Lamento la tardanza, por cuestiones personales me fue imposible darle a este fic la continuidad que me hubiera gustado, no puedo prometer tener este fic actualizado a la brevedad posible, pero sí que lo terminare, espero que pronto, por lo mientras disfruten.

Capítulo 11

Taylor POV

Días después de que Roger nos levantara el castigo me encontraba con Matt en el jardín del orfanato disfrutando del inicio de las vacaciones de verano. Me gustaba mucho pasar esa clase de momentos a su lado en especial porque era cuando se olvidaba de su obsesión por los videojuegos por un tiempo y me ponía atención solo a mí.

Disfrutaba la manera en la que acariciaba mi cabello y los besos que me daba de vez en cuando, ocasionalmente me susurraba cosas al oído que me hacían reír. Luego de un rato comencé a besarlo con entusiasmo, sentí sus dedos enredarse en mi cabello.

Sentí sus labios bajar lentamente a mi cuello y de ahí pasar a mi hombro, me reí ligeramente, me agradaba lo cariñoso que llegaba a ser a veces. Nuevamente beso mis labios, esta vez con mucha más avidez.

-Oigan, tortolitos, ya párenle- dijo repentinamente Mello, no había notado que estaba ahí -di mi consentimiento, pero no abusen- Matt se rio ligeramente.

-Ya, no empieces, por favor, Mello- pedí fastidiada, a veces me molestaba lo sobreprotector y posesivo que llegaba a ser mi hermano.

-Pues dile a tu novio que se comporte frente a mi o le rompo los dientes- puse los ojos en blanco, Matt por su parte volvió a reír - ¿Qué es tan gracioso, perro?

-Nada, nada- respondió de inmediato –solo que pareces novia celosa cuando dices cosas así, esta vez fui yo quien se rio.

-Ya cállense, par de idiotas- exclamo antes de sentarse cerca de nosotros –son un auténtico dolor de cabeza.

-Nos quieres y lo sabes- comente haciendo reír a mi hermano.

-Algo así- respondió.

Los tres nos reímos, esa era otra de las cosas que más disfrutaba hacer, ellos dos eran las personas que más quería en el mundo. Nos mantuvimos tranquilos por unos momentos hasta que Roger se presentó en el jardín para llevarse a Matt, quién me dio un beso en la frente antes de irse con él. No le di mayor importancia al asunto.

Esa noche Matt no fue a cenar, lo cual hizo que comenzara a preocuparme, eso no pasó desapercibido por Mello, quien intentó calmarme asegurándome que todo iría bien, pero eso no me basto, necesitaba ver a Matt y comprobar con mis propios ojos que todo estaba bien.

Esa noche fui a buscarlo al tejado, supuse que se estaría refugiando ahí de lo que fuera que lo atormentara, pero no, en ningún momento del que estuve ahí apareció, lo cual me hizo sentir peor. Una vez en mi cuarto tome el radio comunicador que Matt y yo usamos para hablar mientras estábamos castigados, pero por más que lo intente no atendió.

Me preguntaba qué era lo que sucedía, me sentía impotente, quería saber que le pasaba a Matt para así poder ayudarlo. Esa noche no pude dormir bien por más que lo intente, solo logre hacerlo por dos horas a lo mucho.

Cuando amaneció me apresure a prepararme, esta vez Matt no tenía escapatoria, tenía que bajar a desayunar y ahí tendría que decirme que era lo que ocurría. Me apresure a bajar al comedor, durante el camino no encontré a Matt, así que supuse que estaría ya en el comedor. Una vez que tome mi desayuno busque con la mirada esperando ver algún rastro de él. Sentí la desesperación crecer al no encontrarlo ¿Qué le ocurría?

Me sobresalte al sentir que alguien me picaba las costillas, casi tiro la bandeja, pero logre mantener todo en su lugar. Reconocí la risa divertida de Matt a mis espaldas, lo cual me hizo sentir un poco mejor.

-Buenos días, preciosa- saludo antes de darme un pequeño beso en los labios –permíteme ayudarte con eso- dijo quitándome la charola con comida de las manos antes de comenzar a caminar, pero yo no lo seguí.

Me sentí furiosa, ¿cómo era posible que actuara como si nada hubiera pasado? ¿acaso pensaba ocultarme todo? Él al notar que no lo seguía se giró en mi dirección un poco contrariado y dubitativo.

