Hooola otra vez! Aquí traigo capítulo de nuevo, espero que os guste y que os guste también el rumbo que está tomando la historia. Comentadme vuestras opiniones!

ACTUALIZACIÓN: No me había dado cuenta que se me había publicado el capítulo mal, ya lo he corregido!

Ahora sí que sí. :)


Diez

Robin se había ido. No había dicho ni una palabra. Solo había balbuceado intentando decir algo, sin éxito. Y ella lo comprendía. Se lo había soltado de golpe, era algo que no se hubiese esperado. Ni él, ni nadie. Ni siquiera ella. No podía negar que había sido extraño.

Flashback

Esta vez se habían intercambiado los papeles y era Regina quien se dirigía a hablar con Emma. La rubia la miró confundida, pues no se esperaba eso de ella. No después de aquella última semana, y menos después de aquella mañana. Pero siempre era bueno recibir alguna que otra sorpresa por parte de la alcaldesa.

- Emma, creo que te debo una disculpa. Por cómo te hablé antes. Tú no tienes la culpa, sólo te estabas preocupando por mí.

- No te preocupes Regina, quizás todos deberíamos haber entendido que necesitabas tu espacio.

Regina asintió y miró al suelo, como queriendo decir algo. Pero no se atrevió. Emma no quería incomodar, pero a la vez se moría de curiosidad.

- ¿Qué es lo que te pasa?

- Desde que volvimos no he parado de pensar en lo que le pasó a Marian. No es que me arrepienta, pero no me siento bien con lo que hice.

- ¿Por eso has estado prácticamente huyendo de Robin toda la semana? - la morena asintió - No fue tu culpa, fue un accidente. No Sabíamos qué era lo que iba a pasar.

- Eso no cambia el hecho de que me sienta culpable.

- Regina, si estás pensando que Robin se pondrá hecho una furia en cuanto se lo cuentes, no creo que ocurra. Él te quiere, y lo entenderá.

La sheriff nunca había visto a la alcaldesa de esa manera. La había visto triste, incluso la había visto llorando, pero jamás la había visto frágil. Tras dudarlo unos segundos, se armó de valor y se acercó a ella para darle un abrazo.

Y por extraño que le pareciese, aquello era reconfortante. Regina se sintió bien tras ese abrazo. Tanto, que le costó soltar a Emma, algo de lo que luego se avergonzó.

- Vamos Regina, soy tu amiga. Puedes abrazarme cuando lo necesites. - dijo la Salvadora. Podía notar los nervios y el miedo de Regina. Dios, aquella mujer sí que era difícil para cualquier relación.

- Gracias Emma. De verdad.

Regina había querido contenerse. De verdad lo había querido, y lo había intentado con todas sus fuerzas. Pero llevaba demasiado tiempo aguantando, siendo fuerte. Ahora que tenía una amiga, podía permitirse flaquear un poco. No se lo pensó dos veces y volvió a abrazar a Emma, dejando a esta sorprendida. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando los labios de la alcaldesa llegaron a los de la sheriff y los besaron.

Fin flashback

Después de eso, Regina había salido corriendo. Y ahora estaba sola, otra vez. Recordando lo que había pasado. ¿Por qué había tenido que ser tan impulsiva? La morena no podía parar de darle vueltas. ¡Joder! La había fastidiado, y mucho. No quería volver a verle la cara a Emma en décadas.

-Once Upon a Joke-

Estaba anocheciendo y tenían poco tiempo antes de que llegara Hook. Tendrían que actuar rápido.

- ¿Cuál es el plan? – preguntó Robin preocupado, tenía un mal presentimiento y lo último que quería es que Regina entrase sola al castillo.

- Yo entraré y todos vosotros esperaréis aquí fuera. Si no, llamaremos la atención. Hay alguien importante allí dentro, alguien que nos puede ayudar.

- Regina, no vas a ir sola.

Sí voy a ir sola. He vivido mucho tiempo allí y lo conozco muy bien. No me va a pasar nada. Estaré aquí antes que Hook.

Robin seguía inquieto, no quería que entrase sin compañía, pero a la vez sabía que ella podría cuidarse sola sin problema. Siempre lo hacía. Resignado, simplemente asintió y le recordó que podía contar con él para lo que fuera. Y que si lo necesitaba, allí estaría.

Una vez dentro, Regina comenzó a recorrer los largos pasillos de aquel enorme castillo cautelosa. Ella también tenía un mal presentimiento, pero no quería hacerle caso. Todo saldría bien. Malditos Charmings, si ella no tuviera sus recuerdos de Storybrooke no estaría repitiéndose a sí misma cosas sobre tener esperanza.

