Capítulo 10

He regresado me tome unas vacaciones pero ya terminaron – mi internet no funciono durante unos meses asi q no fui ser humano durante mucho tiempo – en fin aki les traigo el nuevo capi espero q le guste sin vetear todavía

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen sino a K. Mizuk y Igarashi si fueran míos desde un principio hubiera dejado a Terry y a Candy juntos.

América

El auto se estaciono en una cabaña cerca del lago de este descendieron 3 personas que se encontraba furiosas su plan se había estropeado.

- ¿Cómo es posible que la hayan adoptada? – señalo furioso el hombre de cabello negro a la mujer una vez dentro de la cabaña - Se suponía que debías de dejarle una nota cuando la abandonaste para que nadie la adoptara - miro al hombre de cabello rojizo

- Lo hice Vika, pero tienes que entender que ese día había un tormenta de nieve tal vez la ventisca se llevó la nota – trato de explicarle algo nervioso

- No lo comprendo cada año iba a ese lugar y esa niña seguía ahí, no sé qué fue lo que paso – explico la mujer preocupada de que se desatara una pelea

- Debías de regresar y asegurarte de que no sería adoptada, esa niña era nuestra oportunidad de ser los jefes de Clan Grayton y Duncan – molesto se sentó en unos de los sofás

- Vika te lo juro yo iba cada año a ese hogar, la niña nunca fue adoptada, pero sabes que después que Meribeth regreso no podía salir, pero ya la niña tenía 10 años y ella misma aseguraba que jamás seria adopta aun después de que la otra niña fuera adoptada – expreso la mujer

- Nunca debimos permitir que esa niña fuera adoptada – golpeando el sofá – ¿Quién adopto a la otra niña? – le pregunto directamente al pelirrojo

- Tengo entendido que fue la familia Brigther, son importante comerciantes – respondió el pelirojo

- Bien Ivan cuando crees que tardes en deshacerte de ellos – volvió a preguntar

- ¿Quieres que los asesine? – pregunto con miedo

- Es lo mejor, necesitamos recuperar a esa niña, si la tenemos podemos averiguar en donde está la otra – su tono era frio y carente de emoción

- Vika creo que es peligroso no has pensado en las consecuencias que podamos enfrentar – trato de hacerlo reaccionar – una cosas es acabar con Meribeth pero una familia que no nos ha hecho nada

- Cierra la boca Ivan, tú tuviste la culpa de esto, se suponía que Blaire Grayton debía de permanecer en ese lugar hasta que fuera por ella, la muerte de Meribeth sería fácil luego aparecíamos con la niña ya casa conmigo pero ahora si ella todo se está complicando – hablo con frialdad

- Lo se Vika hemos estado planeando esto durante casi 15 años, pero asesinar a unas personas que no nos han hecho nada, déjame que yo me encargue recuperaremos a esa niña sin mancharnos las manos - le aseguro Ivan

- Mas te vale sino también sufrirás las consecuencias – lo miro fríamente "o te pasara lo mismo que a Rosmery Andley" pensó

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Mansión de los Andley (Londres)

Candy abrió los ojos sintiendo como un fuerte dolor de cabeza la golpeaba, llevo sus manos a la zona que le dolía antes de suspirar, debía a ver tenido una crisis, ya que sentía como si algo la hubiera golpeado con fuerza, sentía la boca seca tanteo la mesa de noche que estaba al lado de su cama, tomo un vaso y bebió el agua con rapidez. La puerta se abrió pero la rubia no levanto la mirada

- Candy que bueno que despertaste – esa voz se le hizo familia, por lo que subió la mirada para ver de quien se trataba – ¿Te siente mejor? – le pregunta la chica de cabello rojizo, no la reconoció al momento – ¿Candy?

-… - la rubio levanto sus manos para que la chica se callara unos minutos, trato de enfocar sus recuerdos – Meribeth – afirmo antes de soltar un suspiro – Lo siento cuando tengo un crisis mis recuerdos se vuelven confusos

- ¿Te pasa a menudo? – le pregunto sentándose a su lado

- No solo me a pasada en dos ocasiones más – se llevó sus pies a su pecho – sabes la última vez pregunte si Tom sabia de la muerte de Anthony

- ¿Quién es Tom? – le pregunto curiosa

- No sé – encogiéndose en hombros – pero por alguna razón siento que es alguien especial en mi vida, es curioso pero sé que ese Tom le gusta los caballos y que solía discutir con él, pero no recuerdo su rostro

