Buenas, Gente Bella. Casi no llego. Aquí una nueva entrega de esta historia. En el capítulo anterior, el número 10, finalmente Bulma y Vegeta pasaron una noche juntos... una intensa y acalorada noche juntos. Ahora llegarán los remordimientos... ¿de Vegeta?, ¿de Bulma? ¿Qué? Acaso no están enterados de que el sexo SIEMPRE tiene consecuencias... ilusos.
Los personajes no me pertenecen. Son de Akira Toriyama.
POV Bulma
—¿Vas a contarme qué demonios te ha ocurrido? —ladró Broly.
«Me he enamorado de alguien que no me quiere».
Bulma se estremeció al pensar eso. Se puso a descorrer las cortinas que ocultaban las ventanas del restaurante para dejar entrar los rayos del sol mientras intentaba encontrar qué decir.
—Nada —dijo finalmente, mirando a Broly.
Vaya mentira. La noche más apasionada e impactante de su vida reducida a una manida palabra. Si no estuviera ya en el infierno, aquel vocablo la hubiera mandado de cabeza.
Él arqueó una ceja castaña.
—Tienes unas ojeras tan profundas que parece que acabaras de venir de Europa y tuvieras jet-lag. En cuanto llegamos al club, te encerraste en el dormitorio. Te he oído llorar. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que has pasado la noche con ese maldito cocinero. Cuéntame qué ha pasado.
—Llorar no significa nada. —Pero Vegeta no la amaba. Sólo habían estado follando, y ella sentía una pena tan profunda que no sabía cómo soportarla.
—Ni siquiera lloraste cuando te enteraste de la muerte de tu madre y, ¿lo haces por ese malnacido? Venga, cariño. Nunca me llamas a las ocho y media de la mañana a no ser que sea una emergencia. Mientras te tomabas el café, le eché un vistazo a la habitación de invitados. La cama estaba intacta. Dudo mucho que la haya usado alguien durante los últimos días. Y sólo hay otra cama. —Broly cruzó los brazos sobre el pecho y la miró con irritación—. Teniendo en cuenta eso, que me hayas llamado justo después de amanecer es muy significativo. ¿Quieres decirme de una vez qué mierda ha ocurrido?
Aquel hombre era demasiado observador.
—No.
—¿Has hecho el amor con él?
Y había sido asombroso y brutal. ¿Para qué negar lo evidente?
Bulma se acercó a la siguiente ventana y descorrió las cortinas.
—¡Maldita sea! —dijo Broly apretando los dientes—. ¿Te ha hecho daño?
—Broly, déjalo ya.
—¡Ni hablar! Si te ha hecho daño, si te ha forzado de alguna manera, le descuartizaré…
—No. Los dos somos adultos y ambos consentimos, y no voy a decir nada más al respecto.
Broly atravesó la estancia y la rodeó con los brazos. Lo cierto es que en ese momento él era su mejor amigo y sería muy fácil confiarle lo que sentía. Pero no sería justo.
—No tienes que ser fuerte todo el tiempo —susurró él—. Cuéntame qué ha pasado. Yo te ayudaré en lo que pueda.
Ella le acarició la mejilla con la mano.
—No puedes. Pero te aprecio más de lo que te imaginas.
Él suspiró y la apretó entre sus brazos, apoyando la frente en la de ella. Sería muy fácil acostarse con Broly para intentar olvidar aquellos abrumadores sentimientos por Vegeta. Pero a Bulma nunca le había gustado ese tipo de juegos, no les veía sentido.
—Nena, necesito algo más. Me muero por ti.
Antes de que ella pudiera responderle, se abrió de golpe la puerta del restaurante. Bulma boqueó y se giró, dispuesta a decirle a quien fuera que el negocio no estaría abierto al público hasta la noche siguiente. Pero no era un desconocido. Era Vegeta quien estaba en la puerta.
Y parecía muy furioso.
El instinto de conservación de Broly debía de ser prácticamente nulo porque, en lugar de soltarla, la retuvo entre sus brazos. Ella le empujó en el pecho y le dio un codazo. A regañadientes, él la dejó marchar, mascullando una maldición.
—¿Qué está haciendo él aquí? —preguntó Vegeta.
Broly cruzó los brazos y le lanzó una mirada encolerizada.
—Mi trabajo, ¿y tú?
—¿Desde cuándo tu trabajo consiste en meterte bajo las bragas de Bulma?
—Lo cierto es que lleva tanga.
Bulma contuvo el aliento.
—¡Broly!
Vegeta apretó los dientes y cerró los puños. Aquella situación iría de mal en peor a menos que ella hiciera algo para evitarlo.
