura, acariciando y abrazando al mismo tiempo. Sus sentidos se sobrecargaban y empezó a temer perder el control.

Si de esto se trataban los privilegios de piel, ya entendía a la perfección porque los cambiantes no podían quitarles las manos de encima a sus parejas.

Besaba y lamia con cuidado y dedicación cada centímetro que tenía a su alcance, una vibración intensa reflejándose desde ella que lo empujaba cada vez, deseando únicamente complacerla, satisfacer sus deseos.

"Amo el sabor de tu piel, tu olor... puedo percibir como te hace sentir todo esto, estás proyectándome cuando disfrutas lo que te hago... es lo más extraño y excitante que he sentido en mi vida."

Ella se dejaba a hacer, al principio quiso huir de la sensación pero se mantuvo firme y se agarraba a él para no escapar, dispuesta a entender porque aquello era tan deseado por otros y finalmente lo supo. Su cuerpo reaccionaba con desinhibición gracias a los labios de aquel hombre, a quien quería exigirle más de ese placer que la hacía vibrar desde su centro con regocijo.

Y unido a todo esto estaba la necesidad imperiosa de tocarlo a él, pero estaba encerrada entre sus brazos, sin margen de escapatoria y solo podía llegar hasta su espalda y su corto cabello que era como seda entre sus dedos exploradores. Se escuchó así misma gemir cuando él mordió un punto delicado bajo su oreja pero él volvió a repetir la acción y comenzó a temblar.

"Es demasiado."

El abandonó su cuello con un último beso y la miró a los ojos. La vio sonrojada y agitada y aun así no cesó de acariciarle el cuello y la espalda, era imposible para él retirar sus manos de su cuerpo.

"¿Quieres que me detenga?"

Ella apoyó su frente en la de él, se ahogo en su mirada mientras ambos compartían un mismo aliento agitado. Podía ver los pétalos de flores imaginarios volar entre ellos, y como el paisaje exterior cambiaba. Era como viajar de un lado a otro.

"Solo bajo muerte."

Ella exigió otro beso y él se lo dio sin protestar, su boca fue suya y solo suya para conquistar y poseer. La manta cayó de sus piernas cuando ella se movió tan rápido que Anthony no tuvo tiempo de reaccionar, cuando abrió los ojos la vio en toda su gloria, ahorcadas sobre él y mirándolo con deseo.

Ella le acarició los hombros y llevó sus manos delicadas hasta su cara, él cerró los ojos cuando ella comenzó a acariciarle las cejas, los parpados y las mejillas, como si quisiera aprenderse su rostro de memoria, cuando ella llevó sus dedos a sus labios y los dibujo pausadamente.

"En un revista salió un reportaje sobre ti. Decían que eres un hombre maduro muy hermoso."

Él llenó su mente con su risa, sabía que encontraba esos reportajes absurdos pero a ella le fascinaban porque podía saber como otros los veían a ellos, en especial a él, le daban palabras a sus pensamientos. Si, para ella él era un hombre hermoso. Un hombre hermoso con manos pecaminosas y atrevidas, que despertaban zonas de su cuerpo que ella no sabía que podían reaccionar tan fuertemente al toque.

-¿Es apropiado que pongas esa mano allí?

-En realidad no me dejas muchas opciones en donde poner mis manos cariño, no puedo dejar que corras el riesgo de caerte -respondió el apretando el agarre mientras empezaba a subir sus manos hasta su cintura, acariciándola y sosteniéndola al mismo tiempo.

Ella lo miró por un segundo, mirándola sospechosa pero al final quedaba claro que Anthony podía hacer con ella lo que quisiera porque era imposible decirle no o ponerle un paro y mucho menos cuando usaba aquellas manos y añadía a la ecuación sus cálidos labios que volvían a hacer cosas en ella. Su cuerpo reaccionaba como una batería, sobre calentándose más al paso de sus caricias y ahora él había descubierto el centro de su pecho. Sin importarles las barreras de su blusa dejo un beso incendiario allí.

-Ahora es mi turno -dijo ella con voz ronca.

- Tu turno... -respondió él casi sin aliento, su mente confusa en medio de tanta excitación-. ¿De qué?

-De besarte aquí -contestó tocando su cuello por la parte interna de la camisa, yendo hasta donde la piel no se veía-. Quiero sentirte.

