La cueva estaba fría y conforme se iba haciendo de noche, todavía era peor. Jack acomodó a Daniel, ayudándole a que apoyara la espalda en la pared. Su amigo tenía los ojos cerrados y cada pocos momentos apretaba los dientes por el dolor. Jack no dijo nada, se imaginaba lo mal que lo debía estar pasando Daniel.
El doctor gruñó, la notar un fuerte pinchazo en al cabeza. "Vamos a salir de esta." Dijo Jack, intentando hacerle sentir mejor, aunque él mismo estaba bastante preocupado por lo que podía llegar a ocurrir.
"Lo se, llevo mucho tiempo contigo como para saber algo así." Daniel abrió los ojos, sin esconder el dolor que recorría todo su cuerpo. "No me mires así, no es la primera vez que estamos en una situación así."
"Pero creo que si es la primera que algo así ocurre por mi culpa. Si no me hubiera comportado como un idiota contigo…" Daniel se acercó a él para acariciarle la mejilla, pero nada mas hacer el primer movimiento, sintió que la cueva le daba vueltas. Cerró de nuevo los ojos y sin poder evitarlo se dejó caer sobre Jack; que se había colocado a su lado.
"No seas así. No debes culparte por esto. Ya sabemos que nos envenenaron o algo parecido, ninguno nos comportamos como realmente somos." Mientras permanecía con los ojos cerrados, Daniel notó las manos de Jack deslizarse por su espalda, como si de un masaje se tratara y mientras se iba relajando, suspiró aliviado. "Además, parece que todo esto ha servido para algo." Jack seguía acariciándolo, moviendo sus manos con el más absoluto cariño de su espalda a sus riñones y de ahí a sus brazos.
"¿Se puede saber de que estás hablando? Creo que el golpe en la cabeza te ha afectado demasiado. Deberías descansar; cuando Teal'c venga a buscarnos te despertaré." De repente, Jack le besó en la frente. Pareció lo más normal, el gesto más lógico en ese momento, igual que un momento después acercarse más a él y besarle en los labios fue algo natural para los dos.
Daniel se quedó mirando al coronel, por primera vez en mucho tiempo, parecía nervioso y sobretodo y lo más raro, se había quedado sin palabras, tan sólo miraba a Daniel, como si esperara una respuesta por su parte. Aunque le pesaba el cuerpo más de lo que podía llegar a soportar durante mucho rato, consiguió levantar el brazo y rozar con el dorso de su mano la mejilla de Jack.
Jack le abrazó con fuerza, asegurándose de no hacerle daño. "Lo siento mucho, si te hubiera perdido por lo que quiera que nos han hecho, no me lo hubiera perdonado nunca, aunque no se si podré olvidar que estás así por mi culpa ahora mismo." Le susurró al oído, mientras Daniel jugueteaba con su pelo.
"Vamos Jack, estoy bien…" Dudó un momento, mentirle a Jack en su estado, no tenía ningún sentido. "Puede que tarde unos días en andar, unas semanas como mucho, pero eso me permitirá descansar y relajarme un poco nada más."
"No tienes porque ser tan bueno conmigo, con lo que te he hecho creo que no me lo merezco." Como si de un gato buscando un lugar cálido en el que dormir, Daniel se refugió entre los brazos de Jack. "Tengo que mirarte la pierna, quiero comprobar si estás bien o si…"
"Claro, supongo que tienes más experiencia que yo con huesos rotos." El doctor le besó al ver lo mucho que le costaba decir a Jack que podía estar herido. Le besó con ternura, al fin y al cabo era la primera vez que le besaba él.
Jack se apartó lentamente de él y se colocó delante. "Puede que haya Jaffas enemigos fuera, así que no debemos hacer ruido." Puso la mano en la pierna herida de Daniel y ya notó que se tensaba. "Si está dislocada y tengo que ponerla en su sitio, esto va a doler, mucho."
