Cap. 13 Una promesa

Lakewood resplandecía ante aquel hermoso día soleado y el portal de las rosas con él, la bella dama que ahora lo cuidaba era casi una visión; su sombrero de paja enlazado con un bello listón de seda blanca y sus ojos tan brillantes como dos piedras preciosas ;Candy estaba enfundada en un hermoso vestido rosa pálido aquellos colores destacaban la juventud de la chica de bucles dorados , la belleza de candy era indiscutible e insoportable para las poco agraciadas lo cual ella ignoraba ,justo después de la noticia de Albert, había empezado a frecuentar los orfanatos ,traía obsequios y dulces , lo que más le gusta un niño, le gustaban tanto los niños que a veces se pasaba de tiempo , solía contarles cuentos y jugar con ellos ,los niños se alegraba cuando llegaba la bella Candice Brown , lo hacía en secreto puesto que sabía que la tía abuela jamás le diría nada de su origen ,agradecía el amor que le habían brindado, pero siempre se debía ayudar, algo que su madre siempre le repetía. Recordando los días de antaño alado de su madre, siempre lo hacia, ella y Anthony procuraban cuidar de cada bello rosal con la mayor delicadeza tal cual Pauna había hecho.

Aquel día era especial se sentía tan feliz ,su espíritu era libre y vivaz , el día parecía sonreírle a la carismática rubia ,Albert caminaba por los rosales sabia que ahí podría encontrarla ,siempre desde pequeña había sido su lugar favorito ,ese día ella estaba sola puesto que Anthony , annie y la tía abuela habían ido a la ciudad negándose la chica a acompañarlos , había preferido quedarse ,el rubio la había estado mirando por un largo tiempo ,odiaba la idea de tener que marcharse de esa forma , mas era la cabeza de la familia ,quería llevarse a Candy con él, lejos podrían dejar de esconder su amor y podrían viajar a tierras desconocidas , compartir su vida pero sabía que todos esos pensamientos no eran más que sueños y la tía Elroy se había rehusado ante tal idea, la mujer de madura edad se había negado rotundamente ante tal propuesta .

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Albert estaba sentado en el sofá de piel mientras Elroy miraba algunos papeles ,el rubio no dejaba mirar al techo con una mirada ansiosa

-tía..

-dime Albert

-podría llevar a candy conmigo-dijo el aun dubitativo

Elroy se horrorizo al oír aquel comentario, dejo los papeles s en su lugar y lo miro enarcando una ceja-definitivamente no!

-vamos tía, Candy es joven y podría divertirse y conocer otras culturas..

-¿con quién?¿ contigo?, no, mi deber es que ella se case, no puede desperdiciar su tiempo viajando mientras no está casada y además tu eres hombre ,sería muy mal visto.

- es mi sobrina.

-no

- soy su tío ella es mi sobrina, yo la cuidaría y tal vez le convenga, es más fácil en el extranjero, todos te miran como una fruta exótica- dijo con ironía

-si lo ideal sería un Rothschild (apellido verdadero de una familia muy rica en Europa) ,no soy ciega William, crees que no se lo que sientes por ella, crees que no he observado a candy todos estos años, ella es solo una niña enamoradiza ,la vida tiene reglas William y su tu a veces no las cumples ella si lo hará , ¡no permitiré que deshonren a esta familia!.

-eso es ilógico, como podría gustarme ella, ¡es candy!-la voz de Albert sonaba alterada, ni siquiera el mismo podía creerse esa mentira y mucho menos Elroy andley, le gustaba Candy, le gustaba mucho, últimamente su solo nombre lo comenzaba a obsesionar.

-¿amas a Candy?,¿prefieres a Candy a las demás no es así?¿la encuentras demasiado audaz?, ¡ah no!, ¿salvaje?¿Candy te parece demasiado salvaje?-comenzó de nuevo la anciana hablando calmadamente ,al mismo tiempo que miraba por la ventana

Pero no hubo respuesta para dichos comentarios, Albert se rindió ,creía que Elroy tenía razón ,tal vez era eso, pero tal vez si el apellido no existiera todo sería diferente, y al mismo tiempo se culpaba a sí mismo, se sentía vil, como podía estarle haciendo esto a su hermana, se suponía que solo debía cuidarla….

-compórtate William-dijo Elroy, saliendo de la habitación- este comportamiento no es muy usual en ti

Por un momento la joven rubia sintió la presencia de alguien más, era él, la chica decidió voltear, los ojos de Albert la miraban fijamente, Candy tomo una palita y empezó a escarbar en la tierra evitando su mirada, el hablo

-Candy se que estas enojada conmigo ,no te lo dije porque….

