Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son de Meyer. Si por mí fuera, Jasper aparecería mucho más y con ropa muuuuy Sexy. Sólo Elizabeth y Evan son de mi propiedad.
Pairings: Edward/Bella, Edward/..., Rosalie/Emmett, Alice/Jasper, Esme/Carlisle.
Warning: +17, puede haber leguaje adulto y escenas de sexo.
Summary: Bella y Edward acaban de graduarse. La noche de la fiesta, ambos tienen su primera vez. Pero ninguno de los dos puede imaginarse que esa noche podría cambiar su vida. Edward abandona a Bella, dejándola a su suerte. Seis años después, el destino quiere reencontrarlos.
Capítulo dedicado a: Kelda Ylonen Cullen
Capítulo 10: Primer día, te conocimos
"La sonrisa y alegría es el mejor medicamento que existe sin receta médica."
Bella POV
Estaba exenta del mundo que me rodeaba. La noticia que me había dado Alice, esa en la que él volvía, me había reabierto las heridas que creía noticias. Tal vez volviera con su vida armada, con una mujer a quien amar, con su título. Tal vez estaba casado y con hijos que no rechazó porque les amaba y amaba a la madre. Me volví a sentir en el abismo en el que me había encontrado hacía tantos años atrás por su huída. Porque había huido como un cobarde, un maldito y estúpido cobarde.
Las lágrimas volvían a entorpecer mi vista, pero no sólo sentía la tristeza de volverlo a ver, sino también la rabia y bronca que había creado hacia su persona. Tal vez lo seguiría amando, pero no podía amar a un ser que despreció a sus hijos, que me abandonó cuando más lo necesitaba, que destruyó a su familia, a mí y a sus hijos, porque los dejó sin padre. Tuve oportunidades de darles un padre, como se merecían. Sin embargo, con nadie pude sentir esa inmensa felicidad y amor que sentía por él, así como tampoco les creía buenos para mis hijos. Años después, ellos mismos, entrenados por Emmett, los sacaban de mi lado. Al principio estuve enfada con Eli y Evan, pero después se los tenía que agradecer. Éramos sólo los tres, sin nadie más en la cuenta, y así siempre tuvo que ser.
- ¿Estás bien? – preguntó Alice, sacándome de mis cavilaciones.
Simplemente asentí, viéndome incapaz de articular palabra alguna. Me sequé las lágrimas con el dorso de mi mano, e intenté cambiar mi semblante por mis hijos.
- ¿Sabes cuándo volverá? – cuestioné, intentando sonar fuerte.
- No. Papá me dijo que lo haría pronto, tomará el lugar de médico de Guardia Clínica y Pediátrica en el Hospital.
Abracé a Alice fuertemente, estaba sintiéndome vulnerable de nuevo.
- No quiero que los vea, no quiero que los aleje de mí. ¡No lo soportaría! – exclamé al borde de un ataque de nervios.
Alice se separó de mí y me obligó a mirarla a los ojos.
- No lo hará, nunca los alejará de ti – dijo, con un extraño brillo en los ojos-. Y si lo intenta, sabes que todos nos opondremos.
- Gracias Allie – murmuré, dándole otro abrazo.
Alice me devolvió el abrazo y volvimos al salón. Allí encontramos a Evan jugando a la Xbox con Jasper y Emmett, y a Eli charlando con Rosalie. Sonreí al verlos tan felices y en familia. Nunca necesitaron, ni necesitarán, un padre, pensé. Me senté, junto a Alice, con mi hija y escuchamos la conversación.
- Yo no dije que no eras linda, tía Rose – decía Eli-, yo sólo te dije que mi mami, para mí, es más linda.
Rose, Alice y yo nos reímos, porque mi hija tenía el ceño fruncido y parecía enojada.
- Era sólo una broma, Eli – contestó Rose riendo-. Por supuesto que tu mami es linda, es, más es hermosa. Pero tía Alice, y tú también son hermosas, así como yo. Cada una es hermosa a su forma – explicó.
