Capítulo 11: Lo inevitable no puede evitarse
—¿Ryuuichirou-sama porque me dice eso? — preguntó completamente confundido.
—Porque estoy cansado…
—¿Qué quieres decir con eso? — cuestionó haciendo un gesto de total extrañeza.
—Lo que escuchaste — contestó encogiéndose de hombros —, Asahina puede con ese trabajo. Vamos no puedes pretender que él siga detrás de ti toda la vida.
—Pero…
—Pero nada, como ya te dije van a empezar a haber cambios en la empresa y creo que este será el primero.
—¿Cansado? ¿Pero qué es lo que lo tiene cansado?, dígamelo Ryuuichirou-sama por favor, para mi es importante saber el motivo por el que me está diciendo eso — pidió con evidente desespero.
—Asahina yo creo que… — ahora fue el celular de Isaka el que interrumpió la conversación. Con molesta sacó el aparato del bolsillo notando que era su padre quien le había enviado un mensaje de texto, respiró profundo mientras lo leía para luego sin decir una palabra entregarle el celular y salir de la habitación tan rápido como pudo. No quiera saber de nada por ahora.
— Ryuuichirou-sama… — susurró mientras leía lo que estaba escrito en el aparato, negando con su cabeza.
—¡Di algo Nowaki! — exclamó Hiroki con total molestia pues hacia varios minutos su pareja se había quedo callado — ¿acaso piensas que siento algo por Akihiko? ¿Es eso, lo que te hace actuar de esa formai? — preguntó mirándolo fijamente.
El menor apretó las frazadas y desvió la mirada hacia un lado— Hiro-san, perdón pero no puedo evitar sentir celos, Usami-san es alguien importante para ti, ustedes son muy cercanos y yo… no puedo evitar pensar que…
—Sabes que, mejor no digas nada, esta conversación no tiene sentido, estoy cansado de escucharte hablar de lo mismo siempre, pensé que confiabas en mí, pero eso no importa — dijo antes de destender su lado de la cama —. Por favor mañana no te molestes en despertarme, yo puedo hacerlo. Buenas noches — se despidió cubriéndose con las frazadas y dándole la espalda al pediatra.
Nowaki se le quedó viendo, reprimiendo todos los pensamientos y sentimientos que lo estaban invadiendo desde hace tiempo, con una sonrisa llena de tristeza se recostó mirando al techo. Se sentía mal, no sólo porque lo que había pasado con Akihiko sino porque los comentarios de Hiroki con respecto a su familia, definitivamente él no tenía pensando nunca presentarlo a su familia, quería no darle importancia a eso, en parte lo entendía, pero aun así no podía evitar sentir que el amor que Kamijou sentía por él no era tan grande o que no estaba dispuesto a todo para estar a su lado. Esos pensamientos de sentir que no era lo suficiente para él comenzaban a hacerse presentes de nuevo, además de eso estaba la oferta de trabajo y todo lo que eso implicaba, su cabeza estaba llena de preocupaciones que no lo dejaba en paz.
Estaba Harto y aburrido, de verdad que no lo entendía, Nowaki no debía sentir ninguna especie de celos, ni dudas, además, ¿qué no los había escuchado? Akihiko estaba sufriendo por alguien, por su pareja, era imposible que entre ellos hubiera algo más que una amistad, todos esos sentimientos de amor se habían extinguido hace tiempo ya — mocoso tonto — pensó frunciendo aún más el entre cejo.
La mañana llegó, el sol se filtraba de por entre las cortinas de su habitación. Se movió un poco tratando de huir de esa luz tan dañina, pero dicho movimiento fue algo contraproducente pues provocó que el fuerte dolor de cabeza comenzara a ser molesto, con las pocas fuerzas que tenía agarró la primera almohada que estuvo a su alcance, con un vano intentó se dispuso a dormir pero no lo consiguió.
