¡Hola! aquí Persae c(°3°)/
Estoy aquí ahora que tengo algo que actualizar, porque me tengo miedo y si dejo pasar mucho tiempo se me olvida como buena tonta.
Ahora que leí a algunas de mis hermosas lectoras me sentí ful culpable y sobre todo agradecida de que sigan aquí conmigo, a pesar de que me he portado como una mala patata. Les traigo el próximo cap. que les escribí con todo mi amor y toda mi perversión, así que preparen sus kleenex y sus narices sangrantes para este capítulo que les dedico con todo mi cariño. para: Ukiyoe1, Eclipce Rojo, Anika-San y Poison girl 29. Les quiero. Gracias por sus Reviews.
sin más, espero que lean y me den opiniones.
El sol comenzaba a despuntar y el viaje había sido largo, él con su equipo de escoltas, sus hermanos, invitados y parejas se dirigían a lo que era un antiguo catillo al estilo japonés que se encontraba resguardado por una muralla formada por grandes rocas, dentro se alzaba en toda su magnificencia el castillo que, aunque se veía antiguo, permanecía en un excelente estado. En la entrada del amurallado se encontraban un hombre regordete con las mejillas sonrojadas y una dama delgada y baja vestida con lo que parecía un atuendo de servicio. Gaara miró hacia atrás cerciorándose de que la comitiva se encontraba completa, una vez cerciorado esto, regresó la vista hacia el frente y después hacia un costado para ver como Matsuri corría junto a él, giró el rostro al costado contrario y se encontró con sus dos hermanos que le seguían el paso. Al momento de llegar ante la puerta y el anciano todos respiraban con fuerza, pero a pesar de eso hicieron una reverencia para él y para la mujer del servicio.
—Kazekage – Sama —Hablo el anciano haciendo una reverencia ante él y todos los invitados —Comitiva.
—Ryu -sama —Saludó Gaara — gracias por recibirnos en su castillo.
—Es un honor, pasen todos, deben estar cansados —El hombre se echó a un lado permitiendo pasar al grupo.
—Ha sido un viaje largo— contestó el pelirrojo con cortesía siguiendo al propietario de la casa.
—¿Y bien quién nos acompaña el día de hoy? — el hombre dirigió la mirada hacía el grupo de ninjas quienes se fueron presentado uno por uno hasta llegar a los hermanos Sabaku No y a Matsuri.
—¿Esta bella flor tiene nombre? — el hombre de apariencia mayor dirigió una mirada de ternura hacia Matsuri que sonrió antes de contestar.
—Mi nombre es Matsuri y soy escolta del Kazekage— Informó ella con calma sin mencionar su otro rol ante Ryu. Gaara frunció enseño y la miró con extrañeza.
—¿No tienes apellidos, querida? — Matsuri sintió un poco de pesar frente la pregunta, pero no pudo contestar.
—Sabaku No— Afirmó Gaara que era observado con satisfacción por los miembros de su familia y por Naruto que le miraba con orgullo.
—¿Sabaku No? — cuestionó el amable anciano enarcando una ceja.
—Sí, ella es mi esposa — Puntualizo con suficiencia el joven.
—¡Vaya! — reacción con gusto —si es así, bienvenida, señora y felicitaciones.
