Capitulo 11:

Amigos:

Edward esperaba sentado en la puerta de su casa, Bella se había ido hacia ya algunas horas, le había dicho que hoy llegaría temprano, por lo que tenía que aprovechar el día si quería estar de regreso para cuando su esposa llegara.

Un auto negro con espirales de color naranjas y fucsias se detuvo frente a la casa, el estéreo sonaba realmente fuerte aun con las ventanillas subidas, Edward se colocó de pie y rió simpático mientras se acercaba al escandaloso auto, Rebecca bajó la ventanilla haciendo que el escándalo de la música escapara por el espacio abierto, articuló algo con los labios, pero Edward no la escuchó, se colocó una mano en su oído y con la otra le hizo señas de que bajara el volumen.

-"¡NO TE OIGO!" gritó Rebecca, después le hizo una seña con su dedo y le bajó el volumen al estéreo, se devolvió hacia él con una sonrisa "Listo…" dijo "¿qué decías hombre blanco?" preguntó, Edward volvió a reír.

-"Te vas a quedar sorda, ¿sabías eso?" le dijo Edward, Rebecca chasqueó sus dientes, en una mueca despreocupada.

-"Nahh" dijo "eso siempre me lo dicen, pero esta música se oye bien a éste volumen" Edward negó aun sonriendo.

-"Bueno hombre blanco" dijo la chica colocando los ojos en blanco "¿te subes o nos quedamos aquí conversando?" Edward sacudió la cabeza, trotó ligero hasta la otra puerta y se subió.

-"Aquí vamos" dijo la chica poniendo en marcha el auto, Edward estiró su mano deteniéndola.

-"Ponte el cinturón" le indicó, ella frunció el ceño mientras él se lo colocaba.

-"¿El cinturón?" preguntó la chica incrédula, Edward asintió.

-"Es seguridad, ponte el cinturón" le pidió de nuevo, Rebecca sacudió la cabeza y lo tomó junto a su asiento, ajustándoselo, cuando sonó el chasquido vio a Edward con cejas alzadas.

-"¿Contento?" Edward asintió haciendo que la morena colocara los ojos en blanco.

-"¿Podemos irnos?"

-"Por supuesto" contestó él.

Rebecca volvió a colocar la música, pero a un volumen más decente, Edward se volvió a distraer con la carpeta de cd´s de la chica.

-"No reconozco a ninguno de estos cantantes" dijo, Rebecca bufó mientras tomaba una curva.

-"No me sorprende hombre blanco" dijo "si supieras quienes son no serias de tu color" Edward dejó a un lado el estuche, se medio giró en el asiento.

-"¿Algún día me vas a explicar cual es tu afán con llamarme hombre blanco? ¿Qué problema tienes con mi color?" preguntó de verdad interesado, Rebecca rió un poco y sin dejar de prestarle atención a la vía contestó.

-"No tengo ningún problema" dijo encogiéndose de hombros, Edward alzó tan solo una ceja perfecta, Rebecca lo vio por el rabillo del ojo, y volvió a reír "es en serio" dijo "es sólo costumbre, mi familia es de raza india, por eso soy mas oscura, mi prepa era de puros chicos de color, había uno que otro fantasma, así como tu" dijo viéndolo un segundo con expresión burlona "a ellos los llamábamos hombres blancos" se encogió de hombros dando por valida su explicación.

-"¿Y a algunos de esos chicos les gustaba que los llamaras así?" preguntó Edward con un tono paternal, Rebecca sonrió de medio lado mientras se cambiaba de canal en la interestatal.

-"No, supongo que no les gustaba, pero tampoco estaban en posición de reclamar" completó riendo mientras se acordaba de cómo acosaba a los chicos en la escuela, Edward frunció la boca.

-"No eras muy santa en la escuela ¿no?" preguntó, Rebecca negó despacio.

-"¿Por qué crees que me sacaron?"

-"Pero tu me dijiste que eras muy buena estudiante" la chica asintió.

-"Lo soy" dijo "mis notas siempre fueron A" Edward la vio frustrado por no entender.

-"Entonces cómo, si eres tan buena, ¿te expulsaron?"

-"Vamos hombre blanco, no empieces con tus averiguaciones ¿ok?" dijo la chica intentando cambiar de tema "quedamos en que no teníamos la confianza suficiente… o ¿me vas a contar cómo, con tu edad, no trabajas y te la pasas todo el día conociendo una ciudad donde vives?" preguntó escéptica volteando momentáneamente hacia él, Edward frunció la boca y negó.

-"No, todavía no te voy a contar por qué necesito un guía turístico, así que quédate con tu historia" la chica asintió complacida.

-"Así me gusta hombre blanco"

Como Edward tenía que regresar temprano a casa, fueron al museo de ciencias, que era uno de los que le faltaba por conocer, Rebecca se dedicó a explicarles una a una las exposiciones, cuando llegaron a las estatuas de cera, Rebecca vio incrédula como Edward veía a cada una de las estatuas con expresión clara de no saber de quien se trataban.

-"Ese es Al Pacino" dijo la chica con actitud incrédula "el actor" aclaró, Edward volteó momentáneamente a verla, al sentirse escrutado por su mirada, asintió torpemente.