—Ay no puede ser… — balbució haciendo presión sobre su cabeza con la almohada y apretando los ojos.
Pasaron un par de minutos hasta que se rindió. Con extremo fastidió abrió sus ojos y se quitó la almohada — no quiero… — dijo al darse la vuelta, el constante martilleo en su cabeza le trajo uno que otro recuerdo de la noche anterior —creo que me excedí — miró a su alrededor encontrándose con que estaba en su habitación, en su cama y ¿semi desnudo? — qué raro… — sin prestarle atención a eso se levantó tomando su pantalón que se encontraba tirado a un lado de su cama — me pregunto ¿qué horas serán? — colocó una mano sobre su frente frotándosela.
—No quiero saber más de ti — dijo mientras su voz se quebraba — ya no quiero continuar contigo… basta Miyagi no me hagas… no me hagas daño… por favor, déjame ya… ¡por favor! — pidió en medio de sollozos.
Suspiró y se dirigió a la salida — el primer día sin ti Shinobu, espero y sea mejor que la primera noche, me excedí bastante con la bebida — murmuró caminó a la cocina.
Dejó de hacer lo que hacía en la estufa al sentir la voz y los pasos de su ex esposo cerca suyo, aunque prefirió hacerse la desentendida y fijó su mirada en la comida que preparaba.
—¿Risako? — preguntó con sorpresa al verla.
Sonrió y lo volteó a mirada —Buenos días You, ¿cómo amaneciste? — preguntó mientra continuaba cocinando.
—Eh… bien… pero… pero, ¿qué haces aquí? — preguntó caminando hasta la nevera.
—A bueno, anoche… — la mujer lo miró de re ojo —como no pude despedirme bien de ti, decidí pasar, aprovechando que venía a hablar con Shinobu sobre el regreso de mi madre.
—¿Enserio? — preguntó sirviendo un poco de jugo —, lo siento creo que no lo recuerdo.
—Lo sé, cuando me abriste la puerta estaba un poco ebrio.
El profesor cerró los ojos haciendo un poco de memoria, pero no lo consiguió.
—Me invitaste a tomar unos tragos, hablamos un poco y… bueno al final decidiste que era mejor descansar — comentó sirviendo el desayuno — siéntate ya te llevo el desayuno a la mesa.
Miyagi se quedó un momento meditando las palabras de su ex esposa, había recordado cuando ella había tocado la puerta y luego cuando estaban en la sala hablando de algo que por más que hacia memoria no recordaba, pero después de eso su mente parecía haberse quedado en blanco.
—Anda ve, ya voy — dijo sonriéndole de una forma que él recordaba hacia cuando era recién casados, lo que terminó de descolocarlo y preocuparlo, sin decir nada más se dirigió a la mesa mirando todo su alrededor, en la sala no había ni un rastro de las cervezas y las botellas que había bebido en la noche, todo se veían muy limpio y ordenado.
—Espero te guste — habló mientras colocaba el desayuno al frente de él, para luego sentarse frente a él.
—Risako… — la llamó fijando sus ojos en ella — dime, ¿qué hiciste anoche una vez yo me fui a descansar?
La mujer suspiró pero no dejó de sonreír —nada, me quede un rato aquí bebiendo y luego me fui a dormí… contigo, ¿Por qué preguntas?
El profesor terminó por escupir el café que bebía en ese momento —¿q-qué… que quieres decir con eso?
Risako se río un poco —¿Acaso no lo recuerdas You?
Miyagi abrió los ojos como platos por breves minutos para luego cerrarlos, tratando de hacer memoria de lo que había pasado, temiendo lo peor.
—Anoche, tú y yo hicimos el amor — se acercó besándolo en los labios — y fue lo mejor, fue como cuando estábamos casados — sonrió mientras que Miyagi trataba de procesar las palabras de la mujer.
Frotándose los ojos llego hasta la mesa donde se encontraba su cuñada disponiéndose a desayunar.
