Clan 11: El mundo gira sin dudar
Antes de cualquier drama Uchiha:
Cuando Toph por fin pudo salir de su habitación, sentía como si hubiera estado una eternidad sin respirar aire fresco (exageraba pero tenía el derecho)… se detuvo en medio del jardín, recibió el sol con una ligera sonrisa aliviada y estiro cada parte de su cuerpo sin temor a abrirse las heridas.
Llego a la conclusión que era una maravilla la magia curativa de Hashi, pero aun sospecha que no la curo por completo para tenerla en reposo porque es un sujeto sobreprotector y espeluznante… claro que le pregunto directamente y el descarado lo negó.
Estaba rodeada de idiotas, llego a esa finísima conclusión aunque seguro ya lo tenía planteado desde hace años.
Escucho a su gente despertarse en lo amplio de su complejo, las aves levantarse en los cielos y el agitar de los árboles de su jardín o los que están fuera de su recinto era muy relajante para alguien que paso su recuperación en su aburrida habitación con visitas escasas.
Había tanto que hacer para el día como es su rutina de ejercicios donde el acosador seria su contrincante (hizo una mueca por el recordatorio), lo que tenga acumulado de documentación para tratar (otra mueca) y tiene la aprensión que hay cartas de Uzumaki que contestar.
Si, tienen una reunión programada que se ha atrasado por su incidente.
Es aburrido ser jefe de clan, pero de nuevo era lo que quería y de solo recordar el ritmo cardiaco agitado de Madara fue muy satisfactorio restregarle en la cara que hay personas no dispuestas a rendirse.
Shinobis tercos… piensa amargamente.
Parpadeo sus ojos ciegos, puso sus manos en la cadera casi divertida por lo que capta en sus sentidos -Vamos Itama, sé que estás ahí- llamo con agudeza, sus oídos atraparon el movimiento de aterrizaje y el ritmo cardiaco de un nervioso chico -sabes, tus hermanos apenas hacen ruido… -compara -te falta mejorar- añade con una sonrisa socarrona.
Un murmuro mortificado del adolescente -lo sé- dice con un tono triste muy audible, para Itama era difícil aceptar la comparación, sus hermanos por supuesto no lo hacen… Toph seguro tampoco con la malicia de confrontar, pero puede escuchar los rumores del clan y aun duele estar a la sombra de los mayores.
Por supuesto la maestra tierra arquea la ceja y casi voltea los ojos al escuchar el cambio en el ritmo cardiaco -no te vayas a deprimir como Hashi- advierte con el ceño fruncido -Ya tenemos suficiente con un solo desastre emocional- hace un ademan perezoso para quitarle importancia al asunto.
Itama ríe, no puede evitarlo al escucharla hablar de esa manera y su amenaza depresiva cesa.
-Pero dime que necesitas- cruza sus brazos Toph en modo curioso recordándose que en cualquier momento el otro hermano más molesto de ese trio llegara -No eres muy común en mis dominios- señala con la sutileza de una roca.
Del trio de vecinos shinobis, era el menos frecuente invadiendo su casa.
Si la chica pudiera ver, estaría percibiendo el ligero sonrojo adorable en las mejillas del adolescente pero podía escuchar el ritmo cardiaco poco entrenado… a comparación de Tobirama que era una pieza sin emoción o la practicada casi controlada de Hashirama (seguro es más expresivo porque quiere no porque no pueda esconderlo) fácil lo delataba para sus sensores.
Quizás no fuera suave con sus palabras como Katara alguna vez fue, pero ahora que lo sospecha es mejor no comparar al pequeño Senju con los monstruos que son sus hermanos.
La gente normal debe estar unida.
Pero no tienten su paciencia, esta irritada cuando solo recibe un infinito balbuceo de Itama como respuesta a su valida observación -Bueno, mejor olvídalo- espanta nada culpable por mortificar de nuevo a su extraño visitante.
