Si me quedo en silencio y dejo de respirar un segundo puedo sentir tu presencia a mi lado y los latidos de tu corazón…
Puedo engañar a la realidad y fingir que estás conmigo aunque en el fondo sé que no es verdad…
Te veo en mis sueños y deseo no volver a despertar, sumirme en un sueño eterno que me permita estar a tu lado por siempre…
Viviendo un sueño
-Blaise Zabini ha regresado y más atractivo que nunca- dijo Blaise refiriéndose a sí mismo en tercera persona mientras entraba al aula de pociones con aires de ser algún tipo de celebridad, a su lado Draco lucía una mueca de desdén y Pansy sonreía con altanería- ¿De qué me perdí?- pregunto burlón tomando asiento al lado de Theo.
- Señor Zabini, estoy seguro que durante su convalecencia tuvo tiempo analizar las propiedades del polvo de cuerno de unicornio, sería tan amable de compartirlas con la clase- dijo Snape haciendo que de pronto el aludido entrara en pánico y comenzara a boquear mirando en todas direcciones esperando encontrar alguna ayuda.
La mano de Hermione estaba en el aire pero como de costumbre Snape la ignoro magistralmente y luego comenzó a despotricar acerca de sus pobres habilidades de los estudiantes en pociones y de lo molestos que eran los Gryffindor debido a que ron mezclo mal lo ingredientes de la poción de muerte en vida y su caldero emanaba un fuerte aroma a huevos podridos.
La castaña observo durante unos segundo a Draco y Theo como si quisiera encontrar en sus rostros una señal, algo que le dijera que había sucedido, que era tan importante como para que ellos desaparecieran sin más pero nada sucedió y la curiosidad hacia mella en la muchacha. No había forma de que se los preguntara abiertamente, no podía plantarse frente al rubio exigiendo saber que había sucedido, tendría que encontrar una forma o su misión terminaría en fracaso total y ella no podía fallarle a Dumbledore.
Ronald Weasley no podía creer la forma en la que la vida le estaba haciendo pagar sus errores, la mujer que amaba estaba a unos días de casarse con otro; Hermione, su Hermione iba a ser la esposa del hurón botador y además esperaba un hijo suyo… y todo porque él no tuvo el valor de decirle a tiempo lo que sentía, por haber esperado demasiado para confesarle sus sentimientos, por disfrutar de su libertad y de las atenciones que las otras le ofrecían mientras se decía que solo era cuestión de tiempo para que Hermione y él terminaran juntos, convencido de que llegado el momento ella no dudaría en aceptar ser su novia, su esposa, su todo…
Dirigió su mirada hacía la castaña y la vio más hermosa que nunca, con un brillo en su mirada… ese brillo que siempre se hacía presente en ella cuando algo escapaba a su compresión y se embarcaba en la búsqueda de una respuesta… No podía perderla, no ahora y no por él.
Al terminar la clase Hermione tomo sus cosas y se dispuso una vez más a interpretar su papel como la feliz novia que todos esperaban que fuera, Draco la esperaba en la entrada de las mazmorras recargando la espalda sobre el muro acompañado de Theo y Blaise, una mano la tomo del brazo con firmeza y ella volteo rápidamente para encontrarse con la cara del pelirrojo a unos centímetros de la suya.
- No te cases- dijo Ron mirándola fijamente a los ojos como si quisiera transmitirle con la mirada todo aquello que no pudo decirle en palabras.
La castaña se mantuvo en silencio deseando poder complacerlo pero sabiendo en el fondo que ya no había forma de cambiar su destino, se casaría con Draco para proteger a sus padres y poder vigilarlo, como le había pedido Dumbledore - Ron, yo …
- Granger, vas a llegar tarde a Runas…- se escucho la voz del rubio
- Si, ya voy- contesto ella sin dejar de mirar fijamente al pelirrojo.- Tengo que hacerlo Ron, no solo por mi- dijo antes de caminar hacia la salida sin saber que su respuesta solo había logrado inquietar aún más a su amigo.
