NOTA: Danny Phantom no me pertenece, si no a su único y original creador Butch Hartaman, yo solo escribo esta historia para su guste y disfrute.

Alma corrompida.

Lamento la demora la escuela me tiene hasta el cuello con trabajos y tareas, y además ya casi entramos a exámenes semestrales, les pido paciencia plisss.


Capitulo 11: Sorpresas desagradables e inesperadas: Parte 2.

-Vamos, princesa, ¿acaso no tiene algo más que decir? -dijo dando un paso dentro de la habitación -, ha estado ausente mucho tiempo, sus súbditos ya se estaban inquietando -de pronto, varios ojos rojos se hicieron presentes por todo el cuarto, algunas sombras se acercaron a Azura.

-Yo, ya no tengo -mientras hablaba su guadaña se apareció en sus manos -, ¡nada que ver con estas cosas! -exclamó purificando a las sombras.

-Vaya, eso es cruel, luego de tanto tiempo, ¿así es como recibe a sus más fieles sirvientes?

-¡No juegues conmigo! -Azura voló rápidamente hacia Alexander con la intención de cortarlo con su guadaña, sin embargo, algunas sombras se interpusieron -.¿Qué...?

-Le recuerdo que usted no era la única con autoridad sobre ellas -la joven lo vio molesta, en eso, el sonido de unas voces la alertaron.

Ayuda.

-¿Qué fue eso? -susurró llevándose una mano a su cabeza.

-No esperaba menos de un ángel de la muerte -dijo Alexander -. ¿Puedes escucharlo? -se acercó más a ella -. Los lamentos de las almas.

-¿Almas? -Azura se dio cuenta de la piedra color negra que estaba en la armadura del joven, y pudo percibir que el sonido provenía de esa piedra.

Ayuda, por favor... duele... sáquenme de aquí... por favor.

-Esa piedra... -comenzó a decir con dificultad, pues el sonido de aquellas voces la aturdía.

-Aquí, es donde todas las almas que he recolectado se han ido almacenando.

-Tú, ¿hace cuanto que estas recolectando esas almas?

-Desde hace algún tiempo, debo admitir que me llevo unos años, y posiblemente hubiera demorado más, de no ser porque me ayudaste a recolectar algunas.

-¿De qué estas hablando?

-¿No lo recuerdas? el incidente de hace quinientos años.

De pronto, todo al rededor de Azura, se vio sustituido por un pueblo en llamas, la gente corría de un lado a otro, el viento soplaba de forma violenta. Los gritos ensordecedores de las personas, invadía los oídos de la joven *¿la ilusión del demonio?* pensó Azura tratando de mantener la calma.

-Vaya, así que te has dado cuenta, tal y como esperaba, parece que no puedo tomarte tan a la ligera -dijo Alexander, aunque su voz parecía como un eco lejano.

-Es fácil adivinar tus intenciones.

-Ya veo. Bueno, en ese caso, deberías haberte dado cuenta ya de que es lo que tengo en mente.

-¿Confundirme? -preguntó como si fuera lo más obvio.

-No exactamente.

En eso, Azura sintió como sostenía algo, miró sus manos encontrando el mango de su guadaña, después, vio al frente, encontrando a Reloj, que tenía la hoja de la guadaña enterrada en su hombro.

-Azura... -susurró antes de caer.

-¡Reloj! -Azura trató de alcanzarlo, pero un muro de fuego se interpuso.

-No te perdono -se escuchó una voz a sus espaldas, ella giró el rostro, viéndose a si misma, con aquel vestido negro, rodeada por un torbellino de viento.

-¿Qué...?

-Nunca, nunca ¡los voy a perdonar! -el viento se hizo más fuerte, matando a las personas alrededor.

-¡Ya basta! -gritó la joven llevando sus manos a su cabeza, y cayendo de rodillas; de pronto, una aura negra la empezó a rodear, Alexander sonrió

Mientras tanto:

El grupo volaba lo más rápido que podían siguiendo la dirección que les mostraba el péndulo, todos iban en completo silencio, sin embargo, una pregunta que atormentaba la mente de Sam, le impidió seguir con esa atmósfera de paz.

-Ummm... Aricia.

-¿Qué pasa?

-La otra vez, nos dijiste que castigaste al padre de Azura por haber desobedecido tus ordenes.

-Así es, pero ¿porqué me lo dices ahora? -cuestionó curiosa.

-Bueno, de algún modo u otro, sentí que había algo más, pero, como todo sucedió tan rápido, ya no pude comprobar si mis suposiciones eran correctas -el silencio volvió a reinar por unos momentos, hasta que el suspiro de Aricia lo rompió.

-Como decirlo -lo analizó unos segundos más -, digamos, que, creo que fueron más celos, que por el hecho de que me haya desobedecido.

-¿Celos? -de un momento a otro todos estaban atentos a la conversación.