El joven Senju se desinfla entre aliviado u ofendido de tal muestra de desinterés, se asilencia cuando escucha el silbar de un kunai en el aire… Toph lo vuelve a espantar como un mosco maldito… y nuevamente se cuestiona cual es el verdadero alcance de su línea misteriosa de sangre, nunca la ha visto en una pelea real para juzgarla de manera adecuada.
-Buenos días a ti también- espeta Toph encrespada -¿Cuánto cuesta que lleguen como personas normales? Les cansa tocar la puerta, avisar siquiera, hay un estándar entre los hombres árboles para la educación que no sean sus tontos honoríficos- balbucea -a menos que quieran matarme lo entiendo- agrega volteando los ojos por el claro desaire al que está siendo víctima.
Por supuesto que Tobirama en armadura aterrizo tan suave como una pluma, dio un amplio barrido al entorno ignorando abiertamente la poca sutileza de la mujer que le frunce el ceño después de espantar su kunai y cae en la figura de su hermano quien parece desentonar en sus planes matutinos.
-¿Hola?- dice con una débil sonrisa Itama -quiero ver- objeta ante el arquear de la pálida ceja del mayor, tratando de convencer al más difícil enemigo de su inocencia.
Hay un silencio, Toph sigue enfurruñada por ser ignorada.
El peliblanco entrecierra sus ojos carmín, presiente un dolor de cabeza y trata de olvidar "esa" platica en el lago del complejo, su hermanito es muy pequeño para esas cosas (aun cuando ya es un adolescente) y jura hay sucesos más importantes en que pensar en tiempo de guerra.
Hay conspiración entre ese dúo de tontos Senju, Tobirama solo niega a los cielos por madurez en el único capaz de alimentar situaciones sin importancia -Fue Hashirama ¿verdad?- dice sin temor a juzgar precipitadamente.
La mirada culpable del chico de cabello dual es la única respuesta, regalando fácilmente al hermano mayor ante el más estricto… no hay arrepentimiento, si el no recibe la furia es mejor.
Cruza los brazos delante de su pecho, hay severidad en su gesto siempre neutro y Tobirama se rinde a decir con voz cansada -Saben que es una tontería lo que piensan-
-No lo creo- y ahí está, una sonrisa espeluznante de Itama que desmiente a todos los que creen es el más noble del trio de Senju, hay agudeza en sus ojos y puede ser demasiado obsesivo en descubrir lo que crea es un misterio o que valga la pena su tiempo.
Tobirama solo tuerce una de sus cejas por ser el objetivo actual de alguien tan despiadado como su pequeño hermano… porque jura por su ascendencia que no tiene tiempo para esas tonterías.
Hay un duelo de voluntades, se puede sentir y los samurái más sensibles se asoman desde la comodidad de la casa… Kenshin por supuesto sonríe paciente conociendo a sus vecinos y planes para su señora, por lo que mejor empieza a organizar el trabajo que le lanzara sin piedad por la tarde.
-Bueno ¿empezamos?- interrumpe Toph con un resoplido en su flequillo rebelde en su rostro -porque si no recuerdan, tengo una semana sin actividad- espeta con el ceño fruncido e impaciente.
-Vamos a poner a prueba tu capacidad de concentración- su tono era calculador, Tobirama miro a Itama y palideció -ya que estas aquí, Hermanito ¿Qué te parece afinar tus reflejos?- pregunta casi amistoso… en su tono de voz y brillo en ojos carmesí era todo menos gentil.
Toph no sabe de qué se trata lo que traen esos hermanos que parecen dispuestos a ignorarla, no le interesa cuestionar ya que seguro no la involucran, por lo que espera y escucha conforme todos toman posturas en diferentes puntos del jardín.
Escucha el corazón de Itama que cambia a uno pacifico conforme las respiraciones lo llenan, músculos tensos y la experiencia de batallas en su postura… drástico cambio, quizás juzgo precipitadamente al más suave de esos hermanos.
