Que tal, he aquí el penúltimo capítulo de esta historia (Me siento algo sad :"v)

¡Ah si! ¿Qué pasó con los comentarios del capítulo anterior? -_-

Bueno, lo dejare pasar esta vez porque escribí esto en semana santa :v


No sabía con exactitud cuándo fue que su madre había comenzado a viajar tan a menudo, sabía que lo hacía por ella, para poder darle lo mejor, desde que su padre murió, la señora Ryoko se convirtió en la única familia de Matsuri, por ende; era el sustento de ambas. Sin embargo no podía evitar sentirse mal cada vez que veía a su madre irse de casa; a veces sin despedirse, es por eso que Matsuri había adoptado esa actitud, esperando tal vez llamar su atención. Lo único que quería era poder pasar más tiempo de calidad con su madre y recibir esa pequeña muestra de afecto que le hacía falta.


-Entonces ¿De verdad piensas soltarle todo mañana?- preguntó Yuzu a su castaña amiga.

Era un viernes por la tarde, las clases habían terminado ya y las alumnas comenzaban a retirarse a sus hogares.

-No, ella me ha dado muchos problemas, si alguien debe declararse es ella- respondió la gyaru (Harumin bájale al tsunderismo :v)

-Según entiendo, ella ya lo hizo- bromeó la ojiverde.

Harumi suspiró resignada.

-El punto es que, mañana resolveré todo-dijo-No me gusta sentirme como una estúpida niñita enamorada.

-Te acostumbrarás-dijo Yuzu-Me pasó igual con Mei.

La otra solo soltó una pequeña risa.

-Hablando de la presi ¿Hasta cuando quieres que esconda "eso"?

Yuzu pensó unos segundos.

-Guárdalo unos días más, necesito planear bien esto- respondió la rubia.

Después de eso ambas se despidieron y tomaron rumbo a sus respectivos hogares.


Ya era sábado al medio día y Harumi regresaba de comprar lo necesario para el almuerzo, esta vez le tocaba a ella cocinar.

En ese momento decide llamar a Matsuri recordando que no habían acordado la hora de su reunión.

-¿Diga?- escuchó la voz de la pelirosa al otro lado de la línea.

Lamentablemente había olvidado llevar consigo su celular y tuvo que optar por un teléfono público.

-Matsuri, soy yo, Harumi.

-¿Taniguchi_sempai?

La voz de la menor se le hizo algo extraña a la gyaru.

-Te llamo para preguntarte a qué hora te gustaría que nos encontráramos.

-Oh, bueno, creo que cualquier hora estará bien, decide tú.

Harumin hizo un análisis sobre qué hora podría ser mejor.

-¿A las cinco está bien?

-Sí, está bien, te veo más tarde sempai- dijo Matsuri colgando.

Harumi retomó el camino a su casa. Sin embargo, algo en el tono de voz de Matsuri le estaba molestando.

-"¿Seguirá enferma?"-pensó-"¿Seguro son cosas mías?"


Matsuri caminaba entre la gente de la calle, a encontrarse con Harumi en el mismo parque de la semana anterior.

Finalmente la encontró sentada en una banca, así que ideo un plan para sorprenderla.

-¿Adivinas quién soy?-dijo acercándosele desde atrás y cubriendo sus ojos con las manos.

Y una sorprendida Harumin saltó de la banca lanzando a la vez un fuerte grito.

-¡¿En qué estás pensando?! ¡Casi me da un infarto!- dijo exaltada la mayor.

Matsuri rio un poco por la reacción de la gyaru.

-Ya, ya, cálmate-dijo Matsuri-y bueno ¿A dónde iremos?

La gyaru terminó de respirar y habló.

-Bueno, había pensado en ir al centro comercial pero eso me pareció muy simple, hay una especie de feria no muy lejos de aquí ¿Te gustaría ir?

-Por mí está bien-dijo la menor.


Estando ya en el lugar acordado, Hurumi y Matsuri comenzaron observando diversos puestos que ofrecían dulces y uno que otro juego.

Las serpentinas y pequeñas luces decoraban los puestos del lugar creando una agradable atmósfera.

Es entonces que Harumi se detiene, siendo atraída por uno de los juegos.

-Hey, vamos a probar eso-le dijo a la pelirosa señalando el lugar.

El juego consistía en usar unas escopetas de juguete para tratar de derribar los objetivos y así poder ganar uno de los tantos premios que se exponían allí.

