Perdón por la espera, pero he estado ocupada y dentro de nada ya son los finales y las asquerosas recuperaciones de matemáticas...

Disclaimer: One Piece no me pertenece.

¡Muchas gracias por vuestros reviews!

Capítulo 11- En el país de las maravillas.

Pasados unos días de incertidumbre por parte de Maya, Kid decidió perder sus estribos. No podía consentir lo que estaba sucediendo, incluso tratándose de quién se trataba.

-¿Pero tu eres estúpida?- Le dijo a la castaña en el primer descanso.- ¿Por qué no has quedado con él?

Ella se sonrojó ligeramente. No tenía ni idea de por qué no lo habría hecho. Tal vez solamente estuviera esperando a que Law se decidiera y diera el primer paso al respecto, pues ella no queria insistirle y hacerse pesada. Cuando se lo contó al joven pelirrojo este estuvo a punto de darle un golpe de los buenos. Por suerte, no lo hizo, o terminaría de estropearle el cerebro a la chica.

-Dios mío, qué corta que eres.- Cogió una silla para poder estar cómodo mientras hablaba.- ¿Acaso no ves que si tu no le dices nada, él no hará nada tampoco?- La miró, ahora con el rostro serio.- No sé qué demonios pensaste al pillarte de él pero te lo advierto: no va a traerte nada bueno.

-Eso ya lo veremos. Eres igual que Nami.- Lo miró mal. Kid ni siquiera se esforzó en decirle lo contrario, puesto que ya había averiguado que no tenía ningún efecto.- Si eso llegara a ocurrir tu tranquilo que ya te informaré de ello.

-Por el momento,- Comenzó.- Tal vez deberías plantearte el quedar alguna tarde con él.

-¿Yo sola?- Kid abrió los ojos, exhausto.- ¿No podríais venir tú y Killer? Porfa, porfa, porfa.- Sus ojos estaban semi-llorosos.

-¿Y para qué quieres que vengamos? No me digas que tienes miedo.

-No. Y no me gusta que sonrías de ese modo, como si te estuvieras riendo de mi. Lo que pasa es que se aburriría mucho conmigo a solas, y yo no sabría qué decir. Tal vez... tal vez lo mejor realmente sea que tú y Killer también vengáis. Por eso...

-De acuerdo, de acuerdo, si me lo rogas de ese modo.- El pelirrojo regresó la silla a su lugar y se fue por dónde había venido, al tiempo que la classe se iba llenando justo antes de que definitivamente sonara el timbre que daba por finalizado el descanso. Nuevamente alguien cogió la silla previamente dipositada en su lugar y se sentó en ella, mirando hacia Maya. Era Luffy.

-Éste sábado vamos a ir todos a un local que hay algo lejos.- Comenzó, con una amplia sonrisa.- Kid, Killer y Traffy también van a venir, ¿te apuntas? Habrá mucha, mucha carne, y Killer traerá algo que dice que va a hacernos alucinar.

Tal vez el pelinegro no tuviera mucha idea sobre aquello que lo haría "alucinar", pero Maya tenía sus sospechas al respecto. Se calló lo que pensaba y aceptó con gusto la invitación. Ya tenía su pseudo-cita con Trafalgar, ahora sólo tenía que esperar a que el día señalado llegara.

...

Maya se miró cientos de veces en el espejo. Su idea era ir guapa pero no demasiado arreglada, sin parecer descuidada ni pija pero a la vez con algo que la favoreciera y le quedara mejor de lo normal. Se giró. La montaña de ropa se acumuló en su cama y nuevamente se dijo que ya lo recogería al dá siguiente.

-¿Por qué tiene que ser tan difiïcil encontrar el conjunto perfecto?

Camisetas negras, verdes, rojas, todas fuera. Igual que un mar de tejanos, a cada cual más parecido al anterior. Todos amontonados encima de su cama deshecha, y sólo detuvo la formación de dicha montaña cuando pudo sentirse perfecta con unos tejanos, exactamente iguales a los que previamente habia deshechado, y una camiseta negra con letras blancas manchadas de pintura fluorescente. A última hora se quitó los tejanos y se puso unas mayas con estampados en blanco y negro. Ahora sí: perfecta. No. Se quitó sus botas altas, dejándolas de lado, para ponerse sus zapatos anchos negros. Si, ahora si: perfecta.

-Ya te vale.- Al parecer, Kid había estado esperándola en el portal.- ¿Cuántas veces te habrás cambiado de ropa, sólo por Law?

-Cállate, no se trata de eso. Si me he puesto lo primero que he pillado.- Kid alzó una ceja, conociéndola. Maya se frustró.- ¡Bueno, vale, he vaciado todo mi armario! ¿Contento?- Su sonrisa la sacaba de quicio en varias ocasiones.

Se subió en la parte trasera de su moto y aceptó agradecida el casco que le ofreció su acompañante, mientras se sujetaba a la moto y se preguntaba por qué no estaban allí también Law y Killer.