- Tal vez sea algún amigo de la infancia no le has preguntado a Archibald o Alistear, tal vez ellos podrían ayudarte a recordarlo – insistió la chica

- Les pregunte pero al parecer Anthony y yo éramos más cercanos a él, lo único que me pudieron decir es que Tom vive cerca de Lakewood – no quería admitirlo todos su pasado estaba en ese lugar

- ¿Por qué no regresas a Lakewood? – inquirió la chica

-… - Candy suspiro con pesar – la Tía Abuela dijo que jamás debía de volver a ese lugar

- ¿Por qué? – aunque ella conocía la respuesta

- Ese lugar me traía recuerdos amargos – hablo con voz temblorosa – La Tía temía por mi salud así que nos fuimos y no regresamos nuevamente

- Tú quieres volver verdad – afirmo la chica

- Si – susurro

- Porque no hablas con ella si deseas regresar tiene que hablar con ella – vio cómo su hermana se encogía – ¿le tienes miedo…

- No, no le tengo miedo – dudo antes de continuar – solo que no quiero que la Tía sufra por mi culpa, Anthony era muy importante para ella y su muerte fue un fuerte golpe para ella, sé que es egoísta de mi parte, pero prefiero no volver a que ella sufra

- Oh Candy – abrazo a la chica con ternura – a veces es bueno ser egoísta, solo hablar con sinceridad con la Tía no creo que se niegue si le explicas tu razones

- No lo sé – titubeo antes de dejar escapar un suspiro – intentare hablar con ella

- Eso es lo que quería oír – sonrió antes de levantarse – Por qué no intentas dormir un poco ya son pasadas las 8

-… - la chica asintió – Annie y Paty? – pregunto acomodándose en la cama

- George y Albert las llevaron al colegio, también le informaron a la madre superiora que no ibas a ir hasta mañana – Candy le dedico una sonrisa antes de volver a acostarse

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Real Colegio San Pablo

- Así que tuvo otra crisis nerviosa – exclamo Stear al leer la carta que Paty le había dejado en su lugar secreto

- Sus crisis son más frecuente que antes crees que eso signifique que Candy recuperara la memoria – Archie tenía la esperanza que la rubia volviera a ser la persona él había conocido hace años atrás

-No lo sé – el mayor de los hermanos tenía sus dudas con respecto a la situación de la chica

- ¿Porque no te vez tan feliz de que Candy recupere la memoria? – pregunto consternado el menor

- ¿Dime algo crees que sea mejor que recupere la memoria? -

- Por supuesto que si – respondió pero vio la expresión en el rostro de su hermano – ¿Que pasa Stear?

- Yo prefiero que Candy siga igual que como esta – respondió acostándose en su cama

- ¿Qué? – hablo con molestia – pero que estás diciendo, Candy no es la misma chica que era antes, ahora es diferente es más seria, refinada, dulce e inocente que antes

- Si porque ahora es feliz – respondió con un tono serio, vio a su hermano antes de suspiro – Antes Candy era más independiente pero no era feliz, en una ocasión cuando salimos de compra la vi ver a una familia con cierta añoranza, a pesar de que ahora era de nuestra familia, era como si ella no se sintiera así, pero siempre nos mostraba una sonrisa que en muchas ocasiones no llegaba a sus ojos, pero ahora ese brillo no desaparece al ver las familias pasar a su lado

Archie no respondió ya que él también se había dado cuento de esas miradas, pero aun deseaba que la chica que él conocía.

- Sé que tienes la esperanza de que Candy se fije en ti, pero eso no pasara y lo sabes – volvió a hablar el científico – para ella siempre serás su primo – para Archie eso fue un duro golpe pero esa era la verdad

- Crees que no lo sé durante años he tenido estos sentimiento hacia ella, pero siempre voy a ser su más adorado primo – suspiro con tristeza

- Oye como que su adorado primo, creo hermano que te has equivocado pero Candy me quiere mucho más a mí que a ti – se quejo

- Disculpa pero yo soy su primo favorito – se jacto

Lo que dio inicio a una pelea entre los hermanos Cornwell, sin que ellos lo suspiran su vecino de al lado había escuchado toda la conversación y estaba más que feliz de que la rubia solo viera a ese par como familia, había sospechado que Archivald Cornwell tenía sentimiento hacia su prima, ahora que sabía la verdad se empeñaría más que nunca en que la chica se enamorara de él y como que se llamaba Terruce Graham Grandchester que lo lograría.

