Los personajes no me pertenecen, están inspirados en Shingeki No Kyojin, del mangaka Isayama Hajime.
Notas de autora: He regresado. Volveré a escribir y retomar mis bellos fics. Gracias por haberme apoyado y tener tú comprensión. Me es gratificante el saber que tengo tan hermosas lectoras. Mi ánimo no está bien pero ahora al menos puedo escribir un poco. Es algo sencillo.
Si perdí el toque por favor díganmelo, acabó de salir del bloqueo mental, así que una ayuda sería aceptada.
Esperó que les guste.
Uso de palabras anti sonantes y/o agresiones leves.
Parejas:
Levi Ackerman & Eren Jaeger, las demás serán reveladas con el tiempo.
Género: Romance, Escolar, Comedia, Yaoi.
Comentarios personales de la autora al final de la historia.
Bostece sin delicadeza alguna, buscando una salida en este laberinto.
Hace dos días regresé al colegio, supongo que puede ser una buena distracción para mis problemas familiares. Mire sin ganas a la profesora de física, no sabía de qué hablaba, tan sólo veía como movía sus labios en palabras demasiado aburridas. Suelo tener buenas calificaciones, pero eso no quiere decir que siempre estaré atento a la clase. Estaba con poco humor para soportar las clases y mi único consuelo fue hacer aviones de papel y lanzarlos a la ventana más cercana. Bufé levemente mientras observaba con envidia el avión.
Podía ser libre y salir de este tormentoso salón de clases.
Incliné mi cabeza hacía atrás seguido de un quejido captando la atención de mis dos amigos, Mikasa al parecer también se encontraba irritada ya que secretamente escuchaba música usando de camuflaje su cabello, Armin a diferencia de nosotros siempre es el primero en prestar atención y estar al tanto. Algún día su cerebro colapsará por un sobreesfuerzo.
— Eren, se más discreto — me dijo Mikasa señalando sus audífonos escondidos dándolo como ejemplo.
— ¿Ese es tú consejo Mikasa? — Fue Armin ahora el que habló y nuestra amiga asintió, el suspiro fatigado — Ustedes dos deberían prestar atención.
— Más bien los tres deberían prestarme atención — Nos callamos al escuchar la voz de la profesora y miramos a nuestro alrededor, éramos el centro de atención. Inevitablemente mis orejas se calentaron por la vergüenza — Jaeger, vaya a lavarse la cara que apenas puede abrir los ojos.
— Lo lamento profesora — quise seguir hablando, pero un bostezo se coló remplazando las palabras, escuche las pequeñas risas y me incline más en mi asiento queriendo desaparecer.
— Tan sólo vaya — con un deje de molestia me ordenó la maestra, ella tenía su mano ocultando su rostro para relajar la falta de respeto que hice por el bostezo.
— Con cuidado bella durmiente — estúpido Jean cara de caballo mal parido.
Tuve que levantarme y salir del aula a pesar de las risas de mis compañeros, culpó al caballo de Troya. Recorrí el pasillo con calma, tenía demasiado sueño para caminar deprisa así que me di el tiempo necesario para pensar, aunque sea unos minutos. Observé entre los muros del tercer piso el pequeño jardín que se encontraba en la planta baja de la institución. Con delicadeza cerré mis ojos escuchando el meneó de las hojas por la pequeña brisa.
Mis pensamientos vinieron como el huracán que se escondía en mi interior. Tanto como mis problemas familiares y mi relación con Levi atormentaron mis neuronas dejándolos sin oxígeno. Desvíe mi mirada y seguí el rumbo de mis emociones sin sentido. En primer lugar, estaba el divorcio de mis padres, todos estos años permanecieron juntos para acabar de esta manera tan cruel.
¿El amor es para siempre?
Incluso yo mismo estoy dudando de ello. No sólo del amor entre una pareja, también estaba el amor fraternal que juraba mi padre tener. ¿Qué clase de amor te lleva a golpear a tu persona querida? Quiero imaginar que sólo uno enfermizo. El amor puede ser algo efímero como las hojas de un árbol. Florecerán en una temporada, pero lentamente se secarán y en el invierno caerán.
Me aleje con mirada decepcionada y reposé mi cabeza en la pared mientras me dejaba caer, lentamente una sonrisa dibuje en mis labios. Aquellos sentidos cambiaron de dirección, Levi fue la respuesta que busque. Hace poco me entere todo el tiempo que estuvo enamorado de mí, como nos logramos conocer y la forma en que el destino se encargó de tenernos juntos. Es vergonzoso tener esta clase de pensamientos empalagosos como esas series de televisión baratas en donde los protagonistas se enamoran, pero a decir verdad se podría decir que el amor es como una serie barata; cursi y empalagosa.
Abrace mis rodillas y ya no me importó perder el tiempo como un idiota. Ese era el problema con el amor, es afrodisíaco y tus pensamientos pueden ser controlados sólo por una persona. Te puede importar poco tu alrededor mientras recuerdas los instantes con quien ha ocasionado esta adicción. Si la vida se encargó de mostrarme que no todo el amor es para siempre, Levi me demostró que él puede ser mi única excepción en el amor.
Sin querer reí, pero escondí la risa con una mano mía, estaba sonrojado, pero busqué mi celular. Lo desbloqueé y abrí mi galería, en ella tenía fotos con mis amigos e idioteces de internet, pero las únicas dos fotos que en verdad me importan son también las únicas fotos que comparto con Levi. Una en donde aprovechamos que los dos estábamos recostados en su casa y la otra en camino. Era mi favorita ya que Levi se enfadó en esa foto, pero a pesar de eso salía bien a mi parecer, no como yo que no suelo ser bastante fotogénico. Sin pensarlo mucho regrese a la primera foto quien la tomó el mismo Levi, yo estaba recostado en su pecho así que sólo salía de perfil, en cambio él mostraba una cara seria pero extrañamente feliz y calmado. Le di clic al zoom en su rostro para mirarlo mejor.
— ¿No prefieres ponerla de fondo? Así me veras más seguido — escuche a mis espaldas y por el susto casi deje caer mi celular, este sólo salto de mis manos, pero alcance a sujetarlo.
Mi corazón latió con fuerte demencia y su sarcasmo es la huella personal de la persona que desgraciadamente caí enamorado. Fingí estar enfadado por su comentario para ocultar la emoción por encontrarlo. El segundo defectuoso efecto secundario del amor es que la presencia del otro se vuelve casi indispensable como el aire. Me puse de pie rebasando su estatura fácilmente, seguido de eso pase a pisar sus converse nuevos por asustarme.
— Ya deja de asustarme — le reclamé con enfado fingido y mis mejillas acaloradas.
— No te hubieras asustado si no estuvieras tan entretenido con mis fotografías — se defendió y eso causo un sonrojo más notable en mi rostro — ¿Cuál era?
