Este fanfiction es del tipo YaoiSlash, lo que significa que se describen escenas de amor, romance, sexo y violación entre hombres. Si el tema no es de tu agrado, te pido cordialmente que te retires. Estás avisado, no acepto reclamos.

Si disfrutas del Yaoi/Slash tanto como yo solo me queda advertirte que si eres fanatico de Percy Weasley este fic no es para ti.

Ahora, si aún quieres leer, estás en libertad de hacerlo.


Dos cuerpos, un alma

by Emiko Mihara

11° Capítulo "Tinieblas sobre Hogwarts"

La noche ya rodeaba a todo el castillo y algunos de los Gryffindor que pasaban las fiestas allí, regresaron del Gran Comedor a la torre de los leones.

- ¿No crees que es extraño que Wood no haya ido a comer? – le preguntó Ron a Harry mientras subían las escaleras hasta la parte de la torre en donde estaban los dormitorios de los varones.

- No... Debe de haberse quedado estudiando o algo... – opinó el chico de anteojos llegando al primer rellano – Tu hermano Percy tampoco cenó. – agregó.

- Sí... Pero él siempre hace eso... Es la primera vez que veo que Wood no baja a cenar. – volvió a insistir el pelirrojo.

Cruzaron el rellano y justo cuando puso su mano en el barandal, Harry se detuvo. Se giró y vio hacia una de las dos puertas del rellano.

- Ron... ¿De qué curso es ese cuarto? – le preguntó a su amigo, que paró en medio de la escalera para ver y responderle:

- Sexto. ¿Porqué? – preguntó el pelirrojo, pero antes de decir nada Harry avanzó hasta la puerta con grandes zancadas, mientras un sentimiento extraño crecía en su pecho. Sin pensarlo dos veces y movido por esa misma sensación, pateó la puerta y entró.

Sus ojos casi se desorbitaron y no pudo reaccionar de otra manera más que quedarse congelado en el sitio en el que estaba:

«Wood»

El castaño estaba atado cabeza abajo a una de las columnas de madera de su cama. No traía ninguna ropa y la sangre corría por casi todo su cuerpo, como delgados hilos color carmín. Sus brazos colgaban flácidos y sin vida y sus ojos estaban cerrados. Toda su piel estaba pálida como la cera, no, más aún. Tenía un tono casi grisáceo.

- ¿Harry qué—WOOD? – gritó Ron al entrar al cuarto, para luego taparse la boca con las manos.

Afortunadamente el grito del pelirrojo devolvió a Harry a la realidad y casi de inmediato reaccionó. Avanzó deprisa hasta él e hizo un intento de bajarlo, sin conseguirlo.

- Está atado con magia. ¡Ron! – le gritó al pelirrojo para sacarlo de su trance - ¡Ayúdame! – le pidió y el pelirrojo avanzó hasta la cama.

Harry sacó su varita y pronunció un rompeconjuro que Hermione le había enseñado:

- ¡Finitem Incantatem– gritó y casi de inmediato el cuerpo inerte de Oliver cayó sobre Ron.

Con cuidado de no lastimarlo más de lo que ya estaba, lo giraron boca arriba sobre el piso y Harry le tomó el pulso.

- ¿Está...? – murmuró Ron en un hilo de voz, no pudiendo terminar la oración por el miedo que tenía a que la respuesta fuera sí.

- No... Parece que solo está inconsciente, pero su pulso es muy débil. Tenemos que llevarlo con Madame Pomfrey. – urgió Harry – Tómalo de los pies, yo lo agarro de los hombros. – le indicó a Ron mientras sacaba una sábana de la cama y cubría la desnudez de Oliver.

Lo levantaron lo mejor que pudieron y lo sacaron de la habitación con mucho cuidado. Bajaron las escaleras hasta llegar a la sala común vacía y se metieron a través del hueco del retrato, gritando la contraseña.

Salieron corriendo al pasillo y no lograron recorrer siquiera el séptimo piso antes de encontrarse con alguien:

- ¡Oigan ustedes! – les gritó una voz a sus espaldas.

Harry se medio giró para ver a un prefecto de Hufflepuff acercándose a ellos con grandes zancadas. Al llegar casi junto a Harry comenzó a decir:

- ¿Qué hacen dos Gryffindors fuera de su torre tan tar—de? – y el chico de cabello castaño claro y ojos grises enmudeció al ver a quién llevaban en brazos - ¿Oliver? -

- Tienes que ayudarnos a llevarlo a la enfermería. ¡Ha perdido mucha sangre! – urgió Harry sin pensar.

