Disculpen mi tardanza, pero creí que ya había terminado este fic y ¡OH SORPRESA! Aun lo tengo pendiente...! Pero no se preocupen que seguiré hasta terminar, de hecho lo tenía ya escrito pero no se que lo hice, el estudio _, pero bueno.. gracias a Blackspotmaggie por dejar su comentario tan pronto! A mi querida geme hekate, a Goshi que se me había desparecido por completo y mamori por continuar leyendo.. n_n, con el próximo capitulo me tardaré, ya que las ideas andan un tanto erradas y tengo que ordenarlas... (por eso odio escribir en papel, siempre se me pierde) disfruten este capitulo!
Nota de la autora: El Fic trae lemon en cada capitulo, uno suaves, algunas insinuaciones y otros algo fuertes y específicos, así que cada quien lee bajo cuenta y riesgo propio.. YA ESTÁN ADVERTIDAS/OS! Cuando sea lemon suave solamente pondré "lemon I" si es un poco mas fuerte dejaré "Lemon II" si ya es mucho mas fuerte y bastante específico dejaré "Lemon III"
Disclaimer: Los personajes de Inuyasha solamente le pertenecen a la gran mangaka Rumiko Takahashi, si fueran míos, pues Sesshoumaru fuera siempre el protagonista de la historia, Kikyo se hubiera quedado muerta desde la primera vez y no hubiera andado vagando, Sesshoumaru hubiera derrotado a Naraku para conseguir su venganza... pero Inuyasha no me pertenece y solamente escribo por diversión..
/CONFUSIONES Y DESEOS/
Escritora: KagomexSiempre
Episodio 10. Entrega.
-Lemon III-
¡Capitulo especial!
La mirada de Kamiyorama le indicaba a Sesshoumaru que mentía o que simplemente ocultaba algo. Acostó a un lado de él a Kagome, con mucho cuidado para no lastimarla mas de lo que se veía que estaba. ¡Qué había pasado en el tiempo de su inconsciencia? Eso era precisamente lo que necesitaba investigar y aparentemente la única que podría saberlo era la pelirroja.
-No me hagas repetirte la pregunta Yorama!
Para sorpresa de la bruja se había levantado con su habitual rapidez tomándola inclusive por el cuello, era tal la fuerza que aplicaba en su cuerpo que la elevaba unos centímetros del suelo asfixiándola.
-La única... manera... de salvarlo... era.. que sus sangres... se mezclasen...
-Kagome no pudo haber sacrificado su vida por la mía, ella sabía perfectamente que no se lo permitiría!
-Hay... hay... una solución.. amo...
-Cual?
-Por favor... suél...teme... no... puedo.. respirar...
-Entonces dilo antes que te asfixies por mis garras
-Us... ted... puede... curarla... con su poder... de sana...ción
-Yo? Talvez dirás con Colmillo Sagrado?
-No... con.. su propia... habi... lidad.. amo...
La chica sentía como el aire empezaba a faltarle en sus pulmones, pero sabía que aquello era el castigo que se merecía por haber engañado a su amo de esa manera, aunque podía ser muy compasivo con Kagome o cuando ella estuviese cerca, pero aún no abandonaba por completo su anterior personalidad. Pero aún así decidía soltarla, ya que de esa manera la chica no hablaba tan rápido como él deseaba y tal vez aquellos minutos podían ser vital para Kagome.
-Habla de una buena vez Yorama! Si no deseas morir por mis garras envenenadas!
-Perdón... amo... La chica intentaba pararse al caer de rodillas a punto de perder la conciencia, tosía una y otra vez tratando de clarificar su voz Hay una solución para que ella se salve... sus poderes de curación que aplica en su propio cuerpo pueden ser aplicados a otro youkai...
-Esto que tiene que ver con Kagome? Ella no lo es...
-Pero.. hay una forma... en que ella lo sea...
-Hay alguna otra solución?
-Solo temporánea...
-Dila!