-¡Oh por todos los cielos mujer! -exclamó apretando su manos en la cintura de ella al sentir su toque y escucharla decirle eso-. ¡Vas a matarme hablándome así!

-¿Mis palabras no fueron correctas? -preguntó confusa.

- Tus palabras son perfectas -respondió él acercándose a ella aún más para retomar el beso, su pasión evidente en la manera en que sus manos empezaban a acariciar su espalda y subir hasta su mejilla para dirigir el contacto con su boca-. Toda tú eres perfecta... -le susurró mientras se volvían a fusionar entre el calor y la humedad de un apasionado beso.

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-Nunca había visto tanta nieve acumulada en mi en mi vida -dijo Sophia al dejar caer la cortina que cubría la ventana. A pesar que era de día, el cielo estaba gris, un manto blanco cubría todo el paisaje y se podía ver los copos de nieve caer.

-Y no creo que vaya a parar- comentó Max, sentado en la cama y luciendo miserablemente aburrido-. ¿En serio le advertiste sobre esta tormenta?

-Sí pero no me escuchó- contestó-. Usualmente cancela toda salida al exterior de San Francisco cuando hay mal clima.

Max se puso de pie y caminó a través de la habitación con un rostro de curiosidad y preocupación. Se acercó a Sophia y la miró fijamente. -¿A qué rayos vinimos aquí?

-Venimos a tratar asuntos concernientes a la Coalición y los nuevos proyectos sociales -contestó-. Fue algo de una hora pero luego quisieron reunirse en privado y tardaron tanto que terminamos atrapados en la tormenta -relató Sophia.

-Podríamos utilizar un teletransportador y salir de aquí.

-Quise sugerirlo pero tengo la firme sospecha de que ella no lo aceptaría.

-Todo esto es muy extraño, ¿será que ellos tienen algo y somos su tapadera?

-¿Cómo dos personas que se encuentran en una habitación y no se miran ni un segundo pueden tener algo?

-Son Psy, tú y yo vemos lo que tenemos en frente -señaló y luego se tocó la sien- pero no sabemos qué tipo de comunicación hay dentro de sus cabezas.

-Es ilógico, su condicionamiento es perfecto -discutió Sophia tomando a Max de los hombros y acariciándoselos. No llevabas guantes por lo que Max podía sentir su toque cálido y suave-. Aunque sería bueno que sucediera algo entre ellos, es lastimoso que Nikita Duncan no pueda tocar a Anthony como yo te tocó a ti -sonrió- y tampoco amar.

-¿Segura? -preguntó no convencido mientras rodeaba con sus brazos a Sophia. Ella asintió afirmativamente-. Bueno, tampoco es que yo vea a Anthony haciendo esto con Nikita.

Como un bombero la tomó por las piernas y se la hecho sobre los hombros, la risa de Sophia llenó todo el espacio y cuando ella cayó en la cama junto a su amante marido supo que aunque hubiera un rayo de posibilidad los Consejeros no podrían estar en una situación tan similar como esa.

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Continuaban besándose desesperados, buscándose en medio de la intimidad del calor desaforado de las llamas que acababan de encender y que ahora estaban fuera de control. No había algo más hermoso y delicioso en el mundo que las caricias y los besos que ambos se daban, demostrando lo que sentían uno por el otro, la necesidad que existía por un contacto que perdieron en el momento de su nacimiento y que volvían a tener después de tantos años. Ambos matarían si alguien se atrevía a quitarles eso.

Nikita abandonó sus labios, para dejar una estela de besos en su sien y mejillas, besó su mandíbula con reverencia y llegó hasta su oído izquierdo y respiró forzosamente sobre éste decidiendo en último momento y sin hacerse esperar clavar sus dientes allí.

Anthony siseó ante el dolor erótico del área tan sensible pero estaba tan perdido en el fuego pasional que le permitió continuar sobre su cuello, sin embargo al sentir como ella trataba de sacar los botones de la camisa de los ojales todas sus alarmas de advertencia se encendieron y le detuvo la mano que ya viajaba hasta el último botón con una velocidad impresionante.

Ella se le quedó mirado sorprendida, él respiraba como si no pudiera encontrar aire y tragó en seco, tratando de controlar el cúmulo de sensaciones salvajes que recorrían su mente y cuerpo.