-"Claro" dijo caminando a otra estatua, Rebecca sacudió su cabeza.

-"¿Nunca viste el padrino?" preguntó, Edward se encogió de hombros, ¿cómo iba a saberlo? caminó un poco alejado de ella, no quería sentirse bajo su mirada acusatoria, se colocó frente a otra estatua, era otro hombre, se adelanto a leer la pequeña leyenda a la derecha.

-"George Bush" dijo en voz alta para luego fruncir la boca, sin tener idea de quien era, Rebecca alzó las cejas y se posicionó frente a él.

-"Ok" dijo levantando sus manos "¿qué demonios pasa contigo?" preguntó "esta bien que no sepas quien es Kim Kardashian o que no reconozcas a Andy García, hasta puedo aceptar que no sepas quien es el padrino" dijo encogiéndose momentáneamente de hombros, "pero, ¿qué no reconozcas a éste?" dijo señalando al ex presidente con la cabeza "esa no te la compro, él fue presidente de los Estados Unidos antes que Obama"

-"¿Obama?" preguntó Edward, Rebecca abrió sus ojos de mas.

-"¡Ok hombre blanco!" exclamó llamando la atención de algunos visitantes "o me dices que demonios pasa contigo o hasta aquí llego" dijo separándose un paso, "¿cómo demonios no sabes quien es el presidente? ¿En qué burbuja vives?" Edward empezó a sentirse mal, se sentía escrutado y juzgado, negó con la cabeza y se separó un poco de la chica.

-"Por favor" le pidió en un susurro "baja la voz" Rebecca momentáneamente, se preocupo por Edward, caminó hasta él y viéndolo de frente le habló.

-"¡Oye!" dijo de manera poco delicada "¿qué pasa? ¿Qué tienes?" Edward se acercó a una pared y se tomó la cabeza con ambas manos, se sentía mareado, enfermo.

-"Me duele la cabeza" le dijo a la chica, ella sacudió la propia.

-"No pareces tan viejo para la cantidad de achaques que te dan" dijo siendo exagerada, Edward no argumentó con ella, Rebecca le dijo.

-"En el nivel de arriba hay una cafetería, vamos para que te sientes, puedes caminar ¿no?" preguntó, Edward asintió, y la siguió a las rampas de acceso, Rebecca, sin tocarlo, esperó paciente a que él subiera a paso acompasado, cuando Edward se vio sentado en la silla de plástico se sintió mucho mejor.

Sin él pedirle el favor, Rebecca compró dos botellas de agua y sentándose a su lado, le extendió una, que bebió como si se tratase de la última.

-"Hombre blanco" lo llamó en voz baja, Edward levantó la vista, enfocándola.

-"¿Dime?" preguntó con voz débil.

-"¿Qué te pasa?" preguntó la chica, él respiró profundo y la vio a los ojos un segundo, luego sacudió la cabeza.

-"Nada" contestó "me duele la cabeza, a veces me pasa, como cuando casi me atropellas" dijo intentando sonreírle un poco, Rebecca colocó sus ojos en blanco.

-"Tu te lanzaste sobre mi bebé, el irresponsable fuiste tú, no yo" Edward rió de nuevo.

-"Y…" empezó de nuevo Rebecca "¿por qué te dan esos dolores de cabeza?"

-"Mi psiquiatra dice que es relativamente normal" Rebecca subió sus cejas alejándose instintivamente de él, Edward se dio cuenta que había hablado de mas.

-"Rebecca" dijo él inclinándose en su silla para estar mas cerca, ella se pegó al espaldar con ojos muy abiertos, claramente asustada.

-"No te me acerques" le dijo, Edward inmediatamente se separó, colocándose mas derecho en la silla, Rebecca respiró profundo y preguntó frunciendo la frente "¿Psiquiatra?" Edward asintió despacio.

-"Estás…. ¿Loco?" preguntó haciendo una pausa, Edward resopló una risa.

-"No, no estoy loco" contestó, Rebecca puso sus ojos en blanco.

-"Eso es exactamente lo que un loco diría" dijo dándole un toque a la mesa, como articulando que tenía razón, Edward sacudió la cabeza.

-"Entonces ¿qué quieres que te diga?" preguntó escéptico "¿qué estoy loco? ¿Eso te haría sentir mejor?" Rebecca pareció meditarlo un segundo y terminó negando.

-"No, no me haría sentir mejor, pero ¿por qué vez un psiquiatra?" Edward negó despacio, se suponía que ellos no tenían la confianza suficiente.

-"Oye, sé que no es mi problema" empezó la morena "pero… ¡Diablos hombre! te estoy llevando a todas partes en mi auto, te estoy sirviendo de guía turística, lo menos que me merezco saber es si eres un psicópata que esperas el momento idóneo para matarme"

Edward no pudo evitar reventar en carcajadas, de verdad que Rebecca tenía demasiadas ocurrencias, también se fijó en ese momento que el dolor de cabeza había amainado bastante, respiró aliviado, tomó otro sorbo de agua y fijó su vista en la chica.

-"No" empezó "no estoy loco, no soy un sicópata y no busco matarte" ella colocó sus ojos en blanco, Edward rió de nuevo.

-"Supongo que eso es exactamente lo que diría un sicópata asesino ¿cierto?" preguntó sonriendo torcido, Rebecca asintió.