—Ya basta. Broly, ¿podrías dejarnos solos unos minutos?
—Yo no me muevo si existe la más mínima posibilidad de que te haga daño.
Vegeta se puso rígido y cruzó la estancia.
—Jamás le he hecho daño. Nunca se lo haría. Sin embargo, estoy más que dispuesto a hacértelo a ti.
—Adelante, idiota.
—¡Basta! —gritó Bulma—. Hoy tenemos muchas cosas que hacer y no necesito esto. —Le lanzó a Broly una mirada implorante—. Estaré bien. Por favor…, me harías un favor inmenso si fueras a recogerme el vestido.
Broly apretó los dientes y, enfurecido, sacó las llaves del bolsillo de los vaqueros.
—Si necesitas algo, si te toca un solo pelo, llámame. Sabes que haría cualquier cosa por ti.
Ella asintió con la cabeza. La devoción de Broly casi la hacía llorar. ¿Por qué no le podía amar a él? La vida sería menos complicada.
Pero para ella, nunca nada había resultado fácil.
—Gracias —murmuró.
Él se acercó con una expresión seria dejando patentes su dedicación y preocupación. Entonces le tomó la cara entre las manos y le rozó los labios con los suyos. Un segundo después desapareció.
Bulma se quedó a solas con Vegeta. El silencio era ensordecedor.
—Llegas pronto —dijo ella para romperlo—. Ya están listos la mayoría de los preparativos de la cocina, así que deberías…
—Cállate. —La miró con frialdad—. Cuando me desperté solo, me preocupé por ti, pero te ha faltado tiempo para volver a sus brazos antes de que la cama se enfriara, ¿verdad?
Bulma se paseó por la estancia. ¿Qué se estaba imaginando Vegeta? ¿Acaso la creía capaz de saltar de sus brazos a los de Broly? Allí estaba ella, temiendo haberse enamorado de un hombre que jamás podría corresponder a su amor, mientras él pensaba que ella había corrido a liarse con otro. Eso sólo confirmaba que, por muy íntimo que le hubiera parecido el encuentro de la noche anterior, por mucho que sus sentimientos se hubieran hecho más profundos, los de él seguían siendo los mismos. No podía enamorarse de alguien que no la respetaba. De alguien que la dejaría dentro de cinco días y que jamás miraría hacia atrás.
—¿No habíamos quedado en que nosotros sólo follábamos? —le desafío ella.
Él se acercó y la agarró del brazo.
—Maldita sea, ¿respóndeme?
—¿Me crees capaz de saltar de tu cama a la de él? ¿Que soy tan insaciable que con lo que hicimos anoche y esta mañana no ha sido suficiente para mí?
Vegeta no dijo nada durante un buen rato, sólo la miró.
—No quiero pensarlo. Santo Dios, mujer. Te me has metido bajo la piel. Ha sido asombroso. Esperaba despertarme esta mañana y poder hacerlo otra vez. Pero no has llegado a dormir a mi lado, ¿verdad? Me he despertado hace un rato y ya te habías ido. Y ahora me entero de que has estado con Broly durante las últimas… —miró el reloj— tres horas. Entro aquí y te está abrazando. Y te besa antes de irse, por Dios.
—¡Sólo fue un beso de amigos! —se defendió ella.
—Sí, claro, de amigos —gruñó Vegeta—. Estoy seguro de que lo que siente por ti es puramente platónico.
—Yo no controlo sus sentimientos, sólo los míos. Y yo, aunque te parezca mentira, sólo siento algo platónico y amistoso por él.
—Dame una razón para creerte —le suplicó con los ojos—. Pareces exhausta. Y lo que oigo al entrar es que te dice que necesita más porque se está muriendo por ti. ¿Qué es lo que le has dado antes?
Bulma cerró los ojos. Quizá estuvieran hablando los celos de Vegeta… al menos en parte. Por otro lado, él jamás la vería de otra manera por mucho que ella quisiera, a no ser que le expresara sinceramente sus sentimientos y le dijera lo casta que era con otros hombres. Si no, él jamás la consideraría otra cosa que una prostituta.
—Voy a ser absolutamente sincera contigo. Durante los últimos tres meses sólo he mantenido relaciones sexuales dos veces y las dos han sido contigo. ¿Puedes decir tú lo mismo?
Vegeta se mantuvo callado y tragó saliva. En sus oscuros ojos había un brillo culpable. Aquella callada respuesta le produjo un punzante dolor y frunció la boca con amargura.
—Hace tres meses mantenía una relación.
Sí, se acostaba esporádicamente con un insulso prospecto de esposa y madre, cosa que no pudo continuar después de la increíble noche con Bulma. En esa única oportunidad posterior, debió imaginarse a la peliazul para poder cumplir con ella, y una vez embalado, a ella le había asustado la ferocidad y la intensidad del encuentro.
