Disclaimer: los personajes son de Kishimoto, la historia original se llama The madness of an enchanting obsession, cuya autora es AnnaDax. Yo únicamente la traduzco para poder difundirla.
11 - A LARGO PLAZO
Sasuke la miró a los ojos blancos con interés. Estaba en lo cierto. Se parecían mucho.
El Byakugan no funcionaba de la misma forma que su propio Kekkei Genkai, pero el mito de que el Sharingan podía haber evolucionado de aquellos decolorados ojos era ahora verdad.
El hombre se apartó, un poco sorprendido por la forma en que había reaccionado ella. No parecía tenerle miedo, o al menos, no tanto. Sollozaba un poco, pero parecía que él sólo la examinaba con sus ojos rojos, y ella había bajado la vista. Le dio la espalda, con una sonrisa en sus labios. Era la primera vez en su vida que se encontraba a gusto en compañía de una mujer. Sakura, Karin y las otras kunoichis que habían estado a su alrededor no podían hacer otra cosa que mirarlo con una máscara, soñando cosas ridículas en las que lo incluían.
Pero Hinata era diferente. Era pacífica, con buenas maneras y hablaba poco También era fuerte, cuando tenía su chakra. Involuntariamente llevó la mano hacia su pecho, sintiendo una palpitante sensación por su anterior ataque. Esa mujer era interesante de algún modo. Probablemente había tenido suerte al raptarla, a ella en vez de a otro Hyuuga. Siendo la Heredera de su clan, tenía sus beneficios. Aquella chica había sido disciplinada para pensar más y actuar menos. Era una buena incorporación a su plan.
-¿Por qué estás tan interesado en mi Byakugan?- dejó de mirar la pequeña llama de la vela y se volvió hacia ella.
-Tengo que pensar en la mejor manera que puedo usar tu Kekkei Genkai para mis planes.- ella suspiró y se frotó la cara.
-Sasuke-san, lo siento por tener que decirte esto directamente pero... Puedes volver a Konoha voluntariamente... o puedes matarme. No tengo intención de ayudarte en esta locura.- vio al Uchiha reír, sus hombros convulsionándose viciosamente.
-Es impresionante la cantidad de posibilidades que me das. De todas formas, tengo mis propios medios para persuadirte. Tú serás personalmente la que quiera ayudarme antes o después.
-Ya te lo he dicho. Prefiero morir.- puso la silla a su lado y se sentó de nuevo.
-Algunas veces encontrarás que quieres hacer y decir cosas que, luego, no van a pasar, princesa.- la Hyuuga parpadeó. Los ojos rojos la miraban en silencio y a una distancia corta. Seguía estudiándola, capturando sus ojos.
-[Genjutsu]- enfadada consigo misma, la chica se apartó y se levantó, esperando que al mismo tiempo volvieran las cosas a ser reales. Tenía que encontrar la manera de reconocer cuándo él usaba sus técnicas oculares, o se encontraría en serios problemas.
-No pienses que puedes decirme que te traiga de mi genjutsu a la realidad.- le dijo, como si leyera su mente.- No sin tu chakra.
-¿Y cuándo piensas devolvérmelo?- Sasuke rió, asustándola.
-Te lo dije. Si te comportas, podría ser bueno y devolverte parte.
-Te curé la mano, ¿no?- Hinata se sentía enfadada consigo misma.
-Necesitábamos que la curaras porque era tu problema en primer lugar. Esto no es cooperación, únicamente es un signo de buenos modales. Tienes que trabajar más duramente para convencerme.
-¿Qué? Podría haber dejado tu mano...
-Y yo podría haberte dejado con esos bárbaros para que se entretuvieran.- la chica miró a otro lado, sintiendo cómo su cara se sonrojaba furiosamente.
-¡Eres un maníaco! Quédate mi chakra, me da igual. Me voy.- se dirigió hacia la puerta a su espalda, pero antes de que pudiera intentar abrirla, el hombre apareció ante ella. La cogió por los hombros, empujándola y poniéndola contra la puerta, haciendo que el aire saliera de sus pulmones.