- Espera -logró susurrarle con la poca respiración que tenía. Sus ojos se cerraron un segundo, trataba de retomar el control de sus propios pensamientos. "Tienes que detenerte", no podía hablar, físicamente estaba al límite de sus sentidos. Si no se detenían en este momento y ella no estaba preparada, o peor aún, si era él quien no podía controlarse, arruinarían todas las cosas y podrían afectarse sin remedio.

-¿Por qué? -preguntó ella sin entender. Todo iba bien y no comprendía su actual proceder.

Se separó un poco más de su cuerpo, pero tomó con su mano la de ella, envolviéndola.

-No creo que estemos listos para esto, no sé si pueda controlarme y yo... no quiero que suceda algo... -no podía explicarse, angustiado como estaba de que si no frenaba todo en este momento ella quisiera detenerse, y él se descontrolara tanto que no lo lograra. Pero ella lo miraba con un rostro de duda, casi que podría decir que veía en sus ojos el miedo a su rechazo. No sabía qué rayos estaba haciendo y nunca en su vida se había sentido tan profundamente confundido.

-¿A qué te refieres? -cuestionó más allá de la confusión y las dudas. El lucía en peor circunstancias que ella, parecía asustado y ella finalmente lo entendió-. Piensas que te voy a herir de nuevo -cuestionó. Soltó su agarre y se puso de pie. Lo miró desde arriba con cierta ira en sus ojos-. Dijiste que no me tienes miedo.

-Y no lo tengo -se puso de pie también-. Si me fritas de nuevo moriría con gusto, siendo un hombre feliz después de haber probado la suavidad de tu piel, pero tú, tú no podrías vivir con eso. Temo lastimarte, temo que las cosas de descontrolen y no poder hacer de esta experiencia algo que sea menos que perfecto para ti. -La miro rogando con su expresión, para que ella lo entendiera.

-Tú querías esto desde un principio -le acusó- ¿Y ahora te preocupas por mi seguridad? ¡Qué loable! -se enfadaba cada vez más porque sentía que le habían quitado algo, algo que solo él podía darle pero que ahora no se atrevía a conceder.

-Entonces sería mucho mejor si fuese un maldito egoísta -respondió Anthony tratando de mantener la calma, porque sabía que todo esto no era más que sus nuevas emociones fuera de control-. Debí dejar a mis instintos y hormonas tomar el control, y al diablo con todo... dejar que este deseo que siento por ti me consuma sin mediar consecuencias -le confesó en un susurro.

Tales palabras hicieron que el corazón y el estomago de Nikita se llenaran de mariposas y algo más. De repente sintió un sofocó inexplicable y empezó a desear que el fuego en la chimenea se apagara porque ya tenía suficiente con el fuego de la confesión de Anthony.

De repente se sintió estúpida porque si entendía su preocupación, eran adultos de mediana edad pero en estas cuestiones solo eran neonatos. Iban por un camino totalmente desconocido y aunque el instinto los guiaba ellos no podían dejarse llevar del todo. Si, ella estaba bajo control gracias a su válvula de escape ¿Pero y él? Anthony no tenía un poder defensivo pero la extrema carga sensorial podría traer consecuencias para ambos y debían bajar el ritmo.

-¿Tanto me deseas? -no podía dejar de preguntar. Ante todo era una mujer frente a un hombre que había suprimido todos sus deseos desde la más tierna infancia y ahora estaba despierto y esos deseos al parecer tenían un objetivo.

-No imaginas cuanto -afirmó muy serio, pero luego una pequeña sonrisa tocó sus labios-. Sé que parezco un idiota actuando así, pero no puedo evitarlo.

-Eres todo menos idiota -dijo de modo conciliatorio. Se acercó a él y le tomó la cara entre las manos-. Lo siento. -Nikita no se había disculpado tanto en su vida antes de que Anthony irrumpiera en ella pero no se arrepentía, de lo que si se arrepentía era de provocar situaciones absurdas por las cuales culpaba a Anthony-. He actuado insensatamente y por impulso, también siento lo que tú. Me he cegado y me enfadado -reflexionó sin comprender esa última parte- y tú tienes razón, debemos ir despacio.

Anthony la atrajo hacia él y besó su frente con reverencia, cerrando los ojos, disfrutando el contacto con su piel y la tranquilidad que le producía volver a tenerla cerca de él, dentro de su espacio.

