Capítulo 10.
Camine largos pasos con el corazón retumbante, no sabía si por la curiosidad o porque se encontraba cerca, pero cuando salí y voltee a mi izquierda, Yuuki estaba recargada de lado en una pared, viéndome con una sonrisa. Camine dos pasos para preguntarle el porqué de su actitud, pero en lugar de eso me tomo de la chaqueta y me atrajo hacia ella. Apenas siendo consciente de los hechos, sentí sus labios en mi boca y pronto la humedad. Viera quien viera la escena, dirían que era yo quien estaba aprovechándose de ella, y no como en realidad era, ella me estaba besando sin pedirme opinión. Pero, ¿acaso me resistí? No, cerré los ojos después de sentir su boca y le regresé la caricia con el pulso desbocado. De una forma que no entiendo, con tan solo el rose de sus labios desee más, desee arrancarle la ropa y apretarla ahí mismo contra la pared, fue un sentimiento salvaje que pude controlar después de ardorosos minutos de besarla y tocarla a palma abierta. Tuve que forzarme a quitarle las manos de sus duras nalgas, ya que, aunque solo la había tocado sobre la ropa, eso mismo hacia que quisiera arrancársela y sentirle la piel.
Me separe de su boca con la respiración agitada y la mire con ceño mientras ella recuperaba el ritmo habitual de su respiración. Mientras nos mirábamos a los ojos, me pasó un brazo por el cuello y con su mano en mi nuca trato de asirme a ella, pero me resistí, di un paso atrás, dejé de sostenerme de la pared y me deshice de sus brazos. Había cometido un error. Mire al suelo, sin saber cómo sentirme, pues claramente había caído en su trampa. La mire una vez más, ni ella ni yo dijimos algo, pero antes de que sucediera algo más me aleje caminando hacia mi motocicleta. No me di tiempo a ponerme los guantes, solo me deslicé el casco y arranque para irme.
Durante el trayecto comencé a pensar. Había cometido un error, me repetí, tenía a Tokiha y había prometido que me quedaría con ella, había hecho algo inadecuado ¿no? Había faltado a mi palabra, a mi honor ¿Y porque no me sentía culpable? Quería sentirme mal, es más, debía sentirme mal, pero no lo sentía en absoluto.
Después de aquel encuentro con Yuuki, me dije que no volvería a salir con Sugiura en esta temporada, si bien no me sentía culpable, sabía perfectamente que lo que había hecho no estaba bien, por lo que debía evitar situaciones que provocaran un encuentro de ese tipo con Yuuki. Al siguiente lunes Sugiura estaba que tiraba chispas de lo emocionada que estaba por volver a salir, pues me dijo que se había enganchado con alguien ¿Quién? Me pregunté, y aunque le hice la misma pregunta, Sugiura no soltó prenda.
-y entonces ¿tú porque te metes en mis asuntos? –le dije con ojos entornados.
-porque yo soy mayor –contesto cruzándose los brazos, dándose aires de madurez. A mi esa imagen no me la pegaba –por cierto, ¿Por qué te fuiste tan repentinamente Kuga? –mierda, no sabía que decir, si le decía lo de Yuuki molestaría con ella hasta el final de los tiempos.
-Tokiha me llamo –le dije escuetamente.
- ¿problemas con Ichiro? –me encogí de hombros.
-últimamente esta rara, ha de pensar que la engaño –lo cual, con los actuales acontecimientos, no queda muy lejos de ser verdad.
- ¡Fiu! No sabe lo fiel que le eres -dijo con las cejas arqueadas –justo como un perro –apreté los dientes y contraje la cara de enojo. Como se atrevía a compararme con esas patéticas criaturas.
-vuelve a decir que soy un perro, o algo parecido a esas mascotas rastreras… y... –le dije con voz gutural al mismo tiempo que cerré mi mano en un puño.
-entendido –se tensó y alzo las manos –pero tienes que aceptarlo, son como tus primos –apreté los puños hasta que tronaron –aunque tienes razón, no les veo mucho parentesco, cambiando a un tema más agradable… ¿para qué te llamo Mai? ¿Te echo bronca? –relaje poco a poco los puños, pensando silenciosamente… ahora tendría que invéntame algo, ¿pero qué? ¿Qué?
-nada realmente… casi no hablamos es… -mire algún punto en el suelo, buscando como describirlo -como si hubiera un cristal entre nosotras…
-mmm… -Sugiura soltó un suspiro –tienes que hablar con ella… o esa distancia se hará más grande… y al final, Ichiro será el que quede en medio de dos personas distantes –bien, eso no lo había pensado, esta es una de las muy, muy escazas veces donde Sugiura demuestra su madurez.
-supongo, lo intentare –le dije para no escuchar más, en realidad no quería hablar más de Tokiha, ni de cómo era nuestra relación.
-por cierto… tu criatura ya cumplió un año ¿no?
-ah sí, en agosto –le respondí ¿Por qué sacaba ese tema ahora?
- ¿tienes alguna foto? Nunca me has enseñado al fruto de tu estupidez adolescente –entorne los ojos.
-hoy te estás buscando un golpe a como dé lugar ¿eh? –ella sonrió despreocupadamente, eso me irrito, debería tenerme miedo, o por lo menos algo de respeto.
-sé que no lo harás, vamos, enséñame al crio –me quede en silencio, nunca hablo demasiado de Ichiro, de hecho, nunca lo trato como lo que es… es decir… mi… hijo… vaya, incluso pensarlo es tan ajeno… me lleve la mano al bolsillo y me rebusque el celular hasta que lo saque para buscar una foto. Tenía una en mi celular de cuando vino mi madre de mi cumpleaños, una vez que la encontré, le pasé el celular a Sugiura.
-¡woa! Tiene tu misma cara –dijo sorprendida –las mismas cejas fruncidas, como su mamá –volvió a verme a mí y yo me sentí incomoda, pero por supuesto trate de relajar el ceño –es sorprendente que no tenga tú mismo carácter, dices que es muy tranquilo ¿no? –le arrebate el celular.
-no lo sabes, pero antes del cambio yo era una persona muy tranquila.
-me cuesta creerlo… ah, ¿vendrás este miércoles? Iremos a otro bar muy bueno –no Kuga, dile que no, que no.
-claro, iré –mejor que sí, así no sospechara nada.
-quien diría que con esa cara que eres tan buena amiga.
-así descubriré con quien te has enganchado Sugiura –sonreí y ella torció la boca.
Después de la plática con Sugiura, volví a mis clases, internándome en el gran edificio correspondiente a mi departamento de ingeniería. Hoy me tocaba una clase compartida con Fujino y Hayase. Por supuesto llegue antes y la vi entrar con todo su esplendor, solté un suspiro y mire por la ventana. Hoy me sentía muy… estúpidamente nostálgica. Era un sentimiento extraño, difícil de describir, como si me gustara perderme en los recuerdos, como si quisiera volver en el tiempo para decirme Kuga Natsuki, no vayas jamás a ese festival cultural, porque hará de tu vida una mierda. Un momento ¿es mi vida una mierda? Apoye la frente en la mesa, ya no sabía que pensar, ya no sabía que debía sentir, a veces quería olvidarlo todo, pero, algo dentro de mí me decía, no puedes pararte a auto-compadecerte, continua hacia adelante.
La clase termino y cambie de salón sin fijarme en Fujino. Más tarde cuando llegue al departamento, Tokiha estaba hablando por teléfono con su hermano, al parecer, Takumi le pedía que volviera a pasar las vacaciones de fin de año con él. Entonces se me ocurrió una perversa idea, yo me había encargado de Ichiro el año pasado, ahora le tocaría a ella.
Los días continuaron y llego el miércoles, el día que Sugiura me había dicho que fuera a tomar con ella y sus conocidos. Sin embargo, llegada la hora de partir, yo solamente me puse mi pijama y me metí al futón a leer mientras me daba sueño. Minutos después de la hora acordada mi teléfono comenzó a sonar. Me le quede viendo, pensando en contestar o no, hasta que la llamada termino y mi indecisión termino. Bajé los ojos a mi revista y comencé a leer de nuevo, hasta que una vez más mi celular volvió a sonar. Conociendo a Sugiura, debía ser ella, porque nadie más que ella podía ser, insistiría hasta que contestase el teléfono, así que estire el cuerpo y conteste el aparato en un movimiento rápido.
- ¿Dónde estás? –hablo rápidamente Sugiura.
