Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas de sexo explícito. Si no te gusta (o eres menor de edad) no leas.
Capítulo 11
Winry POV
Me invadió una sensación extraña en cuanto Alphonse cerró la puerta de entrada de su hogar. Hacía muchos años que no lo visitaba, más no era lo desconocido del lugar lo que me causaba desconcierto, sino el estar consciente de que Al era una persona celosa de sus espacios, y difícilmente los compartía con alguien más. Durante el tiempo que llevaba casada con Ed, solo había estado ahí un par de veces y en breves espacios de tiempo.
Como si notara mi nerviosismo, Alphonse posó sus manos sobre mis hombros con delicadeza.
-Relájate y ponte cómoda. Enseguida serviré la cena.- me dijo poco antes de desaparecer tras la puerta de la cocina.
Mientras tanto yo, con algo de inseguridad, comencé a observar todo a mí alrededor. El departamento de Al estaba situado en un barrio modesto de Central, pero era un lugar muy lindo y acogedor. Todo se veía limpio y ordenado, aunque era lo que esperaba de él, y poco a poco empecé a relajarme.
Recorrí la estancia, observando todo a detalle, descubriendo más sobre aquel maravilloso hombre. De pronto, un estante con algunos retratos llamó mi atención, eran pocos, pero seguramente representaban lo más importante en la vida de Al.
Había una fotografía de Trisha, la hermosa madre de Edward y Alphonse, a quien yo apenas recordaba. También pude observar un retrato con la familia Elric completa. Nunca antes lo había visto, aunque no me extrañaba, ya que Ed no conservaría una imagen en la que su padre estuviese presente. No pude evitar pensar que él era quien más se le parecía, muy a su pesar, y que además, inconscientemente estaba siguiendo sus pasos.
Desvié la mirada, me incomodaban los pensamientos que me provocaba aquel retrato, y decidí concentrarme en algo más. Enseguida encontré otra fotografía que llamó mi atención, en la que posábamos Edward y yo, y junto a nosotros un reservado Alphonse. Era del día en que anunciamos nuestro compromiso.
Ahora que lo pensaba, me parecía absurdo no haberme dado cuenta antes de que Al estaba enamorado de mi. Aquel día, Ed y yo habíamos organizado una íntima reunión. Recuerdo que Al me había saludado con una gran sonrisa, que, combinada con el elegante traje que traía puesto, lo hacían verse radiante. Noté el cambio en su expresión una vez que dimos la noticia, pero en aquel entonces Edward era todo lo que me importaba. Era demasiado evidente, aunque yo lo había atribuido a algo más. Ahora era algo que ya no tenía sentido. Si estábamos destinados a estar juntos era aquí y ahora.
Unos brazos alrededor de mi cintura me sacaron de mi ensimismamiento.
-Todo está listo.- me dijo mientras depositaba un beso suave entre mi cuello y mi hombro derecho. No pude evitar suspirar.
-Espero que seas un cocinero excelente.
-No estoy seguro, pero… lo mejor vendrá después de la cena.- contestó con una mirada cargada de complicidad que me hizo sonrojar.
Después me tomó de la mano y juntos nos dirigimos a la mesa.
Alphonse POV
Estaba perdido por ella. Hacía años que estaba consciente de esa realidad aunque ya no me molestaba. De hecho, con aquella visita a mi hogar trataba de mostrarle a Winry que era bienvenida en mi vida, que deseaba que formara parte de ella.
La amaba hasta la locura, y ya no estaba dispuesto a vivir sin ella. Pasaría por encima de cualquiera, hasta de mi propio hermano.
Me había distraído con mis pensamientos por unos instantes, pero la voz de Winry me regresó a la realidad.
-¿Ocurre algo malo?- me preguntó con evidente preocupación. No pude evitar sonreír.
-No es nada.- le contesté con tranquilidad.
-Has estado muy distante.-
-Estaba pensando en ti.- agregué sin dejar de lado mi sonrisa.
-¿No confías en mi?
-Estoy diciendo la verdad.
Winry no pareció convencida. Mi sonrisa se ensanchó y me levanté de mi asiento para ir a su lado. Al llegar a ella la tomé de las manos y le hice abandonar su silla.