-Maldición, esto debe estar arreglado- lamentablemente la gyaru no había tenido tanta suerte y había fallado ya dos intentos.

Matsuri rió por lo bajo y se acercó a la castaña, quitándole el "arma" de sus manos.

-Permíteme un momento- dijo apuntando, para después disparar y acertar con suma facilidad en el blanco, derribando así el objetivo.

Por su parte Harumi quedó sorprendida después de esa muestra de habilidad por parte de la menor. No fue que reaccionó, sino hasta que la pelirosa le extendía un muñeco en forma de mapache*

-Toma, vi que lo observabas así que es todo tuyo-le dijo Matsuri.

Si, lo había estado observando, pero su plan original era ganarlo para obsequiárselo a Matsuri.

-Gr…gracias-dijo recibiendo el peluche.

Después siguieron caminando, mientras comían unas manzanas acarameladas. Ya había caido la noche, provocando que el lugar se volviera más hermoso aún.

Pero mientras caminaban Harumi no dejaba de notar algo extraño en la menor: algo la estaba molestando, de eso no había duda.

-Matsuri ¿Te encuentras bien? - decidió finalmente preguntar.

-¿Eh?

-¿Te sucede algo? Estás algo decaída hoy, también noté eso hoy en la mañana cuando te llamé por teléfono.

-Oh, no ¿Por qué lo dices?

-Bueno, por ratos tienes la mirada perdida, además normalmente estarías gastándome bromas.

Matsuri terminó lo último que quedaba de su manzana.

-No, no es nada, simplemente creo que aún no termino de recuperarme -mintió

La castaña decidió no darle más importancia al asunto, así que siguieron caminando.

Pasaron unos momentos más hasta que comenzaron a sonar los fuegos artificiales y el cielo nocturno se llenó de hermosos colores.

-"Creo que ya es el momento"- se dijo para sí misma Harumi.

-Matsuri-llamó a la pelirosa- necesito decirte algo.

La pelirosa la miró, suponiendo ya que era lo que la Taniguchi quería decirle.

-Sabes, en un inicio ni siquiera me habría imaginado diciéndote esto, pero durante todo este tiempo me he dado cuenta de que te había juzgado mal.

-"Para"

Tomó un poco de aire antes de continuar. También tomo las manos de la menor.

-En fin, no quiero perder el tiempo en algo cursi, Matsuri, lo que te quiero decir es…

-Por favor, detente.

Fue interrumpida por Matsuri la cual tenía ya un par de lágrimas en la cara.

-¿Matsuri? ¿Qué te sucede?- preguntó preocupada Harumi.

La mencionada se soltó del agarre de la castaña.

-Esto…no funcionar-dijo de repente.

-¿A qué te refieres? ¿De qué estás hablando?- la castaña no entendía nada.

-Hace una semana tuve una llamada de mi madre, al parecer ella encontró una gran oportunidad en su trabajo, pero en otra ciudad.

-Oh, eso está bien.

A la castaña no le gustaba a donde estaba llegando eso.

-Tendré que mudarme con ella.

Sí, definitivamente esa situación no le gustaba para nada.

-Y… ¿Por cuánto tiempo será?

Y sabía que esa pregunta era inútil

-¡Vamos a mudarnos! ¡Viviremos allá a partir de ahora! ¡Lo entiendes!-Ya había comenzado a gritar.

Si, lo entendía completamente. Pero en ese momento, no se permitiría flaquear, no demostraría tristeza, no frente a ella.

-Está bien, tú, ¿Siempre buscaste pasar más tiempo con tu madre no? Esta es una gran oportunidad para esto-dijo Harumi.

Aquellas palabras sorprendieron a la menor.

-No…no esperé que reaccionaras así.

-Bueno, esto te hará feliz después de todo ¿Cuándo será que te iras?

Estaba segura que la respuesta la destrozaría aún más.

-Salgo mañana.

Fueron unos segundos de incómodo silencio.

-Bien, me la pasé bien contigo hoy, adiós, que tengas buen viaje- dijo la castaña saliendo del lugar, dejando sola y desolada a Matsuri.

-"Adios…Harumi"


Solo faltaban un par de horas ya para el momento de su viaje, cuando llamaron a su puerta.

Matsuri dejó lo que estaba haciendo y fue a abrir.

-¡Matsuri! ¡Qué es eso de que te vas!-entró una rubia preguntando escandalosamente.