Era extraño que todo estuviese en silencio y que no se hubiese encontrado a ningún guardia en todo el camino. Demasiado extraño. Pero no importaba, tenía que encontrarle.

Oyó unos ruidos provenientes de la que había sido su habitación. Un murmullo. Voces conocidas. Una de ellas, su madre. Y la otra…Zelena. Regina se acercó despacio, para poder escuchar mejor.

- Estoy encantada de que hayas vuelto a mí, mi pequeña Zelena…sufrí tanto cuando tuve que abandonarte.

- Yo también me alegro, madre. No te defraudaré, como hizo Regina.

- Regina solo era una necia que no sabía lo que quería.

-Once Upon a Joke-

Regina se había reunido con los Charming esa misma noche. Al parecer, ninguno de los tres podía dormir. Snow, porque el pequeño Daniel no paraba de llorar. David, porque Snow estaba intranquila. Y Regina, pues tenía sus propios problemas. Que para nada tenían que ver con cierta salvadora.

- Regina, ¿has visto a Emma? – le preguntó David. – Hace un rato que salió y no ha vuelto. Parecía nerviosa.

- No, no la he visto. Hace un rato hablé con ella, pero fue hace horas. Supongo que aparecerá pronto. A Emma le gusta estar sola.

- David, Regina tiene razón – intervino Snow- últimamente han pasado tantas cosas que necesitará pensar qué hacer. Volverá después para contarnos qué nuevo plan se le ocurrió, ya verás.

Después de esa "encantadora" charla, Regina pasó el rato con Henry. El niño había pasado mucho tiempo con Elsa cuando ella había estado ocupada, y se había maravillado con su magia. Bueno, o con lo que Elsa podía hacer de vez en cuando. La verdad es que cuando estaba calmada era muy buena. Por su parte, Elsa había estado siendo ayudada por Bella a averiguar algo sobre Anna. Y en menor medida, también había sido ayudada por Gold. Él y Bella aún estaban tensos, pero Rumpel estaba dando lo mejor de sí para ser perdonado. Eso podía notarse. Y mientras tanto, Zelena seguía congelada. La habían trasladado al refugio, si es que podía llamarse así. Pronto la descongelarían.

A Regina le dio tiempo de analizar todo eso durante el rato que pasó con su hijo. Él le contó infinidad de cosas, se preocupó por ella e incluso se ofreció a ayudarla, algo que Regina rechazó, por supuesto. No pondría en peligro a su hijo por nada.

-Once Upon a Joke-

Oírlo había sido doloroso. Había sufrido una y mil veces los rechazos de su madre, pero oír la comparación con su hermana le dolía. Porque sabía que Zelena podía ser más poderosa que ella. Nació con magia, no tuvo que aprender. No tuvo que intentarlo cientos de veces hasta conseguirlo. No se sintió presionada por su madre para casarse. No lo estuvo para ser reina. Y al parecer, ahora lo iba a tener todo. Zelena tenía todo para convertirse en la nueva Malvada del Bosque Encantado. Y por el momento, Regina no podía hacer nada. No se arriesgaría. Una duda cruzó su cabeza cuando pensó en si lo recordaría todo también. Según su teoría, todos los que viajaron al pasado mantenían sus recuerdos. Pero el caso de Zelena no estaba claro.

Rechazó tener que seguir escuchando la conversación entre su madre y su hermana, y se centró en lo que iba a hacer, el motivo por el que había acudido al castillo. Después de buscar un poco más, al fin lo encontró.

- Graham.

- Mi…mi reina, ¿qué hace aquí? ¿qué hace así vestida?

- Luego te lo explicaré. Tenemos que irnos. Mi hermana puede ser mucho peor que yo, te conviene venir conmigo. Además, te devolveré tu corazón. ¿Trato?

Graham la miró desconfiado, pero había algo que le decía que podía confiar en ella esta vez, así que la siguió. Recuperaron el corazón de Graham sin problemas y salieron del castillo. Era sospechoso que no se hubieran encontrado a ningún guardia tampoco en la salida, y eso solo podía significar una cosa. Ellas sabían que estaba allí.

- ¡Regina! – gritó Robin, mientras se acercaba corriendo. – Hook ha llegado, tenemos que irnos. Ahora.

Regina asintió y salieron con prisas. Ni siquiera se tomó unos segundos para mirar hacia atrás y ver que los habían estado vigilando.

-Once Upon a Joke-

Era más de medianoche y la salvadora no había vuelto a aparecer.

"¿Dónde estás, Emma?" Pensó Regina antes de salir a buscarla.