-pues en mi casa –le dije escuetamente.
- ¡creí que habías tenido un accidente y por eso no llegabas! –gruño del otro lado.
-que dramática… por cierto, no voy a ir –le dije como quien no quiere la cosa. Pero si no lo decía así, jamás dejaría de insistir.
- ¿Qué? ¿Por qué? –yo suspire ¿y ahora que me invento?
-pues… -mi mente comenzó a trabajar rápidamente, joder Kuga, hubieras pensando en eso antes, no ahora. ¿Y si le decía que era porque tenía que cuidar a Ichiro? ¿O que me había peleado con Tokiha? un momento, ¿Y si ella estaba espiando al otro lado de la puerta? ¿Estaría escuchando mi conversación? No, por todos los dioses Kuga, debes dejar de ser tan paranoica… pero, por si acaso… -la verdad, no tengo ganas hoy –mejor no me invento nada –lo siento, tendrá que ser otro día –y sin más colgué. Seguramente Sugiura armaría un drama, pero huiré de ella. Dejé el celular donde había estado y seguí con mi revista hasta que Tokiha apareció en el quicio de la puerta.
- ¿no vas a salir hoy? –joder, ¡que si estaba escuchando! ¡Me corto una pierna si no!
-no –la vi solo unos momentos a la cara, luego baje la mirada -Sugiura debe aprender a contenerse, no soy su niñera –ella asintió en silencio.
-Ichiro ya está dormido… -dijo de pronto –yo aún no tengo sueño… y tú aun estas despierto –no podía estar insinuando lo que creía que estaba insinuando ¿verdad? Trague saliva con dificultad.
- ¿quieres un té? –le pregunte con una ceja alzada –si quieres voy a comprártelo al minisúper.
-no… no quiero un té - ¿soy yo, o su tono de voz se hizo más grave? –Te quiero a ti –me dijo mirándome a los ojos con cejas fruncidas –quiero tu compañía, tu presencia, tu voz, tu calor… me siento… -su voz volvió a ser más aguda –me siento olvidada por ti –me le quede mirando con rostro serio, ajena a la situación, como si estuviera examinando una ecuación más. Para una persona normal, quizás, la situación le conmovería, a mí no. Era fastidioso e inoportuno.
- ¿quieres dormir conmigo? ¿Es eso? –le dije con seriedad.
-si… quiero, volver a como éramos antes –decía mientras comenzaba a acercarse.
-las cosas no son como antes Mai –mi tono de voz fue un poco más grueso –además, mañana tengo examen, no es adecuado para mi perder el tiempo desvelándome por tonterías –y cerré la revista para dejarla a un lado.
- ¿le dices tonterías a pasar un tiempo conmigo? ¿A intentar mejorar nuestra relación? ¿O es nuestra relación para ti una tontería? –mierda, ¿Por qué tenía que llegar con estas cosas justo ahora? ¿Por qué tenía que hacer las cosas más difíciles?
-no… -le dije forzadamente mientras me pasaba la lengua por los labios en un acto nervioso –no lo es… -no podía tener el ceño más fruncido.
- ¿entonces? –joder, no podía estar en peor situación.
-entonces solo quiero dormir, no quiero hablar de esto –alisé el edredón para hacer algo bajo su fastidiosa mirada y no sentirme incómoda.
- ¿me estas engañando? –de alguna forma, eso me irrito bastante.
-no –le dije con los dientes apretados, fastidiada –pero si tanto lo crees ya me da igual –y la regresé a ver a los ojos, fijamente, como midiéndonos, analizando cada movimiento o cada expresión.
-hablaremos después.
-no hablaremos después –le escupí –y no nos acostaremos solo porque tú quieres –le dije con resentimiento –sino cuando a mí me plazca, así que ve haciéndote a la idea.
- ¿es así entonces? –dijo desafiante.
- ¡es así! –le grite al tiempo que golpee el suelo. Segundos después el llanto de Ichiro se hizo oír. Tokiha se levantó molesta y cerró mi puerta de un fuerte azoton.
El llanto de Ichiro no se calmó por casi una hora, y mientras esperaba a que se calmase, me acosté en el futón pensando en todas las posibles respuestas que pude haber dicho, unas buenas, y otras definitivamente para hacerla enojar aún más, para herirla. Al final, me pregunte: ¿Por qué estaba siendo así con ella? ¿Porque quería que sufriera? ¿Por qué quería que le doliera? Porque yo también sentía dolor… me sentía herida… ¿por Tokiha? Si, en parte por ella y por todas las cosas que había tenido que pasar y quería regresar todo ese dolor. Solo quería que sufriera tanto como yo, sin importarme si era justo o no, si realmente lo merecía.
- ¡Kuga! ¡Me dejaste plantada! –al día siguiente Sugiura estaba esperándome en el lugar donde siempre estacionaba la moto. Sin tomarla en cuenta apague la moto y me quite los guantes con lentitud –quiero una verdadera explicación –me baje de la moto y guarde el casco –además, me colgaste ¡a mí!
-hoy no Sugiura, otro día hablamos –y la deje atrás. Misteriosamente no me siguió, al menos por ese día.
No es como si me afectara lo de Tokiha. Bueno, quizás sí. Tenía sentimientos ambivalentes, por un lado quería que sufriera, que pagara, y por otro lado… por otro lado solo quería estar a solas. Ese jueves fue un día silencioso y tenso en el departamento. Al día siguiente volví a presentar exámenes y sin más volví al departamento, encontrándome a Tokiha haciendo una limpieza general y profunda de todo el sitio. Tallaba y fregaba con molestia algunas partes del piso en la cocina. Cada día estaba más de malas, así que sin decir una palabra fui directo a mi habitación y no volví a salir. Para la noche, Tokiha había terminado con su limpieza y la oía bañarse en silencio.
En ese mismo silencio termino su baño y fue a dormirse, solo en ese momento pude dejar de estar tensa. Toda esta situación era tan molesta, no podía estar a gusto en mi propia casa. De pronto me sentí como animal enjaulado, quería salir, quería irme, no importaba a qué lugar, siempre y cuando fuera lejos. ¿Pero lo hice? No. Me desnude y tome un baño para calmarme. Al final, luego de terminar de bañarme y vestirme, me metí a dormir al futón. Por la mañana escuche como Tokiha movía algunas cosas, pero no salí a ver, seguro aún estaría haciendo su estúpida limpieza de fin de año… un momento… aún no era fin de año… había llegado a esa conclusión cuando toco la puerta de mi habitación. Me levante a abrir, encontrándome al otro lado a Tokiha vestida con un abrigo largo y con Ichiro en los brazos, también bien tapado.
-vamos a pasar las vacaciones en casa de mi hermano –me dijo, sin dar lugar a algún cuestionamiento, ¿vamos? ¿todos juntos? ¿o solo ella e Ichiro? me cuestione todo eso rápidamente, sin embargo, al continuar su dialogo mis dudas se disiparon –despídete de él –me extendió al crio y yo lo tome en brazos. ¿Qué se supone que tenía que hacer? ¿Decirle adiós? ¿Hasta luego? ¿Darle una explicación? ¡No entendía palabras! Mire momentáneamente a Tokiha, ella me miraba fijamente con las cejas fruncidas, seguramente seguía enojada.
-nos vemos en una semana Ichiro –le dije, por no verme tan seca –pórtate bien –y obviamente la criatura no dijo ni hizo nada que diera a entender que comprendió mis palabras.
-de hecho, serán dos semanas, salúdame a tu madre –sin más me quito a Ichiro de los brazos, dio media vuelta, tomo sus maletas y se marchó.
Me quede un poco tiesa, entendiendo lo que había dicho, segundos después oí como bajaba las escaleras y me adelante a la ventana que daba a la calle para verla subirse a un taxi con dos maletas de buen tamaño. Cuando el automóvil se perdió en la lejanía de la calle sentí que volví a respirar. Voltee a ver el interior del departamento con ojos bien abiertos, ahora sin ninguna otra persona más que yo, se veía más grande y espacioso. Cualquiera se sentiría sola, yo sonreí aún sin poder creerlo y comencé a pensar que podría hacer. Creo que llevaría mi ropa a la lavandería.
Treinta minutos después estaba en la lavamatica más cercana metiendo mi ropa, cuando terminé de ponerla y apretar el botón para iniciar el ciclo, me senté a esperar. Era curioso, pero era agradable la espera, sobre todo porque tenía todo el tiempo del mundo para estar ahí y nadie me esperaba en casa. Tome una revista y le di una ojeada antes de que mi celular sonara, creí que sería mi madre, pero no.
