Emma había dejado su copa en un lado después de ofrecerle un sorbo a Regina. La rubia la cogió entre sus brazos y comenzaron a moverse al ritmo de la música. Emma disfrutaba de tener a Emma tan cerca de ella mientras que Regina solo podía sentir el cálido aliento de Emma sobre su cuello.

-Relájate.- Pidió la rubia que notaba a la morena tensa entre sus brazos.

-¡No puedo!- Espetó Regina siendo sincera. La morena se separó un poco de ella pero Emma no dejó que se marchase.

-Ven.- Dijo Emma cogiendo su bebida y la mano de Regina para salir un poco de allí para poder hablar.- ¿Qué te incomoda?- Preguntó al entrar en la habitación de los empleados del bar.

-No lo sé.- Espetó molesta ella.

-Te lo voy a intentar poner fácil.- Murmuró Emma dirigiéndose al sofá acompañada de Regina que se sentía frustrada.- ¿Es que haya tenido una relación con Sara? ¿Qué estemos en un bar de ambiente? ¿Qué haya tenido relaciones antes de conocerte?- Las preguntas estaban hechas sin la menor maldad. Realmente solo quería poder entender a la morena para conseguía evitar que se sintiese así.

-No lo sé.- Repitió Regina.- Tú… tú has estado con más…. Con más… chicas y yo…- Las palabras se trababan en la boca de Regina, se sentía muy torpe y tonta por estar así sobre todo porque Emma no le había dado motivos.

-¿Es eso?- Preguntó la rubia que creía entender lo que le estaba pasando a Regina.- Te da miedo que yo sea tu primera chica.- Susurró mirándola a los ojos.

-Sí, no lo sé.- Contestó Regina.

-Mírame.- Pidió Emma.- Todo se hará a tu ritmo, sin prisa y sin presiones.- Aseguró entonces la rubia.- Yo también he estado en tu lugar y sé el miedo que se puede sentir, por una vez si me puedo poner en tu piel porque yo también estuve en tu situación. Lo haremos a tú manera y a tu ritmo, y si en algún momento te presiono solo tienes que decírmelo.- Aseguró la rubia dejando sus labios descansar sobre los de Regina que respondió al beso cariñosamente. Las palabras de Emma habían conseguido calmarla y hacer que estuviese mucho más tranquila.

-Gracias.- Aseguró entonces Regina.

-No tienes que dar las gracias por algo así.- Dijo Emma sonriendo levemente y abrazando a Regina.

Las dos estaban abrazadas cuando la puerta de la habitación se abrió. Regina se giró rápidamente sobresaltada mientras que Emma pasaba su brazo protectoramente por los hombros de la morena.

-Vaya, vaya… no sabía que Emma Swan ahora era empleada de mi bar.- Bromeó Sara entrando y mirándolas a ambas.

-Ya quisieras.- Espetó entonces Emma levantándose a la misma vez que lo hacía Regina.

Emma se acercó un poco a Sara y le dio dos besos para después volver a pasar el brazo por la cintura de Regina y que no tuviese ninguna inseguridad.

-Sara, esta es Regina. Regina esta es Sara.- Regina se quedó quieta pero Sara se acercó a ella y le dio dos besos.

-Encantada.- Aseguró ella.

-Igual.- Contestó Regina sintiéndose incomoda.

-¿Sois pareja?- Preguntó Sara de repente. No se caracterizaba por guardarse lo que pensaba.

-Así es.- Contestó Emma muy segura.

-Lo sabía, tienes ese brillo en los ojos.- Dijo está sonriendo.- Me alegro por ti.- Aseguró abrazando a Emma con cariño.

-Muchas gracias aunque la que tiene suerte soy yo. –Aseguró Emma cogiendo la mano de Regina que había retrocedido un poco, aunque ya no se encontraba tan incómoda.

-No lo dudo.- Dijo Sara mirando ahora a Regina.- No desperdicies esta oportunidad, te llevas a una gran mujer y que no cualquier chica es capaz de domar. Así que cuídala.- Añadió esta.

-¡SARA!- Ruby entró gritando en la habitación.

-¡Joder, me había olvidado! Ya voy, Rubs.- Dijo Sara cogiendo una caja de cervezas. Ese era el motivo por el que había entrado allí.

