Bueno... Espero que alguien aún se acuerde de mi y de éste fanfic, la verdad no recuerdo cuando fue la última vez que lo actualicé y me siento muy mal por eso. Generalmente no acostumbro tomarme tanto tiempo para publicar una continuación pero supongo que en éste momento me encuentro en una situación un tanto "caótica" en mi vida, y no he tenido el tiempo necesario como para relajarme y ponerme a escribir.

Si a alguno le interesa, a continuación explicaré porqué no he actualizado, pero de no ser el caso, puede pasar a leer el capítulo con total confianza y saltarse ésta parte.

En sí todo empezó por mi "pereza" inicial al iniciar mi preparatoria, no le había puesto el suficiente empeño a la materia de matemáticas, y por eso había quedado por deber ésa materia, éste último año estaba en mi último año de preparatoria, y por eso me habían dejado miles de trabajos a entregar, exposiciones, tareas, investigaciones, proyectos, y demás cosas, a la vez que me debía preparar para un exámen de matemáticas, tanto de matemáticas V como matemáticas VI, y todo eso fue lo que estuvo consumiendo mi tiempo éstos últimos meses, incluso podía ver ya las ecuaciones haciendo explosión dentro de mi cabeza.

Actualmente ya pasé todas mis materias, he terminado la preparatoria después de mucho esfuerzo, pero... Para mi mala fortuna no aprobé a tiempo la materia de matemáticas VI, lo cual me obliga a quedarme un año entero sin escuela (ya que debo de esperar hasta poder meter mi pase directo), y si bien, ya ha habido un tiempo en el que estoy libre de obligaciones, lo cierto es que ése pequeño asunto ha logrado deprimirme a cierta manera, y no había encontrado el ánimo suficiente para sentarme a escribir. Estos días he estado más de vaga, sin ánimos de hacer gran cosa, solo queriendo estar acostada viendo películas.

Por supuesto tengo nuevos planes para realizar en éste año. He empezado a tomar clases de piano, y también estudiaré para presentar el examen a la universidad (porque, a pesar de que puedo esperar a meter mi pase directo, tenía planeado presentar el examen de todas formas para asegurar quedarme en la carrera que quiero). Y también tengo pensado meterme a clases de inglés.

De cualquier manera espero ya no tardarme tanto como en esta ocasión. Y si bien me va, espero terminar en éste año por lo menos con el otro fanfic que tengo, ya que bueno... Debo aprovechar este tiempo que voy a estar sin escuela, ya que en cuanto entre a la universidad, no creo que me de mucho tiempo para escribir.

Sin más que agregar los dejo leer.

PD: Por si a alguno le interesa, tengo deseos de estudiar psicología, me ha interesado mucho el tema en los últimos dos años y medio.


Capítulo 11.

Aparece, el sorprendente ranking no Fuuta.

En la habitación de nuestra amada castaña, se encontraba recostado aquel niño que se había desmayado a mitad de la calle. Era un pequeño de piel pálida y suave, cabello y ojos color caramelo. Tenía un cuerpo menudo y esbelto y lo acompañaba una gran aura de inocencia y dulzura, que había sido más que suficiente para tocar el corazón de nuestra protagonista, quien sin dudarlo se había desesperado por brindarle ayuda desde el momento en que lo vio.

Cuando estuvo por tomarlo entre brazos y correr hacia su hogar, Gokudera se le adelantó y tomó al niño entre sus brazos, mientras se dirigía a la casa de su jefa, y para su mala suerte a Yamamoto se le había quedado el papel de tranquilizar a la chica para que a ésta no se le desatara un ataque de pánico ahí mismo. Aunque se lo perdonó solo por tratarse del bienestar de su Juudaime.

Al principio la chica había pensado en llevarla al hospital, pero Reborn le había advertido que no era buena idea hacerlo, ya que el niño había dicho antes de desmayarse que estaba siendo perseguido por alguien, de manera que un hospital sería el lugar más lógico al cual sus agresores lo irían a buscar. De manera que optó por llevarlo a su casa, en donde lo auxilió con ayuda de su madre, quien no perdió el tiempo y pidió ayuda a un vecino que para su fortuna era médico, e hizo una consulta rápida en donde tan solo diagnosticó un poco de fiebre y mal alimentación, por lo cual recetó unas medicinas y una dieta balanceada para que el pequeño volviera a recuperar fuerzas poco a poco.

