Mil disculpas por no haberlo subido ayer.
Esta fue una de las viñetas más... enajenadas que he escrito. No sé por qué. Me llevó una buena medida de tiempo corregirla.
Gracias a CATITA-EDWIN y a zelink29 por sus reviews en el cap anterior.
Disfruten de la viñeta. Los reviews son bien recibidos.
11—. Demasiado de algo bueno.
—Ahora que han vuelto…—Winry seguía con los ojos llenos de lágrimas de felicidad al ver a Ed y Al nuevamente en sus cuerpos. Estaban escuchando los detalles de su última aventura en la sala donde trabajaba con los automail. La abuela a su lado rebosaba también de felicidad al igual que esos dos y ella—… voy a prepararte esa tarta de manzana que te prometí, Al.
Entonces fue corriendo hasta la cocina secándose las lágrimas en el camino. Viendo si tenía los ingredientes necesarios en la despensa, tomando nota de los que faltaban para ir al mercado a comprarlos cuando una mano firme apretó su hombro deteniéndola de su labor.
—No seas tonta, Winry—Edward le sonrió—. Tenemos tiempo, todo el tiempo del mundo para eso.
Era verdad, tenían todo el tiempo para hacerlo. Sin pensarlo, se abrazó velozmente hasta él. Fue cuando lo estrechó sin pensar que se dio cuenta al abrir los ojos de lo que había hecho y al mirar hacia arriba —Ed había crecido lo suficiente para hacerla mirar en esa dirección— que él estaba tan sonrojado como ella, mordiéndose los labios seguramente reprimiendo una palabrota.
Se alejó como espantada. Intentó excusarse pero cualquier intento fue en vano, así como los de Ed. Alphonse, en el umbral de la puerta de la cocina –había llegado hasta ahí sin que ellos lo notaran— se rió encantadoramente de sus intentos.
Al día siguiente, Winry llegó hasta ellos con una deliciosa tarta de manzana hecha en casa a la hora de la merienda. Los hermanos Elric se alegraron. Al sobre todo, porque había esperado años a que ese momento llegara.
Se llevó un trozo de tarta a la boca cuando observó la mirada atenta de su hermano y de Winry sobre él.
— ¿Qué miran?
—Queremos ver tu reacción después de todos estos años—contestó Ed cruzándose de brazos.
—Quiero ver tu cara cuando lo pruebes. Quiero saber si es lo suficientemente buena—añadió Winry, con la expresión atenta en el rostro.
Alphonse levantó una ceja, sintiéndose repentinamente presionado. Abrió la boca y se llevó un bocado de su trozo de tarta a la boca. Los otros dos lo miraron con expectación.
— ¿Y…? —se aventuró Winry
— ¡Está buenísimo! —Y dicho eso, se apresuró a terminar su trozo—. ¿Puedo…?
—Puedes comer todo lo que quieras, Al. Hice más.
Alphonse le tomó la palabra. Ed hizo lo mismo. Winry sonrió, satisfecha consigo misma antes de tomar un trozo de tarta de manzana.
Qué suerte haber hecho tanta tarta…
Minutos después, los tres se dijeron, no volverían a comer en al menos dos semanas. Había sido mucho por un día. Demasiado de algo bueno.