-sé que me vas a decir que no –dijo Sugiura, con algo de pesar -pero me invitaron a beber y me están diciendo que te invite –y oí unas risitas al otro lado.
-claro, porque no, ¿Cuándo? –le dije y las comisuras de mis labios sonrieron.
- ¿Qué? ¿Estas segu… -se corrigió -seguro? –casi podía imaginar su cara.
-sí, ya te lo dije ¿Cuándo, entonces? –le dije mientras seguía mirando la revista.
-hoy en la noche, festejaremos el inicio de las vacaciones –y las personas al otro lado hicieron bulla –te veo en la noche entonces.
Luego de terminar la llamada, me pregunte que podría hacer en el día, y me dije: Kuga, deberías simplemente salir a ver qué hay de nuevo, ¡son vacaciones! y estás sola. Así que me vestí para la aventura. Visite varios distritos, era sorprendente la cantidad de sitios donde vendían artículos para motocicletas, por lo que termine comprando unas botas para moto y una chaqueta que estaba increíble, no podía dejar de decirme lo genial que era. Más adelante, compre dos motocicletas a escala y un par de revistas, para no perder la costumbre, por supuesto.
Más tarde en la noche, me prepare para salir, esta vez no tendría que estar avisando que saldría, podía hacer lo que quisiera. Me duché con calma y me metí a la tina largo rato, a disfrutar del calor en el cuerpo. Cuando salí, me sequé el cuerpo tranquilamente, todo era tan tranquilo, tan relajado, sin tensión. A la hora de salir con Sugiura, me vestí con una camisa blanca con puntitos verdes que me gustaba bastante, más la chaqueta que había comprado, me miré al espejo, no estaba mal, estaba que escaba chispas. Me puse perfume por aquí y por allá, y salí a darle duro a la noche.
Cuando llegue al bar, Sugiura estaba en la calle esperándome, eso me sorprendió. Estacione la moto, me quite el casco, mire una vez más mi chaqueta nueva y fui donde Sugiura.
-viniste -dijo sorprendida -creí que no vendrías -me encogí de hombros.
-hoy gozarás con mi presencia –le dije sonriendo de medio lado.
-y aparte vienes de buen humor, no puedo pedir más -me dio un golpe en el hombro, incitándome a entrar ya al bar.
A pasos raudos fui a la mesa, detrás de Sugiura. Ahí no había nadie excepto las chicas de me habían invitado la primera vez. Nos saludamos, llego la camarera, pedí una bebida burbujeante y comenzamos a platicar mientras fue llegando la gente poco a poco. Tuve la suerte (nótese el sarcasmo), de que cuando llego Yuuki, se sentó casi frente a mí, así que se me hacía difícil no mirarla, aun así, lo intenté; pero me dije, calma Kuga, no tiene por qué ser tensa esta salida, hoy todo debe ser agradable, incluso la presencia de Yuuki.
Sin embargo, a la primera vez que cruzamos miradas, ella me sonrió, supongo que Yuuki aún no se daba por vencida. La noche avanzo, las bebidas burbujeantes desaparecían en mis labios, así como el Sake en los de Sugiura. Los ojos de Yuuki me miraban de vez en cuando, y a veces le daba el placer de mirarla también, hasta que, en una de esas miradas, antes de romper la conexión visual, se levantó de la mesa y se alejó, hasta que dejo de mirarme al darse media vuelta.
Eso era extraño, ¿trataba de decirme algo? ¿Quería acaso, que fuera tras ella? Me pregunte, frunciendo un poco el entrecejo. Lo pensé unos minutos mientras me pasaba los dedos por la barbilla. Quizás quería hablar de lo que había pasado aquel día, si era así, sería adecuado aclarar las cosas y terminar de una vez por todas esta situación, sí, eso debía ser. Me levanté con la excusa de ir al sanitario, y en el camino, vi como Yuuki se fue por otro pasillo, así que la seguí, doble un par de veces hasta que me la tope de frente, esperándome.
-creí que no vendrías -ella tenía una sonrisa torcida, me fue extraño.
-quería hablar -le dije y tome aire -fue un error Yuuki, lo que paso, así que… olvidémoslo -ella me escucho en silencio -seamos amigos, si quieres... -era raro, pero espere para escuchar su respuesta. Después de unos segundos que se me hicieron muy largos me contesto.
- ¿amigos? Si… –dijo asintiendo para sí misma -sería el camino más… lento -se acercó de apoco a mí, hasta que paso un dedo por encima de mi chaqueta -pero al final Kuga, al final -acercó más su rostro -…al final terminaríamos igual -y con movimientos lentos pero precisos me deslizo las manos por los hombros y pego sus labios a mi boca en un beso corto, yo me deje hacer, sorprendida - ¿por qué? Porque en realidad, cuando me miras, solo me ves a mí, no recuerdas a nadie más, solo estas siendo fiel a una mentira -volvió a darme otro beso corto -deja de engañarte... deja de ser tan hipócrita... -volvió a besarme -deja la fidelidad que no sirve para nada... -se pegó a mi cuerpo y sentí una inyección de adrenalina directo al corazón -si tienes que pensar en que tienes que ser fiel, sorpresa, ya no lo eres... -siguió, mientras me miraba la boca con deseo -además, hoy en día ¿quién es fiel? ¿Los perros? -volvió a besarme mientras pegaba sus senos a mi pecho -tú no eres un perro... -entonces llevé mis manos a su trasero y le apreté las nalgas al tiempo que la asía a mí, embarrándome su cuerpo. Pronto volvió a besarme, pero esta vez fue más salvaje, más brusco, y no nos detuvimos hasta que un camarero se aclaró la garganta.
Después de eso, regresamos a nuestra mesa sin decir una sola palabra. Las bebidas fueron y vinieron, los minutos y las horas corrieron, hasta que Sugiura empezó a hablar tan arrastrado que era imposible saber que decía, y si llegaba a decir algo entendible no tenía coherencia, entonces la saque y la mande a su casa en un taxi, aun en contra de su voluntad.
- ¿me llevas a mi casa? -dijo Yuuki a mis espaldas, voltee, encontrándola lista para marcharse. Con una mano le indique por donde y cuando llegamos a mi moto, me adelante para subirme a arrancarla. Mientras ella se acomodaba le pedí que me guiara por dónde. Me deslizo las manos por los costados, instruyéndome con voz sedosa al tiempo que tocaba suavemente mi abdomen, deteniéndose justo donde empezaba el cinturón. Arranque y el agarre de sus brazos se apretó en mi cintura.
Llegamos a su casa, que era en realidad un departamento, subí las escaleras y la acompañe hasta su puerta, después de abrir, sin decir nada me jalo de la mano y con más fuerza de la que se creería por su tamaño, me acorralo contra la pared. Le sujete la nuca y nos besamos con fuerza. Al instante siguiente me saco la camisa del pantalón y me deslizó la mano por dentro, tocando mi sexo, rápidamente sentí una oleada de placer. Suspiré mientras aún movía su mano dentro de mi pantalón, pero reuní fuerzas para tomarla de la muñeca y detenerla.
-a estas alturas, ¿te vas a arrepentir? -dijo Yuuki, desconcertada.
- ¿dónde está tu habitación? -le dije con impaciencia.
Entonces saco su mano y con una sonrisa me llevo al fondo a la izquierda, apenas había pisado su cuarto cuando se sacó el abrigo, que dejo tirado, igual que la blusa y el pantalón, se desnudó para mi sin quitarme los ojos de los míos. Todas esas ropas habían estado ocultando un cuerpo atlético, esbelto, esculpido por el ejercicio continuo, de músculos duros, pero con piel suave. Cerré la boca y me quite la chaqueta, aunque al final, ella me desnudo y me aventó contra su cama.
Me paso las manos por el cuerpo, se froto contra mí y yo le apreté los duros músculos de sus muslos. En comparación, Yuuki estaba firme y Tokiha estaba mullida. Al final, cambie de posición, harta de esperar, la puse de espaldas a la cama y embestí con fuerza hasta que termine mi trabajo con un calor sofocante en contraste al clima frio. En esos cortos minutos deje de escucharla a ella, sin importarme su placer y me satisfice, cuando volví a tomarla en cuenta estaba quieta, tensando todo su cuerpo y luego dejo salir un suspiro.