-Escúchame con atención. La única razón por la que te dejo vivir es porque encuentro algo interesante que ver cada vez que me adentro en tu cabeza, usando mi genjutsu. Pero en el momento en que me canse de esto, te mataré. O, simplemente te dejaré aquí.
Hinata intentó soltarse de su agarre, pero él era más fuerte. No le gustaba que la tocaran, especialmente de esa forma. Los ojos rojos la atravesaban, enviando temblores por su columna vertebral. La Hyuuga bajó la mirada, intentando respirar. El hombre se apartó de ella. Rápidamente cogió la llave de su bolsillo, fue hacia la puerta y la cerró tras él.
Parpadeando, Hinata miró con confusión. ¿Dónde había ido? Miró a su alrededor para ver una pila de bultos en lo que era su cama. No había cogido su abrigo. Con toda aquella nieve y helador viento fuera, se pondría enfermo. Suspiró y se sentó en la silla de nuevo. Sólo unos minutos antes, habían tenido una conversación normal. Había sido un tema extremadamente doloroso como para que se sintiera incómodo por traerle los recuerdos de su familia. Y sin embargo, había sido la primera vez que ella sentía que Sasuke era capaz de sentir emociones. Suspiró y ocultó la cara entre sus manos. Necesitaba pensar en ello. Tenía que haber varios caminos para que las cosas salieran bien.
Lo primero, si ella intentaba escapar, podría ser capturada por ese hombre extranjero y ser forzada a hacer dios sabe qué cosas, o Sasuke podría encontrarla de nuevo. De cualquier forma, podría acabar muriendo.
Si ella encontraba una forma de atacar al Uchiha y se las arreglaba para dejarlo inconsciente, podría volver a casa con él. Pero, ¿cómo? No sabía dónde estaban, no tenía dinero, y el único animal que ella sabía invocar era un oso. Probablemente la llevaría a la muerte cuando el poseedor del Sharingan se despertara.
¿Y si estuviera de acuerdo con él para destruir Konoha? Hinata meneó la cabeza, sintiendo una risa. Elegiría cualquier opción anterior que hacerle creer esa locura. De repente, sus ojos se abrieron con fiereza. ¿Podría... podría ella engañarlo? Si ella se las arreglaba para entender cuándo estaba en un genjutsu, podría pretender estar de su lado. Luego, ellos irían a la Villa de la Hoja por propia voluntad. Ella sólo ayudaría a que él fuera capturado. Sonrió. Ser su prisionera no podría ser tan malo, si ella pudiera hacer ese trabajo, claro. La Heredera miró hacia la vela, que estaba prácticamente consumida. Tenía que concentrarse e intentar recordar. Todos los jutsus tenían un punto débil...
¿Por qué había olvidado su abrigo? ¿Se estaba volviendo loco hasta el punto de no pensar nada derecho? El hombre suspiró, viendo el halo que creaba su respiración. Sería mejor que ellos se fueran lo más pronto posible. No estaban seguros en aquellas tierras, y Sasuke estaba seguro de que el desastre que había causado con su Amaterasu pronto los encontraría. Además, la forma en que la gente miraba a Hinata lo preocupaba. Era demasiado bonita para aquellas tierras y la atención que atraía la podría poner en una mala situación de nuevo. Hubiera sido mejor si él no la hubiera dejado sola tanto tiempo.
El Uchiha metió las manos en sus bolsillos, sintiendo el chakra de la Hyuuga a través de la piedra roja. Le gustaba sentirla, especialmente el hecho de tener su poder, dejándola totalmente indefensa ante él. También, porque no tenía ni idea de cómo devolverle su chakra. La cosa más fácil sería romper la piedra, pero corrían demasiados riesgos con ello. Si tenía algún encantamiento en particular, podría llevarla a ser un simple ciudadano sin ninguna fuerza especial en ella. Él no podía correr ese riesgo, estaba demasiado metida en conseguir su meta.