-"Exacto" Edward resopló de nuevo.

-"¿Qué es lo que pasa contigo hombre blanco?" preguntó la chica curiosa, Edward sopesó un segundo su respuesta, no tenía otra opción, además, seria bueno tener a alguien mas con quien no tuviera que esconderse.

Tomando la decisión, sacó del bolsillo interno de su chaqueta la libreta que la misma Rebecca le había llevado a casa, la chica la vio con ojos entrecerrados.

-"¿Qué tiene que ver tu diario, con lo tu locura?" preguntó, Edward alzó sus cejas.

-"Todo" dijo "esto" continuó abriendo despacio la libreta "es mi vida"

Rebecca, aunque no sabía muy bien a que se refería Edward, prestó atención cuando él se detuvo en una de las páginas, había una foto pegada en ella.

-"Ella es Isabella" empezó "Mi esposa" Rebecca frunció el ceño.

-"Ellos son mis padres" continuó él "Carlisle y Esme" leyó los nombres debajo de la foto.

-"Ella es Rosalie, mi cuñada y su esposo, mi hermano Emmet" comentó al pasar la pagina.

-"Esta es Alice y él es Jasper también su esposo"

-"¡Ya va, ya va!" dijo la chica enseñando sus palmas "¿por qué demonios cargas fotos de tu familia en esa cosa?" preguntó señalando la libreta "¿tienes problemas en la cabeza o algo así?" preguntó irónica.

Edward se quedó viendo la foto siguiente, era la de su pequeña, como siempre sucedía, se distrajo demasiado viendo a la pequeña Renessme.

-"¡Oye!" gritó Rebecca tronando sus dedos para que le prestara atención, Edward parpadeó enfocándola "¿y bien?" preguntó la chica un tanto exasperada, "¿estás o no, enfermo de la cabeza?" preguntó para nada delicada, Edward respiró profundo.

-"No estoy enfermo" contestó, ella entrecerró sus ojos "sólo tengo amnesia"

En el restaurante.

El día en la cocina, había sido relativamente en calma, Isabella estaba enfrascada como siempre en sus platos principales, Mike la volvía a ayudar y como siempre nadie cuestionaba sus métodos.

Jacob estaba preso de un mal humor poco común en el casanova moreno, su frente fruncida y su falta de delicadeza en los platos delataban constantemente su mal genio.

-"Hay una queja" dijo Emily, una de las mesoneras entrando a la cocina, Inmediatamente Bella se acercó, limpiando sus manos en su delantal.

-"¿Qué sucedió?" preguntó viendo el plato que la chica mantenía extendido.

-"El cliente dice que está crudo" comenzó la chica "y que los vegetales están duros"

Bella examinó el plato quitándoselo de las manos a la chica, lo primero que supo, fue que ella no lo había preparado.

-"¡Sous Chef!" gritó hacia el fondo, Jacob se separó violentamente de sus tareas, no había reparado en la conversación de la chef con la mesera.

-"¿Dígame Chef?" preguntó con dientes apretados, Bella le extendió el plato haciendo que la comida casi le cayera encima.

-"Esto es una porquería, el cliente se quejó ¿que demonios te pasó por la cabeza?" todos los integrantes de la cocina, aunque trataban de mantenerse ocupados en sus actividades, no lo lograron muy bien, ya que el enfrentamiento entre aquellos dos llamaba poderosamente la atención de todos.

-"Cociné el filete como reza la receta" dijo Jacob, aun con su mal humor, Bella alzó las cejas, iracunda de que siquiera se defendiera.

-"¡Pues lo hiciste mal!" dijo terminándole de extenderle el plato chocando con su filipina, Jacob lo tomó para que la comida no le cayera encima.

-"¡Mike!" llamó Bella, el rubio dio un respingo enderezándose "tráete otros filetes, yo prepararé este plato, ehh tú" llamó a la mesera que veía entre asustada y asombrada como Bella humillaba a aquel hombretón, "Dile al cliente que en 10 minutos le llevamos otro plato a su mesa ¿ok?" Emily abrió sus ojos espantada y asintió repetidas veces.

-"Chef" se acercó Jacob "yo puedo arreglarlo"

-"Ni se te ocurra molestar mi plato" dijo Bella dejándolo con la palabra en la boca, Ángela entró un segundo después, casi nunca tenían quejas, se dirigió a Bella hablando en voz baja, Jacob se retiró a su mesa de trabajo, Jessica aun estaba ahí de pie, Jacob vio como Ángela hablaba con Bella mientras ésta salteaba y dirigía a Mike una que otra instrucción, pero Ángela dijo algo que hizo que Bella diera un respingo del asombro, Jacob vio como Bella respiraba profundo y le asentía a Ángela tratando de calmarse.

La flaca se retiró finalmente de la cocina y Bella se dedicó al plato, quitándole todos los implementos a Mike.

Nadie la molestó en los siguientes 10 minutos, cuando terminó su creación, se quitó el gorro y como una mesera más, tomó el plato apoyándolo en la palma de su mano y salió al área de mesas del restaurante.

El bullicio empezó a crecer una vez la chef salió, nadie podía creer que ella misma llevara el plato a la mesa, Jacob estaba tan molesto consigo mismo y con toda la situación que lo rodeaba que no silenció al personal.

