Hola, ya como les dije, por fin estoy de vacaciones, así que podré subir capítulos más seguido (yay!) Espero que les esté gustando y si es así, no olviden comentarlo para saber, y como ya saben espero que este también les guste, empecemos!


Capítulo 11: Equivocación.

-Como lo pensé –Murmuró Leiftan frente a mí.

Yo no sabía muy bien que hacer, sí, vale, mi sangre era milagrosa, curaba heridas y todo eso. Ahora debía averiguar que significaba. Personalmente estaba ligeramente feliz, desde que había llegado a Eldarya muchos se empeñaban en recordarme que era una vil humana y que por consiguiente no merecía nada. El haber descubierto esto era como una bofetada en la cara a todos los que me minimizaban por tal hecho.

Miré a Nevra, mi compañero, mi mejor amigo, mi novio y amante, y debo admitir que no fue una visión alentadora. Su rostro reflejaba una profunda preocupación, tenía el ceño fruncido y los labios apretados. ¿Qué estaría pensando? Iba a preguntar cuando Miiko se hizo notar.

-Hay que averiguar de qué trata todo esto –Afirmó mientras se acercaba a nosotros y me tocaba el hombro –Por lo pronto vamos a salir de aquí.

-Espera –Le detuve -¿Y el mimético?

-¿Qué con él? –Preguntó Miiko como si no fuese obvio.

-No podemos dejarlo así.

-¿Sugieres sacarte la poca sangre que tienes para aliviarlo? –Por alguna razón que escapaba a mi entendimiento, Miiko estaba más enojada de lo normal.

-No, pero debe recibir primeros auxilios, tal vez una enfermera… -Miiko me corto a mitad de la oración.

-No hay ninguna persona en el cuerpo médico que se quiera acercar a esa cosa –Dijo ácidamente.

No pude decir más. Sabía que estaba mal dejarlo ahí, también sentía la necesidad de saltar y decir que yo lo haría. Pero el frio en mi espina vertebral me lo impedía súbitamente, le tenía un fuerte pavor a esa criatura.

Al final terminamos yéndonos de las mazmorras mientras susurraba una silenciosa disculpa hacía la desdichada criatura. Para mí mala suerte tropecé con uno de los escalones subiendo por las escaleras, sentía mi cuerpo pesado, caí sobre mis rodillas. De inmediato sentí a Nevra sujetarme por un brazo.

-¿Te encuentras bien? –Cuestionó claramente preocupado –Aún estás débil, debemos descansar –Luego se dirigió a los demás –Si quieren pueden seguir, yo me quedaré con ella.

-Vale, nos vemos arriba –Aceptó Miiko sabiendo que me dejaba en buenas manos –Todavía tengo que llenar un registro para Kero, debemos estudiar todo lo que podamos esta nueva información –Leiftan se despidió y se fue junto a Miiko.

-Jamón poder cargar –Ofreció Jamón mientras extendía los brazos.

-No hace falta, pero te lo agradezco –Respondí sentada sobre el escalón. Este solo asintió y se marchó. Hubo un gesto es especial que me llamó la atención, Ykhar y Valkyon voltearon a verse un momento y luego se despidieron rápidamente para luego irse ¿Qué se traían esos dos? Al final solo quedamos Nevra y yo sentados sobre el mismo escalón mirando hacia la nada.

Un silencia imperturbable se hizo presente, casi podía escuchar mi respiración. Miré a Nevra junto a mí, no lo escuchaba respirar para nada. Este tenía la misma expresión que había presentado antes.

-¿Te preocupa algo? –Interrogué.

-Me preocupa todo –Aseguró mientras cerraba los ojos.

-¿A qué te refieres?

-¿No te das cuenta de lo peligroso de la situación? –Cuestionó mientras me miraba -¿Del riesgo en el que te encuentras? Tu sangre curó la herida de esa criatura, revivió a una planta prácticamente marchita, ¿te imaginas lo que haría con otra clase de heridas o convalecencias? ¿Te imaginas lo que alguien desesperado estaría dispuesto a hacer para conseguirla? –Cada palabra que el vampiro decía entraba como un puñal dentro de mí. No me había parado a pensar en que en lugar de ser bueno, podría ser peligroso.

Me quede muda ante esta meditación, ¿qué podía hacer?

-Nadie debe saberlo… -Susurré sabiendo que Nevra me escuchaba perfectamente.

