Capítulo 10
Hacía un par de horas que se había quedado dormida, siendo arrullada por la melodiosa voz de su recién esposo al platicar sobre política y básquetbol; el sueño le ganó, sentía los ojos pesados, tanto que el mantenerlos abiertos era una tortura. Así, yaciendo plácidamente boca abajo se encontraba ella, estremeciéndoce ante el roce de los labios de su amado contra su cuello, frente, labios, espalda y mejillas. Aún más con el tacto de él al acariciarla, aquella cálida piel tocando la suya no podía más que hacerla sentir como en el cielo. Una parte de ella quería despertar, contemplar ese hermoso par de ojos azules que la derretían por dentro y entregarse a su amado como unas horas antes lo hizo, pero por otro lado, aquella semana había sido muy cansada, no imaginaba que la vida de recién casada fuera tan ajetreada, le dolían las piernas y la columna y había noches en que simplemente su esposo no la dejaba dormir.
- Mmm...- bostezó, finalmente el deseo de estar con él era más fuerte. Apenas pudo ver con claridad notó una encantadora sonrisa que la mataba.
- Te ves preciosa recién levantada.
- No es cierto.- dijo perezosamente sin cambiar de posición.
- Bueno, tienes razón señora Evans, estás hecha un desastre, ve tu cabello, tus ojos, creo que asustarías hasta al monstruo más feo de la tierra.- dijo el rubio entre risas, ella lo empujó del hombro pero sin llegar a moverlo y volteó su cabeza hacia el otro lado.- Vamos amor, estoy jugando.
- Ajá.- el chico le acarició el cabello, ¡Dios! Ella amaba cuando él hacía eso.- Tú no eres precisamente un adonis al despertar.- volteó a verle.
- ¿Ah no? ¿Entonces qué soy?- él se acostó, inclinando su rostro muy cerca al de ella, podía sentir su respiración.
- Eres...- aquella mirada estaba consumiéndola, sintió su cuerpo temblar ante el contacto de su chico acariciándole la mejilla con dulzura apartando un mechón de cabello.- Eres perfecto.- dijo lanzándose a besarlo, se movió para poder abrazarlo y en cuestión de segundos se encontraba aprisionada bajo los fuertes brazos de su amado.
- Te amo.- dijo él besándole el cuello. Ella sentía cada una de sus caricias intensamente, ¿existiría algo mejor que hacer el amor con Sam? Si así fuese le gustaría saber qué. Él levantó la cabeza para observarla, había un brillo radiante en sus ojos, se sonrieron mutuamente. Ella acarició su rostro, su cabello, su pecho... cada parte de él, de su ser, de su cuerpo, encajaba perfectamente en el suyo.
- Yo te amo más...- dijo atrayéndolo hacia sí, aprisionó sus labios en un erótico beso que provocó en él vaya a saber uno qué cosas.
Y entonces, el celular sonó. Marcando el reloj las 3:17am, Quinn recibió un mensaje de Rachel que la hizo despertarse por completo y con esto, malhumorarse.
"Amiga, me tienes que contar TODO lo que te ha pasado con Romeo, no puedo esperar a que sea lunes! Te quiero :D"
La rubia suspiró dejando el celular junto a la almohada, estiró los brazos tras dar un largo bostezo. Aún era muy temprano para despertarse y lo peor, era domingo, no tenía motivos para salir de cama. Se echó boca arriba con sus manos sobre la cabeza, apenas y podía distinguir el techo con la poca luz que entraba por la ventana.
- ¿Por qué estoy soñando esto? ¿Qué me pasa?- se preguntó en voz alta.- El amor no existe, es una reacción hormonal... sólo eso. Recuerda Quinn, si no involucras tus sentimientos no vas a salir lastimada. Sam es un chico encantador que... está contigo por lástima. Mírate en un espejo, nadie te va a querer así... nunca.
