3. La aplicación del modelo neoliberal en El Salvador.
Las políticas neoliberales han cumplido más 24 años de vigencia en el país y, más que desarrollo, lo que ha dejado como consecuencia es un profundo deterioro ecológico, una profunda desigualdad económica y un ambiente generalizado de violencia social.
Antes de exponer esas medidas neoliberales implementadas por todos estos gobiernos antes mencionados, es necesario reiterar que durante un período de cincuenta y ocho años (1931-1989) el modelo económico que prevaleció en El Salvador, es un modelo de intervencionismo estatal.
El modelo de intervencionismo estatal: supone el control por parte del Estado de la actividad económica, o lo que antes se le ha llamado "keynesianismo". Respecto a este punto se tiene que: desde los años treinta, el Estado salvadoreño fue propietario de muchas empresas que prestan servicios públicos a la sociedad, por ejemplo: las telecomunicaciones, la electricidad, el agua potable, las pensiones, etc., además de otras que no prestan servicios públicos como cines, hoteles, los ingenios, etc. Por otro lado, durante los años ochenta el gobierno del Partido Demócrata Cristiano (PDC) nacionalizó la banca, el comercio exterior y reguló el abastecimiento de productos básicos.
Ahora bien, si la economía funcionaba con la intervención del Estado, entonces ¿por qué se aplica un nuevo modelo económico? ¿Cuáles eran los objetivos de este? Las razones las podemos enumerar de la siguiente manera:
- Se buscaba aumentar el ahorro estatal a través de mejorar la eficiencia, aumentando las tarifas de los servicios públicos y eliminando la práctica de los subsidios (el Estado se encarga de pagar un porcentaje de los gastos de los salvadoreños más pobres. Por ejemplo, el Estado subsidia el combustible que los transportistas utilizan; por lo tanto si el galón de diesel cuesta tres dólares, el dueño del autobús solamente paga dos dólares y el otro dólar lo paga el Estado. Esto tiene como propósito que el transportista no le aumente a la tarifa del pasaje y de esta manera no afectar al usuario)
- Reducir y hacer más eficiente el tamaño del sector público,
- El pago de la deuda externa (según algunos economistas, la deuda del Estado salvadoreño actualmente asciende a unos 13,000 millones de dólares)
- Abrir los monopolios estatales a la inversión privada.
Esas razones se convierten en parte de la justificación que los gobiernos usan para implementar el neoliberalismo; por tanto, ahora pasemos al análisis sobre aquellas medidas más destacadas que los gobiernos neoliberales han implementado en función de consolidarlo en El Salvador.
3.1 El gobierno de Alfredo Felix Cristiani Burkard: el inicio del neoliberalismo en El Salvador
El nuevo gobierno impulsó una serie de privatizaciones, que en palabras de los funcionarios gubernamentales servirían para modernizar el país y para mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños. El gobierno de Cristiani reprivatizó el sistema bancario, el comercio exterior del café y el azúcar, liberalizó los precios de la canasta básica, implementó en un 10% el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
La reprivatización del sistema bancario, tenía como propósito trasladar los bancos a manos privadas. Lo anterior fortalecía los negocios de los empresarios que lograron quedarse con los activos de los bancos ya que podían disponer del crédito para fortalecer sus inversiones. La banca comercial ha privilegiado a sectores no productivos relegando del crédito a sectores que tradicionalmente han constituido las más importantes fuentes de generación de divisas y empleo, por ejemplo la agricultura. La reprivatización de la banca se constituyó en la inauguración de lo que sería la primera generación en los procesos de reforma económica.
La liberalización de los precios de la canasta básica, se impulsó mediante la eliminación del el Instituto Regulador de Abastecimientos (IRA). El objetivo de este era controlar el precio de los artículos de primera necesidad: maíz, fríjol, arroz, etc. El nuevo modelo consideraba que ese control era dañino para el productor pues desestimulaba la producción, por lo tanto se consideraba que al liberalizar los precios de los productos básicos la producción se vería estimulada. Sin embargo, quienes realmente se benefician de la liberalización de los precios de los artículos de la canasta básica son los comerciantes, pues ellos le compran barato al pequeño productor y le venden caro al consumidor.
