Hoola chicos. Dos meses sin subir un cap, lo sé. Yo también me odio. Siento mucho esta super tardanza monumental, pero simplemente no me salían las palabras. Tenía las ideas pero no las palabras para redactarlas debidamente y, si a eso le sumamos los exámenes de final de trimestre… No son una buena combinación. Así después de todo este tiempo les traigo este cap, del cual no estoy segura si está bien del todo, aunque supongo que esto es mejor que nada. Perdónenme :( Trataré de subir el próximo lo más rápido posible, lo prometo. Bueno espero que les guste.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! y sus personajes no me pertenecen.
CAPÍTULO 11
POV: Tsuna
-ESCORIA.- Dijo lentamente Xanxus, sacando sus pistolas y disparándome.- Estás muerto.
Tuve suerte y logré esquivar el disparo por muy poco, pero el puesto de la feria que tenía detrás no tuvo la misma suerte, quedó completamente destruido. No sabía por qué había reaccionado así, pero golpeé a Xanxus sin pensarlo dos veces, ¿Por qué había hecho semejante estupidez? pensaba mientras esquivaba un puñetazo. No sabía cómo había llegado a aquella situación, solo sabía que en un momento tuve mi puño en el rostro de Xanxus. Y yo que quería evitar una pelea como esta…
-Espera Xanxus, yo…- Otro disparo.- Podemos arreglar esto sin la necesidad de una pelea...
-Tsuna, a tu derecha.-Me advirtió Giotto, pero ya era muy tarde.
El puño de Xanxus impactó en mi mejilla derecha, a continuación, me estrellé contra la pared de una tienda que estaba detrás. Este golpe me desató, parecía como si todo lo que me había pasado esta semana me hubiera pasado factura y ese puñetazo me hizo darme cuenta de que estaba hecho una furia, estaba enfadado por el hecho de haber tenido que separarme de mi familia y mis amigos, estaba enfadado por no tener ningún momento de tranquilidad, por los continuos ataques enemigos… Entonces, automáticamente entré en modo hyper y comencé a responder a sus ataques.
Así, comenzamos una pelea frenética en la que ninguno de los dos nos dábamos tregua alguna y, estaba seguro de que, tanto Xanxus como yo, estábamos disfrutando de esa pelea.
Mientras esquivaba sus disparos tuve la ocasión de observar lo que nos rodeaba y, en ese momento me di cuenta de que todo estaba destruido, habíamos arrasado con todos los puestos de la feria, pero eso no fue lo que llamó mi atención, sino el hecho que no había ninguna persona a nuestro alrededor, tan solo estaban los Varia y Byakuran y, un poco más apartados, estaban Serena y Dino, ambos hablando por teléfono.
-Xanxus, ¿Cuando desapareció toda la gente?.- Pregunté mientras él intentaba liberarse, pues lo había congelado.
-¿De qué mierdas estás hablando, escoria?.- Me respondió él ya liberado y comenzando a atacarme.
-Me refiero a cuando comenzó la ilusión.- Le dije justo cuando estaba a punto de dispararme y él se detuvo repentinamente.
-¿Que ilusión?.- Preguntó desorientado y yo le señalé la feria que teníamos debajo.
Xanxus dirigió su atención a la dichosa feria y la observó con atención durante unos segundos. De pronto, dijo en un tono más enfadado de lo normal.
-La mataré.- A continuación, posó su mirada en mí y me dijo.- Tsk, te mataré en otro momento. Ahora vamos, prepárate para luchar.
-¿Luchar?. Creía que habías dicho que me matarías en otro momento.- Le contesté, pero él ya estaba con el resto así que decidí seguirle.
Cuando llegué a su lado todos comenzaron a preguntarnos por qué habíamos parado de luchar.
-Vooooi ¿es que te has rendido, estúpido jefe?.- Gritó Squalo nada más tocamos el suelo.
-Idiota, el jefe jamás haría algo así.- Contestó automáticamente Leviathan, saliendo en defensa de su jefe.
-Hermanito, ¿estás bien?.- Me preguntó Dino, acercándose a mí corriendo mientras guardaba su teléfono.
-Sí, estoy bien. Tranquilo.- Le dije.
-¿Por qué habéis parado esta interesante lucha, Tsunayoshi?. ¿Es que has sometido a Xanxus así porque sí?.- Inquirió Byakuran sonriendo, mirando divertido a Xanxus.