—Buenos días — saludó sentándose.
—Misaki-kun buenos días — saludó Manami recibiéndolo con una sonrisa dejando el cubierto sobre la mesa— ¿cómo amaneciste?
—Bien, gracias por preguntar — contestó mientras bostezaba —¿Cómo amaneciste tú? ¿Cómo te has sentido? ¿Mi sobrino se ha portado bien?
La mujer sonrió — muy bien, se mueve mucho pero en general me he sentido bien — contestó mientras acariciaba su pancita.
—Que bueno —Misaki intentó sonreír con sinceridad, pero al parecer no lo consiguió ya que Manami lo notó.
—Sabes… desde hace tiempo he tenido un duda pero nunca me he atrevido a hablar nada de ello, o por lo menos hasta hoy — comentó cambiando un poco el tono de su voz — ¿puedo preguntarte algo?
—¿Eh? — levantó la mirada del plato haciendo un gesto de extrañeza —p-por supuesto que sí.
—Está bien ¿Misaki-kun, cuál es la verdadera relación que tienes con Usami-san?
El castaño abrió sus ojos como platos y la miró totalmente sorprendido.
—No me mires así, no te digo esto porque me parezca mal eso, no tengo en mente decirle a Takahiro algo que tú no quieras. Siento haber tocado este tema, pero es inevitable pensar que la relación de ustedes no es la de un arrendatario y un inquilino, ni mucho menos el de un tutor y su estudiante.
El menor bajó la mirada al sentirse descubierto.
—Yo creo saber lo que ustedes realmente son, pero me gustaría que tú me lo dijeras, lo que deseo Misaki-kun es que confíes en mí y que no te guardes todo, porque te estás haciendo daño, con verte me puedo dar cuenta de eso.
Sin poder contenerse más comenzó a sollozar.
Al verlo, no dudo y se acercó —no te pongas así, no pienso que lo de ustedes sea malo — dijo sonriéndole — sé que Usami-san te ama y tú a él, no hay motivo para llorar o estar triste, yo estoy contigo, yo te apoyo.
—Lo siento pero… — tomó un poco aire limpiándose las lágrimas — casi lo estoy perdiendo, Usagi-san se cansó de mí, de que jamás les mostrara mis verdaderos sentimientos… y yo tengo miedo, miedo de quedarme solo sin Usagi-san — dijo finalmente rompiendo en llanto.
La mujer lo miró sorprendida para luego abrazarlo, sintiendo mucha pena, Misaki lloraba como si se le fuera a salir el alma.
Terminó de alistarse agarró su mochila y se dirigió a la salida, una vez afuera de su departamento por más que trató no pudo evitar dirigir una mirada a la puerta de junto, sintiendo como sus ojos volvían a llenarse de lágrimas, prefirió alejarse de ese lugar lo más rápido posible.
Le agradecía a Kami-sama el que ese día no tuviera clase con Miyagi, no quería verle la cara de idiota que de seguro tenía ahora que estaba con Risako. Como medida para mantenerse alejado de todo ese asunto apagó su celular, estaba seguro que en cualquier momento su padre lo llamaría para comentarle sobre el feliz regreso de los esposos, además de que esa forma también evitaría las llamadas que quizás podía hacerle Miyagi.
Dolía bastante el darse cuenta que a pesar de sus múltiples intentos no había conseguido que Miyagi lo amara como de seguro amaba a su hermana, sentía que durante el tiempo que había durado su relación si es que podía llamarse así a lo que tenían, él simplemente había sido un paño de lágrimas, un reemplazo de su hermana. Quería odiarlo de verdad que si pero por más que lo intentaba no podía, lo amaba y lo necesitaba más que nunca.