- Nadie me va a quitar nuevamente lo que quiero – juro con firmeza

No es que haya querido escuchar la conversación, los dos hermanos hablaban en voz alta, así que toda la conversación se escuchaba hasta su habitación, que haya usado un vaso para escuchar mejor no significaba nada.

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Al día siguiente y contra las protestas de Tía Abuela y Nicola Grayton, Candy regreso al colegio, no es que le emocionara volver, solo que se sentía que se volvería loca si se quedaba en casa con ambas personas al pendiente de cada paso que daba.

- Si te sientes mal no dudes en ir con la superiora para que nos llame entendido – le había dicho ambos antes de marcharse, luego de que la rubia les prometió más de 100 veces que les llamaría si se sentía mal la dejaron irse

- ¿Ya te sientes mejor? – le pregunto Meribeth la cual estaba sentada a su lado

- Si – susurro antes de cerrar sus ojos, no quería preocupar a nadie pero realmente no se sentía muy bien, pero trato de fingir que todo estaba bien

- Sabes que puedes confiarme en mi verdad – le susurro a la rubia

- Estoy bien en serio – forzó una sonrisa

Albert, George y Meribeth no le creyeron pero lo dejaron pasar, solo para no agobiar más a la chica, cuando llegaron al colegio vieron un carruaje detenerse a su lado, la persona que bajo fue rápidamente reconocida por Meribeth

- Richart – llamo la chica al hombre el cual volteo a verla, mujer se bajó de auto y camino hasta donde estaba el Duque de Grandchester

- Meribeth – hablo con sorpresa al ver a la cabeza de los Grayton, abrazo a la joven aun sorprendido – ¿Qué haces aquí? – le pregunto

- Estoy visitando a mi prometido – respondió con una sonrisa, al sentir una brazos rodear sus cintura alejándola de Duque – Richart quiero presentarte a mi prometido William Albert Andley - presentado al rubio quien veía al hombre con cierto desagrado

- No sabía que estas comprometida y menos con un Andley – Sorprendido – no crees que eres muy joven para comprometerte? – le dedico una mirada severa al joven

- Richart por favor tengo casi 30 años, como diría mi abuela ya a mi edad ella estaba teniendo sus nietos – dándole una sonrisa burlona – además William y yo hemos estado esperando todo estos años para casarnos

El duque seguía intranquilo, aunque conocía la edad de la joven Grayton para él seguía siendo una niña pequeña, se sentía cada vez más viejo al ver como la niña que había conocido antes ya estaba comprometida.

- ¿Qué haces aquí? – le pregunto Meribeth luego de unos segundos

- Terrence asiste a este colegio, tú que hace aquí? – indago

- Vinimos a acompañar a mi… mi cuñada – señalo antes de buscar con la mirada a su pequeña hermana quien veía todos desde el auto – Candy ven por favor.

La rubia quien no conocía a aquella persona, camino hasta ellos con algo de timidez, ese hombre a pesar de estar entre sus 50 tenía un aura dominante, serie y familiar, por lo que cuando estuvo cerca se situó al lado de su hermano.

- Richart quiero presentarte a Candice White Andley, la hermana menor de William – presento a la rubia – Candy él es el Duque de Grandchester y un buen amigo de mi familia

La rubia se quedó sin palabras pues el hombre que estaba frente a ella, era el padre de su tormento personal, viéndolo más de cerca si se parecía a Terry tenía su barbilla, su nariz y su presencia.

- Es un placer conocerlo – hablo la rubia dedicándole una sonrisa

- El placer es mío señorita Andley – tomo su mano y deposito un suave beso

- Richart mencionaste que Terry asistía a este lugar me gustaría ver a mi bolita de lana – hablo con dulzura.

- ¿Bolita de lana? – pregunta la rubia tratando de no reírse antes el apodo

- Si cuando era niño era tan dulce se metía en tanto problemas que un día le dio por trasquilar a un oveja pero quedo cubierto de lana, se veía tan lindo, que desde ese momento lo llame así – Candy trato de disimular la risa con un ataque de tos

- En este momento iba a hablar con él, si quieres puedes venir – la mujer no lo pensó dos veces antes de tomar al hombre del brazo.