-No voy a permitir que nadie te haga daño –Tomó una de mis manos entre la suya y depositó un pequeño beso sobre mi palma –Estoy seguro de que Miiko ya tiene un plan a, b, incluso z para evitar que algo te ocurra. Ahora debemos irnos –Me dijo antes de ponerse de pie y extenderme la otra mano.

Cuando regresamos a la planta superior tomados de las manos, nos bastaron un par de pasos para que Ezarel llegara a nuestro encuentro.

-¿Les parece gracioso? –Cuestionó con cara de pocos amigos.

-¿Disculpa? –Pregunté sin tener idea de lo que hablaba.

-Déjenme decirles que lo hicieron es ilegal y debe ser sancionado –Continuó el elfo.

-Ez, en serio ¿de qué rayos hablas? –Intervino Nevra igual de sorprendido que yo.

-¡Alteraron una prueba de fertilidad! ¡Y tú sabes perfectamente que eso está penado por la ley! –Se refirió a Nevra.

-¡Nosotros no alteramos nada! –Nos defendimos al mismo tiempo él y yo.

-Sí que lo hicieron, me sorprendió tanto el resultado que tuve que verificar de dónde provenía la fuente. No era de una mujer, era de un hombre ¡Y ni se les ocurra mentirme de nuevo! –Asestó el líder de la Absenta muy molesto –De todas las cosas estúpidas que han hecho está debe quedar muy alto en el puesto, hay que tener muy poca… -Ezarel seguía hablando, pero yo había dejado de escucharlo.

Me sorprendió tanto lo que acababa de decir que miré desconcertada a un punto muerto. Luego miré a Nevra en busca de respuestas, solo para descubrir un gesto exactamente igual al mío en su rostro, él tampoco sabía lo que ocurría.

-¡No me ignoren! –Vociferó Ezarel –Esto debo informárselo a Miiko.

-¡Espera, Ez! –Nevra lo alcanzó rápidamente –Déjanos explicar primero –El elfo nos miró a ambos dubitativamente antes de dar un suspiro.

-Broma o no, esto no se puede quedar así.

-¡Pero es que no fue ninguna broma! –Me metí en la conversación. Ezarel parecía darse cuenta de que nuestros gestos eran de puro desconcierto, pues su rostro cambio de enojado a serio.

-Explíquense entonces, ¿cómo es que la muestra que me dieron venía de un hombre si se supone que era tú prueba? –Interrogó mirándome a mí.

-La prueba era de ella, yo mismo estuve allí cuando Lalianna la tomó –Pude ver como el elfo se sonrojaba tanto como yo, sí, Nevra había visto cuando tomaban mis fluidos.

-No, debe haber un error, ¡es la única muestra que tengo, no podría pertenecer a nadie más! –Alzó nuevamente la voz.

-Creo que solo hay una manera de averiguar que ocurre –Murmuró el vampiro –Hay que buscar a Lalianna, pero también debemos llamar a Miiko. Tiene muchas cosas que explicar.

Los tres nos dimos a la tarea de reunir a las susodichas, fuimos donde Miiko para explicarle la situación, como siempre, parecía escéptica de creernos o no. Luego de un breve intercambio de palabras, nos acompañó hasta la Sala de la Alquimia en donde se suponía debía estar Ezarel con Lalianna esperándonos. Una vez llegamos, encontramos a los susodichos esperándonos.

-¿Quieren decirme que es lo que ocurre? –Preguntó la peli rosa, claramente Ezarel se había abstenido a revelarle sus intenciones, tal vez quería tener a la líder de la Brillante en frente para evitar cualquier duda.

-Te lo voy a preguntar una vez y necesito que seas clara y rápida en tu respuesta –Comenzó el elfo muy seriamente -¿Cambiaste la prueba de fertilidad? –Lalianna abrió los ojos un poco pero sin desajustar su bello rostro, luego me miró.

-¿Yo? ¿Boicotearla a ella? –Preguntó mientras me señalaba -¿Para qué iba a hacer algo así?

-¿Notas como no respondiste a mi pregunta? –Ezarel estaba siendo tajante.

-¡No! No tengo ningún motivo, razón o circunstancia para querer distorsionar, cambiar o alterar su prueba de fertilidad ¿Es esa una respuesta lo suficientemente clara para ti? –Cuestionó de forma capciosa claramente ofendida.