Matsuri asintió avergonzada y siguieron su camino hacia las habitaciones que quedaron divididas por alas, ubicando a todos los viajeros de la aldea de la hoja en habitaciones de parejas que la ama de llaves les iba mostrando en el ala oeste del castillo, mientras que los ninjas de la arena quedaron en el ala este de la propiedad, Matsuri y Gaara compartirían una habitación en el ala sur y los dueños de la casa se ubicarían con todo el personal en la parte norte, después de las prudentes instalaciones Ryu se ofreció a llevarlos a dar un recorrido por el castillo, las termas que poseían, caballerizas, sembradíos, viveros, el salón donde se llevaría a cabo la fiesta y los jardines del magnificente castillo que se recubrían de árboles, flores, arbustos y estanques, al pasearse por aquél lugar Matsuri se daba cuenta de lo inmensamente grande que era y lo lleno de gente que estaba pero se preguntaba dónde se encontraba la anfitriona del lugar, dónde estarían los famosos hijos que tanto se habían mencionado y a los cuales se les había recomendado no acercarse demasiado. Sus ojos se pasearon con desahogo por todo el lugar y una leve brisa le refrescó el rostro agitando sus cabellos y un poco de la tela del vestido vaporoso que llevaba, era tan sólo tela de color negro con mangas largas que dejaban al descubierto una porción de su espalda hasta casi llegar a su cintura, bajo el vestido que era muy suelta y le cubría hasta medio muslo se encontraban unas medías de redecilla que sólo abarcan el tramo de su muslo sobre la rodilla, seguido por las zapatillas ninja, la banda regulatoria atada a su brazo y nada más. Cuando el viento jugueteo por su vestido una mano se colocó sobre su cadera y al girar el rostro se topó con los indescriptibles ojos de su esposo que la miraban fijamente.
—¿Todo en orden? — regresó el ama de llaves al darse cuenta de que nadie la seguía ya.
—Mi esposa está cansada y nos gustaría darnos un baño antes de cenar — Gaara miró a la mujer que indudablemente se veía cautiva de su contrastante belleza.
—Los llevaré de vuelta a su habitación, Kazekage- sama— la mujer giró sobre sus talones y los orientó de regreso por los pasillos.
—¿Dónde está la anfitriona de la casa, Amane- san? — preguntó Matsuri a la dama que los guiaba.
—La señora de la casa murió hace algunos años de una enfermedad desconocida— contestó con tristeza.
—Lo lamento mucho…— la castaña se sintió incomoda por la pregunta que había hecho.
—Pero el señor feudal y sus hijos llenan todo el tiempo de alegría la casa, nunca faltan risas aquí— comentó girando por un pasillo— ya estamos aquí, enviaré por ustedes a las ocho en punto.
La dama se arrodillo para abrir la puerta y permitirles el paso a ambos jóvenes, Matsuri que nunca había vivido entre lujos aun no se acostumbraba a esa vida, ella siempre fue lo suficientemente independiente y después de la pérdida de su familia aprendió por sí sola a cocinar, a limpiar y hacer todo lo que necesitara para sobrevivir ella sola, así que todo aquello le resultaba extraño. Vio a su marido hacer una reverencia y dar las gracias, cuando se cerró la puerta pudo notar que en vez de cama en el suelo había dos futones colocados en el centro de la habitación, giro su rostro en busca de Gaara y cuando volteo sus mejillas ardieron, pues se encontró con que el pelirrojo se desabrochaba las correas del chaleco y desabotonaba su traje para quedar en camisilla de red.
—¿Q…qué hace, Gaara-sama? — preguntó con las mejillas incendiadas girándose para no verlo deshacerse de la última prenda que cubría su torso.
Gaara al notar el nerviosismo de su esposa se vio invadido por una especie de sentimiento de ternura, pues le daba la espalda y podría apostar que su torpe alumna se encontraba completamente sonrojada, con calma caminó hacia ella con la mira fija en la espalda de la castaña que estaba casi al descubierto, con el rostro impávido se colocó tras de ella y extendió la palma de la mano sobre la piel desnuda, Matsuri al sentir aquellos dedos sobre su piel se puso tensa y quiso girar pero al momento de intentarlo la otra mano del pelirrojo se posicionó sobre su cintura rodeándola y apretándola contra él.
—¿Por qué te sonrojas? — hablo contra su oído con ese tono gélido y lleno de control que ya conocía.
Matsuri estaba sin palabras sólo podía sentir tras de sí el lento subir y bajar del pecho de Gaara, resultado de la expansión y contracción de sus pulmones. Los pectorales estaban en contacto directo con la espalda de la chica y parte del nacimiento de los abdominales chocaban despacio contra su piel.
—¿Por qué? — cuestionó nuevamente con la mirada gatuna fija en el perfil de ella.