-Serena.- Dijo Xanxus de repente, dirigiéndose a ella, que seguía pegada a su teléfono, unos pocos metros apartada del resto.
Todos nos quedamos mirando como Xanxus se acercaba a ella, sin saber que hacer o que pensar debido al tono con el que él la había llamado ya que, raramente, no había ni rastro de enojo en él sino más bien… ¿cariño?¿aprecio tal vez? era extremadamente raro, nunca antes había oído a Xanxus dirigirse a nadie con ese tono. Cuando finalmente llegó hasta ella, Serena guardó su teléfono y le dedicó una gran sonrisa y, a continuación, le dijo algo que ninguno pudo escuchar, pero seguro que fue algo que Xanxus le gustó ya que este le devolvió la sonrisa. ¿Qué demonios está pasando aquí? Creía que no se llevaban bien, pero esto…
-¿Celoso?.- Me preguntó de pronto Giotto.
-¿Pero qué estás diciendo?.- Le contesté y, automáticamente, los que estaban a mi alrededor me miraron curiosos, puesto que lo había dicho en voz alta.
-Shishishi parece que esa pelea con nuestro jefe le ha dejado secuelas, está hablando solo.- Comentó un divertido Belphegor.
-Tsuna, ¿seguro que estás bien?.- Me preguntó Dino nuevamente, más preocupado que antes.
-¿Qué? Sí, yo solo…- Y en ese preciso momento me acordé de lo que había dicho Xanxus hace un momento.- Xanxus, ¿a qué te referías con lo de prepararse para la lucha?.- Le grité.
Tanto él como Serena me miraron y, tras una rápida mirada y asentimiento entre ellos, se acercaron a nosotros.
-Mammon, ya puedes salir y terminar con la ilusión.- Dijo Serena nada más llegar junto a todos.
-Bien, supongo que ya he cumplido con mi trabajo. ¿Cuándo me darán el resto del dinero?.- Dijo Mammon, apareciendo de repente ante nosotros.
-Tranquila, cuando esto acabe lo tendrás todo ingresado a tu cuenta.- Le contestó Serena.
-Escoria, que sea la última vez que haces algo sin informarme.- Le dijo Xanxus con el mismo tono serio de siempre.- Solo te lo dejaré pasar por esta vez.
-Voooooi ¿de qué diablos estáis hablando?¿a qué ilusión te refieres.- Esta vez fue Squalo quien preguntó.
-Sobre eso, siento haberlos engañado chicos, pero todo era parte del plan.- Dijo Serena.
-¿Plan?¿Qué plan?.- Preguntó Dino.
-No hay tiempo para explicaciones en este momento, están a punto de llegar.- Contestó ella.
-Escorias, prepárense para la lucha.- Dijo Xanxus sacando sus pistolas.
-¿Luchar contra… - Iba comenzar a preguntar cuando el sonido de unos disparos comenzaron a llenar el lugar.
Cuando me giré pude ver cómo un gran grupo de hombres armados venían en nuestra dirección, disparando sin cesar, una y otra vez hacía todas las direcciones. Enseguida todos nosotros entramos en acción para defendernos y atacar. Cuando estaba punto de atacar alguien me cogió la mano y comenzó a arrastrarme con ella. Me di la vuelta y vi que era Serena quien me estaba arrastrando.
-Serena, ¿qué estás haciendo?.- Pregunté.
-Tu te vienes conmigo.- Me respondió ella sacando una pistola, quien sabe de dónde, y disparando a los enemigos que teníamos delante.
-Pero…
-Tranquilo, ellos estarán bien. Al fin y al cabo, son los mejores en su trabajo. Esto no será nada para ellos. Ten un poco de fe en ellos.- Dijo ella respondiendo a mi pregunta no formulada, como si me hubiera leído la mente.
-De… de acuerdo.- Respondí y dejé que me guiara sin más objeciones.
Después de esquivar a un par de enemigos y de correr durante unos pocos minutos, llegamos a lo que parecía un taller de coches y entramos. Una vez en el interior, pude apreciar que lo único que había allí era un hermoso ferrari negro.
-Vamos, Tsuna. ¿A qué esperas? Sube de una buena vez en esta preciosidad.- Me dijo ella mientras se subía en el coche.
-¿Vas a conducir tu?.- Dije dirigiéndome al sitio del copiloto.
-¿Quieres hacerlo tú?.- Me respondió.
