Gracias, gracias a todos por tomarse la molestia de dejar un review. Bueno, ya se que todos se mueren por saber mas sobre que pasara después del mega desastre de la fiesta. Aquí se los dejo y felices fiestas a todos!

Resumen: Bella, una joven, retraída, estudiosa que toda su vida la ha pasado

entre libros, se enfrenta al reto más importante y dramático de su vida. El sexy y engreído jugador del campus, Edward Cullen.

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son creación de la maravillosa mente de Stephenie Meyer

Capitulo Once: A tu lado

Ouch, pensé.

Me dolía increíblemente la cabeza. Era un dolor que se iba mucho más allá que cualquier dolor de cabeza corriente. Todo a mí alrededor era oscuro. No podía ver nada. Me temo un rato asimilar el porque. Mis parpados estaban cerrados. Intente abrirlos pero me resultaba tremendamente difícil.

Sentía como si no los hubiese abierto en unos días. Se sentían pesados, no querían cooperar. Continué mi tarea e intente abrí mis parpados y lo conseguí.

La luz de mí alrededor era muy brillante y, a mis ojos, poco acostumbrados a la luz, le resultaba fastidiosa. Me encontraba en un pequeño cuarto. Totalmente cubierto por un tono de azul muy tenue lo que me recordaba las innumerables veces que había visitado los hospitales en mi infancia.

Entonces observe mí alrededor. Todo aquello me recordaba un hospital, porque, en efecto, estaba en uno.

El pánico se apodero de mí. ¿Por qué me encuentro aquí? Pensé y cada recuerdo de lo que había sucedido volvió a mi mente como un chorro de agua fría.

Recordaba el viaje en auto, el coche que impacto contra nosotros y la ensangrentada cara de mi acompañante. En seguida pensé su nombre un fuerte ruido comenzó a sonar, cada vez mas fuerte a medida que el pánico me embargaba. ¿Dónde estaba Edward?

Tarde unos segundos en percatarme a que se debía aquel ruido. Mi pulso había aumentado.

Eso debió alertar a todos porque sentí como de inmediato se abría la puerta de mi habitación mientras entraba varios rostros conocidos mirándome.

-Por Dios santísimo Bella, nos tenias preocupados.-dijo la chillona voz de mi amiga, Alice Cullen.

-Temíamos que no despertaras, pequeñuela.-apunto Emmett desde el lado izquierdo de mi cama.

-Sabia que no te debimos dejar ir con Edward, fue una irresponsabilidad.-añadió Rosalie.

-Ya, ya o los hago sacar de aquí. La están alterando. Acaba de despertar así que denle un respiro.-Reprendió el doctor Cullen que me observaba desde el pie de mi cama escribiendo en lo que supuse era mi historial medico.

-Lo siento.-corearon las voces de mis amigos a; mismo tiempo.

-Bien. Me alegra que despertaras Bella. Tus padres acaban de salir a tomar aire fresco justo antes de que volvieras. Llevas tres días inconsciente. ¿Cómo te sientes?-

-Yo…me siento, cansada. Adolorida sobre todo. ¿Cómo esta Edward?-pregunte.

-El esta bien, ahora nesecito que me digas si sientes algún cambio o alteración en tus sentidos, algún dolor extraño o ruido inexplicable.-

-No, nada. ¿Qué fue lo que paso?-

-Impactaron contra un auto que venia demasiado rápido. Y Edward al parecer no lo vio, muy irresponsable como varias veces he señalado en los últimos días.-comento con todo severo.

-No fue su culpa, fue la mía. Me dolía la cabeza y el estaba muy preocupado, era un dolor horrible así que el se puso muy nervioso.-le conteste al doctor Cullen en un tono poco amistoso.

-Daré la orden para un examen para averiguar la causa de ese dolor. ¿Lo habías sentido antes?-

-Este…-debió notar mi vacilación porque a continuación pidió que a sus hijos que abandonaran la habitación.