-Yuzu_oneechan.

-¿Acaso ni siquiera pensabas despedirte?-dijo Yuzu envolviéndola en un abrazo.

Matsuri correspondió el gesto, esbozando una ligera sonrisa.

-¿Cómo lo supiste?-preguntó la pelirosa.

-Hablé con Harumin anoche.

Matsuri suspiró.

-Ella… ¿Cómo está?

-Pues…

La rubia fue interrumpida por la voz de una muchacha.

-¿Puedo pasar?

-¡Harumin!/ ¡Taniguchi sempai!- dijeron ambas chicas al unísono.

La castaña entró a la casa y se acercó a la pelirosa.

-Yo, traté de decirte algo ayer…

-Taniguchi sempai, eso ya no importa, no hay forma de que…

Harumi no la dejó terminar de hablar, en un rápido movimiento tomó a Matsuri por la cintura y la trajo hacia sí, uniendo ambos labios en un beso.

Matsuri se sorprendió en un inicio, pero poco a poco se fue relajando hasta que correspondió el gesto y abrazó a la más alta por el cuello.

-Sabes que es de mala educación interrumpir a las personas que están hablando- dijo Harumi cuando rompieron el beso.

-Tú lo hiciste también, de una forma más atrevida.

La gyaru rió por lo bajo.

-Escucha, quiero intentarlo-comenzó a decir la castaña- Contigo he pasado por tantas cosas y obstáculos, que no me importa desafiar este, yo…admito que me gustas y quiero estar contigo no importa lo que pase.

Las palabras de la mayor, provocaron un agradable calor en el pecho de Matsuri.

-¿Crees que funcionará en verdad?

Harumi tomó sus manos y pegó su cabeza a la de ella.

-Por supuesto, solo, sé un poco más optimista.

Matsuri sonrió y la abrazó dándole un beso a la vez.

-De acuerdo.

-Ejemmmm.

Esta vez fue la rubia quién interrumpió.

-Eso fue muy lindo y dulce, pero alguien tiene un vuelo dentro de un par de horas y no creo que quiera perderlo (Yuzuko matando el romance)

-Jeje, lo siento Yuzuchi.

-Sí, debo irme ya, el camino al aeropuerto es muy largo-habló la menor.

-Por cierto Matsuri ¿Y tú equipaje?-preguntó la gyaru.

-Afortunadamente mi mamá hizo que enviaran mis cosas antes.

-Vaya, eso es muy bueno de su parte-dijo Harumi.

-Sí, tienes una excelente suegra Harumin-bromeó Yuzu, siendo fulminada por la mirada de la castaña.

-Bueno, ¿Te acompañamos a la estación?

-Está bien.


Ya en la estación las tres esperaban a que llegara el tren que llevara Matsuri al aeropuerto.

-Taniguchi sempai-quiero que tenga esto-dijo Matsuri sacándose sus auriculares y entregándoselos a la mayor.

-¿Eh? Gracias-dijo Harumi aún confundida-bueno, así te recordaré siempre.

Momentos después llegó el vehículo, a la vez, llegaba el momento de despedirse definitivamente.

-Adiós Matsuri, te extrañare mucho, cuídate-dijo Yuzu al borde de las lágrimas y dándole un abrazo.

-Yo también te extrañare Yuzu_oneechan, mándale mus saludos a tu madre y a Mei_san.

Después se dirigió a Harumi.

-Adiós, aprovecha cada momento con tu madre-dijo la castaña abrazándola.

Matsuri hizo lo mismo.

-¿En verdad funcionará?-preguntó Matsuri.

-Sí, así será-le respondió Harumi.

Se quedaron observando por unos momentos, hasta que la mayor no lo dudo y se acercó para besarla últimamente.

Finalmente, Matsuri subió al tren y este se puso en marcha.

-Harumin ¿Estás bien?-preguntó la ojiverde al ver que su amiga no se movía del lugar.

-Fue muy fácil decirlo…pero ¿Realmente funcionará?-preguntó llorando.

Yuzu sonrió por lo bajo.

-Ven, vamos a casa.


Al escribir esto me sentí más sad que cuando le di un dibujo la elfa que me gustaba y ella se lo regaló a alguien más :"v

Ya saben dejen sus comentarios y sigue abierta la votación, ya que solo comentó el anonimus la vez anterior (Gracias seas quién seas :3)

Hasta ultimo cap.