-Yo no sé conducir.
-Mmm que raro. ¿Reborn aún no te ha enseñado?.- Dijo ella.
-Bueno, supongo que es porque aún no tengo la edad para sacarme el carnet de conducir.- Le respondí.
-Ohh ¿es que acaso crees que yo si la tengo?.
-Espera... ¿No… no tienes el carnet?.-Pregunté alarmado.
-Será mejor que te pongas el cinturón de seguridad.- Dijo ella con una sonrisa sádica, muy típica de Reborn, y arrancó el coche.
-Serena… Podríamos meternos en problemas...
-Vamos, será divertido. ¿Es que aún no confías en mí?. Además, solo nos meteremos en problemas si nos pillan.- Dijo con una enorme sonrisa y, a continuación, apretó el acelerador.
Salimos del taller a todo gas y, en cuestión de segundos ya nos encontrábamos en la carretera.
-¿A dónde vamos?.- Pregunté después de comprobar que no sufriríamos un accidente debido a la velocidad con la que íbamos.
-A casa, por supuesto. Tengo entendido que te dijeron que llegaras para la hora de la cena.- Me dijo ella divertida.
-¿Estás hablando enserio?.
-Claro, o… ¿Es que quieres que vayamos a otro lugar?¿Uno en el que estemos solos tú y yo?.- Respondió mirándome.
-¿Qué? No yo...yo no... - Comencé a responderle, sonrojado al escuchar eso.
-¿No quieres estar conmigo?.- Volvió a preguntarme, fingiendo estar herida.
-No, yo sí quiero estar contigo, pero… bueno, no me refiero a estar contigo así, sino…
-¿A qué te refieres con estar conmigo así?.
-Yo…yo…- Me quedé callado, estaba tan rojo que parecía estar haciéndole competencia a un tomate de temporada. No sabía cómo habíamos acabado con esta conversación.
-Vaya, no conocía esta parte de ti, Décimo.- Dijo ella hablando como si nada, a continuación, me dirigió una rápida mirada y volvió a hablar.- Jajaja tranquilo, sólo estaba bromeando. Pero, hablando seriamente… ¿Dónde diablos se han metido? Ya deberían estar aquí.
La miré sin comprender y, entonces me di cuenta que estaba hablando consigo misma, mirando por el espejo retrovisor. A continuación, sacó su teléfono y marcó un número y, tras poner el manos libres, alguien respondió.
-Serena, ¿qué ocurre?.- Preguntó una voz masculina, parecía joven.
-Eso mismo me pregunto yo ¿dónde estáis? Ya deberías haber llegado.- Dijo Serena con un tono enfadado.
-Lo sentimos, hemos tenido un par de problemas por el camino, pero ya nos hemos encargado de ellos. Estamos detrás de los coche que os estan siguiendo.
-Bién, encargaos de ellos.
-Espera un segundo, ¿está el Décimo ahí? ¿Nos está escuchando?.- Preguntó una voz con mucho entusiasmo, era una chica esta vez.-¿Décimo, me oye? Soy...
-Tienes trabajo que hacer, cuando lo termines podrás hablar con él.- Dijo Serena cortando así la comunicación y apretando aún más el acelerador.
Yo me quedé tal y como estaba, sin entender lo que estaba pasando. ¿Quienes eran esa personas? No entendía nada, absolutamente nada. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado? ¿Es que no podía tener ni un día de tranquilidad? Ahora estaba envuelto en medio de una persecución por parte de los enemigos, genial, simplemente genial.
-Eran agentes de CEDEF.- Me dijo ella, respondiendo a mi pregunta no formulada, nuevamente. - Están aquí como parte de la misión, para protegerte, como yo.
-¿Misión? Creía que era tu día libre…
-Ya, bueno… respecto a eso, siento haberte mentido. No quería hacerlo, pero no tenía elección, dado que yo también estaba bajo la ilusión. -Se quedó callada, esperando mi respuesta, pero yo estaba en shock, simplemente no podía responder. Al ver que no respondía, continuó con su explicación.- Todo esto fue un plan ideado por Nono, Lal y mi padre, el objetivo del cual eran dos cosas: la primera, tenderle una emboscada al enemigo para así poder capturarlos y saber quién es realmente la familia que mueve todos los hilos de los que ya se conoce como La Cacería del Décimo Vongola, y segundo, mandar un mensaje a todos los enemigos de Vongola.