No hubo necesidad de repetirlo y antes de que terminara siquiera, el Prefecto de Hufflepuff había tomado el cuerpo de Wood en brazos fácilmente para comenzar a correr, seguido muy detrás por Harry y Ron. Bajó las escaleras casi de a tres escalones y derrapó con maestría en la esquina de un pasillo con el piso congelado, mientras los Gryffindor detrás de él cayeron de bruces al resbalar con el hielo. Finalmente, llegaron al pasillo de la enfermería y al estar frente a la puerta doble, la abrió de una patada, para entrar corriendo y gritando:

- ¡MADAME POMFREY! -

- ¡Por Merlín! – respondió la mujer alarmada, saliendo de su oficina - ¿Qué ocurre Diggory? – preguntó al ver al chico de ojos grises entrar corriendo.

Cuando Cedric llegó junto a la sanadora, está le indicó que dejara a Wood sobre una de las camas más cercanas, mientras ella iba a buscar una serie de pócimas y ungüentos para las cortadas, además de su varita.

- ¿Qué fue lo que le ocurrió? – preguntó al salir por segunda vez de su oficina y encarar al Prefecto de Hufflepuff.

- No—no sé... – tartamudeó Cedric sin quitar su vista del cuerpo inerte de Oliver – ¿Se—se va a—a... recuperar...? – preguntó mirando a la sanadora por primera vez.

- No lo sabré hasta revisarlo... Así que sí me disculpas... – y Madame Pomfrey medio empujó a Cedric varios pasos atrás lejos de la cama y cerró la cortina alrededor.

El Prefecto de Hufflepuff se quedó con la mirada preocupada clavada en las sombras que traspasaban la cortina, cuando un rumor de pasos presurosos a sus espaldas lo obligó a girarse: Harry y Ron entraron corriendo a la enfermería, respirando agitados. Ron tenía un magullón en el ojo y a Harry le sangraba la nariz.

- ¿Có—cómo...? – comenzó Ron al llegar frente a Cedric.

- ¿Cómo está... Wo—wood? – terminó Harry respirando agitadamente y con la voz temblorosa, mientras se tomaba el pecho con una mano.

- Madame Pomfrey lo está revisando. – respondió el chico de ojos grises, mirando como los menores daban un suspiro de alivio - ¿Qué fue lo que pasó? -

Harry y Ron se miraron unos segundos a los ojos, antes de dejarse caer sentados en una cama, cerca de Diggory. Después de recuperar la respiración, Ron habló.

- No lo sabemos. Cuando lo encontramos en su habitación... -

- Ya estaba así. – terminó Harry la oración del pelirrojo.

La forma con que Cedric los miraba le dijo muchas cosas a Harry, pero la principal era: "No les creo".

- Bien. – dijo el Prefecto en tono seco, mirando por sobre su hombro la cortina cerrada durante unos segundos - ¿Cómo lo encontraron? Que yo sepa, la habitación de sexto año... -

- La habitación de sexto año queda de pasada a la nuestra. – explicó Ron – Estábamos subiendo a nuestra habitación cuando Harry... – y se enmudeció poco a poco mirando a su amigo de reojo.

- Escuche un ruido extraño y no pensé, solo tiré la puerta abajo. – interrumpió Harry, inventando lo del ruido. Sabía que ese chico no creería algo como "un mal presentimiento"

Cedric abrió la boca para refutar, pero el sonido de la puerta abriéndose lo acalló. El Director Dumbledore entró con paso rápido pero elegante, seguido muy de cerca por el Profesor Flitwick y la Profesora McGonagall, ambos con expresiones nerviosas.

- ¡Sr. Diggory! – chilló la voz aguda del pequeño profesor de encantamientos, Jefe de la casa Hufflepuff - ¿Qué fue lo que...? -

- Sr. Weasley, Sr. Potter – llamó McGonagall al llegar junto a los dos leones - ¿Qué hacen ustedes aquí? -

Los tres alumnos intentaron explicar sus razones, pero hablando todos juntos, nadie podía comprender más de dos palabras seguidas, hasta que finalmente fue Dumbledore el que los interrumpió:

- Silencio... Silencio todos, por favor... – pidió haciendo ademanes con sus manos hasta que todos se callaron: - Bien... Ahora quiero que, hablando con calma por favor, - advirtió – me expliquen que fue lo que ocurrió. -

Cedric, Harry y Ron se miraron a los ojos unos a otros, hasta que con un asentimiento muy leve, el ojigris les dio permiso a Harry y a Ron para que hablaran primero.