-¿Por qué Albert?-pregunto la chica siguiendo escarbando en la tierra

-porque no lo sé… lo siento

La chica se hecho a llorar y el la tomo de las manos, tenía el rostro sucio de tierra, se veía tan enternecedora y tan frágil que el solo pudo abrazarla, abrazarla por siempre era lo que el quería hacer, si tan solo…

-por favor Albert no te vayas –le rogo ella-¡yo te amo!

-candy no llores, recuerda que eres más linda cuando sonríes-dijo secando sus lagrimas

Ella sonrió con tristeza, aun recordaba la primera vez que le había dicho eso , ella era una niña en ese entonces, una niña fascinada por aquella gentileza que el siempre destilaba

-oh Albert dime ¿Qué puedo hacer para que te quedes?-los ojos de candy lucian vidriosos aquellos ojos tristes no dejaban de mirarlo con insistencia.

-candy….-Albert la amarro de nuevo entre sus brazos, cuanto ansiaba llevársela con él y no podía, el remordimiento no lo dejaba.

-Albert que haré si tú te vas, que haré si no vuelves

-candy, siempre volveré, volveré por ti pequeña –contesto el mirándola fijamente

-¿lo prometes?

-lo prometo

Seguían abrazados ambos querían perderse. En ese momento estaban despojados de la familia, del mundo, del tiempo y de la luz.

-Candy, que hare contigo mi dulce C andy- pronunciaba el rubio para habituarse a la mágica simplicidad de su nombre. Los últimos días con Albert no los desperdiciaría, el volvería algún día y ella estaría ahí esperándolo ,como siempre lo había hecho.

Habían vuelto a la colina de poni tal como la rubia la había nombrado , además de hacer inscripciones infantiles en el gran árbol con sus iníciales , nadie podría sospechar que había algo entre ellos , nadie excepto Elroy y su odiosa prima Elisa.

Para su ultimo día en Lakewood la tía Elroy había organizado una gran fiesta ,toda la sociedad estaba ahí y el no lo había deseado, pero era común en Elroy esta clase de despedidas , Candy tenía una mirada triste su vestido color beige organdí ,también lucian tristes, incluso su cabello que no recogía esta vez lo había hecho.

,mirando a los alrededores nada parecía importar , busco a Albert por todo el salón antes de encontrarlo ,él se acerco primero y le tomo la mano acariciándole los dedos , su toque era tan peculiar que ella sabía que era él . comenzaron a bailar sin decir una palabra ,parecían la única pareja en la pista la gente los miraba interesada, no dejaban de reír y mirarse el uno al otro, reír por su mala suerte y mirarse por que mañana no lo harían.

-pero que está haciendo esta niña!-hablo Elroy enojada

-calma abuela solo está bailando con el tío-dijo Anthony restándole importancia

Annie los miraba suspirando ,aquella pareja parecía serlo ,los dos rubios no habían dejado de bailar toda la noche ,aquello también era escandaloso ,para Albert y candy todo era invisible en aquel momento, bailaron toda la noche sin despegar sus cuerpos ,no importaba lo exhaustos que estuvieran ,si esa era su despedida tenían que bailar por todo el tiempo que no se verían, por cada baile en el que deseasen mutua compañía llevarían aquel recuerdo en su corazón.

La noche paso rápida y silenciosa para ambos, sus pensamientos acallaban las voces de la multitud que conversaba animada. Candy miraba el cielo con un dejo de tristeza ,mañana el se iría y todo sería como siempre, cerró las puertas del balcón y tomo su bata ,era más de media noche y todos deberían estar dormidos ,todos excepto Albert, el tampoco podía dejar de pensar en ella ¿Qué estaría haciendo ahora? Como será sentir la piel de su dulce candy ,tomo una almohada y la puso sobre su cabeza tenía que dejar de tener esos pensamientos con ella , lo de candy jamás podría ser, pero no podía dormir, su obsesión por ella estaba en cada recoveco de su mente, probablemente mañana moriría de sueño ,todo parecía tan muerto en esa habitación, incluso el mismo se sentía muerto ,se movía en la cama tratando de animar el sueño que ya había volado por su ventana , tenía siete años mas que Candy pero ella seguía siendo una niña ,tal vez todos estos años ella solo había estado encaprichada por él ,estaba al tanto de la relación que había tenido ella con el hermano menor de Alistear cornwell y parecía que también simpatizaba mucho con su amigo Terruce , pero que va ,Candy era solo una niña ,quien no se sentiría atraído por tan bella margarita, la recordaba de niña y su expresión ilusionada cada vez que lo veía , como le sonreía, seguía asiéndolo de la misma manera ,recordaba la primera vez que la había conocido , lucia como una linda muñeca de porcelana de la cual su hermana estaba orgullosa ,sin duda la sonrisa más bella y sincera que había visto ,Candy estaba llena de vida , era sorprendente el parecido con su fallecida hermana Pauna ,pero candy tenía ese toque divertido y a la vez misterioso en su rostro inocente, no era como las otras señoritas de sociedad en eso Elroy no se había equivocado ,jamás se espero encontrarla aquel día atrás de su puerta , su mirada confusa y sus ganas de salir corriendo eran evidentes en ella , pero la ilusión en sus ojos seguía ahí pintada sobre sus verdes pupilas, candy había cambiado en los últimos años pero seguía teniendo esa cara infantil que a nadie engañaba con su edad y esa manera tan agradable que a todos hacía sentir cómodos.