Pasados unos minutos Bella hizo entrada a la cocina y fue como si alguien hubiese pulsado el botón mute, absolutamente todos se quedaron en silencio sepulcral.

Bella no fue a su mesa de trabajo, caminó directo al congelador.

-"Sous Chef" lo llamó ella, Jacob respiró profundo y entregándole sus implementos a Jessica, caminó al congelador, Bella no le dio indicaciones a nadie, entró tras su subordinado y cerró la puerta tras ella.

Embry, otro mesero entró en la cocina, visualizo a Jessica y caminó hasta ella.

-"¿Y Jake?" preguntó, ella señaló con una paleta el congelador.

-"La bruja lo encerró ahí" contestó "ya llevan rato"

Afuera no se escuchaba el mas mínimo sonido, pero eso no podía ser tomado como buenas noticias, ya que el congelador era tan hermético, que así se estuvieran matando ahí dentro, nadie de afuera se enteraría, la única forma era que se asomaran por la pequeña ventanilla, cosa que ninguno de la cocina se atrevía a hacer.

Embry frunció los labios, visiblemente frustrado.

-"Demonios, quería preguntarle algo, aprovechando mi tiempo libre"

Jessica se encogió de hombros mientras seguía prestándole atención a sus quehaceres.

-"¿Y por qué lo encerraron?" preguntó Embry, Jessica colocó sus ojos en blanco.

-"Un plato salio mal, alguien se quejó" completó con el mismo desden de antes.

-"¿Fue Jake?" preguntó Embry con voz asombrada "¿él fue que metió la pata?" Jessica le dio el frente.

-"¿Qué demonios pasa con eso? Sí, a un cliente no le gustó el plato de Jake, ¿qué demonios importa?"

-"Jess" dijo Embry acercándose "quien se quejó fue el padre de Carballo" dijo en voz baja, Jessica literalmente soltó la paleta que tenía en la mano, vio asombrada a Embry, éste asintió "el padre del mejor o peor crítico de restaurantes, fue con quien Jacob metió la pata"

Jessica alzó sus cejas preocupada, José Carballo era un Español que se había dedicado a destruir los restaurantes mediterráneos, sus críticas eran las mas cotizadas por los consumidores y las mas temidas de los Chef, nadie tenía conocimiento de que algún integrante de la familia Carballo estaría en el restaurante, pero eso seguramente era lo que la familia del critico querría.

La puerta del congelador se abrió, tanto Jessica como Embry esperaron ver un poso de sangre derramándose por la puerta, sin embargo, Bella salió frotando sus manos y sola, al ver como la veían el resto del personal, alzó las cejas y colocando sus brazos como jarras dijo.

-"¿No hay trabajo que hacer?"

Inmediatamente todos se pusieron en movimiento, haciendo que los trastes chocaran entre sí, produciendo el ruido normal diario de la cocina.

Jessica no dejaba de ver la puerta del congelador, pensando que Jacob yacía muerto o inconciente dentro, mientras picaba cantidades absurdas de vegetales, no dejaba de mirar la gran puerta de metal, finalmente cuando el frío venció a Jake, salió del congelador, no dijo nada, no vio siquiera a nadie, simplemente caminó a la oficina de la cocina, al salir de ella, todos se fijaron que se había quitado el atuendo de cocinar, saliendo en unos jeans y una playera, su bolso colgando de uno de sus hombros, pasó de largo por delante de la chef que ni siquiera alzó la vista de su plato.

El resto del personal de la cocina se quedó literalmente mudo al ver como el Sous Chef salía de la cocina, sin despedirse y sin siquiera ver a los lados, Jessica vio asombrada como la espalda de Jake se perdía tras la puerta, se giró y vio como todos a excepción de la chef estaban igual que ella… Atónitos.

-"¡Aun hay trabajo Señores!" gritó Bella sin incorporar la cabeza, el silencio había delatado la falta de movimiento, inmediatamente todos volvieron a sus quehaceres, todos querían saber que había ocurrido con Jake, pero ninguno se atrevió a siquiera preguntar.

De vuelta al museo.

-"¡Oye!" llamó Edward moviendo la mano frente a Rebecca "¿estás bien?" preguntó, la morena parpadeó repetidas veces, luego de sacudir la cabeza enfocó a Edward.

-"¿Oíste algo de todo lo que dije?" preguntó Edward, Rebecca parpadeó de nuevo.

-"¿Tienes amnesia?" preguntó la chica, Edward asintió apenado.

-"Hace un par de meses" contestó.

-"¿No recuerdas a tu esposa o a tu hija?" preguntó aun asombrada, Edward cerró sus ojos un segundo, respiró profundo y negó.

-"Eso sólo pasa en las telenovelas, ¿cómo demonios lo voy a creer?" Edward chasqueó los dientes.

-"¿Qué necesidad tendría de mentirte?" ella sacudió la cabeza pensando que todo eso era una locura.

-"Rebe" le dijo Edward de manera cariñosa "tu misma has dicho que es insólito que un hombre como yo no trabaje y no tenga vida" argumentó "vivo encerrado en mi casa, no tengo idea de todas las cosas que veo, todo me impresiona"

-"De eso me he dado cuenta" dijo la chica viéndolo aun impresionada, "pero… ¿Amnesia?" Edward asintió despacio.