Ambas se marcharon dejando a la pareja sola en la habitación. Emma apretó la mano de Regina y esta sonrió ligeramente. No había tenido tiempo para contestar lo que había dicho Sara.

-¿Sois amigas?- Preguntó Regina.

-Sí. ¿Te molesta?- Preguntó Emma, realmente no pensaba dejar apartadas sus amistades por las inseguridades de Regina pero necesitaba saber si se encontraba bien o no.

-¿Domar?- Preguntó Regina también.

-Cosas de Sara… no le hagas mucho caso.- Contestó Emma que no quería que Regina tuviese esa imagen de ella.

-Me has presentado como tu novia.-Dijo Regina que se atragantó un poco al decir la última palabra.

-¿No lo somos?- Preguntó entonces Emma.

-Supongo que sí.- Contestó la morena que no sabía muy bien que decir.

-¿Supones?- Preguntó la rubia, estaba avanzando mucho con Regina y quería aprovecharla.

-Sí, esto es nuevo para mí.- Dijo Regina separándose de Emma quedándose mirando hacía las taquillas.

-Vale vale, paro de insistir. Me gusta verte nerviosa.- Soltó Emma acercándose por detrás y dejando un beso en el cuello de la morena.- Ahora vamos a la fiesta, en menos de dos horas tengo que dejarte en tu casa y no quiero pasarlo en la habitación de los empleados.- Aseguró esta.

-Vale.- Contestó Regina.

Emma volvió a entrelazo sus dedos con los de Regina y cogió su copa con la otra mano, las dos salieron juntas de allí y volvieron a la esquina donde habían estado antes.

En esta ocasión fue Regina la que se animó a moverse un poco al ritmo de la música mientras que Emma la miraba y sonreía. Le alegraba ver como la morena se iba soltando poco a poco, y como se iba sintiendo más cómoda. En un par de ocasiones la rubia tuvo que intervenir cuando dos chicas le entraron descaradamente a la morena que se ponía nerviosa y cogía la mano de Emma para mostrar que estaban juntas.

-¿Por qué se acercan tanto a mí?- Preguntó Regina que ahora estaba sentada en un taburete al lado de Emma.

-Porque no te había visto nunca por aquí, digamos que eres carne fresca.- Contestó medio en broma medio en serio la rubia.

-¿En serio?- Preguntó Regina.

-Claro que sí. Digamos que la mayoría nos conocemos, o al menos sabemos quiénes somos.- Explicó Emma. La rubia se giró en el taburete y se puso a mirar hacía el otro lado. Regina se giró también.

La rubia le fue dando nombres o referencias de muchas de las chicas que había en la pista. Sí no eran conocidas directas habían estado liadas con una amiga. En ese bar casi todas se conocía parecían corroborar la teoría de que todas las lesbianas están conectadas.

-Hora de irnos.- Dijo Emma mirando el reloj y levantándose.

Regina asintió, y después de darle un corto beso en los labios a Emma. Ambas salieron del local subiendo al coche de Emma, la rubia no había tomado nada más por lo que podía conducir sin ningún problema. La dos charlaba alegremente de la noche.

Emma gratamente sorprendida por lo contenta que estaba Regina y esta alucinada por el nuevo mundo que se estaba abriendo a su alrededor. Sí hace un tiempo le hubiesen insinuado algo parecido no lo habría creído.

Emma aparcó en la puerta de la casa de Regina y se bajó rápidamente para abrirle la puerta. Regina sonrió y la miró a los ojos. La rubia se moría de ganas por besarla pero no sabía si la morena lo llevaría muy bien teniendo en cuenta el lugar donde se encontraba.

Fue entonces cuando Regina tomó la iniciativa y junto sus labios con los de Emma. La rubia pasó sus manos por las caderas de la otra mientras que Regina le acariciaba el cuello. El beso se hizo cada vez más apasionado hasta que ambas retrocedieron para tomar un poco de aire.

-¿Cuándo nos veremos?- Preguntó Regina.

-Te llamaré. Sabes que estoy con los exámenes pero sacaré un hueco este fin de semana.- Contestó dándole un piquito.

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Me encantaría hacer una doble actualización por los 100 comentarios pero escasamente he tenido tiempo de escribir este. Espero poder tener más tiempo para cuando lleguemos a los 200.

En cuanto a las actualizaciones, intentaré que sean dos por semana. Pero estoy de vacaciones (desconexión total) y no tengo internet todo el tiempo.