Capítulo 10

Ciudad en Ruinas

Se escuchan murmullos entre las sombras dentro de un edificio abandonado.

— ¿Eres un doctor real o eres un mago? — preguntó en voz baja Roy Harper a un estresado Strange.

— Sabes que eres un poco exasperante, ¿verdad?

— No, solo curioso.

— No soy mago, soy un hechicero, soy El hechicero supremo por cierto y soy Médico Cirujano, soy realmente ambos.

— Wow, eso te hace sentir importante, ¿cierto?

— Sí, sobre todo en este lugar, donde aparentemente tengo bloqueados todos mis poderes.

Roy sonrió un poco ante el sarcasmo de Strange y antes de que pudiera decir alguna otra idiotez escucharon unos sonidos algo espeluznantes como lamentos, ambos se pusieron alertas manteniéndose callados y quietos, escucharon como algo olfateaba cerca de ellos como si de un perro se tratara, esos lamentos no parecían hechos por algo humano así que Roy se asomó un poco utilizando la casi nada de luz que entraba por los ventanales del edificio en ruinas en el que se protegían de un frío gélido que comenzó a caer dos horas después de su llegada, observó fijamente unas siluetas delgaduchas y encorvadas de brazos largos eran los que olfateaban el lugar, tenían ese terrible aspecto humanoide que le provocaron escalofríos a Roy, eran alrededor de cinco, él no tenía idea qué cosa eran tampoco tenía idea si el mago superior sabría pelear a puño limpio, así como lo veía no daba indicios de saber tal cosa.

— Lo ideal sería neutralizarlos — apenas logro escuchar Strange la voz baja de Roy.

— ¿Cómo lo haremos?, debemos crear una estrategia.

No termino la frase cuando Roy ya tenía dos de esos seres extraños arañándole el rostro, el facepalm de Stephen tenía que esperar y salió para ayudar a su nuevo compañero de pelea.

Al cabo de un rato y unas cuantas heridas terminaron con los seres malignos que parecían salidos de una historia de Lovecraft.

— Creó que necesito un poco de agua.

— Bueno "Arsenal" este lugar es grande quizá encontremos algunas botellas de agua por aquí.

— De verdad creo que estamos en otra dimensión.

— O en el futuro.

— Ok, basta me llamo Roy Harper, contento.

— Bastante señor Harper, mucho mejor saber tu nombre.

Roy refunfuño un poco ante esto con muecas que le deformaban el rostro con expresiones bastante cómicas.

Ambos se miraron sin saber que mas decir, fueron en busca del preciado liquido que sin duda les estaba haciendo falta como la comida, registraron casi todo el edificio excepto en las partes donde se miraban más peligrosas o con peligro de encontrarse con más seres encorvados.

— Nada, aquí no hay ni una maldita gota de agua.

— Tranquilo aun podemos buscar en otro lugar, además el cuerpo humano puede estar sin agua poco más de tres días.

— Claro con una deshidratación y hambruna de los mil demonios, no me jodas mago.

— No soy mago, por última vez señor Harper, no es tan grave aún.

— De acuerdo, de acuerdo, lo siento.

Salieron del edificio ya era noche y el frío se intensifica cada vez más, Roy se preguntaba por Jason, la verdad los demás le importaban nada, también se preguntaba si habían sido los únicos transportados a otro lugar o definitivamente todos los presentes estaban pasando lo mismo que ellos, seguramente se encontraban en otra zona del mismo lugar que ellos o al menos eso quería creer, permaneció perdido en sus pensamientos cuando llegaron con cuidado a otra zona, los daños ahí no eran tan severos y como un oasis en el desierto Strange vio un centro comercial, ambos corrieron con cautela dirigiéndose al lugar, seguramente ahí habría comida, agua, baño y podrían cambiarse de ropa por algo más abrigador, cuando se enfrentaron a su primer obstáculo , una montaña de cosas obstruía el paso justamente en la entrada, Roy pateo fuertemente la puerta de un cristal sumamente grueso, se arrepintió segundos después por el dolor punzante en la punta del pie a pesar de sus pesadas botas, Stephen río internamente, revisando minuciosamente la entrada y como todo buen edificio comercial de ciudad debía tener más de una entrada, le dieron vueltas al lugar hasta encontrar algo así como una entrada de servicio o simplemente una entrada trasera y así fue como la encontraron pero al lograr abrir la puerta de salida de empleados un aire fétido los invadió al entrar, casi no podían ver nada, Roy piso algo blando que crujió bajo sus pies, al pisarlo más fuerte se escuchaba como cuando aplastas una esponja húmeda en un charco, piso de nuevo más fuerte solo para darse cuenta de que estaban ante una terrible escena, una pila de cadáveres descomponiéndose les impedían el paso, no podían creer que tenían que caminar realmente por ahí preguntándose como habrían muerto y como llegaron a ese lugar.