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Terry se encontraba en su habitación cuando uno los sacerdotes le dijo que su padre lo estaba buscando, él chico solo rodo los ojos de seguro su padre se había enterado de su escapabas a la cuidad y venía a reclamarle, opto por simplemente ir aunque no fuera en tendría permiso de ir a su cuarto y no deseaba a su padre hurgando entre su cosas, antes de entrar oyó voces provenir de la oficina de la vieja directora.

- Realmente han cambiado mucho desde la última vez - escucho hablar a la hermana superiora

- A mí también me sorprendió al verla, ya no es la niña revoltosa de antes ahora ya es un mujer a punto de casarse – estaba vez hablo su padre, no le gusto esa conversación así que entro

- Ya estoy aquí que quería viejo – exclamo con frialdad sin mirar a su padre

- Bolita de lana – escucho decir antes de verse rodeado por unos brazos muy conocidos

- Beth – expresó alejándose solo un poco del agarre de la mujer

- ¿Quien más Bolita de lana? – le dijo nuevamente abrazándolo con toda su fuerza para besarlo por toda la cara

Terry trataba de librarse de aquella mujer, pero ella realmente era fuerte y no deseaba lastimarla si la empujaba con fuerza, sin embargo iba a tener que hacerlo pues se estaba quedando se oxígeno.

- Cariño creo que deberías soltarlo se estaba poniendo rojo – hablo una voz conocida

- Oh en serio – la mujer soltó un poco su agarre – oh lo siento bolita de lana es que tenía tanto que no te veía que creo que me emocione un poco – se disculpó pero sin soltar al joven del todo

- ¿Qué haces aquí? – pregunto avergonzado antes el ridículo apodo

- Es verdad – lo libero de su abrazo de oso, para tomarlo del brazos y llevarlo a donde se encontraban dos personas muy conocidos.

- Bolita de lana quiero presentarte a mi prometido William Albert y a su hermana Candice White Andley – presento a los rubios quienes tenía una sonrisa burlona en su rostro, entonces recordó como la mujer lo había estado llamando

- Beth me llamo Terry no Bolita de lana – le recordó avergonzado

- Pero si tú siempre serás mi Bolita de lana – se quejó con molestia

- Ya no soy un bebé – volvió a decir sonrojado

- Lo se has crecido, recuerdas cuando era niño y deseaba bañarte conmigo, entrabas a mi cuarto mostrando a tu pequeño junior y…

- Cierra la boca – grito avergonzado

- ¿Qué pasa bolita de lana? – pregunto la pelirroja intrigada

- Beth por favor no hable de cosas vergonzosas - suplico mirado por el rabillo del ojo a la rubia la cual estaba ocultando su risa

- ¿Cosas vergonzosas? No he dicho nada que sea vergonzoso, o te refiere a la vez que me viste desnuda y empezar a preguntarte porque no tenía pitito, luego lo agarraste entre tus mano y lo usaste como un espada – recordó

El rostro de Terry estaba a punto de estallar, pero la melodiosa risa de la rubia se hizo escuchar, el joven duque le dedico una mirada molesta aunque por dentro deseaba que la tierra se abriera y se lo tragara.

- Cariño creo que es mejor no mencionar su infancia – advirtió Albert, Terry lo vio agradeciéndole

- Oh está bien – se quejó haciendo un puchero, abrazo nuevamente al joven duque – pero que ha sido de tu vida, sigues igual de rebelde que antes – confirmo

- Me ofendes ya no soy ese niño rebelde de antes – se hizo el ofendido, pero Meribeth no le creyó – Bueno así que te vas a casar – evitando el tema, vio al rubio – espero que sepas en lo que te estas metiendo – con burla

- Lo sé y me gusta – respondió el rubio con una gran sonrisa

- Pues prepárate porque Beth es todo menos una personas dócil – la chica no se ofendido en lo más mínimo – pero al final es una gran mujer

- O bolita de lana – la mujer sentía emocionada – Solo por eso no diré nada que te pueda avergonzar – besando sus mejillas – por cierto de donde se conocen William y tu – Meribeth no era tonta se había dado cuenta que ambos ya se habían conocido antes

- Nos conocimos en el zoológico – respondió Albert – hace un par de semanas nos encontramos y congeniamos

Meribeth no se creyó ni una palabra pero no dijo nada, conocería la verdad quisiera o no, lo que no se le paso por alto fue las miradas que se dedicaban Candy y Terry ahí algo estaba pasando.