Ahora nuestra querida castaña se encontraba sentada al lado de la cama mientras mojaba un pequeño trapo en un balde con agua, para después exprimirlo y colocarlo en la frente del pequeño quien tenía las mejillas sonrojadas debido a la fiebre. Éste seguía dormido por lo cual ella se dedicaba a cuidarlo en silencio mientras que Yamamoto y Gokudera se encontraban sentados sobre unas almohadas en el piso negándose a marcharse y dejar toda la responsabilidad a Tsuna.

El loco del béisbol se encargaba de hacer la plática sobre cualquier trivialidad, y de vez en cuando Tsuna se volteaba para responderle, mientras que el albino trataba de hacer oídos sordos ya que no le interesaba nada de lo que ese tipo tuviera para compartir, y en lugar de eso su atención estaba 100% colocada en el mocoso recostado en la cama de la Juudaime. Y es que había algo en él que le parecía demasiado familiar, pero por más que lo intentaba no lograba acordarse en donde es que había visto a ese niño antes.

Por otra parte, Reborn se había dado cuenta de las sospechas del albino, y queriendo mantener el misterio tan solo sonreía mientras seguía tomando su taza de café.

En ese momento se escuchó el tocar de la puerta a lo que la chica respondió:

-Pase...

-Tsuna... Preparé un delicioso caldo de pollo para que el pequeño coma en cuanto se despierte. - Al momento de decir eso dejó un plato con una substancia extraña de color morado burbujeante que no le dio buena espina.

Hayato había caído al piso al momento mientras su rostro palidecía, y su estómago se revolvía inmovilizándolo... Y es que siempre se enfermaba al ver el rostro de su hermana, todo por culpa de esa endemoniada cocina venenosa que le fue obligada a comer en los días de su infancia. Sin duda alguna era un verdadero fastidio que la pelirrosada se hubiera quedado a vivir en la casa de su jefa.

-Bi... ¡Bianqui-san!, no... No era necesario... Que te molestaras. - Respondió la chica tartamudeando mientras miraba con desconfianza el platillo, sabiendo que si el niño comía eso sin duda alguna moriría.

-Oh pero no es ninguna molestia, lo hice con mucho gusto.

La chica comenzaba a sudar frío, ya que sabía que debía de evitar a cualquier costo que ese platillo llegara al organismo del pequeño, pero por otra parte su enorme corazón de pollo le impedía rechazar la comida de Bianqui, quien había cocinado con toda la buena intención del mundo, tal vez olvidando siquiera su propia habilidad para convertir toda la comida que tocaba en veneno. Nerviosa, trataba de idear alguna forma de desviar el tema, de buscar alguna excusa creíble por la cual se veía obligada a rechazar su comida, pero, aunque su cerebro se esforzara por intentar idear una decena de planes diferentes, al final terminaba aceptando que hiciera lo que hiciera terminaría por realizar una grosería.

-¿Sucede algo?

-E... Está bien, Bianqui-san, puedes dejarlo aquí y yo lo alimentaré en cuanto él se despierte.

-Haz estado cuidándolo fervientemente, seguro estás agotada. Si quieres puedes ir a acostarte y yo lo alimentaré en cuanto recupere la consciencia.

-¡Hieeeee!

Tras soltar uno de sus típicos gritos, se había tomado sus castaños cabellos entre sus dedos, al momento que pequeñas lagrimitas salían de sus ojos. Y es que al parecer la chica disfrutaba de acorralarla entre la espada y la pared.

Mientras tanto Gokudera, quien luchaba contra su dolor de estómago, se esforzaba para levantarse al notar que su querida jefa se encontraba en un aprieto. Éste sudaba frío, el nudo en su estómago no hacía más que apretarse más y más gracias a la presencia de su molesta hermana, y una serie de escalofríos corrían por su espalda. Pero nada de eso importaba, lo verdaderamente importante era ayudar a la Juudaime.

De manera que, de igual manera, tras cerrar los ojos empezó a pensar en un plan para salir de ésa ileso; Pero aun cuando Gokudera era un experto en armar planes, y era un completo niño genio, había llegado a la conclusión de que no podría obtener ningún resultado si no estaba dispuesto a sacrificar algo a cambio.

-Juudaime... - Susurro por lo bajo logrando capturar la atención de la castaña. - No se preocupe... Hay cosas que un hombre debe de hacer cueste lo que cueste... - Su voz sonaba rasposa, y las gotas salinas de sudor resbalaban de su frente hacia su barbilla para terminar en el piso, su mirada se notaba un tanto opaca, sumado a ese tono de piel pálido que le hacía parecer un muerto viviente.

-Gokudera... Tú... - Dijo Yamamoto interrumpiéndose así mismo, para después agregar. - ¡Eres muy valiente, ahora te has ganado mi completo respeto!

