Entre los litros de alcohol que circulaban por mi sangre y el estrés de estar en aquel lugar, sentía que mi cabeza iba a reventar. Sasuke era un hombre de pocas palabras y todo lo que obtuve después de preguntarle a que vendríamos a su departamento fue un Hmp… ¡idiota! Hasta un niño de kindergarden podría haberme dado una respuesta más concisa.
El edificio por fuera se veía bastante normal, nada excesivamente lujoso pero sí tenía sus toques personales. El conserje me miró con detención y supuse que mi caminar algo descoordinado no era algo que dejara de ser notorio. Estaba muy ebria.
- Buenas noches – saludó el conserje cuando pasamos al ascensor.
Miraba de reojo a Sasuke que se veía sereno y normal. Quizás era inmune al alcohol o algo así. Nos detuvimos en el piso 5 creo, no estaba muy atenta y caminamos por un pasillo. Odiaba tener que caminar, me sentía algo mareada en aquel momento. Al entrar al departamento… que creo que tenía un número 7, pero la verdad me costaba enfocar muy bien, Sasuke se quitó el saco y aflojó bastante su corbata, para desabrochar el primer y segundo botón de su camisa. Nuevamente recordé la escena en la cocina de mi casa. Primer error. Me sonrojé casi automáticamente y él, al girarse, pudo notarlo de inmediato. Hasta un corto de vista habría notado mi cara de tomate, que yo sentía acalorada.
Sasuke se dirigió a una especie de bar que tenía en el living. Ví que sacó una botella de ¿algo? Y se sirvió en un vaso ancho y corto, así que supuse que era whisky. Me afirmé en un sillón y luego me senté. Segundo error. Me incorporé de inmediato rápidamente, para quitarme las enormes nauseas que tenía en ese momento, pero mi equilibrio estaba empeorando exponencialmente. Sentí sus brazos sostenerme e incorporarme, para volverme a sentar.
- ¡Suéltame! – le grité deshaciéndome violentamente de su agarre - ¿no me irás a dejar? – pregunté molesta – odio éste feo departamento – era una niña escandalosa y gruñona, pero no podía evitarlo.
- Sakura… - bebió un largo sorbo de su vaso - ¿viste la hora?
Saqué mi celular del bolso y con gran esfuerzo pude identificar que eran las 5:30 de la madrugada.
- Son las 5:30 – hice una mueca.
- Iré a darme una ducha y vengo… - dejó su vaso sobre la mesita del bar.
- ¡Hey, tú! – le llamé la atención - ¿crees que soy tu comadrera o éste es tu castigo personal por ensuciarte esa camisa fea que traes?
Es oficial, parezco menopáusica, pero algo en mi interior tenía resentimiento con él y ya que estaba ahí, tenía ganas de joderlo. Sasuke se sacó la corbata y con gesto despreocupado, se quitó la camisa frente a mi. Algo en mi abdomen se apretó con fuerza. Estaba ebria, pero pude ver perfectamente el cuerpo escultural que tenía al frente… ¡estúpida visión que funciona cuando quiere!
- ¿Así está mejor? – preguntó divertido con voz juguetona. Quizás no estaba como yo, pero algo le tenía que haber hecho el alcohol para salirme con una así.
Salió hacia lo que creo era su habitación y luego sentí que abría otra puerta. De repente, sinapté un poco y me comencé a preguntar ¿porqué Sasuke Uchiha tomaría un baño antes de irse a la cama? Me parecía ridículo. Quizás era de esos tipos con extrañas fijaciones. Me comencé a reír al recordar que Ino leyó en una revista que había un tipo que antes de hacerlo, se untaba yogurt en su pecho.
Jajaja…
Escuché a lo lejos el sonido del agua cayendo, así que supuse que aquel extraño espécimen estaba dándose la ducha. Fui directo al refrigerador y, como era de esperarse en un departamento de soltero no tenía casi nada. Busqué luego en un mueble y… ¡voila! Encontré pan… la alternativa era pan con mantequilla, que no era del todo mal, pues recordé que me ayudaría a pasar la borrachera. Caminé, con mi pan en mano y el vaso de Sasuke sobre la mesa parecía saludarme. Tercer error. Fui a tomar el vaso, que aún estaba helado y lo llené por sobre la mitad. Le di una probada… era whisky. Un vasito no me haría mal ¿no? ¡Otro vasito tampoco!
A los minutos después, estaba nuevamente pasada. Sasuke entró al living con una toalla y me observó curioso. Debía parecerle todo un fenómeno de circo afirmada en la pared con cara de destrucción. El glamour y la especie de hechizo se habían disuelto por completo. Era un ente.
Me incorporé, intentando mostrar toda mi dignidad y le miré divertida.
- ¿Y a ti que te da por ducharte a estas horas? – eché la cabeza atrás y me comencé a reír. A esas alturas era incontrolable.
- Tengo que ir al hospital mañana a las 7… o sea… - miró hacia una pared – en casi una hora más.
- ¿Qué no te cansas de trabajar? – solté molesta y me vio con una cara que la verdad no entendí.
- Hmp… - se dirigó de vuelta a su habitación.