Luego esta Tobirama que le recuerda a un animal al acecho, puede apuntar que será el más agresivo y contundente de esa pelea… siente el metal que rebosa en sus contrincantes, Hashirama siempre fue suave y espera un cambio agradable.
No cuenta con experiencia contra Tobirama fuera de sus saludos groseros, por lo que está ansiosa conforme el tiempo de medición comienza a agotarse.
Cuanto termina no le sorprende que el primero en saltar sea el más joven, ella sonríe salvajemente toma una postura entrenada y empieza a mover la tierra a su voluntad… hoy no hay espada, hoy solo quiere retomar su condición física después de días de descanso.
XXXXX
Días después…
Los Uzumaki los recibieron con los brazos abiertos, el líder actual es un hombre viejo de nombre Aoba Uzumaki.
Toph se cuadro ingresando al lado de Hashirama en lo que podía percibir como una construcción de piedra o madera… hay olor de fogatas y muchas personas congregadas si sus oídos aciertan en las voces variadas, a sus espaldas siente a Kenshin e Itama junto Tobirama en una pequeña comitiva.
-Me complace por fin tener noticias de los Senju- admite la voz avejentada delante de ellos, todavía caminan calmadamente al parecer el área de reunión estaba en el centro de la construcción -ha sido un tiempo- no suena acusador pero bien podría serlo.
Una risa avergonzada resuena -lo lamento Uzumaki-san ¡pero estábamos ocupados!- se excusa animadamente Hashirama de su pariente lejano que tenían en relativo abandono desde hace años, tantos que casi no recuerda -y ya que Toph estaba planeando esta reunión ¡decidí unirme!- aclara entusiasta siendo amonestado por su hermano.
El viejo no parece ofendido solo algo divertido, Toph puede sentir que está siendo observada -Ver a una mujer como líder de clan, los tiempos están cambiando- dice después de una pausa con un tono cortes y curiosidad.
Para la maestra tierra solo afirma educadamente agradeciendo que nadie parece tomar de sus ojos borrosos ni acusarla como siempre de ser un Hyuga o el género, su ceguera no es importante en este mundo mientras sea capaz y aprende a sobrellevarlo con júbilo.
-Vienen grandes cambios- asegura el anciano con voz en eco -Un joven clan civil de herreros… y el antiguo Senju de shinobis, sus líderes son visionarios- alaga de manera natural, como un abuelo orgulloso de las acciones de sus nietos adorables.
-¿Por qué lo dice?- pregunta curioso Hashirama.
-Por los rumores, por supuesto- alega Aoba sin pausa.
Toph frunce el ceño pero mantiene una postura elegante con su cabeza alzada y barbilla recta… su espalda esta erguida suavemente con pasos cortos pero certeros… su entrenamiento que sus padres le han enseñado parece ser aplicable en este mundo de esta manera, como cuando lo uso en el reino tierra hace tanto tiempo.
-¿Qué rumores?- insiste Hashirama, tratando de no mirar largamente como su amiga está andando con moderación casi como si fuera una noble.
-Su intento con los Uchiha- le repite cuando llegan a un área abierta de forma circular, hay pancartas con remolinos tejidos, gente esperando a las orillas y pilares acomodados estratégicamente con antorchas encendidas con un techo tan alto de madera con el aroma de comida preparándose.
Son sentados en cómodos cojines al nivel del suelo en una mesa circular, la maestra tierra siente cada milímetro bajo su palma de manera cuidadosa y cuando está satisfecha estrecha sus manos en su regazo -Entonces han escuchado- dice con formalidad.
Kenshin está a su izquierda e Itama a su derecha… Hashirama puede sentirlo al otro lado de su hermanito siendo el último Tobirama… el anciano esta delante, solo pero no necesita guardaespaldas cuando la sala es llena.
La maestra piensa en tal comentario, en dicho evento tan desastroso, solo espera que su patético accidente no sea tan popular como su falla con Madara aunque curioso… no sabía que los shinobis fueran tan chismosos, pero considerando el oficio sería extraño que no estuviera corriendo el rumor entre el bosque tan rápido si había gente espeluznante como los Aburame, Nara y hasta los Hatake.