"Lo harás bien, no te preocupes." Antes de conocer a Jack, Daniel no era un hombre acción, ni siquiera había sido temerario en el colegio, por lo que nunca había tenido ni el más mínimo esguince y mucho menos ningún tipo de fractura, por eso cuando de repente pensó en el intenso dolor que aquello podía causarle, la sangre se le heló; porque hasta ese momento, la adrenalina de la caída, la presencia de Jack cerca de él y la necesidad de escapar de los Jaffas lo había mantenido distraído y no había notado un excesivo dolor. Pero a partir de ese momento, las cosas sólo podían ir a peor.
Jack se lo quedó mirando. Por mucho que lo intentara, Daniel no podía engañarle, por lo que en ese momento no pudo esconder el miedo que sentía. Pero el coronel no dijo nada, simplemente retiró la tela desgarrada del pantalón de Daniel y se deshizo de su zapato, momento en el que Daniel protestó por lo bajo y comprobó la magnitud de la herida.
Respiró ligeramente aliviado al ver que no estaba rota, aquello hubiera sido más doloroso para Daniel, pero tal y como había tenido el tobillo estaba dislocado, inflamado y a cada momento que pasaba su color le gustaba menos al coronel. Cogió con fuerza la mano de su compañero, que este habla clavado en la arena del suelo.
"Vale, esto va a doler, no lo puedo evitar, pero tengo que ponerte el tobillo en tu sitio o dentro de poco comenzará a hacértelo pasar muy mal. También podemos esperar a que venga la ayuda y luego dejar que sea Janet la que."
"Jack, Sam y Jonas están desaparecidos, estamos siendo rodeados por Jaffas, que no sabemos cuantos son y tenemos que salir de aquí. No quiero ser una carga para ti, así que haz todo lo que debas y deja que yo me ocupe de mi dolor."
El tiempo se paró más allá de ellos dos un momento más tarde, pues Jack se acercó a él y cogiendo el cuerpo de Daniel con cuidado lo rodeó y le besó en los labios, como si nada más, tuviera importancia. Tan sólo quería demostrarle que estaba realmente enamorado, que se había comportado fatal con él y que deseaba hacer lo mejor para Daniel.
"Te compensaré por todo esto."
"Me basta con una cena romántica y una buena conversación. No pido demasiado." Dijo con una tímida sonrisa. "Ah y también una visita al museo arqueológico de New York."
"Daniel creo que eso es pedir demasiado… vale, pero sólo un día, que tampoco te he roto ningún hueso." Los dos rieron un momento, con una mezcla de miedo y desahogo, que ambos necesitaban desde hacía tiempo. "Estás preparado." Daniel tan sólo asintió, pues volver a la realidad de lo que estaba a punto de ocurrirle no le permitió decir ni una palabra. "Contaré hasta cinco, respira hondo y… intenta no gritar… demasiado." De nuevo Daniel asintió, mientras miraba a Jack, colocarse de nuevo delante de él.
Mirar al coronel, le hizo sentirse bien, pero cuando sintió la terrible descarga que nació en su pierna y recorrió su cuerpo a velocidad de vértigo. Tuvo que morderse el labio y clavar las uñas en el suelo para conseguir no gritar, tal y como le había pedido Jack.
Tan sólo fue un segundo, pero fue tiempo suficiente para que Daniel sintiera que dejaba de respirar y el aire dejaba de entrar en sus pulmones. No se había dado cuenta que había cerrado los ojos, hasta que tuvo que abrirlos para ver de nuevo al coronel junto a él, esperando ver sus ojos azules. Respiró entrecortadamente, casi sin aliento y sonrió con dificultad; para un momento más tarde perder el conocimiento en brazos de Jack.
El repentino dolor en la pierna le hizo volver en si. Parecía haber transcurrido una eternidad, pero no estaba seguro del tiempo que había pasado en realidad. Estaba tumbado, trató de enderezarse, pero las manos de Jack sobre sus hombros, le hicieron caer otra vez.