Estuvimos un rato charlando de cosas irrelevantes. En momentos, Eli nos hacía reír, ya que, de la nada, decía cosas extrañas que, para ella, era algo muy común. Al mediodía, almorzamos en la casa, Esme había preparado carne y patatas al horno, algo sencillo pero que mis hijos amaban. Al terminar, ayudé a Esme a lavar las cosas y acomodarlas.
- Ya los niños comienzan el kinder, ¿no? – preguntó con una sonrisa en los labios.
- Si, la semana que viene, así como yo termino las vacaciones – contesté.
- ¿Queda cerca de tu trabajo?
- Por suerte si. Pero igual no tiene un horario muy flexible – musité-. Carmen se ofreció a cuidarlos esas horas de diferencia.
Noté que Esme hizo un mohín de disgusto. Ella amaba cuidar a sus nietos y no era que no le agradaba Carmen, de hecho se llevaban bien, pero tanto tiempo cuidándolos, era una rutina para ella.
- Si quieres le pido que te los traiga - comenté intentando enmendar las cosas.
Esme levantó la mirada y me sonrió maternalmente.
- No está bien, pero podríamos turnarnos – dijo con una sonrisa afable.
Yo simplemente asentí, terminé de guardar lo que tenía en las manos y fui al living. Allí estaban todos, ahora estaban Eli y Evan jugando contra Jasper y Emmett. Me situé detrás del sillón, junto a Alice y Rose que vitoreaban a mis hijos. Iban ganando.
- ¡Vamos Eli!
- ¡Vamos Evan, tú puedes!
- ¿Por qué no hinchas por mí, amor?- preguntó Emmett haciendo un puchero.
- Eso, Alice –secundó Jasper.
Las chicas y yo reímos.
- Porque están jugando con niños – comenzó Rose.
- Y son tiernos – dije.
- Y porque aunque tengan cinco años, ¡los están aplastando! – terminó Alice, sonriente.
Emmett y Jasper suspiraron, y se golpearon la frente cuando perdieron el round, nuevamente. Incluso Emmett revoleó el joystick, enojado.
- ¡Es trampa!
- ¡Oye tío que mi hermana y yo no somos ningunos tramposos! – saltó Evan.
Ambos se miraron fijamente a los ojos unos momentos, Emmett se había agachado hasta estar a su altura. En un momento, nada esperado, Evan le sacó la lengua, como buen chico que es, y Emmett corrió hacia Rose 'herido'.
- Rosie, Evan me sacó la lengua – lloriqueó.
Todos, hasta Esme que entraba al living, nos quedamos mirándolo. La situación era demasiado extraña y patética. Estallamos en risas. Los niños reían mientras lo apuntaban con su dedito índice. Emmett hizo un mohín de disgusto y luego también rió.
- De acuerdo, me extralimité – murmuró.
- Demasiado – acordó Jasper.
Después de ese momento cómico en el día, todos volvimos a tranquilizarnos. Esme le pidió a Eli que tocara el piano que había en el living, su piano. Evan, como su gemelo, se sentó al lado de su hermana y tocaba unas pocas notas para acompañarla. Vi a Esme y Alice tener los ojos bañados en lágrimas, debía de ser duro para ellas, tanto como lo era para mí. Carlisle llegó cerca de las cinco de la tarde y lo felicité por el ascenso. Él insistió en que nos quedásemos a cenar y no pude negárselo.
La siguiente semana se pasó volando. Tuvimos que ir varias veces al centro comercial, idea de Alice, secundada por mi hija, para comprar todo lo que necesitarían los niños en la escuela. Desde ropa hasta sus lápices de colores. Incluso, me compró nuevos trajes para mi trabajo. Enseñaba en el viejo Instituto de Forks, como profesora de Literatura. El domingo a la noche, acosté a los niños y, luego de una ducha relajante, me acosté. Me era imposible conciliar el sueño, así que me quedé mirando el techo hasta no sé que hora. Estaba ansiosa y preocupada, el día anterior había llegado él a Forks y yo no pude pisar la casa de Carlisle y Esme. Y no podría hacerlo hasta que él se fuera de allí. Se me había complicado no llevar a los niños a ver a sus abuelos, pero no me lo quería cruzar. A cambio de eso, los llevé al acuario y al cine. Definitivamente aún no estaba preparada para verle.
