DISCLAIMER: Capitán Tsubasa pertenece a Yoichi Takahashi. Paola Wakabayashi es propiedad de Tsuki W. mientras que Rikku Ozora es mí propiedad ¬¬
A Doble Carga
Capítulo 11: Wakabayashi x2
Habían pasado ya nueve meses desde su partida a Alemania, los chicos mantenían contacto con sus amigos, pero no se comunicaban muy a menudo. Rikku ya continuaba hablándose con los chicos del Toho, a quienes les había costado un poco aceptar la partida de la rubia, pero todo se había solucionado gracias a la intervención de Paola.
Aquel día hacía un calor terrible. Rikku se encontraba sentada en las tribunas contemplando el entrenamiento del equipo. Solía ir a verlos a menudo y siempre era bienvenida, además, ahora que Genzo se había acostumbrado al ritmo y ya no salía herido era mucho más divertido. Se habían ganado su lugar en el grupo, tenían muchos amigos, pero la pareja de rubios, Karl y Rikku, eran inseparables, se habían vuelto amigos íntimos en muy poco tiempo. Aún así el portero no estaba celoso porque sabía que la chica disfrutaba mucho estando a su lado, solían quedarse despiertos hasta altas horas de la noche diciéndose lo mucho que se amaban y haciéndose cariños. Aún así no habían llegado a nada más que eso ya que según creían eran muy jóvenes aún.
El entrenamiento terminó y los muchachos se dirigieron al vestuario para darse una ducha rápida y luego ir a comer. El primero de salir fue el morocho, quien sonrió al ver a su novia esperándolos bajo la sombra de un árbol. Se acercó a ella y la abrazó con fuerza.
-Te amo…-le susurró al oído haciéndola reír.
-Y yo…-sonrió la chica, mirándolo a los ojos-. Estuviste muy bien hoy, te felicito.
-Gracias… debía lucirme porque estabas allí.
-Sí, sí, como no, ya basta melosos-rió Karltz, llegando, Karl y Shester lo seguían.
-Ustedes también estuvieron geniales, es muy divertido ver sus entrenamientos.
-Pues hasta que Genzo no pueda parar mi Fire Shoot yo seguiré siendo mejor-dijo Karl, egocentrista como siempre.
-Ya cállate, no valla a ser que te derrumbes bajo tanto ego-lo regañó la chica.
-Bien, mejor vamos a comer-sonrió Shester.
-Voto por ello, me muero de hambre-se apuntó Rikku.
-Esperen, acompáñenme al cuarto que tengo que chequear una cosa.
Fueron hasta la habitación que la pareja compartía, pero para la sorpresa de ellos, al entrar vieron una maleta que no era de ellos, un par de cosas tiradas en el suelo y escucharon ruidos provenientes del baño. Escucharon el lavamanos cerrarse y la puerta abrirse, al instante una chica de larga cabellera negra se dejó ver, estaba refunfuñando para sí, aparentemente sin notar la presencia de los chicos.
-No puedo creer que el idiota de Genzo viva en un lugar tan genial-murmuraba.
-Etto…-el aludido estaba sin palabras.
-¿Pao?
La chica se sobresaltó al escuchar su nombre. Volteó a verlos y sonrió. Había cambiado en el tiempo que se habían dejado de ver, ahora llevaba el cabello largo, aunque suelto, y definitivamente algo en su cuerpo había cambiado, ya sean sus curvas o lo desarrollada que estaba, a pesar de eso seguía siendo una chica en pleno crecimiento. Al ver a la rubia se lanzó sobre ella gritando como una niña, al igual que su amiga.
-¡Rikku, no puedo creerlo! ¡Tanto tiempo!-gritaba la morocha.
-¡Es cierto Pao! ¡Que increíble verte aquí!
-Te extrañaba y mis tíos pagaron el viaje-sonrió.
-Vaya, no pensé en verte aquí-dijo Genzo a modo de saludo.