Podría también solo darle el medallón, pero de esta forma ella no podría controlar sus poderes con precisión. Además, si lo perdía en medio de una batalla podría ser malo. Volvió a meter las manos en los bolsillos, intentando entrar en calor de algún modo. Tenía que entender cómo el chakra podía volver a ella, ¿pero a quién preguntar? Lentamente paró, recordando lo que la chica le había explicado. El rubio que la había raptado tenía que tener algo en particular. Podía intentarlo.
Giró a la izquierda y entró en una pequeña tienda. Tenía que comprar comida y provisiones. Puede que no pudieran comprar o parar en bastantes ciudades en algún tiempo. Además, Sasuke no tenía casi dinero. Pasó de largo de la tienda. Tendría que encontrar a alguien para robar y matar antes de poder continuar con esto. Se encaminó sin nada en mente mientras el sol brillaba todavía. La gente se perdía todo el tiempo. La principal razón por la que había capturado a la Heredera Hyuuga. Se metía en problemas de todas formas. Él lo había visto en la taverna donde habían desayunado una hora antes. La camarera rubia estaba al otro lado de la ventana. Él siempre se divertía con las mujeres allí y nunca se había negado a una invitación cuando le habían abierto su cama. Se pasó una mano por el pecho de nuevo y sonrió. Ahora tenía mejor compañía que aquellas mujeres de pueblo.
Cuando la Heredera se dio cuenta de que la pequeña habitación tenía una ventana, estaba oscuro. Se había quedado dormida en la mesa, y ahora le dolía la espalda, el cuello y la cara. Se frotó la mejilla y corrió la cortina que cubría la extremadamente pequeña ventana. Intentó abrirla, para dejar pasar algo de aire fresco en aquel lúgubre lugar. Se preguntó por el tiempo y si ella tendría que preocuparse por Sasuke, pero recordó que ese hombre era más que capaz y sólo suspiró. Iba sin abrigo. Aquellas tierras eran peligrosas. Su estómago le recordó que apenas había comido y se sintió mal por no haber acabado su sopa.
-Eres delgada, pero no podrás escapar por esa ventana.- volvió la cabeza para mirar al hombre entrar en la habitación. Cerró la puerta con llave tras él, dejando una bolsa sobre la mesa. Hinata abrió sus ojos, dando un paso adelante.
-¿Sangre?- El Uchiha se llevó una mano a la mejilla y se miró los dedos.
-No es mía.- la Hyuuga suspiró, pero aquello no era bueno.
-¿Qué pasó? ¿Te han atacado?
-No exactamente. Simplemente necesitaba coger algunas cosas.
-¿Qué cosas?- inspeccionó su cuello, donde pudo ver más sangre. Su manga estaba un poco desgarrada.
-Bueno.- continuó, quitándose la camiseta y yendo hacia el baño, donde Hinata pudo oír correr el agua.- Lo primero, necesitaba dinero.- abrió los labios, mirando su espalda.
-¿Has... robado a alguien?
-Sí.- se explicó, volviéndose hacia ella, secándose la cara y el torso con una toalla pequeña.- Y maté a algunos hombres.- el shock corrió por la cara de la Hyuuga mientras miraba cómo él se dejaba caer en la silla, con los pies encima de la mesa. Acercó la bolsa y le tiró algo. Automáticamente la joven lo cogió y lo examinó. Era una especie de producto de panadería con queso en él. La portadora del Byakugan caminó hacia él con calma, intentando no mirarlo, y dejó la pieza en la mesa.
-No me comeré esto.
-¿Por qué no? No esperarás que te de de comer como si estuvieras en la mansión Hyuuga.- la joven lo miró enfadada, intentando centrarse sólo en los ojos.
-No es el punto. No comeré algo que has comprado matando a gente.- el hombre se mostró honestamente sorprendido. En sus veinte años de vida, nunca había encontrado aquel tipo de persona noble. Se enderezó en la silla, viendo cómo ella apartaba la cara. ¿Tanto le disgustaba él?