Gaara no sabía a ciencia cierta por qué se estaba comportando de esa manera que ciertamente no era propia de él, si el sexo nunca había sido un móvil para él, pues no representaba una de sus experiencias más plenas, su primera vez había sido confusa e incómoda, antes de convertirse en Kazekage y los demás no se podían considerar encuentros memorables, claro hasta haber yacido con ella, se había desatado algo dentro de él, no es que pensara en ello todo el tiempo pero no podía negar que le gustaba vivir y revivir el momento.
—N… no lo sé, Gaara- sama— contestó por fin, Matsuri con un hilo de voz.
Un sonido ronco parecido a un ronroneo produjo una vibración desde el pecho de Gaara que poco a poco había empezado a deslizar su mano desde la espalda de su esposa, introduciéndola por un costado de la tela, hasta llegar a rozar con las puntas de los dedos el pecho izquierdo de Matsuri, esta quiso girarse pero nuevamente Gaara afianzó su mano sobre su cintura y comenzó a descender por el vientre de ella, dirigiéndose hacia el sur, podía sentir bajo su mano la tela que recubría su abdomen plano, el pequeño hueco que era su ombligo y los huesos de su cadera que adornaban graciosamente los costados de su bajo vientre, deslizó con cuidado su mano izquierda hasta tomar el pecho que se encontraba cubierto solo por la tela del vestido y lo estrujó con delicadeza, Matsuri cerró los ojos y reclinó la cabeza hacia tras colocándola sobre el pectoral de Gaara que deslizó su mano derecha bajo el vestido acariciando la pierna de la castaña y delineando la orilla de su ropa interior sobre la media, subió su mano hasta llega nuevamente a su ombligo donde lo delineó ahora sin barrera alguna, bajó la mano y se introdujo en la media para así toca la orilla de las bragas de su esposa que apretó las piernas por reflejo involuntario, el pelirrojo la miró y acarició a su esposa por sobre la tela que se interponía. Masajeo suavemente el pecho en su mano e inclinó la cabeza sobre su oído, nuevamente.
—Abre — una orden firme.
Matsurí separó las piernas un poco y su esposo deslizó su mano sobre el pequeño botón que había ahí, acariciándolo por sobre la tela con delicadeza, ella echó las manos hacia atrás tomando con la izquierda el muslo de Gaara y con la derecha el grueso antebrazo que se atravesaba por su vientre hasta perderse entre sus piernas, sintió como los movimiento se hacían más lentos pero aplicaban más presión, sintió que iba a volverse loca cuando Gaara dejo de hacerlo y ella abrió los ojos lista para reprochar pero entonces lo sintió mover la tela a un costado y fundir sus dedos en ella, Matsuri apretó los ojos enterrando las uñas en el muslo de él que con movimientos aletargados introducía su dedo dentro de ella de a poco incrementado la velocidad, el pelirrojo comenzó a sentir como las paredes de su esposa apretaban su dedo y en ese momento aceleró el movimiento e introdujo un segundo doblando las puntas de sus dedos dentro de ella con pequeños toques, sintió como las piernas de ella quisieron doblarse, pero la afianzó a él y fue entonces cuando sus ojos vieron una de las imágenes más bonitas que había tenido, ella entreabrió la boca suavizo los ojos y sus facciones se vieron más finas y luminosas que nunca, su boca soltó un murmullo que jamás descifraría, sus paredes lo estrecharon y sintió celos de la luz que acariciaba todo su cuerpo, de la fuerza con la que sus manos aferraban a su brazo, a su pierna, bajó el rostro y la besó, ella correspondió al beso con voluntad, estaba lista para ser suya cuando…
—¡Gaaraaaa! ¿Estás ahí? — una voz insistente atravezó la puerta de papel interrumpiendo aquel momento perfecto.
Gaara se recompuso rápidamente extrayendo sus manos de las ropas de su esposa que se dejó caer sobre los futones, quedando semisentada de rodillas con la respiración agitada y el rostro sonrojado, él se clocó nuevamente la camisilla de red y se dispuso a abrir la puerta, al correr la puerta de papel, su rostro calmo e inexpresivo se topó con un rostro radiante y sonriente que le miraba fijamente con los ojos más azules que un zafiro.
