¡Aquí estoy! Minutos antes de las 12 de la noche, el mismo domingo. Perdonen la demora, y trataré de actualizar el próximo domingo a pesar que esta semana inicio clases. De igual manera, no demoraré mucho más de una semana y media a menos que me encuentre muy muy atareada. Respecto a las vacaciones en la mansión Malfoy, ya verán lo que sucederá. ¡No pierdan las esperanzas! Sólo diré eso. ¡En fin! Espero que les guste esta nota, a mi me gustó como quedó, no sé ustedes.
Las pelirrojas y las clases de Adivinación
Las pelirrojas no tienen dotes para la adivinación y eso es fácil de advertir.
La torre de Adivinación poseía su siempre conocido olor: cenizas aromatizas de esencias agobiantes al olfato; la profesora Trelawney, al parecer, no se decidía por una fragancia en específico, entonces, teniendo eso en mente, encendía todos y cada uno de los inciensos que tenía al alcance, no importaba el olor que despedían o si al momento de encenderlos se complementaban o no. La temperatura del ambiente era alta, tan alta que la túnica incomodaba y provocaba sacártela. Además, el verano estaba por llegar, faltaba menos de un mes para que iniciaran las vacaciones y la vieja profesora con su cabello habitualmente alborotado y espeso, hablaba sin cesar y con una notación de euforia en su voz acerca del arte de la "lectura de manos". Decía que ésta, era complementaria a la de las cartas o a la lectura de las hojas de té. Aseguraba que las palmas de las manos te daba una "imagen vívida hacia un futuro incierto" y que lo único que debíamos hacer para concretar dicha tarea con éxito, era "expandir nuestras mentes".
-Para que haya un buen canal de energía, es necesario, queridos míos, que trabajen en parejas -se acomodó las enormes gafas circulares y gesticuló con las manos exageradamente-. Las mismas parejas que formé la clase pasada -la pelirroja alzó la mano poniendo una evidente cara de fastidio-. ¿Señorita Weasley, tiene algo que decir?
-Sí, profesora. ¿Puede acercarse un momento? -Trelawney se acercó con su típica aura de misterio a la mesa que Rose Weasley compartía con Albus Potter. Todos los alumnos empezaron a murmurar entre ellos, sabían que la vieja se distraía fácilmente, así que aprovecharon el momento para charlar un poco sobre cualquier novedad acontecida en el desayuno. Yo, por otro lado, hice un esfuerzo por oír lo que Rose Weasley le decía a la profesora, tenía que admitirlo, me invadía la curiosidad. Lo bueno era que compartía una mesa con Christine, y nos encontrábamos muy cerca a la pareja de primos, por lo cual se podía escuchar.
-Dime querida mía.
-Pues… -la pelirroja, al parecer, se detuvo a pensar por un momento lo que diría y giró la cabeza para observar a su primo- ¿Quería saber si podría trabajar con Albus? -Trelawney negó con la cabeza consecutivas veces- Déjeme explicarle, verá -tomó aire pues sus espaldas angostas se ensancharon un poco-, cuando trabajo con el señor Malfoy las malas vibras que ambos despedimos se extienden por todo el salón, yo puedo sentirlas y son extremadamente… -hizo una pausa- incómodas.
-¡Oh querida! -exclamó fuerte captando la atención de todos los alumnos- Desde el primer día que entraste a mi clase, supe que habías heredado todas las cualidades de tu madre -Rose se acomodó erguida en el respaldar de la silla-. ¡Lástima que ella tampoco poseía el preciado don de la Adivinación! Es así, a veces uno nace con él y otras veces no -le palmeó la cabeza roja y Weasley trató de escapar del contacto-. De igual manera, la suerte te sonríe porque tu pareja, el señor Malfoy, es el mejor de la clase.
-¿Oíste, Weasley? -la provoqué, porque sabía que eso la molestaría. Yo me ubicaba en la mesa que estaba detrás de la suya. Debido a lo mencionado por mí, hice que se volteara.
-Sí oí rubio tarado -pronunció en una voz inaudible, pero moviendo sus labios rosas a la perfección para que yo entendiera el mensaje.
-¡Bien, queridos míos! Llegó el momento de saber lo que les depara el destino -se movió de un lado a otro del salón a una velocidad tan rápida que hacía cuestionar su verdadera con sus respectivas parejas.
