·

¡Hola preciosidades! Una Namy salvaje aparece de nuevo!

Se que ha pasado tiempo, pero bueno deciros que ya estoy de vuelta en España!

Asi que tendré más tiempo para todo, para continuar la historia, crear nuevas, matar gente…

Bueno eso ultimo no tiene que ver, pero ya sabeis que hay muchos idiotas sueltos por el mundo y acabamos depre =o=.

Ojala pudiera hacer a Sasuke o Shikamaru real, verdad =(

Y bueno aquí os dejo el capitulo, mas intenso que de costumbre

¡Espero que os guste!

·

·

Instintos

·

Abrí la puerta, pero esta vez ni siquiera me sorprendí.

- ¿Has olvidado algo? – pregunté cruzándome de brazos, sin ningunas ganas de que aquella conversación se alargara mucho.

- Yo no. – respondió Sasori, mirándome con aburrimiento. Como si hubiera sido yo la que había venido a molestarlo a su habitación. – Se te cayó esto en el aparcamiento.

Extendió su brazo y abrió su mano derecha, dejando a la vista una pequeña pulsera de color azul. Al principio miré su mano sin entender, hasta que por fin mis ojos se fijaron mejor en lo que me estaba mostrando. "No puede ser". La cogí rápidamente, sin creer que no me hubiera dado cuenta de que se había caído. Observé la pulsera, y un sentimiento de culpa me inundo. Dios mío, ¿De verdad había estado tan distraída? Tenía que acabar con aquello.

- Por tu cara parece que es importante. – dijo de repente.

Alcé la vista, ni siquiera me estaba mirando. Tenía su cara girada hacia el pasillo. Pensé en no responderle, pero después de unos segundos suspiré.

- Sí. – dije volviendo a mirar la pulsera. – Era de mi madre. Gracias.

Al principio no dijo nada, pero entonces su vista se clavó en mí. Lo observé de nuevo. Al contrario que hace unos momentos, ya no me miraba con aburrimiento, más bien con interés.

- No la vuelvas a perder entonces.

Fue lo último que dijo antes de girar e irse por el pasillo. No le respondí, en cambio asentí con la cabeza dándole la razón, aunque sabía que el ya no me podía ver. Entré de nuevo en mi habitación y cerré la puerta tras de mí. Volví a mirar la pulsera, no podía creer que no me hubiera dado cuenta de que la hubiera perdido.

¿En qué diablos estaba pensando? ¿Cómo podía haber estado tan distraída? No tuve que pensarlo siquiera, sabía muy bien el motivo. Y el motivo tenía ojos oscuros y pelo azabache. Sacudí la cabeza, estaba claro que no podía seguí así. Hablaría con Sasuke y dejaría la cosas claras, y volveríamos a nuestro estado de ignorancia mutua. Era lo mejor después de todo. No sabía aún que juego se traía entre manos, pero tenía claro que yo no quería participar.

Mis dedos rozaron mis labios en un acto reflejo. Recordé sin quererlo aquel momento en la azotea. Por muchas vueltas que le hubiera dado y por muchos motivos que pudiera pensar para que Sasuke hubiera hecho eso, no llegaba a ningún sitio. Él no me soportaba, ni yo a él, era algo reciproco. Aun cuando le encantaba molestarme y hacerme la vida imposible, aquello… no tenía sentido. Aunque lo más ilógico de todo fue que respondiera a aquel beso. Solo de pensarlo note mis mejillas arder.

No era el primer chico al que besaba, pero había habido algo muy distinto con él. Era como si una corriente eléctrica me hubiera recorrido todo el cuerpo, y mi mente hubiera desconectado por completo. No pensaba en aquel momento, solo me deje llevar por lo que mi cuerpo quería. Era horrible, si no podía controlar esos instintos, ¿hasta dónde podría llegar? No quería ni pensarlo.

Sacudí la cabeza de nuevo, intentando alejar aquel recuerdo de mi mente. Tenía muy claro lo que tenía que hacer, me enfrentaría a Sasuke y le dejaría muy claro que no volviera a acercarse a mí. Ni siquiera para molestarme. Y mucho menos para besarme. "Buena suerte".

·

·

Después de media hora ya tenía el pijama puesto y preparada para irme a la cama. Sin duda había sido un día largo. Me dirigí a la ventana y la abrí. Una ligera brisa entró y me revolvió el pelo. A pesar de que estábamos a mediados de junio el clima aún no había llegado a ser muy caluroso.

Bostecé y me estiré, ya era hora de dormir. Di unos pasos hacia la cama cuando oí un ruido detrás de mí. Alguien había abierto la puerta. No me giré, suponiendo quien sería.

- ¿Te has olvidado algo más? – pregunté aun sin darme la vuelta. Sin duda antes de marcharse, Sasori tenía ganas de preguntarme algo más, pude leerlo en sus ojos, pero se contuvo.