La chica le explicaba con cuidado y rápidamente aquella única solución que la podría salvar, después de analizarlo un par de segundos entendía que solo había una solución y era la que Kamiyorama le exponía, tenía que intentar salvarla con sus propios poderes ¿Pero cómo lo lograría? Si bien era cierto, él podía curarse de una manera casi milagrosa nunca antes lo había intentado con alguien mas, lo que la chica le había explicado parecía ser casi imposible. Su rostro permanecía casi inexpresivo jamás podría demostrarle a un subordinado que dentro de su ser recorría algún sentimiento de... ¿temor? Si... eso era precisamente, miedo a perderla.
-'Confía en tu instinto Sesshoumaru' Escuchó una voz en su interior, volteó a todos lados pero sabía a la perfección que no encontraría dueño físicamente a la acción. 'Recuerda... ahora tu y yo compartimos un solo sentimiento'
-Sal... Ordenó sin muchos miramientos, mientras observaba como la sangre seguía brotando del pecho de Kagome.
-Pero amo.. si me voy.. no podré ayudarlo.. es decir, si necesita de mi.. no podré asistirlo rápidamente... Se excusaba tontamente para no salir de la habitación pero la mirada desafiante de Sesshoumaru la hacía entrar en razón aunque ella no lo quisiera. Esta bien amo.. esperaré afuera...Salió resignada y mas celosa de aquella mujer que a cada minuto la hacia a un lado.
Recordó como aquella vez, cuando se la encontraba en sus tierras la tomó por su cuello enterrando sus garras en el causando pequeñas heridas en su piel, pero luego al rodearla con su cuerpo para protegerla del frío, sin querer y sin notarlo su misma aura demoníaca la cubría sanándola por completo.. todo estaba en su mente, el poder controlar aquella habilidad solo dependía de la firmeza de sus sentimientos. Tal vez lo que le había explicado Kamiyorama no estaba tan alejado de la realidad.
La miró nuevamente, acostada en su cama boca arriba completamente extendida, aún la sangre recorría su pecho cayendo hasta la ropa de cama manchándola por completo, al mismo tiempo sentía un dolor agudo en el mismo lado que ella portaba su herida; el dolor se asemejaba a cien alfileres que atravesaban al mismo tiempo su piel llegando hasta lo mas profundo de su ser.
-Me amas... no es así? Le preguntó mientras se acercaba peligrosamente a su oído derecho.
-Si... Respondió la chica solo para que él pudiese escucharla en su mente, aún se veía que seguía inconsciente sin embargo el lazo que los unía seguía latente.
Aquellas palabras retumbaban en su cabeza entendiendo a la perfección lo que tenía que hacer, rodeó su cuerpo con sus fuertes brazos hasta llegar a su espalda, la levantó hasta que pudo sentarla recostándola en el respaldo de la cama, con cuidado fue quitándole la camisa hasta llegar a dejarla simplemente en su ropa interior, no había ningún morbo en su acción solamente seguía sus instintos que le indicaban que para sanar una herida tenía que verla primero y claramente allí se encontraba... una pequeña herida que parecía haber tocado alguna vena por la cantidad de sangre que emanaba de ella, llevó su mano derecha hasta en medio de su pecho, concentró su energía y una luz los rodeó, era su propio poder de curación, justo como se lo había indicado minutos anteriores la bruja.
Poco a poco la herida iba cerrando y sanando sin mayor complicación.
Al terminar su rostro angelical ya no mostraba aquel dolor que tanto la estaba atormentando, aquello era una buena señal, no pudo resistir la tentación de acercarse a sus labios que iban recuperando su color carmesí, suavemente rozó su labio inferior mientras acariciaba gentilmente su rostro. Kagome sentía una paz interior, en esta ocasión no había temor.. abrió sus ojos para encontrarse con aquellas orbes doradas que la veían fijamente después de haber rozado con ternura sus labios.
-Hola... La saludó tiernamente
-Hola... Respondió sonrojada sin darse cuenta inclusive del estado en que se encontraba.