-eres todo un principiante -dijo con una sonrisa.
-pero querías a este principiante a como diera lugar ¿no? -yo sonreí y ella rio.
-estoy segura... –me miro con ojos brillantes -Kuga, tu eres un cambia-pieles -y después de eso, sentí un doloroso latigazo en mi corazón. ¿Qué estaba diciendo? ¿cambia-pieles? ¿Cómo sabia ella eso? ¿Cómo tenía esa idea? Aunque un cambia-pieles es parecido, en mi caso, es ligera pero significativamente diferente de un cambia-formas.
- ¿cambia-pieles? –le dije, tratando de sonar completamente extraña con la palabra –no utilizo ninguna piel de animal, por si te refieres a eso –y espere haber soñado convincente.
-no, no, sabes a que me refiero –apretó las piernas que rodeaban mis caderas –hengeyokai* –dijo para referirse a mí, yo comencé a sudar –desde la primera vez que te vi, quedé deslumbrada por tu belleza… un humano cualquiera no puede ser tan atractivo –mierda, ¿Qué hacía? Quizás lo único que me quedaba era hacerme pendeja y negar –al principio no se me paso por la cabeza, pero conforme nos encontrábamos y te miraba lo sospeche… dime Kuga… ¿de qué raza eres? - ¿tanto así? Esto era imposible, ¿Cómo era posible que Yuuki supiera tanto, si Tokiha era completamente ignorante? Quizás…
-Yuuki… creo que tienes buenas ideas, deberías escribir un libro –le dije al tiempo que me quitaba sus piernas de la cintura y en un rápido movimiento la dejaba boca abajo.
- ¿entonces lo vas a negar? –dijo desde lo bajo del colchón - ¿para qué? Yo sé lo que tú eres… pero no atino a saber a qué raza –me puse sobre ella, pensando en que contestar. Le sujete las muñecas contra el colchón y literalmente me monte sobre ella. La única respuesta que podía encontrar, es que Yuuki, como yo en su momento, fue informada por su familia, y sabía bastante bien sobre la existencia de cambiantes, quizás no fuera uno, de eso podía estar segura, pero la probabilidad de que perteneciera a un grupo y que tuviera contacto directo con cambiantes era alto. Ahora, esto le daba un giro completo a la situación, tanto que podía estar yo en peligro… ¿acaso Yuuki se había acercado con la intención de descubrir mi identidad y así tenderme una trampa? Quizá por eso tanta insistencia… quizá todo era parte de un plan, quizá ella misma tenia ordenes de asesinarme… si era así… apreté sus muñecas bajo mis manos, con rabia.
-creo… -dijo Yuuki, al tiempo que soltó un gemido y levanto su pelvis para pegarla a mí, inmediatamente sentí la suave humedad –que eres… un Kitsune*… -joder ¿un Kitsune? Moví mi cuerpo para arremeter contra ella, fuerte y con furia, en respuesta oí solo un gemido ahogado, ya le mostraría si en verdad era un Kitsune. Pegue mi pecho contra su espalda, inmovilizándola, sometiéndola a mi voluntad, ser consciente de este nivel de dominio me éxito y la folle fuerte, duro y sin pausa, sin tomarla en cuenta. Nunca espere que terminara antes que yo. Cuando termine, minutos después, ella buscaba recuperar el aliento, pero sobre todo se encontraba relajada… Yuuki era… ¿masoquista? Cuando por fin volvió a respirar con normalidad siguió con su charla –bueno, quizás no un Kitsune –y me sentí complacida.
- ¿de qué raza eres tú, Yuuki? –le dije, aun sin soltarla.
-si prometes que tú también lo dirás, te lo digo –fruncí las cejas.
-no estás en posición de exigir Yuuki –apreté sus muñecas -así que cambiemos la pregunta –le dije cerca de su oído - ¿Qué es lo que planeas? Si me dices una mentira te matare, si crees que puedes asesinarme… te matare, si escapas te matare, si no dices nada, te matare –decidí tomar la ofensiva, después de todo, ya estaba descubierta, si tenía que pelear contra muchos o pocos, prefería deshacerme de Yuuki primero –hagas lo que hagas no eres un cambiante, soy cinco veces más fuerte que tú.
-no planeo asesinarte –dijo dificultosamente desde el colchón –no creí que lo tomaras de esta forma Kuga.
- ¿de parte de quien vienes? ¿Qué raza? –le exigí.
-igual que tú no puedo decirlo, pero estoy sola –el tono en su voz cambio apenas un poco –mi familia está en Hokkaido, aquí no hay nadie más que yo –sentí que decía la verdad, después de todo, no olía miedo de su parte –desde que llegue no conozco a nadie más en mi situación, es normal que cuando encuentro a alguien que puede entenderme, quiera acercarme –sus palabras me golpearon, inconscientemente solté sus muñecas… ¿alguien que la entendiera? ¿Qué podía tener de diferente? Era completamente humana, no tiene los mismos problemas que un cambiante de verdad. Y, sin embargo, me identifique con ella. Yo por lo menos tenía a Sugiura, pero ella… ¿en verdad no tenía a nadie? ¿Qué sucedía con su familia? ¿Por qué no estaba con ellos?
-si lo que dices es verdad… ¿Por qué dejaste a tu familia? –ella suspiro.
-no quería una vida de pueblo… no quería vivir alejada del mundo, como si hubiera hecho algo malo –decía mientras miraba el borde del colchón. Parecía tan sincera, tan real… me aproxime a su cuerpo y respire profundamente, no transpiraba miedo o tensión, así que probablemente no estuviera mintiendo. Me quite de encima y con recelo la libere.
-gracias, empezaba a ser doloroso –le di un poco de espacio entre nuestros cuerpos, pero no la libere del todo, solo lo suficiente para que pudiera respirar y girarse, entonces cuando volvimos a quedar una frente a la otra, algo había cambiado, sus ojos, ella me miraba como algo más que el conocido con el que recién se había acostado. Llevo su mano a mi rostro y me miro largo tiempo, mientras yo hacía lo mismo, hasta que al final, se acercó y me beso lentamente.
La mire besarme con los ojos cerrados y examine su rostro... ¿quién era Yuuki Nao? ¿quién era esa persona frente a mí? ahora mismo, la chica frente a mí se mostraba vulnerable, necesitada y dispuesta, no como la chica de días anteriores, segura de quién era y de lo que hacía, pero, ¿estaba yo de acuerdo con ayudarla? o más bien, ¿con ser esa persona que la acompañase para no sentirse sola? ¿podía yo darle esa seguridad y contención que parecía necesitar? ¿estaba a la altura de la expectativa? la mire solo unos segundos más y voltee a otro lugar de su habitación.
- ¿me prestas tu sanitario? -dije, mientras aun no contestaba mis preguntas.
-la puerta de enfrente -decía mientras tomaba la sabana y se abrigaba.
Me levante para encerrarme un rato en su cuarto de baño, lo primero que hice al entrar fue lavarme la cara y preguntarme qué haría mientras me veía en el espejo. Aunque lo razone bastante rato no llegue a una conclusión, que puedo decir, no soy la persona indicada para dar apoyo, y menos a una persona desconocida, pero en general, no soy confiable en ese aspecto. Suspire. Gire y me metí a la regadera, resople cuando el agua helada pellizco mi piel, así que me lave rápidamente, Yuuki Nao no tenía agua caliente. Tome una toalla y me seque, mientras llegue a la conclusión de que la decisión que debía tomar, llegaría a su debido tiempo.
Salí del cuarto de baño temblando, Yuuki en su habitación no tenía calefacción y cuando me acerqué a ella para quejarme, la descubrí en un capullo de mantas bastante dormida. Si de verdad planeara matarme ¿Se quedaría dormida? levante la colcha y me deslice por entre las sabanas. Si planeaba asesinarme, esa noche no lo hizo.
Al día siguiente me desperté entre sabanas desconocidas, horas atrás creí que eran rojas y descubrí que eran naranjas. Estaba tapada hasta la oreja, mi sueño era tranquilo hasta que el inusual sonido del repiqueteo de unos platos contra otros se aproximó a mí, entonces desperté y me giré hacia donde el ruido rápidamente, encontrándome con Yuuki, que traía el desayuno. Fue extraño, de alguna forma, siempre creí que esas estupideces donde la chica lleva el desayuno a la cama, no era más que basura que existe solo en las estúpidas películas románticas de Tokiha, pero fue así. ¿Por qué? ¿porque le llevaba el desayuno a la cama a una persona como yo? fruncí las cejas extrañada pero curiosa y acepté el plato que me ofrecía, le di una profunda olfateada y no había veneno, quizás en verdad no planeaba matarme.