Rebecca pareció meditar unos momentos mas las palabras del hombre blanco, después de respirar profundo agregó.

-"¡Wow! No la debes pasar fácil" Edward resopló una risa.

-"Nop" dijo negando.

-"¡Diablos!" exclamó aun sorprendida.

-"¿Me crees entonces?" preguntó, Rebecca lo vio a los ojos un segundo, luego asintió.

-"Sí, sí te creo" Edward le sonrió enorme y sinceramente.

-"Gracias" ella se encogió de hombros.

A Edward le encantó que no le hiciera la típica pregunta… ¿cuando recuperas la memoria? Ya que le resultaba muy incomodo no tener una respuesta contundente.

-"Bueno" dijo Rebecca, palmeando un poco la mesa donde estaban sentados "será mejor que continuemos, si no tienes idea de cómo es esta ciudad, ¡tenemos trabajo que hacer hombre blanco!"

Edward le sonrió enormemente.

-"Eres una chica magnifica, ¿lo sabías?" Rebecca dio una risotada irónica.

-"Si claro" dijo colocando los ojos en blanco "dile eso a mi tío" dijo resoplando, Edward frunció su ceño mientras se dirigían a las rampas de acceso.

-"¿Tío?" preguntó.

-"Aja" contestó la chica bajando a su lado "vivo con mi tío, él es el que prácticamente me crió"

-"¿Y tus padres?" preguntó temiendo ser entrometido, Rebecca frunció la boca, no le gustaba hablar de eso, pero Edward le daba buena espina y además le había contado algo realmente importante de su vida.

-"Es como si hubieran muerto" dijo la chica, Edward alzó sus cejas.

-"¿Cómo si hubieran?" preguntó, la chica respiró profundo.

-"Mi papá no lo recuerdo, se fue cuando tenía 5 años, lo mismo de siempre, no tenía plata, una mujer y una hija era mucha carga… que se yo" dijo colocando sus ojos en blanco, Edward la vio impresionado, ella le argumentó "el mundo no es tan bonito como crees o como ves en tu vecindario, estamos rodeados de hijos abandonados, acéptalo" le dijo encogiéndose de hombros, Edward alzó sus cejas.

-"¿Y tu mamá?" preguntó, Rebecca frunció los labios.

-"Murió" contestó, Edward alzó sus cejas asombrado.

-"Lo siento" dijo a sentido de pésame, la chica asintió.

-"Gracias" contestó, vio como Edward ponía cara de preocupación, la chica sonrió torcido "oye, hombre blanco, no pongas esa cara, créeme, está mejor ahora"

Edward no podía salir de su asombro, las palabras de Rebecca lo desconcertaban, ella suspiró.

-"Estaba enferma" contó, "tenía cáncer"

Edward supo, que eso era muy grave.

-"Cuando lo lamento" Rebecca se vio por primera vez melancólica, no tenía rastros de la chica irreverente y atrevida que normalmente mostraba.

-"Yo también hombre blanco" contestó "pero creo que es mejor así, intentamos todo, pero esa enfermedad se come a la gente, mi mamá ahora esta descansando" completó sonriéndole, Edward se percató de que en esa fachada, Rebecca parecía una chica muy dulce.

-"¿Por eso vives con tu tío?" preguntó, ella asintió.

-"Él era el hermano de ella, cuando el que me engendró se fue, mi tío de alguna u otra manera velaba por nosotras, cuando cumplí 16 mamá enfermó y nos fuimos a vivir con él"

-"Fue muy noble de su parte" comentó Edward refiriéndose al tío de la chica.

-"Ujum" dijo ella "el que no es noble es mi primo" dijo frunciendo la boca, Edward frunció la frente.

-"¿A que te refieres?" preguntó, Rebecca pareció perderse en sus pensamientos de nuevo, sacudió la cabeza regresando a la realidad.

-"Suficiente de confesiones por hoy hombre blanco" dijo regresando a la realidad, Edward no pudo evitar reír.

-"Está bien" contestó.

-"¿Seguimos?" preguntó la chica, Edward vio su reloj y frunció la boca.

-"Isabella llega hoy temprano, quiero estar en casa cuando llegue, creo que es mejor que dejemos el resto para mañana"

Rebecca se sintió dentro de todo aliviada, recordar a su mamá no le había hecho ningún bien, Edward pareció entender el estado de ánimo de ella y la convenció de que él podía regresar a casa a su propio pie, Rebecca no insistió en llevarlo, pero lo dejó en su defecto en la estación de trenes.

Rebecca condujo a su casa, ella vivía en el Bronx, pero en vez de estacionar en el acceso que daba a casa de su tío condujo de largo al cementerio, sintiendo la necesidad de hacerle una visita a su madre.

Jacob entró aun furioso a una casa que normalmente no iba, estaba vacía, Bill, su padre, seguramente estaba aun en el taller de carpintería.

Se dejó caer en el sofá luego de sacar una cerveza de la nevera de su viejo, tenía tiempo que no lo visitaba y realmente no quería ir a casa, la discusión con su jefa lo había sacado de quicio.

-"¿Suspenderme?" dijo en voz alta entornando su cuello "¿qué carajos significa suspenderme?"