-Claro, estamos al pendiente de cada noticia del bosque aun cuando somos los más apartados- admite Aoba ofreciendo bebidas que fueron aceptadas por sus invitados -Pero pasando a otros asuntos…- cambia el tema dejando más confusión que nada-Su gente es un buen aprendiz, Beifong-sama- alaga.
Toph afirma recordando a sus dos hombres -espero que no sean un problema- replica ingeniosamente, sintiendo la negación por la pequeña vibración en la madera ¿no sabe que es ciega? Quiere replicar pero aguanta.
El viejo continua -Estoy algo curioso sin embargo, Beifong-sama- dice con suavidad -Es un clan civil de herrero, pero tiene samurái y están aprendiendo Fuinjutsu… su capacidad de negocio también es asombroso- agrega como algo tardío -¿Qué la llevo a fundar tan curioso clan sin aspiraciones shinobi? - no es acusación, una simple observación.
Toph sonríe templado -Cuando llegue estaba sola, Uzumaki-sama- replica usando honoríficos.
Hashirama voltea con la boca abierta, Tobirama le golpea debajo de la mesa para que se enderece e Itama trata de no mirar la manera en que habla la siempre salvaje dama… Aoba les lanza una mirada confundida y Kenshin continua con su porte cortes.
Por supuesto que la maestra tierra los ignora -Y mis primeros amigos son shinobis que tenían un sueño grande, entonces decidí armar uno propio… una familia capaz de enfrentar a los de mis amigos y no dedicarse al oficio que la mayoría ejerce- sonríe suavemente -claro que si alguno desea aprender tal labor, no los detendré- agrega.
Siempre les dará la libertad que se le negó en su casa.
-Desde que supe de Kenshin-san con su artesanías en armas fue una casualidad que nunca me arrepentiré- Aoba acaricio su barba pensativo -entonces cuando me entere de su unión a crear un clan, fue algo impactante e inédito- ríe divertido -como vez, hay tantos clanes en esta área pero todos se remontan de años de costumbres shinobi- suspira -Sobre todo los civiles, hay tan pocos con aspiraciones a nombrarse de esa manera- murmura con un dejo de decepción, como cualquier shinobi tal población la tiene muy por debajo de su interés.
-Y que sean samurái- agrega Hashirama con su propio rostro reflexivo pasando abiertamente de la mirada hostil de su hermano de ojos rojos por interrumpir.
Aoba arquea la ceja con humor volviendo su atención a la jovencita -Mi intención es conocerla en persona, la única que fue capaz de retar las costumbres y lograr samurái en su gente- dice con una ligera sonrisa- además de confirmar una alianza más perdurable con ustedes no solo como proveedores sino como iguales-
Hay susurros alzados del resto de los que estaban en la sala por reconocer a un peculiar clan que es todo menos civil.
-Estaré encantada de tal trato- agrega Toph con una inclinación respetuosa aunque por dentro muy bien podía estar bailando arriba de la mesa.
-Por otra parte, me gustaría restablecer el contacto con los Senju- agrega Uzumaki de manera tardía.
Una sonrisa brillante -por supuesto- dice Hashirama afirmando entusiasta -Ha sido tanto tiempo- admite algo mortificado -pero es mejor cerrar esa brecha que la guerra abrió- dice seriamente.
Hay un suspiro afligido, un brillo cansado y astuto en Aoba -su padre, Butsuma Senju había hecho un compromiso con nosotros- le recuerda -no quiero obligar a nada, Harashima-sama ya que usted era demasiado joven para opinar- agrega.
Hay un silencio por parte de los Senju, el más joven tiene un rostro abiertamente confundido mientras los mayores parecen saber de qué hablaban -Por supuesto, sigue establecido-dice el moreno comprometido con esa promesa -es la mejor forma de establecer una alianza- asegura.