El impuesto al valor agregado, tenía como objetivo gravar el consumo, es decir por cada colón que el consumidor salvadoreño pagaba por adquirir un bien o servicio pagaría un 13 por ciento de impuesto (o sea 13 centavos). Tenga en cuenta que en aquellos años la moneda de uso común era el colón y no el dólar como lo es hoy en día.
Mediante la privatización del comercio exterior del café y el azúcar se suprimió el Instituto Nacional del Café (INCAFE). Este se encargaba de comprar el café al productor a precios establecidos por el gobierno, posteriormente el Instituto se encargaba de comercializar la producción cafetalera en el mercado internacional. El nuevo gobierno liberó a los cafetaleros de su obligación de vender el producto al INCAFE para que estos pudieran negociar los precios libremente en el mercado internacional. Estos cambios constituyeron la segunda generación de reformas, que incluía además la venta de empresas del Estado que no brindaban estrictamente servicios públicos tales como: las cementeras, los hoteles y los ingenios. Esta generación de reformas se llevó a cabo de 1990-1993.
3.2 El gobierno de Armando Calderón Sol: profundización de las privatizaciones
En 1994, un nuevo gobierno, comandado por Armando Calderón Sol. Calderón Sol se enmarco en el mismo modelo iniciado por su antecesor. La política económica del nuevo mandatario se caracterizó por continuar las privatizaciones, entre las que se destacaron la privatización de las telecomunicaciones, de las distribuidoras de electricidad, la privatización del sistema de pensiones y el aumento del IVA en un 13%.
La privatización de las telecomunicaciones, de acuerdo al discurso gubernamental, buscaba modernizar las mismas, ya que el monopolio estatal sobre las telecomunicaciones había generado un servicio ineficiente y burocrático. Sin embargo, la privatización de las telecomunicaciones también incremento el costo del servicio y eliminó la organización sindical.
Una de las medidas más importantes durante el gobierno de Calderón Sol fue la privatización del sistema de pensiones. Desde la época de los gobiernos militares encabezados por el Partido de Conciliación Nacional (PCN), los ahorros para las pensiones habían sido administrados por el Instituto Nacional para los Empleados Públicos (INPEP) o por el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). Sin embargo, el gobierno de Calderón Sol decidió traspasar los fondos de pensiones a administradoras privadas, naciendo así las Administradoras para los Fondos de Pensiones (AFPs). Desde la perspectiva del gobierno, el traslado de los fondos de pensiones a administradores privados aseguraría un retiro digno del trabajador, ya que la administradora privada haría un manejo eficiente de los ahorros de los pensionados. Sin embargo, el Estado tuvo que asumir el costo por el pago de pensiones a todas aquellas personas que no fueron aceptadas por las administradoras privadas por traspasar los límites de edad establecidos por estas. Lo anterior provocó más endeudamiento al Estado, ya que no había fondos para asumir esos gastos.
El aumento al Impuesto del Valor Agregado fue una de las medidas más impopulares llevada a cabo por el régimen de Calderón Sol, porque en lugar de ser el 10% como en el tiempo de Cristiani, los salvadoreños tendrían que pagar el 13% de impuesto sobre cualquier producto de consumo. Tenga en cuenta que desde que el presidente Flores dolarizó la economía, esos porcentajes ya no son calculados en colones sino en dólares; lo que quiere decir que hoy se paga al gobierno 13 centavos por cada dólar que se gasta en consumo. Recuerde que el IVA es un impuesto de tipo regresivo, ya que la gente que tiene menos está pagando relativamente más.
El gobierno recibió alrededor de 936 millones de dólares, sin embargo de estos, el 60% se destinó al pago de la deuda externa e interna mientras el resto quedó para el gasto social. Las privatizaciones impulsadas por Calderón Sol se incluyen en lo que se da por llamar una tercera generación de reformas que se iniciaron en 1996.
3.3 El gobierno de Francisco Guillermo Flores Pérez: la dolarización
Diez años después de reformas de corte neoliberal, ARENA logró un tercer mandato al frente del ejecutivo, Francisco Flores asumió la presidencia en 1999. Para la mayoría de analistas, el presidente Flores se caracterizó por manejar de manera autoritaria la política económica del país, además de ser el representante más ortodoxo del neoliberalismo.