Una semana más se fue volando, muchos acontecimientos pasaron en tan poco tiempo. La señora Judy regresó de viaje, pero no traía exactamente buenas noticias para su hija: su jefe le había ofrecido un ascenso, con un salario mucho más alto y más prestaciones, como gastos en el seguro médico, vales de despensa e incluso la oportunidad de adquirir un crédito para una casa o un carro; una oferta muy tentadora, la única condición era que tenía que irse a vivir a Estados Unidos por seis meses, el tiempo en que él estaría allá. Ohio era una ciudad muy segura y aún más la colonia en la que vivía, ella confiaba en Quinn, sabía que era una muchacha muy responsable y podría cuidarse sola, aunque al llegar a casa le dio otra impresión.
- Acepta mamá, el trabajo está increíble.- dijo Quinn, era un martes en la noche, ambas estaban cenando, o al menos una de ellas.
- No cariño, no te dejaré sola tanto tiempo.
- Pero yo puedo cuidarme bien, nada malo me pasó.
- No voy a arriesgarme.- dijo observándola, la rubio movía unos chícharos en el plato con el tenedor.- Come tus verduras y la carne.
- No tengo hambre.
- Quinn.- la chica le lanzó una mirada seria, tomó un pedazo de brócoli y sintiendo demasiada repulsión, se lo comió.
- Yo sólo digo que deberías aceptarlo, a las dos nos conviene, sólo serán seis meses.
- Es que no es sano que una joven como tú viva sola.- dijo negando con la cabeza.
- Al menos piénsalo, de verdad yo voy a estar bien. Puedes confiar en mí.- sonrió. Judy se quedó mirándola, Quinn masticaba muy despacio la carne, su piel se había puesto amarilla, bajo sus ojos aparecieron unas ojeras horrendas, sus pómulos estaban descoloridos. ¿Qué le estaba pasando a su niña?
- Hola guapo.- saludó Santana, entrando al gimnasio, las clases habían terminado y sólo se encontraba Sam encestando un balón repetidamente.
- Ah, hola.- dijo sin dejar de hacer lo suyo, la morena se acercó.
- ¿Por qué estás tan serio? ¿No te da gusto verme?- el rubio tomó el balón y caminó a las gradas.
- ¿Qué quieres Santana?- preguntó fastidiado, y es que en lo que iba de la semana la chica había ido en repetidas ocasiones a coquetearle, cosa que le resultaba despreciable en una mujer. Ella sonrió.
- Te quiero a ti.- dijo acariciando su pecho y pegando su cuerpo al de él. En ese momento se escuchó un golpe, voltearon a la entrada del gimnasio.
- Lo siento.- dijo Rachel, el rubio se acercó a donde ella y le ayudó a levantar los libros que había tirado.
- Ho... hola Sam.- dijo sonrojándose, ambos tomaron una libreta amarilla al mismo tiempo y al chocar sus manos sintieron una descarga eléctrica.
- Lo siento.- dijeron a coro. Sonrieron.
- Vine a buscar a Puck.
- Se fue temprano.- respondió él.- Me dijo que iría a estudiar, mañana tiene su primer parcial de cálculo.
- Qué extraño, me pidió que viniera a verlo, quedamos de ir a mi casa. Tengo una hora de estar marcándole y no me contesta.- Santana se acercó a ellos, le lanzó una despectiva mirada a la castaña.
- Bueno bebé, nos vemos luego.- dijo dándole un beso a Sam en la mejilla; miró por última vez a Rachel y salió. Él suspiró, la chica notó esa expresión de molestia en su mirada.
- Te acompaño a tu casa.- dijo amablemente.
- No te molestes, iré caminando.- sonrió.- Nos vemos luego.
- Espera.- la detuvo del brazo.
- ¿Sí?
- Necesito que me hagas un favor.- la chica lo miró incrédula.
- ¿Qué cosa?- él suspiró agachando la cabeza.
- Quiero llevar a Quinn al baile de Halloween.- levantó la mirada y se encontró con una graciosa expresión de sorpresa que ella tenía.
- Pe... pero...
- Estoy enterado de que a ella no le gusta asistir a esos eventos.- ella asintió con la cabeza.- Sin embargo... ya estoy diseñando los disfraces.
- ¿Qué?- se rió.- ¿En serio? ¿De qué piensas ir?- el chico se sonrojó, parecía un ángel caído del cielo.