-Ni que tuviera ganas de verte a ti-se quejó la morocha-. Pero no me queda remedio, sino no podría haber venido a ver a Rikku.
-Emm… Genzo, ¿la conoces?-preguntó el kaiser.
-Sí, por desgracia…
-Mía por supuesto-completó Paola, ganándose las risas de la rubia.
-Tú no cambias más-rió.
-Pues que esperabas, yo soy la mejor y única-dijo diplomáticamente.
-Ella es mi prima Paola-les explicó Genzo a sus amigos, quienes no entendían nada-. Es una pequeña molestia andante.
-Pues al parecer Rikku no lo ve de esa manera-rió Karl.
-Es que Rikku es buena persona, es mi mejor amiga-la defendió Pao-. No como este tarado-acotó, refiriéndose a Genzo.
-Mira quien habla de tarados-contraatacó el portero.
Comenzaron a pelear como siempre lo hacían, causando la risa de Rikku. Esos dos jamás cambiarían, por más que el tiempo pasara no había forma de que se llevaran bien. La chica se aferró al brazo de la rubia y la miró haciendo pucheritos, allí Genzo comprendió que ya no podría pasar el día con su novia.
-Quiero que me lleves a pasear-dijo Paola haciendo pucheros.
-Jajaja, ya, está bien, iremos a pasear-Ozora sonrió y luego volteó a ver a sus amigos, quienes aún lucían algo confundidos-. Lo siento… almorcemos otro día, ¿vale?
-Sabes que no puedo negarte nada-comentó Karl.
-¡Hey! ¿Qué fue ese comentario tan cursi? ¿Acaso nuestro duro Karl se nos está ablandando?-se burlo Karltz.
-Ya cállate-le recriminó el rubio.
-¿Karl? ¿Duro? ¡Pero si es un bombón!-rió la rubia tirando de los cachetes de su amigo, causando más risas por parte de los demás.
Paola sonrió, se notaba que su amiga la estaba pasando bien en Alemania, o por lo menos estaba más feliz de lo que la había visto en el Nankatsu. Aún así no pudo evitar recordar la cara de su capitán, quien aún seguía en ese estado depresivo y no lograba superar la partida de la rubia, en verdad le tenía un amor muy profundo. La rubia se despidió de Genzo con un tierno beso y también besó las mejillas de Schneider, Shester y Karltz, quienes se marcharon por el pasillo. Luego volteó a ver a la morocha y sonrió, tomándola de la mano la guió por los pasillos hacia la salida de las instalaciones.
-¿A dónde te gustaría ir?-preguntó Rikku sonriendo.
-A conocer la Torre Eiffel-contestó su amiga.
-Ay Paola, tú y tu poco sentido de orientación. Eso queda en Francia, nosotras estamos en Alemania-rió, Paola no tenía remedio.
-Bueno, lo siento, es que son parecidos.
-Jajaja, claro, claro, lo que digas Pao-carcajeó.
-Llévame a donde tú quieras, después de todo eres tú la que conoce Alemania-sonrió la morocha-. Yo soy como una extraterrestre perdida en la Tierra.
-Lo eres.
-Oye, ya, no te burles-la riñó Paola, ofendida.
-Bien, bien, lo siento-suspiró-. Mmm a ver… ¿dónde puedo llevarte? ¡Oh! ¡Ya sé!
Rikku llevó a su amiga a un restaurante bastante económico y accesible, pero en el cual servían una comida genial. Karl la había invitado a comer allí un par de veces, por lo que sabía de lo que hablaba. En ese lugar aprovecharon un buen rato para platicar tranquilas y ponerse al día de la vida de la otra. Al rato ya estaban finalizando el postre y pidiéndose un café para culminar de la mejor manera, fue entonces que Paola miró a Rikku. Sus ojos no mostraban rasgos alegres y despreocupados como los que solía mostrar, sino que aquella era una mirada seria, entendió que se había acabado el chiste, tenían que hablar de algo importante.