Dio un largo trago a la botella, haciendo una mueca, se dio un golpe en el pecho para expulsar el gas, eructando de manera poco educada, recostó la cabeza al espaldar del sofá y cerró los ojos tratando de olvidarse de la discusión y de su suspensión, mas bien pensó que tenía rato sin tener un tiempo libre, a lo mejor le sacaba provecho.

-"Pero demonios, yo voy a estar libre, pero ella no" dijo refiriéndose a Bella, eso le hizo recordar su creciente molestia con su amante.

Ya habían pasado mas de dos semanas desde el incidente en su departamento, donde Bella se había marchado dejándolo con las ganas. Y apartando ese hecho, ellos habían tenido alrededor de 2 semanas más en las que ella no había rondado por su departamento.

No quiso sacar la cuenta, pero sabia que era mucho, pero mucho tiempo de abstinencia para un hombre como él.

Jacob Black nunca tenía problemas en conseguir mujer, más bien tenía que zafarse de ellas de vez en cuando.

Cuando por fin consiguió trabajo en el restaurante y empezó a trabajar bajo las ordenes de Isabella Cullen, opinaba como todos los demás, que era una vieja arpía sin corazón que se regodeaba con el sufrimiento ajeno, pero, apartando toda esa actitud fría y dura de su jefa, no podía negar que le parecía una ejemplar muy exquisito del genero femenino.

Un día, Isabella había perdido el equilibrio en el congelador, él estaba ahí con ella y la sostuvo en brazos antes de que se estrellara con el suelo, ese día se dio cuenta lo firme que se sentía su jefa por debajo de toda aquella cantidad de tela, ese día empezó a obsesionarse con hacerla suya.

Pero Bella era muy esquiva, nunca entendió, ni mal interpretó las insinuaciones que Jacob le hacia constantemente.

Un día, Jacob se obstinó de no obtener respuesta positiva de ella, por lo que se dijo a sí mismo que nunca llegaría a tenerla, ese día le tocó quedarse hasta tarde, a él le tocaba esa noche limpiar cocina, Bella estaba en la oficina y no había salido con el resto del personal, Jacob, creyéndose sólo, colocó un poco de música y quitó su camisa mientras limpiaba y recogía la cocina.

Bella no había visto al Sous Chef por que se encontraba discutiendo por teléfono, en una de las sin mil peleas que había sostenido con su marido por causa de su arbitraria decisión de alejar a Nessie de casa, para cuando Bella salió, furiosa, obstinada y queriendo matar a Edward, literalmente se quedó sin habla, el torso escultural, bronceado y torneado de Jacob, hizo que casi se ahogara de asombro.

Jacob intentó apenado cubrirse al saber que no estaba solo, pero ya Bella había visto como sus músculos se entornaban mientras él restregaba algún estante.

En ese momento, Jacob se dio cuenta que no era del todo indiferente para su jefa, se dio cuenta de que, como cualquier mujer tenía debilidades y él estaba dispuesto a encontrarlas para poder cumplir sus mas oscuros deseos con ella.

Un ruido en la puerta del apartamento hizo que Jacob saliera de sus cavilaciones, la puerta terminó de abrirse, Jacob se colocó de pie pensando en encontrarse con el viejo Bill.

-"Caramba" dijo él cruzándose de brazos al fijarse quien entraba a casa "pero mira quien tenemos aquí" dijo en tono burlón, la persona que entró a casa, al verlo colocó sus ojos en blanco.

-"¿Qué demonios haces aquí?" preguntó con actitud obstinada.

-"Eh, Eh" dijo él acercándose aun cruzado de brazos "baja el tonito, recuerda que estas en mi casa primita"

-"Tu ya no vives aquí" contestó la chica, dejando caer su bolso en la mesa de la entrada.

-"Pero igual soy mas dueño que tú, recuerdas que estas aquí arrimada ¿no?" ella puso sus ojos en blanco.

-"Jacob, no estoy de ánimos para tus comentarios sarcásticos, déjame en paz ¿si? ¿Dónde esta mi tío?"

Jacob se adelantó mucho, acercándosele, la chica que era mucho mas menuda que él se vio obligada a arquear su espalda para no estar tan cerca.

-"Tu estas de ánimos para lo que yo diga y no es sarcasmo primita" dijo irónico "es la pura verdad"

-"Aléjate de mi" dijo dando un paso tímido hacia atrás, Jacob la tomó fuertemente por su muñeca.

-"Y si no lo hago ¿qué? Becca" preguntó descargando toda su ira en la chica.

Rebecca se llenó de furia, no le gustaba que la llamaran así, solamente su mamá lo hacia y después que murió no permitía que nadie le dijera así, menos el imbécil de su primo.

-"¡No me digas así!" dijo retorciéndose "¡suéltame!"

-"No está mi papá para le pidas auxilio Becca" Rebecca trató de no demostrar miedo, nunca le había gustado estar a solas con Jacob.

-"¡Suéltame!" gritó mas fuerte, zafándose finalmente de su agarre, con la otra mano acunó su muñeca adolorida.

-"¿Todavía me tienes miedo primita?" preguntó Jacob acercándose despacio, Rebecca retrocedió metiéndose en la cocina.