- De Romeo y Julieta.- quedó boquiabierta, ¿acaso había escuchado bien?
- Rachel... ¿estás bien?- preguntó el al ver que no reaccionaba.
- Eh... yo... sí, sí.- dijo sacudiendo la cabeza. Sonrió.- No te preocupes Sam, déjamela a mí, yo me encargo.
- ¡No!- se rió.- En realidad prefiero que sea sorpresa.- ella frunció el ceño.
- No entiendo.
- Lo que realmente necesito que hagas es que consigas la combinación de su casillero. Un par de días antes dejaré el vestido ahí con una nota en la que dirá que la estaré esperando a cierta hora en el patio de la escuela.- la chica parpadeó varias veces, es que todo aquello se le antojaba súper romántico.
- Cuenta conmigo.- le extendió su mano, a lo que él la apretó y sonrió.
- Hecho.
Hacía dos días que el otoño había llegado, trayendo consigo un clima fresco y húmedo. Pasaban de las 9:00pm en Ohio, el tráfico había cesado hace una hora, el ambiente, por increíble que pareciese, estaba tranquilo, hasta casi se podía decir que desierto.
Aquella noche Quinn aprovechó que debía estudiar para su primer parcial de cálculo y se quedó a dormir con Rachel, aunque ambas sabían que eran lo suficientemente buenas y que habían aprendido bien todo, parecía absurdo que estudiaran algo que ya conocían a la perfección. Pero entre amigas, pretextos así son los mejores para pasar juntas toda una noche.
Judy estaba por acostarse, le dolía la cabeza en tan sólo pensar que debía tomar una decisión; no quería dejar sola a Quinn, definitivamente su hija no se encontraba sana como para tomar la responsabilidad de vivir sola, pero una oferta así difícilmente llegaría de nuevo, y ella en verdad necesitaba ese dinero. Al parecer, sería otra noche en vela pensando en la mejor decisión a tomar.
Fue hasta la cocina en donde puso una olla con agua a hervir para preparase un café. Se perdió en sus pensamientos que no notó el chillido de la vasija hasta que el timbre sonó. Apagó la estufa y con un poco de temor fue a abrir.
- Hola.- dijo Russell.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó de malhumor, sin moverse de la puerta.
- ¿Puedo pasar?- lo contempló con ansia. Él no era el mismo hombre de quien se había enamorado, por el contrario, su cabellera estaba llena de canas, tenía la barba crecida, una barriga que salía a relucir y muchas arrugas en la cara.
- Adelante.- dijo abriendo más la puerta, él caminó hacia la sala, ella se quedó de pie, cruzada de brazos.- Siéntate.- señaló el sillón.
- Así estoy bien, dime a qué has venido.
- Son dos razones.- comenzó.- La primera, es que he venido a pedirte perdón.- los ojos de ella se abrieron al escuchar esto.- Estoy muy arrepentido por lo que te hice, por la manera en que te dañé y te pido perdón por eso.- se quedó callada, lo conocía demasiado bien y sabía que no estaba mintiendo, pero el poco orgullo que tenía no la dejaba doblegarse.
- ¿Cuál es la segunda razón?- preguntó con la voz algo grave.
- Estoy... estoy enfermo. Hace meses me detectaron el colesterol muy alto y me dio un pre infarto.- ella se llevó las manos a la boca para no soltar un grito.
- Pero...- él agachó la cabeza ocultando las lágrimas que se empezaban a acumular en sus ojos.
- Judy... mi corazón está dejando de funcionar lentamente, no sé cuánto, pero sé que me queda poco tiempo de vida.- levantó la mirada, tenía los ojos vidriosos.
- Y... ¿con un transplante... no?
- Es muy difícil y peligroso.- dijo. Ella permanecía inmóvil, quieta.- Hay más posibilidad de que no sobreviva si me lo hacen.
- ¡Ay no...!
- Es por eso que vengo a pedirte perdón.- la miró firmemente, con decisión, se puso de rodillas ante ella.- Perdóname Judy, por favor perdóname.- dijo quebrándose ante ella, quien no pudo más que soltarse a llorar.