Suspiré rendido, lo conocía y si no se la mostraba es capaz de arrebatarme el teléfono a la fuerza así que mejor lo hice por las buenas y se la mostré. Se sorprendió un poco al mirar esa fotografía, ahora que lo pienso es triste pensar que sólo tenemos dos fotografías, pero los momentos son innumerables. Aun así, quisiera plasmarlos en fotografías para conservarlos por siempre. Es increíble la magnitud que puede representar una fotografía con la persona indicada.
— ¿Las conservas? — me preguntó aun observando la fotografía en mi celular, se lo quite con mi rostro bañado en rojo porque termine como un empalagoso.
— Sólo son dos — contra ataque para mi defensa personal, pero al mismo tiempo con un tono que representa inconformidad.
Levi se quedó callado un momento y aproveche ese tiempo para mirarlo un poco mejor. Su cabello militar estaba un poco despeinado y ahora que puedo verlo notó su respiración agitada al igual que pequeñas gotas de sudor. Soy tan distraído que apenas pude captar la falta del uniforme, en lugar de este llevaba una playera deportiva azul marino junto con un pantalón igual deportivo, pero en color negro. Lo mire con un poco de duda, pero mis ideas se vieron claras. Solté un largo oh y me gané un gesto de curiosidad por parte de él.
— ¿Tuviste cultura física? — dije, aunque fuera obvio, con una gran sonrisa en mi rostro mientras él bufaba molesto.
— No mocoso, es mi nuevo estilo — rodé los ojos ofendido, bien podía contestarme de forma adecuada pero no fue así. Cruce mis brazos para que notara mi enfado, pero ese truco parece ya no resultar.
— ¿Por qué tienes ese humor? — le pregunte ya rendido e incómodo por su silencio, sin pensarlo mande al carajo la clase y ya me encontraba siguiéndolo por los pasillos. Levi podría ser una mala influencia sólo con su presencia.
— No es nada — mintió, no sé como pero sentía que era una de sus mentiras comunes y eso me inquieto, que estuviera de mal humor y no quiera contármelo.
— Sé que tienes algo, escúpelo — en tono agresivo le dije y el chasqueo su lengua un momento.
Vi que apretó sus labios con un semblante serio en su mirada, pero yo sabía que algo le estaba molestando. Lo supe desde el momento en que mi madre me recogió de su casa, fue incómodo ya que tuvimos que fingir algo que no somos. Ser tan solo amigos.
— He estado pensando en no ocultar lo nuestro — lo soltó de golpe ocasionando un malestar en la boca de mi estómago. Él notó que deje de caminar y se detuvo mirándome seriamente, yo no podía dar un paso más o sentía que caería.
La pregunta resonaba en mi mente repetidas veces como un eco desgarrador. Sin querer me abrace a mí mismo por el temor de la sociedad. Por muy abierta que este tu mente la multitud sigue encerrada en estereotipos y poco me importa la opinión de las personas, pero mentiría si no admitiera que algo dentro de mí se rompe al imaginar el rostro decepcionado de mi madre. Mi mente me jugó chueco y recordé la cara disgustada de Armin, él se alejó de Jean y Marco cuando decidieron decir sus preferencias y su relación ¿Lo hará también conmigo? Mikasa es otro tema que también me preocupa, ¿Qué tan traumático será que tú mejor amigo sea novio de tú primo? Esa idea me aterra.
Pero yo mismo sé que, aunque todo el mundo me dé la espalda la ausencia de Levi sería como perder la humanidad en un apocalipsis zombie y ser el único sobreviviente. Supongo que así de fuertes son mis sentimientos por él, Levi equivale a una multitud para mí. De elegir entre no aceptar lo que siento por miedo no escogería ninguna de las dos. Simplemente lo elegiría a él. Olvidé el temor y estuve seguro de mi decisión. Con un enorme sonrojo volví a caminar y él siguió mi paso sólo que esta vez íbamos más lentos. Al parecer Levi seguía esperando una respuesta.
— ¿Me das tu mano? — con temor le dije y agache mi mirar por la vergüenza que sentía, no iba a darle un si directo y esta es mi forma de decirle que estaba de acuerdo. Eso hacen las parejas ¿No es así? Andar por el instituto juntos sin esconderse. Miré de reojo su mano y apreté su brazo antes con nerviosismo.
— No soy un maricón que le gustan las cursilerías en público — aproveche que tome su brazo y lo pellizque con fuerza. Eso me pasa por tratar de darle gusto — ¿Ahora que hice?
Si, desgraciadamente me enamore de un hijo de puta.
— Nada — le dije esta vez enfadado de verdad mientras aceleraba el paso, podía irse al carajo, pero mi pésima condición física hizo que él sin esfuerzo me alcanzara.
— Pareces una mujer — sí, esta vez me ofendí al extremo y apreté mis mejillas hasta que estuvieran rojas, pero ahora del coraje.
— Si tanto quieres una mujer puedes tener una novia — me miró confundido pero seguido de eso su sonrisa sarcástica salió a luz.
— Ya tengo una — pude contestarle de diferentes maneras, defenderme o pasarlo por alto pero mi actitud madura me orilló a pisarle el pie con toda mi fuerza. Obviamente se quejó doblándose hasta el suelo para sujetar donde lo pise.
A veces no entiendo como pude llegar a enamorarme por él.
Solemos ser tan opuestos, pero a la vez iguales ¿Me explicó? Es decir, odio las aceitunas y él al parecer disfruta comerlas. Así que nos complementamos y él se come las mías, una analogía boba pero no sé cómo expresarme más claro, al parecer sólo puedo resumirlo en que los dos somos opuestos que se necesitan. Es como si hasta en nuestras peleas infantiles encuentro razones por las que sólo puedo sentir estas emociones por él. Tocó mi hombro y chasqueo los labios.
— No lo decía enserio — me dijo al verme tan distraído, tal vez eso es lo que más me gustaba. Que a pesar de siempre molestar siempre se preocupa cuando siente que de verdad me enfade.
— Ya no hagas bromas con eso, la verdad he tenido miedo a que prefieras una mujer — eso último fue como un secreto relevado.
Se quedó en silencio, incluso detuvo un momento su respiración y esta vez su mirada me ocasionó un escalofrío por lo intimidante que podía llegar a ser. Se acercó sigilosamente hacía mí, tan lento y peligroso que me causaba una fuga de adrenalina. De nuevo sentía esa emoción de ahogó, embriagante como el mismo alcohol, adictivo incluso más que la cocaína. Sin pensarlo ya me encontraba atrapado entre la pared y por mis nervios mi espalda resbaló haciéndome caer un poco. Su puño golpeó con violencia la pared a un lado de mi mejilla y sus cabellos oscuros ahora escondían su mirada lasciva. Se acercó a mí y susurró con su insaciable voz.