—¡Por fin! ¿Qué tanto hacias? — gritó Naruto que llevaba en su hombro una toalla y en sus manos una canasta con algo de ropa.
—Naruto— pronunció Gaara con la faz calma.
El rubio dirigió un ligero vistazo hacia dentro de la habitación y se topó con la castaña que se encontraba sentada en el suelo.
—¿Qué le pasa a Matsurí? — Preguntó mirándola fijamente— ¿Está bien? — Gaara en automático interpuso su cuerpo en el rango de visión de Naruto impidiéndole el escrutinio.
La castaña al momento de escuchar preguntar por ella intentó recomponerse y contestó con amabilidad.
—Estoy bien, Naruto- kun— Gaara se ladeo un poco sólo para dejar confirmar la respuesta.
Pero al rubio al instante le cambió el semblante a uno más intenso y miró a Gaara entrecerrando los ojos con picardía, lo cuan le produjo una extraña irritación al pelirrojo.
—¿Pues qué estaban haciendo? — preguntó el rubio en tono coqueto.
—Estaba por tomar un baño ¿ocurre algo? —preguntó con rictus de paz.
—¡Ah sí! Vengó a invitarlos a las aguas termales, tenemos acceso a todo el castillo y todos irán — preguntó retomando su rostro sonriente y normal — ¿Vienen?
Gaara dirigió una mirada a Matsurí la cual asintió con calma y se puso en pie.
—No estaría mal — contesto a la interrogante oculta en la mirada de su esposo.
—Espera un minuto— Gaara dirigió sus palabras al ninja hiperactivo quien enarcó una ceja sonriendo pícaramente otra vez.
—Tomaremos un par de cosas — puntualizó con educación, a lo que el rubio asintió sonriendo.
de camino hacia las termas los tres shinobis llevaban pequeños contenedores con ropa y algunas cosas de limpieza personal, Matsuri había recuperado su color habitual y caminaba detrás de los dos ninjas que conversaban tranquilamente, como si estuviera presenciando una de sus antiguas conversaciones veía al rubio parlotear sin ton ni son y a su maestro contestar con un par de palabras dando pauta así a que el otro siguiera con su perorata. Ella caminaba en silencio recordando los tiempos en los que ella tenía que amarlo en silencio, que mantenían ese tipo de conversaciones.
—Gaara- sensei— la castaña caminaba tras su maestro que la acompañaba a casa.
—Dime, Matsuri— él se mantenía calmo caminando por las oscuras calles de la aldea.
—¿Por qué siempre me acompaña a casa? — la atolondrada castaña daba pasos largos como si marchara distraídamente.
—Porque eres muy joven y es peligroso que vallas sola por ahí— contestó calmo el pelirrojo.
—Gaara- sama— lo llamó nuevamente.
—¿Si? — las respuestas eran mecánicas y veloces pero en un tono bajo.
—¿Soy importante para usted? — ella veía el flameante cabello moverse con los pasos que daba y la luz que brindaba la noche.
—Eres mi alumna— Pausó —claro que lo eres.
—Usted es la persona más importante para mí— el joven paró en seco, giró un poco para verla sobre su hombro y comprobar que ella no era consciente de lo que acababa de hablar — yo no tengo a nadie más que a usted ¿sabe? Desde que mi familia murió, usted es la única persona que se preocupa por mí.
El pelirrojo reanudó su andar sin dar una contestación a lo que ella acababa de decirle, pero eso no pareció inmutar a la castaña que andaba con alegría.
—Llegamos— El Kazekage paró frente una antigua casa que se encontraba completamente sola —Te veré mañana, Matsuri.
—¡Sí señor! —Respondió ella sonriendo, para frente al pórtico de la casa.
Cuando Gaara se giró para tomar su camino hacia el departamento que compartía con sus hermanos la escuchó llamarlo, lo cual hizo que él rehiciera sus pasos un poco para prestarle atención, cuando la miró se dio cuenta de que estaba nerviosa y que jugueteaba con algo entre sus manos.
—Dime, Matsuri — la chica avanzó nerviosamente hasta pararse nuevamente frente a él.