-Tenemos tanto que aprender cariño, y lo haremos despacio pero bien, llegará nuestro momento, te juro que valdrá la pena todo esto.

-Por supuesto que valdrá la pena -le besó ligeramente-. Nos aseguraremos de ello.

A él le encantaba su seguridad y se lo demostró con otro beso que ella recibió bien dispuesta. Se fundieron en otro abrazo apretado a la par del beso que comenzó a bajar de intensidad sobre todo porque Nikita sentía algo presionándose en su bajo vientre.

-¿Qué es eso? -preguntó cuando miró hacia abajo. De repente abrió los ojos de par en par-. ¡Oh!

-Emociones desbordadas, ya ves - afirmó él comprendiendo que esto también debía entrar entre las cosas a las que ahora deberían acostumbrarse-. Ya no es solo cuestión de teoría, supongo.

Ellos eran Psy, estaban bastante educados en cuestiones de fisiología y biología y aunque no eran físicamente activos sexualmente, comprendían el mecanismo de aquella parte que era importante para los cambiantes y humanos del sexo masculino. Ahora, ella suponía, y en vista de que hasta el hombre más poderoso de la Red tenía una compañera, los Psy estaban volviendo a usarla.

-¿Lo has utilizado? -preguntó con inocente curiosidad.

-Para su función real... jamás, pero cuanto más me alejaba del Silencio, más reaccionaba a ciertas sensaciones físicas, últimamente solo tengo que pensar en ti y, puede llegar a ser una condición engorrosa, por decirlo de alguna manera -afirmó tratando de no pensar en lo extraño y a la vez erótico de su pregunta. Ciertas lecturas de novelas humanas regresaban a su mente en un flash, no era lo que necesitaba en ese momento.

Nikita no podía decirle lo que estaba pensando en ese momento, que la curiosidad le estaba provocando extraños deseos. Eso no estaría bien para ninguno de los dos y no quería darle a Anthony más problemas con los cuales lidiar. Sintiéndose un poco amargada y desolada se alejo de él, no veía qué bien le haría pero era mejor actuar con consciencia y no como un ser incivilizado. Sin embargo había algo que quería decir.

-Me halaga provocar esta reacción en ti -confesó. Lo vio cerrar los ojos y tragar en seco, para la próxima mediría sus palabras sobre todo porque él intentaba alcanzarla y ella se alejaba. Si volvía a tocarla no respondería de sus actos.

Se vio salvada cuando llamaron a la puerta fuertemente. Ambos miraron con odio hacia la fuente del sonido.

Nikita hizo un barrido telepático e identifico las dos mentes que trabajaban bajo sus órdenes.

Cuando Anthony los dejo pasar ambos lucían bastante preocupados, lo cual extraño más a Nikita porque ellos siempre le obedecían cuando les ordenaba que no debía ser interrumpida.

-Tenemos una situación -Sophia habló rápidamente-. Bowen Knight ha sufrido un atentado, se dice que está al borde de la muerte.

La pequeña burbuja de ese lugar acababa de romperse y el mundo real los reclamaba, arrastrándolos a su deber y compromiso. La excitación de Anthony fue reemplazada por rabia y vio a Nikita volverse ese tempano de hielo que tanto detestaba.

-Sucedió hace más de una hora -agregó Max-. Esta en todos los canales de noticias y se cree que el Consorcio es el responsable.

-Otros acusan a la Alianza Humana Contra la Manipulación Psy (HAPMA). Kaleb pide una reunión de emergencia -informó Sophia.

"¿Dónde han estado?"

La voz fría del cardinal era fuerte y clara en las mentes de los Consejeros.

"¿Qué ha sucedido?"

Nikita era experta en esquivar. A Kaleb Krychek no tenía porque importarle las actividades privadas de ellos dos. Despachó a Max y a Sophia sin reparos y se volvió a quedar a solas con Anthony.

Las mentes de ambos viajaron al unisono a la bóveda de la Coalición Gobernante en la Red. Allí no solo estaba Kaleb, sino también Ivy Jane, jefa del Colectivo Empático y Aden Kei, líder del Escuadrón Flecha, ninguno de ellos podía ver como Nikita tomaba asiento junto a Anthony y él le tomaba la mano, con cariño. Ninguno podía ver que ellos no eran uno en sí mismos, sino un equipo y hacían las cosas como tal.

Continuará…