Mas allá de la noche se encontraba ella saliendo al jardín, hacia frio, el cielo estaba despejado aquella noche de abril , mientras el sonar de las hojas de los arboles cantaban su canción , sintió el viento frio rozando su cuerpo y se desato la trenza para tapar su cuello con sus largos rizos dorados ,miro hacia la terraza de la habitación de Albert tan solitaria como ella misma , el viento movía sus cabellos y la brisa era cada vez mas gélida de pronto la calidez de su cuerpo se fue ,candy metió las manos en sus bolsillos y entro de nuevo a la mansión .

Los toquidos hicieron que el rubio abriera la puerta de su habitación y la sorpresa llego a él cuando la vio parada con una sonrisa triste en su camisón blanco.

-candy ¿Qué pasa?-pregunto el casi sin palabras

Candy lo miro y se arrojo a sus brazos sollozando ,Albert la abrazaba con fuerza mientras acariciaba los rizos sueltos de la chica, el camisón rozaba el cuerpo de el cuándo se abrazaban en aquella noche incierta. Después de unos minutos para que el abrazo se rompiera ambos recobraron la memoria, ella tenía que explicar porque estaba ahí y el tenia que reprimirse de no llevarla con él. Candy se calmo y se sentó en un sofá, Albert desapareció un momento , la chica rubia miro la habitación de Albert era muy grande y se respiraba su olor ,voltio hacia la cama estaba des tendida y señales de que había estado acostado ,miro hacia la mesita de noche junto a la cama había un par de cartas sin abrir, de pronto fue rodeada por una manta y él le sonreía de esa manera amable que lo caracterizaba, después la tomo en sus brazos .

-lamento haberte despertado-susurro ella estando sentada alado de el

-no me has molestado-contesto él con una mirada tranquila –en lo absoluto- se apresuro a confirmar

-¿me podría quedar aquí contigo?- dijo ella con pena

El la contemplo por un segundo, al verla allí le invadió una ola de ternura y deseo , Candy estaba nerviosa esperando su respuesta mas ella nunca esperaba, siempre tan impulsiva jalo del pijama de Albert hacia ella para que este se inclinara y lo beso , él le correspondió y la volvió a tomar en sus brazos la puerta de su habitación jamás se había abierto , coloco su mano sobre la de ella , olvidaron el movimiento de sus labios , pero cuando al unisonó sus movimientos se hacían rítmicos, la saliva los drogaba, después de intercambiar aquel beso que parecía una caricia , sus labios se desunieron para pesar de ambos. Albert la miro por un instante , estaba tan bella en aquella bata blanca y su cabello suelto su boca de fresa era más que una invitación, se había reprimido siempre pero ahora no podía mas , el tomo sus dos manos y las amarro con las suyas contra la pared , y la beso con tanta pasión, una pasión que no había sentido por nadie . los besos eran cada vez más ardientes, mientras ambos se derretían por el toque que se prodigaban el comenzó a besar su cuello y ella alisaba sus cabellos , ambos se entregaban al silencio , se sometían a él, bajo la oscuridad de la habitación, sus rostros yacían aun pegados . Una de las manos de Albert empezó a acariciar los muslos de ella, por un momento candy sintió miedo pero no le importo, Albert la estrecho en sus brazos y la amo. Jamás olvidaría esa noche, lo amaba y lo esperaría no importaba el tiempo que pasara ella siempre lo amaría, se repetía así misma.

La mañana llego pronto y candy despertó con un solo pensamiento, el. sentirse a su lado ,era reconfortante ,la chica rubia despertó somnolienta abrió sus ojos de par en par, como dos esmeraldas brillantes ,aun antes del amanecer, subconscientemente palpaba su lado de la cama para comprobar si el aun seguía ahí , lo miro con profunda tristeza todo había acabado ahí ,aquello parecía un sueño del que ya había despertado.

