Nuevo capituloooo Muaajajajaja
El cielo se había calmado, seguían habiendo nubes, pero a ratos lucia un poco el sol.
Salimos y subimos al coche, hacia buena temperatura, aun había hielo, pero no hacia tanto frío como los días anteriores.
Edward tomo la ruta 101 hacia el este. Tararee una canción antigua que sonaba en la radio y al momento el me siguió. Sonreí, parecíamos una pareja de recién casados.
Llegamos al final de la carretera y aparco el coche. Yo no sabia que pretendia.
-Hacia donde vamos?
-Por aquí –contesto señalando la mitad del bosque.
-Espera un segundo, no hay ni siquiera una senda! –clame.
Me agarro por la cintura y comenzó a caminar. Gracias a Edward no me caí ni una vez. Llegamos al final de la maleza. Un campo de hierva verde y multitud de flores multicolores se extendía frente a nosotros. Respire extasiada el aire puro y cerre los ojos. Sonrei.
-Es… maravilloso, lo descubriste tu?
-Vengo aquí cuando… es de día, aunque no lo creas a mi también me gusta el sol…
-Cierto! No te derrites, ni te descompones con los rayos del sol? –pregunte.
-Primera pregunta! –dijo el riendo mientras se encaminaba a la mitad del prado que en ese momento estaba cubierto por una gran nube blanca.
-Te voy a enseñar un poco de defensa personal, colócate así, en esta posición.
Me coloque como el me dijo.
-Si deslizas el brazo por debajo del abdomen y presionas lo dejaras sin respiración. Eso esta bien para un contraataque.
Hice el mismo movimiento que el, tropecé con una piedrecita y me caí de bruces.
-Ahora viene cuando mi atacante se parte a mi costa, no? –susurre mirándole desde abajo.
Sonrió y me ayudo gentilmente a levantarme. Me cogio por detrás y acomodo su cuerpo al mío agarrándome por los brazos. Al momento mi cara parecía del color de una manzana madura.
Ejecuto varios movimientos con mis brazos. Parecía mucho mas fácil cuando el estaba mas cerca.
De pronto se alejo unos pasos visiblemente afectado. Me quede muy quieta mirándolo fijamente. Al momento volvió a mi lado.
-Lo siento… demasiado cerca –susurro sonriendo como modo de disculpa.
Yo me mordí el labio inferior sintiéndome culpable por un momento. Sin que pudiéramos hacer nada más que mirarnos durante un momento la nube se fue dando lugar a un gran rayo de sol que daba plenamente en nuestra dirección.
Tuve que entrecerrar los ojos para ver mejor, algo me cegaba violentamente, no pude ver que era hasta que la luz disminuyo un poco. Entonces entendí que lo que me impedía ver con claridad era el mismo Edward. La luz al impactar en su cuerpo se proyectaba en todas direcciones como si fuera un diamante gigante.
-Bueno… ahora entenderás por que no nos exponemos a los rayos del sol…
Asentí sin saber siquiera lo que hacia. Alce la mano y la deposite en su mejilla, estaba igual de fría que siempre pero brillaba, como si en su piel hubiera mil cristales diminutos.
Pasee mis dedos por su mentón, su nariz, su barbilla y sus labios con delicadeza.
El se echo a reír y eso me saco de mi trance.
-Que? –pregunte sonrojada mientras mi corazón palpitaba como un tambor.
-Nada, estoy feliz, las pocas personas que han sabido nuestro secreto han huido, tu sin embargo sigues aquí, y no me miras como si fuera un bicho raro o un experimento sin acabar… me miras como…
-Fascinada…-termine yo.
Edward asintió sentándose en la hierba mullida con una sonrisa en los labios.
-Y como no estarlo? –Pregunte sin apartar mi mirada de el extasiada- ese como ver… como ver…
Trate de pensar las palabras adecuadas, pero ninguna conocida se acercaba a su perfección.
-Como ver un… ángel de cuarzo transparente…mmm no, no se acerca demasiado a lo que quiero dec…
No pude seguir hablando. Unos labios ajenos a los míos habían puesto una barrera a mis palabras. Mis ojos se encontraron con dos conocidas orbes de color ámbar que me miraban con delirio. Me hundí en el mar de la dulzura con aquel beso. El prado dio un vuelco y el cielo comenzó a dar vueltas a mi alrededor.
Al poco rato se separo de mí. Sus ojos negros como la noche recorrieron las flores con ansiedad hasta que se calmo.
No me levante, espere hasta que mi corazón se sereno entre las nubes y sus ojos de nuevo calidos. Que me observaban a mi lado.
Levante la cabeza y acaricie con las yemas de mis dedos sus manos. Notando que aunque brillaba cual estrella, seguía siendo el mismo chico que me había salvado. El mismo vampiro del que estaba enamorada.
Era la primera vez que lo reconocía en mi mente y eso hizo que me pusiera aun mas roja.
-Que? –fue su turno de preguntar.