El gran comedor estaba abarrotado de estudiantes hambrientos y deseosos de disfrutar un momento de descanso, en la mesa de las serpientes había un gran número de chicas reunidas alrededor de alguien, por momentos soltaban risitas tontas, después lucían horrorizadas y finalmente volvían a reír ante el relato de Blaise de cómo había contraído la enfermedad de los forúnculos y lo poco que recordaba de su estancia en San Mungo.
Draco y su prometida estaban sentados al lado de Blaise, teniendo que escuchar por onceaba vez como Zabini se había comido los dulces cuando algo que antes no estaba incluido en el relato llamo la atención de la castaña – …Y entonces simplemente me dijeron que ya podía regresar a Hogwarts que el peligro había pasado pero mi madre prefirió que pasara una temporada en casa solo por si acaso así que Draco y Theo tuvieron la amabilidad de pasarse por allí y convencer a mi madre de que no había nada de peligroso en volver al Colegio y ella tuvo que acceder a que regresara- termino sonriente Blaise y guiñándole un ojo a Hermione.
- Blaise, come...- ordeno el rubio fulminándolo con la mirada y el aludido se apresuro a obedecer aún con una sonrisa en el rostro muy complacido consigo mismo.
- Creo que debimos dejar que se quedara con su madre- al menos así nos hubiéramos librado de su conversación tan estimulante- bromeo Theo pero la semblante alarmado de Draco lo alerto y dirigió la mirada hacía donde se encontraba clavada la del rubio.
La castaña se veía pálida y respiraba agitada, daba impresión de que se desvanecería en cualquier momento, Draco se apresuro a rodearla con sus brazos con una muda interrogante en su rostro pero Hermione se veía tan mal que no lo pensó dos veces y antes de que nadie tuviera tiempo de asimilarlo, Draco Malfoy salió del gran comedor llevando a Hermione Granger en brazos con expresión preocupada seguido de toda la corte de Slytherin.
En la mesa de Gryffindor los amigos de la castaña observaron sorprendidos la escena antes de lanzarse en tropel hacía la sala común de su casa decididos a saber que había sucedido con su amiga temerosos de un nuevo ataque solo para descubrir que su amiga no se encontraba allí.
Draco entro a la sala común con la muchacha en los brazos seguido de Blaise, Theo, Pansy. Crabbe y Goyle; camino decidido hacia la puerta de la habitación y murmuro la contraseña sin reparar en las miradas asombradas y las murmuraciones. – Ve por Snape- grito sin dirigirse a nadie en realidad y fue Theo el que se apresuro a cumplir con su pedido saliendo a trompicones de la habitación.
- Deberías llevarla a la enfermería…- dijo Pansy pero fue interrumpida inmediatamente por Draco.
- Fuera- grito le rubio- sal de aquí, salgan todos de aquí, fuera- siguió gritando mientras los demás se precipitaban hacia la sala común temerosos de ser el objeto de la furia del príncipe de las serpientes.
- Primero Draco y ahora la sangre sucia…- replicó una muchacha de segundo año expresando el temor que todos sentían en ese momento.
- ¿Entonces es verdad que el que no debe ser nombrado les ha declarado la guerra a los Malfoy?- pregunto un niño de primer año con voz temerosa y evidentemente asustado.
Snape irrumpió en la sala común acompañado de Theo que presentaba signos de haber corrido una maratón, se detuvo un momento para observar a los presentes antes de entrar al cuarto del rubio y eso basto para dispersar a los estudiantes de que habían reunido para comentar lo sucedido, aunque solo sirvió para que la noticia de que Hermione Granger había sido atacada se extendiera rápidamente por el castillo y al final de la tarde El profeta sacara una edición especial con detalles bastante incorrectos sobre lo sucedido.