Al final, cuando terminé con el plato bajo la atenta mirada de Yuuki, fui a su sanitario, el frio del invierno volvió a azotarme la piel. Solo permanecí un rato más y me marché de su casa. Ella me despidió con una sonrisa torcida, ¿estaba feliz? ¿estaba en desacuerdo? ¿o no lo estaba? no sabía. Monte en mi moto y en el camino de regreso el viento frio me golpeaba aún más fuerte, ¿habría bajado más la temperatura en el transcurso de la noche? pudiera ser.
Cuando llegue a mi casa y abrí la puerta, me encontré sola, fue sumamente extraño ¿esta era la vida que querías Kuga? me saque los zapatos casi aventándolos, me fui quitando la ropa hasta llegar a la cocina y rebusque hasta encontrarme unas galletas crujientes y una bebida burbujeante. Llegue al cuarto de baño e hice a un lado mis bocadillos, avente los calcetines y me bañe a profundidad. Al final, me metí a la tina con agua caliente mientras abría las galletas. Si, esta era la vida que quería. Tranquila, caliente como un buen baño y crujiente como las galletas.
Ese fin de semana fue en verdad maravilloso, me consentí y me di el tiempo de hacer lo que a mí se me pegaba la gana. Pedí pizza para comer, cereal, algo de fruta, más comida a domicilio y entre todo, por supuesto, la delicia de comer en la bañera, a veces chucherías, a veces pizza. Todo era hermoso porque era solo yo y mis cosas, sin pensar en nada ni en nadie, lejos de Tokiha, lejos de Fujino, lejos de Sugiura, lejos, lejos de todo.
Hasta que el lunes por la mañana, cuando roncaba después de ver un maratón de series policiacas, mi celular sonó, con el estridente tono designado a, mi madre. Mientras mi teléfono continuaba el molesto sonido yo manoteaba hasta encontrarlo, claro que antes de contestar abrí bien los ojos, inhale y exhale, e hice la voz de una persona con horas de haberse levantado.
- ¿si, madre? -le dije con voz perfectamente normal, sin dejo de somnolencia.
-Natsuki, ¿dónde estás? ya son vacaciones, te estás tardando para venir con el niño -ah sí, claro, claro, "Natsuki, ¿cómo estás? ¿cómo te ha ido?" si claro, solo le interesa ese pedazo de carne que... - ¿Natsuki? ¿sigues ahí?
-ahhh, Mai se lo llevo, pasaran las vacaciones con su hermano -no quiero quejarme, pero... ok, me quejare, solo le importa cachetitos, ¿y yo qué? aunque bueno, ¿qué le podría decir? madre, después de follarme a una pelirroja he pasado el mejor fin de semana de mi vida... no, creo que eso no sería adecuado.
- ¿se lo llevó? ¿entonces no vendrá? - ¿acaso no había oído lo que dije? ¡que se lo llevó! respire lentamente.
-no madre, pero si quieres, puedes tener mi encantadora presencia a partir de mañana.
-no lo tomes mal -seguro que lo tomaría mal, madre -pero todos queríamos ver a Ichiro -o sea, y en resumidas cuentas yo valgo un cacahuate, un vil cacahuate.
-pues eso no se podrá, será hasta el próximo año, si me disculpas, tengo cosas que hacer -y si, colgué.
Deje el teléfono en el tatami y volví a recostarme, me puse la almohada en la cara e intente dormir, pero no pude. ¿Cómo podía pedirme que no lo tomara mal si lo decía con tan poca delicadeza? ¿o acaso esa era su intención? me quite la almohada de la cara, estaba segura de que ya no podría dormir.
Me levante con pereza al buscar en la cocina que comer, solo en este momento eche de menos a Tokiha que siempre tenía algo listo en la cocina, pero ni modo, no se puede depender de alguien, por lo que decidí comer un crujiente y nutritivo cereal. Más tarde metí mis patitas al kotatsu y me hundí en el respaldo esponjoso a mirar series policiacas y con las persianas oscureciendo ligeramente el departamento, volví a dormirme sin la molestia de la luz del día. En mi sueño, ocurrió algo interesante, soñé con una mujer, no podía verla, pero sabia quien era, en el sueño, ella se iría de viaje muy lejos, y aunque yo quisiera evitarlo, yo también debía viajar muy lejos, tanto que el mundo entero nos separaba. Cuando desperté, lo primero que me dije, es que había sido muy raro... quizás demasiadas series policiacas... creo.
Apoye la cabeza en el respaldo del sofá y suspire... ¿qué sería lo menos esperado en este momento? sin duda que apareciera Fujino en la puerta de mi apartamento, con tacones altos, medias negras y solo una gabardina cubriendo su desnudes. Sonreí y hasta me dio gracia, oh sí, eso sí que sería inesperado, por no decir imposible. Volví a cerrar los ojos y el estúpido celular volvió a sonar ¿quién demonios seria? fruncí las cejas y me levante a buscar el aparato, cuando lo encontré y mire en la pantalla quien llamaba, resulto no estar agentado el remitente y por consiguiente no lo conocía. Decidí que no contestaría, seguro era algún tipo de vendedor de seguros o tarjetas de crédito, o alguna estupidez. Volví a meter mis pies en el kotatsu y bote el celular a un espacio vacío... ¿quién llamaría?... hablando de cosas imposibles... ¿podría ser que... fuera Fujino? resople, eso no pasaría ni en cien años. Volví a mirar la serie policiaca, dos minutos después el celular volvió a sonar. Fruncí las cejas y al mirar la pantalla descubrí que era Sugiura... inhalé profundo y conteste.
- ¡Kuga! ¡sigues aquí! -se oía animada al otro lado del teléfono.
-ehhh... -iba a decir algo, pero...
-me alegra que sigas aquí, va a haber una pary -si, "pary" así como lo leen -una pary loca, por esas cosas de la navidad y demás, y por supuesto hay que aprovechar, ¿vienes? es esta noche.
-ahhh... a decir verdad... -a decir verdad, no sabía qué hacer, ¿estaría Yuuki ahí? ¿en esa fiesta? ¿qué le diría? ¿qué haría? era demasiado pronto para tomar una decisión.
- ¿qué pasa? ¿no quieres venir? ¿es por mí? -dijo con drama.
-no, no es eso...
- ¿por alguien más? -mi corazón dio un brinco de susto ¿acaso Sugiura sabía algo?
-no, es que ya estoy en casa de mi madre - ¿por qué mentí?, eso sí que lo sé, mejor evitar peligros... o tentaciones.
-no me mientas Kuga -carajo, no podía ser que Sugiura supiera que le mentía, le he mentido otras veces y no se da cuenta -si entró mi llamada es porque aun sigues en la ciudad.
-no, claro que no... -nunca debí haber contestado la llamada -es solo que estoy en una parte con mejor recepción.
-mientes... -dijo tajante.
-no, no miento... -le dije con una poca de desesperación, pero no me contesto, se mantuvo callada - ¿Sugiura?
- ¿estás en tu casa? -dijo de la nada.
- ¿qué? -me saco de contexto, y luego, sin previo aviso, colgó.
Abrí los ojos incrédula mientras miraba el celular con la recién acabada llamada. ¿Soy yo, o eso sonó como a que... a que Sugiura intentaría buscarme en mi casa? pero eso no podía ser, no sabía dónde vivía... un momento, trabaja para la universidad, quizás tuviera algún método de obtener mis datos y... me lleve las manos a la cara, horrorizada, quizás en este momento Sugiura planeaba venir. Brinque del kotatsu en un ataque de pánico sin saber qué hacer; después de golpearme con la mesa tome el celular y le marque, segundos después contesto.
- ¿acaso planeas venir... este, ir, a mi casa? -le dije con cierto nerviosismo.
-por supuesto -dijo de lo más tranquila.
- ¡no! piensa en los problemas que tendría con Tokiha.
-nah, le diré que fui tu profesora -dijo como si con eso arreglara todos los problemas del mundo.
-no, no quiero que vengas...
- ¿por qué? -era verdad ¿por qué no quería que viniera? después de todo no estaba Tokiha... la razón, era que tenía miedo de que de alguna extraña y misteriosa forma, Sugiura se enterara de lo que ocurrió con Yuuki, estaba tan reciente que casi podía sentirlo en la piel... y de alguna forma siento que sería transparente y hasta evidente en mí.