-Pensaba que…da igual, déjalo- me acobarde. Si la respuesta era negativa…
Se incorporo sobre su codo y me miro con una intensidad que casi me tumbo.
-Dime…por favor…sabes lo mucho que me molesta no poder saber lo que piensas…
-Pensaba si…. Tu….
Entendió por donde iban los tiros y volvió a sonreír. Se sentó y cruzo las piernas muy cerca de mi, me cogio de las manos como si fuera a prometerme algo muy serio.
-Bella… todos los años que llevo…siendo así, jamás e sentido nada mas aparte de deseo por algo o alguien… tu en este poquísimo tiempo has dado la vuelta a mis expectativas y has cambiado todo lo que sentía… has embrujado mi cuerpo… mi alma si la tuviera y solo puedo decir que… te amo… te amo… … …te amo… y que estaré a tu merced… hasta el fin de la eternidad…
Si antes me había quedado sin palabras ahora no podía mover ni un músculo, me había quedado mirándolo embobada intentando que mi cerebro procesara aquellas frases y que mi corazón dejara de dar saltos como un enano.
Al ver mi estado de shock soltó.
-Bueno, si la señorita no acepta mis sentimientos…
-No! –sin darme cuenta había gritado- n…no es… eso… solo es que… me suelo quedar en blanco en este tipo de… situaciones… aun me cuesta respirar…
-Si supiera que iba a causarte un paro cardiaco me habría callado –susurro acariciándome la mejilla.
Antes siquiera de que pudiera terminar la ultima palabra me lance sobre el estallando en risas, lo abrace y Edward me beso de nuevo.
El mundo por un momento me pareció un lugar amable y carente de dolor.
Volvimos a casa, agarrados de la mano, entramos. Era más de media tarde y el sol casi se había ocultado.
-Vaya, que a pasado aquí? –pregunto Emmet mirando nuestras manos enlazadas.
Me sonroje y mire a Edward, que le correspondió con una gran sonrisa.
Alice se tapo la boca con las manos, sus ojos me dijeron que estaba muy contenta.
-Me alegro mucho de que Edward haya sabido hacerte sonreír, pequeña –dijo Esme.
Antes de cenar, jugamos al monopoli un rato, Jasper empezó a discutir de forma muy cómica con Edward porque había puesto demasiado hoteles y debía pagar mucho.
Emmet intervino cuando ambos intentaban estrangular al otro.
Alice solto una carcajada pues era ella quien iba ganando.
-No es justo! –soltó Emmet después de calmar lo ánimos- así es imposible jugar, Alice sabe siempre lo que vamos a hacer, no hay quien gane!
-Prefieres una guerra de bolas de nieve? –pregunte riendo.
-Prefiero un partido de hockey sobre hielo.
Mire a Edward sabiendo que le había contado nuestra pequeña aventura en la pista de patinaje.
-Siempre puedo llevarte en brazos –susurro en mi oreja.
Sentir su dulce aliento en esa zona tan sensible hizo que se me erizara el vello de la nuca.
-Oh no había visto lo tarde que es! –exclamo Esme al oír entrar a Carlisle- Bella, cariño deberías irte a la cama, mañana estarás cansada.
Le di un abrazo y pase al lado de mi padre.
-Como estas Bella? –me pregunto preocupado.
-Perfectamente –respondí con una gran sonrisa que me salio sola.
Eso pareció dejarlo desconcertado. Miro a los demás y Alice hizo una señal como que le iba a contar luego.
-Buenas noches –dije subiendo la escalera.
En mi habitación hacia frío y me estremecí al entrar. Cerré la ventana que estaba semi abierta y me puse rápidamente el pijama y me acurruque bajo las mantas.
Estire ambos brazos y no toque el final del colchón. Aquella cama era demasiado grande para mi.
Como por arte de magia ante mi comentario llamaron a la puerta.
Edward entro con una especie de pijama vampirico. Se trataba de unos pantalones de algodón negros y una camiseta.
-Buenas noches…
-Vas a hacer algo ahora? –pregunte nerviosa.
-No especialmente, por? –inquirió acercándose a la cama.
-Bueno… no creo que pueda dormir demasiado con todas las preguntas que se me han quedado en la guantera…
Se mordió el labio inferior conteniendo una gran sonrisa. Supongo que pensaría que no quería apartarme de el. Cosa que era cierta, pero mi curiosidad era muy grande.
Se acostó encima de las mantas a mi lado, acurrucándose contra mí.
-Bien, por donde quieres empezar? –pregunto apartándome varios pelos rebeldes de los ojos.
Tras pensar un momento respondi.
-Mmmm… ahora no te resulta muy difícil estar conmigo?
-Siempre me resulta difícil Bella, pero hace varios días que no me separo de ti ni un momento…para mi es mas difícil cuando se que puedo estar contigo y tu estas lejos… eso si es insoportable, mas aun que el impulso de querer mord…
Dejo la palabra en el aire y asentí.
-Otra pregunta, como es eso que según vosotros vuestros dones no me afectan?
Suspiro, pensaba como expresarlo claramente.