- Disculpe pero volveré a mi cuarto – informo la rubia

- ¿Te siente mal? – pregunto Albert preocupado

- Solo estoy cansada, no creo que sea conveniente que siga faltando a mis clases – miro a la madre superiora quien asintió

- Esta bien entonces nos veremos – exclamo Meribeth con pesar, no volvería a ver a su pequeña hermana hasta dentro de 3 semanas

- Si me disculpan – hizo una leve inclinación antes de dirigirse a la puerta.

- Yo también volveré a mi cuarto – Terry se separó de la pelirroja y camino hasta donde estaba la rubia – Señorita Andley la acompaño – le dijo de forma caballerosa, Candy no puedo evitar sonrojarse, pero asintió

Abrió la puerta permitiendo que ella saliera primero para luego él salir, una vez que los dos jóvenes estuvieron afuera, en la oficina de la hermana Grey, los adultos se había quedado en silencio - en especial el duque quien nunca había visto a su hijo comportarse de esa manera – puesto que para ninguno de ellos había pasado por alto la forma en la que el joven se comportaban ambos jóvenes, Terry de manera poco discreta estaba cortejando a Candy y estaba parecía conocer su intensiones.

- Creo que tu hijo tiene intensiones muy clara con mi cuñada Richart – Meribeth toco el tema directamente

- Meribeth – intervino Albert antes las palabras de su prometida, aunque él también había visto la situación entre su amigo y su hermana

- Soy sincera, tu viste como se comportó le abrió la puerta y por si fuera poco coloco su mano en su espalda, claramente Bolita de lana está interesado en Candy - firmemente

- Hablare con mi hijo Señor Andley, pienso que su actitud hacia su hermana no son correctas – expreso el duque con malestar, su hijo estaba yendo contra todas las reglas al cortejar con una señorita sin la autorización de sus familias.

- En realidad Richart no creo que sea necesario hacer eso – intervino Meribeth – verdad cariñó – mirando al rubio quien se había quedado sin palabra

Albert no sabía que opinar conoció al joven duque en una pelea en un bar, ambos se hicieron amigos enseguida pues sus vidas eran parecidas, el rubio no supo si era porque las copas, pero se abrieron mutuamente contándose la historias de sus familias y lo difícil que había sido creer entre ellas, lo que llamo la atención al jefe de los Andley fue el cómo se expresaba de una joven pecosa que había hechizado joven, las veces que se habían encontrado este hablaba siempre de la joven de su manera ser, su ojos hipnóticos, sus labios tentadores, una chica dulce y amable, un ave libre en una sociedad enjaulada, ahora sabía quién era esa persona y no sabía qué hacer.

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Candy y Terry caminaba por el pasillo sin decir palabra alguna, cada quien metido en sus pensamientos, para la rubia fue una sorpresa saber que el joven duque era un conocido de su hermano y de su cuñada, no quiso admitirlo pero cuando vio a Meribeth abrazando al joven sintió un profundo ardo en su pecho, para ella no estaba claro sus sentimientos, pero no lo veía como un simple amigo. Terry por su parte no cabía en su felicidad había vuelto a ver a su amiga de la infancia y sabía que ella iba a hablar a su favor, no por nada mostro su intereses en la rubia antes de salir, solo esperaba que nadie se interpusiera en su camino porque no estaba dispuesto a renunciar a la joven.

- Entonces conoces muy bien a Meribeth – exclamo Candy tratando de no parecer interesada

- Si nos conocimos hace unos 10 años atrás – Terry había conocido a la chica poco después de que su padre lo apartara de su madre, al principio odiaba a aquella mujer pero fue ganándose su cariño

- Me doy cuenta de que son muy íntimos – lo miro por el rabillo del ojos – no es así Bolita de lana – en tono burlón

- Por favor no repitas ese estúpido apodo – se sintió avergonzado e iba a reclamarle, hasta que escucho la risa de la joven – bien burlarte todo lo que quieras

- No te preocupes lo hare – volvió a reírse – eres muy dulce cuando no tratas de coquetear conmigo

- Vamos mujer adoras que coquetees contigo – le dijo antes de ver en todas direcciones, al ver que no venía nadie tomo la mano de la chica y arrastro hasta uno de las habitaciones que servía como oficinas en la que no había nadie, cerró la puerta antes de abrazas a la rubia – no sabes lo duro que fue no verte estos 3 días – confeso

- Arrogante – expreso desviando la mirada algo sonrojada, pero sin apartarlo