- Noooooooo te vayas a cambiar – mi lengua era incontrolable – o por último quédate aquí conversando con tu hijastra un momento, eso sí… déjate la toalla que te queda estupendo – hice un gesto de ok con mi mano.
Él se rio y caminó hacia su habitación.
- ¡¡Aguafiestas!! – le grité y encendí un cigarro.
Volví por otro vaso de whisky, pero el mareo constante me dio una advertencia de que era suficiente. Fui a dejar al vaso a la cocina y al encender la llave no sé porque mierda saltó una gran cantidad de agua sobre mi vestido.
- ¡Mierdaaa! – gruñí molesta.
No tenía ni la coordinación ni las ganas de secarme o limpiar, así que me dirigí como si fuera mi casa, directo a la habitación de Sasuke, que tenía la puerta abierta.
- ¡Sasukeeee! – lo sé, soy una ebria insoportable.
El aludido salió a los pocos minutos con una especie de pantalón de buzo negro y una sudadera blanca. Su cabello estaba húmedo y algo alborotado. Nuevamente me dio una especie de puntada en el estómago. Ino tenía razón, aunque me cayera pésimo y estuviera saliendo con la idiota de mi madre, era todo un agrado a la vista. Me miró curioso, sin decir nada y me puse en posición de enojo. Creo que estaba observando mi vestido… ¡mierda! El vestido.
- Necesito que me pases cualquier cosa para cambiarme… me saltó agua ¿ves? – le indiqué el vestido.
- Así veo… - sonrió divertido al parecer.
Caminó directo hacia mi, sin quitarme la vista, lo cual me puso algo nerviosa por un momento ¿me iba a besar? Me eché hacia atrás y me miró curioso.
- Necesito pasar – soltó – estás frente a la puerta del closet y ahí tengo las camisas y poleras.
Estúpida Sakura.
Me entregó una camisa a rayas, que supuse me cubriría entera y le miré divertida. Pensé que saldría, pero se lanzó sobre su cama, con actitud despreocupada. Decidí cambiarme allí mismo, frente a él… total ¿qué más daba? Cuarto error. Me quité el vestido, sin importarme que Sasuke estuviese viendo. Supuse que no vería nada que no hubiese visto antes. Pasé la camisa sobre mi cabeza y me acomodé como pude. Luego me tiré sobre la amplia y cómoda cama y cerré los ojos. Me sentí mareada nuevamente, así que puse un pie en el suelo girándome un poco. Sentí la risa de Sasuke a mi lado y me giré para mirarlo furiosa.
- ¿Y ahora qué? – enarqué una ceja.
- Nada… eres graciosa – soltó despreocupado con sus brazos apoyando la cabeza mirando hacia el techo.
- ¿No tenías que dormir o algo?
- ¿No tenías que irte a tu casa?
- ¡Idiota! – me giré y cerré los ojos. Maldito mareo.
- Te hubiese ido a dejar, pero la verdad no creo que a Sakumo le agrade que te lleve en ese estado y menos casi desnuda usando sólo una camisa mía.
Levanté un poco la vista y miré mis piernas. Noté de inmediato que la camisa cubría apenas mis muslos. Miré a Sasuke y tragué un poco de saliva antes de decir lo que pensaba.
- Sasuke… - puse la voz lo más seria que pude - ¿porqué sales con mi madre?
Le miré, tratando de que el alcohol no distorsionara tanto lo que veía y escuchaba. Soltó un suspiro.
- ¿La verdad? – asentí y me giré quedando con mi rostro frente al suyo – pues no lo sé…
Lo observé curiosa.
- Mi madre es linda… y todo eso… pero…
- ¿Pero qué? – me vio con interés.
- ¿No eres algo joven para ella? – enarcó una ceja.
- ¿Y no son ustedes las mujeres que inventan esas frases de que el amor no tiene edad? – soltó una risotada. Le golpeé el pecho con mi puño suavemente.
- Mi madre… no sé… me cansa su actitud – lo solté con pesar – hubiese deseado que fuera diferente… - me puse algo triste y él me miró fijamente con sus orbes negras, le devolví una sonrisa tratando de quitarle peso a la conversación, pues sabía que terminaría lloriqueando - … te deberías buscar una novia más joven – concluí para cerrar el tema.
- ¿Cómo tú? – mantenía sus ojos fijos, tanto, que me ponía tensa e hizo que me sonrojara involuntariamente.
- ¡Cállate! – solté disimulando mi nerviosismo.
- ¿No te gustaría? - ¿estaba jugando conmigo? Sakura ebria sí que sabe jugar.
- La verdad… - acerqué mi rostro al suyo… - ¡no! – me reí, pero disminuyó la distancia entre nosotros, hasta que nuestras narices se rozaron. Quinto error. El rocé con su piel me dio un escalofrío.
- No te creo… - podía sentir como el aire de sus labios, chocaba contra los míos.
