Corría rápidamente hacia el gremio, debía verla en ese momento y decirle lo que acababa de "descubrir". Entro por la puerta principal del lugar ganándose un mar de malas miradas, busco con los ojos a la maga ignorando esas casi "amenazas de muerte" con los ojos queriendo creer en lo más profundo de su ser que Natsu y Mira no habían ido de chismosos sobre lo que había pasado entre él y la peli azul, pero como siempre…Nada era como deseaba.
—¡Tu, maldito desnudista de mierda! —La voz del violento Redfox se escuchó mientras caminaba hacia el con los puños apretados y uno alzado de forma amenazante, el Fullbuster alzo una ceja viendo esto pero se puso en guardia.
Bien era oficial: Esos dos estaban más que muertos, los iba a hacer pedazos en cuanto se quitara a Gajeel de encima, se quedó esperando a que el Slayer de hierro llegara a él y en cuanto lo tuvo enfrente le dio la cara como valiente.
—¿Qué quieres, Gajeel? —Pregunto fastidiado y perfectamente atento en caso que quisiera sacarle los dientes a punta de golpes.
—¡¿Cómo que "¿Qué quiero?"?! ¡Te voy a aplastar por jugar con Juvia! —Le tomo del cuello con una mano, pues el mago no llevaba camisa de donde sujetarle. Ambos se vieron amenazantes a los ojos listos para iniciar la batalla.
—Gajeel—Llamo rápidamente la atención Natsu, tomo la mano del de cabello largo, recibiendo un gruñido de este como primera respuesta—Detente. —Hablo en un tono bastante severo, inusual en el.
—¿Por qué lo defiendes, Salamandra de mierda? —Le espeto furioso, si el mismo le había contado lo sucedido para que el alquimista recibiera su merecido.
—Porque…—Miro a Gray, este le sonrió: Podía contar con su amigo—Porque… ¡Yo también quiero darle su merecido al cabron! —Grito de golpe antes de que todo ese sentimiento de amistad se fuera al trasto y entre ambos Slayers comenzaran a atacar al mago de hielo que, aunque poderoso, no podía hacer nada contra dos oponentes furibundos.
—¡Maldita sea Natsu, que poco amigo eres! —Gritaba el alumno de Ul mientras peleaba contra ambos, pero en un parpadeo le tenían arrinconado, junto sus manos, listo para hacer magia, pero un par de pasos metálicos le hicieron frenar en seco.
—Gray…—Susurro Natsu bastante serio—Nosotros solo estábamos calentándote….Erza quiere hablar contigo—dijo malicioso y luego hizo una seña con su mano que el mago entendió al instante sudando frio de puro terror.
—No el pan italiano…—Murmuro con terror visible, el mago más nuevo no entendió la referencia.
—¿Pan italiano? ¿Y eso que es? —Pregunto dudoso, ambos magos de más tiempo en el gremio temblaron de pánico.
—El pan italiano Gajeel, yo no creí que ella encontrara la forma de usarlo como un arma. Estaba equivocado ¡Estaba muy equivocado! —Explico un tembloroso Natsu mientras el perforado solo sudaba frio, nunca había visto a Natsu así de alterado desde "El castigo".
—No volveré a ver la comida italiana de la misma forma…—Susurro Gray antes que su pesadilla en armadura llegara frente a él con, de hecho, una tira de pan italiano en la mano, sudo frio y un tic le dio al ojo— ¿Tenme piedad? —Pidió por lo bajo, pero la mirada de Erza le dijo que eso no pasaría.
—La piedad no está en mi vocabulario para un poco hombre como tú, Gray—La estricta voz de Titania le hizo temblar, ahora sí que estaba condenado.
—Debo hablar con Juvia—Hablo tan serio como pudo, algo prodigioso considerando que estaba delante de tres mega magos que podían destruir un país de proponérselo.
—Ella no está, Cerebro de paleta, se fue en una misión con la coneja y la enana—Dijo rápidamente Gajeel chocando sus puños no dispuesto a dejar a la pelirroja quedarse con toda la diversión.
—¿A dónde? —Pregunto viendo a los tres, siempre en guardia.
—Fueron al puerto de Hargeon, ¿Por qué la pregunta? —Dijo un curioso Natsu, que luego recordó que estaba enojado con él y frunció el ceño apretando los puños.
—Porque…. —Trago saliva juntando todo lo que podía llamar pelotas por lo que estaba por decir—Estoy a punto de hacer lo siguiente: Usare mi magia para lanzar a Natsu contra Gajeel…Una vez que estén juntos los congelare con mi Geiser de hielo, después…—Miro a la pelirroja algo nervioso—Pasare por el costado de Erza cortando su armadura con una cuchilla de hielo para dejarla inhabilitada…Y de allí saldré corriendo a buscar a Juvia—dio un paso delante juntando sus manos generando un circulo de magia.
Sus tres oponentes se vieron entre sí, un par de miradas cómplices después el trio comenzó a reír sonoramente mientras el resto del gremio que veía la escena no se creían de donde fue que Gray junto tanto valor para retar a tres de los magos más poderosos de Fairy Tail él solo, aunque la fuerza del Alquimista de hielo no era para ponerse en duda eso iba mucho más allá de sus capacidades…O de las capacidades de prácticamente cualquiera.
—Gray eso ha sido adorable—Dijo Erza limpiándose una lagrima de la risa, los otros dos no parecían controlarse aun pero al ver el rostro serio del mago se quedó muda—Oh, ¿Hablas en serio…? —Golpeo a los dos Slayers para que se aplacaran y ellos dejaron de reír—Idiotas, Gray habla en serio. —
—¿Bromeas, no? ¡Gray idiota no podrás hacernos ni un rasguño! —Le apunto amenazadoramente el de pelo rosado.