-"No te tengo miedo" dijo con dientes apretados, la carcajada que Jacob dio hizo que se le helaran los huesos y la sangre.

-"Ni tu misma te lo crees, mira como tiemblas" argumentó acercándosele, Rebecca tembló de pies a cabeza y tanteó a sus espaldas, su mano dio con un chuchillo, lo colocó entre ella y él como una armadura.

Jacob volvió a reír, sonando realmente divertido.

-"Eso es un cuchillo de untar" dijo señalando burlonamente el cuchillo, Rebecca lo apretó aun mas en su mano.

-"Aléjate" dijo temblando.

Jacob se acercó inclinándose sobre el estante, Rebecca no se movió ni un centímetro respirando acelerada, él tomó el encendedor de la cocina y se volvió a retirar apoyándose en el estante de al frente de ella, sacó un cigarro del bolsillo interno de su chaqueta y lo encendió, expulsando lentamente el humo.

-"¿Y que haces aquí a esta hora?" preguntó como si hacia dos segundos no se hubieran estado gritando "¿no estudias?" preguntó, ella no contestó tenía el cuchillo fuertemente agarrado.

-"Cierto" dijo él expulsando de nuevo humo "ahora estudias en esa porquería que es de noche, la gratis ¿no?"

-"Es una escuela" respondió ella con dientes apretados.

-"Eso es discutible" dijo él encogiéndose de hombros, "igual no es que tengas mucho futuro ¿no?"

-"Por lo menos no cocino para otros" dijo apretando los dientes, Jacob soltó una risa irónica.

-"Cuidado niñita" dijo señalándola con la mano que sostenía el cigarro "no te metas en lo hondo si no sabes nadar" dijo metafóricamente.

Rebecca no contestó, pero tampoco se burló del trabajo de Jacob, era mejor no molestarlo.

Jacob volvió a inhalar de su cigarro y le preguntó.

-"¿Conseguiste trabajo? Mi viejo no puede seguir manteniéndote"

-"Yo lo ayudo en lo que puedo" dijo, Jacob rió.

-"¿Haciendo que? ¿Limpiando? Eso no es mucho, necesitas traer dinero a esta casa niñita, la vida no es gratis ¿sabías?"

Rebecca apretó los dientes, Jacob tan solo quería molestarla, si alguien sabia que la vida no era gratis, esa era precisamente ella.

-"Tengo trabajo" dijo en un impulso, Jacob alzó sus cejas sorprendido.

-"¿Enserio?" preguntó "¿y que puedes hacer tu?" preguntó despótico.

-"No es tu problema"

Él rió de nuevo, demasiado burlón "es mentira, que vas a saber tu aparte de vivir a la gente, eres igual a tu mamá"

Rebecca alzó mas el cuchillo que aun sostenía, no le iba a permitir que manchara el nombre de su madre.

Jacob caminó rápido sosteniéndola de nuevo, Rebecca del dolor de su agarre, soltó el cuchillo.

-"Ahí va tu artillería pesada" dijo Jacob con voz baja, adoraba atormentarla.

Las lágrimas se aglomeraron en los ojos negros de la chica, aunque ninguna llego a desbordarse.

-"¿Vez?" dijo Jacob "sigues teniéndome miedo" dijo plagado de si mismo "sigues siendo la misma tonta que se asusta cada vez que me ve"

-"¡No lo soy!" gritó la chica aun temblando, intentó fallidamente zafarse.

Jacob la haló hacia él, haciendo que chocara con su cuerpo.

-"Si lo eres" dijo bajito "aun tiemblas cada vez que me oyes, ¿cuéntame algo?" preguntó oliéndole el cabello, Rebecca se estremeció de asco "¿todavía eres virgen?"

La espalda de la chica se tensó, Jacob rió de nuevo sarcástico, burlista.

-"¡Todavía lo eres!" exclamó soltándola "por Dios Becca ¿hasta cuando vas a esperar?" preguntó aun burlándose, las lagrimas de Rebecca se intentaron desbordar, ella rápidamente las secó con sus dedos.

-"Entiendo que esperaras hasta que Mercedes muriera, pero chica, ella murió hace un año, ¡deshazte de eso!"

Rebecca temblaba, las palabras de Jacob la herían y la maltrataban y él lo sabía.

-"Es enserio prima" dijo recostándose de nuevo de uno de los muebles "a los hombres no les gustan las mojigatas tienes que tener algo de experiencia, si no nadie se va a fijar en ti, y te cuento algo… no eres tan linda, ¿sabías?"

Rebecca le había dado la espalda, aferraba los bordes del fregadero con rabia mientras sus ojos derramaban lágrimas constantes.

-"Yo me ofrecí hace tiempo" dijo Jacob cruzándose de brazos "antes estabas mejor, debo admitirlo, con todo lo de Mercedes estabas mas flaca… pero ahora tendría que hacer el sacrificio, si quieres, estoy disponible" dijo encogiéndose de hombros.

Rebecca se estremeció de dolor y de asco, como se le ocurría usar el nombre de su madre en semejantes oraciones sin el más mínimo respeto.

-"Te odio" dijo entre dientes "no sabes cuanto te desprecio"

Jacob volvió a reír.

