Nota de la autora: ¡Feliz año nuevo a todos! ¡Muchísmas gracias a Shadir, Akane Mitsui, Axya, sukiony y a Nally por vuestros reviews! Este capítulo, al que le tengo especial cariño, va dedicado a todas vosotras que siempre me habéis estado apoyando con vuestros reviews. De no ser por vuestro apoyo no sé dónde habría acabado esta historia. ¡Muchísimas gracias!
Esperaré con ansia vuestros comentarios, ya que éste es un capítulo que me gusta mucho. Espero que os guste tanto como a mi ;D
¡Hasta pronto!
Nally:¡Hola! ¡Muchísimas gracias por los ánimos y por el review! Estoy contenta de que sigas leyendo y sobretodo que te siga fascinando ;P
Espero que te guste este capítulo. ¡Nos leemos pronto! ¡Feliz año nuevo!
Axya: ¡Muchísimas gracias por el review! Me encanta que me digas que amas el fic! ¡Me hace sentir orgullosa! xD No te preocupes por tu español, lo he entendido todo perfectamente, ¿de dónde eres? Me sorprende que alguien que no hable español lea mi historia ;-)
Espero que este nuevo capítulo te guste tanto como a me gustó escribirlo ;D
¡Feliz año nuevo!
ABSURDAS CONVERSACIONES
Capítulo 11
Era la hora del almuerzo y muchos alumnos ocupaban el patio de la escuela, sentándose en el césped aprovechando la calidez de ese bonito día.
Rukawa los observaba sin mayor interés apoyado en la barandilla de la terraza. Hacía un buen rato que esperaba a que el pelirrojo apareciera por la puerta, al fin y al cabo se lo había prometido. Cuanto más tiempo pasaba más nervioso se ponía. Tenía muchas ganas de verlo y parecía que éste nunca llegaba. Cansado de esperar sentado en el suelo incapaz de conciliar el sueño había encontrado en la barandilla el mejor entretenimiento para mitigar sus nervios.
Desde allí podía observar en el horizonte la ciudad que se extendía ante sus ojos mientras una agradable brisa mecía sus cabellos y acariciaba su rostro. Una extraña sensación de paz lo invadió. Cerró los ojos y cogió una gran bocanada de aire llenando sus pulmones, consiguiendo al instante que el peso que sentía sobre sus extremidades se disipara.
Permaneció con los ojos cerrados, reteniendo en su mente la imagen de la ciudad bajo el azul cielo despejado, sintiendo el viento en su piel.
Se había convertido en una rutina habitual para los dos compartir el almuerzo en la terraza. Comían casi todos los días juntos y Sakuragi siempre terminaba besándolo. Ya no había preguntas ni vacilaciones, simplemente lo atraía hacia sí y lo besaba. Rukawa nunca se quejaba, de hecho siempre esperaba los avances de Sakuragi. Por mucho que se muriera de ganas de comerle la boca al pelirrojo nunca se tomaba la licencia de iniciar él el contacto. Seguía sin entender las intenciones del pelirrojo, tampoco es que fuera a pedirle explicaciones, se decía a si mismo que no las necesitaba. Fuera como fuere él nunca era el primero en iniciarlo, su instinto le decía que por mucho que quisiera él debía mantener el control de la situación. El pelirrojo no debía saber que lo necesitaba tanto como él, o incluso más.
Las pocas ocasiones en las que el pelirrojo se ausentaba siempre lo buscaba para decírselo y aún así siempre se escapaba unos minutos antes de que sonara la campana para ir a verlo en la terraza y traerle el ya acostumbrado bollo de chocolate.
No sabía si el pelirrojo era una persona detallista o si simplemente le gustaban los besos con sabor a chocolate. Lo que si sabía era que el pelirrojo le encantaba. Le encantaba como sus manos lo tocaban con descaro por encima de la ropa, como le devoraba con ansia hasta robarle el aliento, como en ocasiones entre clase y clase lo acorralaba de improviso en un pasillo desierto y lo besaba a escondidas y luego se despedía con una sonrisa en la boca; le encantaba dormirse apoyado en su hombro sintiendo su aroma; le encantaba el cosquilleo que le recorría todo el cuerpo cada vez que le besaba el cuello… En esencia, le encantaba el pelirrojo y eso era algo que le preocupaba. Pensar en ello lo ponía nervioso; lo hacía sentir confuso.