Durante todo el trayecto hasta la universidad no pudo evitar pensar en todas las cosas buenas y malas que había pasado junto a él, dándose cuenta que era más las malas que buenas, eso lo desesperó más, guiado por todo lo que llevaba en su corazón en ese momento llegó a la universidad y se dirigió a la oficina de su padre, para hablar con él de algo que era lo que más deseaba y necesitaba en ese momento.
Para su fortuna su padre se encontraba aun en la oficina, aun no tenía reuniones ni nada por el estilo, por lo que pudo seguir.
—Buenos días hijo — saludó el director levantándose para ir abrazarlo.
El rubio ni se inmutó, simplemente estuvo en ese lugar recibiendo el abrazo de su padre y saludando en un murmullo.
—Que sorpresa verte por aquí, ¿cómo vas todo Shinobu? — le preguntó con una sonrisa.
—Mal — contestó con frialdad.
—¿Eh? ¿Qué ocurre hijo? — preguntó cambiando la sonrisa por un gesto de preocupación.
Respiró profundo y lo miró a los ojos —quiero regresar a Australia ahora mismo.
Sorprendido por la respuesta de su hijo suspiró y se sentó —Ay Shinobu… mira antes de discutir este repentino cambio de planes, quisiera que me contaras el motivo por el que pareces haber cambiado tanto, es más que evidente que no deseas estar cerca a tu familia, odias a Risako, te pierdes por días y semanas enteras y ahora… bueno me dices que querer volver a Australia y dejar todo botado — el hombre negó con la cabeza.
El menos suspiró pensando que decir, la culpa la tenía toda Miyagi, por él y el amor que le tenía había dejado todo, concentrándose en cómo ganarse todo el amor del profesor.
—Yo he tratado de darte lo mejor, de complacerte en todos tus gustos y hasta caprichos, pero… — juntó sus manos y las puso sobre el escritorio — creo que lo que dice Risako es cierto, estas muy malcriado, mira nada más lo que me pides.
—Puedes dejar de meter a esa maldita per….
—¡Shinobu! — gritó interrumpiéndolo antes de que rubio terminara la oración —¡no te permito que dirijas a tu hermana en semejantes términos tan soeces! ¿¡Qué te está pasando!? — levantó la voz.
El terrorista desvió la mirada, sin pensarlo había dicho en voz alta lo que pensaba de su hermana en ese momento — lo siento padre, no debí hablar así… — se mordió el labio.
El Sr. Takatsuki negó con la cabeza y guardó silencio por un momento.
—Padre…
Lo miró a los ojos — definitivamente te desconozco… me siento muy decepcionado de ti Shinobu, a mí si tu hermana me había dicho que habías cambiado y que no eras el mismo chico de siempre, pero jamás pensé que las cosas estuvieran tan mal contigo. Es que… mejor hago de cuenta que no dijiste nada.
El chico bajó su mirada.
— Shinobu quiero ser claro contigo, porque esto no lo puedo tolerar — habló mientras se sobaba la sien —. Si yo escucho alguna queja o algo malo que tenga que ver contigo, no lo voy a dudar y te quitaré mi ayuda por completo…tendrás que mirar como pagarás el arriendo del departamento y los servicios, así como deberías mirar cómo te alimentaras y de donde sacaras dinero para tus gastos de la universidad y en general de todo.
Sin saber en qué momento sus ojos se llenaron de lágrimas, quería defenderse, gritar, sacarse y quitarse esa horrible y desesperante presión en su corazón, ¿por qué todo se juntaba? ¿Por qué estaba solo ahora? ¿Por qué la vida parecía ser tan injusta con él?, no sólo su pareja lo dejaba, sino que ahora su familia le daba la espalda.
—A demás de eso, te vas a quedar aquí en Japón te guste o no — golpeó el escritorio —Fin de la discusión, ahora si me disculpas debo ir a una reunión — indicó levantándose.
No hizo nada más, ni siquiera se despidió, simplemente salió de la oficina reprimiendo el llanto con pequeños sollozos y algunas lágrimas que resbalaban por su rostro.