- ¿Eh?, ¿Eh? - La chica miraba a ambos chicos sin saber muy bien qué es lo que estaba pasando. - ¿Gokudera-kun?

Sin más miramiento, el albino se levantó de su lugar, echó a correr hacia su hermana quien ya estaba agitando suavemente al niño para ver si éste despertaba; Y como si corriera en cámara lenta, le arrebató el plato de comida a la muchacha, y sin detenerse a dudar en un solo instante llevo el plato a sus labios sorbiendo el contenido en un acto heroico de auto sacrificio.

Al momento de sorber el primer trago, inmediatamente sintió cómo su garganta empezó a arder, y sintió náuseas y deseos de escupir el contenido al instante, pero ni aun así se retractó y siguió bebiendo el líquido con esfuerzo.

-¡Noooo, Gokudera-kun! - Gritó la chica de manera dramática mientras Yamamoto la detenía sujetándola por los brazos.

-No... Tsuna... No puedes detenerlo... Él ya tomó una decisión.

- ¡Pero...!

Antes de que pudiera seguir forcejeando, ésta escuchó los tosidos de su amigo quien había terminado por dejar el plato rechinando de limpio. Inmediatamente después de haber tragado lo último de esa endemoniada comida, dejó caer el bol al piso, para después caer al mismo de rodillas tosiendo y agonizando, para así finalmente caer desmayado.

-¡Gokudera-kun! - Gritó la chica corriendo al lado del chico y tomándolo de la mano. - ¡Gokudera-kun, Gokudera-kun! - Lo llamaba insistentemente sin obtener respuesta.

Yamamoto se posicionó en la espalda de la chica, y colocó su mano en el hombro de la chica logrando que ésta volteara a verle. Al instante el beisbolista negó con la cabeza, y así la chica soltó un grito desgarrador debido a la muerte de su soldado caído.

-Oh... Hayato... - Dijo Bianqui ignorando por completo el drama que acababan de armar. Sus mejillas se habían sonrojado y con una voz melosa soltó lo siguiente. - ¿Tanto extrañabas mi comida?, ¡Qué lindo hermano menor tengo!

El rostro de la castaña palideció al instante, y con una gotita de sudor corriendo por su nuca, observó a la mujer con una expresión confundida. Era increíble como la mayor parte de ésa bola de chiflados ignoraba los problemas que solían ocasionar a su alrededor.

Y con tanto ajetreo era lógico que el pequeño que se encontraba descansando en la cama de la castaña terminara por despertarse. Éste con trabajo había terminado por abrir los ojos. Al principio se sentía un tanto confundido, y con cansancio había empezado a sobar sus ojos con pereza. Después, cuando recordó lo acontecido se quiso levantar de un golpe logrando obtener un mareo como resultado.

-No deberías intentar pararte tan rápido. - Regañó la castaña corriendo a auxiliarlo en cuanto se percató de que ya había despertado. - Aún estás muy débil.

Ésa dulce voz, cargada de delicadeza y cariño llamó la atención del pequeño, por lo cual dirigió su mirada hacia la chica recordando al instante lo ocurrido antes de desmayarse y por qué se encontraba en ese lugar.

-¡Eres tú! - Repitió emocionado mientras que con sus manitas tomaba el brazo de la chica. - ¡Es a ti a quien estaba buscando!

-¿Eh?, ¿A mí? - Preguntó la muchacha sin comprender.

-Eres Sawada Tsunayoshi, ¿No es así?, la décima candidata a tomar el control de Vongola.

Al escuchar la mención de la endemoniada mafia, el rostro de la muchacha volvió a perder emoción. Y es que desde que escuchó la mencionada "Vongola", se había visto envuelta en un montón de situaciones extrañas, se había salido de su rutina habitual, y también habían comenzado a aparecer un montón de personas extraños, la cual por alguna u otra razón terminaban viviendo en su casa, y al parecer ése sería el mismo caso en ésa ocasión.

-Onee-chan, necesito pedir un favor. - Volvió a hablar el pequeño obteniendo la completa atención de Tsuna. - Le pido que me oculte por un tiempo, hay unas personas persiguiéndome.

-¿Personas? - Se quedó pensativa por unos instantes. - ¿La mafia? - Al percatarse de eso soltó un grito interno al momento que negaba con la cabeza fervientemente. - ¡Imposible, imposible, imposible, no quiero involucrarme con la mafia!

-Es extraño que diga eso cuando en unos años toda Vongola le pertenecerá.

-¡No recuerdo haber aceptado convertirme en una jefa mafiosa!