"No te muevas o te vas a hacer daño." Tenia la cabeza apoyada sobre las piernas de Jack y el coronel le había tapado con su chaqueta. "Me has dado un buen susto cuando has perdido el conocimiento."
Daniel intentó mover la pierna lastimada, pero entre el dolor y el entablillado que le había puesto el coronel, no pudo hacerlo. "¿Cuánto rato he estado inconsciente?"
"Media hora, pero no me sorprende, estabas agotado y el dolor en la pierna tenía que ser insoportable, no se si yo hubiera aguantado tanto como tu." Se agachó para acercarse a su rostro y le besó. "Ahora tengo que comunicarme con Teal'c, cuando salí para buscar las ramas, me aseguré que no había Jaffas en los alrededores. De momento estamos a salvo aquí."
"¿Y que hay de los demás, de Sam y Jonas? Tenemos que buscarlos, son nuestros amigos no podemos dejarlos tirados. Tenemos que hacer algo." Antes de que pudiera intentar moverse, Jack lo abrazó y lo retuvo.
"Veo que sigues siendo el mismo a pesar de lo que nos hicieron, siempre preocupado por todos. ¿Cómo he podido ser tan tonto como para olvidarme de ti? No se lo que esa pretende esa gente, pero…"
Aunque tan sólo deseaba dormir, relajarse y despertarse de nuevo en la base, Daniel permaneció atento a lo que estaba diciendo el coronel, mirando el movimiento hipnótico de sus manos, el tono sincero y tierno de su voz y sobretodo la forma en la que le acariciaba lentamente la cabeza.
"Lo siento, supongo que te estoy aburriendo, justo cuando más necesitas descansar."
"No dejes de hablar ahora, quiero seguir escuchándote, haces que me sienta mejor y que no me duela tanto. Además, con todo el tiempo que tu cerebro ha estado huyendo de mi, te echaba de menos, echaba de menos al Jack O'Neill del que me enamoré hace tiempo." Jack se quedó en silencio, como si se hubiera convertido en una estatua de piedra. "¿Qué ocurre?"
Aunque el coronel intentó impedírselo, Daniel consiguió incorporarse, ocultando todo lo que pudo el dolor que recorría su cuerpo y se apoyó cómodamente en el pecho de Jack. El latido de su corazón le hizo cerrar los ojos y dejarse llevar por el continuo sonido que provenía del interior del cuerpo del coronel.
"Es la primera vez que no me dices algo así de forma desesperada, durante todos estos días, pensaba que tan sólo lo decías para hacerme reaccionar, porque querías que fuera el mismo otra vez, no porque realmente lo sintieras, porque realmente estuvieras enamorado de mi."
"¿De verdad pensabas eso? Ahora si que pienso que has sido un tonto. Yo pensaba que me conocías mejor." Dijo Daniel con un puchero burlón en el rostro al que Jack no pudo resistirse sin abrazarlo.
"Ese ha sido el problema durante estos días. Lo que nos hiciera la gente de este planeta, me hizo olvidar todo lo que se sobre ti. Tan sólo eras el doctor Daniel Jackson, un extraño para mi. Ahora se que hace mucho tiempo que deje de verte así, aunque no quisiera reconocerlo."
"Eso quiere decir…"
"Eso quiere decir, que te quiero, hace mucho que lo se, pero esta es la primera vez que te lo digo, aunque no sea el lugar más romántico del mundo."
Daniel abrió la boca para decir algo, el dolor en su cuerpo había desaparecido por completo y moverse para abrazar a Jack, no pareció ser nada complicado, aunque sabía que más tarde su cuerpo se quejaría. Sin embargo, un ruido de hojas al ser pisadas se escuchó en el exterior de la cueva y en completo silencio Jack y él se quedaron mirando.