-Acuéstate... Le ordenó gentilmente mientras él hacía lo mismo a su lado derecho. Ella lo miró extrañada, en ese momento se percataba que su camisa había sufrido algún percance obteniendo como resultado su inexistencia, cruzó sus brazos para cubrir sus senos inmediatamente, interiormente aquella acción causó gracia en el youkai a pesar que su rostro le indicaba lo contrario Acuéstate... Le replicó nuevamente, ella siguió su orden casi instintivamente mientras se acostaba de lado dándole la espalda, él se acercó para darle un gentil abrazo y cubrirla por completo. Un aura los empezó a rodear, aquel poder del youkai se fusionaba con el espiritual de la chica, la herida empezaba a sanar del todo incluyendo las internas que tenía, era una sensación agradable, cálida, gentil que la invadía; minutos después todo había terminado, sus lesiones habían sido curadas, ellos dos permanecían en aquel abrazo.
-Solo.. quédate un poco mas así... Suplicó ella al sentir que él se movía, pero ahora que todo el peligro había pasado y que solamente eran sensaciones agradables las que quedaban 'un nuevo deseo' era el que empezaba a gobernar la mente del peliplata.
-Mi deseo era que estuvieras bien... pensó
-Lo sé... también fue mi deseo
Respondió en voz alta, ella lo había escuchado claramente aunque no se había percatado de la verdad, el youkai quedó sorprendido al entender que de ahora en adelante el lazo que lo uniría era mas fuerte que cualquiera que hubiese existido.
-Tienes que descansar Kagome...
-Lo haré si tu estás conmigo...
La invitación era obvia, ella lo había decidido, se convertiría en su mujer y amante a pesar de todo el mundo que los rodeaba, él igual había tomado la decisión, no era una youkai pero tenía que admitirlo... cuando el corazón toma una decisión no hay nadie ni nada que lo detenga.
Se levantó despacio llevando su pecho al descubierto pero antes debía de hacer algo muy importante. Se dirigió a la puerta abriéndola con cuidado para que nadie pudiese ver el estado en el que se encontraba la que sería muy pronto su mujer.
-Jacken, retírense! Todo está bien ahora... Su mirada era gélida, sombría. Jacken asintió en señal de su absoluta obediencia.
-Pero amo... interrumpía Kamiyorama tratando de evitar lo que sabía que muy pronto sucedería entre ellos dos Debe de descansar, guardar reposo, además no he terminado de sanarle y...
-Quieres seguir viviendo y continuar bajo mi servicio Yorama? Preguntó seriamente y cortante, ella no sabia como responder aquella interrogante lo mas lógico era que su respuesta fuese rápida y sin pensarlo demasiado, sin embargo podía tener dos repercusiones pero cualquiera que fuese la llevaban siempre a lo mismo... Sesshoumaru había escogido a la humana para ser su mujer.
-Si amo... Respondió finalmente luego de un corto silencio, sus lágrimas asomaron por aquellas rojas orbes pero el sentimiento de rabia era lo que mas la gobernaban.
-Entonces haz lo que digo! Myoga, Kagome se encuentra bien, pueden irse, ella se quedará conmigo.
Al terminar de decir aquello se dio la media vuelta y con su característica postura simplemente azotó la puerta haciendo que todos fuesen desapareciendo, sabían que el desobedecer aquella orden significaría el retarlo y obviamente aquello conllevaría a una muerte segura.
Se recostó en la puerta de cedro de la habitación viendo a la belleza pura encarnada en una mujer, aquella mujer que en un par de minutos mas sería suya. Kagome yacía sentada en la cama tapándose con la sábana blanca que había encontrado y que ahora le selección como mecanismo de defensa ante las mirada penetrantes del youkai.
-Estas segura de tu decisión?
-Si.. nunca antes había estado tan segura de algo.. pero..
-Qué? Tienes miedo?
-Si.. bueno.. no.. es decir, temo ser.. solo un juguete o un pasatiempo para ti... El se acercó tomando su frágil mano mientras la colocaba en su pecho.
-Después de lo que hemos pasado ¿tienes dudas aun? Simplemente siente lo que hay en mi corazón y podrás responder tu sola esa pregunta.