— No necesitó unas putas cuando te tengo a ti — sus palabras fueron rudas, pero siendo Levi no esperaba una poesía de Shakespeare. A decir verdad, me gustaba esa forma de demostrar lo que sentía, era tan suyo o tal vez yo era un idiota.
Me sonroje al notar sus intenciones, se acercaba como un depredador a su presa, estaba buscando mis labios y yo forcejeaba para impedir el tacto. Siendo honesto tenía miedo a que alguien viniera a vernos, pero a él no parecía importarle mucho ya que con desesperación tomó mi mentón obligándome a ver sus ojos posesivos.
— Quiero besarte — con autoridad pronunció y mi orgullo habló por mí, endurecí un poco mi gesto pero lo suavice al recordar que Levi disfrutaba hacerme enojar.
— Y yo que me dejes en paz — ataque con nuestro propio idioma, esas peleas absurdas que llenan nuestra relación.
— ¿Entonces por qué no terminas conmigo? — puto sarcasmo.
Mire un punto ciego admitiendo así mi derrota con Levi, si me pongo a pensar nunca le he ganado una discusión, siempre tiene algo inteligente y que de alguna forma te insulta. Si tan sólo fuera tan bueno en sus tareas como en su sarcasmo sería un prodigio.
— No hay nadie en los pasillos, nadie nos mirará — con eso me convenció un poco y su enigmático aroma estaba logrando convencerme.
Suspire rendido.
Cayendo de nuevo en nuestra adicción.
Volvió a acercarse faltando centímetros de distancia. Respirando sobre mis labios mientras su fría mirada me helaba los huesos, cuando Levi se acerca a mi sentía como si una fuerte fuerza atrayente me empujará a lo más hondo de mis deseos. Comencé a respirar agitado y él lo sabía, el efecto que ocasionaba en mi como un suplicante de sus besos. Lo mire con mayor seguridad y yo mismo tome entre mis dos manos sus mejillas empujando nuestros labios en un fino beso, tan sólo un roce letal lleno de veneno que me hace vivir. Entre abrí mis labios y mordió levemente mi lengua, incliné mi cabeza para profundizar el beso, pero Levi se detuvo sin aviso. Lo mire enfadado por dejar el beso a medias, pero parecía no prestarme atención, enmarque una ceja con duda y vi que la mirada de Levi se clavó detrás de mi espalda.
Di media vuelta para ver qué es lo que sucedía y ojalá nunca lo hubiera hecho porque ahora sólo quiero vomitar encima de mi uniforme. Me sentía enfermo, pálido y comencé a tartamudear. Una cara que desde ahora tenía que lidiar con la sociedad, siempre existirá en cualquier lugar si quiero estar con Levi.
— Armin — sin vida le dije, pero el sólo retrocedió un paso alejándose como si fuera un contagiado — Armin vamos a hablar.
— No tengo nada de qué hablar Jaeger — sentí un cuchillo al escuchar mi apellido en lugar de mi nombre, quería tambalearme y caer en el suelo pero lo evite.
Lo miré a los ojos como siempre lo hacía, recordé cada momento que tenía con él. Desde ese día en el jardín de niños, a él solían molestarlo por su apariencia delicada, también por ser el niño más inteligente con un vocabulario excelente y lectura perfecta. Busqué su mirada amable y esa sonrisa que me acompañó por años, pero no la encontré.
Solo encontré una mirada llena de asco.
— ¿Por qué lo hiciste? — susurró lentamente, como una persona atemorizada — ¿! ¡¿Por qué?! — gritó y Levi me jaló hacia atrás en un modo defensivo.
— Armin, son cosas que no se deciden — pase duro, maldito nudo en la garganta.
— Es el primo de Mikasa — con asco expresó — Nos engañaste a todos — callo un momento y se alejó un poco más — Te quedaste a dormir con él.
Mi corazón se aceleró y mis manos temblaron sin razón. Negué muchas veces, repetidas veces con mi cabeza, pero sólo podía recordar su expresión de despreció hacia mí, como si fuera una asquerosidad sentir amor a alguien de tu mismo género. Levi apretó sus dientes al verme de esa forma y se acercó rápido a Armin, lo seguí sujetando su espalda, pero me empujo, yo conocía esa actitud que promete problemas y este sería uno gordo.
— Cualquier persona que lastimé a Eren — dijo lento mientras sujetaba el cuello de la playera — Sufrirá.
Lo soltó, como si fuera un costal y yo me alarme por él. Me acerque para ofrecerle una mano, pero él la rechazó con otra mueca de asco, pero esta vez eso no fue lo que me lastimó, ahora las lágrimas en sus ojos fueron la cuchilla que me cortaron. ¿Lo han sentido? Tener una amistad por años, tan fuerte como una roca, pero en realidad se trataba de un cristal que con el mínimo golpe se rompe en mil pedazos. Los cristales rotos lastiman, pero yo sería capaz de lastimarme por su amistad.
— Armin, eres mi mejor amigo — sin sentido lo dije y él bajo la mirada ya levantado.
— Entonces ¿Por qué no me dijiste nada? — calle, sabía la razón y fue por miedo.
Se alejó de mi olvidando todas las promesas de amistad.
Alejándose de los pasillos sin atreverse a mirarme.
¿Qué podía decir?
Ninguna excusa serviría de algo.
¿Debería ir tras él?
¿Por qué lo deje ir? Es complicado.
Sentía mis pies clavados en el suelo quitándome cualquier posibilidad de moverme.
El poco auto control que me quedaba desapareció, por un instante olvide que Levi estaba conmigo, deje de existir y me encaminé a los recuerdos de mi infancia, lo peor de crecer es saber cuánto duele haber perdido la inocencia que tenías de pequeño. La felicidad al probar un dulce nuevo desapareció, los golpes son más duros que los raspones en tus rodillas.
— Oi, Eren — esa voz jaló mi hombro sin embargo no tuve la fuerza de contestarle.
De una forma masoquista sólo pensaba en el día en que nos conocimos.
Cuando se volvió mi mejor amigo.
— Tienes que aclarar las cosas con él — me aconsejó Levi, yo me sorprendí por sus palabras maduras y al parecer se dio cuenta — Debemos acostumbrarnos, habrá personas que se sorprendan por la noticia y la manera en cómo se enteró no fue la adecuada.
— Pero... Me lastimó la forma en que reaccionó — con tono bajo conteste.
— ¿Qué esperabas? Su amigo supuestamente heterosexual se estaba besando con el primo de su mejor amiga — suspiro y después tocó mi hombro de nuevo, regalándome la paz que quería encontrar — pero inclusive yo me enfade con él y estuvo mal, pero quiero que se sepas que a mí no me interesa actuar de una manera incorrecta. Sólo me interesa que nadie te lastimé.
— Eres un idiota, no puedes estar por la vida amenazando a cualquiera que me lastimé, no está bien.
— Sé que no lo está, pero ¿Qué quieres que haga? Haría cualquier cosa para que no te lastimen. Si es incorrecto o no me da lo mismo.