-¡Por favor! - Suplicó el pequeño al momento que miraba a la muchacha con sus mejores ojos de cachorro abandonado. - Si me corre, es probable que sea asesinado, ¡No tengo otro lugar a dónde ir!

Tsuna al presenciar eso, retrocedió unos cuantos pasos a la vez que pasaba un poco de saliva en señal de nerviosismo. En su mente ya se encontraba formulando todas las desventajas de aceptar a ese pequeño en su casa, y es que, aunque le gustaría ayudarlo de todo corazón, estaba consciente de que si aceptaba estaría involucrándose directamente con la mafia. ¡Ése niño estaba siendo perseguido por quién sabe qué tipo de personas, y ese era un riesgo que ella no quería poner sobre ella, y sobre su querida madre, la sola idea le aterraba!, Pero tampoco tenía la suficiente fuerza de voluntad como para negarse al pequeño, no tenía corazón para decirle que se fuera de su casa, ni tampoco para decirle que ella no tenía la necesidad de verse involucrada en problemas ajenos.

Mirando al pequeño castaño, podía notar como éste la veía aún con más vehemencia, y no podía evitar quedarse perdida en los enormes ojos color caramelo del menor, los cuales comenzaban a cristalizarse rompiéndole el corazón, podía ver el leve sonrojo formado en las mejillas del menor, y también notar como éste temblaba levemente, dándole una apariencia frágil y lastimera, que no hacía más que aumentar la culpa en el interior de la chica.

-¡Por favor! – Volvió a suplicar el pequeño usando un tono de voz tan dulce que rompió todas las defensas de la pobre chica.

-Está bien… - Contestó tras soltar una gran bocanada de aire, a la vez que las lágrimas salían por sus ojos regañándose mentalmente por ser tan débil.

-¡Lo sabía! – Festejó el pequeño al instante cambiando por completo de actitud a una más alegre. - ¡Sabía que tenía que venir contigo!, ¡Después de todo ocupas el primer lugar en el ranking de personas que no pueden negarse a hacer un favor!

-Después de todo sí eres tú. – Hablaba Reborn por vez primera, quien había optado por mantenerse en silencio todo el rato, mientras se divertía con las expresiones de sufrimiento que iba realizando su alumna a lo largo de esa noche. – Tú eres Ranking no Fuuta, ¿No es así?

- ¿Ranking no Fuuta?, ¡Ya decía yo que me sonaba su rostro de algún lado! – Apoyó Gokudera mientras miraba al mocoso con un rostro de reproche por haber manipulado de esa forma a su pobre jefa.

-Me atraparon. – Dijo el pequeño mientras soltaba una suave y agradable risa.

- ¿Ranking no Fuuta? – Preguntó la chica sin comprender, justo en el momento en que cierto niño con cabellos de afro se iba adentrando en la habitación, seguido de la pequeña del gyoza.

-Perdone mis malos modales, décima, no me he presentado adecuadamente. Mi nombre es Fuuta, la mafia me persigue debido a mi habilidad para clasificar.

-¿Clasificar? – Volvió a preguntar sin entender.

Mientras acontecía esa conversación trivial, el pequeño niño con disfraz de vaca se iba acercando lentamente hacia la dirección en la que se encontraba la castaña. Y es que desde que ésta llegó, no le había prestado la suficiente atención y eso había empezado a molestarle, por lo cual había decidido que, si Tsuna no iba hacia él, entonces tendría que ser él quien fuera hacia ella. De misma forma, I-Pin había entrado a la habitación, aunque su intención era más para sí misma, ya que también tenía curiosidad por descubrir quién era el sujeto nuevo.

Con éxito Lambo llegó hasta la castaña quién se encontraba ya sentada en el piso, y empezó a jalonear levemente la manga de la blusa de la chica, quién tras bajar la mirada para observarlo, sonrió de manera agradable, y cargó al pequeño para después sentarlo sobre sus piernas, y empezar a acariciar los rebeldes cabellos del pequeño, quién al sentir ésa muestra de afecto había terminado por perdonar cada una de las faltas de la mayor, y ahora se encontraba balanceando su cuerpo levemente de un lado para otro, con un gran sonrojo en sus mejillas, disfrutando del calor que le brindaba su adorada Tsuna.

-Sí, yo tengo la habilidad para clasificar cualquier cosa. – Reafirmó el pequeño Fuuta, al momento que con la mirada buscaba un enorme libro que éste llevaba en los brazos desde el momento en el que se desmayó. Lo encontró en la mesita de noche situada al lado de la cama. – Yo amo hacer rankings, y éstos son 100% acertados, todos mis descubrimientos son anotados en éste enorme libro, y las personas que me persiguen buscan su contenido para usarlo a su preferencia.