-porque... -maldición, intente pensar en algo coherente pero simplemente... -ag, está bien, ya que, joder -no pude pensar nada, así que tendría que mentir muy, pero que muy bien frente a ella.
-mmm... bueno, ¡espérame pronto! -dijo jovial -por cierto, ¿me pasas tu dirección?
-no -y colgué el celular.
Avente el aparato a un espacio del sofá nuevamente y me concentre en mirar la serie policiaca ¿sirvió? no. Pasaron apenas unos segundos y me levante del kotatsu para mirar cómo estaba el departamento... una toalla regada, algunos platos mal puestos, unas tantas envolturas regadas en el piso... exhale y fui a poner todo en orden, me llevo veinte minutos y luego de eso me eche en el sillón, otra vez. Espere la llegada de Sugiura a cada momento, y al final, resulto que llegaría dos horas después. Cuando toco mi puerta después de tanto tiempo yo estaba irritable.
-hola, me tarde porque tuve una visita inesperada -no esperó a que yo contestara, simplemente paso a mi lado, se sacó los zapatos y siguió de largo, de lo más normal -oye, que bonita tu casa -decía mientras miraba a todos lados -bastante amplia.
- ¿a qué debo la visita? -dije con fastidio.
-ah, por cierto, ¿tienes algo de beber? -alce una ceja como pregunta - ¿cerveza? -fruncí las cejas - ¿vodka? ¿ron? ginebra? -creo que mi mutismo dijo mucho - ¿sake? ¿whisky? ¿tequila?... ¿vino?
-sabes que no bebo alcohol...
-pero sabias que iba a venir... -entorné los ojos mientras abrí la boca para decirle lo indignada que estaba -bueno, ¿tienes té? soy fan del té de Chai.
-te voy a sacar a palos de aquí... ¿qué quieres? -y justo en ese momento, sonó mi celular una vez más. Nunca tengo tantas llamadas, no podía ser nada bueno. Camine un par de pasos y tome el aparatejo, era el mismo número desconocido.
- ¿qué? ¿no piensas contestar? -miré a Sugiura momentáneamente, me sentí presionada a contestar.
- ¿diga? -al final, para no verme sospechosa conteste.
- ¿Kuga Natsumura? -la suave voz de Yuuki Nao me desencajo la quijada... ¿cómo demonios tenía mi número telefónico? de inmediato levante la mirada a Sugiura que me veía con cierta curiosidad malsana. Cerré la boca y salí al corredor del edificio, y con una voz y cuerpo diferentes le contesté a Yuuki.
-Yuuki... es toda una sorpresa -una fastidiosa e inoportuna sorpresa - ¿Que sucede?
-qué extraño, tu voz me pareció un poco más aguda de lo normal...
-oh... qué extraño... - ¿qué más podía decir?
-en fin, hoy habrá una fiesta -uy, no lo sabía - ¿vendrás? tu amiga Midori está invitada.
-eh... si... claro... iré... -eso dije, pero claaaaro que no iba a ir.
-bien, nos vemos en la noche... ah y... dime Nao.
-de acuerdo... Nao -colgué y me apoyé en la pared, segundos después...
- ¿quién es Nao? -Sugiura abrió de pronto la puerta haciendo que brincara -lo siento, tengo buen oído, no puede evitar escuchar...
-nadie -y me metí a mi departamento rezando a todos los dioses porque Sugiura no preguntara.
-bueno, ¿entonces vas a ir? -la rebase hasta llegar a la sala.
- ¿a dónde? -conteste mientras aventaba el estúpido celular al sofá, otra vez.
-a la fiesta de esta noche.
-claro que no iré... -pronto me aplaste en mi sillón y prendí la televisión.
-bueno... entonces te acompañare hasta la hora de la fiesta y luego te llevare a cuestas -se acercó hasta mí, pero se quedó de pie.
- ¡no! -le dije exasperada.
-bueno, entonces me voy y regreso una hora antes de la fiesta para irnos.
-no voy a ir Sugiura -comencé a sentir la rabia por mis venas y respiré profundo.
- ¿por qué este cambio tan de repente?
-es que no tengo ganas -no es como si fuera una mentira, pero tampoco era la verdad.
-piensa en mí ¿qué voy a hacer sin ti? -junto las manos en suplica.
-beber y beber hasta quedar borracha y luego yo te voy a tener que poner en un taxi -le dije con fastidio recordando las últimas veces.
- ¡por eso! ¿quién más me pondría en un taxi para mi casa?
-no tienes vergüenza -le dije suspirando, ya resignada.
-ten piedad de mí y de todo lo gratis que puedo... podemos beber -la vi con ojos acusadores, después exhalé.
-lo pensare -y mire la televisión.
-oh... -Sugiura también se sentó - ¿cómo cuánto?
-como mucho... -no despegue los ojos de la televisión.
-okey... la verdad es que... -respire profundo, no quería enojarme -quiero que vayas porque me siento sola -entonces deje la televisión para mirarla - ¿si no voy contigo, con quien más?
-eres el alma de la fiesta -y de las estupideces.
-pero porque sé que estás ahí conmigo.
- ¿y la persona con la que estabas quedando? -negó en silencio.
-en realidad no sirvo para andar con simples mortales -eso me hizo gracia.
- ¿porque son mortales? -le pregunte con interés, había algo ahí que me hacía pensar en que hay una historia complicada de fondo.
-sí, porque al final, todos mueren... por otro lado Kuga, tú, siempre y cuando no hagas una estupidez, estarás ahí -de un momento a otro, sus palabras denotaron más aflicción de lo que hubiera esperado, y decidí que aún no quería saber, así que tome un cojín y se lo avente en la cara.
-miremos series policiacas mientras decido.
Sugiura metió sus patitas al kotatsu, se quitó la chaqueta y pasamos toda la tarde mirando series policiacas en la televisión, ¿a qué se debía el maratón? no sé, pero estuvo bueno. Aunque quizás no fue bueno que lo viera Sugiura, porque tan solo le dio ideas de cómo meterse en lugares prohibidos. Sin embargo, llegada la noche, empezó a joder con ir a la fiesta, y yo tuve que salir de mi cómodo sitio. Sin decirle sí o no sobre la fiesta me vestí y un rato más, llegue a la sala de estar, tome mi teléfono del sofá y le dije que quizás ya era hora de irnos. Sugiura en seguida sonrió y yo suspire. Vería a Yuuki más pronto de lo que esperaba, volví a suspirar, al final, me encontraría con Yuuki tarde o temprano. Lo que tenga que pasar, pasara, me dije mientras tome las llaves y cerraba el departamento.
Para mi sorpresa, Sugiura había llegado en su auto, pero dijo que no le importaba que se quedara estacionado, así que se puso el casco adicional de Tokiha, y se trepo a la moto detrás de mí. Como la dichosa fiesta era en un lugar que yo desconocía, Sugiura, muy feliz me guio hasta el lugar, sospecho que le gustaba darme ordenes, porque la oía muy complacida de decir, "izquierda" "derecha", "otra vez izquierda" y la verdad, dimos muchas vueltas innecesarias, pero al final, llegamos. Me quite el casco, me quite los guantes y los guarde en mi chaqueta.
Sugiura iba delante de mí, como guía, la dichosa fiesta era una casa particular ¿de quién era? no tengo idea, solo seguí a Sugiura que toco el timbre, un par de segundos abrió una chica y entramos. Dentro, se notaba que la fiesta tenía como mucho una hora de haber empezado. El alcohol estaba casi intacto, claro, eso hasta que los ojos de Sugiura brillaron de emoción y se lanzó a servirse la primera copa de la larga noche que tenía planeada. Yo, por otro lado, me quede en medio de la sala mirando a mi alrededor. Gente, mucha gente hablando... Repentinamente me sentí fuera de lugar, no conocía a nadie... ¿alguna vez les ha pasado? bueno, a mi sí. Entonces, en esa situación, me dije, si Sugiura venía a aprovecharse de las cosas gratis, pues yo también, pero no es lo que creen, tomé un vaso de soda y un plato para servirme todas y cada una de las cosas que había de comer. Después de un largo rato de comer todo lo que pude y por supuesto, de aburrirme, consideré seriamente el intentar integrarme en el grupo como lo había hecho Sugiura. Creo que la clave de su éxito es la bebida... o quizás no. Sugiura de por sí es una persona extrovertida. La mire, y se encontraba jugando cartas con vasos de whisky, quizás yo podría hacerlo... quizás... pero el solo imaginarme haciendo estas idioteces yo...