-Adiós Bella, volveremos luego. Si vemos a tus padres les diremos que despertaste.-

-Gracias Alice. Adiós chicos.-

-Bien, ahora, cuéntame.-propuso Carlisle.

-Pues, había sentido ese dolor una o dos veces antes, en estos últimos días antes de venir para el día de acción de gracias. Siempre me tomaba unas aspirinas y ya. Amanecía como nueva. Por eso no quería que Edward me trajera al hospital, porque era innecesario.-a mi ultima afirmación el Carlisle soltó una risa melódica que lo hizo parecerse mas a Edward.

-Deja que yo juzgue eso. Ya te mande a hacer unos estudios ayer que me imagino llegaran en unos días.-

-Todo es esta muy bien. Pero, ¿Dónde esta Edward?-pregunte

-Aquí estoy.-escuche una voz decir.

De inmediato le vi atravesando la estrecha habitación. Lucia ropa de hospital y un vendaje en la frente donde me acorde, había recibido el impacto del volante. El verle herido solo provoco un horrendo dolor en mis adentros. Me alegraba enormemente verle bien y allí, junto a mí con una sonrisa.

-Edward.-dije y suspire, intentando ponerme en pie. De inmediato sentí una sensación de des balance y, cuando sentía que era inevitable mi caída, los fuertes brazos de Edwad me acunaron y me volvieron a poner en la cama tal como lo había hecho antes, con suma delicadeza y ternura.

De inmediato sentí los ojos de Carlisle puestos en nuestra pequeña demostración. Sus ojos reflejaban una sorpresa que, difícilmente, podía ser comparada con nada. Intentaba ser precavido y fue por eso que intento componer u expresión a una impasiva. Pero aun así, sentía como mi rostro se tornaba de un rojo intenso porque aun podía sentir los pensamientos de Carlisle sobre nosotros.

El hecho de desviar provoco que me cruzase con la de Edward. Sus hermosos ojos verdes de un brillante tono esmeralda como dos gemas, me miraban directamente. En ellos veía reflejado mucho más de l que sabía, podía expresar. Verle de esa forma tan directa daba la impresión de admirarle el alma, que, a pesar de todas las cosas que había hecho o lo que insistiese en negar, era una muy pura y hermosa. Sentí su mano suave posarse en una de mis mejillas y luego recorrer el tramo hasta mi frente. Su roce se sentía tan correcto y tan delicado que mis ojos se cerraron disfrutando su caricia.

-Me tenias preocupado Bella, pensé que te perdería, pensé que no ibas a regresar.-me dijo y abrí mis ojos para toparme con que el había cerrado los suyos.

-No sufras más que aquí estoy.-le asegure mientras una lágrima débil y solitaria descendía por mi rostro.

Al instante sentí como me tomaba las manos y se inclinaba para depositar un beso en mi frente. Al instante oí un sonido como de una garganta aclararse. Era Carlisle a quien ya casi había olvidado se encontraba en la habitación.

-Lo siento, te ignoramos por completo Carlisle. Tengo curiosidad, ¿Cuándo podré marcharme?-pregunte.

-Eso depende de las pruebas, tal vez unos días mas.-

-Pero si me encuentro bien.-replique.

-Si pero…-

-Por favor papa,-intervino Edward.- ¿No habrá otra forma para que Bella se vaya? Yo me voy hoy, porque no permites que se vaya conmigo.

-No creo que sea bueno Edward, puede tener complicaciones. Puede surgirle una molestia.-

-Si, ya lo se papa. Por eso te prometo que la voy a cuidar. Es mas, también te prometo volver cuando lleguen sus estudios para que le des la lectura.-

-No se.-admitió Carlisle.

-Por favor.-le rogué.

-Buen, esta bien. Edward, te responsabilizas por Bella, cualquier cosa, debe volver aquí de inmediato.-

-De acuerdo.-accedió.