- ¿Ocurre algo? - pregunto con tono inocente.

-No sé, dime tú, Mail- no dijo nada, pero note su incomodidad porque rehuía de mi mirada - ¿dónde estabas?

-Arreglando un asunto que no te incumbe- fruncí el ceño.

-Me preocupas.

-No lo hagas, este asunto no es nada, se arreglará- apenas pude asentir, estaba más preocupada por evitar que se me notará lo mucho que me afectaba la situación - ¿desayunamos? Mello nos espera- volví a asentir, pero no me daría por vencida tan fácil.

El desayuno se desarrolló con relativa tranquilidad, era increíble como Matt fingía que nada pasaba, pero podía notar que algo lo perturbaba mucho. Hacía el final del desayuno Roger nuevamente se llevó a Matt, yo ya no entendía absolutamente nada, me sentía muy preocupada, en especial por la cara que llevaba Roger, era algo mucho más serio de lo que Matt quería admitir.

- ¿Sabes qué ocurre? - preguntó mi hermano, también parecía preocupado, negué enérgicamente, Mello debió notar mi inquietud ya que se apresuró a proseguir –no creo que sea nada grave, no te comas la cabeza.

-Me preocupa, Mihael, no quiere decirme nada, ¿cómo se supone que lo ayude? - Mello tomó mi mano.

-Dale tiempo, solo necesita aclararse un poco- no dije nada –entiendo que estés preocupada, pero intenta estar tranquila, el que te pongas nerviosa no ayudará a calmarlo- asentí, tenía razón, mi nerviosismo solo afectaría más el estado de ánimo de Matt.

-Tienes razón.

-Siempre la tengo- respondió sonriendo socarronamente, puse los ojos en blanco.

Pasé la mañana con mi hermano, pude notar que intentaba mantener mi mente alejada del asunto de Matt, pero le costaba bastante, tampoco era que yo estuviese poniendo mucho de mi parte para relajarme.

Hacia el mediodía mientras mi hermano y yo estábamos en el jardín vimos a Matt y a Roger acompañar a un hombre a la puerta del orfanato. El hombre era bastante alto, corpulento, con la piel ligeramente morena, tenía un aire algo oscuro, no me daba muy buena espina a pesar de su porte gallardo.

-Se parece a Matt- me susurro Mello.

- ¿Quién será?

-No tengo ni la más remota idea, pero tengo razones para creer que es su padre- lo mire sorprendida –no lo sé, a mí me dio esa impresión.

-Pero, de ser su padre ¿qué ha venido a hacer aquí? No querrá llevarse a Matt ¿verdad? - mire a mi hermano a los ojos, parecía tener exactamente los mismos temores.

-Tranquila, el viejo no es idiota, si Matt dejo su casa fue por una buena razón, Roger no permitirá que se lo lleva tan fácil, además, Matt es distraído, más no irresponsable y dudo mucho que haya hecho algo incorrecto como para tener que huir- sentí mis ojos llenarse lentamente de lágrimas –hey, no llores, todo irá bien- dijo abrazándome.

-Estoy muy asustada.

-Lo sé, pero todo estará bien, deja de atormentarte tanto, de nada sirve y así no podemos ayudar en nada- no pude ni asentir, los espasmos sacudían mi cuerpo.

- ¿Qué le pasa? - preguntó de repente Matt.

No pude escuchar lo que Mello le respondió, pero al poco tiempo sentí que mi hermano me soltaba para dejar a Matt abrazarme, pero la verdad no estaba de humor, me sentía muy molesta con él, no tenía muchas ganas de verlo, me enfurecía que me ocultara cosas.

-Te lo explicare, lo prometo, solo dame un poco de tiempo- no respondí, no podía –Tay, no te enojes por favor- me solté de su abrazo, no había visto su expresión, parecía un poco afectado por mi evidente indiferencia, pero no me importo, yo me sentía igual o peor que él.

-Mail, necesito que me digas que ocurre, me preocupas mucho.

-Lo sé, pero… Yo…- pasó sus manos entre su cabello –es complicado.

- ¿Complicado?

- ¡Sí, no lo entenderías! - grito de repente, sentí mi sangre hervir.

- ¡Pues explícame, no soy idiota! - vi que Matt fruncía el ceño, también comenzaba a enojarse.

-Taylor, creo que deberías de calmarte un poco- dijo Mello tomando mi brazo para alejarme, me zafe con brusquedad

- ¡No me digas que me calme, Mihael! - grite –y tú, Mail, más te vale que...