-Si no te lo vas a comer, te obligaré a tragarlo.- la joven se volvió para mirarlo. Sus mejillas estaban rojas. No era apropiado que un hombre semidesnudo estuviera así delante de una mujer. Miró hacia el panecillo que acababa de dejar en la mesa y se dio cuenta de que el hombre era absolutamente franco al decirle que la obligaría a comérselo.
-Yo... prefiero pasar hambre.- enarcó una ceja y dejó caer los pies al suelo. La chica esta demasiado débil, y si no comía, se pondría enferma.
-Te das cuenta de que no puedo conseguir dinero de forma honesta en la situación en la que estamos, ¿verdad?- eso era cierto, pero matar era demasiado. Vio cómo el hombre suspiraba y agarraba la bolsa de nuevo, cogiendo el mismo panecillo y lo mordía.- Mira.- continuó.- He matado por dinero. Pero compré esto en una tienda. Ahora come, no es tan malo.- Su estómago discutía con su sentido de la justicia y acabó decidiendo que tomaría un poco. El panecillo no era tan malo y se lo comió con placer.
-Gracias.- Sasuke la miró, extrañado.
-Aquí hay más. Coge otro si tienes más hambre.- luego cogió lo que parecía un mapa y lo abrió sobre la mesa, con una nueva pieza de pan entre sus dientes. Comieron en silencio hasta que la chica no pudo esperar más.
-¿Puedes... puedes ponerte algo encima?- el Uchiha la miró de nuevo, masticando. Miró hacia abajo, como si se diera cuenta entonces de que había ido sin camiseta todo el tiempo.
-¿Te molesta?- esperó una respuesta, pero sólo notó cómo sus mejillas se coloreaban. Rió, decidiendo ponerse algo encima para que no le diera un ataque.
-Gracias.- murmuró cuando finalmente pudo mirarlo sin sentir que sus mejillas estallarían en llamas. Él la miró.
-Deja de agradecerme. Y ve a dormir ahora mismo, mañana nos iremos a primera hora.
-¿Dónde iremos?
-A algún lugar donde pueda encontrar algunas respuestas.- la chica se levantó y se las apañó para lavarse en aquel pequeño baño. Fue hacia la cama, pero al final se quedó de pie, mirándola. No le costó mucho tiempo al hombre entender lo que ella estaba pensando.- Cálmate.- empezó, sin quitar la mirada con su Sharingan del mapa.- No voy a tocarte nunca más.- se volvió hacia él sintiéndose estúpida.
-Yo...
-Viejos hábitos.- la interrumpió.- No estoy acostumbrado a dormir con una mujer bonita sin tocarla.- vio el shock correr por la cara de la mujer, lo que le hizo reír.- ¿Qué? ¿No has dormido con un hombre antes?
-¡¿Qué?! ¡NO!- ella dio un paso atrás y se tropezó con la silla, cayéndose al suelo. Sasuke no pudo evitar reírse de nuevo.
-Ah, me había olvidado de las circunstancias en las que creciste. Eres el orgullo de tu clan, por supuesto que no vas a mancillarte con ningún hombre. Además, pensaba que Naruto ya tenía algo.
La chica sólo pudo ocultar su rostro entre sus manos, arrastrándose a la otra parte de la habitación de donde estaba la cama. Chocó contra la pared, viendo al Uchiha a través de su espalda, escuchándole reír. Le gustaba humillarla. La chica cogió una almohada y se cubrió la cara con ella, intentando por todos los medios aislarse de aquella situación. ¡Era un imbécil! Escuchando su risa, que ahora era solo un murmullo, la joven se durmió.
continuará...
Hola chicos! Esperaba que me diera tiempo a escribir "Enséñame" pero voy a medias... intentaré acabarlo lo antes posible. Mientras tanto... aquí un poquito más de esta preciosa historia ^^
Gracias por vuestros comentarios! Sin vosotros esto no es posible.
Nos leemos ponto!