—¡Ya saquémosle los dientes a patadas! —Bramo furioso el otro Slayer chocando sus puños mutuamente avanzando, el alquimista trago saliva de nuevo y movió sus labios susurrando algo que apenas pareció ser "Lo que hago por amor" y antes que el trio más letal de Fairy Tail llegaran a él un poderoso rayo se estrelló entre los cuatro sorprendiendo a todo mundo, las miradas fueron hacia la dirección de donde vino el impacto eléctrico topando sus miradas con cierto Slayer de segunda generación.
—¡Laxus! —Fue el grito a coro, no entendían que pintaba el nieto del maestro en la situación, el aludido dejo su abrigo de lado caminando solo con su camiseta sin mangas cubriéndole, llego entre los magos y su víctima de homicidio/genocidio y crujió su cuello.
—No iban a divertirse sin mi ¿Verdad…? —Pregunto escuetamente, el mago de hielo puso cara de pánico: Si antes estaba frito, ahora estaba más que eso.
—Puedes unirte si deseas, Laxus—Intervino la líder del equipo de ejecución de Gray quien ya se preguntaba seriamente si Ur le vería en el cielo para reprenderlo.
—Perfecto entonces—Alzo las manos y fuertes relámpagos mandaron a los dos hijos de dragones contra el fondo del gremio para la sorpresa de todo mundo, la maga de re-equipo no se movió de su lugar pero sus ojos se tornaron serios de golpe.
—Laxus…—Susurro con bastante enojo, el aludido movió la cabeza bruscamente tirando sus audífonos de lado dejando escuchar que reproducían música a todo volumen, más específicamente: No one like you de The Scorpions.
—Muévete papanatas, si te apresuras las alcanzaras—Dijo a Gray, el aludido le vio sin entender qué carajo pasaba pero cuando el rubio se giró tomándolo del cuello entendió todo: Laxus le estaba ayudando—Dije… ¡Muévete! —De un fuerte movimiento lo arrojo a través de uno de los ventanales del gremio haciéndolo salir volando, se giró hacia Erza que ya estaba lista con su armadura de La Diosa Relámpago con el ceño muy fruncido.
—No deberías meterte donde no te llaman Laxus—Advirtió caminando hacia él, los demás miembros del gremio temblaron ¡Esto sería peor que King Kong VS Godzilla!
—Y tu deberías conseguirte un novio, a ver si con algo de sexo se te quita lo perra frígida—Se mofo el malicioso rubio, la joven se sonrojo y enfureció por su comentario mientras Macao pensaba seriamente en comprar un seguro contra monstruos para el gremio al tiempo que organizaba su testamento.
—¡Estás muerto! —
—¡Pelea Scarlet! —
Y de pronto un brutal choque genero una masiva explosión dentro del gremio, fuera de este el joven Gray veía la escena a ya varios metros del gremio mientras trataba de poner sus ideas en orden cronológico. Así había pasado: Su mejor amigo, el mejor amigo de Juvia y Erza habían intentado asesinarle, posteriormente por alguna extraña razón sin sentido aparente Laxus le salvo y le ordeno que continuara con su búsqueda de la joven sus anhelos y todo eso antes de que Laxus se agarrara a golpes con Erza.
—Si sobrevivo a esto ¡Me voy a retirar! —Juro el mago mientras corría por las calles de la ciudad en la ruta que le llevaría a la salida que tomaba dirección a la ciudad portuaria de Hargeon mientras sin saberlo era perseguido por el dúo de Slayers que aún tenían cuentas pendientes con él.
Después de un par de batallas bastante intensas en medio del bosque, que terminaron cuando el mago cruzo un puente colgante y ninguno de los dos persecutores lograron siquiera poner un pie encima sin vomitar como mujer con seis meses de embarazo el mago llego finalmente a la ciudad donde estaba su querida examante próxima novia si todo salía de acuerdo al plan.
—Muy bien Gray apégate al plan—Busco en su bolsillo donde escribió su increíble y fabuloso plan a cinco pasos para recuperar a Juvia—Paso 1: Sal de Fairy Tail con vida—Marco como "hecho" ese punto—Paso 2: Sal de la ciudad con vida—Marco eso también—Paso 3: Llega a donde esta ella—Marco ese paso por igual—Ahora al paso cuatro: Hallarla. —
Comenzó su implacable búsqueda, camino por toda la ciudad preguntando a cada persona que se topaba en el camino si habían visto a dos jóvenes de cabello azul y una rubia con pinta de colegiala pervertida pero sencillamente nadie le dio pista, después de cuatro horas de intensa búsqueda se dio un descanso tirándose en el pasto de un pequeño parque en el centro de la ciudad.
—Ok, el plan quizás tenga sus fallas—suspiro pesadamente tapándose los ojos con las manos, sintió de nuevo la culpa invadirlo como había estado haciendo hasta el día anterior y fue acompañada de un enorme pesimismo sobre su situación— ¿Y si me manda al diablo? Es decir…Merezco que me mande al diablo—Se dijo con desaliento.
No era que fuese a llorar pero se sentía estúpidamente vulnerable en ese momento, se levantó de un brinco dándose un par de palmadas en las mejillas tratando de despejar su mente, frunció el ceño y decidió hacer lo que un mago de Fairy Tail sabe hacer mejor: Destruir todo a tu paso para conseguir lo que necesitas.
Uno suele hacer locuras cuando es parte de Fairy Tail, pero como las de ese día uno solo las hace por una razón: Por puro amor.