-Miiko, la muestra que me dieron pertenecía a un hombre, claramente fue modificada para hacer creer que los resultados pertenecían a ella –Ezarel detallaba a la Kitsune todas las pruebas que tenía –Nevra afirma haber estado allí cuando se le hacía la prueba, la única persona, entonces, que pudo haberla cambiado era quien la tuvo en su poder mientras llegaba a mí, que, como sabrás, fue Lalianna.

-¡No me vas a incriminar de esa manera! –Le gritó Lalianna a Ezarel, lo que me sorprendió bastante. Miré a Miiko quien parecía meditar sobre el asunto alejada de la discusión.

-¡Tu sola te lo has buscado! ¿Qué no sabes que podrías ir a prisión por suplantar muestras de esta clase? –Ambos elfos parecían llevarse como perros y gatos. Miiko cerró los ojos seguramente concentrándose en sus pensamientos.

-¡Tu no me vas a decir cómo voy a ser juzgada, yo no hice nada!

-¡Podrías y vas a perder tu licencia médica! –Rebatió el elfo. Miiko se llevó una mano a la barbilla.

-¿Cómo sabemos que no fuiste tú quién alteró la prueba? –Preguntó de repente Lalianna acusando claramente a Ezarel –Fuiste muy rápido al juzgarme, pero tú mismo dijiste que la prueba era de un hombre, ¿no?

-¿Por qué iba a cambiar su prueba por la mía? Además sería ridículo que utilizará mi propia muestra y luego te incriminara –Ambos seguían peleando, pero Miiko había dejado de ponerles atención y había vuelto a abrir los ojos para mirarme.

-No podemos saber si era tuya, pero sí que fue de un hombre, entonces ¡solo quedas tú como sospechoso! –Afirmó la elfa.

-¡Patrañas! Además, ¡seguramente tienes a un cómplice que te dio su muestra para suplantarla! ¡Eso quiere decir que hay dos criminales aquí! –Sentenció Ezarel indignado. Miiko me miró de pies a cabeza.

-Ya –Dijo por fin la líder de la Brillante.

Todos en la habitación voltearon a verla. La kitsune me miraba fijamente. Tenía aún su mano debajo de su barbilla.

-Ya sé que pasó –Volvió a hablar –Tengo una pregunta para ti –Me dijo mientras se acercaba y colocaba una mano sobre mi hombro -¿Has tenido relaciones sexuales últimamente? –Nada podía igualar lo sonrojada que estaba en ese momento, ¿un tomate? Era pálido comparado conmigo. Las mandíbulas de los elfos cayeron estrepitosamente.

-¡¿Qué tiene que ver eso?! –Chillé sintiendo mi cara arder.

-Puede que Lalianna no haya tomado tus fluidos –Explicó la kitsune quien era la única a la que no le giraban los ojos en la habitación.

No pude evitar girar mi rostro extremadamente sonrojado al de Nevra, quien seguía detrás de mí, casi pidiendo ayuda. Pero la expresión de este me hizo desear nunca haberlo hecho. Parecía tan tranquilo, tan sereno, como si no le afectara en lo más mínimo y tenía esa sonrisa juguetona en sus labios.

-¿Qué les puedo decir? –Comenzó el casanova con ese aire galante que lo caracteriza tanto –Había olvidado que para hacerse la prueba uno tenía que abstenerse de ese tipo de contacto por tres días al menos, lo siento amor, se me pasó –Se disculpó levantando los hombros simplemente.

-¿S-Son estúpidos? –Interrogó Ezarel con el rostro rojísimo y tartamudeando un poco.

-Fue una simple confusión –Suspiró Miiko, realmente parecía aliviada de que nadie tuviera la culpa de lo que había ocurrido –A Nevra se le olvido recordarlo pero Lalianna tampoco preguntó, me sorprende de ti -¿Le estaba regañando?

-Me disculpo, no volverá a ocurrir –La elfa hizo una pequeña reverencia –hacía tanto tiempo que nadie se hacía una prueba de fertilidad que había olvidado el protocolo –Explicó, parecía estar decepcionada de sí misma.

-Tranquila, no es para tanto –Puntualizó la kitsune. Todo parecía un mal chiste.

-Hay que verle el lado positivo –Dijo de repente Nevra a mi lado –Al menos ahora sé que subí un 1% con respecto a mi fertilidad –Luego se carcajeó y yo empecé a reír junto a él, me parecía graciosa la situación.