—Espero y ahora si seas completamente feliz Miyagi — murmuró una vez estuvo lejos del departamento de literatura —, te deseo lo mejor al lado de la persona que escogiste.
Odiaba todo lo que le estaba pasando, deseaba desaparecer de la faz de la tierra, para ver si así conseguía algo de paz.
Trató de preparar algo de café pero al momento de servirlo la taza se rompió, intentó preparar unos huevos y terminó quemándolos, optó por cortar un poco de fruta y se cortó un dedo, cansado de todo llamó para que le trajeran algo para desayunar.
Mientras esperaba se dirigió al sillón y continuó escribiendo su novela, debía ocupar su mente en otras cosas, ya se había decidió iría a buscar a Misaki una vez saliera de clases y arreglaría de una vez por todas esa situación. Ese pensamiento le dio algo de tranquilidad hasta que sonó el timbre.
Dejando a un lado su laptop se levantó y se dirigió a la puerta, no preguntó de quien se trataba no le vio la necesidad, pensaba que era el desayuno.
Al abrir la puerta se llevó una para nada agradable sorpresa, sin dejarlo siquiera hablar le cerró o mejor dicho intentó cerrarle la puerta en la cara a su hermano.
—Akihiko…
—Vete de aquí, no tengo tiempo para perderlo contigo — señaló con tono molesto mientras trataba de cerrar la puerta.
—No me voy a mover de aquí — aseguró Haruhiko.
Con fastidió lo dejó pasar a su departamento, mientras que volvía al sillón a seguir trabajando — ¿qué quieres?
—Vine a hablar de Misaki — dijo mirándolo.
Escuchar el nombre de su amante de boca de aquella persona que no le agradaba lo molestó, dejó de lado lo que hacía y lo miró con mucha molestia — no tengo nada que hablar contigo de él.
—Te equivocas — dijo sentándose frente a su hermano.
—De qué forma es que tengo que hacerte entender que no voy a dejar a Misaki, pensé que ya lo habías comprendido — encendió un cigarrillo.
—No se trata de entender, quiero a Misaki y por lo mismo no voy a dejar que le hagas daño Akihiko.
—¿De qué estás hablando? — dejó el cigarrillo de lado.
—Sabía que esto tarde o temprano pasaría — suspiró —. Anoche me encontré con Misaki y no fue necesario hablar con él para darme cuenta de que si estaba como estaba era culpa tuya — señaló con molestia —, es por eso que no tengo pensado dejarlo solo. El no podrá ser feliz si tú sigues a su lado.
El novelista trató de ignorar lo que decía pero fue imposible, además ¿Cómo era eso que se había encontrado con Misaki?
—Akihiko déjalo en paz, sabes cómo son las cosas contigo no lo encierres en tu mundo.
Sin decir una palabra se levantó y se dirigió a la puerta —gracias por venir, por favor no regreses — dijo mientras la abría.
Haruhiko suspiró y se levantó —sólo lo diré una vez más… amo a Misaki y por él soy capaz de todo, su felicidad no es a tu lado — comentó antes de salir por la puerta.
Usami-san se contuvo tanto como pudo, pero una vez estuvo solo de nuevo buscó su celular y sus llaves, necesitaba ver a Misaki. No era que desconfiara de él pero desde que había escuchado a su hermano hablar de él tuvo un mal presentimiento. No podía dejar pasar más tiempo.
Ryuuichirou terminó de organizar todo y buscó rápidamente las llaves del auto, tenía que salir rápido de su casa o de lo contrario se encontraría con Asahina y eso era lo que menos quería.
—Buenos días hijo — saludó entrando a la habitación mientras veía lo que hacía.
—Bueno días — Isaka continuó como si nada, evitando mirar a su padre aún no se sentía listo para hablar con él.
—¿Tienes afán?
—Sí, la verdad si — contestó guardando las llaves en su bolsillo.