- ¿Qué fue lo que paso?- pregunto el profesor cuando estuvo a solas con Draco mientras examinaba a Hermione detenidamente.
- No lo sé, estábamos comiendo y de pronto se puso pálida y se desmayo… - contesto el rubio confundido-¿Qué es lo que tiene?
- Cansancio, seguramente la señorita Granger se ha estado esforzando a mantenerse despierta para estudiar debido a los próximos exámenes… muy descuidado de su parte si tomamos en cuenta que debido a su estado eso no es recomendable. Será mejor que la dejemos descansar.
- Entonces usted también lo sabe- dijo el rubio aliviado de contar con el apoyo de su padrino.
- Por supuesto, lo mejor será aclarar las cosas antes de que la noticia del falso ataque llegue fuera del castillo – replicó Snape inmutable y Draco se dispuso a seguirlo hacia la salida cuando el hombre puso una mano al frente y lo detuvo- lo siento señor Malfoy pero es mejor que se quede aquí representando su papel de novio preocupado – dijo mientras le entregaba un frasco con una poción verdosa- déselo cuando despierte.
El rubio suspiro resignado y se dejo caer sobre un sillón cercano a la cama mientras jugueteaba con el frasquito y pensaba en todos los cambios que habían sucedido en su vida en tan corto tiempo.
Hermione parpadeo muchas veces antes de decidirse a abrir los ojos definitivamente, completamente segura de que esa no era su habitación aunque le resultaba vagamente familiar… - Ya era hora – dijo una voz conocida- supongo que te hacía falta aunque debo informarte que nos hemos perdido la cena- ahora sí que sabía de quien era esa voz.
- ¿Malfoy?- murmuro asombrada cayendo en cuenta de donde se encontraba y levantándose bruscamente para quedar sentada apoyada en los cojines de la cama del rubio.
- No es para tanto, nos han traído la cena – dijo el rubio con una mueca burlona ante la expresión asombrada de la Gryffindor cuando vio una mesa frente a la cama repleta de manjares y luego un silencio incomodo se apodero de la habitación.
Draco acomodo dos sillas frente a la mesa y encendió la chimenea con un movimiento de su varita- Es mejor que cenemos ahora, supongo que también tienes hambre- dijo acercándose a ella para ayudarla a levantarse cosa que sorprendió bastante a la castaña.
- Aquí no hay nadie viéndonos, no tienes porque fingir- soltó Hermione sin pensar.
- Tienes razón, solo creí que tal vez necesitaría ayuda, es todo…- repuso el rubio alzando los hombros dejando aún más sorprendida a su prometida.
- ¿Es que aún estoy dormida?, porque estas siendo tan amable conmigo?- replicó confundida temiendo que se tratara de algún tipo de broma.
- Eres mi prometida, esperas un hijo mío y estas débil… necesitas más razones- declaro el rubio volviendo a ofrecerle su mano para ayudarla al notar que la muchacha caminaba lentamente hacía la mesa.
Comieron en silencio porque Draco no tenía ganas de hablar y por que la castaña estaba tan sorprendida por esa tregua momentánea que temía decir algo que terminara con ella de pronto.- Debes tomar esto – dijo el rubio tendiéndole el frasco que Snape la había dado.
- No puedo, podría hacerle daño al bebé- respondió Hermione tomando un sorbo de jugo de calabaza.
- Me lo dio Snape dijo que debes tomarlo así que tómalo- replicó Draco sin levantar la vista de su plato.- No está envenenada, él nunca haría algo así…
-¿Confías en él?- pregunto destapando la botella
- Lo suficiente- respondió el rubio- sé que no haría nada que lastimara a mis hijo… o a su madre.
- Creo que es mejor que regrese a mi torre- dijo la castaña después de beber la poción.
- No puedes, la versión oficial es que intentaron avenenarte… fue un rumor que surgió después de que te desvaneciste y cuando quisimos detenerlo fue muy tarde, además es una buena forma de explicar lo sucedido sin dar demasiados detalles.