- ¿por qué tan solo? -estaba tan entretenida que solo cuando escuche su voz, mi corazón latió súbitamente al descubrir su presencia.
-Yuuki... Nao... -la mire por sobre mi hombro - ¿cuándo llegaste? -alce una ceja al tiempo que preguntaba.
-unos minutos... te notas muy divertido -fue sarcasmo, definitivamente sarcasmo. Fruncí las cejas.
-por supuesto -ella se sonrió. Entonces recordé, en ese momento tuve la intención de hablar, de decirle que no podía ayudarla como al parecer necesitaba. Fui seria en eso.
-ven... -me jalo del brazo y poco a poco me llevo al jardín trasero de la casa. Pensé, esto es perfecto, aquí podré hablar con ella, decirle: lo siento, no puedo, o algunas escasas palabras que medio sirvieran para darme a entender. Pero eso no paso. Me pego contra una pared, deslizo sus manos bajo mi ropa tocándome la piel de los costados y pego su boca a la mía. ¿Qué era lo que le iba a decir? su mano deslizándose por la cintura de mi pantalón hizo que lo olvidara todo. Ella me éxito y termine ensuciando el pantalón. ¿Hubo venganza? ¡por supuesto! aunque no fue tan notorio para ella como para mí. Nos desaparecimos quizá, unos treinta minutos, y cuando volví donde estaba Sugiura haciendo sus idioteces, me sentí tranquila de que, al parecer, no se había enterado.
Tome otro vaso, me volví a servir soda y me senté en un sillón, inexplicablemente ya no me sentía tan incómoda, minutos después, Yuuki se sentó junto a mí como si fuera pura y total casualidad, no cruzamos palabras y miramos el show que protagonizaba Sugiura con una carta pegada en la frente. Yo solo podía pensar que había sido arriesgado lo del patio, pero con una sonrisa en el rostro admití que sin duda lo repetiría.
Horas más tarde, Sugiura ya no podía ni con su alma, así que le pedimos un taxi por teléfono, le saque los billetes del sostén antes de empaquetarla en el asiento trasero, le di la dirección al taxista y le pague. Lo último que vi de ella, era su mano asomándose por la ventanilla.
- ¿vienes conmigo? -la voz de Yuuki estaba cargada de lujuria, voltee a verla, sin poder evitar la sonrisa.
-claro... hoy si te traigo un casco.
Esta demás agregar que cuando llegamos a su departamento, rápidamente me baje el pantalón y ella rápidamente se levantó la falda, no hubo tiempo para algo más, ella se pegó contra la pared y ahí, entre movimientos frenéticos terminamos. Luego, cuando termino y nos calmamos, yo estaba dispuesta a irme, a menos que me detuvieran, y como eso era lo que deseaba inconscientemente, no tuve mucho reparo en seguir a Yuuki a su habitación cuando me lo pidió. Lo curioso, o más bien, lo que no me esperaba, es que enseguida de pisar su habitación ella se desnudara, se acomodara en su cama y abriera las piernas...
-házmelo con la boca... -sí, eso no lo esperaba y como tal alce las cejas sorprendida. Obviamente lo primero que recordé, fue un video porno, después de eso, es que pensé ¿qué fue lo que me pidió? y me pregunté si en verdad podía hacer eso... más tarde aprendí que sí.
De alguna forma, Yuuki estaba en otro nivel, a ella le gustaba ser sometida, pero también tenía un lado demandante, le gustaba dar órdenes, a pesar de que estas fueran para darle, no exactamente placer, es decir, ¿a quién le gusta que le amarren las manos y le golpeen las nalgas? pero como soy una persona curiosa lo hice, también le amarré los pies, e hice un par de cosas que aun ahora no termino de creerme, pero bueno... la verdad es que no me puedo quejar, no estuvo nada mal.
Al otro día, o más bien, horas más tarde en la mañana, cuando me desperté, Yuuki venia entrando a la habitación con el desayuno... ¿esto se iba a repetir? lo recibí con ambas manos y lo miré con el ceño fruncido, no porque se viera mal, o por que estuviera feo, sino que, recordé lo que quería decir... ¿era un buen momento? analiza las cosas Kuga, ¿es ahora un buen momento? ¿después de haber follado toda la noche? pero si no lo digo ahora no podré decirlo después... ¿tenía que decirlo?
-Nao... -hice a un lado el desayuno -creo que buscas en mi algo que no puedo darte -ella estaba junto a mi comiendo, alzo las cejas en sorpresa.
- ¿quieres serle fiel a tu novia? -ag, ¿quién estaba hablando de eso?
-no, creo que tú quieres una relación más profunda que esto... y yo no sirvo para eso -ella se me quedo mirando en silencio.
-no necesito amor Kuga -fruncí las cejas -solo necesito saber que no estoy sola en este mundo -sola... Yuuki Nao se sentía sola... ¿yo me siento sola? ¿necesito compañía? no realmente, pero...
-entonces no estás sola.
Salí de su departamento a eso de las diez de la mañana, si hubiera sido por Yuuki, me habría quedado ahí todo el día, pero insistí en irme a cambiar. Quería darme un largo baño y acostarme a dormir todo el día, luego pediría ramen a domicilio y vería alguna cosa en televisión. Arranque la moto y en unos minutos llegue a mi edificio y como la vida no puede ser perfecta, justo cuando apague la moto luego de estacionarla, Sugiura hizo acto de presencia.
- ¡oh! ¡Kuga! -venia buscándose algo en el bolsillo de su chaqueta, luego se detuvo y me miro de arriba a abajo -creo que con esa ropa no vienes precisamente de comprar pan recién horneado -y yo en ese momento rece para que no descubriera nada... aunque a quien engañaba... - ¡aja! -olfateo el aire -pero que curioso olor traes contigo -enseguida sonrió como idiota - ¿hay algo que quieras contarle a sensei?
- ¿sensei? tú ya no me das clases, ahora, si me permites, tengo que bañarme -huida, la mejor opción era la huida.
-así que Nao-chan te atrapo he... -voltee a mirarla con el rostro desencajado, ella se metió las manos en los bolsillos de su pantalón y sonrió fanfarronamente -Kuga... cuando tú vas, yo ya vine -me quede sin palabras, y odio en verdad cuando me dicen: "cuando tú vas, yo ya vine".
-no sé de qué estás hablando -y empecé a caminar.
-Kuga -empezó a reír - ¿quién crees que le dio tu número de teléfono? -me detuve en seco y la miré inquisidoramente. Solo entonces lo que ocurrió ayer tomaba sentido.
-tú... -abrí tanto los ojos que casi podrían salírseme.
- ¿"gracias"? de nada, te hacía falta -las cejas me empezaron a temblar en un tic entre furioso y nervioso -Kuga, para que te molestas en ocultarlo, es normal, la chica esta guapa, tú también, ¿cuál es el problema? no se lo voy a decir a Mai.
Entonces, todo el aire que había acumulado en mis pulmones, lo deje salir... ¿cuál era el problema? no quería que Sugiura lo supiera porque... porque sentí que me iba a fastidiar, pero, ¿solo por eso? quizás en alguna parte de mi sentí que me reprocharía o que me vería con malos ojos, pero no, que torpe, Sugiura no es así, que torpe...
- ¿no se supone que como profesora debes infundir valores? -le dije al cabo de un rato -solaparme en esto va en contra...
- ¿valores? al carajo con eso -sonrió de una forma un poco torcida -si nos hace sentir bien, que las normas y los valores se vayan al carajo.
- ¿está bien ser tan egoísta? -dije aun reticente.
-ser egoísta a veces es lo único que nos mantiene a flote... ven, invítame a desayunar, aunque por la hora seria ya casi comida.
Con los pies tiesos y algo tensos los hombros, subí pesadamente los escalones del edificio hasta llegar al departamento, estando dentro avente los zapatos junto con la chaqueta. Sugiura me siguió hasta la cocina y juntas nos sumergimos al mundo desconocido de aquel lugar, la parte más peligrosa fue cuando abrimos el refrigerador, un caos. Cerramos la puerta a aquella dimensión y nos miramos mutuamente en silencio.