-¡Espera un minuto! – Gritó de nuevo la chica. - ¡Eso es demasiado peligroso, de verdad no puedes quedarte aquí! – Alegó retractándose de su respuesta anterior.

El pequeño al escuchar eso, empezó a ponerse nervioso, pero justo en ese momento Reborn se posicionó a su lado y le susurro algo al oído.

Fuuta, al escuchar la sugerencia del hitman número uno, asintió con la cabeza, y volvió a colocar ojitos de borreguito degollado, solo que esta vez aumentó el nivel de adorabilidad, siendo que incluso se podía apreciar cierta aura de brillos a su alrededor haciéndolo ver como una presa inocente.

- No me veas de ésa forma… - Chilló de nuevo la chica volviendo a sentir la culpa. – De acuerdo… - Volvió a ceder.

- ¡Tsuna-nee! – Gritó el pequeño entusiasmado tomando mucha más confianza con la chica al presenciar la dulzura de ésta.

Justo en ese momento se escuchó un pequeño "Puf", proveniente de Reborn quien había llevado el puño a su boca tratando de disimular una risa mal contenida.

- ¡Reborn, deja de enseñarle cómo manipularme!

- ¡Oye, oye, oye! – Llamó Lambo quién se había separado ya de Tsuna y ahora se encontraba enfrente de Fuuta tratando de llamar su atención. - ¿Enserio puedes clasificar?

-¡Por supuesto! – Respondió éste mientras se ponía de pie.

Todos los presentes miraban al pequeño mientras éste cerraba los ojos, e inhalaba una gran bocanada de aire. Al momento que se concentraba, sus castaños mechones de cabello habían empezado a levantarse levemente, al igual que todos los objetos cercanos, como lámparas, basura, libros, la mesita de centro, e incluso los dos pequeños niños presentes. Siendo que Lambo un tanto aterrado empezó a gritar.

-Re… ¡Reborn!, ¡¿Qué es esto?!

-Ésta es la manera de calificar de Fuuta. Hay una teoría sobre lo que ocurre cuando Fuuta clasifica algo. Se dice que libera una energía condensada haciendo que las cosas a su alrededor se vuelvan ligeras.

-¿Energía?

-Sí… - Hablo Fuuta captando nuevamente la atención de Tsuna. – Puedo escucharte estrella calificadora.

-Hay una teoría de que puede comunicarse con la estrella calificadora en el espacio exterior. – Dijo Reborn continuando con su explicación.

-¡¿Quieres que me crea eso?!

Los ojos de Fuuta ahora se veían un tanto idos, su brillo había desaparecido un poco, y más parecía encontrarse en otra dimensión. Éste enfocó su mirada en I-pin, quién fue la primera persona flotante con la que se topó.

-La bomba de tiempo de I-Pin, tiene el rango 36 de 816 en grandes ataques especiales. El puño Gyoza tiene el rango 116 de 520 en ataques especiales a distancia media. Rango 3 en "persona más prometedora en el futuro".

- "I-pin es verdaderamente aterradora" – Pensó Tsuna.

-Oye, Oye, Oye. – Volvió a llamar el pequeño del afro. - ¿Qué hay de Lambo-san?, ¿Qué hay de Lambo-san?, ¡Hazlo también para Lambo-san!

-Lambo-san… Él tiene el puesto del más…

-¿El más qué?

-Del mafioso más aburrido. – Al escuchar eso, Lambo sintió algo rompiéndose dentro suyo.

-Jajajajaja, ¡Te lo mereces vaca estúpida! – Se burló Gokudera. – Tú, niño clasificador. – Señaló a Fuuta. – Hay algo que quiero preguntarte. – Caminó lentamente hacia él. - ¿Qué puesto ocupo en "La persona más adecuada para ser la mano derecha de la décima" ?, ¿Puedes decirme eso?

-Eso es fácil… - Hizo una larga pausa logrando poner nervioso al albino. – El puesto de Hayato-nii es… El peor.

Y el mundo de Gokudera se derrumbó ahí mismo, cayó al piso de rodillas con un aura de depresión rodeándolo. Ésa fue la oportunidad de Lambo para vengarse y empezó a burlarse de él, riéndose y mostrándole su trasero en la cara en un gesto de mofa, que logró cabrear al chico y en el momento sintió deseos de asesinarlo.