Ella lo hizo. Cerró sus ojos y sintió el latir de su corazón, pudo indagar inclusive en sus pensamientos despejando cualquier duda, ella lo empezaba a amar con todas sus fuerzas y dentro de todos los pensamientos él le confirmaba que también la amaba. La fue recostando suavemente sobre la cama mientras apartaba sus manos de la sábana que tapaba su cuerpo semidesnudo.
Temblaba como cual hoja de un árbol en una fuerte tempestad, lo cual no dejaba que el youkai se concentrara en sus actos, sentía como aquella era una presa, la cual devoraría sin compasión; no.. él ya no era de esa manera, en realidad aquella chica le importaba mas de lo que podía expresar, pero brindarle algún sentimiento de confianza y reconfortarla con algunas palabras, él no era así...
-Tus besos... interrumpía la chica mientras con cuidado y temor tomaba su rostro Son sin duda como un suave néctar que se desliza y se impregna en todo mi ser.. me brindas calma, ternura, amor... se que si tu me besas de esa manera Sesshoumaru, todo estará bien..
Ella le había dado la pauta nuevamente, había leído sus pensamientos entrando hasta lo más profundo de su razonamiento, pero tenía razón, con besos tranquilizaba aquel temor que tanto reflejaba.
La tomó del rostro recostándola en forma recta en su cama, ella se prometía que no pensaría en nada más que la dulce sensación que tenía. Sus labios iban rondando en un terreno que nunca antes había explorado ni pensaba en hacerlo.
Su lengua lamía con suavidad y destreza el estómago y el ombligo de la sacerdotisa. Llegó hábilmente hasta su parte baja introduciendo su lengua y jugando con su delicado clítoris al mismo tiempo que introducía su dedo índice en el interior de la chica, no fue hasta entonces que lo supo con seguridad. Emitió un pequeño quejido de dolor mientras él sentía la estrechez de aquella cavidad.
-Pensé que tu ya habías sido...
-La mujer de Inuyasha?
Él estaba seguro de aquello, era imposible que no fuese cierto, pero allí estaba enfrente de él, aquel virginal camino en el que nunca nadie había explorado y en donde él sería el primero.
-No te preocupes, no te lastimaré demasiado...
Aquella excitación se encendía al enterarse de aquella verdad. Introdujo su lengua abriéndose camino por primera vez en su pequeña cavidad logrando que ella arqueara la espalda emitiendo gemidos de placer, aquello lo encendía cada vez que la escuchaba mencionar su nombre entre jadeantes suplicas.
No dudó en ningún segundo introducir uno de sus dedos en su cavidad sintiendo aquella estrechez y la calidez de su interior, ella seguía jadeando e implorando su nombre como si fuese su último deseo.
-Te deseo... con todas mis fuerzas.. Sesshoumaru...- Pensó completamente excitada y a pesar que él podía entender aquellos pensamientos supo que ese era el momento indicado para introducirse en ella, no por la autorización en si, sino que su corazón vibró al mismo tiempo que el de ella autorizándole para poder proseguir.
Se acercó a su oído y suavemente empezó a lamerle su lóbulo mientras que con su mano dirigía su miembro a su pequeña cavidad, se encontraba excitado casi igual o más que ella, aunque quisiera ocultarlo su respiración y lo hinchado de su miembro lo delataban.
-No tengas miedo.. el dolor solo será al principio, luego pasará...- Le susurró para darle un poco de tranquilidad, ella simplemente asintió.
Con mucha habilidad se fue introduciendo lentamente, una lágrima rodó por su mejilla al sentir como rompía su himen, la cálida sangre lo fue cubriendo un poco pero eso no lo detuvo ni un segundo, su empuje trataba de hacerlo lo mas delicado posible, pero aún así era difícil lograrlo. No podía negarlo, lo estaba disfrutando, su sangre youkai hervía de la excitación que lo hacía sentir, quería abordarla por completo hasta que su cuerpo no resistiera mas, pero no podía hacerle desagradable el momento, ya vendrían días en que pasaran encerrados en su habitación para poderla saborear desde la punta de su pies hasta su cabeza, el solo hecho de pensarlo lo excitaba mas y aumentaba su velocidad sin querer, era tan extraño, ella sentía un dolor muy agudo provocado por la penetración sin embargo poco a poco el placer la iba invadiendo por completo, su cuerpo se sentía caliente, sudaba y respiraba de manera agitada, en realidad aquello ¿estaba bien?