— Viejo en verdad me alegro de no traer una lámpara más potente — dijo Roy asqueado.

— Supongo que no hay opción, viendo nuestras posibilidades de encontrarnos con esas criaturas lo mejor será ir despacio.

— Como tu digas pero yo prefiero pasar esto rápido.

Se preguntaban quien era toda esa gente que yacía bajo sus pies, puesto que aun no sabían si era el futuro, otra dimensión u otra realidad alterna. Trataron de pasar con cuidado entre los cuerpos aunque el olor era nauseabundo, Roy daba arcadas de asco, mientras Stephen se mantenía casi como si nada, como si estuviera acostumbrado al olor de la muerte, no era que Roy no lo estuviera pero era a un diferente plano, llegaron hasta lo que sería una fuente que se ubicaba al centro del gran lugar, vieron las tiendas de ropa, zapatos, con los cristales rotos, los maniquíes en el piso y otros pocos en pie, buscaron entre los escombros ropa abrigadora, al cabo de un rato ya se encontraban listos para continuar, su siguiente parada era buscar algo para beber y comer.

Subieron por lo que en su tiempo fueron escaleras eléctricas, una de ellas tenía huecos enormes por los que una caída seria bastante dolorosa. Llegaron al segundo piso, para su buena suerte era el área de comida, fue una vista desoladora hasta donde los rayos de la luna los dejaban ver, la pequeña lámpara de Roy comenzaba a parpadear, las baterías se agotaban, se acercaron a algunas mesas pero todo lo que estaba ahí eran hamburguesas, pizza y otras más, todas en descomposición.

— Debe haber algo que no esté echado a perder — dijo Roy ya desesperado, como si todo su entrenamiento se perdiera en ese momento.

Stephen le toco el hombro.

— Calma muchacho, aunque dudo que haya comida servible a menos que encontremos algunos enlatados y agua embotellada.

— Creó que eso va a ser lo mejor – sonrió levemente.

Continuaron buscando hasta encontrar una máquina expendedora de golosinas, Roy de inmediato y ágilmente saco todo lo que quiso de ella, con la mirada de un Stephen extrañado de lo experto que parecía abriendo esas maquinas. Sin más opción y también hambriento aceptó gustoso dos chocolates y una bolsa de papas que parecían en buen estado aun.

Felices también de haber encontrado máquina de agua y refrescos, no dudaron en sentarse un momento a disfrutar de un poco de paz entre todo el caos que estaba a su alrededor. De pronto en el pasillo más cercano se escuchó un sonoro aullido que les erizó cada vello del cuerpo, ambos se levantaron, con unas mochilas que llenaron de provisiones, con cuidado se movieron ya que estaban algo expuestos en tan amplio lugar.

Escucharon pasos, eran esos seres había varios amontonados en el pasillo como buscando algo, ese terrible aullido parecía ser su forma de comunicarse, no llevaban ropa alguna, eran lampiños, con un tono de piel grisácea, sus ojos eran totalmente negros, eso es porque alcanzaron a observar cuando por un descuido del pelirrojo la lámpara se encendió creyendo que ya no tenía baterías alumbrando directamente al rostro de una de las criaturas, ambos se miraron cuando estas gruñeron y rugieron en dirección hacia ellos.

— ¡Salgamos de aquí Doctor!.

— Buena idea chico.

Salieron corriendo con todos esos repulsivos seres detrás de ellos, estos corrían a una velocidad donde casi podían alcanzarlos, siguieron subiendo los cinco pisos del edificio del centro comercial, vieron una armería entraron amándose con lo que pudieron para Roy era genial aunque la mayoría eran municiones de salva, no importaba aun así lograrían causar daño en la piel de esas criaturas a menos que estuvieran echas de acero lo cual dudaban.