—Yo… yo tengo algo para usted— entre sus manos brillaba algo que parecía una cadena — sé que hace poco fue su cumpleaños, pero como estaba en una misión no pude entregárselo —Jugueteó con el pendiente que había en la cadena, sonrojada.
—Te lo agradezco, pero no era necesario, Matsuri — permaneció estático frente a ella disimulando la sorpresa que le habían causado sus palabras.
—No es mucho — se apresuró a agregar la castaña — es solo que no pude dárselo, no es la gran cosa.
Ella extendió la mano y depositó sobre la de el pelirrojo una fina cadena plateada con un pendiente con una piedra entre verde y azulosa que brillaba en la noche, el alternó una mirada entre la jolla y el rostro que hervida de su alumna.
—Gracias— soltó el joven y sin saber a ciencia cierta qué hacer tanteo el tamaño de la cadena para después ponérselo por la cabeza y que está callera hasta su pecho.
—La piedra se llama aguamarina y la compré para usted porque es del mismo color que sus ojos— hablo atropelladamente — a demás dicen que es la piedra del coraje, la fuerza y la tolerancia y todo eso me recordó a usted, porque ha sido muy amable conmigo siempre a pesar de que todo el tiempo la gente se desespera conmigo, usted siempre me escucha y — Gaara la veía hacer movimientos exagerados con las manos y su rostro estaba tan rojo que parecía que explotaría — no es que diga que no lo amen pero ha sido muy valiente para ganarse el respeto de todos— quizá era eso lo que intentaba decirle unos minutos antes con todo aquello de "la persona más importante" — digo, yo creo en usted y sé que sí llegará a ser Kazelkage, porque no existe nadie más fuerte que usted y a demás…
—Matsurí — la interrumpió el joven y ella automáticamente calló.
—Si no le gusta comprendo, no es mucho— bajó la cabeza avergonzada.
—Gracias —Volvió a agradecer con calma —Me gusta—Continuó — es el primer regalo que he recibido.
—Seguro que otros años habrá recibido mejores, pero me alegra que le guste — Sonrió apenada.
—Es la primera vez que recibo algo.
—Matsuri—le llamó por segunda vez, parecía sumida en sus pensamientos.
—¿Hunm…?— Reaccionó para encontrarse a su esposo y al ninja rubio que la miraban.
—Llegamos, los vestidores de las mujeres quedan hacia allá— le informó calmo su esposo.
Cuando se dio cuenta esta en la entrada de los vestidores y como eran al aire libre se encontraban divididas por paredes de bambú, ella asintió avergonzada por el estado zombi en el que había permanecido todo el caminó pero ellos no parecieron darle importancia, por su parte ella asintió con pena dirigiéndose hacia el área de mujeres, dónde al entrar a los vestidores se encontró con varias ninjas de la hoja que le dieron la bienvenida con calidez y la invitarón a entrar con ellas a las termas, entre este grupo de chicas pudo ubicar perfectamente a Tenten que era la enamorada de su instructor y amigo, a Hinata Hyuga y a la inconfundible pelirrosa Sakura Haruno.
—Ven Matsuri, entra con nosotras— le invitó tranquila la pelirrosa envuelta en una toalla.
—S…si— Matsuri sólo atinaba a ver los cuerpos bien definidos de las chicas que le sonreían y conversaban entre ellas intentando adjuntarla a la plática, no había duda que la más beneficiada era Hinata, después le seguía la Haruno y al ultimo estaba Tenten aunque con el cuerpo innegablemente más torneado de todas, cuando ingresaron a el área del humeante piscina natural se dio cuenta de que ahí se encontraba una comitiva más grande de chicas la cual incluía a su cuñada y a otras ninjas de la arena como de la hoja que conversaban tranquilamente.
—¡Temari tu piel es hermosa!— alegaba una rubia de la aldea de la hoja llamada Ino.
—¿Eso piensas? Pues trabajo muy duro debe ser obra de la buena genética porque del cuidado no lo creo— conversaba con tranquilidad.
—Seguro que lo es, porque tus hermanos también tienen una piel hermosa, muy blanca a pesar de pasar tanto tiempo en el sol— afirmaba Tenten que ya había entrado en el agua.