Candy no podía dejar de admirar su torso desnudo, se acerco a él y lo abrazo -te quiero-había susurrado la chica lentamente al oído del rubio

Un estremecimiento llego a él quien le correspondió con una sonrisa, no sabía por cuanto se alejaría de ella, solo sabía que la extrañaría, ambas miradas se encontraron ,una lagrima rodo por su mejilla, el tomo su rostro y la beso, aun envuelta en las sabanas candy tomo la camisa y lo ayudo a vestirse , hasta llegar a la parte de la corbata, esperando el que ella no supiera hacerlo , tomo la corbata y candy se quedo mirándolo, después de un rato ella también se vistió para que nadie sospechara que había pasado la noche en su habitación, los toquidos en su puerta los despertó del ensueño.

-Albert se nos hará tarde!-era George angustiado

-en un segundo iré-contesto el Albert con la mirada fija en Candy

El rostro suplicante de la muchacha trato de formar una sonrisa, una amarga sonrisa ,Albert la tomo de la cintura y le dio un beso en los labios, de nuevo una lagrima rodo por la mejilla de candy ,el la miro y la seco con su mano

-volveré por ti-dijo el-cumpliré con mi promesa

- te estaré esperando siempre-contesto la rubia limpiándose el rostro

Una vez más la voz de George resonó por las escaleras-Albert ya es muy tarde!!

El la miro de nuevo, quería llevar en su mente el rostro de su bella candy, Albert salió de la habitación tan rápido como pudo , mientras candy lo veía marcharse ,desde la ventana de su habitación miraba como el automóvil se alejaba, de nuevo se marchaba, que triste y sola se sentía en aquel momento, candy corrió con desesperación hasta salir de la grande mansión , pero el auto ya se había ido, los sollozos incesantes de la chica eran escuchados por un joven rubio quien corrió a consolarla.

-Anthony!-dijo candy sorprendida

-tranquila-contesto el rubio acariciando la rizada melena de su hermana

Cruzaron el portal de las rosas hasta sentarse en una banquita de hierro Ambos fueron testigos de un majestuoso amanecer , donde la incertidumbre de una espera tediosa atormentaba ala a la joven rubia ,sus labios formaron una sonrisa al recordar su promesa

"el volvería por ella" candy acorruco su cabeza en el hombro de su hermano y se quedo dormida , Anthony la llevo de vuelta a su habitación, al entrar a esta la noto intacta como si candy no hubiese dormido ahí ¿acaso podría ser que..? Sacudió la cabeza, estaba pensando "a la Elisa" El muchacho la arropo con los cobertores -el volverá Candy, el lo hará- dijo Anthony antes de marcharse ,ignorando que candy no estaba del todo dormida y se alejo con pasos sigilosos .

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El sueño invadía a la muchacha de cabellos dorados ,el sueño de una promesa que esperaba ansiosamente por ser cumplida, candy contaba los minutos , las horas, los días, esperando una carta de él , solo Anthony sabia el sufrir de su hermana , solo el ,justo antes de que Albert se marchara , annie ya lo había hecho puesto que la señora Britter había pedido que se encontraran en nueva york.

Como cada mañana la rubia esperaba, alguna noticia, alguna carta, algo que le diera esperanza, solía sentarse en el portón y esperar a que el cartero llegara con nueva correspondencia, el hombre solo le hacia una seña negativa ,tal vez Albert ya la había olvidado.

Y al fin había llegado Mayo ,justo en el día de su cumpleaños había recibido todo lo que ella quería ;una carta de su querido Albert junto con un paquete ,tomando ambas cosas corrió a su habitación y comenzó a leer, Anthony la miro subiendo las escaleras, una sonrisa apareció en su rostro supo que era él.

Querida Candy

Quisiera disculparme por no haberte escrito antes ha habido mucho trabajo , pero no hay día que no piense en ti , espero que estés bien y que todo vaya bien por allá , no podría perdonarme si algo malo te pasara, pronto vendré ,vendré por ti y al fin estaremos juntos.

Londres es una ciudad demasiado lluviosa ,extraño el sol de Lakewood y te extraño a ti, no importa que tan lejos estemos

Jamás podría olvidar aquel abril alado tuyo, aquellas tardes de risas y alegría, jamás te podría olvidar a ti mi amada candy, aunque me temo que ya te lo he repetido mucho.

mi próxima carta te la enviare desde África ¿recuerdas cuantas veces no soñábamos con aquel lugar?, recuerdo que cuando eras niña no dejabas de hablar de parís, ¿tal vez quisieras ir ahí?, cuando todo sea más fácil podremos ir a donde tú quieras y será más pronto de lo que esperas, lamento no estar en tu cumpleaños daría cualquier cosa por estar en este momento contigo, te compre algo que combina con tus ojos , no soy muy bueno eligiendo pero en fin espero que no sea tan malo.

Siempre tuyo: Albert

Candy estrujo la carta contra su pecho, ella también daría cualquier cosa, abrió la caja y encontró un hermoso sombrero

En la caja venia una una pequeña tarjeta

Para mi dulce candy en su cumpleaños