Elizabeth POV
Me desperté temprano y me acordé que hoy sería mi primer día en el colegio, junto a Evan. Los dos estábamos súper emocionados y ansiosos. Me levanté de mi cama y caminé hasta la de mi hermano. Él dormía dándome la espalda, siempre lo hacía, abrazado a su osito Teddy.
- Evan - dije, pero él no despertó-. Evan – volví a insistir, en vano-. ¡EVAN! – le chillé moviéndole por el hombro.
Mi hermano se sentó de golpe en la cama, con los muy abiertos.
- ¿Qué pasó? – preguntó y yo me reí.
Me miró como enfadado
- ¿Por qué me gritaste?
- Porque ya es lunes, hay que despertar a mamá, y así podemos ir al cole.
Mi hermano asintió y se rascó la cabeza, bostezando.
- Primero habría que cambiarnos – me dijo.
- Cierto – acordé riendo.
Caminé dando saltitos hasta el armario que tía Alice y tía Rose había llenado de ropa para mí. Lo hacían semana por medio, nunca me dejaban usar la ropa dos veces, las que ya había usado las regalaban. Al principio me dio pena, porque había cosas que me gustaban muchísimo, pero mamá me enseñó a esconder esa ropa y usarla cuando mis tías no me vieran. Igual habían hecho con Evan, pero a él no le importaba tanto la ropa, le gustaba más los juegos y los coches. Eso le pasaba por estar tanto tiempo con tío Jasper y tío Emmett. Me puse una falda rosa y una camiseta del mismo color, me puse mis zapatitos con abrojo, porque no sabía atarme los cordones y me giré a ver a mi hermano. Él estaba esperándome sentado en su cama.
- ¿Lista? – preguntó y yo asentí.
Los dos salimos corriendo de nuestro cuarto y fuimos hasta el de mamá. Nos subimos a su cama y empezamos a saltar en ella.
- ¡Mami, es lunes! – grité.
- ¡Si, hay que ir al cole! – dijo Evan.
Era raro ver a mi hermano saltar y gritar, siempre era el que me retaba por hacerlo y el que, intentaba, evitarlo. Al parecer, estaba tan emocionado como yo. Mamá abrió los ojos y nos sonrió. Se sentó en la cama y se tapó la boca cuando bostezó.
- Está bien, ya me cambio. ¿Bajan o me esperan? – preguntó, levantándose.
Miré a mi hermano y se encogió de hombros.
- Nos quedamos – contesté por los dos.
Mamá sonrió y nos dio un beso en la mejilla a cada uno. Mi mami era la mami más genial del mundo. Se puso uno de esos raros pantalones negros y una camisa blanca. Dijo que como su trabajo era importante, siempre tenía que vestirse así. Aunque eso no estaba muy a la moda, como me había dicho mi tía Alice. Bajamos con mamá hasta la cocina, nos sirvió un cuenco de cereales y un vaso de juego de naranja. Con los nervios, o tenía mucha hambre. Sin embargo, el abuelito Carlisle me dijo que para crecer y ser grande, tenía que desayunar. Mamá, mientras, se sirvió café. No sabía por qué le gustaba, tenía un olor fuerte y un sabor horrible.
Un ratito después, salimos de casa y mamá nos llevó hasta la escuela. Estaba en el pueblo donde vivían mis tíos y mis abuelos. El colegio era muy bonito y grande, tenía un patio muy grande para jugar y había muchos árboles y flores. Bajamos del auto y le tomé la mano a Evan. Parecía que tenía miedo a ir. Él no era como yo, él era un poquito más tímido. Antes de entrar mamá nos dio un beso y un abrazo a cada uno, nos deseó suerte en nuestro primer día y nos dijo que la señora Carmen nos iría a buscar.