- No pierdes el tiempo eh.

Mi cuerpo se congeló. Maldije por lo bajo y me di la vuelta. Sasuke se encontraba delante de la puerta, la cual había cerrado. Estaba cruzado de brazos y me miraba de forma extraña. Me crucé de brazos también y le miré con rabia.

- ¿Qué es lo que quieres? – le solté. Había asumido que tenía que hablar con Sasuke, lo sabía. Pero no tan pronto, no aquel día.

- Vaya, tus modales siempre me asombran. – me dijo. El sarcasmo era algo que no iba a perder.

Rodé los ojos, sin duda lo último que quería era otro de sus juegos. Lo observé echando chispas y entonces empezó a acercarse a mí. No pude evitarlo, di un paso atrás. Se dio cuenta de aquello, y se detuvo.

- ¿Acaso me tienes miedo? – me preguntó levantando las cejas. Aún tenía la ropa de ese día puesta y sus manos se encontraban dentro de sus bolsillos, dándole un aire de informalidad.

- Claro que no. – le dije aunque mi el tono de mi voz no apoyo aquello.

Se acercó de nuevo, hasta que solo nos separaron unos centímetros. Yo no pude retroceder más, pues mis piernas habían chocado contra la cama.

- No es de mí de quien deberías alejarte. – me dijo casi en un susurro.

Lo miré entonces con duda. Ahora que lo veía bien, noté unas pequeñas ojeras debajo de sus ojos, y su pelo, el cual siempre estaba perfecto, se encontraba un poco despeinado. Evalué su estado, parecía preocupado, como si algo le rondara la mente. Pero sus ojos no me decían nada. Me devolvían la mirada de manera fría.

- ¿Se puede saber qué te pasa? ¿A qué viene esto? – mi tono de voz hablaba bajo, estaba muy cerca.

- No te vuelvas a acercar a Sasori.

Esta vez sí que me sorprendí de verdad. Abrí los ojos sin apartar la vista de él. Intente detectar alguna nota de burla en lo que me acababa de decir. Pero no vi nada. Hablaba completamente en serio. ¿Qué no me acercara a Sasori?

- ¿Por qué dices eso?

Desvió la vista durante un segundo pero enseguida volvió a mirarme. Sus ojos se habían oscurecido.

- Es peligroso.

Estuve a punto de decirle que de los dos, el único que podría ser peligroso para mi seria él, pero me lo pensé mejor.

- No se qué te pasa, pero si es peligroso o no es problema mío.

Eso lo hizo enfadar, pude notarlo. Cuadro los hombros y se acercó aún más a mí. Sus ojos me miraban echando chispas.

- Te lo advierto, no te acerques a él nunca más.

Lo miré con furia. Aun si fuera verdad o no todo aquello, él no era nadie para mandarme

- No eres quien para decir que tengo que hacer Uchiha.

- Sakura…

- No, no puedes tratarme como te dé la gana Sasuke. – le dije. Aun cuando aquello había empezado con Sasori ahora estábamos hablando de algo completamente diferente. – No puedes.

Mis manos se cerraron en un puño y cerré los ojos, intentando calmarme. ¿Por qué tenía que comportarse de aquella manera? No era alguien que pudiera jugar de aquella manera, no podía decidir con quién debería ir o con quien no. A él no le tenía que importar.

- De acuerdo, lo sé. – dijo suavizando un poco la mirada. - pero prométeme que te alejaras de él.

- No seas ridículo. – le dije apretando los dientes. Aquello no tenía ningún sentido

- No lo soy, yo… - Sasuke cerró los ojos. – solo pretendo que no te pase nada malo.

Dejé de apretar los dientes y no pude evitarlo, mi corazón me pegó un vuelco. Demonios, aquello si que no me lo esperaba. Quería optar por no creerle, pero el tono en el que lo dijo, no me ayudaba… ¿Estaba preocupado por mí? ¿Sasuke Uchiha se preocupaba por alguien más que el mismo? No, no podía creerlo.

- Pues quien debería alejarse en todo caso serias tú en vez de él. – lo dije, desviando mis ojos hacia abajo, en un tono bajo pero lo suficiente para que Sasuke me oyera.

No era eso en lo que estaba pensando pero no quitaba que fuera la verdad, después de todo me habían pasado cosas malas por culpa de Sasuke, con Sasori aún no había tenido el placer. Al no oír una respuesta levanté la vista de nuevo hacia él. Me miró, esta vez de verdad. Sus ojos se oscurecieron y su mirada recorrió mi rostro. Apretó la mandíbula. Y yo aparté la mirada de nuevo.

- ¿Querrías qué me alejara?

Mi mente dudo por un segundo. Hace unos momentos, antes de que Sasuke entrara en mi habitación hubiera gritado que si, con total claridad. Pero ahora que él estaba delante, por muy extraño que pareciera, no estaba tan segura.