Entre las medidas más importantes llevadas a cabo por Flores podemos mencionar las siguientes: La dolarización de la economía, la aplicación del IVA a los productos básicos (alimentos y medicinas), los fallidos intentos de privatización del sistema nacional de salud y modernización del sistema de transporte público. A las anteriores medidas hay que agregar que Flores profundizó el endeudamiento del país.
La dolarización de la economía entró en vigencia a partir del 1 de enero de 2001. Desde el discurso gubernamental, la dolarización de la economía salvadoreña atraería inversión, ya que el país tendría una moneda más sólida que el colón, además bajarían las tasas de interés con lo cual se dinamizaría el crédito. Cosa que no ocurrió.
La extensión del IVA a los productos básicos, produjo un aumento en el precio de la canasta básica y las medicinas; en tanto estos ya no estarían exentos de impuestos. El aumento del IVA a estos productos indica en alguna medida que el gobierno de Flores no estaba dispuesto a aplicar una reforma fiscal equitativa en la cual pagaran más lo que tenían más ingresos.
En septiembre del año 2002, los médicos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social iniciaron una huelga en protesta por lo que ellos consideraban los intentos del gobierno de privatizar la salud. La huelga se extendió por nueve meses y abarcó la mayoría de los hospitales públicos del país. Esta movilización de los médicos fue la expresión más importante del descontento social, ante las medidas privatizadoras del gobierno salvadoreño.
3.4 Gobierno de Elías Antonio Saca González: La firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
Antonio Elías Saca asume la presidencia del país en un momento en el cual las privatizaciones impulsadas por los anteriores gobiernos habían desmantelado al Estado. Podríamos decir que cuando Saca asume el gobierno no había mucho que privatizar. En ese contexto, Saca se compromete a no seguir con las privatizaciones. Sin embargo, este gobierno se va a concentrar en la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, el cual es visto por el gobierno como la solución a todos los problemas de pobreza y desempleo en el país. Esta es una estrategia de crecimiento basada en las exportaciones a través de los tratados de libre comercio, bilaterales y multilaterales que El Salvador tiene suscritos con diversos países. Con todo esto, Saca aceptaba formar parte de los mercados globalizados que se generan a partir del Área de Libre comercio de Las Américas (ALCA), impulsado bajo las medidas del Gobierno de Washington para contrarrestar los avances de países suramericanos como Brasil, Argentina y Venezuela.
¿En qué consiste el TLC? Es un tratado entre dos o más países mediante el cual se quitan los aranceles a la mayoría de los bienes y servicios que provienen del exterior. De acuerdo al discurso gubernamental, al firmar el TLC los productos que vienen de Estados Unidos entrarían a nuestro país sin pagar aranceles y viceversa. Por lo tanto, muchos bienes que empresarios salvadoreños compran en Estados Unidos se venderían en el país a precios bajos, además se estimularían las exportaciones ya que los productores salvadoreños al no tener que pagar aranceles producirían más y contratarían más personas, lo cual generaría empleos.
Sin embargo, las supuestas bondades que traería el TLC no son palpadas por la población, por ejemplo no ha habido un aumento sustancial del empleo, ni mejores salarios. Los TLC han provocado que El Salvador por un lado, compre más de lo que vende y ese déficit comercial no genera desarrollo y, por el otro, al liberar del pago de aranceles buena parte de los productos que se compran en el mercado internacional, el Estado recauda menos ingresos para hacerle frente a las necesidades sociales. Por lo tanto, es necesario implementar una reforma fiscal que llene el vacío provocado por el TLC. Sin embargo, la urgente reforma fiscal que el país necesita para hacerle frente a la cuestión social, no ha sido asumida con la misma urgencia que el TLC por el gobierno.
Con respecto al costo de la vida, hay que hacer notar que el gobierno de Saca se ha visto afectado por la crisis de los precios internacionales del petróleo. El cual ha llegado a precios históricos ($75.00 el precio del barril). Lo anterior ha provocado un alza en los precios de los combustibles, la electricidad, el pasaje de autobuses. A esto hay que agregarle el efecto cascada, es decir el aumento en estos productos genera un aumento inmediato en todos los productos de la canasta básica. Sin embargo, el gobierno no ha tomado las medidas necesarias para reducir el impacto de la crisis. La excusa que presentan los funcionarios gubernamentales es que el aumento de los precios del petróleo no es responsabilidad del gobierno salvadoreño, por lo tanto lo único que se puede hacer es generar una cultura del ahorro.