-Nunca dudes cuando te diga que pienso en ti. Eres lo más importante para mi.- le dije mientras acariciaba una de sus mejillas con una mano, con la otra sostenía su cintura.
-¿De verdad… no ocurre nada malo?
No respondí. Me limité a besarla con suavidad, con ternura. Deseaba que la velada fuera perfecta, no quería que se enturbiara.
Continuamos besándonos hasta que sentí que Winry se tranquilizaba, para satisfacción mía, tras lo que decidí continuar.
Luego de varios minutos, los besos se tornaron apasionados, desesperados, pero la falta de aire nos obligaba a parar cada tanto. Comenzábamos a perder el control, y las cosas empeoraron cuando ella empezó a gemir contra mi boca, pues con algo tan simple logró que mi cuerpo se endureciera.
-Win…Winry.- suspiré, para luego frotarme contra ella, haciéndole sentir mi excitación, con lo que gimió con más fuerza.
Su mirada era suplicante, nublada por algunas lágrimas que amenazaban con salir. Opté por separarme de ella poco a poco.
-Será… será mejor que nos detengamos.- le dije con algo de dificultad propia del estado en el que estábamos.
-Alphonse… yo…- no permití que terminara la frase. Acaricié su mejilla y posé mi pulgar sobre sus labios. No necesitaba explicaciones.
En el fondo, sabía que Winry no estaba preparada para la intimidad, y yo aceptaba su decisión. Aun cuando había admitido sus sentimientos por mí, no le resultaba sencillo estar conmigo porque todo indicaba que era incorrecto, prohibido, y era ella quien arriesgaba más. Yo estaba dispuesto a esperar.
Sorpresivamente, Winry tomó mi mano que se posaba sobre sus labios, y la besó.
-Al… estoy lista.- dijo en un susurro.
Me quedé un momento perplejo, asimilando las palabras, analizando su expresión para saber si ella en verdad estaba convencida.
-Quiero ser tuya.- agregó al ver mi inseguridad. Dude un par de segundos más, luego le envolví la cintura suavemente con un brazo y la acerqué más a mí.
-Te advierto… que después de esto no habrá marcha atrás. Voy a hacerte mía para siempre.- le dije antes de empezar a besarla de nuevo.
Winry volvió a gemir contra mis labios en nuestra reanudada sesión de besos. Me estaba volviendo loco, sintiendo como mi cuerpo reaccionaba otra vez, deseando desesperadamente hundirme en su interior, pero luché por controlarme. Deseaba que fuese especial, que ella no lo olvidara nunca.
Muy a mi pesar, me detuve unos instantes, pero solo para atraer la cadera de Winry hacia la mía y levantándola para que abandonara el suelo y poder trasladarnos rápidamente a mi habitación. En el corto trayecto logré tranquilizarme un poco, aunque mi cuerpo clamaba por ella. Estaba listo para llevar las cosas con lentitud con el fin de disfrutarlo aun más, pero Winry no compartía mi parecer.
Ella se aferró a mí con fuerza mientras me besaba con desesperación, para luego intentar despojarme de mi camisa. Le tomé ambas manos delicadamente y las besé mientras le dedicaba una sonrisa serena.
Se quedó quieta un momento, casi podría decir que perpleja, luego, inesperadamente, comenzaron a salir lágrimas de sus ojos.
Winry POV
Intenté contener el llanto, pero mis emociones fueron mucho más fuertes. Alphonse había logrado encender mi cuerpo. Nunca había negado que me deseaba con locura, pero se había mostrado comprensivo en nuestros anteriores encuentros, cuando me aterraba la posibilidad de tener sexo con él.
No me resultaba desagradable aquel pensamiento, pero puedo asegurar que se debía a una idea arraigada en mi interior causada por mi deteriorado matrimonio: yo ya no era una buena amante, algo en mí hacía que Edward no me deseara, que me rechazara. No podía soportar pensar que sería igual con Al.
Finalmente me di cuenta de que nada de aquello había sido culpa mía y que no debía acomplejarme ante otro hombre, mucho menos si éste demostraba lo mucho que me amaba. Eso me hizo decidirme a dar el siguiente paso con Alphonse.