Su corazón dio un respingo al notar unos brazos que lo rodeaban abrazándolo por detrás a la vez que una cabeza se apoyaba en su hombro. Rukawa aún sabiendo quién era giró la cabeza, sobresaltado, encontrándose con el apacible rostro de Sakuragi que se inclinó hacia él y lo besó estrujándolo en el abrazo.
Después de romper el beso y depositar un húmedo beso en su cuello, Sakuragi se separó de él y se colocó a su lado apoyándose en la barandilla dándole la espalda al patio echando la cabeza hacia atrás cerrando los ojos.
- ¿Ya has comido?
- Si - giró la cabeza para responderle – He comido con la panda.
- ¿Cómo ha ido?
- Hmmm… Bien. Ya he entregado oficialmente la hoja de inscripción. – su sonrisa iluminaba su cara.
- Me alegro por ti, ¿magisterio? -
- Nop… - de un impulsó se enderezó y empezó a alejarse de la barandilla.
- ¿No? – Rukawa extrañado se giró con el ceño fruncido para ver como el pelirrojo se sentaba en el suelo apoyándose en la pared, allí donde siempre solían hacerlo. Una vez sentado palmeó en el suelo a su derecha, indicándole que se sentara a su lado.
Rukawa obedeció sin chistar y al ir a sentarse el pelirrojo interceptó su mano, tironeando de ella. Rukawa vaciló unos segundos tras cruzar su mirada con la de Sakuragi, pero finalmente cedió. Con su corazón latiendo a toda prisa, cruzó su pierna derecha por encima de las de Sakuragi y después se arrodilló, quedando sentado a horcajadas encima de sus muslos frente a él.
Se quedaron mirándose a los ojos durante unos largos segundos hasta que el pelirrojo apartó la mirada para buscar las manos del moreno y entrelazar sus dedos.
- ¿Encontraste algo que te gustara más que ser profesor de gimnasia? – se animó a hablar Rukawa tras un largo momento de silencio intentando olvidar el calor que emanaba de esas manos.
- No exactamente… - Rukawa buscó su mirada, pero éste la seguía manteniendo fija en sus manos unidas. – Estuve hablando con el profesor Ansai y me planteó la opción de optar por INEF. - Sakuragi levantó la mirada de soslayo viendo la reacción de Rukawa. Éste se limitó a darle un cariñoso apretón de manos instándole a que siguiera contándole. – Básicamente me dijo, que aunque INEF es una carrera bastante dura, tiene muchas más oportunidades laborales. Podría ser profesor de instituto, ser el entrenador de algún club de deportes, podría ser instructor personal… ¡Incluso podría ser entrenador de algún equipo universitario o profesional! ¿Te imaginas? – su mirada brillaba, estaba realmente emocionado – Podría ser entrenador como el profesor Ansai – los dos se miraron divertidos y se largaron a reír.
- Espero que no te pongas tan gordo como él. – Reía divertido el moreno.
- ¿No te gustan los gorditos? – le seguía el juego el pelirrojo.
Rukawa no contestó. Con una apacible sonrisa liberó su mano derecha para acariciar cariñosamente la cara del pelirrojo, instalándola después en su cogote masajeando sus cortos cabellos.
- Me alegro mucho por ti, Do'aho… - murmuró quedito mirando a esos ojos brillantes que le miraban con ansia.
La mano que lo sostenía se volvió más húmeda y juraría que había escuchado al pelirrojo ronronear ante sus caricias. No le había apartado la mirada, sabía que esperaba algo de él y que esta vez no sería capaz de controlarse.
Se inclinó hasta quedar a una distancia irrisoria de su cara. Sentía su aliento caliente sobre sus labios. Caliente y húmedo.
Sakuragi suspiró sobre su boca, sentir su lengua pasar sobre sus labios lo liberó de una tensión que no sabía que estaba acumulando. La mano que tenía libre la dirigió a la espalda de Rukawa, apretándolo contra sí, sintiendo el acelerado corazón latir contra su pecho.
