Yossu! perdón por el retraso! Es que estoy con el carnet de conducir y con la familia; si os digo que he tenido que escribir en el móvil porque no tenía tiempo con el ordenador... Pero ya está todo listo y pasado. Me he divertido bastante escribiendo este capítulo, espero que a vosotros os divierta leerlo.
MUCHAS GRACIAS a AlexLopezGua, Zeldi-chan, Ensoleillement, Isuam, Marth-a-Lowell y kazumi-sama97 por sus super reviews!
A leer!
Había encontrado el punto ciego en bastante menos tiempo del esperado; ahora sólo necesitaba un cuaderno y algo para escribir. Meta Knight había sido de gran ayuda; seguro que si hubiera sido yo el que se pusiera a pasear de un lado a otro justo en ese pasillo, habrían sospechado. Sin embargo, durante todo ese día nadie mencionó nada sobre el tema. Obviamente, yo no hice nada que pudiera resultarles extraño, pero tampoco me portaba "bien", ya que eso habría sido doblemente sospechoso.
Así que, mientras buscaba papel y algo para escribir, armé un pequeño jaleo con el idiota de Falcon, me quejé durante un buen rato de mi situación a Samus, la cual me encontré por el pasillo, ebria, y después di unas cuantas vueltas a la base, sin adentrarme en el laberinto de pasillos; ya habría tiempo para eso.
No volví a hablar con Ike aquel día. No es que no nos viéramos, pero ni él se acercaba a mi ni yo a él. Era una extraña tregua simbólica entre los dos. No estaba seguro de lo que significaba el grandullón para mí, pero aquella primera erección para mí, fue real, y no tenía ni idea de cómo actuar ante ella.
A las nueve de la noche aproximadamente, anunciaron por megafonía que la cena estaba preparada. Me crucé en el pasillo con varios integrantes de la organización, entre ellos Lucario. Me puse a su lado y me llevó hasta el comedor, mientras disfrutábamos de una pequeña y nimia charla. Allí vislumbré a mi compañero de habitación, sentado en una mesa frente a un gran plato de pollo, junto a otro chico aún más pelopincho, también de cabello azul, además de con Samus, Snake y...
No podía ser.
- Lucario, ¿por qué está Link Hyrule sentado en esa mesa?- pregunté, sin molestarme en disimular mi sorpresa.
- Vaya, así que era cierto que le iban a transladar a este lado- comentó, llevándose la mano al mentón.- Eso significa que ahora él también forma parte de Fate.
No cabía en mí de incredulidad. ¿Cómo era que uno de los actores secuestrados formara ahora parte de la organización que le raptó? Ah, espera, que mi caso era parecido... Pero él seguía siendo de valor para ellos.
- No lo entiendo- murmuré.
- Sólo Master Hand y él sabrán la razon, o razones. Nosotros simplemente lo aceptamos, así que no hagas más preguntas, Marth.
Aquello me sorprendió viniendo de Lucario. No parecía el tipo de persona que simplemente acataba sin saber por qué. Parecía que a Master Hand realmente se le respetaba. Sus decisiones y órdenes eran absolutas hasta para los más sensatos.
Al ver que Ike miraba hacia mí, desvié la mirada y me fui a por mi cena. Era un buffet libre, con comida de todo tipo. Para mi gozo, tenían sushi, ramen y otros platos japoneses. Aquella iba a ser mi cena. Cogí un poco de cada y me fui a buscar una mesa libre o, en su defecto, una tranquila. Ambas parecían opciones difíciles, pero al final encontré una mesa vacía, un poco arañada, pero vacía. Sin dudarlo, me senté y empecé a comer.
Tardé un poco en darme cuenta de que la gente me miraba con una cara entre asombro y curiosidad. Fue entonces cuando me fijé en que mi bolita con alas favorita estaba sentada a mi lado, en silencio. Me sobresalté.
- ¡Dios, Meta, qué susto me has metido!- exclamé, suspirando después.- ¿No comes nada?
Meta Knight me miró y por un momento me pregunté si me había entendido o no. Pero mis dudas se disiparon al ver cómo la bolita se incorporaba y se zampaba mi servilleta de papel. Sorprendido, acaricié a Meta, quien, sin saberlo, acababa de solucionarme un gran problema. Aquella bolita realmente iba a ser mi salvación.
- ¿Qué haces en mi mesa?- preguntó alguien, de pie al otro lado de la misma.
Levanté la vista. Un chico de pelo gris azulado apagado y revuelto, con mirada de lobo, estaba frente a mí con una bandeja de carne en sus manos. Ahora entendía por qué la gente me miraba. Él debía ser el "matón nº 1" de las películas. Aquello, con las mesas y los grupos, parecía el instituto. Suspiré.
- Pues, como puedes ver, estoy comiendo- respondí tranquilamente, mientras metía otro trozo de sushi en mi boca.- ¿Hay algún problema?
Él dejó con brusquedad su bandeja sobre la mesa.