- ¡Ya basta! ¡Levántate!- dijo tomándolo de los brazos. Se miraron desconcertados, dolidos y sin más se abrazaron fuertemente.- Sí, sí te perdono.- dijo entre sollozos.
- Gracias... gracias.- decía él.- No tienes idea de lo mucho que siento haberles hecho esto... fui un tonto.
- Pero todo pasó por algo y ya no te culpes.- dijo ella soltándolo pero sin separarse. Lo miró dulcemente.
- Me da miedo, pensar que tal vez no estaré ahí para la boda de nuestras hijas, para verlas crecer y envejecer. No estaré aquí para conocer a mis nietos.
- Shhh.- le calló ella.- No pienses en eso. Acuérdate que tú generas tus pensamientos, ¿ya lo olvidaste? Enfócate en lo positivo, piensa y cree que vivirás por muchos años y disfruta cada día como si fuese el último.- suspiró, había que tener valor para decir aquello.
- Gracias.
Y con eso, la bomba detonante que la ayudaría a elegir había explotado. Ahora mejor que antes se convenció de que debía tomar esa oportunidad. Si su ex esposo llegaba a faltar... ¿qué sería del futuro de sus hijas?
- ¿Estudiando?- preguntó Santana entrando al cuarto de Puck. Él estaba en su cama rodeado por un montón de libros y libretas.
- ¿Tú qué crees?- la chica fue y se tiró sobre la silla de su escritorio, comenzó a agarrar los lápices que estaban sobre éste.
- Hoy vi a Sam.
- Ajá.- le molestaba esa actitud indiferente de él, o en realidad de cualquier persona.
- Hey tonto, hazme caso.- dijo lanzándole un borrador que lo golpeó en la cabeza.
- ¿Qué quieres, Santana?- preguntó fastidiado mirándola fijamente. Ella sonrió.
- Que conquistes a Quinn.- el chico abrió los ojos.
- Estás loca.
- Tal vez. Pero me han llegado rumores de que Sam está interesado en ella y no pienso permitir que terminen juntos, eso sería como un insulto a la naturaleza.- el chico se empezó a reír.
- ¿En serio? ¿Insulto a la naturaleza?- preguntó entre dientes.
- Ríete lo que quieras, no me importa. Pero te pido esto porque a los dos nos conviene.
- Sabes que no lo haré.
- ¿Por qué no?
- Porque...- buscó un buen argumento pero no halló las palabras adecuadas.
- ¿Ves? No hay qué o quién te impida que estés con Quinn. Date la oportunidad.- y aquí, usando esa manipuladora expresión, infiltró unas cuantas ideas que lo dejaron pensando.
- ¿Qué si ella me rechaza?
- Pues te rechaza y ya.- se rió, él se mantuvo serio.- No dejarán de ser amigos, aclárale eso antes de que le confieses lo que sientes.
- No lo sé, Santana...
- Ándale, hazlo por mí.- dijo poniendo ojos de borrego a medio morir.- Así Sam se olvidará de ella y podrá fijarse en mí.-
- Es que...
- Invítala al baile de Halloween.- dijo cortándolo.
- A ella no le gusta ir.
- Puck...- suspiró, pensaba que su hermano era el chico más idiota del planeta.- No se trata de lo que a ella le gusta, se trata de lo que tú quieres. Ustedes son mejores amigos, ¿no?
- Sí.
- Bueno, tú has hecho muchas cosas por complacerla como su mejor amigo, ¿o no?- él asintió.
- ¡Ahí está! Ahora que ella haga algo por ti...- Puck le prestó tanta atención que se olvidó de que en unas horas presentaría su primer examen y no había terminado de estudiar. Aunque tonta, su hermana a veces tenía ideas ¿brillantes?
Aquí les dejo esto, espero que les guste y dejen review please! :D
Awww gracias a Dios ya tengo inspiración! :D yeiii ando tan feliz que traigo una sonrisa de oreja a oreja x3 jajajaja...
Disfruten de la semana, del mes y de la vida! :D y dejen reviews! :p