Cuando comenzamos, aun en medio de la lujuria comprendí que todavía había ese fuego dentro de mí, que aun era capaz de excitar a un hombre y no solamente me viera como un objeto para su satisfacción.
Alphonse era un experto en dar placer. Solo con sus besos y las ansiosas caricias en mi cintura había logrado prepararme para lo que venía, y para ser sincera, estaba anhelante.
Luego, pareció tranquilizarse, pues sus besos se tornaron más dulces y sus caricias más minuciosas, como si desease disfrutar y memorizar cada parte de mí. Yo me sentía arder y el nuevo ritmo de Al solo logró exasperarme.
Intenté alentarlo a ir más deprisa, demostrándole mi ansiedad tratando de desabotonar su camisa. Entonces él me sujetó las manos con dulzura y las besó, y lo siguiente fue lo que no pude soportar: Alphonse me miraba con amor y devoción, como si yo fuese algo muy hermoso y preciado, algo delicado y esperado.
Ese semblante me indicaba que me veía de verdad, que me amaba, que iba a hacerme el amor buscando la unión no solo de nuestros cuerpos, sino también de nuestras almas. Que lo que estábamos por hacer era de verdad un acto de amor.
Nunca me había sentido de esa manera. Cuando me casé con Edward, nuestra primera noche juntos fue de descubrimiento, de pasión. El sexo fue descubierto como una fuente de placer y no tanto de unión ni complementación, aunque no significaba que fuese algo malo. Lo había disfrutado mientras duró.
El hecho de que me diese cuenta ahora que tenía a alguien que me amaba de esa manera fue lo que me hizo derramar lágrimas, las cuales yo luchaba por controlar.
-¡Ah, demonios! Winry, ¿Estás bien? ¿Hice algo mal?- preguntó Al preocupado.
Yo intentaba controlarme aun cuando me acerqué a él y lo besé suavemente en los labios.
-No tenemos que hacerlo.- volvió a hablar Alphonse mientras se alejaba y acomodaba de nuevo su ropa.
-Al…- le llamé suplicante -No…- no supe que más decir. Me sentía idiota por llorar así frente a él y no deseaba darle grandes explicaciones.
Sin que lo esperara, me aferré a su cuello, lo cual provocó que se tensara. Luego me rodeó con uno de sus brazos y permaneció inmóvil.
Respiré profundamente hasta tranquilizarme, después comencé a actuar. El agarre alrededor de su cuello perdió fuerza y coloqué mis manos en sus hombros y ascendí hasta tomar ambos lados de su cara. Lo besé de manera dulce, tranquila, como él lo había hecho antes. En seguida, volví a la tarea de desabotonarle la camisa, solo que con algo de lentitud.
Alphonse pareció desconcertado unos instantes, después aceptó mi sutil invitación. Tomó mi rostro en sus manos y me besó del mismo modo que yo lo hacía.
Ambos nos despojamos de nuestras prendas lentamente, nuestras respiraciones comenzaron a hacerse pesadas. Yo gemí al sentir el miembro de Al a través de la tela de su ropa interior, mientras que él soltaba un erótico gruñido al despojarme de mi sujetador y liberar mis senos.
-Te deseo, Winry.- susurró Alphonse -¡Eres tan hermosa!- agregó antes de comenzar a besar uno de mis senos.
Empecé a gemir mientras me retorcía de placer. Él se mostró entusiasta ante mi reacción y se empeñó aun más en lo que hacía. Sentir su lengua en mis pezones me estaba volviendo loca.
Sentía que comenzaba a perder la conciencia. Las sensaciones eran tan intensas que me abrumaban, y lo único de lo que me daba cuenta era que mantenía el cabello de Alphonse sujeto con fuerza con el fin de acercarlo aun más.
Inesperadamente, Al descendió hasta situarse entre mis piernas, y antes de que yo pudiese reaccionar él ya estaba encargándose de mi sexo. Grité con fuerza y eleve mis caderas en un acto reflejo. Él se separó de mí unos instantes y fui capaz de ver como sonreía triunfante.