-Sí -asintió-. El gran amor que ese hombre llegó a sentir por aquella humana, supongo que tuve envidia de eso.

-Tú, ¿guardabas algún sentimiento por...?

-Para nada -interrumpió -. No es eso, es que, hace tiempo, yo, estaba comprometida, él era un hombre muy dulce y amable, al principio, yo desconfiaba de él, pero, poco a poco, comencé a desarrollar sentimientos por él hasta el punto de llegar a amarlo, cuando me propuso matrimonio, fui realmente feliz... -hizo una pausa, y luego continuó -, pero, el día de la boda, él no llegó, yo lo esperé, aún cuando todos se habían ido. La noche cayó, y el siguió sin aparecer, me sentía devastada, confundida, triste, pero por sobre todo, torpe, por haber creído en él.

-Pero, ese no era motivo suficiente, como para haber castigado al padre de Azura, por causa de eso, ella estuvo sola, y ese fue el motivo por el que se volviera de esa forma.

-En el momento en que castigue a ese hombre, no pensé en las consecuencias -explico -. Después de haber cumplido con la sentencia, y en cuanto me tranquilicé, me sentí mal por haber hecho eso, sabía que él ahora tenía una hija, pero, trabajo es trabajo, el destino es algo inquebrantable, aún si sabía que eso iba a molestar mi consciencia, tuve que cumplir yo misma con el destino de esa mujer. Después de eso, me di cuenta de que el destino de aquella joven no iba a ser nada favorable para el mundo, por lo que le pedí ayuda a los observadores, jamás imagine que iban a decirle sobre esto a Reloj, y gracias a eso, aunque el destino fue modificado para bien, tardó un poco más de lo que esperaba. Aunque debí suponer que esos tipos no iban a hacer la gran cosa -dijo resignada.

-Eso era muy fácil de predecir -comentó Reloj.

-Sí, ya lo se.

Después de algunos minutos más, llegaron al castillo, sin embargo, su presencia no paso inadvertida por Alexander, quien inmediatamente mandó a las sombras a atacarlos. El grupo de un momento a otro, se vio rodeado por varias criaturas negras con ojos rojos y amenazantes. Mientras una nueva batalla se desarrollaba en la entrada del castillo, tanto Aricia como Sam se percataron de una energía maligna que se estaba desarrollando dentro de la construcción, una energía muy conocida para todos.

-Esta presencia es de... -comenzó a decir Sam, cuando en eso, Reloj, usando sus poderes, detuvo el tiempo, y gracias, a los collares que tenían los jóvenes desde la última batalla, no les afecto el tiempo fuera. Una vez que las sombras quedaron congeladas, el fantasma del tiempo tomó la delantera sin detenerse a esperar a los demás, quienes comenzaron a correr detrás de él para no perderle de vista.

-¿Qué le pasa? -preguntó Tucker extrañado por la repentina actitud del fantasma del tiempo.

-Él también se debió de dar cuenta de quien era la que emanaba esta presencia -dijo Sam ignorando la pregunta de su amigo.

-Lo más seguro -afirmó Aricia quien por obvias razones estaba al tanto de la situación de esos dos.

Siguieron corriendo hasta llegar a una gran puerta color negra. Reloj titubeo un poco antes de abrirla, pues aquella puerta tampoco le traía muy gratos recuerdos, sin embargo, al ver que el péndulo apuntaba en dirección a la puerta, no le quedó más remedio que abrirla. En cuanto entraron, Alexander suspiro resignado.

-Sabía que esas sombras no eran de mucha utilidad -Reloj se fijó inmediatamente en Azura, quien permanecía en el suelo de rodillas.

-¡Azura!

-Reloj... -dijo débilmente.

-Así que la energía maligna realmente provenía de ella -agrego Sam.

-Así parece -afirmó Aricia. Jazz y Tucker solo se esperaban lo peor.

-Exactamente, mi princesa debe volver a ser la de antes -comentó Alexander con la mayor calma del mundo.

-¿Realmente crees que lo vamos a permitir? -dijo Aricia desenvainando un espada que colgaba de su cintura, y con ella comenzaba a atacar a Alexander, quien rió esquivando con facilidad la espada.

-¿En serio pensaste que una espada podría contra mi? -preguntó mientras su mano comenzaba a envolverse de llamas azules, con las que contraataco a la joven espíritu, Aricia formo una barrera para protegerse del fuego.