-¿Cuál es ese mensaje?.- Logré preguntar, saliendo de mi asombro.
-Que todo aquel que se atreva a atacar e intentar ponerle una mano encima al Décimo Vongola, se arrepentirá de haberlo hecho.- Dijo con un tono siniestro que me dió escalofríos.
-Entiendo. Así que yo era el señuelo.- Dije uniendo todas las piezas del rompecabezas y ella asintió.- ¿Quienes estaban al tanto de la misión?.
-Sólo Nono, Reborn, Lal, Mammon y yo. Nadie tenía que saberlo para así poder garantizar el éxito de la misión. Una vez que hubiéramos pisado la feria, todos caeríamos bajo los efectos de la ilusión de Mammon, incluída yo, hasta poco antes que los enemigos hicieran su aparición.
-Entonces Mammon se encargó de evacuar a todas las personas de la feria mientras nosotros estábamos bajo la ilusión, ¿no?.
-Así es.- Respondió ella mientras comprobaba si nos seguían por el espejo retrovisor.
Así que todo lo que acababa de pasar había sido parte de la misión y de la ilusión, absolutamente todo. ¿Entonces, lo que pasó en la pista de hielo… nada de eso fue real? Pensé involuntariamente. ¿Pero en qué demonios estoy pensando? ¿Cómo era posible que de todo lo que me había enterado, era eso de que más llamaba mi atención? ¿Por qué, de alguna forma, no podía evitar sentirme… triste?¿Decepcionado, tal vez? ¿Enfadado porque lo que había pasado o mejor dicho, lo que estuvo a punto de pasar, no fue más que parte de la ilusión?. No podía creerlo, no quería creerlo. Además, ¿por qué esto me estaba afectando tanto?.
-Tsuna, ¿estás bien?.- Me preguntó Serena, estaba tan absorto en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que ella me había estado mirando.- ¿Estás enfadado por haberte engañado y haberte usando como señuelo?.
-No, no estoy enfadado por eso. No me importa haber sido usado como señuelo, además, si esto sale bien, deberían disminuir los continuos ataques que he estado recibiendo durante estos últimos meses, ¿cierto?.- Respondí.
-En efecto.
-Bien, entonces no pasa nada.
Parecía estar a punto de decirme algo, pero algo llamó su atención en el espejo retrovisor. Miré al espejo y pude observar como un todoterreno negro se estaba acercando a nosotros a gran velocidad. Serena maldijo por lo bajo y, de un rápido movimiento, giró el coche y se detuvo en seco, quedándonos justo en medio de la carretera. A continuación, bajó la ventana del conductor y sacó una pistola y, en menos de dos segundos ya había hecho tres disparos. Los efectos de esas balas no se hicieron esperar, en un momento el todoterreno se incendió en medio de unas llamas negras y, un segundo después explotó. Me quedé tan impactado como impresionado, todo esto había ocurrido en menos de 10 segundos, parecía imposible, no podría creerlo si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Rápidamente, nos pusimos en marcha de nuevo y no nos costó nada volver a la velocidad a la que íbamos antes. Así transcurrieron un par de minutos, en el que ninguno dijo nada, yo me pasé todo ese tiempo pensando en todo lo ocurrido en la feria. Poco después, volví a mirar al espejo y pude ver como dos motocicletas se dirigían hacia nosotros. Serena disminuyó un poco la velocidad y, en cuestión de segundos, las dos motocicletas nos alcanzaron, situándose a nuestros lados, escoltándonos. Entonces, un llamada irrumpió en el coche y inmediatamente Serena contestó.
-Dejasteis escapar a uno.-Dijo ella con un tono bastante serio.
-Aparecieron más derepente. Pero ahora ya todo está despejado, no hay enemigos en nuestro camino.- Respondió la voz masculina de antes.
-Bien…- Cuando iba a comenzar a hablar Serena fue interrumpida.
-¡Hola, Décimo!. Estoy a su lado, míreme.- Dijo la alegre voz femenina de antes, así que miré por mi ventana y pude ver como el conductor del vehículo me estaba saludando.
-Amm… hola a tí también, supongo.- Dije devolviéndole el saludo con una sonrisa.
-Nat ¿podrías dejar de molestar? Disculpe a mi hermana, joven Décimo.- Dijo la voz masculina.
-Nat, contrólate. Ya te presentarás oficialmente cuando lleguemos a la mansión.- Esta vez fue Serena la que habló.