Me reí un poco aún con las lágrimas en mis ojos, siempre lograba demostrarme su amor de una manera incondicional.
— ¿Me salvarías hasta de una silla eléctrica? — me reí, pero él no, sólo esbozo esa sonrisa tan lenta.
— Yo me culparía del crimen antes de que pisarás la cárcel — un latido y sentí un espasmo. Ya no sólo lo quería, era más fuerte lo que yo estaba empezando a sentir. — Ve con él — me sorprendí, ya que Levi solía ser extremadamente celoso.
— ¿No te dan celos? Que me preocupe tanto por Armin.
— No — me alivie — Ya sé que no te gustan las mujeres.
Caminé de manera reversa para no darle la espalda y solamente lo hice para enseñarle el dedo de en medio con mis dos manos. Él volteo sus ojos muy a mi estilo, pero se veía más calmado, intenté irme, pero choqué con una espalda por no prestar atención y hacerme el estúpido con Levi. Me volteé y encontré a Mikasa quien me desafiaba con la mirada, sentí como se bajaban los ánimos que me regalo Levi, también tenía miedo, ¿Armin le habrá dicho algo? Me sentía sin fuerza, ¿Han tenido un amigo así? Alguien que te molesta constantemente por tú bienestar, finges que te estresa, pero ciertamente no sabrías que hacer sin esa persona. Mikasa tiene ese lugar. No podía calmarme y al parecer Levi se dio cuenta de ello, fue a mi lado esperando cualquier agresión de parte de su prima.
Vi que levantó su mano y yo cerré mis ojos con fuerza sin embargo sólo recibí un manotazo en mi nuca, ella suele hacerlo cuando me regaña, a decir verdad, ese contacto me alivio.
— La clase de física término hace un rato y nunca volviste. Eren, has faltado a demasiado a clases — sonaba molesta — La maestra mandó a Armin para que regresaras. Creó que tendrás tarea extra.
Lo que me faltaba.
— Oh, ¿Qué haces aquí Levi? — su pregunta ahora fue para Levi. A veces Mikasa centra su atención en mí, para mí fue normal que no viera a su primo.
— Me lo tope en los pasillos y terminamos hablando un poco — simplemente contestó, pero fue tan monótono que supongo también estaba nervioso.
— Te dije que mi primo es mala influencia en la asistencia, ¿Quieres terminar como un vago? — me volvió a regañar. Por primera vez sus regaños extremistas no me molestaron.
— ¿Crees que seré un vago? — Levi le respondió y Mikasa lo vio fingiendo enfado.
— Desde los 8 años — los dos se miraron, con una mirada cómplice entre enojada y cariño, instantáneamente me reí de ellos. Como son familia coinciden en demostrar el afectó de esa peculiar forma. — De cualquier forma, Eren, tienes que cuidar tus estudios.
Me habló como cualquier día, siempre tan preocupada por mí.
¿Cómo sería mi vida sin ella?
Mis labios temblaron, tenía miedo de perderla.
Pensé en esos días en los que siempre rechazaba sus muestras de afecto. Las exageradas preocupaciones que suele tener conmigo. Me cuidaba demasiado y yo nunca lo agradecí como se debía.
Por un impulso la abrace.
— Lo siento Mikasa por hacerte preocupar — dije aun abrazándola, ella al parecer se sorprendió porque no reaccionaba a mi gesto — Siempre serás mi mejor amiga.
Ella me alejó.
Con la mirada hacia el piso no pude ver su expresión, su flequillo impedía que mirará su rostro, no entendía porque su reacción ya que solamente estaba pensando en mi miedo de perderla. Mikasa a decir verdad es diferente a la multitud, siempre parece tener una mirada distante, pero si llegas a ser importante para ella se convierte en la más cálida que puedas encontrar. Su fino rostro blanco le ha hecho ganar popularidad entre los hombres, pero aun así eligió estar con Armin y conmigo, a decir verdad, se preocupa por mi como nadie lo ha hecho, es más que una amiga, prácticamente una hermana. No quería perder otra amistad importante para mí, quería que estuviera conmigo, ser el trio del curso que nunca se separan. La mire detalladamente y Levi golpeó mis costillas de manera disimulada.
— Despistado — eso me susurro Levi, pero no entendí por qué.
— ¿Mikasa? — pronuncié su nombre.
Me sonrió sosteniendo levemente la bufanda que le regalé.
Pero ella no era de las chicas que sonreían de la nada.
Mucho menos una sonrisa tan forzada.
— Eren, nunca te di las gracias por la bufanda — de nuevo esa sonrisa abierta, era tan triste su cálida risa que me inquieto sin saber por qué.
— Ve hablar con Armin tengo que cambiarme para la siguiente clase y voy tarde — comentó Levi incómodo por la situación.
Mentiría si dijera que no me sentí mal por la despedida de Levi, siempre sentía un alfiler en mi pecho cuando no se puede despedir con un beso tan sólo por una simple razón; la sociedad.
Su despedida fue normal, en un saludo varonil chocando los cinco, solo para despistar lo que me ha hecho feliz ¿Tan malo era amar? Supongo que sí. Se alejó y no supe que decirle a Mikasa, tampoco que hacer. Sentía que mis amigos se me escapan de las manos, sin un previo aviso todo se desmoronaba en frente mío. Me quede sólo unos segundos sólo con Mikasa, se dedicó a observarme un corto tiempo directo a los ojos, después se fue gritando el nombre de su primo para alcanzarlo. Eso me sorprendió y al parecer a Levi también, sólo vi que él le revolvió su cabello marchándose juntos.
Mis nervios aumentaron más.
Levi al parecer estará hablando con Mikasa y lo peor es no saber de qué lo harán. Ignore mis pensamientos, ahora lo que debo hacer es buscar a Armin para aclarar las cosas. Esa idea me asusta sin embargo es mi mejor amigo y perderlo por no tener el coraje sería devastador en varios sentidos. Recorrí el pasillo y baje las escaleras, la siguiente clase nos tocaba en el aula 5 que está en el primer piso, supongo que debería estar ahí.
Fui al aula abriendo la puerta con mi mano temblorosa, no me equivoqué. Armin se encontraba en el primer asiento de la primera fila, recostado sobre su paleta, lejos de nuestros lugares habituales, desde ahí supe que las cosas no volverían a ser las mismas. Ignore ese hecho, fue lo mejor en ese momento y me anime a tocar su hombro, pero cuando levantó la vista simplemente me ignoró volviendo a recostarse.
— Armin tenemos que hablar — le pedí en voz baja, comenzaban a entrar nuestros compañeros.
— ¿Paso algo entre ustedes? — fue Jean el primero en notar como Armin me ignoraba y este estaba acompañado de Marco.