Toph quiere voltear para darle un arqueo de ceja curioso, pero aguarda sin entrometerse ante lo que puede sentir como un intercambio de miradas.
-Pero antes de cualquier cosa, deseo terminar esta guerra- Hashirama se escucha serio, hay tensión pero resignación a la vez… para la ciega carente de una imagen, puede sentirse preocupada por el misterio.
-Por supuesto, hemos sido pacientes… Mito puede aguardar otro tanto- Aoba Uzumaki cede.
No hay más cosas que intercambiar, el resto de la reunión es más informal y para la maestra tierra siente que un hueco en su estómago crece tratando de desentrañar ese otro trato que parecen ocultar los Uzumaki y sus amigos… nadie le explica, tampoco lo solicita si hay algo que respete es su espacio pero sabe que se arrepentirá.
Para Hashirama que habían perdido contacto con los Uzumaki hasta el punto de ser casi desconocidos sabia su deber como jefe de clan que su padre le enseño, una promesa que hizo y que ahora acepta no por compromiso… sino una forma de llevar la paz aún más profunda.
Aunque tal vez también casi lo olvida.
XXXXX
A pesar de la aparente tranquilidad a través del follaje del profundo bosque oscuro, hay una red de rumores circulando con fluidez que mostraba la capacidad de los shinobis como espías sutiles e informantes… uno de estos murmullos era que había un nuevo clan cuyo líder era el fantasma del bosque y el otro era una tentativa de negociación de paz con los Senju y Uchiha.
Los insectos de los Aburame fueron los que facilitaron mucho esta circulación de rumores iniciales a los otros clanes menos hostiles como los Akimichi, Nara y Yamanaka (a su vez los Uzumaki).
De alguna manera los Hatake se enteraron después de cierta reunión con los Uzumaki por parte de los Senju y un joven clan Beifong ayudando a los Aburame en acrecentar el paquete de información para ser dispersado solo por el amor al chisme.
Esto solo alzo más las alarmas o miradas indiscretas en esa parte en especial del bosque, como si esperaran algo impresionante que pudiera terminar la sangre que destila aun entre la vegetación.
Continúan las escaramuzas entre los Senju y Uchiha en sus fronteras, pero desde aquella batalla que los insectos Aburame espiaron bajaron de volumen considerablemente.
Los Shimura y Sarutobi quienes mantenían una hostilidad tan alta entre ellos casi no les tomo importancia a tales especulaciones que comenzaron a llegar de sus diversos informantes implantados en todo el área… aun con su arrogancia o furia, sin desearlo con el tiempo comenzaron a estar al pendiente.
Entonces comenzó a ser más notable con las deserciones del Uchiha que marchaban por voluntad propia a los territorios Senju con propósitos aún desconocidos para los insectos al pendiente.
Los Inuzuka circulaban más a menudo en el entorno con la curiosidad empujándolos… aun los distantes Hyuga comenzaron a voltear más insistentes en lo que sentían como una próxima revelación.
Porque para todos estos clanes, si los Senju y Uchiha que eran considerados tan poderosos capaces de transformar una hectárea en una caótica zona de guerra… mover arboles… quemar sin piedad… batallas épicas que distorsionan el panorama fueran capaces de superar sus diferencias y llegar a la paz.
Entonces todo puede ser posible.
Y el Zetsu negro miro en su apatía distante, sus ojos sin emoción brillaban con cada cosa que presenciaba en sucesos que no alentaba en sus planes… Fue en ese momento en que se percató que en verdad su Indra se estaba alejando del punto deseado.
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Hay fuego y su sangre… la rodean pegajosos y calientes a sus sentidos por primera vez abrumada por la oscuridad de su ceguera… grita con todo su esfuerzo, llama a cada uno de sus amigos con desesperación… la fuerte maestra tierra anhela, llora y vuelve a intentar llamar a cualquiera.
Se siente pequeña, frágil e indefensa… el olor es insoportable y el espacio se vuelve más pequeño conforme las llamas lamen sus dedos de los pies.