Sam aprovecho la distracción, para ir hacia Azura empuñando su guadaña, sin embargo, Alexander se dio cuenta, y de la nada, varios murciélagos envueltos en llamas volaron directo a la joven, pero, estos nunca llegaron a su destino, ya que Reloj se interpuso formando un escudo. Tucker y Jazz aprovecharon que Alexander estaba viendo hacia el lado contrario, para disparar algunas armas; el joven demonio se dio cuenta, se cubrió con sus alas, ambos jóvenes estaban tan concentrados en su objetivo, que no se dieron cuenta cuando la tira de metal que se encontraba en la nuca de Alexander, se extendió y fue directo a sus pies. Tucker fue el primero en recibir un golpe por parte de la cadena, provocando un corte no tan profundo en su espalda, Jazz se dio cuenta de esto, y justo cuando intentó acercarse al joven, la cadena dio vuelta e intentó hacerle lo mismo, pero, una formación de roca la cubrió impidiendo que saliera lastimada. Alexander reconoció de inmediato aquella habilidad, giro su rostro en dirección a donde estaba Azura, y se dio cuenta que una de sus manos estaba en el suelo, y de este salían unos pequeños rayos de energía.

-Ciertamente, no te dejas vencer tan fácil ¿verdad?

-Me conoces bastante bien, Alexander -dijo aún algo débil.

-Después de todo, fui su más fiel sirviente.

-Eso ahora mismo -la energía oscura a su alrededor aumentó -, no me importa en lo más mínimo.

-Azura... -susurró Sam. Reloj la vio con temor de que la historia se volviera a repetir.

-No se preocupen -dijo de la forma más tranquila -. Alexander, tú mayor error, fue querer convertirme devuelta en lo que era, aún cuando yo ya no tengo ningún tipo de rencor. Así que, aunque mis poderes se hayan vuelto oscuros, soy perfectamente capaz de usarlos a mi favor, y no en contra de mis compañeros -al tiempo en que decía estas palabras, varias sombras se aparecieron tras ella, sin atacar al grupo -. Ahora, ¿quieres probar el poder de tú princesa?

Las sombras inmediatamente comenzaron a atacar a Alexander, sin embargo, algunas seguían bajo las ordenes del joven demonio, por lo que en cambio, ellas atacaban al grupo, quienes se defendían con algo de dificultad, pues el lamento de las almas que Alexander poseía en aquella piedra negra las hizo más fuertes. Por el otro lado, Azura aprovechó que las sombras distraían a su contrincante para hacer aparecer las extremidades de su espalda, que anteriormente había usado para herir a Danny, pero que ahora estaba dispuesta a usarlas para otro motivo. Alexander se dio cuenta de las intenciones de la joven, y por milésimas de segundos, uso su cadena para bloquear el ataque; Azura formó un remolino de viento, el cual, tomo desprevenido al joven demonio, y provoco algunos rasguños en su cuerpo.

-Así que este es el poder de mi princesa -dijo con una sonrisa dibujada en su rostro.

-¿Porqué insistes en llamarme de esa forma? -mientras decía esto, su guadaña se apareció en sus manos; Alexander apenas si esquivó el ataque.

-No se de que habla, la he llamado así desde que nos conocimos, no recuerdo que le molestara.

-Pero ahora si lo hace -volvió a blandir la hoja de la guadaña, pero está vez, el joven demonio la tomo por el mango y la haló hacia él.

-¿En ese caso, cómo quieres que te llame? -Azura sintió como el rostro de él estaba cada vez más cerca del suyo -. Azura -la joven se quedó paralizada sin saber muy bien que hacer. No fue hasta que sintió como sus labios se rozaban con los de él, que reacciono, y de un golpe se apartó de Alexander, en ese instante, de igual forma, el joven sintió como un rayo fantasma golpeaba su abdomen. Azura miró hacia abajo aún aturdida, descubriendo a Reloj, quien intentaba quitarse de encima a una sombra, pero pudo distinguir claramente el humo violeta que salía de su mano, la joven sonrió.

-Alexander -dijo volviendo a centrar su atención en su adversario -. ¿Qué es lo que pretendes realmente con todo esto?

-Volver a tenerla a mi lado -respondió sin titubeo alguno.

-¿Con que propósito?

-¿Qué no es obvio? -rió un poco -. Creí que ya había quedado en claro.

-Explícate mejor.

-Tal y como dije antes, al principio, yo planeaba usar su alma para completar mi formación de demonio, su poder que guardaba en ese entonces, me habría servido de la misma forma que haber recolectado unas mil almas humanas.

-Entonces, ¿porqué no lo hiciste desde el principio, o es que acaso, querías corromper aún más mi alma.

-Se equivoca, su alma ya estaba lo suficientemente impura desde que creyó haber sido traicionada, aún sin haber tomado todas esas vidas humanas después.

-En ese caso, ¿qué es lo que realmente querías?

-Como decirlo -dijo analizando sus palabras un momento -. Digamos que incluso los demonios -la miró directo a los ojos -, llegamos a desarrollar ese sentimiento que ustedes llaman, amor.

-¿Qué? -Azura no lograba procesar del todo la información.

Fin del capitulo 11.


¿Se nota que me gustan los líos amorosos? XD

Bueno, si debo ser más precisa, ni yo me esperaba eso, en fin, las cosas son así. u.u

Hasta el siguiente capi (n.n)/