Armados salieron a enfrentarse a ellos con toda naturalidad dispararon a diestra y siniestra pero estos seres aumentaban en número, al final salieron corriendo de ahí por los pasillos oscuros que parecían salidos de una película de terror, avanzaron hasta salir del edificio pero todo se complicó cuando se vieron rodeados por un centenar de criaturas.

Volviendo con nuestra pareja protagonista.

Jason abrió los ojos y vio la cara de una mujer muy extraña, su piel muy morena y ojos verdes con facciones redondas no delataban de que etnia podía provenir, se sentó bruscamente asustado, no, más bien sorprendido, miró a su alrededor era una pequeña choza, se encontró desnudo bajo una manta de mimbre que le provocaba comezón hasta por donde no quería , siguió mirando y cerca de él a su derecha vio a Wanda en las mismas condiciones que el solo que dormida, la chica morena se acercó a él cautelosa y le ofreció agua en la mitad de lo que parecía un coco, el no lo dudo mucho y lo bebió derramando un poco por los lados, se miraron unos instantes, obviamente la chica no era una amenaza, no por el momento.

—¿Quién eres?, ¿tú nos encontraste y nos curaste?— le dijo desconcertado y agradecido.

La chica parecía muda, pero asentía a todo lo que preguntaba.

—Si me entiendes, supongo pero eres muda.

Ella asintió nuevamente.

—Ni hablar, te agradezco mucho, ¿pero no tendrás mi ropa?, ya sabes pantalón y camisa.

Se levantó y al cabo de un instante volvió con un pantalón y una camisa que no eran de él, la miró entrecerrando los ojos, se veían como de instructor de yoga, blancos de tela de manta, se rió tan fuerte que Wanda abrió los ojos de súbito se levantó asustada y desorientada, dejando caer la manta de mimbre dejando su bello cuerpo desnudo ante la vista de los dos presentes, Jason tragó saliva, se puso el ridículo pantalón y se levantó con todo el respeto que merecía su desnudez le tocó un hombro con cuidado y en voz baja.

—¿Wanda?, ¿estas bien? —la miro como se giraba lentamente hacia el, quien ya se encontraba listo con la camisa que le había llevado la chica.

—¿Jason?— lo miro con ojos tristes a punto de llorar y lo abrazo llorando y gimiendo.

El por supuesto correspondió el abrazo, consolandola acariciando sus cabellos castaños, de pronto se dio cuenta de lo familiar que le parecía su aroma, la chica morena por su parte quiso darles privacidad saliendo de la choza y dejando cerca un vestido del mismo material para Wanda. Se quedaron abrazados hasta que ella se tranquilizó, hasta darse cuenta que se encontraba desnuda bajo los brazos de Jason, siento un remolino en la boca del estómago y lo apartó bruscamente.

—¡Pervertido!, mira hacia otro lado— cubrió sus pechos con ambas manos.

Claro a él le pareció muy cómico y aunque quería seguir observando su belleza se giró esperando a que ella se cambiara, a él no le importaba andar sin camisa así que se quedó solo con los pantalones. Cuando al final terminó de vestirse, comenzó a cuestionarlo sobre su situación, donde estaban y quién era la chica, el le contesto un solemne —vamos a averiguarlo — ambos salieron y se asombraron al ver un pueblo entero con muchas de esas casitas de Palma, había frutas en una canasta junto con otra llena de peces, ambos se miraron, parecía un paraíso, ella tomo su mano y la apretó fuerte, el la miro, por un momento no sabían que ocurría pero no querían hacerlo solos, caminaron juntos hasta la bella chica morena, Wanda miró el torso de Jason, puesto que ya no tenía rastro de la herida, solo lo que estaba cicatrizando fue cuando pensó en cuánto tiempo llevaban ahí. Siguieron y esta les recibió con una gran y brillante sonrisa con esa boca gruesa de color fresa, avanzaron hasta ella, querían respuestas y solo ella las tendría.

Ahora si la historia a dado varios giros jaja XD espero que al final no quede tan revuelta