La señalan, se burlan desde los cielos en esos dirigibles y esperan verla morir patéticamente.
Escucha la voz de Aang.
Despierta sudorosa, se encoge en su cama con el pánico bien firme en sus sentidos que la llevan a caer en el suelo para palmarlo y se siente tan fría al consuelo de que no hay nadie, que no hay fuego y esta la perdida golpeándola en su ser.
No llora, prometió ya no hacerlo por ellos.
Pero nunca olvida, es incapaz aun a estas alturas de su vida con tanto en mente como para distraerse en el pasado.
Es un día importante ya que nunca perdió la pista del fatídico fin, es como si su mente se lo recordara con más fuerzas con sueños espeluznantes de lo que la obligo a este mundo conforme se acerca la fecha.
Se queda tirada en el suelo con sus manos abiertas a sentirlo con su mejilla y oreja apoyando su postura… suspira, siente, escucha y espera.
Hoy no es un buen día, lo sabe… su humor no será bueno… eso es seguro, cierra sus ojos ciegos y aun puede oler el aire casi buscando los grotescos aromas del fuego.
-¿Toph?- llaman desde la ventana.
La maestra tierra parpadea aturdida, había dormido en el suelo y no tiene ganas de levantarse -¿Qué?- espeta severamente sin voltearse.
-¿Estas bien?- pregunta Hashirama aun de cuclillas en el marco de la ventana, agachado y curioso nada temeroso por el tono imperioso de la joven ahora tirada en medio de su cuarto… hoy no hay armadura dorada, solo su vestimenta oscura y largo cabello agitado por el viento.
-No- dice con verdad, sin moverse resopla el polvo de su piso -ahora, déjame sola- espanta con un movimiento perezoso de su mano que cae sin gracia después en un sonido seco en el suelo.
Hay preocupación en oleadas al aterrizar en el interior sin obedecer la petición, se sienta en el suelo a una distancia prudente y mira aun el cuerpo tendido de su amiga… el Senju guarda en silencio -¿puedo preguntar?- pide con gentileza.
-No puedes- dice ahogado un nudo de su garganta.
Toph no quiere hablar, es uno de esos días… Kenshin seguro ya está acostumbrado a sus extrañezas, pero esos tontos siempre se salvaron de verla de esa manera.
El moreno mira perdido, suspira y levanta el rostro para ver a Tobirama aterrizar en el marco de la ventana obviamente con la intención de iniciar la rutina de entrenamiento, se ve molesto y a punto de hacer uno de sus comentarios desdeñosos.
-¿Hay mucho que hacer?- pregunta Toph sintiendo al par de Senju teniendo un intercambio silencioso a sus espaldas, ahora la miran.
Hashirama parpadea -si- dice incierto su hermano ahora sentado bufa impaciente.
Es un mal día, lo sabe con la manera patética de despertar pero no puede quedarse ahí miserablemente recordando a sus muertos… se apoya en sus manos y levanta su peso para sentarse, se despeina su cabello enmarañado y le lanza una mirada sucia al dúo de invasores -en serio ¿La puerta es difícil de encontrar?- espeta.
El moreno ríe divertido pero aliviado de verla de nuevo con su chispa, pero hay algo apagado en sus ojos ciegos reconociéndolo de alguien que ha perdido mucho para no ser shinobi… quiere preguntar, porque hay tanto que no sabe de antes de conocerla pero aguarda.
Esperar y escuchar, es el consejo de su amiga.
Tobirama no soporta las ganas de voltear los ojos importándole poco tan peculiar recibimiento-hay Uchiha que tratar- les recuerda apático.
-Son personas, no prisioneros- dice Toph al ponerse de pie agitando sus músculos, es malo para la espalda dormir en el suelo.
-Es enemigo- replica de la misma emoción el peliblanco, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño molesto de que se estén atrasando con su rutina que ahora es más corta por tratar con desertores.