-Está bien, en ese caso ¿qué os parece una carrera hasta la mansión?. Quien llegue primero gana.- Dijo la chica.
-¿Por qué no? Un poco de diversión de vez en cuando no viene mal.- Respondió el chico.
-Chicos, no creo que sea el momento para…- Comenzó a hablar Serena pero la interrumpí.
-¿Por qué no? Hagámoslo.- Dije fingiendo un tono animado, necesitaba distraerme de cualquier forma para dejar de pensar, así que decidí que esta carrera era mi mejor opción.
-¿Estás seguro, Tsuna?.- Me preguntó Serena, mirándome de una forma un tanto extraña, como si estuviera analizándome de alguna forma.
-Sí.- Respondí con todo el entusiasmo que pude.
-¿No te importa que podamos llegar a meternos en problemas?.-Preguntó ella nuevamente, aún con la mirada fija en mí, como si estuviera intentado leerme, justo como lo hacía Reborn.
-Eso solo será si nos pillan, ¿no?.- Dije yo apelando a la misma respuesta que ella me había dado tan solo algunos minutos atrás.
-¡Esa es la actitud, Décimo!.- Grito la chica desde el teléfono.
- Bien, no se hable más, si esto es lo que quieres. Chicos, más os vale ir pensando qué nos daréis cuando ganemos.- Dijo Serena concentrando su mirada en la carretera que teníamos delante.
-Esta vez no te dejaremos ganar tan fácilmente.- Dijeron los dos motoristas al mismo tiempo.
-Jajaja eso ya lo veremos. Bien, comencemos.- Respondió ella y así comenzamos la carrera.
En cuestión de segundos, me arrepentí de haber accedido a hacer semejante disparate. A juzgar por la velocidad en la que íbamos, estaba más que seguro de que estábamos incumpliendo todas las normas de tráfico, habidas y por haber, con respecto a los límites de velocidad. Íbamos tan rápido que parecía que saldríamos volando en cualquier momento, tan sólo era capaz de ver borrones por la ventana. Así, tras poco más de cinco minutos con esa velocidad llegamos a la mansión.
-Bien, hemos ganado.- Dijo Serena con una sonrisa de satisfacción mientras aparcaba el coche y, justo en ese momento las dos motocicletas llegaron a nuestro lado.-Vamos, Tsuna. Creo que hay alguien que se muere por conocerte.
-Serena, la próxima vez te ganaré, lo prometo.-Dijo la voz femenina bajando de la motocicleta y sacándose el casco.
-Jajaja sigue practicando.- Respondió ella.
-Sigo sin entender cómo lo haces, ¿es que has firmado un contrato con el diablo?.-Dijo la voz masculina esta vez.
-¡Décimo, al fin!¡Encantada de conocerlo!.- Dijo de repente la chica que se había bajado de la moto, abalanzándose sobre mí para darme un abrazo.
-Oh… ah… esto… hola.- Dije sin saber qué hacer.
-Nat…-Dijeron al unísono Serena y el chico, por lo que la chica me soltó y me tendió la mano.
-Oh si disculpa jejeje. Soy Natalie Costello, hija menor de la familia Costello y una de las mejores agentes de CEDEF.- Dijo con orgullo.
-Encantado de conocerte, Natalie. Yo soy Tsunayoshi Sawada, pero puedes llamarme Tsuna.- Le dije tomando su mano y dedicándole una sonrisa.
Aproveche la ocasión para observarla mejor. Tenía una estatura media, complexión delgada, llevaba puesto el uniforme de CEDEF , era rubia, con ojos verdes y con pelo largo suelto y ligeramente ondulado y, para finalizar, pude observar que debía de tener más o menos la misma edad que yo. Sin duda era una chica muy bella.
-Pero no tanto como Serena, ¿cierto?.-Dijo Giotto.
-Para nada, Serena es mucho más…¿ Pero qué? ¿Podrías dejar de lado este tipo de comentarios por un momento?.-Dije intentando aparentar normalidad delante de las tres personas que tenía delante mío.
-Pero si yo solo te estoy ayudando…- Me respondió él fingiendo estar triste, pero su pequeña carcajada no le ayudó mucho.
-Décimo, yo soy Matías Costello, hijo mayor de la familia Costello y un miembro de CEDEF también. Encantado de conocerlo.- Dijo el chico llamando mi atención, me tendió la mano y yo hice lo mismo.