- ¡¿Qué?! ¿Sí no te digo que harás, Tanya?

- ¡Lo averiguare yo misma, no me importa lo que pienses! - grite, a medida que la discusión crecía Mello parecía más y más incómodo por estar en medio de la pelea.

-Ni se te ocurra, no te lo perdonare, te lo advierto.

- Ah ¿sí? Pues te aguantas, no me interesa lo que pienses- Matt se pasó las manos por el cabello.

-Una necia de primera, eso es lo que eres ¿Por qué no puedes mantenerte alejada de lo que no te interesa?

-Porque no y ya- tome aire, tenía mucho que decir como para detenerme a pensar –y si yo soy necia tú no te quedas atrás, siempre fingiendo ser tan guay, despreocupado, no te importa lo que los demás piensen- Matt parecía querer decir muchas cosas, pero se conformó con gruñir ligeramente.

-Matt, Taylor, creo que deberían de...

- ¡Cállate! - grité, lo vi enrojecer de la furia.

-No me calles, mejor ya cálmate.

-Pero si yo tengo tazón, díselo a tu amigo- repentinamente Mello empalideció.

- ¡Claro! - exclamo -sí él sabe que el que tiene razón soy yo, vamos, Mello, díselo a la necia de tu hermana- por primera vez sentí ganas de darle una buena bofetada.

- ¡¿Pero que se creen partida de idiotas?! No me mesclen en sus peleas amorosas, no es asunto mío- fruncí el ceño.

-Bien hecho, Mello, dale más razones para seguir con su drama- exclamo Matt.

-Te lo agradezco Mihael, vaya hermano- dije antes de alejarme a grandes zancadas.

Pase el resto del día encerrada en mi habitación, ni siquiera baje a cenar. A la mañana siguiente me propuse averiguar todo lo que me fuera posible, no me importaba lo que pensara Matt. Casi a las dos de la tarde nuevamente vi al mismo hombre acompañado ir Roger y Matt. Esperé a que el hombre se alejara, una vez que vi a Matt y Roger volver a entrar al orfanato salí por el hueco que había en el muro de piedra para lograr alcanzarlo.

Lo vi caminar a paso firme, corrí para alcanzarlo, mi corazón latía velozmente, me sentía nerviosa, como si algo quisiera advertirme que aquello era la peor idea que había tenido en años.

- ¡Oiga! - grité cuando estuve cerca, él se giró lentamente a mí.

Era mucho más alto de lo que pensaba, su cabello rubio tenía un corte tipo militar, tenía la piel ligeramente bronceada, era musculoso, pero no en exceso, pero lo que más me impacto de su apariencia fueron sus ojos, estos eran verdes, como los de Matt, además, las facciones de su rostro eran muy parecidas, pero más duras. Mello tenía razón, se parecía mucho a él.

-Dígame, señorita- su voz era dura, hablaba muy golpeado, me sentí ligeramente intimidada.

-Es... Es el padre de Matt- susurre.

- ¿Matt? - preguntó extrañado -ah, se refiere a Mail, pues si, ¿a qué viene esa pregunta?

- ¿Qué viene a hacer aquí?

-No se meta en lo que no le incumbe, si sabe lo que le conviene- fruncí el ceño.

-Se pone muy mal cuando lo ve- exclame.

- ¿Por qué le interesa tanto?

-Es mi novio- el hombre rio con frialdad.

-Pues disfrútelo mientras pueda, me lo llevara a casa en cuanto ese viejo necio deje de ponerme trabas- sentí las lágrimas resbalar por mis mejillas –con permiso, me retiro.

No supe que hacer o que decir, solo me quede viendo cómo se alejaba, sentí miedo, no quería que ese hombre se llevara a Matt y mucho menos que siguiera haciéndole daño.

-Así que ¿si es el padre? - pregunto Mello a mis espaldas, al parecer habíamos tenido la misma idea, solo que yo me había adelantado.

-Mihael, no puede llevárselo ¿Verdad?

-No creo que Roger lo permita, si Matt huyo de su casa fue por algo, es distraído, pero no imprudente- medio asentí -tranquila, todo va a salir bien- me aseguro.

-Eso espero- susurre –Mello, sobre ayer, lamento lo que pasó, no fue justo que te diera a elegir entre yo y tu mejor amigo.

