¡Aquí está!¡La verdadera conclusión de La guerra de Myotismon!¿Serán capaces Tanizaki y su digimon de derrotar a VenomMyotismon?Lo normal sería esperar que sí, pero si a estas alturas del fic os fiáis de lo que podría esperarse, es que yo he fracasado miserablemente.
Ahora, un par de puntualizaciones. Koushiro, como sabéis, ha fallecido, por lo que la narración será normalita, con excepción de un POV made in Evangelion. También es importante indicar que hago una elipsis bastante grande, ya lo notaréis al empezar a leer. Espero que os guste.
EPÍLOGO-El brillo de un milagro
Hacia un sol de justicia sobre las ruinas de lo que en su momento fue Odaiba. Allí, tenía lugar una discusión entre una aberrante criatura y un joven muchacho, tras el que había un meditabundo digimon.
-¿Qué os hace pensar que me derrotaréis tan fácilmente?-inquirió VenomMyotismon.
-El hecho de que mientras nosotros pasamos el equivalente a más de setecientos años de duro entrenamiento, tú te has acostumbrado a tener presas fáciles.-contestó Tanizaki Kagayama.
VenomMyotismon soltó una carcajada diabólica antes de decir:
-El entrenamiento no significa nada contra el poder.
-Piensa lo que quieras.¡Adelante, Magnamon!
El callado digimon que hasta ese momento se había mantenido en un discreto segundo plano se dirigió hasta VenomMyotismon con paso calmado, pero decidido. Aquel era el momento para el que se estuvo preparando tanto tiempo. Cuando estuvo cerca de VenomMyotismon, dio un imponente salto que le llevo a la altura del estómago de su oponente.
-¡Magna patada!
Una fuerte patada con giro en el punto conveniente dobló a VenomMyotismon, dejando a este paralizado durante unos breves instantes, que Magnamon aprovechó para ascender hasta su cara.
-¡Magna puñetazo!
Aquel golpe a punto estuvo de derribar a VenomMyotismon, pero este consiguió mantenerse en pie. Magnamon se situó justo en su cara, aferrado a su máscara.
-¡Misiles de Plasma!
Aquel ataque, realizado tan cerca, causó terribles heridas en la tez a VenomMyotismon. Pero de esas heridas salieron una especie de tentáculos que atraparon a Magnamon y le arrastraron al interior del monstruo. En pocos segundos, la cara de VenomMyotismon se recompuso, y tras soltar otra malévola carcajada, se burló de Tanizaki.
-¿Para qué ha servido todo vuestro entrenamiento?¡Para nada!¡Muajajajajá!
-Yo en tu lugar no reiría. Mejores que tú nos subestimaron, y hoy, Piedmon, Apocalymon o Demon son recuerdos del pasado. Estás perdido.-dijo Tanizaki, imperturbable.
Aquella absurda seguridad en sí mismo intrigó a VenomMyotismon.
-¿De que hablas?Me he comido a tu compa...a...ah...¡Argh!
VenomMyotismon no pudo reprimir el terrible dolor que le perforaba el estómago. De ese lugar, tumba de miles de millones de personas, emergió una voz.
-¡Magna luz!
El dolor de VenomMyotismon se acrecentó a cotas impensables, y este chillaba histéricamente, pues al instante se supo herido de muerte. Pequeñas heridas se abrieron por todo su cuerpo, y de ellas manaba un brillo dorada. Finalmente, del interior de su cuerpo surgió una explosión de luz, que consumió definitivamente el cuerpo de VenomMyotismon.
Cuando cesó la luz, Magnamon se dirigió hacia su compañero. Cuando estuvo cerca, Tanizaki dijo con una sonrisa:
-Das asco.
Y es que Magnamon estaba cubierto por los jugos gástricos de VenomMyotismon, pero eso no le impidió reírse sonoramente.
-No era un lugar muy acogedor.-entonces se puso serio- Jamás pensé que fuera así. Tanta gente inocente...
Tanizaki puso una mano sobre su hombro y dijo:
-Nosotros seguimos vivos, amigo. Y deberíamos buscar a los supervivientes.
-Tienes razón.-admitió Magnamon-¿Estás completamente seguro de que estarán allí?
-Bueno, por completo no, recuerda que aquí han pasado seis meses, pero no se me ocurre un lugar mejor. Pongámonos en marcha.
Ambos, humano y digimon, empezaron a recorrer aquel devastado lugar. No tardaron demasiado en alcanzar la Guarida.
-¡Está intacta!-se sorprendió Magnamon.
-Eso es o muy bueno o muy malo. Significa que no había nadie, bien sea porque escaparon, bien sea porque están muertos. Seamos optimistas.