Todo el salón se volvió una mezcla de rojo y verde al momento en el cual todos los alumnos se levantaron de su asiento y discutieron con la mirada sobre a qué mesa se dirigirían para trabajar. Algunas serpientes cedían ante la mirada líder del león. Sin embargo otras, tercas e inmunes a los poderes visuales del Gryffindor, se rehusaban a mover un solo pie. Albus Potter se acercó a Christine sonriendo. Entre ellos no había problema alguno, desde el primer día habían congeniado. Además, cabe recalcar, que Potter portaba modales como lo hacía cada miembro de mi familia, lo cual era extraño porque él no tenía ojos grises ni pelo rubio. Divisé a la pelirroja, ella ni siquiera se había tomado la molestia de levantarse de la silla o girar la mitad de su cuerpo para acotar un acuerdo. Sólo vislumbraba su espalda, sus rizos rojos que los llevaba sueltos y el claro mensaje que emanaba la compostura que había adoptado: no planeo moverme de la condenada silla. Exhalé por la boca y observé el techo del salón, me encontraba rendido ante aquel comportamiento aniñado y caprichoso que la pelirroja optó por emplear. Bajé el gran escalón y me senté a su lado. Lorcan me hizo una seña desde su mesa: su dedo índice trazó una línea horizontal en su cuello "te van a degollar", claramente estaba dicho.
-Voy a darles un poco de tiempo para que se concentren, expandan su mente -esto lo dijo enfatizando cada palabra- y déjense llevar por el arte de la lectura de las manos -la vieja mujer caminó agitando su larga falda gitana al son de sus pasos y encendió un par de inciensos más, uno con olor a vainilla y otro con olor a sándalo. Mi objeto de estudio observó los movimientos de la profesora como si estos fueran algo crucial a evaluar.
-¿Weasley, quieres trabajar? -dije para captar su atención, ya que declinaba a mirarme.
-La verdad, Malfoy -enfatizó mi apellido y me fulminó con aquellos ojos azul lapislázuli-, no, no quiero, y menos hacerlo contigo.
-Créeme, tampoco estoy muy feliz.
-Esa farsante me odia y tú eres tan o peor embustero como ella -se cruzó de brazos.
-No soy embustero, sólo soy más inteligente que tú -la pelirroja abrió la boca, quería decir algo, pero las palabras quedaron atrapadas en su garganta-. No quiero que malinterpretes lo que acabo de decir, porque puedo ver que estás a punto de explotar.
-¡Ególatra! -exclamó entornando los ojos.
-Sólo le tienes que decir a Trelawney lo que quiere oír.
-No me equivoqué, eres un embustero -habló con una voz más calmada y se quedó observando sus uñas como si fueran lo más llamativo e interesante que había en aquel salón. Tomé su mano, la misma que se estaba observando entretenidamente y la extendí con la ayuda de mis dedos.
Las manos de las pelirrojas son suaves y tibias al tacto. Poseen dedos largos, pero en general conservan un pequeño-mediano tamaño.
Rose Weasley me miraba entre sorprendida y asustada. Yo sostenía su mano izquierda y cautelosamente acariciaba sus dedos, con fines científicos, por supuesto. De esta manera me cercioraba de la textura y temperatura. También me pude percatar que me gustaba tocar su mano, por extraño que aquello sonara. No sabía cómo explicarlo propiamente, pero se sentía bien aquel roce de piel con piel.
-Malfoy, deja de hacer eso… -pronunció en voz baja, pausada y balbuceante.
-Tengo que hacerlo -la quedé observando. Quería que me mirara, que fijara su mirada escandalosamente azul en mi persona. Ella observaba nuestras manos, pero al sentir que no dejaba de verla a ella, a su rostro, alzó la vista-. Trelawney dijo que teníamos que leernos las manos.
-Claro que lo sé -desvió sus ojos azules hacia la mesa de atrás, donde su primo estaba sentado con mi amiga de toda la vida. Ambos reían mientras Christine señalaba posiblemente alguna línea de su mano y decía lo primero que se le venía en mente. Pude escuchar un "tendrás cuatro hijos y dos perros". Sin embargo, tenía que dejar de escucharlos y concentrarme. Sabía que la Adivinación era incierta, pero para validar mi hipótesis era importante acaparar todo los campos; quería conocerla en cada aspecto. Hice que su mano izquierda repose en mi mano derecha y extendí la misma para observar bien la suya.
- Tienes mano cónica -establecí, ella retiró la mano al instante y la sujetó con la que tenía libre. Ambas manos presionaban su pecho como si le hubiera dado una pésima noticia.
-¿Qué demonios dices? -habló molesta, arrugando la nariz como siempre lo hacía.
-Como se nota que ni siquiera te has molestado en abrir el libro.
-No pienso llevar esta asignatura el siguiente año.
-Devuélveme tu mano.
-No- giró su rostro y se cruzó de brazos.
-Bien, te explicaré lo que significa tener mano cónica, así no te espantas -abrí el libro que tenía frente a mí y leí-. "La mano cónica refleja a una persona sensible, intuitiva, caprichosa y voluble. Suelen dejarse llevar por los impulsos…" -hice una pausa por el asombro. ¡Menuda coincidencia! El libro describía a Rose Weasley.