- ¿pizza? -dijimos al mismo tiempo y supimos que no habría cabida para más en nuestras mentes.
-me bañare en lo que llega -yo entre a mi cuarto de baño, Sugiura se sentó a mirar la televisión cómodamente con sus patitas en el kotatsu.
Me desvestí en silencio oyendo el ruido de la televisión como fondo. Mi cuerpo cambio y por una vez, en largo tiempo, volví a ver mi verdadero cuerpo desnudo... ¿es mi imaginación o algunas partes han cambiado? ¿solía ser tan alta? ¿solían marcárseme las caderas así? ¿y los senos? ¿y la cintura? suspire. Debía hacer ejercicio. Abrí la llave de la regadera, agua fría, agua tibia, agua caliente... se sentía maravillosamente bien el calor azotándome la piel, un ardor ciertamente placentero... quizá es lo que sentía Yuuki, quizá por eso a ella le gustaban cosas que le produjeran cierto dolor... tome jabón y una esponja para tallarme la piel... volví a suspirar... sigo pensando que debería sentirme mal por lo que he hecho con Yuuki, sigo pensando que he hecho algo incorrecto, quizá mis sentimientos por Tokiha no sean tan profundos, pero le debo respeto y sin embargo... me siento satisfecha, la sensación es gratificante. Estuve con otra persona, la follé, la sometí, hice lo que quise y aun así me pedía más. ¿Cómo se puede describir? simplemente que cuando lo recuerdo no puedo evitar sonreír.
La puerta sonó, sería la pizza. Me levante de la tina, me seque poco a poco y con cierta impaciencia me vestí. Cuando llegue a la mesa de centro frente al televisor, Sugiura ya había devorado la mitad de una pizza. No hubo tiempo para más, tome un pedazo y casi lo trague con urgencia.
- ¿y estuvo intensa Nao? -en ese momento masticaba y tenía las mejillas llenas, la mire con los ojos entornados.
-que te importa -murmure con la boca llena para continuar comiendo.
-bueno, me dijo que iba a hacer esto y aquello, pero a otro nivel ¿capisci? -y junto las puntas de los dedos, agitando la mano, de forma muy italiana. Tomé un trago y volví a suspirar.
-sí, entiendo... -momentos de silencio, mirada fija, comer en silencio, mirada incómodamente fija -sí, estuvo intensa.
- ¡eso quería escuchar! -mierda, con esa actitud de Sugiura es imposible no reír.
Sugiura definitivamente es una mala influencia para mí, ya que me solapa y me apoya constantemente en estas situaciones. Después de aquella segunda vez con Yuuki, hubo una tercera, cuarta... la verdad perdí la cuenta, hasta que inevitablemente las vacaciones de invierno terminaron. Para cuando termino la segunda semana de vacaciones, yo termine con algunos moretones, rasguños y marcas de uñas en la piel, aunque gracias a mi extraordinaria naturaleza, duraban muy poco.
Me encontraba con la cobija hasta el mentón cuando oí los pasos de Tokiha en las escaleras, me pregunté seriamente si debía ir a ayudarle... segundos después decidí que no era necesario privarle del placer de subir trabajosamente. Moví mis pies entre la cobija sintiendo el suave y agradable calor, al tiempo que Tokiha abría la puerta y depositaba a la criatura en el piso. Ichiro seguía gateando, ¿hasta cuándo podría caminar bien? frote mi rostro contra la almohada y trate de olvidar lo que sucedía en el recibidor, claro que, no conté con que lo primero que hiciera Tokiha seria venir a tocar mi puerta, y como no conteste la abrió sin más.
-hemos llegado -el tono de su voz era hosco, yo me hice la dormida - ¿Nat? -no conteste - ¿Nat? -susurro mientras se acercaba - ¿cómo puede dormir a las doce del día? -la respuesta para mí era muy sencilla, follé a Yuuki hasta el amanecer, pero eso no iba a contestar. Al final, dio media vuelta y se fue por la puerta, abrí un ojo y alcance a ver sus nalgas en un ajustado pantalón negro. ¿Por qué tener a Yuuki si puedo tener a Tokiha? ¿por qué tener a Tokiha si puedo tener a Yuuki? ¿por qué tenerlas a ellas si puedo tener a quien sea? a quien sea menos a Fujino. Me levante de inmediato, le pase una mano por el abdomen para jalarla hacia mí y cerré la puerta antes de que saliera.
No le di tiempo a que dijera nada, le moví el cabello y entre besos y mordidas ataque su cuello, luego le tironee la chaqueta, le arranque la blusa y pase a sus hombros, quiso protestar, quiso revelarse ante mí, pero la empuje contra la puerta y le baje el pantalón. Cuando le metí la mano entre las piernas no había lugar a dudas, así que ahí, contra la puerta, de forma apretada, incomoda, pero excitante, la follé con movimientos toscos pero que la hicieron gemir como ya hacía mucho no lo hacía. Minutos después me subí el pants y ella volteo a verme, obviamente no esperaba la bofetada, pero tampoco el beso y tampoco que no dijera nada.
Me quede de pie en el mismo lugar y ella salió para entrar a la habitación de al lado, que era la suya. Después, apareció gateando el pequeño mozuelo, que luego de no verlo dos semanas me parecía que había crecido. Me puse en cuclillas y deje mi mano en su cabeza, mi mano era demasiado grade. No pasó nada más, no hable, el niño tampoco, yo me acosté en mi futón otra vez.
Al otro día iniciaron las clases e inevitablemente me encontré con Fujino. No es como si nos hubiéramos topado de frente y nos hubiéramos saludado, no, simplemente la vi desde lo lejos, entrando y saliendo del salón de clases. ¿Qué habría hecho? ¿Qué habría sucedido con aquel... sujeto? ¿le habrá dicho que sí? ¿quién era? ¿ya... no estaba soltera? respiré hondamente, porque sin notarlo comencé a exaltarme. La clase termino y todo el mundo salió del aula. En un repentino arranque guardé todas mis cosas de golpe en mi mochila y le seguí los pasos a Fujino. Al final, fue a la cafetería, pidió algo y se sentó tranquilamente. Podría ir... podría peguntarle... sería algo casual, después de todo tenemos algún tipo de relación de compañerismo... sería normal... aun no me decidía cuando llego un mensaje de Yuuki. Decía que esperaba en cierto salón de cierto edificio.
Termine de leer el mensaje y levante la vista hasta Fujino, bebía Té. Completamente ajena a mí, metida de lleno en su mundo, en sus pensamientos o lo que sea que la llevaba a mirar insistentemente la lejanía. Di media vuelta y cinco minutos después, de rodillas, Yuuki me estaba desabrochando el pantalón. Quizás mi comportamiento no fuera el que mejor expresara lo que sentía, pero ¿quién o qué, podía juzgarme? Lo único que sé, es que los momentos con Yuuki en la universidad, alejaban de mi mente a Fujino. Quizás era temporal, quizás no fuera la respuesta, quizás... pero era efectivo en ese momento, en ese y en los que siguieron.
*Hengeyokai: Algo así como: "Fantasma cambiante", pero se refiere a cualquier cambia-formas oriental.
*Kitsune: Significa zorro, y se le asocia con el espíritu del bosque con forma de zorro, pero aquí me refiero a los cambia-formas de zorro, como Sugiura.
Confesiones personales: puede que sea tarde para decir esto pero, jamás he imaginado a Natsuki como hombre, jajajaj.
Se que aparentemente tocaba el capitulo dentro de dos semanas, pero el anterior fue como un "bonus", y la fecha en que en realidad tocaba el capitulo, es esta, el siguiente si es hasta dentro de dos semanas.
Chat'de'Lune, gracias por las observaciones, obviamente volví a leer el capítulo anterior y corregí algunas cosas, pero con tu nuevo mensaje tendré que hacerlo de nuevo (quiero un editor D:), tus observaciones siempre me ayudan, en verdad lo agradezco. ¡Ah! y el POV de Shizuru, por desgracia, es casi de los capítulos finales, lo siento mucho.
R-18, gracias por leer cada dos semanas y gracias por comentar, en verdad que es agradable saber que lo que hice le gusta a alguien.
Setsuna M, gracias por la conversación tan estimulante, es agradable comentar a profundidad y sobretodo encontrar a personas que tienen gran apertura, cualquier cosa, contestare los mensajes.
Muchas gracias a todos los que leen, comentan y siguen el FF, gracias por su tiempo, nos leemos en el siguiente.