Ambos paramos de reír al notar que todos los demás en la habitación estaban serios y no les había hecho gracia. Entonces Nevra se aclaró la garganta.

-Como sea, si quieren hacérsela otra vez tendrán que esperar otros tres días –Mencionó contento el vampiro quiñando el ojo.

-¡Nevra!

El día se me hacía tan largo… Luego del penoso desenvolvimiento de los eventos, había tenido que soportar que todos supieran justamente cuando Nevra y yo habíamos llegado al platillo. Intente no mirar directamente a nadie antes de salir de la Sala junto a Nevra a quien parecía no importarle nada. Miiko nos había citado a todos los presentes para dentro de tres días para volver a hacer la prueba y tener el resultado real. Luego de eso fui a la biblioteca pues Miiko quería que le dijese con cada mínimo detalle a Kero lo que había visto y escuchado del mimético.

Una vez llegué con Kero me parecía que este estaba más hablador de lo normal. Me comentó a cerca de una chica que le gustaba y la veía muy a menudo dentro del CG.

-¿Y ya le hablaste? –Pregunté con una sonrisa.

-¿Yo a ella? –Me dijo mientras se ajustaba los lentes –Se podría decir que sí, pero me aterra decirle lo que siento, de todas formas solo me gusta verla caminar mientras va hacia el mercado y se mueve con el viento su larga cabellera –Kero podía ser muy romántico a veces, pero tenía ganas de molestarlo.

-Eso suena como un acosador –No pude evitar la pequeña risa que se me escapo.

-¡Oh no digas eso, por favor! –Pidió el uni avergonzado.

-Me parece adorable que estés enamorado de alguien –Puntualicé un poco más serena.

-Oh, no diría que estoy enamorado, creo que solo tengo un flechazo por ella.

-¿Cuál es su nombre? –Pregunté, si ya habían hablado tenía que saber su nombre ¿cierto?

-Eh… Bueno, digamos que la conoces –Titubeó al decirme.

-¿¡Qué!? –No pude evitar sobresaltarme.

-¡Pero no puedo decírtelo! Lo siento, pero debe permanecer como un secreto… Espero que puedas entenderme.

-Podrás decírmelo cuando quieras, pero ten por seguro que analizaré a todas las chicas que conozco para saber quién es –Afirmé con convicción.

-Dudo que lo averigües –Habló con cierto tono de presunción.

-Solo debo seguirte para ver a quién vigilas… acosador –Murmuré con una sonrisa a lo que el uni se volvió a sonrojar fuertemente.

Luego de molestar un poco a Kero en la biblioteca y de informarle todo lo que sabía acerca de ese mimético en especial, decidí ir a mi habitación. En el camino me encontré con Karenn quien al verme dio un pequeño brinco y se acercó a paso veloz.

-Señorita, como te escondes –Me dijo con una sonrisa. Me abrazó cálidamente reteniendo el abrazo unos segundos –Te eh buscado en tu habitación, en la enfermería, en la cocina e incluso en los alrededores del CG, pero no te encontraba por ninguna parte.

-Perdón, estaba con Kero llenando unos informes –Expliqué.

-Lo sé, lo sé, ¿es por lo de la criatura, cierto?

-Sí, ¿cómo lo…? –Iba a preguntar hasta que recordé que Karenn era Karenn –Vale, lo sabes todo.

-Pero no te buscaba por eso –Añadió –Solo quería saber cómo estabas, me preocupa que mi cuñada ande por ahí herida, ¿sabes?

-¿Cuñada? –Creo que nunca había sido llamada de esa manera.

-Lo que tú necesitas es una buena dosis de atenciones personalizadas marca Karenn –Dijo está con una enorme sonrisa.

-Karenn, no sé de qué me hablas –Respondí derrotada, con toda la energía que tenía era imposible seguirla a veces.

-Que te voy a mimar un rato, tu solo sígueme –Atinó a decir está antes de jalarme hasta su habitación.

El resto de la tarde la pasamos chismeando en su habitación, debo admitir que esos "mimos" me hacían bastante falta. Karenn fue tan amable al llevar algunas cosas para picar, me cepillo el cabello y me hizo una trenza que le quedo tan bien que hasta me gusto y me pintó las uñas.

-No puedo evitar sentirme mal por esa pobre criatura –Le comenté sinceramente a la vampiresa, estábamos sentadas en su cama. Esta me miró por un momento.