-Eso no es todo… - Continuó Fuuta. – Ser la mano derecha de la décima no es el único trabajo… Hayato-nii, también posee el rango número uno en, "la persona más capacitada para ser niñera", fuera de la mafia. - En ese momento tanto Tsuna como Gokudera gritaron extrañados por la noticia.

-¿Gokudera-kun, quién se la pasa todo el tiempo peleando con Lambo?, ¡Imposible!

-Jajaja… Qué divertido eres Gokudera, mocoso. – Dijo Yamamoto con aire jovial, haciendo que Tsuna se diera cuenta de que su amigo se lo estaba tomando como un juego nuevamente.

-Eso no importa. – Señaló Bianqui por vez primera, logrando que Gokudera volviera a percatarse de su presencia y volviera caer al piso con dolor de estómago. – Lo importante es el amor. Mientras estés aquí, hagamos el ranking del amor y dejemos claro a quién le gusta quién.

-¿Eh?

-Suena divertido. – Apoyó Reborn.

-Bien… Comencemos con Tsuna-nee.

- ¡Espera! – Gritó desesperada mientras el rubor comenzaba a subir a sus mejillas. - "Se darán cuenta de que me gusta Takeshi" - Pensó.

-El rango número 1 en "la persona a la que ama Tsuna-nee" es…

-¡Espera! – Repitió queriendo correr hacia el pequeño, pero justo en ése momento sus pies comenzaron a flotar impidiéndole llegar al pequeño.

Aterrada volteó a ver a sus dos amigos presentes, y su vergüenza aumentó al notar que éstos dos se encontraban completamente serios poniendo atención a lo que estaba diciendo Fuuta. ¡Inclusive Takeshi estaba atento!,¿Por qué?,¿Lo entendía de Gokudera, pero de Takeshi?; Y mientras la chica se carcomía por dentro, Gokudera y Yamamoto compartían un mismo pensamiento… El de matar al sujeto del que Tsuna gustara en caso de que éste fuera un completo imbécil.

- ¡León! – Anunció el castaño al momento que el pequeño camaleón posicionado siempre en el sombrero de Reborn, salía al aire curioso al escuchar su nombre.

-¿Eh? – Exclamó sin comprender. - ¡Imposible!, ¿Me gusta León?

-Qué inesperado… - Pronunció Bianqui divertida.

- ¡Eso no es verdad! – Alego Lambo colocándose enfrente de Fuuta y soltando suaves golpes en la cabeza de éste. - ¡Tsuna ama a Lambo-san!

- ¡Cállate, vaca estúpida! – Reclamó Gokudera golpeando al pequeño en la cabeza.

En eso el sonido del goteo de la lluvia capturó la atención del pequeño, quién tras ésa última clasificación giró la cabeza en dirección a la ventana notando las suaves gotas de lluvia golpeando contra ésta.

-¿Lluvia? – Preguntó y en un momento regresó en sí, cayendo agotado sobre la cama.

-¡Fuuta!, ¿Qué sucede?

-Mis rankings se vuelven estúpidos cuando llueve. – Aclaró.

- ¡Entonces el mío también! – Exclamó Gokudera esperanzado.

Antes de que alguien pudiera agregar algo más, la madre de la castaña había subido las escaleras y se había posicionado en el arco de la puerta, mientras le decía a su hija que ya se estaba haciendo demasiado tarde y que lo mejor era que sus amigos regresaran a casa. También agregó que el lugar estaba demasiado bullicioso, y que lo que el niño más necesitaba en ese momento era descansar, por lo cual lo apropiado sería que descansara inmediatamente de comer el caldo de pollo que ella le había preparado y el cual había colocado encima de la mesita de noche.

-Mamá se me adelantó. - Se quejó Bianqui quien había planeado volver a preparar comida para el menor, y después salió de la habitación decepcionada.

-Tu mamá tiene razón. - Apoyó Yamamoto mientras se levantaba para después despedirse.

-Nos vemos mañana Juudaime. - Se despidió formalmente el albino.

Uno a uno, fueron saliendo de la habitación, siendo seguidos por la castaña quien los acompañó hasta la puerta, y después regresar a su cuarto en donde el bebé sádico ya se encontraba profundamente dormido. Con los ojos abiertos como acostumbraba hacer.

La chica al ver eso se permitió soltar una suave risa nerviosa, y después se adentró al baño para cepillar sus dientes y colocarse su rosada pijama. Cuando salió dirigió su mirada hacia el pequeño niño quien se encontraba aparentemente dormido, y por no querer molestarlo había empezado a caminar de puntas hacia la salida. Ya buscaría un lugar en dónde dormir, tal vez podría recostarse en la sala, solo sería cuestión de sacar unos cobertores del cuarto de su madre, y si bien le iba, Lambo e I-Pin la invitarían a dormir junto a ellos.