Rukawa lo besaba con mimo y con calma. Pasaba su lengua por su boca, lentamente, con hambre. Mordió su labio inferior con delicadeza y tironeó de él rompiendo el beso.
Se miraban separados por una corta distancia. Sakuragi liberó la otra mano y metió las dos bajo la camisa del moreno, rozando su piel. Rukawa rodeó su cuello con ambos brazos acariciándole con cariño los cabellos.
- Todavía tenemos que aprobar y llegar a las semifinales…
- Ya… Pero lo vamos a conseguir. – murmuró con seguridad el moreno.
- Lo sé…
Se quedaron los dos en silencio nuevamente mirándose a los ojos. Las caricias en la espalda del moreno no cesaban. Sentía las manos calientes palpar su piel sin timidez.
- No estaremos en la misma facultad… - musitó el moreno.
Sakuragi sonrió y acercó una de sus manos hasta la cara del moreno para retirarle el flequillo de los ojos.
- Pero nos veremos todos los días en los entrenamientos.
Rukawa no dijo nada, simplemente retomó las caricias en el cuello del pelirrojo. Sakuragi como respuesta cogió con ambas manos las nalgas del moreno, apretándolas con gusto tiró de él hacia sí, acercándolo todavía más a él.
Rukawa sorprendido por el repentino vaivén se lo quedó mirando con una cara que al pelirrojo se le antojó muy divertida.
Todavía riendo se inclinó hacia los labios del moreno y sin hacerse derogar lo besó. Empezó tímidamente para luego avasallarle la boca con su lengua mientras sus manos seguían amasándole las nalgas con insistencia.
Rukawa arqueó su espalda pegándose al pelirrojo mientras estrechaba sus brazos alrededor de su cuello, no dejándolo escapar succionándole la lengua con gula, jugando con ella, saboreándola.
Sentía mucho calor, un calor que le recorría todo el cuerpo. Sentir como Sakuragi le metía mano le resultaba excitante.
Rukawa se mecía enderezándose sobre sus rodillas hasta rozar su entrepierna con el estómago del pelirrojo. Tironeó de los rojos cabellos llevando la cabeza hacia atrás para tener un mejor acceso a su boca. Sakuragi bajaba sus manos por las nalgas hasta la parte interna de los muslos del moreno, haciéndole gemir en su boca y consiguiendo que se pegara más a él.
Rukawa volvió a sentarse sobre el regazo del pelirrojo aflojando el agarre que ejercía sobre sus cabellos, recuperando una pequeña distancia entre ellos.
Una de las manos de Sakuragi se deslizó por debajo de su camiseta, acariciando con avidez su estómago y su pecho sintiendo la firmeza y el calor de su piel. Rukawa rompió el beso con un gemido y Sakuragi aprovechó para hundirse en su cuello mordiéndolo con cuidado para después besarlo y morderle el lóbulo de la oreja logrando que éste cerrara los ojos y llevara la cabeza hacia atrás dándole un mayor acceso a su cuello.
Rukawa, extasiado, deslizó una de sus manos desde la base del cuello pasando por su pecho y estómago hasta llegar a su entrepierna, la cual apretó entre sus manos consiguiendo que un sonoro gemido escapara de la boca del pelirrojo. Alentado por la respuesta inclinó su cabeza para atrapar entre sus dientes el lóbulo del pelirrojo, mientras su mano persistía en acariciar su entrepierna.
Pronto se dio cuenta de que Sakuragi había cesado por completo sus caricias. Preocupado apartó su mano y se separó para poder mirarlo a la cara.
La expresión en su rostro era de confusión y sorpresa y Rukawa parecía entender claramente el porqué. Apenado levantó la barbilla del pelirrojo para que lo mirara a la cara, y al hacerlo éste se sonrojó y compungido desvió la mirada al suelo.
En ese preciso instante la campana sonó con insistencia durante unos segundos en los que el corazón de ambos parecía haberse detenido.
Rukawa abarcó el rostro de Sakuragi con sus manos y se inclinó para darle un beso en los labios, acto seguido se levantó y dejó a un pensativo pelirrojo sentado en la terraza.