Las ironías de la vida a veces pueden llegar a ser bastante crueles, Armin se incomodó más al ver las manos casi rozándose de Marco y Jean. ¿Cuál es la diferencia? Creó que necesariamente una pareja debe ser heterosexual para que sea aceptada o algo por el estilo. Negué con la cabeza y Marco entendió la indirecta, se llevó arrastras a Jean, aunque el muy cerebro de pony no entendía por qué.
— Salgamos un momento para hablar — le pedí y al parecer ella iba a protestar — Después te juro que te dejaré en paz.
— Sólo cinco minutos — me alegre, sentía en lo más pequeño de mis esperanzas que me entendería.
En el momento en que Armin se levantó de su asiento de nuevo los nervios se apoderaron de mí, tenía que pensar muy bien en lo que le diré a Armin, él es inteligente y puede estudiar cada palabra que digas, si miento en algo se dará cuenta así que sólo me queda opción de ser sincero, pero honestamente incluso si lo hago será peor. Salimos del salón con algunos murmullos, también tenía ese miedo. No es secreto que desde que entramos al instituto somos como uña y mugre, vernos distanciados capturó la atención de todos. Ya afuera estuvimos unos segundos en silencio hasta que sorpresivamente fue él quien comenzó la charla.
— Actúe de forma impulsiva y no deje que hablarás — sentí un rayo de esperanza — No pude entender que Levi es el culpable.
Me quede callado, sin poder expresar nada y me quede vacío. Toda clase de presentimientos buenos se eliminaron de mis sentidos. No estamos hablando de un asesinato, crimen o lo que sea, sólo era un sentimiento ¿Los dos somos culpables? Siento que este día ha estado lleno de interrogantes y no soy capaz de encontrar una respuesta. Despeine mis cabellos con la leve idea de calmar los nervios y el coraje que crecía en mí, la paciencia se me estaba acabando así como la idea en que Armin entienda lo que siento.
— Es eso ¿Verdad? — dijo aún en negación — ¿Levi te influencio o te hizo algo? Sus conductas tan agresivas se debían a eso, no dejaré que te arrastre en su mundo pervertido.
— ¿Qué dices Armin? — con mi último aliento de paciencia dije — Sólo estoy enamorado.
— Estas confundido — declaró — Tú eres normal, se te va a pasar.
Normal
Querer a alguien de tu mismo género te hace anormal.
Apreté mis dientes por el coraje, deje caer mi cabeza apoyando sólo mi frente en la pared, Armin quien estuvo a mi lado tocó amistosamente mi espalda.
Lo más complicado entre el amor del mismo género es el rechazó.
Ahí te das cuenta quien dijo realmente que estará contigo pase lo que pase.
Y las mentiras son las que duelen más
— Te acuerdas cuando me dijiste lo que sentías por Annie? — vagué en mis recuerdos y sólo hablé sin más, expulsando todo lo que guardaba.
— ¿Eso que tiene que ver? — desvío la mirada, por supuesto que sabía lo que quería decir.
— Decías que con sólo una mirada de ella te sentías feliz. Yo encontré alguien que me hace sentir eso, ¿Qué diferencia hay en que sea un chico? — sin querer una lágrima solté.
— Dos hombres juntos, no es natural — sentenció, con una voz tan fría, me estremeció hasta los huesos — Me das asco.
Ya no pude. Caí como siempre lo hacía, débil ante mis sentimientos, incapaz de ser fuerte y luchar. Tengo una máscara de impulsividad para ocultar que en el fondo tengo miedo, siempre digo lo que pienso, actuó de forma inadecuada sin pensar en mis actos, pero esta vez sólo simples palabras bastaron para herirme peor que unos golpes. Ya no estaba observando a Armin, sólo tenía la mirada pérdida recordando a mi mejor amigo en el jardín de niños. Sin querer baje la mirada y me deje caer, de nuevo en el suelo como una basura es lo que sentía.
La vida te hace vivir experiencias difíciles o tal vez yo soy el sumiso. Que se deja caer por cada golpe, no quería volver a sentirme así ¿Por qué no puedo levantarme? Sólo puedo llorar, otra ironía ha vuelto en mi mente. Recordar que él solía estar en el suelo porque lo tiraban de los columpios, quería imaginar que el tomaría mi mano como yo lo hice antes pero no fue así.
Nunca volveremos a ser amigos.
Supongo que en el fondo lo sabía.
Pero de cualquier forma no puedo dejar de llorar.
— Creí haberte dicho que cualquiera que lastimé a Eren sufrirá — escuché y levante la vista no por su voz si no por el grito de dolor que Armin soltó.
Me asusté, tuve miedo, pero quería detenerlo. Levi llegó sin previo aviso tomando la cabeza de Armin golpeándolo fuerte hacia la pared. A pesar de conocer el lado profundo de Levi él siempre seguirá siendo lo que es. Una bestia sin escrúpulos cuando lo enfadan, tan peligroso que desviabas la mirada de él, porque Levi sigue siendo el chico peligroso del instituto, aquél que se niega a ser popular y sólo le aleja de las personas. De nuevo vi como chocó su puño en su mejilla y esta vez grité su nombre para detenerlo.
— Levi ya déjalo — grité, al fin pude levantarme, como si la silueta de él me diera fuerza — Tú ya no eres así.
Lo empuje tirándolo al piso, ya no quería ser débil y menos si se trataba de la seguridad de ellos; Armin saldrá lastimado y Levi podría hasta ser expulsado. Él se levantó, enfadado podría decir y por muy estúpido que suene lo abrace. Calmó su respiración, también dejó de sentirse tenso, quería que se calmara para evitar más problemas.
— Eres mejor que todo esto — le susurré de forma rápida.
Se alejó, pero sólo para observar directo a mis ojos. En los suyos ya no se encontraba la ira desenfrenada que tenía, ya no estaba fuera de control o con su toque peligroso. En ellos tenía una extraña luz que siempre notó cuando le digo algo que le tocó fondo en él. Sonreí porque él es así, tan indiferente a los sentimientos, con un semblante gélido para ocultarlo pero que cuando algo lo toca no sabe cómo reaccionar y al ver esos ojos oscuros y enigmáticos sé que de verdad está sintiendo al igual que yo, al igual que todo este tiempo. Tan sólo lo calla porque a decir verdad no creó que necesitamos palabras.
Me siento amado.
— ¿Por qué tuviste que envenenar a mi amigo? — Armin habló, levantándose del suelo y sin vernos a los ojos — Si tú quieres una vida llena de perversión es tú problema, pero deja a Eren en paz.
— ¿Tú que vas a saber de mí y lo que quiero? — de nuevo con ese tono estremecedor habló Levi.
— ¡¿Qué quieres de Eren?! Dilo entonces si no es nada malo — mire a Levi, más que inseguridad era curiosidad.
