Rose se quedó en shock, Scorpius seguía encima suya besándola, nunca había besado a un chico y no sabía como comportarse, notaba que se quedaba sin respiración pero él seguía besándola. Analizó la situación, Malfoy, Scorpius Malfoy, el chico con el que llevaba peleando tantos años la estaba besando, solo podía haber una razón.
- ¡Toma esa!- dijo cuando Scorpius se relajó encima suyo, le dio una patada en sus partes nobles, y se incorporó, Scorpius estaba en el suelo con las manos en la parte dolorida, retorciéndose.- ¡No juegues conmigo Scorpius Malfoy!
Rose salió a paso ligero de allí, Scorpius no la seguiría, estaba segura de que el rubito no podría andar en unos cuantos minutos, le había dado donde más duele. Caminó rápido y en silencio, era una de sus ventajas, no hacía ningún ruido. Cuando se alejó lo suficiente se sentó a los pies de un árbol, no era lo más sensato pero necesita descansar y recapacitar.
Estaba claro, el juego de Malfoy era bueno, pretender hacerse el enamorado para conseguir patrocinadores, seguro que estaba volviendo loco a medio Capitolio, aunque, lo que más le preocupara a Rose era que él le había besado y que, le había gustado.
Trató de tranquilizarse y poner las cosas en orden, le había gustado, si, pero era porque fue su primer beso y llevaba esperándolo mucho tiempo. ¡Pero como imaginarse que sería con Malfoy! Eso era repulsivo... Aunque Scorpius era muy atractivo...
- ¡Rose despierta! ¡Es Malfoy!- es Malfoy, es Malfoy, es Malfoy, se repetía para sus adentros. Recuerda como papá te enseñó a odiarlos a todos...
- Vaya...- estaba tan absorta en sus pensamientos que se había olvidado de tomar precauciones y ahora los cinco profesionales la rodeaban.
- Mirar a quién tenemos aquí.- dijo Cato. Era su fin, cinco contra uno, cinco tributos más grandes y pesados que ella, no tendría ninguna posibilidad con ninguno.
- Creíamos que tardaríamos más en atraparte.- dijo Clove, Rose se puso en pie.
- Todavía no lo habéis hecho.- dijo Rose, tenía que parecer que no estaba asustada pero en realidad estaba cagadita de miedo. Los profesionales rieron. Rose aprovechó ese momento de distracción para hacerse un hueco entre ellos y salir corriendo, pero los dos chicos la atraparon. Ahora si que si sería el fin. Glimmer se agachó hacia ella con un cuchillo, ella le propinó una patada en toda la cara ya que Cato le agarraba fuertemente las manos.
- ¡Puta!- le insultó Glimmer, con la mano derecha le clavó el cuchillo hasta el fondo de su muslo izquierdo.
- ¡Aaahhh!- Rose gritó de dolor, mirando al cielo vio de nuevo a su salvador, la pequeña Rue la lanzaba un trozo de cuerda desde lo alto del árbol.
- ¡Cógete!- gritó con una voz aguda. Rose cogió la cuerda, Rue bajó de la copa del árbol a las ramas más inferiores, haciendo polea con la cuerda y elevando el cuerpo de Rose al árbol. Rose se levantó como pudo, la pierna le sangraba demasiado, Rue la ayudó a subir más arriba mientras los otros tributos intentaban escalar el árbol.
- ¡Te atraparemos!- gritó el chico del 1.- ¡Os cogeremos a las dos!
- Intentar subir primero.- les desafió la niña. Los cinco profesionales intentaron subir al árbol pero no podían, eran demasiado pesados.
- ¡Algún día tendréis que bajar!- gritó la chica del cuatro.
- Lo que tu digas.- dijo Rue, se acercó a Rose y se agachó.- A la de tres te quito el cuchillo...
- No, no, no...- rogaba Rose, sabía que eso iba a ser muy doloroso.
- Uno, dos...
- ¡Ahhhhhh!- Rose, la niña no había llegado al tres pero le había quitado el cuchillo, Rose sintió un dolor mortal, notaba que la sangre le brotaba de la pierna y como a poco se iba mareando y todo se volvía oscuro...
- Buenos días...- Rose abrió los ojos, ¿cuánto tiempo llevaba dormida? ¡Rue! ¡Ella la había salvado! ¡Y ahora no sentía dolor en la pierna!
- ¿Qué ha pasado?
- ¡Shhh!- le manda callar la niña.- no tenemos mucho tiempo, está amaneciendo y seguro que tienen un plan.- señalaba abajo, donde los tributos profesionales dormían, todos menos Cato y Clove, que hacían guardia.- tienes suerte, yo tengo otro así que a mí señal, sal corriendo.
- ¿Lo has hecho tu?- dijo Rose señalando su pierna, estaba vendada y no le dolía.
- Yo te la he curado.- contestó Rue, vista de cerca parecía que tenía ocho años.- Pero las vendas y el ungüento te lo han regalado tus patrocinadores.- Rose se alegró, ¡su primer regalo!
- ¡Habéis despertado!- gritó Cato y después levantó a sus compinches.- Clove, pásame el arco.- un arco plateado, el que Rose vio en la Cornucopia, pasaba de mano en mano, ¡tenía que conseguir eso!
- Si, Catito.- Rose se sorprendía del desparpajo de esa niña, era tan segura...- Y te hemos traído el desayuno.- la niña subió varias ramas, cogió algo parecido a una pelota y la tiró rápidamente para abajo. Luego pasaron varias cosas a la vez, la pelota resultaba ser un nido de avispas venenosos y todas atacaban a los profesionales, ellos gritaban, Clove daba la orden de ir corriendo al lago mientras Rue le decía a Rose que se tenían que ir de allí.
- Necesito ese arco.- le dijo Rose.
- ¡Es muy peligroso!- dijo la niña.- ¡Corre, tenemos que irnos o nos picarán a nosotras también!
- ¡Si no lo cojo no tengo ninguna posibilidad!- dijo Rose, se puso en pie, notó alivio, no le dolía nada, bajó a toda prisa del árbol, Glimmer y la chica del cuatro estaban tiradas en el suelo retorciéndose de dolor, con muchas picaduras en su cuerpo, Rose se hizo paso entre las avispas hacia el arco, varias le picaron en el moflete y el cuello. Luego salió corriendo con Rue pero no se encontraba nada bien, se sentía mareada, la niña corría más deprisa que ella y eso era difícil puesto que además de que ella era mucho más rápida, sus piernas eran más largas, eso no era buena señal, la niña la agarró y tiró de Rose. La cabeza le daba vueltas, las piernas le fallaron, se desplomó en el suelo, oía cañonazos, ¿serían los de su propia muerte?