Toph le lanza un vistazo venenoso ciego al de ojos carmesí que se niega a reconocer tal ofensa infantil, Hashirama ríe sin comprometerse pero no deja de mandar un mensaje divertido a su hermano quien lo ignora.
Es mejor empezar el día cuando hay personas esperando una solución a sus destinos… llegan más conforme los días pasan y hay tensión entre los Senju aun cuando Hashirama parece llevarlo bien.
Tiene que intervenir, no importa si es un día de duelo… el mundo no se detiene porque se sienta triste.
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Izuna es una persona dedicada, tiene grandes dotes de competitividad con relación a sus habilidades y las de sus hermanos por lo que regularmente entrenaba duro para incrementar sus poderes.
De ser tantos, de repente ya solo quedaban dos hermanos.
Desde ese momento Izuna siempre miro a Madara como un ser poderoso, alguien inspirador por lo que no acepta cuando se revelo que Hashirama era superior a él en el pasado.
Siempre se preocupó por Madara y la importancia de hacer valer al clan ante los rivales.
Entonces una noche después de ese escaramuza de gran escala donde su hermano perdió en algo su dignidad al enfrentarse a una niña civil que espera haya muerto bajo su ataque, le llamo para conversar.
Como buen hermanito escucho lo que tenían que decirle bajo la luz de la luna y no era lo que esperaba porque eran deseos de tregua… una fundación de algún tipo de villa como un símbolo de paz que alentara al resto de los shinobis a seguir su ejemplo, mostrar sus verdaderas intenciones.
Izuna no aprobó tal tontería dicha por Madara, es algo que ese Senju y esa niña ciega le metieron en la cabeza… lo engañaron, lo estafaron y le dolió ver que se estaba desviando de la responsabilidad que como clan tenían con sus difuntos ¡sus hermanos!
Su padre fue firme en enseñarles el camino Shinobi, el de ser reconocidos a base de poder y destreza además de vengar a sus muertos que han desfilado en ese sendero de rivalidad con los Senju.
Entonces le dejo de hablar desde ese momento.
Pasaron los días de terquedad con rumores extendiéndose, el mundo siguió girando fuera de esta ley de silencio entre los hermanos y cuando menos lo espero… Izuna escucho que los ancianos pedían una audiencia después de tantas deserciones de cobardes.
Tenía la esperanza que le metieran sentido al distante de Madara, lograr esa estabilidad en el complejo lleno de caos y chismes.
Pero de nuevo no fue lo que esperaba, los viejos estaban tan cansado como los jóvenes que desertaron para presionar una solución en cuanto al futuro… era obvio con cada escaramuza que los Senju eran más fuertes y no se estaban rindiendo, solamente ya no querían desperdiciar más vidas cuando hay una solución que aunque no es oficial, han propuestos sus rivales.
Izuna solo fue testigo silencioso e impotente cuando se llamó a todo habitante Uchiha al jardín principal para dar un anuncio que escupiría en las tumbas de todos sus hermanos.
No lo aprobó pero callo.
Madara ante todos con su porte imponente y ojos sagaces miro a cada uno deteniéndose en su hermano quien tenía un rostro de fatalidad imposible.
Se iniciaran negociaciones.
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Toph estaba en medio del jardín en su sesión de meditación con el atardecer resplandeciendo en los cielos profundos, hay más personas uniéndose a lo amplio de su lugar sagrado, su gente ha tomado esta rutina como algo para unirlos últimamente y no le molesto (Esto no lo hace porque Tobirama se lo sugirió).
Hay silencio extenso, hay otros mirando al borde y trata de mostrarse paciente -adelante- invita para ser escuchada por esos que no saben qué hacer al respecto.
Es difícil para ellos no mostrarse incomodos o sospechosos, puede decirlo con todo lo que ha escuchado… Hashirama le ha explicado cómo funciona un clan shinobi y Kenshin le ha cotejado con lo que están acostumbrados como uno civil… hay grandes diferencias, agrégale que parecen estar esperando una asalto en cualquier momento.