Me entregué al placer y no supe nada más hasta que un orgasmo me sacudió. No pude evitar pronunciar el nombre de Alphonse.
Se separó de mí unos instantes, los suficientes solo para que yo recuperase el aliento.
Una vez que me recobre un poco, él se acercó para besarme con pasión, haciendo evidente que se moría por poseerme. Correspondí al beso y coloqué mis manos sobre sus hombros para acercarlo. Era mi manera de invitarlo a entrar en mi cuerpo.
No hubo más preámbulos ni vacilaciones. Alphonse se hundió profundamente en mí.
Alphonse POV
Aun seguía desconcertado por lo que había pasado. Esperaba que Winry se acobardara, y aunque me moría de ganas por estar con ella, estaba dispuesto a respetar su decisión. Me sorprendí cuando fue ella quien reanudó nuestra sesión amorosa, y rezaba internamente para que no cambiara de parecer.
Había fantaseado con ella estando con otras mujeres, y siempre me decía a mí mismo que la realidad con Winry debía ser mucho mejor. Ni mis más vividos sueños me habían preparado para lo que era en verdad.
Hacerle el amor a la mujer que amaba era lo superior a cualquier cosa imaginada, lo mejor que me había sucedido en la vida. Había disfrutado mucho siendo yo quien le había proporcionado semejante placer, y más aun haber escuchado mi nombre de sus labios.
Tenía necesidad urgente de ella. Necesitaba sentirme en su interior, por lo que, sin más miramientos, la penetré.
No esperaba que Winry me hiciera perder el control, y es que la forma en la que gemía, en la que me sujetaba por los hombros, con la que su cuerpo me apretaba, me hicieron enloquecer.
Pronto el sexo se convirtió en algo intenso, apremiante. No podía dejar de moverme dentro de ella.
-A…Alphonse, no…no puedo más.- dijo Winry casi como una súplica mientras algunas lágrimas brotaban de sus ojos.
La besé, en tanto embestía con más fuerza aun, y no hizo falta mucho para que ambos llegáramos al clímax.
Todo se detuvo en la habitación. Yo solo era consciente de mi cuerpo derrumbado sobre Winry y nuestras agitadas respiraciones. Tan pronto como recuperé el aliento, acerqué mis labios a los de ella para besarlos, y en respuesta Winry me envolvió en sus brazos.
Permanecimos abrazados varios minutos hasta que sentí que debía ser yo el primero en hablar.
-¿Estás arrepentida?- pregunté en un susurro contra la piel de su cuello.
-¿Por qué tendría que estarlo?
Sin contestar, llevé una mano a su cara y limpié una pequeña lágrima que se asomaba en uno de sus ojos.
-Hace un rato…-
-No, no es lo que piensas.- se apresuró a contestarme. -No tiene nada que ver con Edward.
-¿Me lo dirás?
-No tiene importancia.
La miré un instante perplejo. Realmente no sabía si confiar en sus palabras. Winry podía ser capaz de ocultarme algo con tal de no herir mis sentimientos.
-¿Ahora eres tu quien no confía en mí?- le cuestioné haciendo referencia a lo ocurrido durante la cena.
-No. Es solo… Edward no… él nunca me había hecho el amor de esta manera.- respondió ruborizándose un poco.
-¿Es algo malo?
-Al contrario. Lo que pasa es que fue…abrumador, intenso.
Sonreí triunfante al escuchar sus palabras, luego tomé su rostro con ambas manos y la atraje hacia mis labios.
-Será mejor que te acostumbres a mi manera de hacerte el amor.- dije con voz ronca debido a la excitación que comenzaba a sentir en mi cuerpo. -Porque no me cansaré de hacerlo nunca.
Sin más, volvimos a besarnos mientras compartíamos nuevas caricias. La noche era aun demasiado joven.
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Antes de otra cosa ¡Perdón! No había podido actualizar por cuestiones de tiempo; la universidad y el trabajo me absorben. Espero me disculpen.
En fin, ojala no se haya perdido el interés por el fic.
De antemano agradezco a quienes leen, y especialmente a quienes dejan sus reviews.
¡Hasta la próxima!