-"Poco me importa Becca" dijo encogiéndose de hombros "estás en casa de mi padre, por lo tanto mi casa, si no quieres oírme, múdate"

Jacob chasqueó los dientes.

-"Cierto" dijo irónico "no puedes irte, no tienes donde caerte muerta"

Rebecca no aguantó más, corrió de la cocina a su cuarto, cerrando detrás de ella, escuchó la risa triunfante de Jacob desde la cocina, mientras ella ahogaba las lágrimas contra su mano.

Jacob siempre hacia eso con ella, la atormentaba, la fastidiaba, desde que se había ido a vivir a esa casa, se había vuelto un verdadero infierno para ella, tenía que soportarlo por su mamá, por Mercedes Black, cuando su mamá murió ella había quedado en la quiebra, su tío Bill le dijo que se quedara, con él no había problemas, y como el insoportable de Jacob se había mudado y ella no tenía donde ir, aceptó la propuesta de su tío.

Ella trataba de no toparse con Jacob, si sabia que iba a visitar a su papá, simplemente salía de la casa, se perdía para no verlo, pero hoy la había tomado por sorpresa, hoy no sabia que estaría en casa, además, hoy había recordado mas que nunca a su mamá y adicionando los comentarios de Jacob, se había convertido en un día terrible.

En casa de los Cullen.

Para cuando Bella llegó a casa, era mas tarde de lo que había planeado, como siempre Edward fue a recibirla, abriéndole la puerta del garaje.

-"Hola" dijo Bella al bajarse del auto, Edward la esperaba con una enorme sonrisa, "¿cómo estás?" preguntó acercándose para darle un beso en la mejilla, Edward la abrazo ligeramente, estaba encantado.

-"Todo bien ¿y tu?" preguntó, ella se encogió de hombros y entraron juntos a por la cocina de la casa.

-"¿Qué conociste hoy?" preguntó Bella sentándose en la mesa de la cocina, Edward amablemente le sirvió un poco de jugo.

-"El museo de ciencias, aunque no lo vi todo, sólo las estatuas de cera" comentó, Bella sonrió mientras probaba su jugo.

-"Debió de ser divertido" dijo Edward se encogió de hombros.

-"No reconocí a ninguno" dijo, Bella sacudió la cabeza.

-"Dale tiempo, recuerdas que tu mismo dijiste que irías a conocer, no a recordar" dijo dulcemente, Edward le sonrió torcido y asintió.

-"Lo había olvidado" dijo y se echó a reír por el mal chiste, ella lo vio recriminándolo pero también rió.

Edward se colocó alerta un segundo y le hizo señas con una mano.

-"Espera aquí" le dijo mientras se perdía por la sala, Bella frunció el ceño pero aguardó paciente, extrañamente se sentía cómoda en casa, últimamente sus días en la oficina eran un desastre y con la suspensión temporal de Jacob las cosas no prometían mejorar.

Para sus adentros agradeció al cielo que su mamá y Fernando, su padrastro, fueran amigos del Carballo que fue hoy al restaurante y que gracias a eso, no se habían ganado una mala critica, pero igual no podía pasar por alto la faya de Jacob.

-"Llegó esto" dijo Edward sacándola de sus cavilaciones, "está dirigido a ambos"

Bella tomó de sus manos la correspondencia, había lo usual de siempre, pero Edward se refería a un sobre marfil con letras doradas, dirigido a Edward Cullen y Sra.

Edward no había abierto el sobre, pero le había llamado mucho a atención se sentó frente a su esposa mientras ella lo abría intrigada.

-"Es una invitación" dijo al abrirlo, Edward frunció la frente.

-"¿De qué" preguntó.

-"Ángela" contestó Bella aun leyendo el papel marfil de su mano.

Edward conocía el nombre pero no sabia de quien se trataba.

-"Una de las dueñas del restaurante" aclaró al verla la cara, Edward asintió entendiendo.

-"¿Y a donde te invita?" preguntó inocente.

-"Es su fiesta de compromiso" dijo leyendo aun la invitación "finalmente se casa con Bruno y van a hacer una fiesta de compromiso"

-"Que bonito gesto el invitarte" dijo Edward educado, ella le extendió el sobre.

-"Nos invitaron a ambos" aclaró.

A Edward los ojos casi se le salieron de sus cuencas.

-"¿Puedo ir?" preguntó como un niño pequeño, Bella no pudo evitar reír por como sonaba.

-"No lo sé" dijo ella "no sé si estés listo para un evento así" Edward se colocó de pie caminando hacia ella, la tomó de las manos y habló con tono suplicante.

-"Por favor, por favor, por favor, prometo comportarme y hacerte caso en todo lo que me pidas" Bella lo veía con cejas alzadas y actitud divertida, jamás había visto rogar a Edward, respiró profundo y contestó.

-"Si el Dr. Parker te deja, puedes ir conmigo"

De la emoción Edward la tomó por las mejillas y sin pensarlo le planto un beso en los labios.

Cuando separó su rostro, la vio realmente apenado.

-"Lo siento" dijo, ella lo vio a los ojos un segundo y colocó una mano sobre la de él.

-"¿Sabes qué?" le preguntó, él negó a modo de respuesta "no importa" dijo, entonces se incorporó un segundo y esta vez fue ella quien pegó delicadamente los labios a los de él.