- Sí, que esta es mi puta mesa- respondió, visiblemente cabreado.- Lárgate, novato, si no quieres que la próxima carne que desgarre y devore sea la tuya.
No era difícil darse cuenta de que nos habíamos convertido en el centro de atención de la sala. Suponía que nadie se había molestado en atrevido a tratar con aquel pobre maleante.
- Para empezar, ¿eso significa que eres caníbal?- pregunté.
Aquello le desconcertó un poco.
- ¿Qué?
- ¿Comes carne humana, siendo humano?- traduje.
Chasqueó la lengua.
- ¡Sé lo que es el canibalismo!- gritó.- ¡Y claro que no lo soy!¡Qué asco!
Sonreí.
- ¿Entonces qué es eso de desgarrar y devorar?- pregunté.
Se quedó en silencio.
- Es una amenaza, idiota- respondió.
- Buf, para ser una amenaza, no surte efecto- comenté.
Él apretó los puños.
- ¡¿Qué?!
- Verás, quizá deberías probar con algo distinto, no sé... ¿qué te parece esto?- puse mi mirada más sombría, una que había aprendido durante mi entrenamiento para guardaespaldas. Una que a mí mismo me asustaba.- Como en cinco segundos no te hayas largado te arrancaré esa cabeza de imbécil que tienes, la clavaré en una estaca y la usaré para advertir a todo el que se acerque de la suerte que corre si me toca los cojones.
Aquello me sentó de maravilla. Realmente necesitaba descargarme, y lo había conseguido. Me di cuenta de que el malote se había puesto blanco y me miraba sin decir nada, con los ojos bastante abiertos. Había un efecto parecido en los de las otras mesas, los cuales se giraron rápidamente y volvieron temerosos a sus conversaciones cuando les miré. Estaba orgulloso de mí. Si Roy lo hubiera visto...
- ¡MAESTRO, ENSÉÑEME!- gritó de pronto el maleante, mirándome con ojos brillantes, aún temblando un poco.
Volvimos a convertirnos en el centro de atención. Yo me reí.
- ¿Qué?- pregunté.
Él se sentó.
- Quiero que me enseñes a intimidar así a la gente- pidió.- Me llamo Wolf.
Aquello no me lo esperaba.
- Eh... de acuerdo, Wolf, escúchame- dije.
Vi que me prestaba toda su atención mientras comía involuntariamente la carne de su bandeja. Aquello me resultaba muy gracioso. Contuve la risa y fui sincero con él.
- Antes de nada, necesitas algo que proteger- dije.
Me miró, confuso.
- No entiendo- dijo.
Sonreí.
- Para ser fuerte y dar miedo si debes darlo, tienes que tener algo por lo que darlo- expliqué.- Yo tengo algo que proteger, por lo que puedo dar todo el miedo que quiera para conseguirlo, y que surta efecto.
Se quedó pensativo, mientras comía otro trozo de carne. Yo estaba a punto de terminar mi cena.
- Creo que ya... lo voy pillando- murmuró, asintiendo.
- Me alegro- dije.- Encontrar eso que debes proteger será tu tarea.
- ¡Sí, maestro!
Dejé los palillos sobre el cuenco en señal de que había terminado y aproveché esta inesperada relación.
- ¿Dónde podría conseguir papel y boli, Wolf?- pregunté.
Se llevó la mano al mentón.
- Sinceramente, aquí no solemos escribir, pero los enanos suelen tener papel y todo tipo de bolis para dibujar y entretenerse.
- ¿Enanos?
- Sí, los gemelos y esos dos niñatos de Onett- murmuró con fastidio.
- ¿Dónde puedo encontrarlos?
- En la zona de niños, por supuesto- respondió. Al ver que seguía con la misma cara, suspiró.- ¿Al lado de la zona de descanso?
Eso sí que sabía donde estaba.
- ¡Ah, vale!- exclamé.- Gracias, discípulo.
- Un placer ayudaros, Sensei.
Y con eso me hice con el servicio del matón del comedor. Me sentía alguien importante y lancé una mirada llena de orgullo a Ike, quien tenía el pollo a medio comer en la mano mientras me miraba con cara de asombro. Salí del comedor y me dirigí a la habitación. Mi estrategia comenzaría al día siguiente, necesitaba descansar.
Y tanto que lo necesitaba, fue echarme en la cama y quedarme completamente dormido. Ni siquiera escuché a Ike entrar y acostarse. Decidí que también me llevaría el colchón. Y la almohada. Y a Ike.
Espera, ¿qué demonios...?
Jajajaja cómo me reí al añadir eso último. Corté el capítulo sin dar opción a Marthy-poo a desdecirse de sus pensamientos! MUAHAHAHAHA qué malvada soy. Pues hasta aquí el capítulo de esta semana. Ahora Marthy tiene una bolita con alas, un discípulo y un seme. Seguro que me llegan reviews pidiendo violaciones por parte de los tres. JAS
Hasta la próxima semana!
Reviews y Ciaossu!