—¿Y Asahina?
—No lo sé — contestó volteado a mirar a su padre — sabes… quería decirte que tienes razón si tanto necesitas a Asahina lo mejor es que desde hoy él comience a trabajar contigo — señaló con seriedad.
—¿Estás seguro?
—Claro que si, por eso no voy a esperar que llegue, mejor aprovecha eso para hablar con él. Adiós —se despidió y huyó o mejor intentó huir de ese lugar, pues no contaba con que en la entrada se encontrara con su secretario.
— Ryuuichirou-sama buenos días, ¿cómo amaneció?— saludó como sin nada.
—Buenos días Asahina, amanecí bien gracias por preguntar — contestó sin mostrar expresión alguna e su rostro —, si me disculpas debo ir a trabajar— dijo pasando por su lado y encaminándose a la puerta.
—Muy bien vamos ya entonces — comentó un tanto sorprendido por la forma como actuaba.
—No, tú te quedas aquí yo me voy ya adiós — señaló con frialdad en su hablar y en su mirada saliendo de la casa.
—Pero Ryuuichirou-sama…
—Asahina
—Buenos días danna-sama — saludó volteándolo a mirar — ¿como esta?
—Bien gracias, estaba esperando que llegaras.
—Eh… claro — se sentía preocupado pero no podía hacer nada.
—No te preocupes por él Asahina, él mismo me lo dijo hoy.
—¿Cómo?, perdone danna-sama pero no comprendo.
—¿Ryuuichirou no te lo dijo? — preguntó extrañado.
—¿Decirme que?
—Desde hoy comienzas a trabajar conmigo — señaló sonriendo — así que vamos necesito comentarte algunas cosas.
Kaoru lo miró entre sorprendido y confundido mientras su corazón latía muy rápido — ¿Ryuuichirou-sama porque lo hizo? — se preguntó en su mente.
—Las cosas van a cambiar, ya lo veras.
No pudo descansar como hubiera querido y aunque era algo raro se había levantado temprano, inclusive al voltear a mirar a su lado pudo ver que Nowaki aun dormía, sin darse cuenta suspiró y lo sonrió, estaba dolido por su desconfianza, no esperaba algo como eso después del tiempo que llevaban juntos. Evitando hacer ruido se levantó, se bañó y organizó rápido esa mañana tendría que trabajar solo, Miyagi llegaría en la tarde.
Sin muchos deseos preparó algo de comer mientras pensaba en todo aquello que no estaba marchando muy bien su vida y definitivamente entre aquellas cosas estaba su relación con Nowaki, sabía que debido a su forma de ser siempre tenían problemas pero durante un tiempo las cosas parecían no ser las mismas, quizás era su imaginación pero sentía a su amante algo distante, ¿o acaso era él que andaba distante?
Refunfuñó al pensar de esa forma y luego de respirar profundo se dirigió a la cocina lavó lo que uso para el desayuno, enseguida se terminó de organizar, tomó todos los papeles que estaban sobre el escritorio en el estudio y pasó por su habitación —¿cómo es que hoy duermes tanto?— preguntó en voz baja, era extraño ver ese cuadro, pero lo que no sabía Hiroki es que mientras él dormía el pediatra se la había pasado en el estudio pensando en su futuro profesional y sentimental y hacia poco tiempo había logrado conciliar el sueño.
Con el pensamiento de que las cosas estaban mal entre ellos cerró la puerta — quizás podamos salir a comer y hablar de los dos — pensó al salir de su departamento — no es como si fuéramos a terminar, él tiene cosas que debería cambiar, yo igual lo sé, él es demasiado celoso y sus inseguridades no tienen fundamento, yo soy... — frunció el entre ceño — algo malhumorado, le gritó y le lanzó libros cuando me molestó por sus muestras de cariño, pero yo no tengo ningún tipo de inseguridad ¿o sí? — se preguntó mientras esperaba el tren — ¿y si Nowaki termina por cansarse de mí que pasaría conmigo? ¿Qué pasaría si de repente todo terminara? — la expresión seria de su rostro desapareció dándole lugar a una de preocupación —¡agh! Que estupideces pienso, no hay motivos por los que él pueda cansarse… creo.