Hay que decir que el vicio de la corrupción ha merodeado a los gobiernos areneros, pero uno de los gobiernos más señalados al respecto ha sido el gobierno de Saca, en los cuales salieron a la luz varios casos de corrupción millonaria en los ministerios de Obras Públicas, Salud, entre otras, incluyendo un desfalco de más de 200 millones en las cuentas del mismo presidente Saca.
3.5. Gobierno de Carlos Mauricio Funes Cartagena: continuidad de la estructura neoliberal. Ley de asocio público- privado
Después de veinte años consecutivos de duros gobiernos de ARENA, en marzo de 2009, por primera vez, ganó las elecciones presidenciales el candidato que corría por el partido FMLN: el periodista salvadoreño más conocido como Mauricio Funes.
Un alivio para gran sector de la población pobre ha sido la implementación de programas asistencialistas como los siguientes: paquetes escolares para estudiantes de educación básica, vaso de leche para estudiantes de educación básica, los Equipos Comunitarios de Salud (ECOS), la Pensión Básica Universal para personas de la tercera edad en el área rural, Ciudad Mujer, los Programas de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI), entre otros.
También la continuidad de aquellos programas heredados por Saca, el programa de Comunidades Solidarias, que antes se llamaron red solidaria. Pero como se dijo, nada de esto toca la estructura del modelo neoliberal. El orden económico sigue intacto. Ni siquiera fue posible llevar a cabo una revisión de los impuestos para los sectores de la gran empresa. Por lo que se acude a endeudar más al país para la implementación de las medidas antes mencionadas.
Ante esa situación, diversos sectores de izquierdas han señalado que Funes aún aplica un modelo neoliberal, porque las disposiciones tomadas no han sido suficientes para penetrar la estructura del sistema neoliberal. A esto se le suma aquellas voces que, ven en Funes, la continuidad de las políticas neoliberales que dejaron los gobiernos de ARENA.
Entre estas políticas implementadas por Funes y que son criticadas por diferentes voces de izquierda están:
• La firma del Asocio para el Crecimiento con Estados Unidos, con la cual se ha entregado con docilidad a las políticas norteamericanas.
• Aprobación de la Ley de Asocio Público- Privado. La cual, según organizaciones sociales, constituye la segunda fase del modelo neoliberal porque da luz verde a que se concesionen los recursos naturales del país en beneficio de empresas privadas nacionales e internacionales.
• La política de focalización de los subsidios, porque es una condicionante impuesta por organismos neoliberales, como el Banco Mundial, para otorgar los préstamos.
Lo que se le critica al gobierno de Funes es que, si bien es cierto, este gobierno no ha ejecutado un proceso sistemático de privatización de bienes públicos; pero tampoco ha pensado en desmontar la estructura mercantilista, privatizadora y monopólica que ostenta el capital financiero y comercial en el país. Lejos de eso, se ha visto obligado a gobernar bajo los parámetros que le dictan las corporaciones y financieras neoliberales. Esto no le permite ejercer un gobierno con capacidad de regular en materia económica y, sin esa capacidad de intervenir en los asuntos económicos, se vuelve imposible trabajar por golpear la injusta distribución de las riquezas que promueve el neoliberalismo.
En ese sentido, no acaba el gobierno y ya existe descontento por parte de sectores de izquierdas, quienes reclaman a Funes que es un presidente que, ya instalado en el poder, en lugar de impulsar cambios sustanciales, continuó con las políticas neoliberales de su predecesores.
Una de las medidas de este gobierno que ha tenido el repudio de sectores y organizaciones populares es la Ley de Asocio Público-Privado, la cual compromete los recursos del país en beneficio de las empresas internacionales. Por el otro lado, las medidas que más aceptación han tenido por la población más pobre del país, son aquellos programas mencionados antes que ayudan a aliviar miserias, pero que todavía siguen siendo insuficientes y no llegan a todos los necesitados; además de no ser sostenibles porque dependen del endeudamiento cada vez mayor que tiene el país.