Temari sonrió maliciosamente y le dirigió una mirada a Matsuri que se encontraba parada tras un enorme pilar que sostenía el tejado de la entrada hacia los vestidores.
—Eso no lo sé bien, pero apuesto que Matsuri puede hablarnos de la piel de mi hermano menor, que es la que les interesa, ¿no es así? — soltó la rubia de las coletas viendo de reojo a la castaña y provocando que todas las chicas dentro de el agua voltearan a verla.
—¿Eh? — se sacó de balance y quedó expuesta ante la mirada de las demás que esperaban una respuesta.
—Cuentanos, porque yo puedo hablar de Shikamaru — informó temaría ante una mueca de asco de la rubia Ino —Pero no creo que eso les interese.
—Yo puedo informar sobre Sai— río Ino y todas las demás con ella.
Esó relajó a Matsuri y se dio cuenta que nunca había estado entre confidencias con otras chicas, más que una vez con Sari, pero no era igual. Entonces se decidio y entró en el agua para escuchar las conversaciones y las risas de las demás chicas a las cuales se unió.
—Vamos Hinata, cuentanos de Naruto— la incitó Tenten, a lo que la otra chica enrojeció.
—Yo… yo no… yo nunca he… con Naruto-kun— murmuraba ardiendo de pena.
—¿De verdad nunca lo haz hecho? — preguntó asombrada Sakura.
—No, creí que se debía esperar, bu…bueno yo quiero esperar— comentó sonrojada.
—Haces bien, muchas de nosotras no sabemos que se siente esperar, ¿Verdad Ino? —Bromeo la pelirrosa.
—Eso dices tú porque te rechazan, querida— Esos comentarios de la rubia hicieron reír a Matsuri, levemente.
—Bueno eso dicen ustedes porque tienen algo entre las manos, es terrible no saber si le gustas o no al chico que te interesa— Tenten hundía el rostro en el agua caliente hasta la nariz haciendo pequeñas burbujas.
—¡Ay, vamos, solo es un hombre muy rígido! — le animó Ino — tú puedes con él.
—Sí le gustas— se le escapó a Matsuri en automático antes de recriminarse internamente por haber abierto la boca ya había captado la atención de todas las demás chicas.
—¿Sabes algo? —preguntó emocionada Tenten.
—N… no— quiso retractarse Matsuri.
—Vamos, ya abriste la boca, ahora habla, nadie dirá nada— la animó Temari.
—Bueno, es que, sí le gustas es sólo que no sabe como expresarlo, no es un hombre muy demostrativo y le intimidas un poco— puntualizó Matsuri viendo la efusividad en la cara de Tenten.
—¿En serio? — saltó emocionada — ¡ay, te amo! — gritó abrazando a Matsuri que se sonrojó y sonrió. Eso era tener amigas.
—Suéltala antes de que esto se vuelva una escena lésbica— rieron todas ante el comentario de Temari.
La noche se fue haciendo larga hasta que todas las kuniochis decidieron que era hora de irse a dormir, Matsuri sentía sus manos arrugada como pasas y jugueteaba con ellas sentada en el vestidor mientras esperaba una regadera. Todo el lugar se fue vaciando hasta que sólo quedaban ella y la Hyuga que se despedía tímidamente de ella antes de salir del lugar, para cuando ella terminó de alistarse el lugar estaba vació y pasaba de la media noche por lo que supuso que su sensei ya estaría en la habitación.