En ese mismo instante, Carlisle decidió abandonar la habitación.-

-Voy a preparar sus documentos de alta. Vuelvo ya.-

Estuvimos en silencio varios instantes hasta que la puerta se abrió dejando entrar a las dos personas que, dados los acontecimientos, quería ver.

-Bella hija mía, estaba muy preocupada. Tu padre y yo pensábamos lo peor.-

-Hola mama, hola papa estoy feliz de verles.-les asegure sarcásticamente a lo que Edward no pudo mas que soltar una risita la que suprimió al instante al ver el rostro de mi padre.

-Bella tesoro, siempre dije que no debiste salir de Seattle.-

-Tú hubieses deseado que no lo hubiera hecho papa. Me gusta aquí así que no empieces.-le puntualice con tono bastante tajante.

-Solo decía.-

-Bella, debes contarnos todo.-

-¿Qué quieres que te cuente mama? No recuerdo muco, solo que nos estrellamos contra el otro auto.-

-Si, por culpa de ese joven que, según tengo entendido, iba al volante.-añadió mí de modo acusatorio.

-No fue su culpa papa.-defendí mirando a la cara contraída de Edward mientras le apretaba las manos con fuerza.-Yo me sentía mal y el intentaba ayudarme como es su costumbre porque es doctor.-

-Aun no lo soy.-corrigió Edward.

-Casi lo eres, además, entendiste mi punto, ¿No?-lo mire y le vi asentir.

-Esta bien, esta bien hija, cálmate.-pidió mi madre en el mismo instante que la maquina que media mi pulso comenzó a sonar como loca.

-Yo me retiro.-anuncio Edward.

-Quédate, por favor.-le pedí.

-No me iré lejos, voy a ver todo lo que necesitaras para estos días y a ver como van los papeles de alta.-

-Esta bien, nos vemos luego.-

-Nos vemos dulce Bella.-y, tras dicho esto, se inclino para besarme nuevamente en la frente.

-Vaya chico molesto.-

-Papa…-

-OH vamos Charlie, es encantador. Sabes Bella, lleva desde que llegaron aquí pegados como un chicle a ti. No quería separarse.-me informo mama con una mirada que dejaba entrever que quería el porque de lo que pasaba.

-No debió hacerlo.-

-Pero lo hizo y eso deja ver que hay algo especial entre ustedes. Porque lo hay, ¿cierto?-

-No mama.-le asegure y era la verdad.

-Bella, tengo…bueno, no te diré cuantos años, pero tengo los suficiente y se reconocer las cosas y las verdades y la verdad aquí es que el te adora, te idolatra.-me contó mientras mi rostro se hundía cada vez mas en su tono de rojo mas y mas intenso.

-Preferiría que dejáramos el tema. En fin, ¿Hasta cuando se van a quedar?-pregunte, con el mas grande deseo de cambiar de tema.

-Yo me voy en un par de horas, ya sabes que no puedo tomar mucho tiempo del trabajo, además, no hemos hecho nada, los Cullen no nos dejan. Por cierto, Angela, Ben, MIke y Jessica te mandan saludos, estaban preocupadísimos.-

-¡OH no! Papa, les dijiste.-

-No pude evitarlo.-

-Si, claro. Bueno, ¿Y tu mama, cuando te marchas?-pregunte, tratando que se me bajara el coraje con mi padre.

-Bueno, es algo curioso. Phil y yo estábamos a un día de viajar hacia acá para unos del equipo de phil cuando recibimos la llamada. Yo pensaba sorprenderte al venir pero mira que paso. En resumen, voy a estar aquí un par de semanas, tal vez más.-

-Que bien.-le dije, tratando de disimular mi descontento.

Yo amaba a mi madre pero a veces, tenerla cerca, resultaba ser un verdadero dolor de cabeza.