Mi corazón se aceleró y no pude evitarlo. Sus labios y la cercanía de su rostro lo hacían inevitable. Quería probar los labios de Sasuke. Me acerqué aún más a su rostro, rozando a penas sus labios y luego pude sentir como él imitaba mi gesto, provocando finalmente que estuvieran en contacto. Comenzó a moverlos con suavidad y yo no quise quedarme atrás e introduje lenta y placenteramente mi lengua en su boca. Sentí como mi estómago se incomodaba por aquel nuevo y exquisito contacto. A pesar de lo que pensé y muy a mi pesar, la actitud fría e insoportable de aquel chico que tenía frente a mi, besándome, era todo lo contrario a lo que sentía en aquel instante.
Se detuvo un segundo y mordió mi labio inferior para mirarme. No le quité la visa y me perdí en sus ojos negros. No sé si era el alcohol, el desquite que quería tener de lo que había pasado con Sai, el fastidio que sentía hacia mi madre en aquel momento o simplemente las hormonas, pero Sasuke me pareció demasiado irresistible y apetecible. Lo ví de una forma que antes no había pensado que podría. Cerré los ojos y suspiré, pero cuando sentí que atrapaba mis labios nuevamente, los abrí de par en par. El contacto se intensificó y pude sentir como posaba sus manos en mi cintura y bajaba lentamente. Lo tomé por el cuello y nuestros cuerpos se juntaron aún más. Sentía como nuestras respiraciones comenzaban a jadear y mordí con fuerza su labio, frente a lo que sus manos comenzaron a descender llegando finalmente a mis muslos.
Un estúpido pensamiento vino a mi cabeza… Jiraya ¿tendría razón respecto a Sasuke? ¿Sasuke se acostaría con mi madre? Me vino una imagen muy desagradable a la mente y paré de inmediato. Él me miró confundido y yo me aparté.
- Tengo ganas de vomitar… - mentí.
Se apartó y me soltó el agarre para luego quedar mirando el techo. Me levanté y fui al baño, cerrando la puerta tras de mi. Eché a correr la llave y me miré al espejo. Siempre que estoy ebria suelo analizar las estupideces que hago, como una forma de retarme a mi misma.
- La jodiste Sakura… ¡ahora sí que la jodiste bien jodida! – me reté a mi misma - ¡qué se te paso por la cabeza!
Pensé en aquello unos minutos. El alcohol sacaba un demonio dentro de mi y ahora ese demonio me pedía a gritos que me desquitara de mi madre, pero tenía claro que mi madre no era directamente la razón por la que me había detenido. Me volví a mirar, negando con la cabeza, bebí un poco de agua y volví a la habitación. Sasuke estaba con los ojos cerrados.
- Te llevaré a tu casa… - me dijo repentinamente.
- ¿Por qué? – no debía molestarme aquello, pero por alguna razón si lo hizo.
- Debo ir a trabajar en media hora más… - soltó con voz cansada.
- ¡No! ¡No quiero! – no soy sólo una ebria, sino que además soy de esas testarudas y complicadas.
- Tu madre… - comenzó a decir.
- ¡Me importa una mierda! – le grité – ¡si te acuestas con ella me importa una mierda! – me tiré sobre la cama y no quise mirar su rostro - quiero al menos un día descansar de esa casa de mierda… y de ella – agregué al final.
Sus ojos estaban clavados en mi. Podría haber esperado cualquier reacción de su parte ante mi estúpido argumento, que aparte de ser extraño, parecía no ser tan convincente. Podría incluso haberse reído de mi condición y poner esa sonrisa torcida en cualquier momento. Me había ganado, yo estaba ahí, como un trapo y él, si bien no estaba sobrio, estaba bastante más sano que yo.
- No quiero volver a esa casa… - murmuré para mi misma, pero no lo suficientemente bajo como para excluirlo de mi auto confesión – estoy aburrida de que siga con lo mismo… ¡¿cómo no piensa en papá?!
De alguna forma, solté algo que me era demasiado doloroso de una forma demasiado natural frente a la persona que menos esperaba. El gran efecto del alcohol es que elimina las ataduras. Te muestras tal y como se te da la gana, pero lo haces de tal forma que sacas todo… lo bueno, lo malo y lo que no quieres saber.
Comenzaron a brotar lágrimas de mis ojos de forma inevitable. Debo haberle parecido toda una escena, ahí, recostada en su cama, con una de sus camisas y llorando como un bebé, sobre todo después de que hace algunos minutos, habíamos estado besándonos en su cama. Si no fuera por el alcohol, de seguro que mañana me mandaba en interconsulta a siquiatría.
Me puse en posición fetal y acerqué una almohada para ahogar mi llanto. Sentí como se sentaba a mi lado y en un acto casi involuntario me afirmé en su pecho, escondiendo mi cabeza y aferrando mis puños a él, a modo de buscar consuelo. Contrario a todo lo que he visto de su parte, no mostró rechazo alguno ante mi gesto, simplemente posó su brazo sobre mi espalda, acunándome en su pecho, mientras acariciaba unos mechones de mi cabello. Me quedé al instante, profundamente dormida.
Hola a todos!!!
acá les traigo el nuevo capi.... agradesco muuucho sus reviews sisisisi
si alguien sabe como puedo contestar los reviews de forma individual me avisa porfiii para responderlosss :)
saludos y espero comenten harto :)
