13. Feliz cumpleaños
Hermione daba vueltas en su habitación, vaya que la puntualidad no era una gran cualidad de esos dos, pero ¡una hora de retraso! Eso era excesivo.
Hermione Granger muy pocas veces cocinaba, pero esa vez se había esmerado demasiado (con la ayuda de la señora Weasley) y no iban a dejarla con la cena fría, así debiera enviar mil vociferadores.
-Cariño, ¿piensas bajar?- Ron no comprendía a su novia, era su cumpleaños y ¡ni siquiera estaba con él!
¿Qué clase de novia se encierra a escribir cartas en el cumpleaños de su novio? Si, solo Hermione.
-Por supuesto, simplemente estoy enviando un voci…-Hermione se mordió la lengua.- una carta.
-¿En serio?- Ron se quedó viéndola incrédulo. Hermione no era buena creando excusas.- ¿A quién?
-Ron, cielo prometo bajar en un minuto.- Hermione dejo la pluma a un lado.
-En ese caso, voy a esperarte.- El juego de competitividad y peleas nunca terminaría con ellos dos.
-Baja con tu familia, es tu cumpleaños.- Pidió Hermione.
-Lo mismo dijo.-Ron se acerco a la mesa dónde estaba Hermione.- ¿Para quién es esto?
Hermione puso una mano encima de los sobres.
-Treinta segundos y estoy abajo.- Hermione sonrió como una niñita a la que han descubierto en medio de una travesura.
Ron se puso detrás de Hermione y apoyo su barbilla en su hombro…
Treinta, veintinueve. Hermione sintió la respiración de Ron en su hombro.
Veintiocho, veintisiete. Eso no estaba funcionando, si bien Hermione no escribía tampoco lo dejaba ver los destinatarios.
Veintiséis, veinticinco. Se estaba resistiendo a voltear y besarlo con todas sus ganas.
Veinticuatro, veintitrés. Hermione movió un poco, solo un poco su mano, Ron reaccionó y acerco un poco más sus labios contra su cuello.
Veintidós, veintiuno. ¡Eso era trampa! Ni la dejaba escribir, ni la besaba.
Veinte, diecinueve. Un poco más y veía para quién eran las misteriosas cartas.
Dieciocho, diecisiete. ¡Esto no esta bien! Ya llegamos al diez y algo y todavía no me besa. ¡Eso es tortura!
Dieciséis, quince. Hermione alejo sus manos y su cuerpo del maldito escritorio.
Catorce, trece. Esta vez quien contó fue Hermione, digamos que Ron paso de seductor a seducido.
Doce, once. Ron profundizo un poco el beso, al tiempo que sentaba a Hermione en el escritorio
¡DIEZ! Ron tomó las cartas de una buena vez.
* * *
Harry salió de la oficina de Ginny con la sangre y cabeza hirviendo.
Si eran celos, no sabía. Mejor dicho si sabía pero no lo aceptaba, porque aunque odiara a su estúpida conciencia molestona sabía que tenía razón en un punto: No tenía derecho de estar enojado ni celoso con Ginny, ni siquiera con William.
Sabía que debía calmarse un poco. Serenarse sería lo más inteligente que podía hacer en ese momento. Llevaba algunas cosas a su departamento, otras al ministerio, se cambiaba de ropa y listo, saldría a la madriguera.
Esperaba que en ese tiempo su cabeza se enfría y viera las cosas con más claridad, o si no al menos no planeara veinte hechizos de tortura que podían ser aplicados en William si se acercaba a Ginny, más de lo permitido.
* * *
-¿Harry?- Ron se extraño de porque tanto misterio, solo era una carta a su mejor amigo.- ¿Le estabas escribiendo?
-Dame eso.- Hermione aún estaba en el escritorio.
-¿Ginny?- Aquí esta el porque del misterio. Ron hizo una mueca de desaprobación.
Un ruido se escuchó abajo, alguien había llegado.
Hermione saltó del escritorio, lista para escabullirse y evitar la conversación que se aproximaba.
Ron le cerró el paso.
-Hermione, debemos hablar de esto.- Su voz había tomado demasiada seriedad en muy poco tiempo.
-Después,- Hermione trato de acercarse a la puerta.-alguien llego.
-No, ahora.- Ron la llevo a la cama y le sentó a pesar del leve forcejeo de Hermione.-Quiero que entiendas algo, Harry y Ginny no van a volver, no importa que tan arduo trates. Esos dos son historia pasada.
-Tú sabes tan bien como yo que no hay nadie mejor para tú hermana ni viceversa.- Hermione reprochó.
-Si, claro que lo se.- Ron se cruzo de brazos. ¿Alguna vez lograría que Hermione no fuera tan testaruda?
-Recuerda los viejos tiempos.- Hermione lanzo un pequeño suspiro.- Los cuatro en recorriendo Londres una vez que acabó la guerra, eso era simplemente perfecto.
Ron notó el tono de melancolía en la voz de Hermione y claro que lo atravesó, haría cualquier cosa para que no sufriera. No era un sufrimiento propio, simplemente que sabía que ni Ginny ni Harry eran tan felices como cuando estaban juntos.
-Harry y Ginny son como fuego y pólvora. Si ahora están juntos se forma una explosión que no ayuda a ninguno de los dos.- Aclaró Ron.- Era grandioso, Hermione y créeme que lo se y me duele; porque se que no va a volver. Pero quedamos tú y yo.