-Descuida, no te voy a sofocar el tiempo.-me comento entre risas.

Pasamos un buen rato hablando de muchas cosas. Era muy extraño porque nos reíamos de sucesos como no lo hacíamos en años. La perspectiva de tener a mis padres unos minutos me dio mucha felicidad y, solo al compartir con ellos, me percate cuanto les echaba de menos.

Me preguntaron de cada cosa irrelevante y sin sentido que podían encontrar. Querían saber casa cosa que me había sucedido al llegar a la universidad. Por supuesto que fui lo mas honesta posible pero, aun así, guardando para mis adentros los sucesos pasados con Edward meses anteriores.

Y, tras un buen rato, ya avanzada la tarde, mis padres se fueron, cada uno a su destino. Aunque mi madre había prometido visitarme en unos días me aseguro que no seria pronto porque, para ellos, yo estaría al cuidado de Carlisle.

A los pocos minutos de la partida de mis padres llego Edward volvió a mi habitación, con un pequeño bolso e cual, me indico, tenia algo de mi ropa. Salio para dejarme un poco de privacidad. Ya cambiada y mientras guardaba varias cosas en mi bulto, la puerta se abrió y una joven agradable enfermera entro a la habitación indicándome que tenia que hacer mi recorrido en silla de ruedas.

-Yo la llevo desde aquí Grace.-informo Edward a la enfermera mientras me tomaba entre sus brazos por segunda vez ese día.

-Pero señor Edward.-replico ella.

-No te preocupes, si te pregunta mi padre, dile que no te hice caso, para variar-

-Esta bien. Que se mejore señora Cullen.-

-Señorita Swan.-corregí inmediatamente. ¿Qué le pasaba a esa enfermera loca?

-Lo siento. Es que creí que…se veían…olvídenlo, que se mejore.-y sin mas preámbulos se retiro.

El comentario de la enfermera Grace había dejado cierto aire incomodo en el ambiente. La tensión se podía cortar con el filo de una navaja. Por alguna razón desconocida para mi, la simple equivocación había traído en Edward una serie de reacciones muy extrañas a las que me propuse no prestarles atención.

-¿Tienes frió?-pregunto en un momento del trayecto, ya habido pasado Gloucester.

-No.-le respondí.

-Bien.-

Y no nos volvimos a hablar por un buen rato. Solo entonces, entre aquél silencio, comprendí varias cosas. Primero, no estábamos en el mismo auto que habíamos estado en el accidente, claro, ese debía estar hecho trizas.

Lo otro que no pude pasar por alto, fue el hecho que, al pasar el frente de la universidad, siguió derecho.

-Este, Edward, pasaste la universidad. Allí vivo, lo sabes, ¿No?-

-Si, lo se.-contesto con voz tranquila.

-¿Y para donde me llevas?-

-¿Creías que lo de vigilarte era broma? Vamos para mi casa.-

¿Qué? ¿Había escuchado Bien? ¿A casa de Edward Cullen?

Antes que nada, no maten a la autora, por favor.

Siento mucho la tardanza pero he estado enferma y eso y las asignaturas no me han dejado demasiado tiempo libre. Lo cierto es que espero que no vuelva a pasar.

Pues bien, Bella en casa de Edward, ¿Hará eso una buena combinación? Solo imaginen las posibilidades por delante.

Les adelanto, tratare de subirles el próximo capitulo lo mas pronto posible, espero, antes de san Valentín. Y, les adelanto, que podremos ver mas interacción entre nuestra pareja favorita aunque también nuestra querida Alice vuelve al ataque.

Pero, como todo no es color de rosa, también les digo que se preparen para una nueva dosis de drama en los capítulos posteriores al próximo que voy a publicar. Muchos, como imagino, habrán agarrado las pistas que les he ido dejando.

Bueno, bueno, ya estoy hablando demás, Se me cuidan y feliz mes de San Valentín

Recuerden: dejen reviews.