Volteo hacia mí, ignorando la mirada de Armin. Era más bien una respuesta que sólo quería que yo escuchara. Creí que ningún color de ojos combinaría con los míos, pero ahora no puedo encontrar otra sincronía más perfecta que la de nosotros dos. A pesar de la turbulencia del ambiente sigue sintiéndose años estar en su mirada penetrante, susurro tan suave y lento, intoxicando cada parte de mí, llenando de adicción mi sistema inmunológico. Oficialmente puedo decir que sólo podría estar con él. Eres un idiota Levi, un idiota porque no me dejaste odiarte.
— Quiero que me dejes amarte — eso fue lo que dijo, tan simple como siempre lo ha sido.
— Eren, ¡Es el primo de Mikasa! ¿Eres un idiota? Ella te ama — lo último tuvo la misma reacción que una bomba nuclear — Y él lo sabe. La traicionó.
Regrese a la realidad, ya no éramos solamente nosotros dos y aunque me doliera la mirada de Armin me marco de una manera que no olvidaré. Nos observaba con el fin de hacerme entender que no debemos estar juntos simplemente por ser hombres los dos. Traté de hacer contacto visual con él, pero desvío la mirada, Levi también evitaba ahora mi mirada evitando responder mis cuestiones. Todas las muestras de afecto, sonrojos y celos de Mikasa cobraron sentido ahora. Yo le gustaba y quería golpearme por nunca darme cuenta, pero ¿En realidad soy culpable? Solamente me enamoré, no lo escogí yo, pero si soy sincero... Lo elegiría a él sin dudar.
— ¿Desde cuándo lo sabias? — le pregunte a Levi y el bajo más la mirada.
— Cuando te golpeé por estar en casa de Mikasa — todo empezaba a tener sentido.
Como un rompecabezas junte las piezas hasta que encajaran, Levi me trataba mal no sólo porque quería llamar mi atención sino también por desahogo porque era el chico que le gustaba a Mikasa. Sentí que fui un idiota todos estos años, estar en un enredo sin darme cuenta, nadie sabía de ello y Levi fue el único que tuvo que soportarlo. Nuevamente me estaba demostrando lo que sentía por mí, pero yo no quiero herir a Mikasa, tampoco que Armin me odie, sin ellos mi vida estaría incompleta. Se comenzaron a escuchar murmullos, sabía que tardaría poco para atraer la atención de los demás.
— Tú también traicionaste a Mikasa — me dijo levantándose con fuerza y con ello lágrimas en mis ojos.
Esta vez Levi camino hacia él y tomó con fuerza el cuello de su camisa, levantándolo para golpear su espalda en la pared sin importarle mis intentos por detenerlo.
— Cállate de una vez — con odio pronunció — ¿No conoces las advertencias?
Los murmullos se hicieron más fuertes, comenzaron a fijarse tras las ventanas de las aulas.
— ¿Armin esta golpeado? — murmullos.
— ¡Hay una pelea! — más murmullos.
— Oye, salgamos a ver qué pasa — cállense.
— ¿Levi golpeó a Armin? — por favor paren de una vez.
— Eren también esta, ¡Esto estará bueno! — sentí que los problemas apenas comenzaron.
— No quiero que vengan — baje la cabeza y con mis orejas rojas, estaba avergonzado, tenía miedo, pero sin pedirlo ya estaba un montón de alumnos rodeándolos.
— ¿Por qué no quieres que vengan Eren? — me reto Armin y Levi apretó lo soltó acercándose a mí, solamente para hacerme sentir seguro.
Ya tuve suficiente
— ¿Para qué callarlo no? — impulsivamente dije, sin estar consciente y Levi al parecer se sorprendió.
Esta no es la manera, debes calmarte. Cállate de una vez.
— No me asusta que los demás se enteren — para, sigo sin poder controlar mis emociones.
No puedo detenerme
Lo voy a decir. ¿Realmente lo haré?
Antes de que pudiera dejar salir las palabras de mi garganta una voz interfirió, su profunda voz que siempre me hace sentir acompañado y esta vez no fue la excepción. Estoy consciente que esta manera fue errónea, pero más me sorprende que Levi es capaz de equivocarse conmigo para no dejarme sólo.
— Eren y yo estamos saliendo — lo dijo tan serio que ninguna persona se lo tomó en broma, sus fríos ojos lo decían enserio.
Lamentablemente el mundo suele ser bastante cruel y esta vez no fue la excepción. Justo cuando todos se sorprendieron se hizo un hueco entre la multitud abriendo paso a Mikasa. Fueron exactos los segundos en que llegó para recibir la noticia, tenía ya los ojos hinchados y ahora volvían a hundirse de lágrimas. Algo dentro de mí se quebró, ella es como una hermana para mí y se que esta noticia la abatió. Pude ver en sus ojos la tristeza que se acumulaba en ellos, mordió su labio inferior con coraje y se retiró sin decir nada, quizá para la multitud no significó nada o algunos no se enteraron de ello, pero para nosotros ver llorar a una mujer como Mikasa; fuerte y cálida fue un golpe bajo.
Traté de ir tras ella, pero Levi me lo impidió y negó con su cabeza, sólo pude ver por donde se fue ella. Tarde demasiado para valorar cada muestra de afecto, hace unos días tenía miedo de saltarme una clase por el regañó de ella, ahora tengo miedo de nunca escucharlos.
— ¿Levi Ackerman es gay? — una chica de cabellos lacios le susurro a su amiga según ella discretamente, pero eso empezó el montón de susurros.
— A mí me llamaba la atención Eren.
— ¿Ellos no se odiaban?
— Pobre de Mikasa — ese fue el único que me dolió a mí.
— Así que la bestia Ackerman es gay — comenzó a burlarse un chico y al parecer funcionó porque comenzaron a escucharse leves risas — ¡Qué se besen! ¡Qué se besen!
La mayoría comenzó a reírse
Mis amigos, sobre todo Jean atacaba a los que se burlaban de mí, Levi alzó la mirada con un semblante que daba miedo, con un porte como cualquiera, si no le importara lo que dijeran de él, desearía ser igual en estos momentos.
¡Qué se besen!
Volteé a donde Armin sin saber porque, pero el de nueva cuenta estaba levantado y sin verme a la cara, sólo mirando el suelo con pena ajena. Sentía una opresión en el pecho y deje de ser el problemático Eren Jaeger, ya no sentía enojo, eran más fuertes las burlas que mi determinación.
¡Qué se besen!
Ya no resistía más, sólo escuchaba las risas de los demás y no me di cuenta cuando volví a llorar. Este llanto fue más profundo, no podía parar ahora y solté un gemido el cual quise callar con mi mano, pero no lo logré. Levi al parecer se dio cuenta y eso fue la mecha que lo hizo explotar.
— ¡Eren está llorando! Ya sabemos quién le da a quien — de nuevo habló el chico que empezó todo.