El día en la escuela se pasó volando. Teníamos una señorita que era muy buena y linda. Nos enseñó las letras, pero Evan y yo ya las sabíamos, a los dos nos gustaba leer, aunque a mí más tocar el piano. Nos hicimos amigos y, con el pasar del tiempo, mi hermano entró en confianza y jugaba conmigo y los otros nenes. A la hora de la merienda, nos sentamos con nuestros nuevos amigos.
- ¿Dónde viven? Porque nunca los vimos en el pueblo – preguntó uno, creo que se llamaba Jason.
- Vivimos en Port Angels – contestó mi hermano por mí.
- ¿Si? ¿Con quién? ¿Su mamá y su papá? – preguntó Anna, una niña muy buena.
Papá aquella palabra me era familiar. La tía Alice le decía así al abuelito Carlisle, pero ni Evan ni yo teníamos a alguien para decirle así. Sólo estaba mamá. Me sentí triste. No tenía papá, no tenía una familia entera.
- No, con nuestra mamá solamente – susurré, mirando la mesa.
Sentí la mano de mi hermano sobre la mía. Él también estaba sintiendo lo mismo que yo, lo sabía.
- Ah – dijeron los niños.
En ningún momento volvieron a preguntar más cosas y el día siguió avanzando. Pero a mí no se me iba de la cabeza el tema de mi papá, ¿por qué no tenía uno? Se lo tendría que preguntar a mi mamá.
A la salida del colegio, tal como mamá había dicho, estaba la señora Carmen esperándonos. Corrimos a ella y la abrazamos.
- ¿Cómo estuvo su día? – preguntó contenta.
- Bien – contestó Evan, aún triste.
- ¿Quieren ir a tomar un helado y luego a la plaza?
Los dos la miramos felices.
- ¡Si! – gritamos.
La señora Carmen se rió y nos llevó a tomar el helado. Pedimos uno para cada uno, el mío de chocolate y vainilla, y el de Evan de frambuesa con vainilla también. La señora Carmen se pidió el suyo y nos llevó a tomarlo a la plaza. Cuando lo terminamos, mi hermano y yo corrimos a los juegos. Antes de llegar, me tropecé y me caí. Me dolió tanto que empecé a llorar.
- Eli, te lastimaste – dijo Evan
- ¡Elizabeth! – escuché gritar a la señora Carmen.
Ella corrió hacia mí y me levantó en brazos.
- Quiero ver a mami – lloré-. Y al abuelito Carlisle.
- Ya te llevo – me dijo-. Vamos Evan.
- Si.
La señora me subió a su coche y Evan subió a mi lado. Estaba triste por verme lastimada y trataba de consolarme, pero me dolía muchísimo, ¡y encima tenía sangre! Carmen condujo rapidísimo y antes de lo que pensaba llegamos al hospital donde trabajaba mi abuelo. Ella me cargó y entró hasta la recepción, con Evan a su lado.
- Necesitamos ver al Dr. Cullen – dijo Carmen-. Es una urgencia.
La señora que estaba en la recepción asintió y llamó al Dr. Cullen por el altoparlante. Me hicieron pasar a un box, o creo que así se llamaba, y me acostaron en una camilla. Entró un hombre y saludó a la señora Carmen.
- Buenas tarde, soy el Dr. Cullen – dijo.
Mi hermano tenía el ceño fruncido y estaba haciendo mala cara. Miré al doctor, pero ese no era mi abuelito. Era un hombre con un pelo de un color parecido al mío y ojos como los de mi hermano. Me enfadé, ese no era a quién quería que me revisara. Cuado se acercó a mí, no lo dejé tocarme, aunque me dolía mucho.
- ¿Cómo te llamas?
- Elizabeth – contesté enojada.
- Bueno Eli, ¿puedo llamarte así? – preguntó y yo asentí-. Mira Eli, si no te reviso, no puedo curarte.