-Rikku…
-Te escucho-le animó la aludida.
-Se trata sobre el capitán…-al ver que no hubo respuesta por parte de la joven, continuó- Está muy mal desde que te fuiste, ya casi no come y ha dejado de hablar con la gente, ni siquiera nos habla a nosotros. Es muy triste en verdad, está hecho un despojo de vida-suspiró.
-No entiendo porque le afecta tanto si fue él quien inició todo el pleito.
-¡Por Dios Rikku! ¡Ya no estamos en cuarto grado!-jamás pensó en decir algo como aquello, y al parecer su amiga tampoco lo esperaba, ya que ésta la miraba con una mezcla de shock e incredulidad-. Lo siento, no era mi intención gritarte.
-No te preocupes…-murmuró la chica, mostrando una expresión deprimida.-Me lo merezco. Fui muy dura con él, le dí a entender que no me importaban sus sentimientos, que no me preocupaba lo que el sintiera por mí… yo solo… tenía miedo. Tuve tanto miedo en el momento en que dijo que ya no me amaba… aquel miedo fue la razón por la que me apegué tanto a los chicos del Nankatsu. Sabía que ellos me querían a pesar de mis errores… sabía que Genzo me amaba…
-Pero Rikku, ¿por qué te fuiste si sabías lo mucho que Kojiro te ama?-preguntó Paola con tristeza.
-En aquel momento yo también dudé, después de todo… ya me había abandonado en una ocasión… me sentí tan vacía en ese entonces, tan sola que es difícil explicarlo con palabras. Solo sé, que Genzo logró atenuar el vacío de mi corazón. Me dí cuenta de que su amor era puro y sincero, y fue por ello que me entregué a él y decidí darle otra oportunidad.
-Wow… eso sí que es profundo… nunca lo pensé de esa manera. Es solo que al ver al capitán así… no sé, como que te hace pensar que lo abandonaste y…
-Tengo que hablar con él…-suspiró Rikku-. No puedo dejar que se opaque de ésta forma… a pesar de todo lo que pasó entre nosotros, Kojiro aún es mi amigo y lo aprecio mucho… además, si en parte no fuera gracias a él, yo no sería quien soy ahora.
-Tienes razón-su amiga la imitó, suspirando, para luego cambiar su expresión por una sonrisa-. Pero bueno, ahora no quiero caras largas, no vine hasta aquí para verte triste sino que para verte contenta y divertirme un poco a costa de mi odioso primito favorito.
-Jajaja que mala eres-rió Rikku-. Pobre Gen…
-¿Gen? ¿Qué clase de apodo es ese?-sonrió burlona-. Uno muy cursi desde ya pero… me recuerda a una cosa.
-¿Conoces a otro Gen?-preguntó la rubia, curiosa.
-No, pero recuerdo que una vez cuando éramos niños, Gen me dijo que una princesa salida de un cuento de hadas lo llamaba de esa forma, y ahora que lo pienso, esa tal "señorita princesa" encaja bien contigo. A decir verdad son bastante parecidas.
-¿Gen te hablaba de mí cuando éramos chicos?-se sorprendió y no pudo evitar sonrojarse.
-Bastante, estaba muy colado por ti-rió.
-¡Paola! ¡No digas esas cosas!-dijo Rikku sumamente roja.
-¿Qué? No estoy mintiendo, es la verdad-se defendió la chica.
-Bueno… mejor vamos a pasear.
Las chicas caminaron tranquilas durante toda la tarde, disfrutando de diversos paisajes y conociendo lugares nuevos. La pasaron muy bien juntas, como hace tiempo no lo hacían. Se divirtieron tanto que no notaron el tiempo que pasaba y cuando menos se lo esperaban, la noche invadió el cielo, pintándolo con brillantes estrellas. La rubia acompañó a su amiga hasta el hotel en el que se hospedaría y luego regresó a las instalaciones, era muy tarde y probablemente Genzo estaría preocupado por ella. Una vez que llegó, notó que su novio aún no había regresado a la habitación, probablemente por culpa del entrenamiento nocturno que acostumbraban recibir los chicos. Decidió aprovechar el momento, como bien le había dicho Paola, tenía algo que hacer, por lo que tomó el teléfono y marcó un número que tanto se sabía de memoria.