-Son puras mentiras…
-Que increíblemente coinciden con tu personalidad -sonreí burlón-. Necesito tu mano, Weasley -ella colocó su delicada mano encima de la mía a regañadientes. Toqué su palma con mi dedo índice y acaricié la misma siguiendo la línea de la vida, de la cabeza, del corazón, de Saturno, de Apolo y finalmente, la de Mercurio. Noté que la palma de su mano empezó a brillar ligeramente como si tuviera escasa escarcha la misma. La palma sonrosada se encontraba sutilmente húmeda. Rose Weasley no quería verme a los ojos, yo la observaba mientras seguía trazando lentamente líneas inciertas con el dedo índice y ella mantenía la mirada fija a mi acción ¿Estaba nerviosa?
Conclusión final: las pelirrojas no destacan en la clase de Adivinación. Posiblemente sea porque no tienen el don en los genes o porque se tratan de personas tercas, cerradas en cuanto al pensamiento y sin la capacidad de tomar las cosas un poco a la ligera. Mi objeto de estudio siempre se encuentra con la mirada perdida en aquella clase, aún no sé qué ocupará su pensamiento en aquel momento. Ni el libro de Adivinación logra cautivar su atención y es desconcertante debido a lo mucho que disfruta de la lectura. Respecto a las actividades en aquella clase, ella siempre se muestra obstinada desde un principio, sin embargo cede ante la presión del momento y trata de dar su mejor esfuerzo. Al parecer, siente incomodidad combinada con nerviosismo al momento de la lectura de manos, probablemente sea miedo a lo desconocido o la clásica ansiedad de la adolescencia por sentir tacto masculino.
Bueno, ahora si a responder los reviews pero antes! Agradecer de antemano por los mismos. Como siempre, infinitas gracias! No saben lo feliz que me hace leerlos, me hacen la mañana, tarde y noche. Respecto a la nota, ¿qué les puedo decir? Sé que es un poco diferente al resto de las anteriores, pero es absolutamente necesaria. Además, quiero demostrar que ambos están con la adolescencia a flor de piel, con todo incluido. Espero que les haya agradado. Un beso grande y espero saber de ustedes a través de sus opiniones.
Cris pecosa: ¡eres la primera! Imáginate cuando Rose se entere de que ha sido el objeto de estudio de alguien, creo que Scorpius estará en problemas, jaja.
Samjf: ¡Hola! ya veremos donde pasa el verano Rose (risa maligna) y tienes razón, la adolescencia deja estragos que impide a la gente ser objetiva respecto a la gente, valga la redundancia.
Shar0n EspiPPirifLautik CulleN: Holaaa! tienes toda la razón del mundo, Scorpius se están empezando a preocupar más de lo debido con lo que le suceda a Rose. ¡Qué bueno que los ames como adolescente!
Panchypotter: ¡Buenas! Scorpius es un adolescente peculiar y puede que lo que pienses sea cierto. Es posible que no se dé cuenta que aquella pelirroja ya se está adentrando en su corazoncito:)
Julietaa: Hello! Scorpius dejó de ser objetivo desde hace ya bastante. Algunas observaciones si son algo objetivas pero casi todo es subjetivo, según lo que ve. Pues es cierto, está en plena adolescencia, donde todo se torna muy confuso.
Leslie24: ¡Bienvenida! Gracias por tus palabras, pues si ya dejaron de discutir tanto tanto, igual siempre habrá una fricción entre ambos, es así. Son muy contrarios. Y tienes razón, sus observaciones nunca fueron 100% objetivas :)
Minerva: ¡Hola querida! Gracias por pasarte por aquí y tomarte el tiempo. Es bueno saber que te gustó el cap.
Sakura Rose Marie: Hoolaa! Bueno, Scorpius ya dejó de ser objetivo, la subjetividad se está colando por su mentecita adolescente.
Pequinessa: Scorpius está en una etapa de negación. Quiere centrarse en aquel estudio que inició desde su primer año, pero no se da cuenta que Rose está entrando poco a poco dentro de él. Espero que andes bien al igual que yo. Por cierto, dime May :)
TAMYmos: eres una ternurita, qué bueno que te alegre leer lo que escribo. Y por supuesto que las grageas se las hubiera hecho tragar con caja incluida, jaja pero usó el auto control.
Kate black evans: ¡Hola! Que bueno saber que te pareció gracioso el anterior campi.
Sorcieres de la Neige: pues bueno, cambié lo que dijiste! Jajaja te explico, a la hora de escribir sólo me enfoqué en Rose y Scorpius y descuidé aquel detalle, pero ya lo corregí, puse a Louis. :) espero que esta nota haya sido de tu agrado.
Roulimystic: poco a poco Rose se está metiendo en su mentecita, pobre ni se da cuenta lo que en realidad pasa, jajaja!
Luisa-Isidar-Mithrim: Scorpius es un adolescente, maduro sii! Pero adolescente al fin y al cabo. Y Claro! Ve las cosas como tal.
Kuchiki Yamiko: ¿Cómo estás? Jajaj que es eso de tsundere?