-Encantado de conocerte también. Lo dicho, puedes llamarme Tsuna.- Le respondí.
Él era muy parecido a su hermana, pero parecía un poco mayor. Era alto y con una complexión bastante marcada, en cierto modo me recordaba a Dino. Matías también tenía los ojos verdes y, en lo único que se diferenciaba de su hermana era en el color de su pelo, pues este lo tenía de un castaño bastante claro. Si los mirabas a los dos a la vez, cualquiera diría que parecían unos príncipes sacados de algún cuento.
-Bien,ahora que ya estáis presentados oficialmente, vamos. Nos esperan para la cena.- Sentenció Serena, dirigiéndose a la entrada y, rápidamente los tres la seguimos.
La cena transcurrió con toda normalidad, como si nada hubiera pasado, parecía hasta surrealista. Reborn nos informó que los Varia y Dino ya habían terminado de pelear, que no había habido bajas y que los enemigos que fueron capturados ya se encontraban listos para ser enviados a la sede de CEDEF donde procederían con el interrogatorio para averiguar quién era la familia que los enviaban y, los pocos que habían huído, sabían muy bien lo que les pasaría cómo volvieran a meterse con Vongola y no dudarían en dar a conocer los sucesos acontecidos el día de hoy.
El resto de la cena transcurrió sin más, así que me pasé la mayor parte de la cena conversando con los hermanos Costello para así poder distraerme y dejar de pensar en aquello que llevaba molestándome desde hacía ya un par de horas, la pista de hielo. Tenía que dejar de darle vueltas aquello, por lo cual me concentré bastante en Matías y Natalie. Me sorprendió que llevaran trabajando para CEDEF desde los trece años y, actualmente el chico tenía mi edad, diecisiete, y la chica un años menos, aunque no sé de qué me sorprendía ya que llevaban metidos en todo esto de la mafia desde que eran niños. Conocían a Serena y Basil desde hacía cuatro años y, desde entonces, era común que los cuatro hicieran las misiones que tenían más dificultades, siempre liderados por Serena. Se habían pasado los últimos meses llevando a cabo misiones fuera de Italia, pero habían vuelto esta mañana para formar parte de la misión de la feria y, al mismo tiempo, protegerme.
Nada más terminar de cenar Reborn y Serena se retiraron, alegando que tenían una reunión con Lal, y yo me quedé con los hermanos Costello hasta que estos decidieron que era hora de marcharse.
-Bueno, Déci… Tsuna. Ha llegado la hora de que nos marchemos.- Dijo Matías mirando su reloj.
-¡¿Qué?! ¿Tan pronto?.- Se quejó Natalie con un puchero.
-Sí, recuerda que mañana tenemos trabajo que hacer.- Le contestó su hermano.
-No te preocupes, podemos vernos cuando queráis.-Dije intentando animar a la chica, quién rápidamente recuperó ese entusiasmo de la caracterizaba.
-Tienes razón, Tsuna. A partir de ahora seremos inseparables.-Dijo abrazándome nuevamente, ya había perdido la cuenta de todas las veces que me había abrazado desde que nos conocimos, así que ya me resultaba familiar.
-Nat, ¿es que quieres matarlo?.-Dijo su hermano reprimiéndola.
-No, no pasa nada. Ya me he acostumbrado.-Dije como pude.- Ha sido un placer conocerlos chicos.
-El placer ha sido nuestro.-Dijeron al unísono, lo cual hizo que los tres soltáramos una risita.
Y así, entre risas, los acompañé hasta y sus motocicletas y, tras volver a despedirnos, observé como se marchaban. Eran realmente encantadores, me lo había pasado muy bien conversando con ellos, ya los consideraba parte de mi familia. Cuando desaparecieron de mi vista, fuí directo al jardín trasero. Quería aclarar mi mente y no se me ocurrió otro sitio mejor que aquel para hacerlo.
Cuando al fin logré llegar, me senté en el suelo y me puse a contemplar la hermosa vista que tenía delante. La luna ya había salido, iluminando el jardín con una tenue luz y, no muy lejos de donde estaba, podía observar cómo las pequeñas luces que adornaban el jardín trasero de la mansión iban encendiéndose poco a poco, iluminando así todo el gran y hermoso jardín. Sin duda eran unas vistas maravillosas de observar, que inspiraban tranquilidad, perfecto para sentarse a reflexionar.