-No lo sabemos en realidad, no se porque no puedo saber lo que piensas, Alice no sabe porque no puede predecir todo lo que te concierne, dice que no puede verte con claridad, como si fueras una mancha borrosa…
Medite un momento sobre esas palabras y me estire bajo las sabanas. Mis músculos se agarrotaron un momento.
-Estas cansada… duerme… -susurro mientras me daba un fugaz beso de buenas noches.
Suspire ahogando un bostezo y mientras Edward besaba con una dulzura infinita mis parpados me quede dormida.
Cuando sonó el despertador me desperece como si fuera un gato y abrí los ojos.
Volvía a tener la cama para mi sola, eso no me gusto demasiado. Me había habituado demasiado bien a su presencia y percibí que si el me dejaba algún día…
Me levante de un salto intentando apartar esas macabras palabras de mi mente, me duche como un torbellino, me vestí y me calce los zapatos. Al bajar estaban todos allí, como les había dejado la noche anterior, solo que claro, todos ellos con ropa diferente.
-Buenos días! –solté con un nuevo bostezo mientras observaba el tiempo por la ventana. Nubes, pero no había peligro ni de lluvia y mucho menos de nieve.
-Que lo paséis bien –nos despidió Esme con un abrazo a la salida.
Llegamos a clase sin incidentes y todos de un humor excelente. Jess me pregunto que porque había faltado el día anterior.
-Estuve enferma, pille frío –me apresure a mentir.
-Ah ya… es que hay rumores de que tres alumnos de tercero acosaron a una chica antes de ayer.
-Y porque has pensado en mi?
-Bueno chica… todos sabemos que la mala suerte que tienes no es muy normal –dijo sonriendo.
Iba a contestarte de mala manera cuando el profesor irrumpió en la clase.
-Buenos días chicos, tenemos una incorporación nueva en la clase.
Detrás de el apareció una chica de piel muy pálida y ojeras violáceas bajo los ojos. Su melena era de un intenso color rojizo.
Me gire a mirar a Edward. La observaba frunciendo el ceño, vigilándola, después me dirigió una mirada de advertencia.
La chica se sentó en medio de la clase, la propino una gran sonrisa de autosuficiencia a el y después me observo con ansia en la mirada.
-Que descarada…-susurro Jessica en mi oído.
Estuve inquieta el resto del día, teniendo mas cuidado de lo habitual, y Edward no se separo de mi ni un momento.
-Mira que tienes una facilidad para atraer a todos los peligros Bella! –exclamo Jasper al oír la noticia de la chica nueva.
Solté un suspiro de resignación.
-Tranquila, nosotros te protegeremos, no te preocupes –dijo Alice como si se tratara de un discurso de guerra. Lo que los hizo reír a todos, menos a Edward, que se limito a arrancar y llevarnos a casa en absoluto silencio.
Toda la tarde me entretuve en terminar los deberes que tenía atrasados y hacer varios trabajos, con lo cual estuve bastante ocupada.
Algo mas tarde cuando me disponía a acostarme me sentí un poco extraña, Edward no había pasado por mi cuarto ni un segundo.
Me levante como un huracán ante la evidencia y mi corazón dio un vuelco.
Salí al pasillo descalza, no importaba lo que llevara puesto.
Abrí su puerta con cuidado y asome la cabeza.
Lo encontré sentado en el alfeizar de la ventana escrutando la noche con aire sombrío.
Me acerque lo mas sigilosamente que pude.
Sabia que me había oído entrar pero no se movió ni un músculo.
Me pare a su lado nerviosa y inconscientemente me retorcí la camiseta con las manos.
-E…Edward…-susurre, pensé que me echaría a llorar sin poder articular palabra- e…estas… enfadado conmigo?
Se giro, me miro primero con preocupación y después con sorpresa.
-Bella… como podría enfadarme contigo? –se levanto y me abrazo. Al notar como temblaba me beso la frente intentando tranquilizarme.
-Que ocurre entonces? –pregunte aferrandome a el con cariño.
-Parece que todo… esta en nuestra contra, desde que decidí estar contigo…aparece Victoria, tres tíos intentan hacerte daño, y ese Jacob tiene demasiado interés en ti… no lo se, creo que los problemas solo han empezado.
-Bueno, olvida mi mala suerte, señor Cullen –susurre apartándome un poco para observarle con los brazos en jarras- además, es que nadie que no seas tu no puede interesarse por mi?
Edward entrecerró los ojos con malicia.
-Exactamente, así es.
Me cogio por la cintura y sonrió. Tras haberlo calmado me sentí mas tranquila y me fui a la cama.
Aquí dejo el nuevo capitulo, que os a parecido? Fatal? Bueno? Mediocre? Dadle a GO decidmelo o no me enterare o.oU xDDD (tratare de actualizar a menudo, pero me hanobligado a ir a casa de mi abuela a pasar asta septiembre y alli no tengo el fin asique no podre ir subiendolo uu tratare de venir a casa cuando pueda a actualizar. gracias por leer…