- Pero no puedo quedarme aquí tengo que entregar un pergamino de medio metro para mañana en Aritmancia y además….
- No irás a clases mañana y no regresaras a la torre de Gryffindor esta noche, debes descansar… te desmayaste porque has no descansas lo suficiente y estas poniendo en peligro al bebé- dijo el rubio sin demostrar ningún cambio en la expresión de su rostro, como si estuviera hablando de lo bonito que estaba el día o de lo hermosas que son las flores.
Hermione se dejo caer sobre la cama ¿acaso Draco Malfoy le estaba reclamando por no cuidar su embarazo?, ¿Estaba preocupado por el bebé?, definitivamente debía estar soñando por que no había forma de que aquello fuera real, Malfoy no podía estar insinuando que no se preocupaba por su hijo y menos comportarse como si ella fuera una irresponsable, eran demasiadas sorpresas para un solo día…
- Debo ver a Harry, debo decirle que estoy bien…- dijo de pronto segura de que sus amigos debían de estar preocupados por ella.
- Estuvieron aquí hace una hora, ¿Cómo crees que llego toda esta comida hasta aquí?- dijo el rubio levantándose de la silla
- ¿Estuvieron?...
- Si, el pobretón y sus hermanos también estuvieron aquí.- contesto el rubio mientras la mesa y los restos de comida desaparecían en el aire.- Tuve que dejarlos pasar o hubieran encontrado otra forma, estoy seguro.
Eso definitivamente tenía que ser un sueño pensó Hermione; Draco, Ron, Harry, Ginny, los gemelos… todos juntos en una habitación cerrada y aún estaban vivos, era algo digno de pasar a la historia.
- Bueno entonces creo que tú puedes dormir de ese lado, yo me quedare en mi lado y no tendremos ningún problema- la voz del rubio la obligo a volver a la realidad pues había estado tratando de imaginar la escena sin éxito y no se percato de que Draco se marcho de la habitación para regresar usando una pijama verde esmeralda que le quedaba muy bien y por un momento olvido quien era ella y quien era él y se permitió admitir que ciertamente su prometido era bastante apuesto, no por nada tenía a la mitad del castillo suspirando a su paso.
- ¿Piensas dormir aquí? –pregunto cuando pudo articular palabras.
- No es la primera vez que dormimos juntos y tampoco será la última, ¿vamos a casarnos lo recuerdas? Además no hay más camas por aquí así que vamos a conformarnos con lo que tenemos.
Draco Malfoy hablando de conformarse, acostado a su lado emanando una fragancia perturbadora, definitivamente todo eso debía ser un sueño o una pesadilla. Le abría gustado gritarle que ella no tenía ninguna intención de dormir con él pero se contuvo y se encogió en su lado de la cama cuando él se arropo entre las sabanas.
- Creo que tienes el Síndrome de Couvade – repuso Hermione adormilada.
- También lo he pensado pero no veo por qué, no es que estemos muy unidos o que tenga un lazo muy fuerte con el bebé…
La castaña abrió los ojos sorprendida, no había esperado que el rubio supiera de que hablaba… le hubiera gustado preguntarle como lo sabía pero al voltearse para quedar frente a él noto que se había quedado dormido, respiraba acompasadamente, se veía tan tranquilo y relajado que Hermione se encontró deseando extender su mano para acariciar su rostro pero se detuvo a tiempo y dejo que el sueño la invadiera, definitivamente ese era el fin de un día muy extraño…
Sé que se suponía que ahora tenía que escribir sobre la boda pero anoche soñé este capítulo y tenía que escribirlo...
Me disculpo con mis lectores por no haber subido el capítulo que esperaban ...
No es una disculpa pero ¿me creerían si le digo que ayer estaba tan cansada que dormí casi todo el día?