Tan centrada estaba en sus pensamientos, y en intentar no armar ningún alboroto, que no se dio cuenta de que el pequeño Fuuta aún no conciliaba el sueño y se encontraba observando las acciones de su salvadora. Situación que de cierta forma le hizo gracia y no pudo evitar expresarlo con una encantadora risa que invadió la habitación.

-Tsuna-nee, no es necesario que te vayas, es tu cuarto después de todo. - Dijo el pequeño al momento que se recorría a la esquina haciéndole un hueco a la chica.

Ella se quedó inmóvil por unos instantes, y después tras sonreír gustosa, aceptó la invitación y se recostó al lado del pequeño buscando conciliar el sueño tras aquél agitado día. Fuuta seguía observando a la muchacha sin poder evitar enternecerse al verla.

Después de todo ella había accedido a ayudarlo sin importarle que estaba siendo buscado. Si bien Fuuta había mencionado con anterioridad que Tsuna era la chica número uno en el ranking de "Persona incapaz de negar un favor", lo cierto es que ella también tenía el puesto número uno en "Persona con el corazón más noble de todo Namimori".

-Gracias... Tsuna-nee... - Susurró por lo bajo al momento que se dejaba llevar por los brazos de morfeo.

La chica giró su rostro en la dirección del pequeño, dándose cuenta de que éste se había quedado dormido de un momento a otro, habilidad que de cierta forma la había impresionado.

Inquieta, dirigió una de sus manos a uno de los mechones castaños de Fuuta acomodándolo detrás de su oreja para después acariciar su cabeza de manera cariñosa, preguntándose así misma sobre qué clase de ser despiadado sería capaz de andar persiguiendo a un niño inocente, asustándolo, y perturbándolo hasta el punto de hacerlo desfallecer del cansancio y hambre.


En otra parte de Namimori. En lo que parecía ser un edificio abandonado, se encontraban caminando dos hombres encapuchados, quienes caminaban con pasos hastiados hacia el interior del edificio. En realidad, parecían estar bastante preocupados, además de cansados.

Era ya bastante noche, por lo cual caminaban con una lámpara en manos, adentrándose al edificio el cual parecía sacado de una película de terror. Ambos hombres, entre susurros se reclamaban mutuamente al momento que caminaban por un largo pasillo que llevaba a una habitación principal la cual se encontraba en completa penumbra.

-Todo es tu culpa... - Decía uno.

- ¿Yo?, ¡Quien lo perdió de vista fuiste tú! - Reclamaba el otro.

Entre reclamo y reclamo entraron por fin a la habitación, la cual era bastante amplia, el piso era de madera y las paredes de concreto, en realidad los muebles eran casi ausentes. Aunque en el centro de la habitación, se podía apreciar un sillón acolchado, en el cual podía distinguirse la silueta de un hombre, quien recargaba sus codos encima de sus piernas a la vez que sostenía su barbilla encima de sus aguantados dedos entrelazados.

El cuarto solo era iluminado por unos tenues rayos de luz provenientes de la luna, los cuales eran suficientes para dejar entrever al joven apuesto, el cual no pasaba de los 15 años, éste era pálido, tenía una sonrisa socarrona adornando su rostro, su cabello era lacio de un curioso color azulado un poco largo en el frente, y recortado en la parte trasera dándole un aspecto algo frutal, pero lo más curioso de todo su aspecto eran ésos enigmáticos ojos bicolores que poseía. uno era de color azul fuerte, mientras que el otro tenía un color rojo que se veía un tanto tétrico.

- ¿Lo encontraron?

-Eh... Mukuro-sama... - Uno de los hombres tartamudeo un poco a la vez que tragaba un poco de saliva en señal de nerviosismo. - El niño... Es muy listo... Sabe esconderse bien.

-Eso es cierto. - Apoyó el otro hombre. - Creo que, gracias a su habilidad para clasificar cosas, consigue encontrar siempre un lugar por el cual escabullirse.

- ¿Quieren decir que no lo atraparon? - Preguntó el chico a la vez que su voz se tornaba fría y su mirada endurecía, congelando a ambos hombres.

-Sin duda éstos sirvientes son más un estorbo que una ayuda. - Se escuchó una cuarta voz al momento que un chico rubio de apariencia perruna, surgía entre la oscuridad y se colocaba atrás del peli azulado. - ¿Desea que le demos una lección, Mukuro-sama?