Me sonrió y tenía una bonita sonrisa, pero yo no confiaba en él.
- Tú no eres el Dr. Cullen – le dije-. ¡Le robaste su nombre!
El hombre se rió.
- No, me llamo Edward Cullen, soy tu doctor. No le he robado el nombre a nadie – comentó-. Ahora, ¿puedo revisarte?
Asentí y me relajé. Me revisó la lastimadura del brazo y el de la rodilla, que era el que más sangraba.
- ¿Cómo te pasó? – preguntó sonriendo, mientras tomaba un frasquito con un líquido transparente y un pedacito de algodón.
- Íbamos a jugar yo y Evan – empecé.
- Evan y yo – me corrigió.
Rodé los ojos, volvía a caerme mal el hombre. Me pasó el algodón por el brazo y no ardió mucho, pero cuando lo pasó por mi pierna no fue igual.
- ¡AH! – grité.
- Ya pasará, tú cuéntame cosas y no sentirás nada.
– Íbamos a jugar Evan y yo, y me caí mientras corría.
Me miró por unos segundos.
- ¿Sabes? Yo conocía a alguien que se caía mucho cuando caminaba, era muy torpe – comentó.
Yo me reí.
- No creo que más torpe que mi mami. Mi tío dice que si él pudiera embotellar la mala suerte de mi mamá, habría una nueva guerra mundial, o algo así – comenté haciendo un mohín.
Sentí unas pequeñas punzadas, pero me limité a mirar a mi hermano. Él aún estaba con los brazos cruzados, viendo mal al doctor. Por unos instantes me miró, sin cambiar su cara.
- ¡No seas así, es bueno! – susurré.
- No lo creo – respondió en voz alta, haciendo que el doctor lo mirara.
El doctor volvió a su trabajo y rápidamente lo terminó.
- Te he tenido que cocer, pero no es nada grave. En una semana vienes y te lo quitamos ¿vale? – preguntó mientras me ponía una venda.
- Sipi – contesté.
Él se paró y me sonrió. Me ayudó a bajar de la camilla, me dio una paleta a mí y otra a Evan.
- Muy bien, hermosura. Nada de lastimarse de nuevo – me dijo serio-. Usted tampoco señorito.
Yo asentí con una sonrisa, pero mi hermano amago a morderle el dedo con el que lo estaba señalando. El doctor sacó la mano asustado y confundido por la reacción de mi hermano.
- ¡Evan! – lo regañó Carmen-. Discúlpelo doctor, no tiene un buen día al parecer.
- No hay problema. Nos vemos – saludó con otra sonrisa.
La señora Carmen y yo lo saludamos, más Evan no, y salimos. Cuando estábamos dejando atrás el hospital oí una voz muy familiar.
- ¿Eli? ¿Evan?
- Tía Alice – grité al verla y salí corriendo para ella.
Lamentablemente la herida me dolió mucho y me quejé.
- ¿Qué te pasó linda? – preguntó mirándome la venda.
- Me lastimé y me caí. Pero el Dr. Cullen me arregló – dije contenta.
- Curó – me corrigió-. ¿Así que te curó el abuelo?
- No, un tal doctor llamado Edward Cullen – contestó mi hermano molesto y rodando los ojos.
Le saqué la lengua. No podía ser así, ¡recién lo habíamos conocido! Miré a la tía Alice, pero ella ya no estaba feliz, ni sonreía. Parecía más bien asustada.
- ¿Estás bien tía? – pregunté.
- Eh, si niños – contestó sacudiendo la cabeza-. Pero, ¿saben algo? – Evan y yo negamos con la cabeza-. Que sea un secreto quien te curó, ¿está bien?
- Si tía.
- ¿Por qué? – preguntó desconfiado mi hermano y lo miré mal.
- Porque era un amigo de su madre, pero se pelearon – explicó.
- Ya me parecía que no era bueno, por eso me cayó mal – comentó Evan.
- No es que no sea bueno, es que discutieron una vez – le contestó la tía, parecía enfadada.