Un golpe sonoro, dos golpes ahora
Jean me sostuvo tan rápido como pudo. Levi en un acto de furia pateó el vientre del sujeto, este cayó de rodillas y Levi aprovechó eso golpeando con su rodilla directo en la cara. Siguió pateándolo a pesar de gritarle que parará, quería soltarme, pero un amigo del chico se lanzó contra él y golpeó su mejilla. Levi no se quedó sin hacer nada y le regreso el golpe, pudo ser peor pero no fue así. El profesor Mike y el director Erwin llegaron para detener el escándalo, más de la mitad se alejaron al ver el director y aproveché que Jean me soltó un poco y fui corriendo tras Levi.
— Me prometiste cambiar — dije al tomarle la mano, tan serio como pude y eso hizo que parará.
— Perdóname — abrí mis ojos, creó que fue la primera vez que escuchaba eso de los labios de Levi tan sincero y arrepentido, tal vez hasta con miedo.
Pero no le dije nada. Sólo rodé los ojos.
— Lleve a los tres jóvenes a enfermería y ustedes dos me acompañaran a dirección — mando el director, pero yo sostuve a Levi de sus costados, aunque no lo necesitará.
— A Levi también lo golpearon ¿No se da cuenta? — estaba furioso, él también necesitaba ir y más furioso estaba porque Levi esbozo una invisible sonrisa ¿Ni enojarme con él me salía bien?
— Eso puede esperar, fue un rasguño — calle, era verdad lo que dice — Además estoy al tanto de la situación. Quiero hablar con ustedes dos. Pueden ir al baño para que Ackerman lave su herida y de paso hablar entre ustedes.
Temblé un poco por el miedo, pero Levi esta vez apoyo su mano en mi hombro. Debo admitir que el director fue bastante generoso y comprensible por darnos un poco de espacio, supongo que debió haber escuchado las burlas de los demás. Él se alejó mientras el profesor Mike llevaba a nuestros compañeros a enfermería, trate de dirigirle una última mirada a Armin, pero este evitó cualquier contacto conmigo. Caminamos hasta llegar al baño, en el camino Levi intento hacerme hablar, pero estaba bastante enfadado con él.
— Eren no puedes ignorarme por siempre — claro que lo hice, sólo estoy limpiando su leve golpe, pero no le hablaré — Eren, perdóname.
— No puedes estar por la vida golpeando a todos — sí, fue poco lo que dure ignorándolo — Así no se revuelven las cosas.
— Entiéndeme un poco — con voz alta dijo — No puedo controlarme y si te hacen daño me enfado. Entiende que eres lo único que tengo.
— Pero quiero que cambies, dejar de ser así. Lo prometiste — baje la mirada, pero él la levantó robándose un beso, agresivo para la ocasión.
Como si estuviera hambriento de mí no le importó su herida. Mordió mis labios en busca de mi sabor, yo no le negué aquello y abracé su espalda. Necesitaba sus labios, sentía que todo el dolor se iba con el beso, se desvanecía la humillación, me sentía vivo de nuevo. Mi boca sólo está ajustada para estar con la mía. Nos separamos unos segundos y me regalo un beso corto de nuevo, acariciando mis pómulos con demasiado tacto.
— Tenías miedo, sólo quería protegerte de esto — sus ojos me atraparon tal cual red — No quería que sufrieras de la ineptitud de la sociedad.
Rodé los ojos como siempre me ocasiona él, pero le devolví otro beso en los labios. Le hice prometer que cambiará y ese tema quedó olvidado. Caminamos por los pasillos y cada estudiante que pasaba a nuestro lado evitaba vernos para después murmurar. Esta vez yo bajé la mirada, pero justo cuando lo hice sentí la mano de Levi junto con la mía. Me sorprendí enserio y lo mire perplejo con un notable sonrojo en mis mejillas.
— Creí que no te gustaba — eso fue lo que dije.
— Una vez no hace daño — lo dijo tan como si nada — ¿Ya estas mejor? — pero yo sabía que lo hace por mi bien.
Continuamos el recorrido hasta llegar a la dirección. Estaba la puerta abierta y se veía como el director Erwin estaba esperándonos. Sonreí un poco al recordar cómo comenzó todo, en este lugar juraba odiar a Levi Ackerman y ahora no me imaginó un día sin él. Tomamos asiento y vimos como el director leía varios documentos, pude apreciar un poco mi apellido en ellos.
— No vengo a reclamarles por su orientación sexual. En lo personal respeto las decisiones, si son pareja o no por mi está bien. Claramente tendrán prohibido las muestras de afecto dentro de la institución al igual que las parejas heterosexuales — Sentí que podía respirar con calma. Aquellas palabras maduras me dieron un poco de valor.
— Entonces ¿De qué quiere hablar director? — con los brazos cruzados Levi mostró su descontento, esta vez el director mostró un semblante duro.
— Levi tendrás un día de suspensión por golpear a tres estudiantes — él se dejó caer en el asiento, tal vez fastidiado o acostumbrado del castigo — Pero ese no es el motivo principal por el que los traje.
— ¿Ah no? — dijo cínicamente Levi, estúpido no puede dejar ese sentido de humor para después.
— Joven Jaeger ¿Ha asistido como se debe a clases? — esa preguntó me dio directo, iba a mentir, pero mi mente se alumbró, esos documentos eran mis asistencias.
— No... — carajo, no cuide ese detalle.
— Al parecer sus inasistencias concuerdan con el joven Ackerman y al conocer su relación es fácil deducir por qué — suspiro y no sé porque tuve miedo a lo que dirá después — No me queda otra opción más que remover a Eren Jaeger como su tutor. Decidí que no lo necesita debido a sus calificaciones. Sólo necesita disciplina.
Me levanté por impulso de la silla, tan sólo quería correr, pero antes de hacer algo imprudente nos autorizó irnos, salí casi corriendo la verdad eso me afectó un poco. Al diablo, me afectó demasiado, fue el comienzo de nuestra historia y ahora no podré estar en su casa todas las tardes sin falta, no tendré alguna excusa para estar todo el día pegado con él.
— Eren, no seas inmaduro y deja de caminar rápido — enojado me dijo y sujeto mi muñeca, me obligó a verme y se alarmó por mis ojos llenos de tristeza — Yo estaba resignado a que nunca seríamos algo, pero algo hizo que fueras mi tutor Eren, no sé por qué, pero si eso termino es porque nos espera algo más grande.
— ¿Será igual que antes? — quería que dijera que sí, pero me abrazo.
— Será mejor — su voz ronca fue devastadora para mis sentidos. Me aferre a él como la única esperanza que lograba ver — Gracias al escándalo perdimos la última clase ¿Puedo llevarte a casa?
— Llevas mi mochila ya que soy la novia como tú dices — corrí, porque sabía que quería golpear mi nuca. Era lo que disfrutaba de nosotros dos, correr mientras yo rio y él grita mi nombre amargado.