No ha sido fácil en todos esos días, pero no es para rendirse.
Suspira -nadie les hará daño- levanta el rostro resoplando su flequillo, siente sus ritmos cardiacos entrenados típicos de shinobis pero también su mortificación e incertidumbre que no pueden ocultarle -Tobirama esta expulsado de mi complejo hasta que tenga la cabeza fría- ofrece tranquilamente.
Desde que recibieron al primer desertor hubo un duelo de voluntades, había quienes querían tratarlos como prisioneros y otros como refugiados en el complejo Senju… comprensible para quienes han luchado desde que tienen memoria contra los Uchiha.
Tuvo que intervenir y la solución no agrado a sus amigos paranoicos… claro que Hashirama puede ser solidario, gentil y comprensivo, pero parecía no aprobar que recibiera a shinobis desertores sin la seguridad que pudiera manejarlos.
Por los espíritus que recibió eso como ofensivo, hizo una rabieta que provoco un temblor y se llevó a cada Uchiha bajo su ala hasta que se resolviera lo que fuera estuviera pasando… claro que tuvo que expulsar a Tobirama cuando el idiota casi se convirtió en su sombra ¡como si necesitara su presencia de un asesino de tantos Uchiha para hacer crecer la confianza!
Solo eran 7 desertores, sus samurái muy bien podían tratar si alguno tenía dobles intenciones.
Las mujeres miraban desde el interior del hogar con sus hijos dormidos en su regazo, los samurái no se inmutaron ante los intentos de su señora de convencer a los nuevos integrantes de unirse de una vez por todas a la rutina… entonces para satisfacción de Toph el primer shinobi se instaló en ese círculo iniciando la meditación casi de inmediato.
Fue más fácil con el pasar de los días.
Aunque será imposible quitarle los bordes paranoicos a shinobis experimentados, los samurái por supuesto también eran cuidadosos pero comenzaron a integrarlos en las prácticas solo por cortesía.
Cuando el aire incierto acrecentó en el entorno, la maestra tierra podía asegurar en sus sentidos que los otros clanes estaban al pendiente alrededor de su territorio… fue durante este tiempo que se recibió el primer pergamino pidiendo una reunión en una zona neutral.
Una iniciativa de Uchiha, Madara que casi provoca que Hashirama se caiga de su asiento y Toph tenga que limpiar sus oídos para saber que escucho bien.
Hay esperanzas, la alianza está más firme en el futuro.
Cuando Madara recibe la respuesta no aceptara lo aliviado de leer que su amiga sobrevivió, era un peso que se le quito de encima que no sabia (si) le torturaba, mira su amplia oficina anuncia a su actual ayudante de dar un aviso y pronto tendrán que iniciar los preparativos para liberarse por fin de esta guerra... quiera Izuna o no.
XXXXX
Fin del capítulo.
Bueno según mi Fic si, los Senju estaban algo distantes con los Uzumaki pero aún tenían esa familiaridad como una familia distante… aunque literalmente casi se olvidaron de ellos por cuestión de guerra.
Salió a flote un poco de Toph noble.
Llego la fecha donde la maestra tierra perdió todo y aprendió tanto, pero no tiene tiempo para estar triste.
Hay tantos clanes al pendiente de los rumores, de la tensión o extraños comportamientos entre los Uchiha y Senju… además de un nuevo pequeño clan que por fin salió del anonimato un poco… y Si, los shinobis aquí son unos chismosos.
Izuna, el mundo debe continuar aun cuando te rehúsas a verlo… pues aunque Madara tenga en consideración tu opinión, el resto del clan también tiene peso en sus decisiones… porque aquí no hay maldición del odio que haga visión de túnel para Madara.
Me atrase en las actualizaciones, porque con el día de asueto del lunes pues no escribí y tengo algo de trabajo acumulado.
Ánimos a mis musas! Que no se mueran y dejen botado una de mis historias (y tengo algunas muy abandonadas).
Neah20 fuera….