-Como siempre recurriendo a la violencia... No tienes remedio. - Respondió una nueva voz dejando ver ahora a un segundo chico peli azul, quien tenía un rostro inexpresivo, unos lentes color negro y un gorro de lana color blanco.

-Kufufu... Ken, Chikusa... No hay necesidad de alterarse. - Respondió el que parecía ser el líder. - Todo se dará a su tiempo. Además, cualquier persona merece una segunda oportunidad, ¿Verdad? - Preguntó divertido mientras miraba de reojo a los dos individuos quienes temblaban como gelatina en sus lugares.

-Ti... Ti... ¡Tiene razón, Mukuro-sama!

-Por suerte para ustedes, Chikusa ha encontrado una nueva pista. Se rumora que el décimo Vongola estudia en el colegio de Namimori. Les daré una nueva misión, pero esta vez... No deben fallar. - Advirtió mientras un brillo de crueldad cruzaba por aquellos ojos. - Ken, Chikusa.

- ¡Si, Mukuro-sama! - Respondieron los dos al unísono.

-Ustedes encárguense del niño. - Tras decir ésa última orden una última sonrisa burlona se pintó en su rostro a la vez que cruzaba las piernas, recargando su mejilla en su puño izquierdo. - Esto será divertido.

Continuara...


Agradecimientos:

Fnix de Plata : TT-TT Muchas gracias por entender, la verdad es que me he estado comiendo la cabeza en culpa todo éste tiempo por no haber podido actualizar. La verdad es que cuando yo iba en secundaria solía escribir también, aunque, a diferencia de ahora... en ése tiempo era un tanto más... ¿Irresponsable?, solía querer escribir todo al mismo tiempo. Tenía mil ideas, mil fanfics en mi cabeza, y como soy muy ansiosa quería escribir todo al mismo tiempo... Lógico, por querer hacer todo al mismo tiempo al final terminaba por no escribir nada, y dejaba mis historias incompletas. (En ése entonces escribía historias de Inuyasha), pero lo cierto es que cuando me cansé de hacer eso y dejar a mis lectores intrigados, paso un laaaaaaargo tiempo en el que dejé de escribir hasta ahora, que decidí empezar de nuevo, comenzando con historias de One Piece. Y si bien es cierto, que aún tengo un montón de fanfics que quiero escribir, ahora me lo tomo con calma y trato de ir paso a paso, trato de mantener un mínimo de dos fanfics al mismo tiempo (así como ahora). Y desde que hice mi regreso me prometí que no volvería a ser ésa mocosa de secundaria que dejaba todo a medias, por eso yo misma me impulso y me doy animos, porque para mí por lo menos... Una vez que subes una historia a alguna página, esta deja de ser solo tuya... No es justo para los lectores dejarlos a medias, y hasta ahora he estado cumpliendo mi promesa, a pesar de que me tardo, no he dejado de actualizar, y no pienso perder el ánimo. Después de todo es lo que me gusta.

Milhji: ¡Lo siento! D: Si de verdad haz estado revisando cada semana mi fic, entonces si me entristeceré, he tenido muchos líos y no he podido actualizar como me gustaría, espero no haberte hecho sufrir demasiado con la espera, o frustrarte pensando en que no actualizaría. De verdad lo lamento, espero aún continues siguiendo mi fic, y no te preocupes, que aún si llego a tardarme te prometo que la historia continuará y no la dejaré a medias.

Fujoshi-sama of P7: xD Hasta que te dignas a dejarme aunque sea un review... Yo que pensaba que me odiabas y por eso no querías dejar algún comentario. (Que a veces me entristece porque el fic de Mugi boys tiene tanto tiempo y aún no te haz dignado a ponerte al corriente). En fin... xD Creo que tú mejor que nadie sabes cómo me ha costado escribir éste capítulo, el cual a pesar de que siento que no fue tan largo... vaya que me costó trabajo. Sobre todo porque yo tenía intención de ya meter de lleno a Mukuro en éste capítulo, pero no pude ya que tuve que meter más a fondo a Fuuta antes de todo, y por eso de nuevo la aparición de mi cabeza piña se volvió a aplazar y bueno... para qué negarlo, eso fue lo que de cierta manera me había quitado un poco el ánimo.

Shiho-Akemi: Tal vez quien sufre más es... ¿Tsuna?, digo... Tener un tutor espartano como lo es Reborn no ha de ser para nada fácil.

Tomoyo: xD Espero que aún te interese seguir mi historia, sé que me he tardado mil años en actualizar, pero sabes que no lo hago a propósito. Si por mí fuera subiría un capítulo cada fin de semana, pero mi inspiración es caprichosa y solo aparece cuando se le da la regalada gana.