-¿Hola?-se escuchó del otro lado de la línea.
-Hola Kojiro, tanto tiempo sin escucharte…-dijo Rikku con voz pausada, no podía evitar los nervios que la consumían internamente y se dio cuenta de que el moreno también se sentía de esa forma al escuchar como el teléfono caía al suelo.
-Ri-Rikku…
-La misma.
-Tanto… tiempo…-se notaba deprimido, inseguro, atemorizado.
-Kojiro, ya cálmate, soy yo, no tienes porque ponerte nervioso-razonó la chica.
-Está bien, lo siento-se disculpó el moreno.
-¿Cómo has estado?
-Genial, ¿y tú?
-¿Seguro que genial? No me estarás mintiendo, ¿verdad?-lo probó la rubia.
-No, para nada, de verdad estoy bien.
-Pues eso es algo totalmente diferente a lo que Pao me dijo hace tan solo un par de horas…
-¿Paola está en Alemania?-se horrorizó el morocho, quien sabe cuantas cosas más le habría contado…
-Sí, fue toda una sorpresa para mí también, pensé que lo sabrías.
-No, no estaba enterado, sabíamos que se iba de viaje aprovechando las vacaciones pero no sabía que iría a verte… podría haberme avisado-bufó molesto.
-Kojiro, no desvíes el tema… Pao me dijo lo mal que estás… por mi culpa…-susurró la chica con tristeza.
-Amm… yo… no tienes que preocuparte por mí…
-Claro que tengo qué… perdóname capitán, fue todo por culpa mía…-suspiró-. Sé que soy una tonta y que…
-Alto, no dejaré que te insultes por un error que yo cometí, si alguien tiene la culpa aquí, ese alguien soy yo.
-Ya basta Kojiro, no intentes animarme… pero… yo solo… quería disculparme por haberme comportado de una manera tan inmadura y tonta, espero que puedas perdonarme…
-No hay nada que perdonar-respondió Kojiro, ya más alegre-. Entonces… ¿todo en orden?
-Todo en orden…
-Bien, en verdad me alegro, te he echado muchísimo de menos…
-Prometo que iré a visitarte cuando pueda y te llamaré más seguido.
-Te estaré esperando.
-Bueno…-escuchó unos pasos y voces provenientes del exterior-. Genzo viene en camino, tengo que colgar.
-De acuerdo, hasta la próxima.
-Salúdame a los chicos.
-Adiós.
Ambos colgaron en el instante en que Genzo cruzó el umbral junto a sus amigos. Al encontrar a la chica sola en el medio de la habitación, sonriendo con cara de boba y el teléfono en la mano, Genzo no pudo más que asimilar lo peor… ¿acaso Rikku y Kojiro se habían arreglado gracias a una intervención de su prima?
Paola: Hola gente!! volví para los que me extrañaban!!
Genzo: Tengo que considerar eso como algo bueno o como algo malo?
Paola: Ay! que malo! Rikku decile algo!!
Rikku: Yo no me meto -.- siempre salgo mal parada en este tipo de pleitos. Yo mejor me dedico a agradecer... muchas gracias a todos por sus reviews ^^ sigan así!!
Genzo: Esperamos que les haya gustado este capítulo! Aunque Kojiro y Rikku se hayan arreglado ¬¬...
Paola: Vamos capi! si se puede! si se puede!
Genzo: *la noquea* ù.ú
Rikku: Gen! Acá violencia no por favor!
Genzo: Está bien corazón, como digas...
Rikku: Nosotros nos tenemos que despedir, pero es solo hasta el próximo capítulo así que sigan ahí!
Rikku/Genzo: Bye-Bye!
Paola: x.x