- No—nosotros estábamos regresando de la cena. – comenzó Ron lentamente, clavando la mirada en sus interesantes manos, que no dejaban de jugar con sus dedos una y otra vez – Fuimos a la to—torre Gryffindor y... Estábamos subiendo a acostarnos... -

- Entonces Ron me preguntó si no era extraño que Wood no hubiera bajado a cenar... – interrumpió Harry repentinamente al recordar lo que habían discutido – Le dije que tal vez se había quedado estudiando o algo así, aunque no es costumbre de Wood perderse una cena por sus deberes atrasados... – aclaró en tono bajo, para luego seguir – Pasamos por el piso de sexto y séptimo y antes de continuar subiendo las escaleras, oí un ruido desde una de las habitaciones... No lo pense, solo... -

- Tiró la puerta abajo. – aportó Ron levantando la vista de sus manos hasta el rostro de McGonagall.

- ¿Y usted Sr. Weasley? – preguntó la bruja vestida de esmeralda.

- Yo estaba en la escalera todavía, Profesora... Cuando vi a Harry quedarse parado en el umbral de la puerta lo fui a buscar y entonces... lo vi. – terminó abruptamente volviendo a bajar la vista.

- ¿Sr. Potter? – llamó McGonagall a Harry, para que continuara, ya que parecía que Ron estaba demasiado shockeado para hablar. Harry suspiró pesadamente antes de responder.

- Wood esta—taba... – tragó – Wood estaba atado con magia a uno de los barandales de su cama. – dijo deprisa – Estaba de cabeza y desnudo... Sangraba mucho y tenía los ojos cerrados... – explicó pasándose una mano por la boca al sentir el gusto metálico de la sangre de su nariz en los labios – Yo... me congelé. – suspiró – Ron entró y gritó al ver a Wood, entonces reaccioné... Quité el hechizo y Wood cayó sobre Ron... Le tomé el pulso y era... débil... Yo... Lo tapamos con una sábana y lo sacamos como pudimos de allí para traerlo a la enfermería... -

- Ahí fue cuando los encontré yo. – interrumpió Cedric. Harry levantó la mirada aliviado. No quería seguir hablando más – Estaban en el pasillo del séptimo piso. – aclaró.

- ¿Qué fue lo que hizo entonces, Sr. Diggory? – preguntó el pequeño profesor Flitwick.

- Cuando vi que cargaban a un alumno herido solo pude reaccionar de una forma: lo tomé en brazos y lo traje corriendo a la enfermería para que Madame Pomfrey lo tratara. - explicó el chico de ojos grises – Ellos me siguieron y llegaron a los pocos minutos. -

- Sr. Potter... ¿Cómo lastimó...? – inquirió McGonagall tomando al morocho de la barbilla.

- Resbalé con el hielo del pasillo del segundo piso... – explicó Harry cerrando los ojos mientras la bruja le tocaba la nariz con la punta de su varita y así parar el sangrado.

- Bueno... Debo pedirles a los Jefes de las casas que acompañen a sus alumnos hasta sus salas comunes. – pidió Dumbledore en tono tranquilo, aunque sus ojos se desviaron a la cortina que ocultaba a Wood y Madame Pomfrey – Luego los mandaré llamar. – y se giró para comenzar a caminar hacia la cama de Wood.

- ¡Pe—pero Profesor! – intervino Cedric levantando la voz sin quererlo.

Dumbledore se giró suavemente para verlo a los ojos durante varios segundos. Cedric no lo supo, pero esa mirada fue suficiente para que el anciano Director de Hogwarts entendiera la razón de su exagerada preocupación por el otro capitán de Quidditch. Albus regresó hasta estar frente al ojigris y posó una de sus manos en el hombro del joven, para luego decirle:

- No hay razón para que se quede aquí, joven Diggory. – dijo en tono tranquilo – No hay nada más que pueda hacer por el Sr. Wood ahora... Sin embargo, - agregó al ver como el chico bajaba la mirada – Tal vez mañana sí sea necesitado... -

Cedric se quedó mudo unos cuantos minutos, intentado descubrir que quería decir Dumbledore con esas palabras, hasta que finalmente asintió:

- Bien Profesor... Como usted diga. – concedió y luego se retiró con los Profesores y los leones fuera de la enfermería.