Su cuerpo se estremeció por completo, nunca antes había tenido una sensación igual; ¿aquello sería la reacción normal de hacer el amor por primera vez? Sin querer unas pequeñas palabras salían de su boca provocadas por la exaltación del momento Mas... Suplicaba entre gemidos y jadeos, Sesshoumaru no lo dudó ni un segundo y con plena libertad se introdujo por completo dentro de su ser; resultado que provocó que ella arquease la espalda gimiendo de dolor y placer Si... aseveró jadeante mientras rasguñaba la espalda desnuda del peliplata. Se acercó a su pecho tomando aquellos redondos senos entre su boca, lamió con placer y cuidado cada uno de sus pezones, nunca antes nadie la había profanado de esa manera ¡pero como lo estaba disfrutando!
Sintió un temblor desde adentro de su vientre que le recorrió hasta llegar a su cabeza, siento como un escalofrío agradable le iba recorriendo su ser, no tuvo mas remedio que explotar junto con él elevando su voz con un 'ahhhhh', no estaba segura de lo que había sucedido, pero le resultaba agradable aquella sensación. Sesshoumaru lo supo en ese instante, la chica había tenido su primer orgasmo y él había sido el responsable. Una picara sonrisa se dibujo en su rostro seguido de su propio orgasmo.
Cayó rendido a su costado, los jadeaban de felicidad, ella experimentaba por primera vez que era ser de un hombre, él nunca antes había sentido aquella sensación combinada con todos sus sentimientos, haber hecho el amor por primera vez con una humana y especialmente con ella ¡era una sensación de otro mundo! Ella era apasionada, deliciosa, su cuerpo irradiaba toda la sensualidad posible, no era como ninguna de las youkai con las que había estado, no había sido presa, sacrificio o un simplemente un juego... ella era... la indicada para él.
Los dos se abrazaron con ternura, él le dio un beso en su frente brindándole una pequeña sonrisa, Kagome se sentía la mujer más dichosa sobre el planeta. Con eso simplemente se quedaron dormidos.
El cielo estaba completamente despejado y estrellado, una de sus debilidades era irse a meditar en el balcón de su habitación, ¿quién podría decir que un youkai como él podría perderse en la infinidad del firmamento? Cambió la dirección de su mirada dirigiéndola hacia su habitación y específicamente a su cama, se encontró con una bella chica dormida, su cuerpo semidesnudo tapado solo un poco por la sábana blanca que había encontrado. Suspiró. Nunca antes había estado enamorado, no sabía que hacer, se sentía débil, impotente por cualquier pensamiento que se le atravesaba en el cual le indicaba que podía perderla, pero no podía hacer nada mas que aceptar que necesitaba permanecer a su lado para siempre.
Su pecho estaba al descubierto pero su parte baja estaba siendo tapada por su ropa interior, sus pies descalzos sentían el frío suelo y su cuerpo saboreaba la brisa cálida de la noche, había algo triste en el ambiente y no podía saber que era, una parte de él se sentía completo al haberla hecho su mujer, pero otra parte tenía dudas al respecto... ¿podría haber sido todo un error?
-Qué piensas?- Preguntó curiosa la chica mientras se sentaba tapándose sus senos con la blanca sábana. Tenía muchas noches sin poder dormir y aunque solamente habían pasado un par de horas aquel sueño le resultó reparador.
-En todo y en nada- Sus respuestas siempre eran tan ambiguas, ella se limitó a sonreír.
-Ya es tiempo no?- Preguntó un poco preocupada, pero sabía que nada malo le sucedería si él se conservaba a su lado.
-Si...- Respondió secamente, ella lo había decidido... sería su mujer por completo... pero había algo que a ambos les preocupaba, aún faltaba una parte del ritual para que ella no perdiera su vida ante la Kokoro's No Tenshi, una parte esencialmente peligrosa de la cual no sabían con exactitud cual sería el resultado final.