Al final entramos primero a mi salón, evitando cualquier mirada de los que quedaban de mis compañeros, Levi entró conmigo por su gran sobre protección, tomé mi mochila y me fui sin dirigirle la palabra a nadie. Lo mismo fue con Levi, pero él prefirió que lo esperaba afuera. Pasaron unos minutos y salimos del instituto para ir directo a mi casa. Entre el camino yo paré sin aviso, era algo que tenía en mente desde que salimos y esa duda me estaba matando lentamente.
— Oye Levi ¿Qué tan seria es nuestra relación? — joder, sólo ve directo al grano.
— Demasiado, ¿Por qué? — ya tenía su atención, no había de otra.
— ¿Es tan seria para decírselo a mi mamá? — pronuncie con miedo y Levi se quedó callado un momento.
— ¿Quieres hacerlo ahora? — movió sus ojos nervioso, por más que intenté ser frío siempre puedo notar un poco sus expresiones, seguramente lo aprendí de él.
— Sí, ¿Lo harás conmigo? — estaba seguro y él suspiro jalando mi uniforme para caminar tras él, eso bastó para mí. Él también estaba seguro.
— ¿Cómo crees que lo tome tú mamá? — me preguntó, otro síntoma de sus nervios.
— No lo sé, pero quiero hacerlo antes de que comiencen los chismes o algo así — inhale aire para juntar valor — Confió en mi mamá.
Trate de calmar mis nervios, pero fue en vano, de todas formas, Levi me apoyo incondicionalmente. El trayecto fue corto, demasiado para mi gusto. Nos dimos un beso lejos de mi casa antes para pelear contra mis nervios y volvimos a caminar hacia mi casa.
— Si te pregunta si fumas o bebes le dices que no ¿Entiendes? — eso le reclamaba en el camino.
— ¿Eso no es mentir? — sarcasmo, ese que tanto me jode. Lo pisé intencionalmente — Bueno, ya ya entendí. No fumo, no bebo ¿También soy sacerdote?
— Oh por favor no digas ningún chiste así — ¿Cómo decirlo? Mamá apoya la comunidad gay pero no soporta las burlas sobre la religión.
— De acuerdo, ¿También le digo que no he abusado de ti? — le di una mala cara — Ya, me callo.
— Más te vale — pensé un poco — No, a ella le gusta hablar sólo se tú mismo — de nuevo pensé — Pero no tan tú ¿Entiendes?
Estaba mareado, tantos nervios me comían por dentro.
— Eren — tomó mis hombros, a sólo dos casas de la mía me miró a los ojos transmitiéndome toda calma que necesitaba — Cálmate, va a salir bien.
Dio un último respiro y volvimos a caminar directo a mi casa. Toque la puerta con casi un paro cardíaco, pero pude soportarlo, cuando mi madre abrió la puerta con una sonrisa quería tomarle una fotografía en caso de que no volviera a sonreírme. Miro de reojo a Levi y no pareció sorprenderse, más bien tenía una sonrisa resplandeciente.
— Bienvenido a casa Eren — siempre con su entusiasmo me recibió, tome valor y con mis mejillas sonrojadas deje escapar lo que quería decir.
— Mamá, tengo alguien a quien presentarte.
Terminé. Eso creó, tal vez, estoy nerviosa lo admito.
DamaIthil: Si, primero fui a la psicóloga de la escuela, pero recomendó ir a la facultad de psicología, no he ido pero su facultad esta bellísima (¿) muchas gracias por preocuparte por mí y tus consejos también, saludos.
Lady of Darkness: Lo siento por lo que estás pasando, muchos ánimos a ti también, lo digo de forma sincera. Un beso para ti también desde México.
SetRep: Este comentario si llego a sorprenderme, lo digo enserio, es muy genial que un chico lea mi historia, algo demasiado raro pero especial. Es como estarle hablando a mi némesis, soy buena con las palabras, pero los números me enloquecen. Muchas gracias a ti por creer todo eso tan bello de mi historia, de verdad es lo que esperaba lograr. ¡También me logras animar al saber que mi fic te ha animado, es lo más hermoso de todo y muchas gracias por tus ánimos! Saludos desde chile (mi mejor amiga es de allá)
Mickeylove14: Gracias por los animooos(: Besos a ti también
PrimroseIchi: Gracias! Enserio gracias pero tranquila u3u si la completare, no puedo irme sin terminarla ajjaaj..
Akire: He venido a actualizar (¿) y si, intento salir adelante, eso intento, aunque no me salga bien y también por mi hermano. Gracias por siempre estar aquí y apoyarme3
Lolita: Hola lolita, :c ay, fanfiction tan malo no me deja leer tus reviews. No es exagerado lo que estás diciendo, más bien siento como mi fic le es del agrado de todos y eso me hace enormemente feliz, no estoy bromeando. Es como lo que me pasa a mí con un libro, me hace sentir tan llena de vida y que pueda hacer que otros sientan eso me llena de paz. Besos
Guest: Gracias por tus ánimos y más porque tú también debes tener problemas y aun así tratas de ayudarme. También gracias por leer mis fics ¡! ¡Pero yo también quiero que estés bien! Asi que anímate ojalá la conti te anime un poco.
Ame8910: Gracias! Pero oye, yo también espero que tu también estes bien y tranquila, la espera ya se detuvo y volveré a escribir.
Moi Madame Butterfly: Tus palabras si me ayudaron, lo juro. Fue hermoso leer que alguien pueda comprender lo que estoy pasando, lo que siento o este sufriendo. Muchas gracias de verdad por tus palabras, mensajes asi me dan fuerza para no dejar de hacer lo que tanto me gusta. Tambien quiero que tu estes bien y de igual forma me hizo sentir mas cercana a ti. Gracias enserio por tus palabras.
Jeaninne: Holaa, yo también quiero mucho a mis lectoras que se preocupan y yo también me preocupo por ellas. Muchas gracias! Besos y cuídate mucho
miyu-chan: yo también lo siento por no contestar tus hermosos reviews que son los que mas espero en cada capítulo desde que comentaste 3 perdon y no estaba equivocada, quería llorar por tu mensaje tan emotivo, enserio tengo tantas ganas de hablar contigo por mensajes, al igual que dices que te alegro con mis fics tu lo haces con tus reviews. Muchas gracias, siempre te las doy pero es porque lo mereces, tratare de estar bien! Y bueno con lo de mi mama.. no es su culpa, hace poco que fui al psicólogo por lo que dije le diagnosticaron esquizofrenia asi que… estoy mal pero por ustedes saque fuerzas y escribi este capitulo! Me muero de ganas por escribir la platica de Levi y Carla! Gracias! Besos
Les prometo que no dejare esta historia sin su final adecuado & gracias por las fuerzas que me dan.
Muchas gracias por los que leyeron este capítulo, debo admitir que tenía miedo a que se hayan olvidado del fic pero confió en ustedes. Déjame Odiarte ya no está en pausa. Saludos y besos a todas.