Se acercaron más. La puerta estaba abierta. Eso significaba que Koushiro había caído. A Tanizaki se le hizo un nudo en el estómago. Tras la muerte de su padrastro, Koushiro fue su modelo a seguir. Había sido él quien le envió al digimundo, diciendole que buscase a Gennai. Lo que no sabía era que Gennai había muerto hace mucho. Los primeros meses fueron durísimos. El digimundo había resultado ser un lugar tan cruel o más que su propio mundo, pero contaban con la protección del emblema de los milagros. A los pocos años, vencieron a Piedmon, y más tarde a Demon. Pero no fue hasta hace poco que derrotaron a Apocalymon y hallaron la manera de volver al mundo real.
-Entremos.-dijo Magnamon.
Ambos recorrieron la enorme sala central. El techo de cristal, los arcos conopiales...no había vivido mucho tiempo allí, pero recordaba el sitio a la perfección.
-¡Mira, Magnamon!¡Es Nueva Ciudad de los Juguetes!-dijo Tanizaki con ilusión. La mayoría de los juguetes seguían allí-¿Recuerdas lo pequeño que eras cuando jugábamos aquí?
-Fue hace tanto...
Las duras batallas libradas en el mundo digimon habían permitido a Magnamon mantener el nivel por mucho tiempo que pasase. Ya no era aquel pequeño digimon, pero conservaba intacta la lealtad hacia su compañero. Siguieron andando, pero Tanizaki se paró de pronto.
-¿Qué pasa?-se preocupó Magnamon.
-Este era...el despacho de Koushiro.-explicó Tanizaki- Podríamos entrar y echar un vistazo.
-Como quieras.
Entraron a aquella sala con gran respeto, como si de un lugar místico se tratase. Para su sorpresa, se encontraron el laptop de Koushiro encendido.
-Kou me habló de esto en una ocasión. Batería ilimitada. Esto prueba que al menos llegaron hasta aquí. Pero él nunca dejaba su ordenador encendido.-dijo Tanizaki.
-¿Qué crees que significa?-preguntó Magnamon.
Tanizaki no contestó y se centro en lo que aparecía en la pantalla. Era un documento de texto. Se titulaba "La guerra de Myotismon". Tanizaki comenzó a leerlo. Así se enteró de la cruda verdad. Al terminar, tomó el laptop y lo arrojó al suelo, rompiéndolo.
Pov Tanizaki
Toda mi vida lo único que he querido era llegar a ser como él. Pero no era quién yo creía. Sora tenía más razón de la que creía. No solo era un cobarde, sino también un asesino y un traidor.¿Y dónde me deja eso a mí?Solo he vivido una gran mentira. Ya no estoy seguro de quien soy realmente.
Eres Tanizaki Kagayama.
¿Lo soy?¿Es esa realmente mi identidad?
¿Qué otra persona podrías ser?
Imaginemos que soy...no sé, Sora Takenouchi. Tal vez lo sea y esto solo sea un sueño.
¿Lo crees de verdad?
Yo...
¡Contesta!¿Lo crees de verdad?
¡No!¡Solo era un ejemplo!
Entonces aceptalo. Tú eres Tanizaki Kagayama, y lo has perdido todo.
No, tengo mucho. Tengo a Magnamon, tengo a mi amiga Megumi...
No mientas. Hace más de siete siglos que no la ves, seguramente este muerta.
¡No!¡Me lo prometió!
¿Qué?
Cuando Myotismon mató a mi padre, le pedí que no muriera nunca, y ella lo prometió.
Mintió.
¿Qué?¿Por qué haría una cosa así?
Todos mienten a Tanizaki Kagayama.¿Acaso no te mintió Gozaburo al hacerse pasar por tu padre?¿Acaso no te mintió Koushiro haciéndose pasar por tu amigo?
Es cierto. Pero si no fuera Tanizaki Kagayama, nadie me mentiría nunca más.
¿Sabes a quién no mintió nunca nadie?
¿A quién?
A ti.
¿A mí?
Sí, porque infundes tal terror en el corazón de tus enemigos que estos nunca se atreven a mentirte.
¿Yo hago eso?
Sí.
¿Quién soy?
Myotismon.
…
Dilo.
…
¡Dilo!¡Di tu nombre!
¡MYOTISMON!
Fin Pov Tanizaki
-¿Qué pasó?¿Por qué rompiste el laptop?-se extrañó Magnamon.
-Nada. Confía en mí, es mejor así.-respondió Tanizaki con autoridad-Vamos a buscar a la gente.