-Descuida, no hay rencor- medio sonreí -deja de estar de morritos y vayamos a comer antes de que noten nuestra ausencia- Mello tomó mi mano para llevarme de regreso al orfanato.

Esa noche subí a la azotea, esta vez Matt se encontraba ahí, no sabía qué hacer ni que decir, no quería seguir peleando con él, pero no sabía si pensaba igual que yo o si seguía molesto. Además, no sabía cómo racionaría si se llegaba a enterar de la plática que había tenido con su padre esa tarde, seguramente solo serviría para empeorar las cosas. Al final decidí dar el primer paso para reconciliarnos.

Me acerque lentamente cuidando no hacer ruido, entre sus labios tenía un cigarrillo y sus manos sin guantes apretaban con fuerza el barandal, lo hacía a tal punto que sus nudillos estaban color blanco y sus cicatrices se veían más prominentes.

-Mail- susurre tomando su mano para que relajara su agarre, lo cual finalmente hizo, con la mano libre se sacó el cigarro de la boca, no había notado que estaba apagado.

Se giró en mi dirección para abrazarme, sin decir nada acepte el gesto, nos quedamos quietos un largo rato. Dentro de mi cabeza había miles de pensamientos, tantos que no sabía en cual concentrarme. A penas pude reaccionar cuando sentía a Matt besarme tiernamente. Le devolví el beso aún un poco desorientada.

- ¿Sigues enojada conmigo? - preguntó cuándo nos separamos.

-No, solamente que me tomaste de sorpresa- Matt se rio ligeramente.

-Me alegra de verdad- dijo tomando mi rostro entre sus manos –lo siento, lamento lo de ayer, haberte gritado y haberme enojado tanto, sé que quieres ayudarme, últimamente me siento un poco perturbado.

-Te entiendo, yo tampoco ayude mucho agobiándote.

-Ese hombre es mi padre, él me encontró después de casi ocho años y ahora quiere llevarme con él- dijo con la mirada baja.

- ¿Por qué escapaste de tu casa?

-Tiene que ver con mi madre y la verdad no estoy listo para hablarte de eso- asentí, entendí que debía de darle tiempo.

- ¿Fue tu padre quien te hizo esto en las manos? - pregunté temerosa de su reacción.

-No… Bueno, al menos es de lo poco que me parece que no hizo a propósito- enarqué una ceja, no entendía a qué se refería –fue durante una pelea que tuvo con mi madre, yo quise ayudarla y el me aparto de en medio, choque contra un espejo- no supe que decir –descuida, ahora son solo cicatrices- se apresuró a decir al notar mi preocupación.

-Al final todo saldrá bien, Roger es listo y no dejará que ese hombre te lleve y en caso de que se le compliquen las cosas seguramente pedirá ayuda a Watari- Matt asintió.

-Eso lo sé, pero hay algo más que me perturba.

- ¿Qué? - Matt pareció dudar, se rascó la nuca algo incómodo –puedes decirme.

-Es sobre mi madre, ella un día se fue y bueno, no sé muy bien porqué, lo único que me queda claro es que mi padre nunca le perdono eso- no dije nada –el día que murió había vuelto a casa, mi padre me dijo que solo lo hizo para llevarse sus cosas, personalmente no lo creo, no creo que ella fuese así.

-Estoy segura de que no, pero si tienes dudas, siempre puedes investigar, el problema es que no se me ocurre por dónde empezar- Matt sonrió ligeramente.

-Tengo una caja que me lleve de la casa de mi padre, era donde mi mamá guardaba cosas, pero nunca me he atrevido a abrirla- no dije nada, mientras Matt siguió pensando –estarías conmigo si decidiera abrirla.

-Sabes bien que sí- asegure con tranquilidad - ¿quieres abrirla ahora?

-Sí, solo debo ir por ella ¿me esperas aquí? – preguntó aún con la mirada baja.

-Claro- Matt asintió y se fue a paso lento.

Hola de nuevo, lamento otra vez la tardanza, entre el trabajo, la escuela, asuntos familiares, he tenido que ir de viaje a Asturias a ver a unos parientes se me fue el tiempo, pero como dije, este fic lo terminare y además ya estoy empezando a pensar en una secuela para esta historia, solo les daré el spoiler de que será dentro del caso Kira.

Mientras tanto espero que les haya gustado este capítulo, les mando un beso enorme.