- A mí si me cayó bien – dije sonriendo.
La tía me miró y sonrió.
- ¿Entonces es nuestro secreto?
Evan y yo asentimos, y la tía se despidió de nosotros. Dijo algo sobre matar a no sé quién lenta y dolorosamente. Carmen nos llevó a casa y, cuando llegamos, mamá estaba allí. Me miró y en su cara vi la preocupación.
- ¿Qué te sucedió?
- Eli, se calló mamá.
- ¿Pero estás bien? – preguntó revisándome y haciéndome cosquillas, así que reí.
- Si mami el Dr. Cull… el doctor me curó – dije rápidamente.
Se lo había prometido a mi tía y casi metía la pata. Mamá me miró extrañada pero se relajó. Le agradeció a Carmen y se despidieron. Nos preguntó cómo nos había ido y le contamos todo, o casi todo. Evitamos decirle lo de la pregunta de si teníamos papá. Nos bañamos y cenamos. Mamá nos acostó, y nos dio el beso de las buenas noches. Me estaba durmiendo, cuando Evan me habló.
- No me cayó bien ese doctor – murmuró.
- Parecía bueno y me curó – repliqué.
- Si pero hace tiempo atrás se peleó con mamá.
- Es un tema viejo.
- Igual, me cae mal – dijo firme.
- Ya duerme, Evan – le contesté.
A mí en realidad me pareció un hombre muy bueno el Dr. Cullen. Encima era muy bonito y tenía una sonrisa que brillaba. Aunque en los ojos se le veía triste, muy triste y dolido. Me gustaba su cabello, raro como el mío, y sus ojos me hicieron acordar a los de Evan. ¿Y si mamá lo veía? ¿Se arreglarían? ¿Podría salir mamá con él? Después de todo era guapo y me caía bien. No como los otros hombres, con los que tía Alice había obligado a mamá a salir. Me quedé dormida pensando en mi nuevo doctor favorito, claro está, después del abuelito.
Cuando das lo mejor de ti pero no tienes éxito
Cuando obtienes lo que quieres pero no lo que necesitas
Cuando te sientes muy casado pero no puedes dormir
Estancado en reversa.
Cuando las lagrimas vienen cayendo por tu cara
Cuando pierdes algo que no puedes remplazar
Cuando amas a alguien pero se desperdicia
¿Podría ser peor?
Las luces te guiaran a tu hogar
Y encenderán tus huesos
Y yo trataré de arreglarte.(*)
CAPÍTULO NUEVO, SACADITO DEL HORNO (MÁS BIEN DEL WORD xDDD)
ESA!
Nadie le atinó con quién se iban a encontrar xD Igual, no falta mucho. La intro del Gran Reencuentro es el próximo, y la parte interesante se viene en el capi 12. Yo voy bastante adelantada, más o menos ya voy por el capítulo 18, así que ya está bastante interesante.
¿Qué les pareció la actitud de los mellis ante Edward? El próximo es un POV de él, así vemos qué le parecieron esos dos enanos, sin saber que eran sus hijos. ¿Cómo les habrá caído? ¿Qué espectativas tienen para los próximos capítulos?
(*) Fix You - Coldplay
Fic en general dedicado a Roh, mi mejor amiga. El próximo capi lo dedico a quien dé el primer comentario ;)
Espero que les haya agradado, irá tomando forma con el tiempo, de eso no se preocupen.
Comentarios, críticas, rosas, tomates, todo por el GO!
PD: Hasta los 100 comentarios no actualizo :)
PD2: He sido nominada por la Liga de Escritores Maestros para formar parte, pero no puedo hacerlo sin ustedes, gentesita hermosa que siempre está aquí apoyándome. Si quieren votarme, cosa que agradecería muchísisisisimo, pueden hacerlo en potterfics (punto) com. Muchas gracias a todos :)
PD3: La actiud de Edward va cambiando lentamente. Hasta el capítulo 12, 13, m´s o menos, pueden seguir llamándolo cabrón con razones. Después, ya es su elección ;)