Magnamon se sorprendió de la actitud de su compañero, pero no discutió con él. Al fin y al cabo, si habían sobrevivido era por la confianza mutua que existía entre ellos.
Ambos entraron en el antiguo quirofano. Tras la cama existía un pequeño pasadizo que daba a las alcantarillas. Tanizaki y Chibomon lo descubrieron mientras Megumi permaneció allí. Estaban jugando al escondite y se habían escondido debajo de la cama, y allí notaron una losa suelta, la apartaron y comenzaron a explorar el pasadizo explicando los detalles a Megumi, que trazaba algo parecido a un mapa. Cuando Megumi tuvo su prótesis robótica, exploraron juntos, pero al salir fueron descubiertos por el señor Izumi. Al día siguiente abandonaron la Guarida.
Magnamon levantó la cama. Bajo ella había un agujero de un metro de radio, mucho más grande que el de sus aventuras infantiles.
-Parece que tenías razón, están refugiados allí abajo.-comentó Magnamon con satisfacción.
-Ajá.-dijo Tanizaki sin entusiasmo.
Descendieron por el ampliado túnel hasata un lugar sumamente oscuro. Magnamon iluminó su armadura para lograr encontrar a los supervivientes. Tras diez minutos de silenciosa caminata, oyeron una ilusionada voz que exclamó:
-¡Tanizaki!¡Chibomon!
Megumi corrió hacia ellos y se abrazó a Tanizaki. Este no hizo ademán alguno ni pronunció palabra , pero Megumi estaba demasiado contenta para percibirlo. Megumise separó y habló a Magnamon.
-¡Qué grande estás Chibomon!
-Sí, jeje. Tú estás...aquí.
No se podía decir mucho más de ella. Estaba pálida y demacrada, y sus ropas eran harapos ahora. Lentamente, del túnel se acercaron algunas personas en su misma condición. No más de cien. Las condiciones insalubres de aquel lugar casi habían terminado lo iniciado por Myotismon: la extinción de la humanidad.
Uno de ellos, el señor Izumi, se acercó y tendió la mano a Tanizaki.
-Sabía que no nos abandonarías, hijo.
Aquellas palabras enfurecieron a Tanizaki, que propinó un fuerte empujón al señor Izumi, lo que en su débil estado no solo lo derribo sino que lo dejo inconsciente. Tanizaki habló a los presentes, los últimos habitantes de la Tierra.
-¡Escuchadme, ratas!¡He sido yo quien ha destruido al monstruo que os atemorizaba!¡Cómo recompensa, lo único que exijo es obediencia eterna!¡Si no aceptáis, perderéis la vida!¿Ha quedado claro?
La gente se sorprendió y se aterró de aquellas palabras de un niño al que la mayoría había visto crecer. La única que logró articular palabra fue Megumi, para dirigirse a Magnamon con desesperación.
-¿Qué está diciendo, Chibomon?¿Qué ocurre?
Magnamon también estaba extrañado. Si bien era cierto que nunca había sabido exactamente las intenciones de Tanizaki, aquello no se lo esperaba. Pero siempre habían estado juntos, y por lo que a él respectaba, siempre lo estarían. Se acercó a Tanizaki y, amenazante, dijo:
-¡Ya le habéis oído!¡Obedeced, o sufriréis mi ira!
Tanizaki sonrió siniestramente. Un brillo diabólico apareció en sus ojos.
FIN
¿Sorprendidos?Espero que sí. Como hiciera en la continuidad normal, tras ser derrotado como VenomMyotismon, el maligno digimon ha ocupado el cuerpo de un ser humano. Si allí era Yukio Oikawa, aquí es Tanizaki Kagayama.
Y esta vez sí, el fic está acabado. Completo. ¿Significa eso que Tanizaki/Myotismon gobernará a los escasos humanos supervivientes para toda la eternidad? Para nada. Este fic está terminado, pero mantendré la línea AdventureLGDM(que es como he bautizado a esta) en lo que podríamos considerar un stand-by.¿Qué quiero decir con esto?Muy sencillo, pero a la vez complejo. De momento dejo la línea AdventureLGDM tal como está, pero en un futuro aún por determinar, rescataré los protagonistas y eventos de este fic para su participación en(pausa dramática)...¡UN CROSSOVER!Tras el cuál, el statu quo de la línea AdventureLGDM podría verse alterado(o no)
Y eso es todo, dejen reviews, pero sobre todo, crean en el milagro.
Créditos/Disclaimer
Digimon no me pertenece, solo soy un inquieto joven con suficiente imaginación y tiempo libre para intentar hacer una buena historia.
LA GUERRA DE MYOTISMON
Por blutgang-gungnir