De repente, Vegeta frunció el ceño.
—¿Broly y tú estáis saliendo juntos?
No importaba lo que ella dijera. Jamás se creería la verdad.
—Vamos a hacer un trato: tú me cuentas todos los detalles de tu relación sexual posterior a nuestro encuentro y, a cambio, yo te cuento mis secretos, ¿vale?
Él se cernió sobre ella.
—No hay nada que contar.
Bulma sabía de sobra que él estaba mintiendo.
—Entonces ¿no te acostaste con ninguna mujer después de abandonar mi cama?
Vegeta entrecerró los ojos y tensó los rasgos, haciendo que a ella se le contrajera el estómago. A él le avergonzaba aceptar que la había invocado en su imaginación para poder completar el acto.
—Esto no va de lo que yo hice o dejé de hacer.
—Entonces explícame por qué sí va de lo que yo hice o dejé de hacer con Broly.
—Hace tres meses, no nos hicimos ninguna promesa —le indicó él.
—Y tampoco nos la hicimos anoche —le respondió ella—. Una noche de sexo no te da derecho a conocer los detalles de la relación que tengo con Broly. Y después de mantener esta conversación, me doy cuenta de que pasar la noche contigo ha sido un error que no volveré a cometer.
En los ojos de Vegeta apareció una llamarada de furia y se paseó por la estancia.
—Ni lo sueñes. Has intentado seducirme desde que llegué. Pues, misión cumplida. Pero que la noche haya acabado no quiere decir que lo haya hecho lo que hay entre nosotros.
Las palabras de Vegeta contenían una promesa y Bulma se estremeció. A pesar de lo mucho que todavía le deseaba, no podía continuar con eso. La noche anterior se había dado cuenta de que cuanto más tiempo estuviera entre sus brazos, más se le rompería el corazón.
Durante meses, ella había soñado con mantener una relación romántica con él. Quería de él algo más que sexo. Ahora sabía, sin ningún género de dudas, que Vegeta no tenía las mismas pretensiones.
—De eso nada, Romeo. La noche pasada estuvo genial, pero tú mantienes otra relación y yo no tengo cabida en tu futuro. —Bulma encogió los hombros—. Ya te has aliviado la picazón. Sigue tu camino.
—¡Ni lo sueñes! —gruñó él—. ¿Qué pasa? ¿Tienes tú una nueva picazón? ¿Es eso lo que ha hecho Broly esta mañana? ¿Rascártela?
Bulma comprendía que él pudiera pensarlo. Si un hombre se hubiera largado a toda prisa de su cama y lo hubiera encontrado en los brazos de otra mujer, incluso aunque sólo estuviera consolándola, ella se sentiría confundida y herida. A pesar de los celos de Vegeta y de lo que sintiera por ella, lo que había entre ellos no sería nada duradero. Y si seguía compartiendo su cuerpo con él, jamás recuperaría el corazón porque, cualquier cosa salvo los mismos sentimientos por parte de Vegeta, la aplastaría.
—Esto no tiene nada que ver con Broly. Sí, he intentado seducirte con todas mis fuerzas, pero me avisaste de que mantener relaciones sexuales contigo no sería inteligente por mi parte. Admito que tenías razón. —Miró el reloj—. El personal del restaurante llegará dentro de cinco minutos. Necesitas tiempo para prepararte. Esperamos una nutrida clientela esta noche.
Un momento después, oyó la puerta de un coche. Broly había regresado en un tiempo récord. Bulma pasó junto a Vegeta y se dirigió a la puerta del restaurante.
Él la agarró por el brazo y la retuvo.
—¿Adónde vas?
Ella se zafó de él y siguió caminando hacia la puerta. Vegeta no la quería, pero tampoco quería verla con otro. Bulma se negaba a jugar al perro del hortelano. Esperaba que el regreso de Broly sirviera para poner una distancia entre ellos.
Le lanzó a Vegeta una sonrisa forzada.
—Quizá haya llegado el momento de permitir que me rasque otro —dijo con sarcasmo.
Ummm. Nuestra Bulma anda con picazón y Vegeta quiere ser el único que la rasque pero aunque ella se lo jure y prometa, él está dispuesto a no creerle nada. Bulma quiere el amor de Vegeta, y sólo tiene su desconfianza y su desprecio, unidos a unos celos incontrolables. ¿Qué pasará en la inauguración del restaurante? ¿Volverán a intentar algo contra Bulma? Este capítulo quedó corto, pero bonito. Espero les haya gustado. Hasta la próxima semana.