-Aún se puede hacer algo.- Hermione sonó decidida.
-Si algo pasa, vas a salir afectada porque se voltearán contra ti.- Ron tomo las manos de Hermione entre las suyas.- Sera mejor que dejes esto de una buena vez.
Hermione simplemente agachó la cabeza.
-¿Lo harás?- Insistió Ron.
-Está bien.- Hermione movió un poco los labios no muy convencida, pero tampoco quería pelear con Ron por un problema externo.
-Además sabes que hoy daremos la noticia.
-Tienes razón.- Hermione sonrió y lo abrazó.
* * *
-Ya era tiempo de que te aparecieras por aquí.-Julie se encontró con Harry cuando iba subiendo al elevador.
-Hola Julie.- Harry saludo con una mueca parecida a una sonrisa.
-Adivinaré, ¿Weasley te corrió de San Mungo?- Julie y su sarcasmo comenzaron apenas cerro la puerta.
-¿Qué haces en el departamento de Deportes Mágicos?- Harry recayó en la cuenta de que Julie había abordado el elevador en esa sección.
-Yo pregunte primero.- Julie escondió algo detrás de su sonrisa.-¿Todo bien con ella?
-Si, ahora responde.-Harry quería fastidiarla.-No sabía que salieras con alguien.
-¿Quién te dijo tal cosa?- Pregunto Julie sonriendo.
-Lo adivine.
El elevador marco que se encontraban en el área de Defensa Mágica, Harry le cedió el paso a Julie y después salió él.
-Luego te veo, Jules.-Harry se dirigió a su oficina.- Salúdame al desafortunado.
Harry se pregunto cuando sentaría cabeza Julie, si bien era joven y muy guapa le preocupaban sus citas instantáneas, algunas veces de uno o dos calentones y después aclaraba que no quería nada serio. Era parte de su esencia, pero realmente se preguntaba si ella quería eso para el resto de su vida…
No le dio más vueltas a la situación, Julie al igual que Ginny podía hacer con su vida lo que quisiera.
* * *
¿Desde cuando cenar con Harry Potter era equivalente a incomodidad? Ginny se había formulado esa pregunta al menos cuatro veces en lo que iba de la cena.
No estaba enterada de qué el también se presentaría en el cumpleaños de su hermano, pero ¡demonios! debió imaginarlo. Ellos dos seguían siendo mejores amigos a pesar de que ella estuviera en medio, a veces Ron estaba más de parte de Harry, y Ginny no lo culpaba ella terminó con todo.
Harry…Ginny soltó un suspiro y levemente levanto la mirada de su plato para verlo de reojo, seguía estando endemoniadamente atractivo y la camisa negra que llevaba acentuaba sus brazos, de cualquier modo su amor no era físico, no plenamente de cualquier manera.
Harry rió por lo bajo. Hermione le había pedido a Ginny un plato al menos cuatro veces y ella parecía estar ida, pero no reía por eso sino por el hecho de que se mordía el labio inferior, ademan que en una cena con unos cuantos whiskies de fuego encima admitió que solo hacía cuando pensaba en él.
-¡Ginny!- Hermione levantó un poco la voz y Ginny meneo la cabeza.
-Disculpa Hermione, yo…
-Solo necesito la ensaladera, no te preocupes.- Hermione le dirigió una cálida sonrisa.
-Tienes sangre en los labios.- Harry le aviso a Ginny con una sonrisa.
Al instante las mejillas de Ginny se sonrojaron, sabía que Harry no había olvidado esa cena y en especial esa declaración.
* * *
Dos horas después Hermione y Ron se encontraban en el jardín caminando. Hablaban de nada y todo al mismo tiempo.
-Cariño.- Ron se detuvo súbitamente.
-¿Sucede algo?- Preguntó Hermione un poco preocupada.
-Nada malo, no te preocupes.- Ron avanzó un poco y se sentó en un árbol con Hermione en su regazo.- Simplemente quería hablar contigo, mejor dicho pedirte algo.
-¿Es acerca de Harry y Ginny?- Hermione dijo enfurruñada.
-No tiene nada que ver.- Aclaró Ron.- Es acerca de nosotros dos.
-Entonces tú dirás.
-Quiero hacer las cosas bien.- Ron habló pegado a su oído.
-¿De qué hablas?- Hermione se giro para ver a Ron directo a los ojos.
-Hermione Granger ¿Te casarías conmigo?- Preguntó Ron en voz alta.
Hermione lo abrazó, mejor dicho se abalanzó sobre Ron.
-Ron…yo… !SÍ!
Se quedaron besándose un rato hasta qua la lluvia los sorprendió, tras un tiempo más juntos decidieron regresar a la casa, totalmente empapados.
* * *
¡PERDÓN! Oh por Merlín, perderé a mis fieles lectores si sigo tardando tanto con las actualizaciones. Déjenme explicarles, primero tuve un bloqueó (cero inspiración) no saben la tortura que fue terminar este capítulo, si les soy sincera pensé en dejarlo, pero no sería justo para los que han seguido esta historia así que aquí estoy. Después salí de vacaciones a un tipo retiro así que no tuve tiempo de escribir y finalmente hoy regreso mi musa(:
Gracias por la espera.
Espero sus comentarios.
PD: No dejaré adelanto porque no tengo el prox. capítulo.
Besos.