El castaño se subió al tren mientras hacía memoria de todo lo que había pasado en su relación, notando entonces que en las últimas discusiones siempre salía a relucir la palabra confianza.
No era necesario decirlo pero él confiaba ciegamente en Nowaki, durante los años de relación jamás le había dado ni un sólo motivo para no hacerlo, había una que otra ocasión donde si dudo pero la culpa fue suya, al dejarse llevar por su imaginación y crear historias en su cabeza, pero además de eso Hiroki era consciente o eso creía de que su doctor sabía que confiaba en él, entonces por ese lado no había problema, ahora el asunto era si lo del menor era reciproco y fue ahí cuando todo se nublo —es un idiota — murmuró al ver que el tren paraba en la estación donde debía bajarse— ¿acaso espera que yo…? — frunció el entre ceño — jamás voy a cambiar no me veo siendo meloso y diciendo ese tipo de cosas vergonzosas que él me dice ¡grrr! — pasó su mano por su rostro como señal de desespero — ¿y si hago que Akihiko y él se vuelvan amigos, dejara esa tontería de sus celos sin fundamento? — levantó la mirada esperando que el semáforo cambiara —si claro como si eso fuera a pasar — continuó con su camino hasta llegar a la universidad, más específicamente hasta la sala de profesores —¿y si lo presentara ante mis padres? — se preguntó al llegar a la puerta.
—¡Kamijou! — gritó al ver la puerta abrirse
Antes de que pudiera moverse los brazos de su superior lo apresaron.
—¡Profesor déjeme! — exclamó mientras lo empujaba.
—No me dejes, yo te necesito y hablo enserio — indicó con muy pero muy evidente desespero soltándolo.
El castaño lo miró sorprendido — ¿se encuentra bien?, corríjame si estoy mal, pero hoy no tiene clase en la mañana y usted ayer me informó que llegaba en la tarde ¿no?
Miyagi encendió un cigarrillo mientras se sentaba frente al escritorio — así se suponía era pero… — suspiró — lo que menos deseo es estar en mi departamento, me voy a enloquecer con todo lo que me pasa — el profesor dejó el cigarrillo con los demás y lo miró —.Kamijou soy un imbécil y lo que más quiero lo perdí… para siempre.
Hiroki suspiró y dejó sus cosas en su escritorio —otra vez problemas con el chico ese ¿no? Ay profesor actúe como un adulto, ese niño hace lo que quiera con usted, debería darle pena que una persona como usted y a su edad dependa de las actitudes de un niño de 18 años — dijo mientras sacaba los papeles comenzando a leerlos.
—Kamijou me acosté con Risako anoche y no me acuerdo de absolutamente nada, ahora esa mujer… — lanzó su cabeza hacia adelante golpeándose contra el escritorio — en contadas horas Shinobu lo sabrá y yo moriré lo sé.
Los ojos del profesor se abrieron como platos y soltó la hoja que tenía en sus manos y volteó a mirar a su superior.
—Mi vida no puede ser peor, ¿no lo crees?
Hiroki bajó la mirada y volvió a mirar la hoja que había leído anteriormente —Nowaki se va… — susurró mientras su voz se quebraba y sus ojos se llenaban de lágrimas.
Hola! siento la demora pero mi mente anda en otro lugares a demás que ya estoy nuevamente estudiando y aun no he podido organizar bien mi horario, pero bueno aquí les dejo un capitulo más, agradeciendo a todas por sus reviews y mensaje me alegra que les guste lo que escrito.
Les mando saludes y nos leeremos en otra ocasión.
Lini-chan