- Yo… - no pude mirarlo a los ojos mientras respondía. – Si… si.

No respondió en seguida, y un pequeño silencio se instauro por unos segundos. No pude levantar la vista, sabía que estaba enfadado. Aun cuando no nos estábamos tocando, podía notarlo, aquella energía que emanaba de su cuerpo. Pero aquello no me preparó para su respuesta.

- Eso nunca. – dijo en un hilo de voz.

Eso me hizo levantar la vista, justo para ver como Sasuke acortaba la distancia y me besaba de nuevo.

·

·

·

Se lo que estáis pensando, era lo mismo que pensaba yo dos segundos antes de notar como Sasuke me besaba. Iba a apartarlo, tenía que hacerlo. Se supone que iba a acabar con aquello, que tenía que poner una distancia entre los dos. Pero todo aquello quedo olvidado en cuanto Sasuke poso sus labios en los míos.

No se movió al principio, seguramente esperando el rechazo, pero al ver que no llegaba sus labios empezaron a moverse sobre los míos. Sus manos se posaron en mi espalda haciendo que me pegara completamente a él. Mi cabeza daba vueltas, pero no podía pensar. En aquel momento solo podía sentir, sentir la boca de Sasuke sobre la mía, como sus dientes mordían mi labio inferior, haciendo que abriera un poco la boca. Momento que aprovechó para que su lengua recorriera mi boca. El beso se volvió más salvaje, más intenso. Mis manos habían llegado hasta su cuello, y le empujaban ligeramente, haciendo que se pegara mucho más a mí.

No me dejo respirar en ningún momento, mientras su lengua juagaba con la mía. Un calor familiar empezó a instaurarse en mi estómago. Lo necesitaba más cerca, mucho más. Hubo un momento que se apartó, sus labios se separaron de los míos. Sentí una extraña sensación de vacio y estuve a punto de quejarme, pero entonces noté su respiración en mi cuello, y un segundo más tarde sus labios. Me recorrió el cuello con ellos, dándome besos y pequeños mordiscos. Empecé a respirar con dificultad. Una corriente muy familiar me recorrió el cuerpo.

Mis piernas chocaron de nuevo contra la cama y Sasuke me empujo ligeramente, haciendo que los dos cayéramos en ella. Me cubría con su cuerpo, mientras seguía recorriendo mi cuello con la boca. Noté entonces sus manos encima de mi estómago, acarició mi piel por debajo de mi camiseta y yo suspiré ante aquel contacto. Me empezó a besar de nuevo y yo le respondí con fiereza.

Me empezó a subir la camiseta entonces, haciendo que apenas pudiera concentrarme. Me la quitó rápidamente, haciendo que tuviéramos que separarnos. Nos miramos entonces. Nuestras respiraciones estaban aceleradas y notaba como un ligero sonrojo cubría mi cara. Ese era el momento en que mi cerebro tendría que haber funcionado de nuevo, en el que mi cordura debería haberme devuelto a la realidad, haciendo que acabara con aquello.

Pero Sasuke. Oh Sasuke, la manera en la que me miraba. Sus ojos estaban oscurecidos y me estaba comiendo prácticamente con la mirada. Mi pulso estaba acelerado y mis manos se movieron con voluntad propia. Cogieron a Sasuke por la camiseta y lo acercaron hasta mí, y mi boca busco la suya de nuevo. Eso le volvió loco, lo pude notar. Aplastó su cuerpo contra el mío, y me beso con ansia, con necesidad. La misma necesidad que yo sentía porque no parara.

Y fue justo entonces, cuando pensaba que me estaba volviendo loca, cuando oímos algo.

- ¿Sakura?

Nos separamos de golpe. Mi pulso se aceleró, pero esta vez no fue por Sasuke. Alguien había tocado la puerta.

- ¿Sakura estás ahí?

Todo mi cuerpo se inmovilizó, como si se hubiera congelado. Miré hacia la puerta cerrada con los ojos abiertos. Mikoto estaba allí fuera, a punto de entrar. Mi mente estaba en blanco. Mis ojos se desviaron a Sasuke y de nuevo hacia la puerta. Dios mío. ¿Aquello era real?

·

·

Y hasta aquí el capitulo. ¿Que tendrá Sasuke con Sasori? Uh ê_ê

Ai espero que os haya gustado

La verdad es que me ha gustado como ha quedado pero no estoy del todo

segura, sobre todo porque no soy de escribir este tipo de escenas.

Por eso espero vuestra opinión, para saber si lo he hecho bien y os ha gustado.

¡Es lo que mas me importa! Necesito estar segura de que voy por buen camino

y no os esta disgustando.

Muchas gracias por vuestros comentarios y animos, de verdad.

Lo que mas motiva es saber que hay gente que me lee y que le gusta.

¡Hasta el próximo cap! ^^

·