-Han cogido el metro y me han dejado palntado con su sonrisa asquerosa. Al parecer han ido a pillar.

-¿Perdón?- Los semáforos en rojo les permitieron hablar sin alzar demasiado la voz. Según parecía, habían ido a coger setas alucinógenas para aquella noche. Maya no se creyó que Law fuera a hacer aquello.

-No; él no. Es Killer, que se busca diversión por todos lados. Sólo le falta traer a su churri.

-¿¡Killer tiene novia!?- Era una pena, aunque estuviera obsesionada por Law el rubio era bien sexy.

-Eso parece.- Arrancaron nuevamente.- Pero bueno, yo aún no sé quién es. Algún dia nos la presentará, no te preocupes. Además, tu ya tienes a Law.

-Y tu no tienes a nadie.

-Cállate.

Llegaron pronto al local, dónde ya se encontraban todos excepto Killer y Law, quiénes tardarían aún un poco en aparecer por allí, motivos que todos ya conocían. Kid aparcó la motó algo lejos para que no saliera con alguna abolladura producto de la fiesta y junto a Maya avanzó hasta el circulo dónde se encontraban todos.

-¡Maya, Kid!- Gritó Luffy, acercándose rápido hacia ellos.- Os esperábamos.

-Woaa...- La castaña vió el banquete que estaba en el local, que parecía haber sido reservado especialmente para la ocasión.- Me ha entrado hambre de repente.

-¡A comer!

En menos de tres segundos todos se lanzaron a por los platos que estaban en la mesa del centro. La comida, pese a ser tantos los comensales, no parecía disminuir hasta pasado un buen rato. Una vez todos estuvieron más que llenos, Killer y Law hicieron acto de presencia, al parecer cenados ya, con la mercancía encima.

-No os paséis que esto puede ser peligroso.- Advirtió el rubio, dejando la bolsita en la mesa. Cortó las setas pequeñas en trocitos y declaró que sólo uno de esos pequeños pedazos le correspondía a una persona.

-A nosotras no nos interesan este tipo de cosas.- Nami habló por ella y por Robin. Zoro se encontraba a su lado y no parecía tener la menor intención de drogarse. Qué va. Dormir era más placentero en muchos sentidos.

-Cómo queráis.- Dijo Luffy, contento con su pedacito, mirándolo embobado.- ¿Y con ésto voy a alucinar? ¡Cómo mola!- Se lo acercó a la boca, pero pronto se detuvo al escuchar el grito de uno de sus amigos. Se guardó el trozo de seta en un bolsillo y acudió hacia Chopper, quién había gritado.

-U-u-un di-dinosaurio de color violeta... allí...- Señaló hacia un tobogán que estaba cerca, mientras retrocedía asustado. Quién fuera que hubiera tenido la brillante idea de darle droga al pequeño reno estaba loco. Obviamente, Killer sólo repartía, claro...

Mientras lo tranquilizaban, Maya cogió su pedazito y miró a Law, quién no tenía ninguno. Alternó su vista entre ambos y se dirigió al moreno timidamente.

-¿No quieres?

-No me interesan las drogas.- La miró fijamente, a ella y a su porción, sujeta entre las manos. Pareció pensar en algo, e incluso que iba a decirlo, pero algo lo echó para atrás.- Ten mucho cuidado con eso si realmente quieres.

La castaña pareció sentirse mal con eso. Sin embargo, lo tomó con decisión y pasado un rato empezó a reírse como si fuera una psicópata mirando a su "novio", quién enarcó una ceja, esperando para saber qué era lo que veía su compañera. Cuando dejó de reírse, habló medio tartamudeando.

-U-un girasol.- Lo señaló.- Law, te ves bien disfrazado de g-girasol...- Y nuevamente empezó a reír. Pronto se acercó Kid y, apoyado en la espalda de la chica, se rió junto a ella de algo que la gente normal no podía ver. Law los estuvo observando, y terminó suspirando.

Hacen buena pareja, fue instantáneo. Abrió los ojos desmesuradamente, pensando en lo que acababa de pensar, y luego se preguntó a si mismo por qué le importaba si, de hecho, no estaba enamorado de Maya ni nada parecido.

Teóricamente salimos juntos. Si, eso era. Teóricamente...

Aún recordaba cuando empezó todo aquello. Se enteró pronto de su relación con los Tobiu Raiders y, sinceramente, los que aquella banda podía proporcionarle era muy útil: tenían el control de un laboratorio más que reconocido, y una vez les contó que era la pareja de Maya no dudaron en confiar plenamente en él alegando que "Maya no se equibocaba, seguro que era muy buena persona". Se sentía mal por ellos, e incluso por la castaña, porque cada día que pasaba se arrepentía más de aquello.

Regresó a la realidad cuando vió que Kid sujetaba a Maya como un peso muerto. Algo andaba mal.

-¡Maya!- Nami, Robin y los demás se acercaron de inmediato. Law sintió su corazón later como nunca antes. Y algo más o menos nuevo: una preocupación superior a todo.