Dumbledore suspiró, cansado y preocupado al mismo tiempo, mientras caminaba hasta la cortina que rodeaba la cama de Wood y la cruzaba en silencio.

Madame Pomfrey ya había aplicado los ungüentos en casi todas las cortadas del cuerpo de Wood y le había colocado varias almohadas debajo de las piernas y los brazos, para que estuviera en una posición más cómoda.

- ¿Poppy? – llamó en un susurró Dumbledore y la sanadora giró su rostro hasta que sus ojos se clavaron en los del Director.

- Albus... – suspiró la mujer poniéndose completamente de pie, con su varita en una mano y una botella de poción en la otra.

- ¿Qué tan grave está? – preguntó el anciano y por leves segundos Madame Pomfrey pareció dudar en responder.

- Las heridas de su cuerpo puedo curarlas, Albus, pero... – dudó la mujer – Pero... las heridas internas... son otra cosa... -

- ¿Heridas internas...? – repitió el Director sin lograr comprender o querer comprender.

- Sí, Albus... Wood... Fue violado. -

En menos de veinte minutos, no solo los Jefes de las casas, sino todos los Profesores de Hogwarts fueron llamados a una reunión de emergencia en el despacho de Dumbledore. El reloj de la torre daba quince minutos después de la medianoche.

- ¿Qué es lo que ocurre, Albus? – preguntó Aurora Sinistra, la Profesora de Astronomía.

- Sí. ¿Cual es la razón de está reunión tan repentina? – agregó Gilderoy Lockhart, batiendo su cabello rubio al aire como solía hacer cuando se ponía nervioso, mientras acomodaba su bata de seda lila.

La mayoría de los Profesores traían sus atuendos de dormir, con simples batas encima, ya que casi todos se habían ya preparado para descansar.

Dumbledore se puso de pie y todos los Profesores hicieron silencio. Apoyó sus huesudas manos en el escritorio y suspiró con los ojos cerrados. Luego habló:

- Los he mandado llamar porque uno de los alumnos ha sido atacado. -

- ¿Qué fue lo que ocurrió? – fue Severus el único que se atrevió a preguntar, dando un paso adelante, consiguiendo que su bata negra y gris ondeara débilmente.

Albus volvió a suspirar, quitándose los anteojos de medialuna para masajear sus ojos cansados.

- Oliver Wood, alumno de sexto año de la casa Gryffindor... fue violado. – y algunas Profesoras se llevaron las manos a la boca por la impresión.

- ¿Có—cómo? – tartamudeó la Profesora Sprout dando un paso al frente.

- Lo encontraron dos Gryffindors de segundo año... – explicó Dumbledore sin dar nombres – Estaba en su habitación... Atado al barandal de su cama... Desnudo y lastimado de manera perversa... – describió, logrando escalofríos de varios maestros y quijadas abajo de algunos otros.

- ¿No ha dicho...? – intentó preguntar McGonagall, pero Albus negó de inmediato.

- No, Minerva... Está inconsciente... – dijo en tono lastimero – Con ayuda de Poppy se le ha administrado Poción para Dormir sin Sueños... – agregó al ver la mirada preocupada de la bruja vestida de esmeralda.

- Entonces... ¿Debemos esperar a que despierte, verdad? – preguntó Hagrid con su atronadora voz.

- No necesariamente. – intervino Severus. Varios Profesores se giraron para verlo y solo uno se atrevió a preguntar:

- ¿Qué propones, Severus? – dijo en voz calmada Gylderoy.

- El chico de seguro estará shockeado cuando despierte. No querrá o no podrá hablar. – explicó – La única opción que nos queda para saber quién lo atacó, es ver en sus recuerdos. -

- Tal vez... – suspiró Albus sentándose lentamente en su sillón – Tal vez, tengas razón... -

Continuara...


"Harry Potter" & all caracters related © J.K.Rowling,1997

"Dos cuerpos, un alma" © Emiko Mihara, 2006