-¿Sabes? A veces eres muy rara, desde que te conozco me has parecido una de las personas más extrañas–Dijo mientras me miraba seriamente, yo me sorprendí por la sinceridad de sus palabras –No sé qué clase de educación les dan en su mundo, pero aquí si alguien está dispuesto a hacerte daño no merece compasión. A ti parece ocurrirte al revés, entre más daño te hacen más los quieres ayudar.

-No es si me hacen daño o no –Respondí –El punto es que quizá él no quería hacerme daño realmente.

-Quería tu sangre ¿hay alguna otra forma de sacar sangre sin herir a la persona? –Preguntó irónicamente.

-En mi mundo hay transfusiones de sangre –No pude evitar mencionar –Una persona saca suficiente sangre de su cuerpo para donársela a otro, a veces incluso a personas que no conoce.

-¿Por qué harías algo así? –Interrogó desconcertada. La entendía en cierta forma, ella tenía que usar trucos para alimentarse, lo había hecho toda su vida. Y el pensamiento de alguien regalándola tan voluntariamente debía ser muy difícil de imaginar.

-No lo sé, es caridad, compasión humana. Llámale como quieras. Pero siento la necesidad de ayudar a otros… Incluso si me han hecho daño –Entonces recordé a Yvoni, quería con tantas fuerzas ayudarle y recuerdo lo inútil que me sentí al no haberle podido ayudar.

-Ahí está otra vez, rara como un árbol que florece en invierno –Murmuró derrotada la vampiresa –Si de verdad quieres ayudarlo… Hay formas –Susurró la de ojos verdes.

-Dime más.

Llegamos a las mazmorras nuevamente, cuidando de no hacer ruido y no llamar la atención. Karenn me había comentado de un ungüento que se preparaba a menudo cuando había catástrofes en Eldarya, no sanaba heridas, pero si evitaba que se infectaran o que se acumularan bacterias, lo que por supuesto ayudaba con la cicatrización. Además servía como anestésico para que no doliera tanto.

-¿No hay problema con que hayamos tomado esto? –Interrogué mirando el tarro entre mis manos. También traía envueltas en una servilleta las sobras del pan y la miel que nos había sobrado de lo que picábamos, aunque ahorita lo que me desconcertaba era el tarro.

-Este lo hizo un amigo mío de la guardia Absenta –Comentó –Les sobra mucho este ungüento ya que lo hacen los reclutas para practicar, nadie notará que no está.

Creyendo en lo que me decía, continuamos bajando las escaleras. Pronto, al final de estás, nos encontramos con un miembro haciendo guardia a la entrada de la última sala.

-No podemos pasar con él ahí –No quería resignarme, pero no sabía qué hacer.

-¿Crees que estarás sola por ti misma? –Preguntó Karenn en un susurro con un tono muy serio.

-Yo… -Entonces entendí sus intenciones, solo atiné a asentir con mi cabeza.

-Vale, iras sola pero quiero que tengas mucho cuidado, ¿de acuerdo? Nevra me matará si sabe que te ayude a hacerte daño –Finalizó para luego salir de donde estábamos escondidas y acercarse al guardia. Logró distraerlo para que yo pudiera escabullirme detrás de él y llegar hasta la jaula del mimético.

Una vez de pie frente a dicha jaula, sentí como nuevamente las piernas me temblaban. Mi corazón latía fuertemente y mi cerebro gritaba que me retirara. Vi como el mimético se alertaba por mi presencia, giró todo su cuerpo para encararme. Tragué con fuerza.

-A-Antes de que hagas cualquier cosa –Comencé tartamudeando –Solo vine a ayudarte ¿de acuerdo? No me hagas daño porque entonces ya no podré ayudarte.

Él solo me miró con esos enormes ojos irritados, no se movía, no hacía nada.

-Ahora me voy a acercar y quiero que te quedes quieto, esto que traigo en mis manos es un ungüento que debes frotar sobre tus heridas para que no se infecten y no mueras ¿de acuerdo? Además debes tener hambre, no sé si comas esto pero te hará bien tener algo en el estómago –Titubeé antes de dar el primer paso, mis piernas como gelatina a penas y avanzaban hasta la jaula. Noté como este solo me miraba sin moverse. Cuando estuve muy cerca de los barrotes el miedo se apodero de mí, conteniéndome lo más que pude, puse el tarro y la comida muy cerca de la jaula, el mimético con sus largos brazos podía alcanzarlo fácilmente. Por instinto me alejé dando un saltó hacía atrás, estuve tranquila hasta que me encontraba a unos cinco metros de distancia. Había una roca enorme en la que me recargué pues necesitaba tranquilizar a mi agitado corazón.