Salió con calma del lugar caminando lento por los pasillos del gran castillo mientras su mente divagaba en las platicas que había mantenido con las chicas dentro de las termas; casi al punto de llegar a la habitación que compartía con su esposo, al girar en una esquina choco con algo, algo duro que la hizo trastabillar hasta caer sentada en el suelo—una pared, pensó— levantando el rostro lentamente se sobó la frente. Cuando se levantó notó que lo que había causado su golpe y caida no era ni menos una pared, era otra persona a la cual ella le había causado el mismo efecto, se trataba de un hombre de gran estatura que la miraba de frente, tenía una larga cabellera plateada que se le regaba por los hombros y parte de su espalda, tenía unos ojos enorme que poseían una gama de colores que se expandían desde el centro de sus pupilas, empezando por un tono amarillo para después volverse verdoso, culminando en azul. Después de salir del estupor se dio cuanta que al caer se habían tirado todas sus cosas y se encontraban regadas por el suelo, sin ser completamente consiente de las cortesías tanto ella como él se dispusieron a levantarlas, una ves tuvo todo dentro del pequeño contenedor, dirigió una mirada a la amable persona que se encontraba ahí y pudo notar que el caballero era mucho más alto y fornido de lo que había previsto mientras estaba en suelo.
—Lo siento— murmuro con una profunda voz entregándole un pequeño recipiente con crema.
—No, discúlpeme usted, debo fijarme por dónde voy— comentó ella sonriendo atolondradamente.
—Vienes con los invitados de mi padre, ¿verdad? —preguntó el encantador joven.
—¡Ah sí! — se apresuro ella a hacer una reverencia— mi nombre es Matsuri y soy una ninja de la Arena.
El joven reverencio también con un rostro sonriente.
—Mi nombre es Takeshi, Matsuri y soy el hijo mayor de lord Ryu— Concluyó con amabilidad.
—Es un honor, señor— dijo Matsuri con educación.
—No me llames señor, sólo llámame por mi nombre. Bien, ha sido un placer conocer a una flor del desierto— tomó la mano de la chica y depositó un beso sobre el dorso de esta —Si me disculpas, me tengo que retirar, pero espero que tu estadía sea cómoda y espero verte mañana, tenemos algunas actividades preparadas para ustedes.
—Hai— atinó a contestar ella.
Sin más el joven se siguió por el pasillo hasta perderse en la oscuridad de este.
Bueno, bueno, ahora sí sin tanta vuelta agradecimientos largo y tendido como a mí me gusta 3
Comenzado con Eclipce Rojo: Te agradezco muchísimo tu comentario y tu constancia con este fic. he leído en estos días los comentarios y he notado que eres una de las personas que más ha estado al pendiente desde que desapareci, te pido una disculpa por toda la espera. estas dentro de mi corazón, espero poder seguir leyéndote con tus comentarios y sugerencias. Me pasé como buena stalker por tu perfil y me leí tu fic. digo sólo por si quieres echar la llave cuando te vallas a dormir, esta noche jeje. abrazos y besos.
Poison girl 29 Lo mismo que con Eclipce Rojo, has estado presente en los comentarios y te agradezco mucho por seguir conmigo y por darme tus consejos y criticas que son tan importantes para, perdón por la espera, pero te prometo que iré actualizando como valla completando el número de paginas, si mañana mismo sale otro cápi, mañana mismo lo subo para no ternerlas esperando mucho. A mí también me da mucho gusto volver a leerte y saber que sigues aquí.
Anika-san: Me fascina que te guste que me dejes saber qué te parece, me alaga que sigas leyendo a pesar de tanto tiempo y pues espero seguirte encontrando por aquí. Abrazos grandes.
Ukiyoe1: Qué te puedo decir, linda. Eres una de las lectoras que más me ha apoyado que hasta vergüenza me da jeje Estoy actualizandome con los One-Shot que me faltan y estoy dispuesta a hacer mucho spam en los comentarios. te quiero, te extrañaba y tus reviews me llenan de ganas de seguir actualizando, porque por algún motivo tus comentarios siempre me hacen sentir orgullo de lo que hago y de saber que conecto con los demás. Gracias a Dios sigues aquí y le pongo empeño a esa personalidad porque es un chico difícil, ahora no me imagino a las que escriben SasuSaku o NejiTen jeje por milecima vez te agradezco, te quiero y te leo pronto.
Como cierre quiero dejar un especial agradecimiento a Guest que ha estado presente por aquí y decirle que por supuesto. Continuo. besos y abrazos.
A todos mis lectores que no se animan a comentar, si es que los hay todavía jeje, les digo que los quiero y les agradezco. 3
Es todo por ahora. ¡De este lado de la pantalla, Persae! :3