-Hermoso, ¿verdad?.-Me dijo una voz que automáticamente identifiqué, no me había dado cuenta de cuando había llegado hasta a mí.
-Ciertamente hermoso, sí.- Le contesté con un suspiro.
Ella se sentó a mi lado y nos quedamos en silencio durante unos minutos. De alguna manera, seguía enfadado, pero no seguía enfadado con ella, sino más bien conmigo. Estaba enfadado por no poder estar enfadado con ella, por más que lo intentara, simplemente no podía. También sabía que no era justo que estuviera enfadado, al fin y al cabo, ella solo estaba cumpliendo órdenes. Esto no me llevaba a ningún lado y me estaba haciendo doler la cabeza.
-Sabes, ya sé porque estás enfadado conmigo.- Dijo ella de repente, yo la miré sorprendido.
-¿Qué? Ya… ya te había dicho que no estaba enfadado.- Contesté rápidamente.
-Sí, tienes razón. "No, no estoy enfadado por eso" esas fueron tus palabras exactas.- Dijo mientras me dirigía una mirada y soltaba una risa cansada.- Fue el "eso" de tu respuesta lo que me dió la pista para saber que, si no estabas enfadado por haberte engañado para usarte como señuelo, estabas enfadado por otro motivo y, si a esa respuesta le sumamos tu repentino extraño comportamiento de estar a favor de carreras ilegales y casi haberme ignorado por completo durante la cena... Si no me daba cuenta que estabas molesto por algo, sería realmente idiota.
Me quedé estupefacto, ni siquiera yo me había dado cuenta de todos esos detalles que me acababa de decir. Ella tan solo me miraba en silencio, como si estuviera esperando a que yo le dijera que estaba equivocada, pero al ver que yo no contestaba ella simplemente sonrió y continuó hablando.
-Tengo que admitir que me ha costado mucho llegar al origen de tu enfado. Pero supongo que ahora, mirándolo en retrospectiva, lo puedo ver claramente.
-Serena...
-Como ya sabes, todo eso de la feria era parte de la misión y de la ilusión de Mammon, pero ¿realmente conoces la forma en la que nos afectaba esa ilusión?.- Hizo una pausa para esperar mi respuesta, así que yo negué con la cabeza.- Bueno, en tramos generales, nos impedía ver los verdaderos sucesos que ocurrían en la feria hasta el mismo momento en el que nos atacasen y, al mismo tiempo, les impedía ver nuestra posición a los enemigo hasta que todo el asunto de la evacuación se hubiera llevado a cabo. Además, borraba de inmediato cualquier posible sospecha que alguno de nosotros pudiera llegar a tener con respecto a todo aquello y, en mi caso, me impedía recordar la misión que estaba llevando a cabo y tan solo me permitía recordar que estaba allí por mi día libre. Básicamente, era como si estuviéramos en una burbuja que nos impedía ver lo que ocurría a nuestro alrededor. Pero hay una cosa que esa casi perfecta ilusión no podía controlar.
-¿Qué cosa?.-Pregunté intentando sonar desinteresado, tratando de ocultar mi interés, pero la pequeña sonrisa que Serena mostró me dijo que no lo había hecho muy bien.
-Nuestras acciones y emociones. Por lo tanto, todo lo que hacíamos allí, era algo que hacíamos porque nosotros queríamos, no estábamos controlados por la ilusión para actuar de aquella manera.- Cuando terminó de decir eso me quedé congelado, sin palabras.- Tsuna, te aseguro que no estaba engañándote cuando estábamos allí. Lo que pasó en la pista de hielo no estaba planeado, fue real y, es precisamente por esa razón por la cual te pido disculpas. Perdóname, cometí un error. En ese momento me dejé llevar por la situación y…
-¿Te arrepientes de lo que pasó?.- Las palabras salieron de mi boca sin pensarlas, cuando me quise dar cuenta de lo que decía ya era demasiado tarde, Serena me miraba entre sorprendida y dubitativa, como si estuviera sopesando si responder o no.
Automáticamente bajé mi cabeza, no podía creer que le hubiera preguntado eso, ahora no sería capaz de mirarla nuevamente. Nos quedamos callados durante unos segundos que se me hicieron eternos. Finalmente, después de un par de segundos más, Serena fue la primera en hablar.
-Supongo que eso es lo peor de todo.-Dijo con un suspiro.- No, no me arrepiento de lo que pasó.