La criatura entonces por fin empezó a moverse, estaba hecho bola y cuando se desenrollo pude ver la gravedad de sus heridas, las tenía por todo el cuerpo. Parecía que tenía aún menos fuerza que antes, ahora se arrastraba por el piso de la jaula dejando un rastro oscuro por donde sus lastimadas piernas se deslizaban. Llegó hasta lo que le había dejado y alcanzó ambas cosas con sus larguiruchas manos. Lo primero que abrió fue la servilleta, casi engulló todo el contenido de un bocado, me lamente por no haber dejado más, luego miró el tarro, lo olfateó y alejó rápidamente, pues sí olía bastante mal pero era medicina. Entonces me miró, y a través de esos rojizos ojos pude notar un cierto sentimiento de culpabilidad. Dejo caer el tarro, el cual se rompió desparramando el contenido, pero del suelo con sus dedos recogió la sustancia parecida a una crema muy espesa y la empezó a frotar sobre sus adoloridas extremidades, creo que debía haberle abierto el tarro pues claramente no sabía cómo funcionaba. Al final el resultado fue satisfactorio pues note una mueca de alivio en él. Parecía que sus músculos se destensaban cuando el anestésico empezó a surtir efecto. La criatura se sentó en medio de la jaula visiblemente menos atrofiado que antes.

Habiendo cumplido mi tarea, empecé a caminar hacía la salida. No sin antes volver a ver una última vez al mimético quién incluso parecía que me sonreía…

El tiempo pasó volando, pues ya habían pasado los tres días. Tres días en los que Lalianna se había quejado algunas veces alegando que ya tendría que haber vuelto a la capital, tres días en los que Ezarel me molestaba por lo de la fallida prueba, tres días desde que secretamente y con la ayuda de Karenn había ayudado al mimético y tres días en los que había tenido que alejar las manos traviesas de Nevra de mí para evitar tener que esperar más. Por fin me había vuelto a hacer la bendita prueba.

Estaba de pie junto a Nevra, a mi otro lado estaba la kitsune y al lado de esta se encontraba Lalianna. Todos esperábamos el resultado del objeto que parecía cronómetro que se encontraba en las manos de Ezarel, quién estaba frente a todos nosotros.

-Bien, ya introduje la mezcla, así que este debería ser definitivo –Mencionó el elfo para luego lanzarle una mirada acusadora a Nevra, este solo alzó las manos en el aire.

-No prometo nada –Dijo jugando el vampiro.

-Nevra, no bromees –Le pedí avergonzada. Este solo pasó un brazo sobre mis hombros mientras sonreía.

-Escuché que el mimético no murió –Escuché como Lalianna le comentaba a Miiko.

-Es muy extraño, pero parece que pudo sobrevivir y ninguna de sus heridas se ensangrentó, Valkyon aceptó irlo a liberar lejos por la selva de los oscuros así que no podrá molestar a nadie –Explicó la kitsune con resignación. Sonreí a esto último, seguramente se debía estar muriendo de hambre, pero al menos sería liberado.

-Karenn tiene razón –Susurró Nevra en mi oído –A veces eres un poco rara.

Lo miré con los ojos abiertos, ¡pero claro que le iba a contar! No sabía que decirle a Nevra, sinceramente…

-No te apures, por eso me gustas –Dijo para luego darme un beso en la frente.

-Oigan, tórtolos, les recuerdo que estamos haciendo una prueba aquí –Mencionó Ezarel molesto por el poco interés.

Entonces pude notar como el artefacto volvía a ponerse rojo, era la hora de la verdad. Me sudaban las manos y mi corazón estaba acelerado. Entonces el líquido dentro del cronometro brilló y empezó a deslizarse por el tubo. Miré con asombro como este sobrepasaba el número diez, el veinte, el treinta… Hasta llegar más allá del noventa…

...


Yo sé que muchas personas pondrán "Lo sabía!" en los comentarios, y pues sí, la mujer revive plantas y cura heridas, no podía tener un índice tan bajo. haha espero que les haya gustado, no olviden comentar si les gusto, me inspiran sus comentarios! Bye bye~